CAPITULO 4 – UNA DECLARACIÓN

El vuelo fue tranquilo, llegamos como estaba previsto a las 22:50 horas. Un poco entumecidos y muertos de frío, por el cambio de clima, recogimos el equipaje y nos dirigimos a informar de nuestra llegada. Entregamos un extenso informe de la misión, que habíamos realizado en el avión para ganar tiempo, y respondimos a las preguntas del capitán Magma, El comandante no estaba en la base aquella noche, por un asunto oficial.

El capitán Magma nos comunicó que llegaron las felicitaciones de la comandancia de la base de Afganistán y que, por un trabajo bien hecho, nos daban quince días de vacaciones.

- ¡Guau!, quince días de vacaciones – saltó Smity una vez fuera del despacho del capitán

- Ya ni me acuerdo de lo que se puede hacer con tanto tiempo libre – exclamó Brian

- Podremos pasar las navidades en casa – comentó Charly alegre, mientras nos dirigíamos al furrier a devolver el equipo

- Pues yo voy a ir con mis amigos magos y me llevaré a Katherin conmigo, lo peor es que debo pedirle permiso al comandante

No estábamos acostumbrados a tantos días de vacaciones, normalmente nos daban uno o dos días cuando volvíamos de las misiones, pero nunca tantos días seguidos. Todos fueron explicando lo que harían durante estos días: William, Hugo y Troy irían los tres juntos a celebrar la Navidad con unos amigos, Charly, Sócrates, Brian y Smity con sus respectivas familias y yo con los míos, los Weasley, Hermione, Ron, Remus, Tonks y todo el que estuviera por la casa de Londres y, si el comandante me daba permiso, con Katherin.

Pensando en ella, era extraño que todavía no la hubiese visto. Empecé a mirar a todos lados y mis compañeros, al verme, sospecharon a quien estaba buscando.

Harry, ¿has perdido a alguien? – se burló Sócrates

No le contesté nada, solo le gruñí y seguí buscando por si la veía

Parece que alguien falta a su cita – canturreó esta vez Troy

- No os canséis – exclamé con mi mejor sonrisa, al ver a lo lejos a mi princesa - ya he encontrado a quien buscaba – y sin decir más les dejé riendo a mis espaldas, para ir a su encuentro

Cada vez que la veía, me enamoraba más de ella, ¿Cómo podía tener siempre aquella sonrisa en sus labios?, para mi era una bocanada de aire fresco cuando la veía sonreír después de volver de alguna misión. Katherin saludó con la mano a mis compañeros que todavía miraban divertidos, la abracé y la besé.

- Harry, te he echado mucho de menos – susurró cuando nuestros labios se separaron

- Yo también preciosa, muchísimo. Esta vez se me ha hecho muy largo

A la clara luz de la luna, nos abrazamos y besamos, los dos teníamos necesidad de sentirnos.

- ¿Sabes que nos han dado vacaciones? – le susurré al oído

¿Vacaciones?, no, no sabia nada. ¿Cuántos días?

- 15 días, preciosa, 15 largos y maravillosos días en que pretendo estar contigo cada hora, cada minuto y cada segundo de cada uno de los días. ¿Qué te parecería si le pido a tú padre que vengas conmigo a mi casa estos días y pasamos la Navidad juntos?

- ¡Por Dios! Harry, es una estupenda idea, yo también quiero estar contigo, ¿tú crees que mi padre me va a dejar?

- Yo creo que si, pondré mi cara de niño bueno cuando se lo pida, además, tú sabes que en mi casa siempre hay mucha gente, no vamos a estar solos, al menos es lo que le diremos a tu padre je, je, porque quiero enseñarte algo durante estos días

Acurrucados uno al lado del otro nos susurramos lo que podríamos hacer esos días.

