Desde el pasado

El taller usado por Sakurada Yuu en el escondite en la anterior aventura junto a las Rozen Maiden era realmente el lugar ideal para trabajar con el Delorean sin temor alguno a ser molestado, y Mitaku hacía el papel de asistente en ese trabajo. Justo como Yuu había propuesto, ambos trabajaron toda la noche para revisar el auto, siguiendo las instrucciones que se encontraban plasmadas en la carta proveniente del pasado. Punto por punto siguieron las instrucciones y corroboraron las fallas presentes en el Delorean. El primer punto estaba en el área que conectaba las baterías, pues esta se había fundido debido a la acción del rayo, imposibilitando completamente un nuevo viaje en el tiempo desde el siglo pasado. El siguiente punto de revisión se centraba en las llantas, pues todas se encontraban bastante dañadas, así que Yuu trabajó arduamente para reponerlas y revisar los rines para descartar cualquier daño en estos. Luego procedieron a ver el condensador de flujos, aunque este no requirió ningún mantenimiento especial, así que también pudieron dar por completado ese punto.

Ya para las primeras luces del alba el auto estaba en óptimas condiciones, y Yuu pensaba que sería excelente ponerlo a prueba luego del merecido descanso que tomarían, así que dejaron el Delorean cuidadosamente guardado para irse a casa del chico.

Parecía que todo andaría de maravilla. El Delorean no había dado ninguna dificultad especial con respecto al tratamiento de los desperfectos que había presentado, y Yuu había sugerido que, luego de las pruebas del auto, pasarían nuevamente por las minas para asegurarse de que no hubiese nada que no quisieran dejar atrás. Mitaku lógicamente acepta la propuesta, pues ya había tenido suficiente con los contratiempos y todas esas cosas que tantas veces habían amenazado con dejarla atrapada en un punto temporal al cual no pertenece.


Al día siguiente

─ ¿Nunca te has preguntado quién podría haber sido aquel supuesto fabricante de muñecas llamado Rozen?

─ La verdad es que no. Mi ignorancia sobre las muñecas era absoluta antes de conocer a Shinku y a Suigintou ─ responde Yuu con ligera nostalgia ─. Estoy seguro de que en el futuro sabré más sobre esas muñecas, e inclusive acabaría conociendo a sus demás hermanas, aunque sería mejor que no me des detalles al respecto.

─ Tienes mucha razón en ese sentido, Yuu-san ─ Mitaku mira el paisaje a su alrededor, sintiéndose embelesada con la paz que proporcionaba aquel dosel de árboles ─. Pude ver con mis propios ojos la catástrofe que se puede dar con cambios tontos y aparentemente insignificantes, y gracias a eso puedo comprender un poco más sobre lo frágil que es el equilibrio del espacio y el tiempo, y del peligro que implica jugar con ellos.

─ Me alegra que lo veas de ese modo. Te permite ser más sabia que muchas chicas de tu edad. Te puedo asegurar que no conozco a nadie de esta época de tu edad que reflexione del modo en que tú lo haces ─ alaga Yuu con una suave sonrisa.

─ En mi tiempo también es así. Todavía hay muchos jóvenes que muy poco o nada se atreven a ver más allá de lo que les rodea cercanamente, pensando que el destino ya está escrito, o que su propia apatía no trae ninguna consecuencia para sí mismos…

Ya ambos jóvenes llegan a la mina en que se encontraba el Delorean. Ambos se meten en las galerías para asegurarse de no haber dejado nada allí, pero en aquellas cavernas creadas por el hombre sólo había lodo salino y cristales destellando al contacto con la luz de las linternas. El espectáculo en sí era bonito, atenuando el aterrador espectáculo de sombras danzantes que surgían de detrás de las protuberancias y agujeros que allí habían. Pronto desisten y concluyen que las minas estaban completamente limpias, y por tanto tendrían que seguir la revisión con la casucha de la que había sacado la manguera con que se apoyaron para superar la tormenta de polvo interna de la mina.

