Fandom: Big Hero 6/6 Grandes Héroes/Grandes Héroes.
Parejas: Hiro/Honey, Gogo/SORPRESA, Fred/OC, Wasabi/OC, OC/OC.
Rating: PG.
Categorías: Romance, Friendship.
Sinopsis: El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor es todo eso y mucho más.
Advertencias: Posibles spoilers de la película.
Notas/Spoilers: Próximamente LEMON leve (porque Hiro no sabe ser un niño bueno). Aparición especial (?) de monalisatormenta y Snow Heaven.
Disclaimer: Los personajes son propiedad del genio Walt Disney y Marvel. Yo solo uso mi loca imaginación sin fines lucrativos.
4
No Es Envidioso
"La envidia es una declaración de inferioridad."
- Napoleón I.
Gogo miró a la "chica nueva" de pies a cabeza. La verdad, no era fea. En cierto modo, le recordaba a ella.
Tenía unos ojos azules y grandes. Su pelo era muy negro, con mechas turquesas. Y su piel era morena y de aspecto suave, con un rostro pequeño con mejillas redondas que le añadían un aire ciertamente encantador a su aspecto, como el de una niña pequeña. O una muñeca de porcelana.
—Gogo Tomago —se presentó, tendiéndole una mano. Lo que Gogo en verdad deseaba, era que el recorrido terminara lo antes posible. La chica miró su mano suspendida en el aire por un segundo, con los labios entreabiertos y los ojos entrecerrados. Pero, finalmente, alzó su mano y la estrechó.
—Elizabeth Lestrange —respondió con firmeza.
-ooo-
Hiro y Honey no vieron a Gogo al momento de entrar al laboratorio, cosa que, si bien en parte los extrañó, también los preocupó mucho. Por ello, no dudaron en preguntarle a Wasabi (el que estaba más cerca de ahí) donde estaba su amiga.
—Oh, está enseñándole la escuela a la chica nueva. Me figuro que se llevarán bien, parece buena gente —dijo Wasabi con naturalidad. Hiro y Honey asintieron, y luego se encaminaron al laboratorio de (Tadashi) Hiro para realizar el proyecto de la profesora Klaise juntos.
Mientras Honey preparaba todo, Hiro había permanecido sentado junto a su escritorio, donde reposaba con calma una foto de Tadashi con él y los chicos. Había sido colocada allí por él mismo, deseando, de este modo, mantener vivo el recuerdo de Tadashi en su mente. Solo que ahora, con Honey a pocos metros de distancia, realmente deseaba no haber colocado allí esa foto.
Miró de reojo a la bella joven rubia, que murmuraba frenéticamente con una amplia sonrisa mientras arreglaba todo.
—... Y entonces Gogo dijo que estaba comportándome como una niña pequeña, ¡pero yo realmente quería ese peluche de osito! Lástima que no tenía el dinero suficiente para competir por él...
Tadashi le sonreía ampliamente desde la fotografía. Tenía un brazo alrededor de los hombros de Honey, y ella llevaba puesta su gorra y Fred había cogido las gafas de Honey y las llevaba puestas. Era una imagen bastante graciosa, con Honey tratando de quitarle las gafas a Fred y Tadashi burlándose de ellos, mientras Hiro permanecía sonriente al frente con Wasabi y Gogo, ignorando por completo a los otros tres, que se estaban peleando. Y, por un momento, Hiro sintió envidia.
Envidiaba a Tadashi, pero no lo odiaba. Era extraño. Una punzada fuerte y desenfrenada en su estómago, calor en el rostro y una fuerte sensación de tristeza y enojo al pensar en todo lo que tuvo (y perdió) Tadashi. Y en el fondo de su corazón, deseó tener lo que Tadashi tuvo. Quería tener amigos que lo quisieran por como era, por ser Hiro, no por ser el hermanito pequeño de Tadashi, un suplente. Porque eso era Hiro. El suplente de Tadashi. El menor de los Hamada estaba seguro de que, si Tadashi no hubiera muerto, Honey y los demás apenas le habrían dirigido la palabra.
—Entonces pensé que quizás querrías ir mañana conmigo y tratar de ganarlo, porque Fred y Wasabi estarán muy ocupados y Gogo no quiere ir, ¿qué dices, Hiro?
Y le dolía. Oh, vaya que le dolía. Realmente, Hiro no quería envidiar a su hermano. ¡No, claro que no! Pero es que... Todo el mundo recordaría siempre cosas buenas de Tadashi, ¿cómo podría Hiro competir con su recuerdo?
