El entorno era silencioso, casi tan sereno que para ese extravagante prostituto acostumbrado a dormir con el sonido de las patrullas de fondo y la música del bar a todo volumen era desesperante.

Habían pasado casi dos horas desde que el Dobe declaro una alocada noche de sexo y sin más se hecho a dormir. No es que esperaba que ese hetero desviado se le lanzara encima como había prometido una y otra vez para fastidiar Shikamaru, pero se había largado al mundo de los sueños tan rápido que casi se sentía solo.

Era un extraño en ese departamento de lujo en el que sentía no encajar. Nunca en sus fantasías más ridículas soñó con pasar la noche con un rubio abrazado a su cintura en uno de los Penthouse más caros de la ciudad, sus clientes no eran de ese rango, sus clientes, a decir verdad no tenían ni donde caer muertos.

¿Cómo fue que ese precioso joven de piel albina, voz seductora por naturaleza y exquisitos ojos negros paró sirviendo a los borrachos del distrito rojo? Eso mismo se preguntaba a veces mientras trataba de armar en su mente algunos recuerdos coherentes de su niñez. En ocasiones sentía tener la respuesta, pero esta se esfumaba entre memorias difusas y rostros desconocidos que lo atormentaban de vez en cuando.

Por alguna razón en noches tranquilas como esa sentía cierta nostalgia, quizás alguna vez tuvo un hogar pacífico y una familia promedio que se sentaba todas la noches a comer cenas baratas y platicar sobre nada importante, era lo que le gustaba pensar cada vez que el sin sentido y la soledad se hacían demasiado escandalosos y difíciles de manejar.

Un fuerte apretón y un balbuceo incoherente lo sacaron de pronto de las sombras, al voltear se topó con un rostro sereno, algo cansado y con cierta aura angelical que podría fácilmente engañarlo si no conociera la personalidad de mierda que podía llegar a tener Naruto. Pero por absurdo que pareciera, era justamente esa personalidad salida la que lo había cautivado.

Naruto, a primera vista era hermoso, la clase de chico del que fácilmente se enamoran todas las chicas y los chicos odian. Pero su forma de ser era una cosa totalmente distinta. Su personalidad era explosiva, impredecible, pero por sobre todo gentil, su sentido del deber, su generosidad y su rara forma de juzgar a la gente eran increíbles. Estaba seguro de que nadie aparte de ese imbécil sin sentido común lo habría invitado a sentarse y aún menos a pasar la noche.

Mientras observaba ese rostro sereno que en ocasiones esbozaba una sonrisa tonta sin razón aparente sintió ganas de sonreír también. Su alegría era contagiosa, debía admitir. Quizás empezaba a sentir cierto cariño por él, eso lo preocupaba. Era muy pronto para el afecto, era muy pronto para cualquier cosa, a decir verdad, apenas acababa de conocerlo, pero no lo podía evitar, lo cierto era que se sentía bien tener un amigo ¡joder! Se sentía endemoniadamente bien, aunque claro, jamás mientras tuviera vida lo admitiría en voz alta.

Cuando Shikamaru despertó, más temprano de lo usual que era alrededor de las dos de la tarde, se topó con la escena más inusual, considerando que los protagonistas eran dos chicos. En otras circunstancias, ver a una melosa pareja disfrutando de su sábado le habría resultado tierno, quizás. Pero había varios problemas con esa vista que incluían a Sasuke ensuciando su sofá con hotcakes y a Naruto destrozando su cocina.

-¿Qué diablos hacen? _pregunto con una notoria molestia arrastrando sus palabras_

-El desayuno… _respondió Naruto sin más, lanzándose junto a Sasuke en el sofá para comer de su plato_

-¿No deberías estar buscando a tu abuelo?

-Ero Senin, no se ira a ninguna parte… _soltó despreocupadamente abrazando a Sasuke por la espalda para tratar de darle de comer en la boca alegando que debía descansar el hombro o algo por el estilo_

Shikamaru soltó un largo suspiro y tomo asiento en el sofá de enfrente masajeándose la sienes.

-Naruto, solo te deje quedarte porque dijiste que podías arreglar todo si veias a Jiraiya. Pero si solo vas a sentarte a coquetear con Sasuke puedes irte a otra parte.