Harry, son casi las doce, debo volver a casa

Te voy a acompañar, no quiero que vayas sola tan tarde

Pasamos por el puesto de guardia y les avisé que salía a llevar a Katherin a casa y volvía en un rato. Los dos soldados de guardia asintieron sin poner problemas y anotaron mi salida. Al fin y al cabo tener de novia a la hija del comandante, tenia que tener alguna ventaja. Conduje el coche en el que vino Katherin a la base.

Ya en la puerta de su casa, nos dimos el último beso y le prometí llamarla por la mañana para ponernos de acuerdo, una vez hubiera hablado con el comandante. Pero no tuvimos que esperar, la puerta de entrada de la casa se abrió y la imponente figura del comandante salió por ella.

Buenas noches, señor – saludé en posición firme

- Descanse soldado. Buenas noches, hija ya estaba preocupado, aunque viendo que vienes con escolta, no creo que debiera preocuparme, ¿verdad Harry?

- No señor, yo cuido de ella con mi vida

De eso estoy seguro Harry, pero es tarde, vuelva a la base soldado

Señor, permiso para hablar

Permiso concedido soldado

- Desearía que Katherin viniera conmigo a mi casa estos 15 días que tengo de vacaciones, señor, usted sabe que puedo cuidar muy bien de ella

- Si Harry, pero… ¿Quién la va a cuidar de ti? – contestó con ironía

- Señor, no hay nada que temer de mi – le dije sonriendo – Tenga en cuenta que en mi casa hay multitud de gente, todos los Weasley, que son muchos, mi padrino Remus con su esposa. Y cuando se enteren que estoy en la casa, se va a llenar de amigos. Ellos la cuidaran como si fuera su propia hija

- Por favor, papa – le suplicó con ojitos dulces - nunca puedo estar con Harry mas de unas horas, tú siempre lo envías muy lejos y la familia de Harry me quiere mucho y me va a cuidar

- De acuerdo, pero el día de Nochebuena vais a venir a cenar, los dos, os quiero aquí a las 21:00h. Tu madre no estaría de acuerdo pasar todas las fiestas sin ti, ¿Eso le pone algún problema soldado?

- No señor – contesté tragando saliva - estaremos aquí a la hora en punto. ¿Podría invitarlos a usted y a su señora a mi casa el día de Navidad?, Puede que conociendo a la gente con la que su hija va a convivir, estén más tranquilos, yo mismo puedo pasarlos a recoger a las 12 y los llevaría, apareciendo directamente allí

- Si, tengo curiosidad de conocer a tú familia adoptiva. Amelia Bones, la ministra de magia, me ha hablado muy bien de ellos.

- Son gente de gran corazón, aunque se ha de reconocer que muy variopinta – dije algo sonrojado preparando un poco a mi "suegro" para cuando conociera a todo el mundo

- No debes avergonzarte de la gente a la que quieres, Harry

- No lo hago señor, son muy importantes para mí. Me han dado una familia y un lugar donde puedo considerarme en casa, pero no les quita que son divertidos.

- Todo aclarado, entonces. Buenas noches Harry

- Buenas noches señor – y me dirigí a mi princesa, a la que no podría dar un último beso porque su padre se quedó vigilando – te recojo mañana sobres las diez. Buenas noches. – Y me retiré para desaparecerme en algún recodo.

A la mañana siguiente, para no perder la costumbre, todos estábamos desayunando a las siete y media.

- Pero mira que somos masocas, estamos de vacaciones y nos hemos levantado a la misma hora de siempre – masculló Smity – Por cierto Harry, ayer hablé con Hermione y se entusiasmó con nuestras vacaciones, me invitó a tu casa por Navidad. Pero yo quería pedirte permiso antes

-No seas tonto, mi casa es tu casa, y si Hermi te invita no debes pedirme nada. Aquello, más que mi casa, es un punto de encuentro para todos. Por cierto, la sorpresa te la voy a dar yo, porque ayer invité al comandante y a su esposa a comer en casa por Navidad a cambio de que me dejaran llevarme a su hija los 15 días.