—¿Hiro?
Tadashi era el hombre perfecto. Era guapo (aunque Hiro siempre se negase a admitirlo), dulce, tranquilo, obediente, un buen hermano mayor (aunque tampoco le gustara admitirlo), inteligente, protector, responsable, amigable... ¡Tadashi era perfecto, maldita sea! Y él... Él era solo un adolescente torpe y rebelde sin ninguna gracia más que la de ser un universitario de catorce años.
—¿¡Hiro!?
No, por supuesto que él nunca podría competir con el recuerdo de Tadashi. Su hermano siempre estaría allí, hiciera lo que hiciera. Siempre estaría allí, empañando su felicidad. Siempre estaría ahí, llenándolo de culpa, pensando que quizás pudo detenerlo. Siempre estaría allí, como una vocecita aguda y molesta, como un espíritu danzando a su alrededor mientras canturreaba: "Yo soy mejor que tú, yo pude hacerlo mejor que tú, pero por tu culpa no pude..."
—¡Hiro!
Estaba cansado de que el recuerdo de su hermano continuara tan presente en su memoria, a pesar de que ya casi hallase pasado un año. Quería volver a sonreír, salir con los amigos de su hermano sin salir lastimado por dentro.
—¡Hiro! ¡Hiro! ¡Hiro! ¡HIRO!
—¿Eh? ¿Qué? —Hiro parpadeó y miró a Honey, percatándose por primera vez de que ella le estaba hablando. Se sintió avergonzado. Honey hablaba con él, se tomaba la molestia de hablar con él y él no le hacía caso. ¿Y si era importante lo que le estaba diciendo? Honey le miraba con los ojos abiertos y asustados, frágiles, como dos cristales verdes. Lo miraba preocupada, temía por él.
—¿Sucede algo? Te perdiste en tu mente. ¿En qué pensabas? —preguntó, y posó una mano sobre su hombro. Lo miraba con unos ojos amenazantes, que demandaban conocer el motivo de su pena. Hiro suspiró.
—No es nada, Honey, enserio —murmuró con un ademán tranquilizador. Pero eso no pareció calmar a Honey. Al contrario, frunció el ceño y se inclinó hacia él, ahogándolo con su aroma.
—Mientes.
—¡No, no miento!
—Te está pasando algo, Hiro, no trates de engañarme porque te conozco.
Hiro suspiró. ¿Es que acaso Honey lo sabía todo? Siempre, sin excepción, cuando pasaba algo, la joven era capaz de sentirlo. Era como un don especial que Honey tenía que, en esos momentos, era más una maldición.
Honey lo miraba con el entrecejo fruncido y los labios apretados. Un pequeño puchero inflaba sus mejillas y ella acercaba su rostro al de él, en un intento desesperado por enternecerlo. Y lo logró. Oh, vaya que lo logró.
Hiro miró con los ojos muy abiertos el rostro ovalado y rosado de Honey, exageradamente cerca del suyo. Pudo sentir el suave aroma a fresas que escapaba de su boca (no chicle de fresas, como Gogo, sino fresa fruta) e inundando sus fosas nasales. Hiro respiró con fuerza. Toda Honey tenía un aroma diferente. Su cabello olía a miel. Su piel, a limón, por causa de una loción que ella solía ponerse porque su piel era algo delicada al sol. De ahí su apodo. Y su boca... Olía a fresas. Hiro se preguntó, en un arranque de curiosidad infantil, si sabría igual. Pero luego, su lado más "maduro" inundó su mente y Hiro estuvo cerca de darse un golpe contra la pared. No lo hizo por no asustar a su amiga.
¿Pero en qué cosas estaba pensando? Definitivamente su curiosidad lo asaltó en un mal momento. No quería asustar a Honey y ahora estaba sudando y con los labios apretados, mientras su mirada se encontraba con los ojos verdes de Honey. Y ver aquellos dulces ojos, siempre tan alegres, embargados de tristeza y preocupación por su causa, lo hicieron sentirse fatal. Hiro odiaba sentirse así. Y Honey lo sabía. Por eso usaba eso en su contra siempre que podía.
¡Cielos, es que no podía negarle nada a esa chica cuando colocaba esa expresión y despertaba el sentimiento!
Así que dejó escapar un suspiro y murmuró:
—Estaba pensando en Tadashi.
