Hola!! Aqui otro capi, ahora si que empieza lo bueno, divertido o como lo querais llamar, jejeje. Espero que os guste:
EL MAGO DE OZ
- ¿Cómo que no sabes donde estas? ¿Qué es lo que ves?- le cuestiono Remus.
- Pues una casa, un desierto y...- la voz se corto, todos en la biblioteca esperaban expectantes hasta que la voz de Hermione se volvió a oír.- ...y ¿Sirius?
- ¿Qué pasa con Sirius?- Remus cada vez estaba mas nervioso.
- Creo que es Sirius. ¡Sirius! ¿O debería llamarlo Padfoot? Da igual.- se oia como Hermione pensaba en voz alta.
- Guau, guau.- unos ladridos de perro se dejaron oír.
- Esto tiene que estar relacionado con el libro.- dijo George, quien se acerco al objeto y al pasar la primera pagina se pudo ver un titulo con ella.- Aquí pone "El Mago de Oz".- y paso los dedos inconscientemente por encima de las letras.
Un rayo salió del libro y una imagen se mostró en la pared, como si fuera una pantalla, dejando ver a quien se suponía que era Hermione acariciando la cabeza de un enorme perro negro, inconfundible para todos, era Sirius en su forma animal.
- ¿Has dicho "El Mago de Oz"?- pregunto la chica a la nada.
- Si.- contesto Remus mirando de reojo a George que cada vez se ponía mas rojo al intentar aguantar la risa.
- Eso significa que estamos dentro del cuento y que Sirius ha tomado el papel de Toto, jajaja.- Hermione empezó a reírse sin parar.- Aunque se supone que Toto es pequeñito, tu eres 5 veces mas grande por lo menos, jajaja.- Sirius empezó a gruñir ya que veía a la joven reírse de él y además no podía transformarse en humano por una misteriosa razón.
- Jajaja.- se oyó la risa de George secundada por otras cuantas mas.- Mione, no te rías del pobre Sirius que tu no te has visto, jajaja.
- ¿Nos podéis ver?- pregunto la castaña calmándose un poco.
-Si.- Ginny se puso al lado de su hermano.- Una especie de pantalla se ha abierto en la pared. Y un consejo Mione... las trenzas te sientan muy bien, jajaja.
- ¿Pero que coño...?- Hermione se miro e iba vestida con un vestidito por encima de las rodillas azul, con un delantal blanco, zapatitos negros y peinada con dos trenzas.- ¡Parezco una muñeca!
Sirius ladro y parecía que se estaba riendo.
- Tu no digas nada.- le amenazo con uno de sus dedos.- Que yo por lo menos puedo hablar y vocalizar.- Sirius cerro la boca y se tumbo dándole la espalda a la castaña.
Los demás siguieron riéndose mientras que Hermione comenzaba a dar vueltas de un lado a otro intentando comprender que era lo que pasaba.
- Veamos, Sirius es Toto, y yo parece ser que he tomado el papel de Dorothy. Genial, esto es estupendo.- ironizo la joven.
- Hermione,- llamo Remus.- tampoco sabemos donde están Ron, Draco, Luna, Neville ni Harry.
- Seguramente habrán tomado el papel de otro personaje.- contesto ella.
- Habrá que encontrarlos.
- A medida que se vaya dando el cuento irán apareciendo.
Nada más terminar esa frase un viento comenzó a levantarse. Hermione se dio la vuelta y vio lo que se venia hacia Sirius y ella.
- Sirius...- el animago ni se dignaba a mirarla.- Sirius no es momento de enfadarse, muévete.- pero el enorme perro negro no se movía, ni siquiera se daba cuenta de lo que estaba pasando.- ¡Que te muevas!
Sirius se dio la vuelta enfadado para, si hacia falta, morderla, pero al ver el enorme huracán que se iba acercando a la casa y por consiguiente a ellos, solo atino a echar las orejas hacia atrás y esconder el rabo entre las piernas.
