Otra festividad. Otra reunión. Otro encuentro con aquellos a los que denomino hipócrita, incluida yo. No quiero parecer más o menos de lo que soy. No soy la chica sufrida del grupo y a la que tu ignorancia le da igual. Tengo dudas, defectos, momentos felices, soy una persona que si la vida la golpea llorara, caerá y quizás no se levantara. Si estoy despierta ahora es porque tengo un fuerte pilar que me obliga a levantarme, si estoy llorando es porque tengo un pañuelo que seca mis lagrimas sin importar cuantas seas, si voy en este auto a tu encuentro es porque tengo la obligación de ir y tengo a mi Mathew a mi lado que me obliga a cumplir con los deberes de la vida, aunque no quiera.
Entre Eriol y Mathew, el que más capta la atención de mi corazón es Eriol, pero en persona Mathew. Él es expresivo, es amable (aunque Eriol también es amable) Los dos son tan similares y a la vez tan distintos, todo porque Mathew es la parte de Eriol que aun no conozco, pero que sé que existe. Mathew es la parte que amo de Eriol… que quiero que este conmigo, Mathew es…
— ¡Hipócrita, fría, calculadora, cruel!— me digo a mi misma – ¡Soy la peor de todos! ¡Amar a alguien porque se parece a otra persona, pensar en él porque sé que encontrare las mismas cualidades que en Eriol; besarlo para intentar sentir lo que sentiría si fuese él quien me besara! ¡Creía que había ganado una guerra la cual he perdido hace mucho, me refugie en mi ironía, en mis palabras fuertes "Has ganado una guerra donde tú eras tú única rival" cuando realmente soy más débil y maldita que los demás!
Eso… me revuelve el estomago.
—Detén el auto— le digo a Mathew en voz baja, casi inaudible. Él obedece la orden como si fuera irrevocable y se estaciona a un lado de la calle. Me observa bajarme, aun con el frio invernal, y acercarme hasta una de las esquinas. Comienzo a vomitar todo el odio que tengo atorado en mi interior.
— ¡Tomoyo!— se baja él rápidamente y llega hasta mi encuentro, para pasarme un pañuelo.
—Está bien, Mathew, todo está bien— le digo y me apoyó en el auto, inclinándome levemente para poder seguir vomitando.
Y eso es la maldad, nada más que los sentimientos que se creen puros y que te ahogan por dentro, como si fuera nieve cayendo y apilándose dentro de tu corazón, dejándolo completamente sepultado.
— ¿En qué te ayudo?— me pregunta con nerviosismo, intentando hacer algo.
—Vuelve adentro, en un segundo te alcanzare— le digo, pero él no se mueve de su posición, se apoya en la maleta, mientras yo termino de limpiarme la boca –No es necesario que estés aquí.
—En ninguno de los casos puedo ser de utilidad, así que da lo mismo si estoy adentro del auto o no.
—Adentro esta mas temperado— le digo, mientras se me revuelve el estomago y me avisa que volveré a lo mismo. Me agacho nuevamente y vomito nuevamente del líquido rojizo.
—Deberíamos ir al médico— me dice preocupado, pero yo niego con la cabeza. A veces ciento que su ternura, sus cuidados, su amor, me hacen daño, pero nunca como el daño que yo le hago a él.
— ¡No! se lo prometí a Sakura… que llegaríamos antes del año nuevo. Llegaríamos al brindis, no puedo fallarle—
— ¿Y a mí? puedes prometerme algo, aunque tengas que faltar a tu promesa.
—No iré al médico, no ahora. Quizás mañana o pasado— él asiente convencido.
—Bien. Tomoyo… puedes besarme a las doce de la noche, cuando sea año nuevo— Notó que la expresión de su rostro a cambiado bruscamente, que su cuerpo esta hacia mí, que sus ojos me miran con fiereza ¿qué o… debo interpretar?
¿Mathew… me odiarías si te dijera lo que pienso de ti? ¿Me odiarías por los sentimientos que tengo? ¿Por no respetarte como lo mereces, por no ser fiel a como tú lo eres conmigo?