Tampoco allí había nada, y eso era bastante positivo para ambos, especialmente al tomar en cuenta que nadie había pasado por allí desde que se llevaron el auto, y entonces resolvieron a guardar la manguera donde la habían encontrado originalmente para así no dejar rastro de que estuvieron allí. Todo estaba en orden, y de ese modo podrían abandonar el lugar sin ningún problema.

─ ¿Existe alguna posibilidad de que nos acompañes en este viaje al pasado, Yuu-san? ─ dice Mitaku de pronto.

─ Eso no va a poder ser ─ responde Yuu sereno ─. Lo más que puedo hacer es ayudarte y hacer que el Delorean haga su viaje al pasado, pero no queda de mi parte estar en ese viaje. Me he esforzado en dejar el motor y el condensador de flujos en las mejores condiciones posibles, pero me temo que sólo será posible hacer que el auto realice un máximo de tres viajes.

─ ¿Sólo tres viajes? ─ se sorprende Mitaku.

─ Efectivamente. El viaje al pasado, el viaje a tu tiempo, y el viaje que regresará a Shinku y Suigintou a su época. Como puedes ver, yo no entro en esa ecuación, y es que los conectores de las baterías que alimentan el condensador de flujos quedaron demasiado deteriorados. La única manera de repararlo sería que el auto viajase primero al futuro, pero luego habría que explicar muchas cosas que sólo traerían problemas para el flujo temporal, aun si se tratara de una persona que no esté en absoluto relacionada con nosotros.

─ Tienes razón. Es una lástima que no nos acompañes.

─ No pasa nada.

Justo cuando ambos iban atravesando unos matorrales que cubrían el camino a las minas, Mitaku se encontró con unos promontorios de tierra que se le hicieron muy sospechosos, pues aquello no parecía haber sido puesto por fuerzas naturales. Se acerca entonces para ver de qué se trataba, y se lleva una desagradable sorpresa al ver de qué se trataba.

─ ¿Mitaku-chan? ¿Pasa algo?

─ Y-Yuu-san… Aquí… Suigintou…

─ ¿Suigintou? ¿Has encontrado a Suigintou?

Yuu se acerca al trote a aquello que Mitaku señalaba de forma obsesiva, y su rostro de desdibuja de horror y sorpresa al ver de qué se trataba.

No era un promontorio de piedras cualquiera. Aquello en realidad era una improvisada lápida en la que se encontraba torpemente grabado el nombre de Suigintou. Era sencillamente demasiado para ser creíble, así que Yuu pasa la mano un par de veces, esperanzado de que ese grabado sólo estuviera alterado por el musgo, pero no había margen alguno de error. Allí estaba el nombre de la primera de las Rozen Maiden.

─ ¿Qué significa esto? ¿Qué hace Suigintou-chan aquí? ─ Mitaku parecía a punto de llorar.

─ Esto es una locura ¿Qué habría pasado para que Suigintou quedara en un sitio como este?

Curiosamente Yuu tenía consigo la carta de KM, pero en dicha misiva no había nada que sugiriese que Suigintou hubiese muerto, por lo que la lápida vendría a ser levantada luego de que la carta fuese enviada. Todo era demasiado raro, y todavía parecía que daría nacimiento a más misterios, cada vez más extraños.

─ ¿No hay algo más por aquí? Al menos deberían haber indicado qué le pasó a Suigintou-chan ─ Mitaku empieza entonces a revisar alrededor de la lápida.

Yuu decide ayudar a Mitaku a buscar, y pronto se encuentran una segunda inscripción, la cual estaba gravada en otra piedra que estaba tumbada, y ambos se disponen a leerla al mismo tiempo.

El poder del tiempo se ha disociado

El enemigo se ha hecho con un poder indomable

Lo imposible se ha convertido en una realidad

Y ahora es incluso posible traer de vuelta a los muertos

Suigintou ha luchado con valor y arrojo, en pro de defender el nombre de las Rozen Maiden

Pero el enemigo, despiadado y cruel, no dio oportunidad alguna

Quiero saber quién fue el que transgredió a la naturaleza

Pero mi tiempo se acaba

Las Rozen Maiden no están a salvo

Pues este enemigo va a buscarlas

29 de octubre de 1872

─ ¿Va a buscarlas? ¿Eso fue lo que le pasó a Shinku-chan? ─ Mitaku estaba horrorizada, haciéndose una idea de lo que estaba pasando.