- ¡Sirius!- volvió a gritar la castaña amarrándole del cuello para que caminara, corriera o volara si hacia falta, pues el hombre-animal se había quedado totalmente paralizado.
Con el grito reacciono y pasando entre las piernas de la muchacha poniéndola en su lomo empezó a correr hacia la casa de madera. Una vez dentro Hermione cerro la puerta y ambos se arrinconaron en una de las esquinas de la habitación, la joven abrazada al enorme cuello de Sirius mientras que el estaba tumbado apoyando su cabeza en las piernas de ella.
Todo empezó a moverse, pero ninguno de los dos abría los ojos por temor a ver que podía estar pasando. El ruido era ensordecedor. Hasta que de repente todo paro.
Hermione levanto la cabeza del pelo negro de Sirius y miro todo alrededor, parecía destrozado. "Toto" se levanto también y se dirigió hacia la puerta y de un golpe la abrió dejando ver una pequeña ciudad, con campos verdes y montañas al fondo. Hermione se asomo también viendo el mismo paisaje que su compañero de aventuras.
Salieron de la maltrecha casa con cuidado. No sabían donde se encontraban, aunque Hermione, de haber leído la historia tenia alguna idea, aunque ya no se acordase bien de ella.
- ¿Vosotros sois los que nos habéis liberado?- una voz se escucho a un lado de ellos. Ambos se giraron y vieron a una personita, era una mezcla entre un elfo domestico y un enano.
- ¿Liberaros? ¿De que?- pregunto Hermione poniéndose a la misma altura que el hombrecillo.
- De la Bruja del Oeste.- señalo el extraño ser hacia los cimientos de la casa.
De allí sobresalían dos pies calzados con unos zapatos rojos. No se movían.
- ¡Oh, Merlín! He matado a alguien. Lo siento, no lo he hecho aposta, nosotros...
- ¡Hermione!- una voz conocida la llamo.- ¿Sirius?
- Guau.- ladro confirmándolo.
Ambos se giraron y vieron acercarse a una rubia de ojos azules soñadores corriendo hacia ellos, hasta abrazar fuertemente a la castaña.
- Que alegría veros. No se que hago aquí, ni por que estoy vestida de esta forma.- Luna iba ataviada con un vestido largo, blanco con detalles plateados. Unas risas se escucharon de la nada.- ¿Quién se ríe?
- Pues por el tono tiene que ser George y...
- Lovegood, te sienta bien el ir vestida de hada, jajaja.- se escucho de la nada. Luna estaba muy extrañada.
- ...Y Blaise. Y el coro de fondo serán los demás.
- ¿Y donde están?- pregunto la rubia mientras que acariciaba distraídamente la cabeza de Sirius, este se encontraba resignado por el trato de animal que le estaban dando.
- En la biblioteca de Hogwarts, y antes de que preguntes, nosotros estamos en el cuento de "El Mago de Oz".
- Me he perdido.- dijo totalmente calmada.- Pero bueno si tu lo dices...te creeré.
- ¿Y quien es esa...ese...bueno eso que esta debajo de la casa?- pregunto Hermione.- No me digas que es la Bruja del Oeste, la malvada Bruja del Oeste del cuento.
Todos los seres pequeñitos que estaban alrededor suyo asintieron emocionados por el logro hecho por la gran heroína extranjera y su gran perro.
- Creo que si. A mi me han denominado como algo así a Bruja del Este. Hombre, lo de bruja no lo niego, pero yo no soy del Este.- dijo la rubia con simpleza.
- Hermione.- se escucho la voz de Remus.- Aquí pone que te pones los zapatos de la Bruja de Oeste y que te tienes que ir por el camino de baldosas amarillas hasta la Ciudad Esmeralda para que el Mago de Oz te ayude a volver a casa.
- Ok.- se dirigió hacia los pies inmóviles y con mucho cuidado y temiendo que pasase algo, cogió los zapatos y se los puso.- No están mal, y casualidades de la vida son de mi numero.