—Mathew…— es todo lo que puedo decir.
—Sé que es una tontería— me afirma del brazo y pienso que es con la misma fuerza que su expresión muestra, pero al contrario, ni siquiera siento la presión. Me toma las manos con cuidado y me mira con ternura, como un niño —…pero yo lo creo, creo que es una muestra de amor y sé que en el fondo me amas.
—Te amo— le digo, puesto que es verdad, lo amo, aunque se parezca a Eriol, aunque intente buscar algo de Eriol en Mathew… como sea, lo amo.
— ¿Cuánto? ¿Cuánto espacio hay en tu corazón para mí? Del cien por ciento, el veinte debe ser mío— Y tiene razón, no soy capaz de responder nada. —Por eso, quédate a mi lado en ese momento. No quiero compartirte con nadie, no quiero que hablemos, no quiero que mires a otros, no quiero hacerte el amor en el auto (porque sé que eso distrae), lo único que quiero es que estemos solos los dos y que tú solo pienses en mí, en nadie más, por lo menos por ese estúpido minuto.
—No es estúpido— respondo con lentitud y levantó mi rostro hacia él empapado en lágrimas –El tiempo que pasó contigo intento sólo pensar en ti. No te diré que no pienso en Eriol, porque te estaría mintiendo, pero si hay momentos en que sólo tu captas mi atención, mis pensamientos, mis sentimientos y pienso: "waa… como no puedo amar a este chico ¿Por qué tengo que enamorarme del que no me conviene? cuando Mathew es lo mejor" pero Mathew quizás es demasiado para mí, no está a mi alcance. La vida de Mathew sería mucho mejor si yo no estuviera ahí, porque no le convengo, soy una chica que tiene millones de problemas y muchas carencias, y quizás no puedo enamorarme de ti porque si lo hiciera estaríamos sellando nuestros destinos juntos.
— ¿Y quien dijo que eso me importa?— respondió con tranquilidad. —¿Cuándo he dicho que odio eso de ti? al contrario, si fueras la súper mujer quizás no te amaría como lo hago, porque ¿de qué me serviría una mujer que tenga fuerza en su interior, que nunca la haga caer, que no necesite apoyo, que no necesite consuelo, si no soy yo quien le ayuda a levantarse? Ambos somos débiles, Tomoyo, pero quizás yo soy más fuerte que tu y eso es lo que me convierte en tu pilar, es lo que me ayuda a ser más fuerte, me ayuda a darme cuenta que si hay una mujer invencible ella puede levantarse sola, porque la mujer que realmente me necesita no puede seguir esperando por mí.
—Matt…
—No creas que eres la única que tienen extraños sentimientos, que piensas en utilizar a la gente. Todos somos así. Es nuestra naturaleza. Yo no soy la excepción, Tomoyo. No tengo buenos sentimientos, envidio y odio a la gente que te lástima, porque también me lastima a mí, odio a las personas que se creen mejor que uno, que piensan que ellas todo lo pueden, que creen que tienen el derecho de mirar en menos a los demás porque soy más bonitas o tienen más dinero, odio a la gente hipócrita— Mathew rió a carcajadas y le sonrió – En el mundo, no encontraras a una persona que odie más que yo. No soy la perfección, ni el súper hombre fuerte y valiente, el caballero de armadura blanca, con su espada y moral y buenos deseos. Solo soy un hombre más en la tierra, un hombre que agradece a su suerte por haberte encontrado, un hombre que espera que lo ames y que lo beses sólo pensando en él, y que algún día espera que Tomoyo le diga: "Mathew, del cien por ciento de mi corazón… el cien es tuyo"—.
No supe cuando mi corazón se agrando y las lágrimas empaparon mis mejillas, cuando mi corazón solo lo llamaba a él, y sin pensarlo me lance a sus brazos sin atreverme a besarlo.
—Espero también ese momento, Mathew, en que solo diga tu nombre y los demás se los lleve el viento.
