RAYOS

Capítulo 4 – Turbulencia

Advertencias: En últimos capítulos, hay contenido lemon; por lo que con advertencia no hay engaño así que si no son de tu agrado este tipo de lecturas saltéate el fragmento en cuestión o por el contrario no leas este FF.

Disclaimer: (No lo creo necesario, pero por si las moscas…) Ouran High School Host Club obviamente no me pertenece, a excepción de Kyouya Ootori xD

Enjoy It!

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Mientras, en una habitación algo descuidada; Tamaki ya estaba de pié pero no se había arreglado aún. Estaba atraído por algo más interesante… a causa de los golpes, una maleta grande; la más grande de todas, se había abierto; para esparcir parte de su contenido.

- Ay Dios… ¿Qué es esto? – Le oímos decir, al encontrarse con la maleta extra-grande de los gemelos. La verdad es que eran tan unidos que llevaban todas sus pertenencias de viaje en un mismo bolso. El problema es que este estaba algo abarrotado y se había abierto.

- El rubio había calculado a ojo que 2/3 del contenido de la maleta se encontraba en el piso. Lo llamativo era que, todo eran juguetes indecorosos.

- ¡Malditos pervertidos! – Dijo Tamaki sosteniendo entre sus dedos un sostén con relleno.

- ¿Con quién demonios piensan utilizar esto? – Pensó en voz alta al encontrar una especie de bóxer pero con un juguete adherido en la parte más obvia.

- ¡Los mato! ¡No es de estudiantes que pertenecen al Host Club andarse con estas cosas! – Pensó para su interior Tamaki al alzar en otra mano un surtido de ropa de policía con armas de fuego falsas, esposas y porras – Haruhi podría enterarse de esto ¡Debo proteger a mi hija! – Dijo poniéndose en sus hombros una capa de superhéroe que recogió de entre el tumulto de ropas en el suelo.

- ¿¿EEHH?? Me equivoqué de habitación, disculpe – Expresó Haruhi quien, había entrado en el portaequipaje y había chocado con esa imagen de su Senpai sosteniendo con cara de tener un tesoro entre sus manos las ropas y los juguetes sexuales.

- ¡Haaaruhiii! ¡No es lo que piensas! Sólo encontré esto y est… - Tamaki empezó a correr ya a gritar mientras ella se pegaba la vuelta hacia la puerta. Él se resbaló con juguete de hule para caer encima de la chica, la cual cayó de frente sobre algunas maletas, amortiguando el golpe y dando la espalda a Tamaki, quien estaba sobre ella.

- Oops… - Fue lo único que supo decir el rubio, para que su cara adquiera un tono rojizo.

- No pasa… nada – Dijo Haruhi quien también estaba sonrojada. La verdad era que Tamaki era liviano, no le había dolido el golpe; pero de alguna manera el cuerpo de Tamaki, aun sudado se había presionado sobre la espalda y piernas de ella.

- ¡Ok, arriba! – Reaccionó el rubio para ponerse de pie con un salto y alzar a Haruhi para volverla a incorporar.

- Si… gracias – Dijo Haruhi

- No hay de q… - Tamaki se vio interrumpido por la voz del capitán de la aeronave, la cual era audible desde cualquier parte del avión

- Pasajeros, solicitamos que regresen calmadamente a sus asientos y se abrochen los cinturones de seguridad ya que inevitablemente sufriremos una turbulencia.

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Así, uno por uno fueron llegando a sentarse en las butacas cada uno de los chicos. Primero llegó Mori-senpai apresurándose por la seguridad de Honey-senpai. Luego llegaron los gemelos, quejándose de la experiencia del piloto como para no poder evitar la turbulencia. Finalmente, llegó Kyouya, quien se había demorado en el casino y al llegar a su asiento permaneció de pie para darse un vistazo y charlar con el piloto, al pasar a la cabina.