- Ahora creo que os tenéis que ir por ese camino.- señalo la rubia a un camino amarillo que se perdía por las montañas y campos.- Yo tengo la sensación que no me puedo mover de aquí de momento. Pero estos simpáticos amigos me han dicho que hay animales muy curioso, me gustaría verlos por mi misma para decírselo después a mi padre.- eso era algo muy propio de ella.
- No te preocupes, cuando termine el cuento volveremos a estar en la biblioteca.
- De acuerdo, espero que no tardéis demasiado.- se despidió la rubia mientras que era acompañada por algunos lugareños que la trataban como una reina.
- Venga "Toto", jajaja, vamos a comenzar el camino de baldosas amarillas.- Sirius tan solo la miro, gruño resignado y la siguió hacia el camino.
Llevaban una hora mas o menos andando cuando un montón de cuervos reunidos en un solo punto del camino les hizo pararse para ver que era a lo que ocurría.
- Creo que ya hemos encontrado al Espantapájaros sin cerebro.- dijo Hermione ganándose una mirada de Sirius que no entendía nada.
- Hermione, creo que se quien es.- se escucho de nuevo la voz de Remus.- Quítale esos pajarracos de encima antes de que le saquen un ojo.
Sirius cogió la delantera ladrando y haciendo que los cuervos levantaran el vuelo. Una vez que el ultimo ave había desaparecido por la infinidad del cielo, pudieron ver a un montón de harapos encogido en el suelo, paja desperdigada a su alrededor y una mata de pelo rojo.
- ¿Ron?- pregunto la castaña.
- ¿Herm? ¿Eres tu?- levanto la cabeza el pelirrojo.- ¿O eres una muñeca que habla?- continuo viendo a la joven delante suya. Sirius ladro dándole la razón a Ron sobre lo de muñeca.- ¿Sirius?
- Creo que voy a regalarle un collar con su nombre a Sirius por navidad con su nombre para estos casos.- volvió a hablar Remus.
- Seria buena idea.- rió la castaña.- Y Ron...¿Tu no te has visto verdad?
- Llevo viéndome un buen rato...¿Qué hacemos aquí?
La castaña se puso a relatarle todo, lo del libro, lo que los demás estaban en la biblioteca viéndoles mientras que Remus leía el libro.
- Oh, bien...creo...¿Y por que tengo que ir yo a la Ciudad Zafiro esa?
- Es Esmeralda, y tienes que ir porque deseas un cerebro.- dijo otra vez la voz omnipresente del licántropo.
- Jajaja, muy propio de mi hermano.- se carcajeo George.
-¡Cállate!- grito al cielo Ron.
- No te metas con el pobre Ronnie.- dijo Ginny defendiendo a su hermano mayor.- Eso era algo que ya sabíamos todos, que necesitaba un cerebro.
- Ginny...no me ayudas nada.- volvió hablar al aire el "espantapájaros"
- Pelirroja.- llamo Blaise.- Pasa las palomitas para esta zona.
- Toma.
- ¿Qué estáis en un cine? Se supone que tenéis que ayudarnos a salir de aquí.- les regaño la castaña.
- No podemos salir de la biblioteca. Así que como esto es muy entretenido hemos conjurado palomitas para poder disfrutar bien vuestras aventuras.- le contesto Lavender mientras se metía un buen puñado de palomitas en la boca.
- ¡Genial!.- contesto resignada.
- Ahora tenéis que seguir el camino y os encontrareis con el Hombre de Hojalata.- volvió a decir Remus cogiendo el también un puñado de palomitas y comiéndoselo.
Así lo hicieron, ya eran tres, Dorothy- Hermione, Toto- Sirius y Espantapájaros- Ron. Según recordaba Hermione solo faltaba el Hombre de Hojalata y el León cobarde.