Hasta que me duerma
Capitulo 4
Año nuevo
— ¿Has escuchado esa canción?— me dice, cambiando la estación de la radio.
— ¿Cuál te refieres?—
—No sé cómo se llama, pero salió este año, por lo que escuche— sintonizó varias emisoras pero no dio con la que quería.
—Quiero besarte— me atreví a decirle, y él levantó su mirada hasta mi rostro y asintió feliz, pero yo me negué.
— ¿Por qué?— Fue su sencilla pregunta.
—Huelo feo.
—Ah… pero eso tiene arreglo— sacó del asiento trasero una de las botellas de champagne y sacó el corcho con cuidado, pero había que golpearla en la parte inferior. – ¡Con cuidado!— me dijo y golpeó con fuerza la botella, el corcho salió volando y golpeó el espejo retrovisor causándole una pequeña fisura, para luego perderse en la parte trasera. No pude aguantar la risa, y menos cuando la botella empezó a botar la espuma y cayó sobre las piernas de Mathew mojando su pantalón negro. –Rayos— dijo molesto y luego me entrego la botella húmeda. –bebe.
— ¿Qué quieres?
—Enjuaga tu boca con el champagne.
— ¿Estás loco?—
—Vamos, quieres besarme así— hice una mueca, pero no seguí protestando, acerque la botella a mi boca y tome unos sorbos para enjuagar mi boca y botar la bebida afuera del auto. Mathew me quitó la botella y bebió otros tragos mientras yo me limpiaba.
—Nos pasaran un parte— comente sonriente.
—No importa, tú lo pagas.
— ¿¡Qué! ¿Por qué tendría que pagarlo yo?
—Fuiste tú la que vomito y dejo allá atrás como un… Es tu responsabilidad, Tomoyo.
—Ha ja ja— me burlé –ahora, dame mi beso— tome la corbata que llevaba puesta y la jale hacia mí, para juntar sus labios a los míos. Suaves y cálidos, esa característica especial –húmedos— le dije entre nuestro beso, pero él ya no escuchaba, sus sentidos estaban completamente sobre mí y los míos sobre él. –Te deseo— le dije, y era verdad. Necesitaba con urgencia su cuerpo sobre el mío, sus labios besándome, sus manos tocándome la cintura, la espalda, los pechos. Besando mis pecho, me sonroje con mis propios pensamientos, pero era la verdad. –Mathew— gemí y lo quise atraer, pero no era necesario, podía sentir ese calor en sus manos bajando por mis hombros y posándose sobre mis senos cubiertos por la tela gruesa. Moldeándolos con cuidado, intentando pasar por las diferentes capas hasta llegar a mi piel que ardía de deseo de ser tocada. –Bésame más— le dije, con las entrepiernas húmedas por la excitación, y como siempre… accedió. Mi lengua jugaba con la suya, se rosaban, se degustaban, hasta que…
El golpeo en el vidrio nos obligo a separarnos. Mathew se sentó bien en su asiento y bajo el vidrio. Yo en cambio me acomode y mire para el lado contrario de la persona que estaba afuera del auto. Un policía alcance a distinguir y quise desaparecer con todas mis fuerzas de la faz de la tierra.
—Buenas noches, señorita policía— Dijo Mathew intentando parecer natural, mientras su pecho subía y bajaba por la emoción.
—No creo que sean tan buenas noches para mí, como para ustedes, jóvenes— saludó la policía.
—Lo sentimos— se disculpó Mathew con el rostro rojo.
—Ya lo creo. No es que me moleste ni nada, si no estuviera trabajando yo estaría en la misma situación con mi novio, pero jóvenes, este es un lugar público, no deberían buscar un lugar mejor.
—Lo sentimos.
—Sí, sí, ahora váyanse a casa, espero que no esté muy lejos, porque usted ha bebido.
—Sí.
—No vamos lejos— le dije, volteándome hacia ella y alcanzando a ver el nombre en su prendedor. –"Natsumi".