- ¡HARRY! ¿Vamos a comer el día de Navidad con el mismísimo comandante? ¡Dios! – Exclamó moviendo la cabeza teatralmente - ¿no podías buscarte otra novia?

Los demás se rieron de nosotros durante el resto del desayuno, luego empacamos y después de saludar al capitán Magma y desearle unas felices fiestas, desaparecimos para nuestros destinos, deseándonos una feliz Navidad.

Yo me dirigí a buscar a mi princesa, me escondí en una esquina y me desaparecí para llegar frente a la puerta de la casa del comandante. Cuando llamé al timbré me abrió la madre de Katherin, a la que todavía no conocía.

- Buenos días señora, venia a buscar a Katherin

- ¿Supongo que tú debes ser Harry?, encantada de conocerte al fin, yo soy Jenny, su madre – dijo dándome dos besos - pasa, Katy está acabando de desayunar

La señora Jefferson me invitó a un café, mientras Katherin acababa de desayunar, mascullando que ya había comido suficiente y que debían irse, pero su madre no dio el brazo a torcer.

Estuvimos hablando, era una mujer de unos 45 años, con el mismo tono de cabello de su hija, muy bien conservada y de elegantes movimientos. Me cayó muy bien era muy agradable y creo que yo también le caí bien, tenía a mi futura "suegra" en el bote. Eran las once cuando salimos los dos hacia la mansión Black.

Cuando aparecimos en medio del salón todo fueron gritos de alegría, abrazos, besos y más abrazos, estaban casi todos allí. Hermione ya les había avisado que venia, que tenia vacaciones, pero no se esperaron a Katherin, y estuvieron contentos de vernos a los dos.

- Harry, ¿Cuántos días de vacaciones tienes? – me preguntó Ron cuando ya estábamos sentados tranquilamente todos en el salón

- 15 días, Ron, ¿te lo puedes creer?, hace tanto que no tengo vacaciones que ya no se ni que gusto tienen – conteste espachurrado en el sofá abrazando a Katherin - Por cierto para el día de Navidad seremos dos más, he invitado a los padres de Katherin a pasar las navidades con nosotros. Pensad que son muggles vais a ser buenos ¿verdad?, además que es mi comandante y puede pudrirme la vida en el cuartel si quiere

- Mi padre no es malo – se quejó Katherin

- Yo no digo que sea malo, princesa, yo digo que deben portarse bien con él

- Ah vale – susurró Katherin

- Nos sentimos muy – enunció George

- Ofendidos por tus insinuaciones – acabó Fred

- Si, si ya podéis ofenderos todo lo que queráis, pero Harry tiene razón – saltó Hermione – a Smity también me lo tenéis que cuidar

Y todos rieron de la cara de buenos chicos que pusieron los gemelos.

Durante los días antes de Navidad, con Katherin, Ron, Hermione y muchas veces también Ginny y los gemelos, hicimos excursiones hacia muchos lugares. Pasamos un día en el parque de atracciones, donde lo pasamos de fábula y ganamos muchos peluches. Fuimos a visitar el callejón diagon para comprar los regalos de Navidad y otro día fuimos a Londres muggle para acabar de comprar los regalos. Un día lo dejamos para que cada cual paseara a solas con su pareja y yo llevé a Katherin al cine para ver una película que hacía días que ella tenía muchas ganas de ver y comimos palomitas. Tuve también la obligación de ir a ver a la Ministra Bones para desearle felices Navidades y le presenté a mi novia, estuvo muy contenta de conocer a la hija del comandante

Por fin llegó la Nochebuena y nos despedimos de todos para aparecer, elegantemente vestidos, en casa del comandante. Yo llevaba un precioso ramo de rosas rosadas para la madre de Katherin. Llamamos al timbre para anunciar nuestra llegada.