Al paso de un rato más siguiendo el camino de baldosas amarillas encontraron una figura totalmente paralizada. Parecía que no se podía mover. Al llegar a su altura Hermione y Ron tan solo pudieron reírse del espectáculo mientras que Sirius se puso a dos patas para confirmar lo que veían.
- ¿Quién es?- pregunto Remus.- No se ve bien por la pantalla.
- Si te apartas de delante puede ser que nosotros si lo veamos.- gruño Dean. Y el hombre lobo así lo hizo, y algunos si que le reconocieron.- Jajaja.
La estatua, que no era otra cosa que el Hombre de Hojalata, era nada mas y nada menos que Draco Malfoy, que no podía ni siquiera hablar, Parecía algo oxidado.
- Remus.- llamo la castaña cuando se había calmado.- ¿Qué se supone que tenemos que hacer?
- Pues aquí pone que hay algo de aceite en alguna parte cercana y que se lo tenéis que echar para que se pueda mover.- dicho esto Sirius olfateo y lo encontró pronto cogiendo el frasco con aceite con la boca y acercándoselo a la castaña.
La castaña lo cogió y se acerco al muchacho rubio para aplicárselo. Una vez hecho el "Hombre de Hojalata" ya podía moverse y hablar, aunque con algunos movimientos chirriaban sus articulaciones.
- ¿Qué coño pasa? ¿Por qué parezco un montón de chatarra? ¿Por qué la comadreja parece un muñeco de paja? ¿Por qué pareces una muñeca? ¿Y ese perro es mi pariente?- fue toda la retahíla de preguntas que dijo el rubio una vez recuperado el movimiento.
- Muchas preguntas Draco. Pero te las contestare.- dijo la castaña y empezó a contarle todo, como había hecho con Ron. Tenia la sensación de que todo esto lo tendría que decir aun alguna vez mas.
- Estupendo.- dijo la hojalata sarcásticamente.- Y encima los demás se están riendo de nosotros, eso es lo mejor. ¿Qué deseo yo para ir a la Ciudad Esmeralda esa por este camino de color cantoso que si lo miro directamente me puede quemar la retina?
- Pues, según el libro deseas un corazón.- le resolvió la duda Remus.
- Jajaja. Muy propio.- se volvió a carcajear el pelirrojo.- El señor hielo necesita un corazón, jajaja.
- Cállate que tu necesitas un cerebro.- le devolvió el golpe Draco.
Dicho esto Ron calló completamente. Eso había sido un golpe bajo, muy, muy bajo.
- ¿Y la muñeca que es lo que desea?- siguió hablando el rubio.
- ¡Que no soy una muñeca!- se quejo la fémina del grupo
- Volver a "casa".- le contesto Ron.
- Bien, un deseo razonable por lo menos. Al final si va a resultar que la muñeca si es inteligente.- siguió hablando Draco como si Hermione no estuviera delante.
- He dicho que no soy una muñeca.- dijo la aludida entre dientes.
- Venga muñeca. No te quejes tanto que el vestido y las trencitas te hacen adorable. No te sientan mal del todo.- le guiño un ojo el rubio de forma divertida mientras seguía andando al lado del pelirrojo.
- Abandono.- y miro a Sirius quien la mirada con la boca abierta y según le parecía a ella, con morros divertidos.- Y tu, "Toto", ni ladres, que como ya te dije yo por lo menos hablo.
Y dicho esto siguió a sus dos amigos, que con el paso de los años, aunque se siguieran metiendo el uno con el otro, no se llevaban tan mal como querían aparentar.
- Bien, pues aun nos faltan Neville y Harry. Si me acuerdo bien del cuento creo que ya se que papel pueden hacer cada uno.- dijo al cabo de un rato la joven.
- ¿Cual?- preguntaron a la vez Draco, Ron y la siempre omnipresente voz de Remus.
- Pues creo que Neville el de...- pero se callo al escuchar quejidos y algunas risas mas adelante.