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- Demonios… Haruhi, tenemos que salir de aquí... créeme, no querrás estar aquí cuando el avión empiece a mecerse – Dijo Tamaki con tono serio

- Ayy no es para tanto, será una pequeña turbulencia… pero vamos de todas maneras, así ya de paso te acomodas un poco y…

- ¡Corre! – Dijo el rubio a la chica quien estaba de espaldas a la puerta y no podía percatarse que ésta se estaba por cerrar, debido a las vibraciones que se sentían en las paredes del avión. Esto anunciaba que el avión estaba por entrar en la tormenta.

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Kyouya había llegado en el momento preciso a sentarse en su asiento y asegurarse con el cinturón. El avión ya había empezado a mecerse bruscamente y ya todos estaban en sus lugares, a excepción de…

- Emm… ¿chicos? – Se hizo notar Mori-senpai, con su voz grave. Cuando él decía algo, era porque era importante y debían escucharlo. Kyouya y los gemelos lo miraron.

- No están Haruhi ni Tamaki. – Dijo el fortachón a modo de noticia. Kyouya alzó una ceja y los gemelos se miraron.

- ¡Vamos! – Dijeron los gemelos juntos, para desabrochar los cinturones y pararse; para terminar al final del pasillo y darse contra la pared. Las sacudidas del avión les habían echo perder el equilibrio.

- Mori-senpai se levantó para dejar en su lugar a Honey-senpai pero éste se quejó. Él quería proteger al niño; aunque una sola mirada caprichosa y terca del niño bastaron.

- De acuerdo. – Dijo Mori aceptando al pequeño sobre sus hombros. Kyouya se levantó poco después agarrándose entre los asientos, intentando ser una suerte de escalador para llegar hasta el final del pasillo, donde estaban los baños y la puerta que daba al portaequipajes.

- ¡Haruhi! ¿Dónde estás? – Llamaron los hermanos pelirrojos, dirigiéndose al baño de chicas, golpeando la puerta

- No está ahí, debe estar en el portaequipajes – Dijo Kyouya

- Pero si ella estaba… - Respondieron ambos Hitachiin

- El cartel de los tocadores para damas dice "Abierto" – Señaló el pelinegro de ojos oscuros.

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- No, no, no no no noooooooooooooooooo!!!!! – Gritó Tamaki al ver como la puerta se cerraba ante sus ojos sin poder llegar. Tenía la mano de Haruhi entre sus manos. El rubio francés se arrodilló de manera dramática y se largó a llorar, de manera cómica; como si hubiera perdido la última chance de escapar.

- Emm... ¿Tamaki? – Dijo la chica con cara de "estás haciendo un papelón innecesario por 11va vez consecutiva en esta semana"

- ¿Aahh? – Profirió el rubio, mirándola a ella. Se veía obligado a alzar su cabeza debido que al estar arrodillado, ella era algo más alta.

- No quisiera ser pesimista, pero esa puerta sólo se abre desde afuera… ¿oye por cierto, te mantuvieron todo el tiempo aquí? – Dijo Haruhi sin poder guardarse esa última pregunta.

- Sí, de seguro que Okaasan lo planeó todo… ¡¡Okaasan!! – Tamaki dijo esto último alzando el puño en señal de venganza, con los ojos aún llorosos y rechinando los dientes de manera incómoda y graciosa.

Así, pareciese que el movimiento del avión estuviese esperando a que ellos terminaran de hablar para luego hacerse notar. Estos movimientos hacían parecer que habían metido al avión en un lavarropas.

- ¡¡¡AAAAAAAHHHH!!! – Gritó Tamaki al verse en un enorme revoltijo de ropa y accesorios tirados, maletas, él y Haruhi.

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Mientras, muy cerca de allí (más específicamente detrás de la pared) los gemelos ya intentaban abrir la puerta y Mori-senpai los intentaba hacer a un lado para abrir la puerta por medio de la fuerza. Él y Honey-senpai lograban balancearse equilibradamente ya que las técnicas de Artes Marciales que habían aprendido les ayudaban a mantener su peso para contrarrestar las sacudidas que propinaba el avión.

Kyouya se aferraba a un asiento contiguo y de vez en cuando se arreglaba los lentes en la posición adecuada.