- Hola cariño, Harry bienvenido, pasad – nos saludó, Jenny la madre de Katherin

Le entregué el ramo de rosas rosa y sonrió agradecida besando mi mejilla

- Gracias Harry es un detalle muy bonito, considérate en tu casa

- Mama, Harry ha escogido este ramo expresamente por su significado, pero no me ha querido decir que significan, ¿sabes lo que significan las flores?

- Claro cariño, me está deseando felicidad y agradecimiento – y me sonrió agradecida

Yo le guiñé un ojo a Katherin que me miraba con cariño al saber el significado de las flores que regalé a su madre.

Dentro encontramos al comandante cómodamente sentado frente al televisor, pero al oírnos lo cerró y nos vino a saludar.

- Katy, ¿lo has pasado bien estos días? – Preguntó abrazándola – espero que te hayan tratado bien

- Claro papa - bufó

- Señor, buenas noches – le saludé

- Bienvenido – y me dio la mano - Harry, siempre que pases por esa puerta dejo de ser tu comandante y supongo que paso al título de tu futuro suegro, que la verdad no sé que es peor.

Nos reímos, era un hombre que se había ganado mi respeto y yo el suyo y no me sentía cohibido ante él. Pasamos una velada muy agradable, explicando lo que hicimos esos días y a donde fuimos, la cena estuvo deliciosa.

En el café, Jenny no pudo más con su curiosidad y me preguntó sobre la magia

- Katherin me ha hablado mucho de tu magia, siento preguntarte pero mi curiosidad puede conmigo, ¿en qué se diferencian sus magias?

- Mama – se quejó Katherin - no le agobies

- No es nada Katherin, es normal que sienta curiosidad, hay mucho que hablar de la magia, yo soy un caso raro. Su hija, como todos los magos, necesita un catalizador, que es la varita, para que su magia salga de sus cuerpos, están obligados a representar sus deseos con palabras. Yo he sido bendecido con un don, para mí la magia es todo mi ser, yo diría que podría definirlo como que todo yo estoy hecho de magia, no necesito catalizador, la magia obedece a mis deseos.- y con un pase de mano sin moverme de la silla, recogí todos los platos de la mesa y dejé la cocina impecable, con todo lavado sobre la mesa, porque no sabía donde los guardaban

Los tres miembros de la familia Jefferson estaban con la boca abierta, Katherin no me había visto casi nunca hacer magia.

- ¡Vaya!, esto es… fantástico, gracias. – Me agradeció Jenny por la cocina limpia – Creo que me va a gustar invitarte a comer – sonrió

- Me ha comentado Katherin que su pasión son los bonsáis – le dije al comandante

- Si, me apasionan, cortarlos, cuidarlos, darles forma, tengo bastantes en la terraza

Sin decir nada cogí una par de servilletas de papel y me concentré en un precioso bonsái de aquello que alguna vez vi, tan bien trabajados y dirigí mi magia hacia las servilletas apareciendo ante mí aquel bonsái que había imaginado.

-Esto es la magia para mi, pensar lo que quiero y aparece frente a mi – y le tendí la maceta con el precioso bonsái al comandante

- Es precioso ¿y está vivo?

- Claro, podrá cuidarlo durante muchos años, cortarlo y mimarlo y si alguna vez corta alguna rama que no quería, me avisa y se lo podré reparar, porque lleva la huella de mi magia y me obedece.

- ¿Y con los otros bonsáis que no llevan tu magia puedes comunicarte?

- sí, con la magia elemental, pero no es seguro que quieran obedecerme

El Comandante se levantó y me agarró del brazo para que le siguiera a ver sus bonsáis, miré a Katherin que me sonrió levantando los hombros, los bonsáis del comandante debían tener algún problema

- Se han enfermado estos tres, sin ninguna razón y no encuentro que les pasa. ¿Puedes saber que les puede suceder?