-¿Recuerdas cuando tu madre encontró éxtasis en tu mochila y le dije que era mío?

El muchacho lo vio sin mucho interés preguntándose cuál era el punto…

-Aun me puedo retractar…

-Eres un maldito… _soltó levantándose de golpe para azotar la puerta de su habitación_

-¿En serio vas a chantajearlo con eso? _pregunto Sasuke entre incrédulo y divertido_ No creerás que de verdad va dejar que te quedes por unas cuantas pastillas.

-O vamos… casi suenas como si quisieras que nos echara. Te gusta estar aquí, ¿no?

-¿A qué quieres llegar? _cuestiono seguro de que el rubio estaba ocultando algo_

Naruto soltó un suspiro…

-No creo que Ero-Senin sepa algo… me metí en algunos problemas ayer hablando con Orochimaru y los sujetos que me siguieron no eran hombres de mi padre… Quizás lo mejor será quedarnos aquí hoy, quizás pueda convencer a shikamaru de enviarte a un lugar seguro en lo que pienso que hacer.

-¿Sigues con esa mierda de protegerme?

Los brillantes ojos azules de Naruto se desviaron en silencio mientras enterraba el rostro en su cuello aspirando con delicadeza su aroma. Su brazos seguían rodeándolo, se sentía casual, casi tan cómodo que asustaba ¿Eso era la amistad? ¿Eso asían los amigos? Reconfortarse, darse calidez, hacer latir el corazón del otro a mil por hora o acaparar por completo su atención con un simple gesto… pensar en ello lo hacía sentir desconcertado, casi tan confundido como cuando despertaba en el baño de algún bar o un desconocido lo interceptaba en un antro diciendo haber tenido espléndido sexo con él. Era molesto, a decir verdad.

De forma brusca soltó el plato vacío sobre la mesa y tumbo a Naruto contra el sillón. Esa rígida expresión algo cuestionarte y autoritaria que le hacía pensar al rubio que Sasuke estaría mejor como asesino a sueldo, borro su sonrisa socarrona.

-¿Qué es exactamente lo que quieres lograr? No tienes ninguna obligación con migo, no tengo ningún asunto con tigo. ¿Por qué diablos sigues pegado a mí luego de toda esa mierda de tu padre buscándote?

-Es porque me agradas, no necesito ningún otro motivo, tebbayo.

-Joder, dobe… Nos conocimos hace un par de días, de alguna forma pare metido en esto, pero no tienes que esforzarte tanto…habría estado bien si me hubieran dejado en alguna avenida con cambio para el taxi y un mapa. Pero mira este lugar, no sé qué hago aquí…

Avergonzado por el tono de angustia que empezaba a tomar su voz decidió no concluir esa oración. Él no era de ir por ahí soltándole sus inseguridades que quien se le parara en frente. Y si, no sabía usar cubiertos o el control remoto, nunca había dormido en una cama decente ni había tenido un desayuno tan elegante, pero no iba a poner a Naruto al corriente, no señor, no el gran Sasuke que por su tremendo orgullo seguía vivo y con la frente en alto. Aunque algo con su lógica debía estar mal si creía que dejarse follar por medio barrio no afectaba su dignidad. Era trabajo, solía alegar.

-Vas a acostumbrarte… con esa aura de bastardo millonario que tiene no va a costarte nada _sonrió_ No voy a dejarte solo, de cualquier forma, esa noche; cuando nos conocimos, iba a proponerte que vinieras con migo.

-¿Eh? _soltó a secas el pelinegro y pudo ver el rostro de Naruto cambiar hasta tomar una expresión decidida_

-Esa noche ibas a suicidarte, no iba a permitir que lo hicieras… Conozco esa mirada, la he visto muchas veces y sé que una vez llegas a ese punto no hay vuelta atrás…

-¿!Que es lo que…

Sin delicadeza la mano de Naruto cubrió su boca.

-¡Dejarse morir también es suicidio… si me hubiera ido, estarías muerto! ¿No es así? No podía solo abandonarte sabiendo lo que planeabas… ¡me agradas, de verdad me agradas mucho!

De forma brusca y pudo notar cierta indignación en ello, Sasuke lanzo la mano su rubio y trato de alejarse.