Honey se separó de él. Sus ojos estaban abiertos de par en par, sus labios temblorosos, sus manos escondidas en la espalda. Hiro se arrepintió por un segundo de haberlo dicho. Ahora Honey estaba triste (se notaba a miles de kilómetros de distancia), y él odiaba ver a sus amigos tristes. Sobre todo por su hermano. Y de nuevo esa punzada llegó al pensar en lo mucho que todos querían a Tadashi, y lo mucho que sufrían porque él no estaba ahí. Y luego pensó en que los demás no sentirían lo mismo si él hubiera muerto en esa explosión. Probablemente, los únicos que lo notarían, y sufrirían por él, serían su tía Cass y Tadashi mismo. Y eso lo hizo sentirse peor que nunca.
En eso pensaba él, cuando sintió un par de brazos delgados y largos envolverlo tímidamente, como si sintieran pena por hacerlo. Como si fuera un contacto prohibido. Hiro parpadeó, encontrándose de pronto abrazado por Honey. La chica enterraba su rostro en su cabello, suave y algo punzante al contacto, pero a ella no le importó. Aspiró con delicadeza el aroma a mandarinas que desprendía el pelo de Hiro, y él aspiró el de miel de su cabello. Honey estaba arrodillada frente a él, permitiendo a Hiro enterrar la nariz en su cuello. La piel de Honey era suave y cálida, llenándolo de una sensación de paz y calma constante, como si con Honey todas sus preocupaciones desaparecieran y solo fueran ellos dos, dos cuerpos sintiéndose el uno al otro, yo estoy aquí, un hombro sobre el qué llorar si se sentía mal. Hiro decidió obedecer a su instinto y apoyó con timidez su cabeza en el hombro de Honey, permitiéndose respirar por una vez en su vida. Y, finalmente, pudo abrazar a Honey sin que el recuerdo de Tadashi lo amenazara con hacerlo sentir mal.
Hiro sintió el cuerpo de Honey, esbelto y suave, separarse lentamente. El aire frío lo envolvió. El cuerpo de Honey era más cálido.
No, no, no, no, no, no, no.
Hiro sujetó con timidez, pero también firmeza, el suéter amarillo que Honey llevaba puesto. El terror lo invadió. No, no quería. No quería que Honey se separara. ¿Y si lo odiaba después de eso? ¿Y si perdía a su mejor amiga? Honey era su mejor amiga. En una carrera contra el tiempo, cientos de imágenes de Honey pasaron por su mente.
— Honey abrazándole con fuerza luego de la muerte de Tadashi. Como si Hiro fuera su último recuerdo, lo único que Tadashi le dejó. Él es su esperanza.
— Honey mirándole con ojos cristalinos, mientras Hiro terminaba de guardar las cosas de Tadashi en el laboratorio. Sus labios temblorosos le hacían sentirse peor que nunca. Ojos que le miraban y decían: "No te vayas... No me dejes ir".
— Honey dormitando junto a un arroyo. Desnuda, pelo rubio y largo cayendo sobre su cuerpo grácil, como una ninfa. Hiro despertando. Sueño. Fue solo otro sueño...
— Tadashi envuelto en llamas. Honey llorando, arrodillada frente al edificio el ruinas. Nuevamente despertó. Una vez más, las pesadillas atormentándole...
— Noche fría, Honey vestida de negro. Mirada dulce y cristalina, atormentándolo. Caminata en silencio, con la ciudad dormida de fondo. Honey deteniéndose, de golpe, y enredando su brazos en torno al suyo. Mirada gacha, y unas fuertes ganas de abrazarla. Porque se siente mal por ella.
— Honey mirándolo con curiosidad, infantil, expectante. ¿Puede hacerlo? ¿Puede convertirse en una heroína?
— Un grito de emoción. Un saltito. Honey mirándolo con ojos brillantes y agradecidos, mientras las esferas pegajosas reposaban en el suelo, desintegrándose poco a poco.
— Honey mirándolo con ojos aterrados, él lleno de ira. No le importaba. Poco le importaba, mejor dicho. Aunque Honey lo mirara, él solo quería destruir a Callaghan. Tadashi murió por su culpa... ¡Y a Honey no le importaba! ¿Cómo podía no hacerlo?
— Perdón-Perdón-Perdón. Honey era tan noble que era capaz de perdonar a Callaghan pese a haber matado a su amigo. Perdón-perdón-perdón. El perdón invadiendo su corazón, ¿cómo pudo ser tan malo?
— Honey sonriéndole. Honey abrazándolo. Lo entendía, lo escuchaba. Lo perdonaba.