Corrieron hasta donde procedían los sonidos y vieron a un grupo de niños pegando con palos a una bola de pelo que se encontraba encogido intentando que los golpes no le dieran en la cara. Sirius, como con los cuervos, salio corriendo y ahuyento a los diablillos dejando ver a un Neville con mucho más pelo, garras y un rabo de león.
- Neville es el León cobarde.- Hermione termino la frase que había empezado antes del altercado.
- Pero si es un Gryffindor.- dijo Ron mientras Draco intentaba no reírse abiertamente.
- Eso lo sabes tu, lo se yo, lo sabe Sirius, lo saben todos, incluido el hombre oxidado sin "corazón", pero parece ser que el libro no lo sabe, ni el tampoco. Vamos Neville, levántate que no pasa nada.- Hermione se acerco al muchacho y cogiéndolo de un brazo hizo que se pusiese de pie.
- ¿Herm?- pregunto con una vocecilla.
- Si Neville, soy yo, y Draco y Ron y Sirius también. Venga levántate que tenemos que ir a la Ciudad Esmeralda.
- ¿Y el que desea?- pregunto con curiosidad el rubio.
- Valentía.- fue la respuesta de Remus.
- ¡Oh, bien! Muy necesario para un león, si señor.
- ¿Sabes que eres demasiado cotilla?- pregunto el pelirrojo.
- No es ser cotilla pero ya que estamos aquí lo mejor será que me informe de todo, ¿no?- replico el rubio.
- Si tu lo quieres llamar así...yo lo digo cotilleo.- y Ron siguió el camino perseguido por el Hombre de Hojalata quien en media carrera se quedo quito totalmente, tan solo pudo decir antes de quedarse totalmente rígido:
- ¡Hermione!
- Voy, voy.- le volvió a echar un poco mas de aceite y sin perder mas tiempo continuo su persecución al espantapájaros.
- ¿Me lo puedes explicar?- pregunto Neville con una vocecilla tímida. A pesar que había cambiado durante sus años de colegio y tras la batalla, parecía ser que el personaje que representaba le hacia volver a ser ese muchachito tímido de sus primeros años en Hogwarts.
- Claro.- se agarro la joven al brazo de su amigo.- Ya me he acostumbrado a hacerlo.
Al final divisaron al fondo una hermosa ciudad, toda verde que relucía con los rayos de sol que se ocultaba tras la colina.
- ¿No os parece preciosa?- dijo Draco.- Parece que haya sido construida a imagen y semejanza al sueño de un buen Slytherin.
- Oh, cállate.- le dijo Hermione dándole un golpe flojo en el pecho. Un golpe que sonó a hueco.- Al final va a resultar que si que no tienes corazón, estas hueco.
- Ahora eres tu la que te tienes que callar.- y continuaron el camino.
Ya al anochecer traspasaron las puertas de la ciudad. No había mucha gente por las calles. Hermione se acerco a un guardia que hacia vigilancia secundada por Sirius y tras el iban los otros tres muchachos.
- Perdone.- el guardia la miro primero a ella y luego a sus acompañantes con cara extrañada.- ¿Me podría decir donde podemos encontrar al Mago de Oz?
- ¿Para que queréis saber de él?- pregunto el guardia de forma tosca.
- Luna, quiero decir, la Bruja del Este, me dijo que viniera aquí para preguntarle el como poder volver a casa.- contesto Hermione de la forma mas amable posible aunque por dentro le daban ganas de abofetear a ese hombre para que tuviese buenos modales.
- Sigan esa calle y al final verán el palacio. Allí se encuentra el Mago de Oz.- y dicho esto dio media vuelta y se fue a seguir su guardia.
- Mister amabilidad nos ha hablado.- dijo Draco mientras que emprendía camino por donde el guardia les había dicho.
- Va a hablar el ser mas simpático del mundo.- contesto Ron.