-Si me lanzo de un puente o no, es mi problema ¿entiendes? ¡Mi puto problema! Solo eres un imbécil que me tope por casualidad, no quiero tu compasión ni que me vengas con esas mierdas de que me estas ayudando ¿Quién te crees para ir por ahí decidiendo por otros?

-Sasuke… _alcanzo a pronunciar el rubio apagadamente antes de oír el azote de la puerta y tener a Shikamaru preguntando de mil forma a donde había ido el pelinegro_

No tenía ningún derecho sobre él, era cierto. No podía evitar que Sasuke se sentara en algún callejón a morir de hambre si era lo que quería, pero simplemente no podía quedarse de brazos cruzados. Sentía a ese extraño más cerca de su corazón que cualquier amigo que hubiera conocido por años. Era como si hubiera vagado todo ese tiempo solo esperando a conocerlo y le dolía pensar en no volver a ver esos hermosos ojos negros, escuchar sus comentarios astutos o sentir sus labios hábiles y algo despreocupados.

La voz monótona de Shikamaru sonaba de fondo de forma lejana mientras él se preguntaba qué haría ahora que su Teme no estaba. Era un egoísta, era un mentiroso si tenía el descaro de declarar que todo lo que hacía por Sasuke era puro altruismo. Quería a Sasuke vivo porque sin él no le quedaba nada ¿Es que acaso el no planeaba hacer lo mismo que el pelinegro y dejarse matar? Cuando lo conoció no tenía ningún miserable motivo para conservar su vida, estaba rendido. ¿Bajo que justicia venía a negarle la muerte a Sasuke para postergar la suya?

Bajo la justicia del amor, quizás. Tan solo habían pasado un par de días y ya amaba a ese Teme, le estaba agradecido, lo quería de vuelta sin importar que.

El peculiar tono de llamada de Jiraiya detuvo sus pasos justo cuando estaba a punto de atravesar la puerta. Contesto rápidamente mientras revisaba sus bolsillos buscando el dinero y las tarjetas de crédito que había conseguido con Orochimaru el otro día.

-! Tienes que salir de allí! _escucho al otro lado de la línea_ Te tienen, Naruto, nos tienen a los dos.

Shikamaru retrocedió un par de pasos escuchando la voz de Jiraiya a través del altavoz. Vio al rubio y se dispuso a correr para atrancar la puerta. Ese idiota estaba decido a ir detrás del azabache y sabía bien Shikamaru que no había fuerza en ese mundo que pudiera frenarlo cuando estaba empeñado en algo.

-¡Yo voy a buscarlo! _exclamo desesperado y eso no era común en el muchacho más agrio de toda esa tierra_ ¡Si te matan él estará solo! ¡Prometo que voy a llevarlo con tigo, solo escapa!

-¡¿De qué diablos hablas?! _grito forcejeando para quitarlo del camino_ ¡No es tu estilo hacer este tipo de cosas, no tienes por qué ayudarme más de lo que lo has hecho, tu deuda con migo esta saldada!

-No es porque te deba ningún favor, es porque quiero hacerlo. Al final ya todos estamos a bordo de esta mierda, así que voy a ayudarte a resolverla. No puedes hacerlo solo… no si quieres escapar con tu princesa _pronuncio esbozando una pequeña sonrisa que se ganó la atención del rubio_

-Creí que no te agrada como amigo…

-Tengo algunas docenas de otros amigos que no me meten en estas mierdas, pero… _un pequeño puñetazo en el hombro hizo parpadear sorprendido a Naruto_ ninguno por el que valga la pena meterme en ellas.

Naruto sonrió ampliamente, estaba conmovido por la repentina decisión de su amigo. Nunca llegaría a conocer lo suficiente a Nara, pensó recibiendo un papel con la dirección del lugar donde iban a encontrarse.

-¡Tú me traes a Sasuke y yo te doy la primera plana cuando hunda en la mierda a mi padre! _grito saltado por las escaleras_ no pensaba que ibas a dejarte hacerlo gratis, ¿verdad?

Hola, gracias por acompañarme a lo largo de este nuevo cap. Simplemente amo esta pareja y no me importa que tan muerta deje mi OTP Pierrot en su manga fumado, yo seguiré escribiendo y pensando que el amor de estos dos es real y nunca morirá.

Espero que les agrade la historia, animenme con un review o pasen a saludar simplemente. Abrazos y hasta la próxima!