— Honey siguiéndolo a todas partes, justo al principio. Pero no decía nada. Simplemente estaba ahí, para cuando Hiro necesitara un hombro sobre el que llorar. Siempre a su lado, ayudándolo, hablando como si nada hubiera pasado. En ocasiones Honey entraba a su laboratorio y fingía que Baymax estaba allí, con ellos, y hasta lo saludaba. Y Hiro de verdad sentía que Baymax estaba allí cuando Honey lo saludaba.
— Fue la primera en abrazarlo. La primera en sonreírle. La primera en susurrar un tenue: "Yo siempre supe que podrías hacerlo".
— Honey lo miraba, sonriendo. Manos escondidas detrás de la espalda, labios silbando. Él riendo. Sabía lo que Honey quería. ¡Y, por Dios, a esa chica no podía negarle nada! Honey quería ir al hospital infantil, y Hiro había aceptado. Porque no podía negarle nada a Honey; porque con ella era diferente.
—Honey pasándose un mechón largo y rubio por detrás de la oreja, la vista clavada en los papeles que tenía en el escritorio. Hiro admirándose por su inteligencia. ¿Desde cuando Honey era tan inteligente?
— Honey recorriendo el laboratorio de Tadashi. Como todos los días. Hoy, siempre. Y él simplemente allí, mirándola. Y en silencio. Igual que ella cuando Baymax se fue. Y, en ocasiones, fingiendo ser Tadashi para ella. Y ella entraba y lo saludaba con un alegre: "Hola, Tadashi", y él envidió más a su hermano.
— Honey arrodillada en la acera, con la mano apretando el pecho y su respiración agitada. Tadashi... Estaba pensando en Tadashi... Por favor, no te vayas Tadashi. Y él obligado a responder. No me iré nunca, Honey.
Honey era su mejor amiga. No quería que lo odiara; no quería que lo ignorara. Tenía terror a quedarse solo.
—No te vayas —suplicó, en voz muy baja. Tan baja que ni siquiera encajaba como un susurro; tan baja que ni siquiera él mismo la oyó—. No te vayas —repitió, en voz más alta—. No me dejes ir.
Y Honey lo abrazó, y Hiro se ahogó con su aroma. Le encantaba su aroma. Ojalá pudiera olerlo siempre.
—No lo haré nunca —suspiró Honey, y enterró su nariz respingada en su cuello. Y Hiro, por primera vez en mucho tiempo, se sintió seguro.
Y por primera vez en mucho tiempo, dejó de sentir envidia por Tadashi y se alegró con lo que tenía.
-ooo-
—¿Cómo llegaste aquí? —preguntó Gogo, desviando por un momento la mirada del frente para fijarla en la bella joven que caminaba a su lado, mirándola fijamente, sin parpadear. En cierto modo era escalofriante, pero como era nueva Gogo se lo pasaba. Podía llamarlo su "caridad" de aquel día.
—Bueno, mi padre era un alcohólico, y solía pegarle a mi madre mucho —contestó Elizabeth, encogiéndose de hombros—. El caso es que un día mi tía Philies vino de visita y descubrió a papá pegándole a mamá en la cocina. Obviamente no se quedó callada y lo denunció; lo encerraron, nos fuimos a vivir con la tía Philies, mamá vendió la casa y mi hermano y yo rendimos los exámenes para ingresar al Instituto, entramos y pues... Heme aquí, contándote todo esto —concluyó, mirando sus manos, que permanecían enterradas en su blusa.
Gogo la miró de reojo. Verdaderamente, parecía una niña pequeña que necesitaba consuelo. Pero Gogo en definitiva NO era de esas. Así que simplemente siguió caminando y preguntó más cosas a Elizabeth.
—¿De dónde vienes?
—De Florida.
—¿Cómo se llama tu hermano?
—Sora.
—¿Eres cien por ciento inglesa?
—No. Mi padre es inglés. Mi mamá es japonesa.
—¿Y por qué tu tía tiene nombre inglés?
—Porque le gustaban a mi abuela.
Y las preguntas siguieron y siguieron. Y mientras Gogo preguntaba más y más, más y más iba conociendo a Elizabeth Lestrange, la chica nueva.
Verdaderamente, no era tan mala como se imaginaba. De hecho, en realidad, era una chica simpática. Y mientras la escuchaba Gogo sintió, por primera vez en alguien que no fuera Honey o Hiro, un deje de algo parecido a la compasión.
-ooo-
Maldición, maldición, maldición, maldición, maldición.
Ese era el único pensamiento que ocupaba la mente de Val mientras corría a través de los pasillos desiertos del Instituto Tecnológico de San Fransokyo, lo más rápido que podía. El timbre había sonado pocos minutos antes, pero Val no lo había oído. Y por esa razón se hallaba corriendo, a toda prisa, en dirección a su salón de clases. No podía llegar tarde... Otra vez.