Me quedé mirando a los tres bonsáis, comunicándome con mi magia elemental de la tierra. Estaban llenos de unos pequeños bichitos que se los comían por dentro y los árboles lloraban de dolor. Me comuniqué con los bichitos y me dijeron que les era igual el bienestar de los arboles, que ellos eran los dominantes y que les dejara en paz. Me concentré y maté a todos los bichitos, ellos se lo habían buscado por abusones, yo les había dado una oportunidad. Los arboles me lo agradecieron y les di un poco de mi magia para que pudieran superar las lesiones y sus hojas se volvieron verdes y hermosas.

- Tenían unos pequeños bichos que se los comían por dentro, hablé con los bichos para darles la oportunidad de buscar un nuevo hogar y me dijeron que ellos eran los dominantes que los dejara, me los he tenido que cargar a todos. Ahora los árboles vivirán y le agradecen sus cuidados.

- Si no lo hubiera visto por mis propios ojos, no me lo creería. Gracias muchacho. Cuando el capitán me contaba lo que había llegado a verte hacer era difícil de creer. Pero esto ha sido fabuloso

Y volvimos al comedor con un comandante muy feliz.

- Ha salvado a mis tres bonsáis – anunció contento

Katherin me dio un beso agradecida, sabía lo que su padre quería aquellos arbolitos.

- Queda tú deseo pequeña princesa – le susurré

- Yo solo te quiero a ti mi galante príncipe – y me sonrió

- Entonces deseo concedido – moví mi mano y apareció una cajita en mi mano – Señor, esperaba a mañana para poder hacerle esta pregunta, pero los deseos de su hija son órdenes para mi, ¿me concedería la mano de su querida hija, a la que amaré y cuidaré por el resto de mis días?

- HARRY – gritó Katherin

- Espera aun no te he pedido nada, se lo pregunto a tu padre – reí

- Caramba Harry, esto no me lo esperaba todavía - contestó el comandante y miró a su mujer que movió la cabeza afirmativamente mientras sonreía – Sois muy jóvenes todavía pero supongo que no puedo poner a mi pequeña en mejores manos que en las tuyas, te conocí que eras un adolescente con agallas y un fin por el que luchaste y ganaste con mucho sacrificio personal. Me has demostrado día tras día, tu capacidad, tu integridad y tu compañerismo. No creo que nadie pueda interponerse cuando te has cruzado una meta. Mi solo deseo es verla feliz y si contigo es feliz. No voy a oponerme

- Gracias señor, Bien ahora queda la parte más importante – Me levanté y puse mi rodilla en el suelo ante mi princesa, abrí la cajita que tenía un anillo de oro con una esmeralda completamente verde en el centro y dos diamante uno a cada lado – Katherin Jefferson Jhonson, arrodillado ante ti, desearía que aceptaras este anillo en símbolo de mi eterno amor por ti, para que en agosto del año que viene podamos formalizar nuestra unión y seas la señora Potter, formando una familia.

- Si, si, si, si, si, si, - y se lanzó a mis brazos dándome un fogoso beso

Le cogí la mano y puse el anillo, que se iluminó adaptándose a la medida de su dedo.

- Enhorabuena hijos – dijo Jenny dándome un abrazo y luego se fundió en un abrazo con su hija donde las dos lloraron abrazadas

- Bienvenido a la familia Harry – dijo dándome un abrazo – Esto ha sido una sorpresa, pero sé que mi hija será feliz contigo. ¿Por qué en agosto?

- Habré cumplido mis 20 años y es una época en que todo el mundo o está de vacaciones o puede escaparse fácilmente.

Con un pase de mi mano aparecí 4 copas de fino cristal y una botella de champagne, que se descorchó solo y llenó las cuatro copas y las repartí entre todos

- Por una vida de paz – les dije

- Por una vida de amor – me dijo Katherin

- Por una vida de esperanza – siguió el comandante

- Por una vida de paz, amor y esperanza – rió Jenny

Y nuestras copas chocaron.

- Verás mañana la revolución que se va a armar en casa – exclamé abrazando a Katherin y besando su pelo.