─ Entonces eso pasó: Alguien con un poder desconocido ha destruido a Suigintou pocos días después que envió la carta, y años después fue por Shinku y también la derrotó ─ Yuu se levanta nuevamente y muestra cuan preocupado estaba ─. Las Rozen Maiden no están a salvo, pues este enemigo va a buscarlas. Eso habla por sí mismo. Van por las Rosas Místicas de todas.

─ Sí, ya me lo figuraba ─ dice Mitaku tratando de calmar sus ánimos ─. La cuestión vendría a ser quién hizo esto. En mi tiempo sólo hubo constancia de un ser que interfirió directamente en el juego de Alice para arrebatar las Rosas Místicas de todas: Barasuishou, la séptima Enju Maiden. Pero hay un problema.

─ ¿Y cuál es? ─ se interesa Yuu.

─ Se supone que Barasuishou no ha sido completada todavía. El alumno de Rozen, Enju, completó la elaboración de Barasuishou muy poco antes de que mi madre conociera a tía Kana y se convirtiera en su médium, y para eso todavía faltan algunos años más.

─ ¿No se te ocurre quién más tendría un motivo para dañar de ese modo a las Rozen Maiden?

─ No lo sé, pero si lo que estamos viendo es real, pues con más razón debo viajar al pasado, buscar a Suigintou-chan y arreglar este desparpajo temporal antes de que el futuro se vea severamente alterado…

Yuu y Mitaku vuelven a mirar aquel promontorio, tratando de pensar en qué clase de escenario habría estado Suigintou al momento de perder su Rosa Mística. Sólo Mitaku podía prever alguna posibilidad, pero rápidamente descartada los sucesos al considerarlos imposibles. Sólo viajando al pasado podría averiguar la verdad, y eso precisamente era lo que iba a hacer.


Al día siguiente

─ ¿Estás seguro de que este es un buen lugar para llevar a cabo el viaje? No me siento muy segura.

─ He estado estudiando minuciosamente cada plano de la ciudad del siglo pasado, y me he encontrado que esta zona era un descampado en aquel entonces. Sin edificios, árboles ni ninguna obra humana, es el lugar ideal para llevar a cabo el viaje, e incluso he trucado el freno de mano en caso de necesidad ─ dice Yuu tranquilamente ─. A juzgar por las postales de finales de 1872, es probable que te encuentres unas plantaciones de arroz a un par de millas de aquí, pero no creo que te encuentres con mucho más, y además ya he preparado el reloj del condensador de flujos para que aparezcas a primera hora de la mañana.

─ ¿Es recomendable hacerlo así, Yuu-san?

─ Absolutamente ─ Yuu saca varias copias postales y algunos diarios de la época para permitir a Mitaku leerlos ─. Me ha tomado todo el día llegar a esta conclusión, pero logré determinar que a esas horas podrás aparecer con mayor seguridad sin que te vean personas de la época, y así no tendrás que lidiar con la oscuridad de la noche.

Mitaku continuaba nerviosa con respecto al viaje. Puede que fuera verdad lo que dijera Yuu, pero la visión en cuatro dimensiones también establecía que existía una posibilidad de que al realizar el viaje chocase con una persona inocente que estuviese deambulando a mitad del camino. La posibilidad era imposible de establecer, si bien Yuu quería mostrarse optimista con ese asunto. Ya el auto estaba listo para un nuevo viaje en el tiempo, y la maleta de Shinku aguardaba bien sujeta en el asiento del copiloto. No había vuelta atrás. Era todo o nada en esa incierta y arriesgada apuesta para la joven Kusabue Mitaku, así que se monta en el Delorean y respira profundamente. Yuu se la queda mirando mientras el motor empezaba a calentar, y justo cuando su reloj indicaba que sólo quedaban un par de minutos para dar inicio al viaje, se acerca al auto para despedirla.