- Y ahí va una nueva pelea verbal.- dijo cansinamente Hermione a Neville y Sirius que uno rió y el otro ladro dándole la razón.
El palacio era enorme y al igual que el resto de la ciudad, de color verde brillante. Entraron y llegaron a una sala donde un espejo les dejaba ver su reflejo y el de una enorme cara.
- ¿A que habéis venido forasteros?- una lúgubre voz resonó entre las paredes.
- ¿Y ahora que decimos?- pregunto Neville.
- Tenéis que pedir cada uno el deseo que queréis y el se supone que lo concederá.- se oyó a Remus.
- Esto de que dos voces que parecen de ultratumba nos hablen no me da muy buena espina.- dijo Ron.
- Y es Neville el que se supone que es cobarde...- se rió Draco.
- No empecéis, por favor.- dijo Hermione poniendo una mano en sus ojos resignada.
- Ya sabes como se sentía tu amigo Harry cuando el pelirrojo y tu discutían.- le dijo la voz del Mago de Oz.
- Vamos, Harry, se que tu eres el Mago de Oz, sal ya y volvamos al castillo.- contesto con una sonrisa la castaña.
El espejo se empezó a mover y dejo salir a Harry Potter sonriendo. Llevaba una túnica también de color verde, sus gafas, su negro pelo despeinado y sus brillantes ojos del mismo color que la ciudad donde se encontraban.
- Que rápido me has fastidiado la diversión.- le dijo a Hermione mientras que la besaba en la mejilla, que se sonrojo sin quererlo tras la muestra de cariño.- Os estaba esperando.
- ¿Y tu como sabias que íbamos a venir?- le pregunto Draco.
- Dos razones. Una me acuerdo del cuento a la perfección, era mi preferido de pequeño, por eso de magia y esas cosas. Y segundo...¡¡soy el Mago de Oz, lo se todo!!- dijo abriendo los brazos y sonriendo ilusionado.- Era mi personaje preferido, siempre quise conocer a Dorothy.
- Encantada.- hizo una reverencia la castaña.
Todos se rieron, incluido Draco.
- ¿Nos podemos ir ya?- pregunto Neville.
- Si espera que os tengo que decir algo...es el protocolo de la historia.- rió Harry.- Además nos falta Luna.
- Ya he llegado.- dijo la voz soñadora de la rubia aun vestida de Bruja del Este.
- Muy bien. A ver...os lo resumiré para tardar menos. Neville, no eres cobarde, tan solo tienes que creer en ti mismo. Draco, no es que no tengas corazón, es que lo tienes oxidado como el resto del cuerpo, jejeje, además, ahora tienes amigos ¿no?, pues déjate querer. Y Ron, tienes cerebro, pero lo utilizas poco, ejercítalo un poco. ¿A que ha sido un buen resumen?
- Si estupendo. ¿Y lo de volver?- pregunto Hermione.
-Mi muy querida amiga, ¿no te acuerdas del final de la historia?- pregunto el moreno.
- Era algo de los zapatos rojos.
- Bien. Choca los zapatos entre si tres veces deseando volver a casa.- se acerco al oído de la castaña y le susurro sin que nadie mas escuchase.- Me parece que te queda muy bien el vestido, parecerás una muñequita, pero eso no me parece malo. Estas muy guapa.
Hermione colorada como el pelo de Ron, choco los zapatos tres veces intentando pensar en volver a casa y no en lo que su amigo le había dicho. Una vez hecho una luz volvió aparecer cegándoles a ellos.
En ese preciso instante la puerta se abrió dejando paso a McGonagall y a Snape, tan solo algunos se dieron cuenta de su llegada cuando la luz les cegó también a ellos.
¿Que tal? ¿Os ha gustado? Espero que me dejeis algun review, que eso me motiva mas, jajaja.
Intentare tener el proximo capitulo lo antes posible, pero con eso que trabajo no tengo mucho tiempo para pasarlo al ordenador.
Un saludo para todos
BYEBYE!