—Buenas noches, señorita— me saludó ella y yo le devolví una sonrisa apenada.
—Buenas noches, oficial. Como le decía no vamos lejos.
—Bien, pero vayan con cuidado. Mi deber seria quitarle la licencia y que ambos pagaran una buena suma de dinero por diferentes infracciones, pero es año nuevo, no sería grato.
—Muchas gracias— me apresuré a responder.
—De nada— sonrió la oficial. –Ahora señor, maneje mirando hacia el frente y no a la blusa de su novia porque el camino no estará ahí
—Sí—si— respondió nervioso. La oficial se alejó, mientras Mathew escondiendo la mirada hizo partir el auto.
Horrorizada, mire el camino sin decirle nada a Mathew, pero cuando lo vi temblar me volteé hasta él. — ¿Mathew?— Él estallo en una carcajada y siguió su vista en el camino mientras me entregaba la botella que descansaba a su lado.
— ¿No es lo más emocionante que te ha sucedido?
—Me temo que si— respondí y bebí tres largos tragos de champagne, mientras reía a carcajada.
—.—.—.—
La puerta fue tocada con fuerza y muchas veces, Sakura corrió hasta ella antes de que se cayera por los golpes y la abrió.
— ¡Hoooola, Sakurita!— le dijo sin pensar y la abrazó con fuerza. –Ha sido mucho tiempo desde que nos vimos.
—Estas muy cariñosa, Tomoyo— contestó Sakura, con una sonrisa sorprendida y percibiendo el olor a alcohol que provenía de su amiga.
— ¡Oh! Tú debes ser Sakura, es un gusto conocerte— le dijo el chico que venía detrás de Tomoyo con una calma única y una gran sonrisa. –Mi nombre es Mathew.
—Un gusto— saludó Sakura, sin poder quitarse a Tomoyo de encima
—No te preocupes, solo está un poco "feliz"— sonrió Mathew. Sakura hizo pasar a Mathew y le indico donde dejar su abrigo, ya que ella no podía porque Tomoyo no la soltaba.
—Me acuerdo cuando era pequeña— sonrió Tomoyo – ¡oh! Es una lástima que ahora no traiga mi cámara de video.
—Vamos, Tomoyo, — interrumpió Mathew —quítate el abrigo—. La chica obedeció y le entregó su abrigo a su rubio compañero.
—Matt, vamos, para que conozcas a todos— le tomó la mano y lo dirigió hasta la sala.
—Creo que bebimos más de la cuenta—. Los tres llegaron hasta la sala donde estaban los demás invitados de la fiesta. Mathew localizo inmediatamente a la pelirroja, puesto era la única que estaba ahí. Tomoyo apenas llego vio a Shaoran y se lanzó a sus brazos.
—Desde que te vi supe que ibas a ser como una patada en el estomago, y quitarme a mi Sakurita.
— ¿Tomoyo?— preguntó preocupado el chino al escuchar su acento tardío y su aliento a alcohol.
—Sakura— llamó Mathew a la castaña –toma— el joven le entrego la bolsa de papel con dos botellas de champagne.
—No es mucho— comento Tomoyo a su amiga, mientras se alejaba de Shaoran –serian tres pero no pudimos llegar con la otra— y tanto ella como Mathew se pusieron a reír.
—Creo que Daidouji y su novio se pusieron a brindar antes de tiempo— comentó la pelirroja.
Tomoyo dirigió su vista hasta la pelirroja que estaba sentada en uno de los sofás. Con una sonrisa más tranquila que la vez anterior y divertida por su escena. Eriol estaba parada a su lado con su rostro pálido.
—Sí, brindamos… mucho ¿verdad Mathew? Se los presento, este rubiecito es mi prometido, nos vamos a casar. Saluda Mathew, ellos son mis compañeros y amigos de cuando era chica.
—Hola, soy Mathew.