El profesor Takahashi la mataría esta vez, sin duda. Ya la clase anterior de había dado un ultimátum: no quería que volviera a llegar tarde a ninguna clase o la suspendería. Y allí estaba ella, corriendo hacia su clase de Química cargada con una pila de libros viejos en las manos. Eran bastante pesados, a decir verdad.
Val corría a toda velocidad hacia el aula que veía al final del pasillo; las puertas todavía estaban abiertas. ¡Aun podría lograrlo!
Se acercó corriendo, estaba a tan solo unos metros... Y entonces, chocó.
(*) Por si no ha quedado muy claro, he estado leyendo a John Green últimamente. Por eso, tenía que mencionar a Florida tarde o temprano, en honor a mi queridísimo Ciudades de Papel que actualmente estoy leyendo.
Notas de la autora:
PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN.
Sé que tardé una eternidad en subir este mendigo cacho de cuatro escenas, lo sé. Sé que estarán molestos. Pero últimamente he tenido una falta de inspiración tremenda, además, últimamente me siento muy deprimida y sin muchas ganas de hacer nada, pero finalmente la inspiración volvió y pienso que ya los hice esperar lo suficiente.
¿Les gustó? ¿Esperaban otra cosa? ¿Qué me dicen de Hiro y su complejo de inferioridad?
Respondo reviews:
Goldengate24: ¡Exacto! Espero que tu tocaya Annie te caiga bien, a mí me agrada bastante, es una chica fantástica así como su hermana Chris. Demasiado tarde muajaja, ya me morí y regresé del más allá solo para continuar escribiendo esta historia (?) Ok no. Siento mucho tardar Dx
Snow Heaven: ¡Hermana Menor Lemmon! Pues... Tú ya sabes, lo del Tomadashi xD.
Abel Lacie Kiryu: ¡Shoooootaaaaaaa! x) Gogo es gogosamente Gogo, por eso se cambió el nombre. Ay, Violet, adoro a esa niña. Siempre me ha parecido comiquísima su escena y su canción. Hiro es un niño precoz, sí. A mí me encanta ponerlo como precoz pero medio inocente, no sé si me explico. Siento que así es más "Hiro". Gracias :3 ¿Sarah...? ¿Sigues viva? Ok ya xD.
Marie Tolomei: ¡Holis! Más que un sol, para mí Honey es un ángel en todos sentidos. Es toda dulzura y fortaleza. Siempre la he admirado mucho y es de mis heroínas favoritas de Disney, solo después de Jane. Coincidimos; en mi corta vida he visto ya a tantas chicas rudas en películas y libros que ahora, la posibilidad de una nueva del montón, más que admirarme, me aburre. ¿Gogo con Wasabi? Mmm, oie zhi... La verdad es que pegan. Aunque a Gogo la prefiero con Fred (o con Tadashi), siento que con Wasabi también pega x) Me pasa lo mismo con mi amiga Raquel, ella piensa que el Hirogo es bonito pero no lo shipea, yo así como: "Atrévete a repetirlo". Imagínate el gusto que me dio cuando mi amiga Mayra me dijo: "No, con esa no, me gusta como se ve con la rubia". Y yo así como "¡Yey!" xD. ¿Un Hironey? Yo lo leeré encantada cuando lo subas :D Me llama el de Big Four, quizás lo lea :3 Oh, sí, respecto a Gogo... Pues tengo una sorpresita para ustedes. Sip, cada capítulo está basado en una virtud que Hiro debe aprender a desarrollar para amar a Honey y que Honey lo ame a él; cada vez se vuelve más parecido a su hermano, aunque no lo crea. Pero con su propia esencia, haciéndolo único. A mí me encanta el triángulo Fred/Angelina/George, pero la prefiero con George. Bueno, actualicé x)
hikary-neko: Jajaja la "tipa" es mi hermana xD. Hay muuuchas cosas planeadas para esta historia que en un principio era un simple proyecto pequeño, nada del otro mundo, pero ahora se está volviendo igual de serio que los demás. Te juro que leí eso con el mismo tono de la canción xD. Nuestras mamás se confabularán en nuestra contra :'D Gracias por limpiar tu desastre xD.
Y bien, eso fue todo. Espero que les haya gustado. El próximo capítulo se titula: "No es jactancioso". ¿De qué creen que tratará? ¡No se lo pierdan!
¡Besos de colores!
Allice Luna-tica Lemmon.