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- Dios, al fin – Dijo un Tamaki agobiado y tirado en el suelo. Unos segundos después notó la ausencia de Haruhi

- ¡¡Haaruhi!! – Pedía el rubio, desesperándose cada vez más al no encontrar a la de pelo castaño.

- Ya, aquí estoy – Dijo Haruhi, preocupándose más por levantarse del suelo que por tranquilizar a su Senpai. El vestido que ella tenía puesto se había levantado graciosamente, dejando sus muslos y la parte de la falda descubierta, incluyendo desde su cintura hacia abajo; lo que la dejaba en ropa interior.

- Te ayudo… - Dijo Tamaki trotando para encontrarse con su Hija, para percatarse de la situación de Haruhi. La chica aún no se había levantado y estaba en cuatro patas sobre el suelo.

- Perdón, perdón, perdónperdónperdón – Dijo efusivamente el mitad francés mitad japonés, dándose media vuelta para ponerse rojo como un pimiento. – ¿Necesitas ayuda? – Soltó valientemente, sin más intenciones que para ayudar caballerosamente a la chica

- ¡NO! – Exlamó segura. Es normal que en estas situaciones embarazosas y vergonzosas actuara de manera agresiva. – Ya estoy – Dijo, acerándose a él.

- ¡¡Hiijaaa!! – Se abalanzó Tamaki sobre la chica, la cual estaba bastante cansada como para resistirse

- ¡Mira ahora papá te sacará de aquí! – El de ojos azulados se había dirigido a la puerta para intentar inútilmente abrirla o pedir ayuda.

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A sólo unos pasos, Mori-senpai aferró ambas manos a la puerta para forzarla y poder abrirla. Su fuerza fue tal que, aplastó a Tamaki quien estaba detrás de la puerta.

- ¡¡Haruhiii!! ¿Estás bien? – Dijeron los gemelos, acercándose a Haruhi

- Sí, pero acaban de aplastar a Tama…- Ella se vio interrumpida por los hermanos

- No te preocupes por él, vamos a sentarnos antes que esto empiece a moverse otra vez – Exclamaron los gemelos ayudando a Haruhi a moverse.

- ¡Tamaki! – Alzó la voz Kyouya, mientras Mori-senpai despegaba a Tamaki de la pared, el cual estaba fino como una pegatina adherida a una superficie.

- ¡Despierta! – Dijo el de ojos negros, golpeando las mejillas del ojiazul.

- ¡Que! ¡Qué pasó! ¡Las maletas! ¡Haruhi! … - Deliró Tamaki

- Jajajajaja – Se tentó Kyouya. Esto le hacía recordar hace algunos años cuando él se encontraba encima del rubio, estando a punto de golpearlo mientras lo tomaba por la camisa.

- Lo siento jaja – Dijo el moreno entre carcajadas. – Vamos, creo que deberías ir al baño; al menos para lavarte la cara – Sugirió Kyouya-san – Ya falta poco para llegar.

- Atención, ya pueden volver a pararse. La turbulencia ya ha pasado y no corremos riesgo de atravesar por otra. Disculpen las molestias causadas. – Dijo claramente la voz del capitán por el altoparlante.

- Vamos, te guiaré al baño – Profirió Kyouya. Mori y Honey ya los habían dejado solos. – Iré a hablar con el capitán, quiero saber exactamente a qué hora llegaremos.

- Diciendo esto, el moreno de lentes se dirigió a la cabina del piloto después de asegurarse que Tamaki se encontraba en sus cabales.

- ¡Jefe Ootori! – Dijo el capitán al girar la cabeza para ver quién había abierto la puerta.

- Creo que te excediste un poco, no debiste virar tanto el avión, pero de todas maneras fue efectivo.

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Aquí terminó todo… este es el fin de mi FF… naa es broma xD jajaja Kyouya es capaz de hacer cualquier cosa, aunque si medimos el índice de maldad le gano yo x.X

¡Nos leemos en otra entrega! Dejen Reviews, Pórtense bien y cuídense…