—"Hola, Mathew"— contestó Tomoyo haciendo una pequeña burla sobre la típica presentación de confesionario. Los demás rieron y ella aprovechó la oportunidad para acercarse a la pelirroja y a su novio. Sus pasos eran torpes y daba la impresión que en cualquier momento caería, pero llego intacta. –No vas a felicitarme, Eriol, me voy a casar, al igual que tu.
—Tomoyo— comentó él, con tristeza en su mirada que alertó a Mathew de lo que venía. –No me gusta verte así.
—Tranquilo, Eriol— le dio unas palmaditas en su hombro.
—Kinomoto— llamó Mathew —podrías traer una taza de café bien cargado y si tienes un pastel.
—Claro— la chica se fue hasta la cocina. Shaoran se acercó hasta el rubio y se presentó.
— ¿Les ha costado mucho llegar?
—No. solo nos detuvimos unos momentos a brindar por el año que está por terminar y como Tomoyo no está acostumbrada a beber.
—Comprendo.
—Sin contar que se nos ha atravesado una simpátrica oficial ¿verdad Mathew?— el chico sonrió un tanto incomodo.
—Si— Tomoyo piso mal y Eriol la afirmó del brazo, captando su atención.
—Pensé que no llegarías— le dijo con tristeza.
— ¡Que coincidencia, yo también pensé que no llegaría!— sonrió Tomoyo, haciendo que Kaho se volteara hacia ella.
—Deberías tomar algo, Tomoyo, o no soportaras el brindis.
—Sí, pero estoy bien así.
—Ya va a ser la hora, voy a ayudar a Sakura con las copas— Kaho se levantó del sofá y se alejó rumbo a la cocina.
—Ella es linda— comentó Tomoyo sin darle mayor importancia –Por fin te caza, ¿no Hiragisawa?— le dio un golpecito en la espalda como un ánimo.
—Sí, y tú igual.
—Síp— Sakura llegó con una bandeja con copas y una taza de café y un pequeño pastel. Tomoyo tomó una de las copas y tambaleo. Fue Eriol quien la afirmó de uno de sus brazos y le quitó la copa.
—No deberías tomar más— le dijo en voz baja, para no llamar mucho la atención.
—Si tú querías esa copa, debiste haberlo dicho— sonrió Tomoyo y se volteó a tomar otra. Mathew se movió hasta ellos y saludó cordialmente a Eriol con una sonrisa.
—Tommy, no deberías beber mas, ya han sido muchos brindis.
—El último, el ultimo— protesto haciendo un puchero a su novio, quien dudo, pero negó. Sakura se acercó a los demás invitados y le entrego una copa. En la bandeja solo quedo la taza de café y el pastel que llenarían el estomago de Tomoyo. –Matt, el último.
—No. Dámela— se la quitó y la mantuvo alejada de la chica que se le colgó al cuello.
—Quiero brindar, es año nuevo.
— ¡No!— respondió tajante. Tomoyo giró hasta Eriol y se le colgó al cuello.
—Eriolsito.
—No me digas así, Tomoyo, y estoy de acuerdo con tu amigo— no fue capaz de nombrar a Mathew como su prometido.
— ¡Que crueles son!— Kaho se volteó y vio a Tomoyo entre Mathew y Eriol, una extraña combinación.
— ¡Ya empieza la cuenta regresiva!— dijo Rika ahí presente.
— ¡Que emocionante!— dijo Kaho mientras se ponía de pie.
—9… 8… 7...
—Algunas veces, Eriol— dijo Tomoyo mientras lo miraba fijamente. Mathew estaba unos pasos más adelante cerca del grupo, haciendo la cuenta regresiva. —Es mejor estar borracha…
—6…
…Y olvidar…
—5…
…Lo que nos lastima…
—4…
— ¿Tomoyo?— preguntó Eriol, sin comprender.
—3…
—El amor no correspondido…
—2…
…de un hombre— sus ojos estaban fijos en los destellos azules que cambiaron su expresión e intentaron alcanzarla.
—1…
— ¡Tomoyo!
— ¡FELIZ AÑO NUEVO!—
Cayó al piso mientras perdía la conciencia.
Continuara…