─ Ten mucho cuidado con lo que vaya a esperar en el pasado, Mitaku-chan ─ la chica asiente secamente ─. Sé que tú y Shinku podrán encontrar a Suigintou a tiempo. Sólo habrá pasado un día desde que KM envió la carta cuando tú aparezcas, así que tendrás todavía tiempo para advertir a Suigintou y detener lo que sea que la haya vencido.

─ Lo sé. Eso es lo que me tiene más nerviosa, a decir verdad ─ confiesa Mitaku ─. Pero no debo mostrar miedo. Siempre fue el sueño de mi madre y el mío ver reunidas a todas las muñecas Rozen Maiden, y por nada del mundo permitiré que ese sueño sea empañado, me da igual qué amenaza esté esperando en el pasado. Muchas gracias por tu ayuda, Yuu-san. No sé qué habría hecho si no estuvieses.

─ No importa. Para eso estamos los amigos, y sin duda me alegraré mucho cuando vuelva a verte en el futuro.

─ Lo sé, aunque en el futuro será para mí la primera vez que te veo, así que no esperes que te reconozca ─ remata Mitaku con una risita.

Finalmente se hace la hora, y Mitaku pisa el acelerador para dar inicio a la marcha del auto. Frente a ella había un muro de concreto y ladrillo contra el que chocaría si se distraía aunque sea un poco, pero Mitaku tenía todos sus sentidos al máximo y prepara todo para activar el mecanismo del condensador de flujos. El auto alcanza los 140 km/h y es el momento justo para dar el salto temporal, y Mitaku lo hace limpiamente, dejando un trazo recto de fuego que choca contra el muro. Yuu miraba fijamente en aquel punto, como si Mitaku todavía estuviese allí, y con un seco asentimiento le desea suerte a la chica en su gran misión de rescate.


15 de octubre de 1872

Las primeras luces del alba resultaban insuficientes para iluminar completamente los negros caminos que cortaban los pastizales silvestres de aquella zona. Nadie había en esos parajes cuando un destello inunda el aire, y de allí surge una extraña carroza de metal con una serie de aditamentos igualmente extrañas. Era el Delorean en el que se encontraba Mitaku, la cual frena el auto todo lo que puede para evitar demasiados daños al paisaje como para llamar demasiado la atención. El auto apenas avanza unos cuantos metros más antes de detenerse por completo, y Mitaku abre la puerta para así dar una mirada de reconocimiento al lugar, aunque su vista, habituada a las luces artificiales a plenas horas del día, no conseguía divisar gran cosa a su alrededor.

─ Vaya que la ciudad ha cambiado con el paso de los años ─ dice Mitaku para sí misma, cuando oye un movimiento dentro del auto ─ ¿Hm? ¿Es la maleta de Shinku-chan?

Sabiendo lo que se venía, Mitaku saca rápidamente la maleta del auto y la abre, dispuesta a darle la bienvenida a la muñeca de la rosa roja de vuelta al mundo de los vivos, cuando una coleta rubia le impacta de lleno en el rostro, derribándola.

─ Te has tardado mucho en volver a despertarme, Mitaku. Pero supongo que te has esforzado mucho en conseguirlo ─ Shinku salta de la maleta y también mira el lugar, incapaz de reconocerlo ─ ¿Dónde nos encontramos? Esto no es mi tiempo.

─ No. Nos encontramos en 1872, pues hemos venido a rescatar a Suigintou-chan ─ responde Mitaku al poder levantarse nuevamente.

─ ¿Suigintou? Ahora lo recuerdo… ─ Shinku se notaba particularmente preocupada.

─ ¿Qué cosa?

─ Barasuishou… Creo que Barasuishou es quien atacará a Suigintou.

─ ¿Ehhh? ¿Pero no se supone que Barasuishou no iba a ser terminada todavía?

─ Yo tampoco lo entiendo, así que tenemos que avanzar con cautela, Mitaku.

CONTINUARÁ…


El misterio todavía permanece, pero pronto podrán ver qué es lo que en realidad está pasando en esta historia. Saludos a todo aquel que se atreva a leer este fic, en días en que Rozen Maiden parece haber caído en el olvido, y por esa razón es que estoy aquí, para al menos rescatar algo de esta serie que sin duda ha merecido más.

Hasta otra