N/A: ¡Buenas noches!, he regresado en gloria y majestad luego de varios días agobiantes en la Universidad :/, pero bueno, acá traigo actualización, espero que les guste :), fueron ideas muy locas y realmente le costó MUCHO hacer este capitulo. Molls a sido el personaje mas complicado después de Jim, de escribir.

Dedicatoria: Este capitulo va especialmente para * música de suspenso* Asktomolly! (usuaria de Tumblr) que me ayudó tiempo atrás a darme una idea de como es esta pillina. También, va con mucho cariño a quienes me han dejado comentarios y a quienes solo han leído, también!, ¿qué esperan para comentar? :D

PD: Ningún personaje me pertenece, solo la trama :3


Molls

Mary Hooper era una chica sencilla y atenta. Nació en un hogar hermoso, dorado, completamente sano y amoroso. Era la hija menor de los Hooper. Su hermano mayor, Patrick, ya había comenzado la universidad cuando ella recién entraba a sus primeros años de colegio, pero eso no les impedía llevarse de maravilla. Los Hooper eran realmente una familia feliz y perfecta, en todo sentido de la palabra.

Patrick, el hijo primogénito era un chico atento y caballeroso. De cabello corto y casi colorado, con suaves ondulaciones en las puntas y pequeñas pecas en sus mejillas.

Habían dos cosas que Patrick Hooper amaba en su vida con un fervor energético. A su familia y su carrera.

De sus estudios solo se podía recalcar lo obvio, era el típico estudiante aplicado que tendría éxito por esa vocación genuina a su carrera. Pero si se podría hablar de su familia con mayor amplitud. Sobretodo de su pequeña Mary. Su pequeña Molly. Patrick adoraba a su hermanita por sobre todo. A sus casi veintidós años aun no podía sacar la sonrisa tiernucha y algo dulzona de su rostro, cuando sus amigos preguntaban por su hermanita.

Molly, como él le había apodado de pequeña, la primera vez que la tuvo en sus brazos luego de que ella naciera, era la luz de sus ojos; la razón por la cual se sacrificaba lejos de casa y estudiaba una carrea que prontamente traería beneficios a toda su familia. Trabajaba medio turno y estudiaba en el resto de su día. El no deseaba que su pequeña Molls tuviese que pasar por eso. Anhelaba poder ver a su hermanita yendo a su primer año de universidad con ropa hermosa, con libros nuevos y una sonrisa pintada en la cara; sin preocupación alguna por gastos, por trabajo, por padres atormentados por las deudas, por nada. Simplemente abrirse al camino de los estudios, donde ella quisiera, lo que quisiera. Porque Molly era inteligente, mas que el resto, a su parecer.

Para cuando Molly cumplió los siete años, Patrick se encontraba entrando a los veintitrés años, en el sexto año de medicina en una universidad promedio que le brindaría un trabajo seguro mas adelante.

Gran decepción fue de la pequeña castaña, cuando Patrick no apareció el día de su cumpleaños, ni al siguiente, ni la semana continua. Simplemente no llegó. No pudo apreciarle con su vestido nuevo con ligeros gatitos estampados en el. Con ese lazo grande y abultado con el que su madre había recogido su cabello en una coleta alta, y los zapatos bien lustrados y brillantes que su padre le había regalado.

La pequeña Hooper simplemente sonrió a sus amigos en la fiesta, comió pastel, abrió sus regalos y agradeció a sus amigos y familiares por los hermosos obsequios que se habían molestado en comprarle.

Patrick apareció en casa a la semana después, con una chica de cabello largo al igual que sus piernas, ojos y cabello castaño oscuro intenso y labios pintados del rojo mas feo que la pequeña Molly pudo apreciar en su vida. A pesar de tener escasos siete años, pudo sentir la sensación burbujeante de odio bajo su piel. Esa mujer le había quitado a su hermano. A su Patrick.

Ni el peluche gigante de gatito que escondía el pelirrojo de los Hooper detrás de su espalda, ni la muñeca de tela que "Irene" , como la había presentado su hermano, traía para regalarle por su cumpleaños compensó la creciente molestia que se desarrollaba bajo el vestidito de Molly Hooper.

Y las cosas siguieron así. La familia de Molly Hooper continuo siendo perfecta, sus padres siguieron amándola como el primer día que le vieron, su hermano termino aquella carrera por la cual tanto había luchado y se casó con Irene.

Pero ella no seguía igual, por lo menos no por dentro, porque su rostro, sus facciones gentiles y suaves, sus sonrisas tímidas y sus tartamudeos casuales estaban allí desde su niñez, pero no su visión del mundo.

Si, era una chica amable, dulce y todo lo que una chica debe ser, pero odiaba en lo que su hermano se había convertido. En un extraño para ella, un completo desconocido desde que se había emparejado con esa…mujer.

Para cuando Molly cumplió los catorce años era toda una señorita, hecha y derecha, el orgullo de los Hoopers, destacaba en ciencias y química, eso auguraba un buen porvenir a su pequeño retoño.

Hasta que lo conoció a él. A ese chico de cabello llamativo, anaranjado, como Patrick, pero ojos negros, oscuros como la noche y una mirada vacía y carente de una sensibilidad humana.

La atracción innata que sintió por él fue fulminante, tanto así, que le dio el animo suficiente para dejar su timidez de lado y acercarse a hablarle.

Transcurrió en la clase de química. Jim estaba en el ultimo puesto del salón, mirando por la ventana como un pajarillo armaba su nido y se deleitaba con la inteligencia de aquel animalillo, hasta que ella interrumpió su divagación con un suave carraspeo.

Esos ojos profundos le atravesaron el alma e inmediatamente supo que algo no iba bien con ese chico. Pero le encantó.

-¡Hola!, soy Molly, ¿cómo te llamas?- Pregunto con entusiasmo mientras retiraba la silla para sentarse junto a el, dejando las cosas sobre la mesa.

Jim únicamente sonrió, de lado, enigmático, carismático, dejando entrever las luces de su insipiente locura.

-Jim- Respondió a secas, mientras estiraba la mano y retiraba el primer libro de la pila que había dejado Molly en su mesa- Familia promedio, hermano mayor, casado , muy mayor- Comentó pasando las paginas del libro de química sin mirarla- ¿Te abandonó después de casarse, no?-Pregunto el pelirrojo con voz monótona y aburrida- Estas resentida, el tic nervioso de acomodar tu cabello lo adquiriste después de que el se casara, el acomodaba tu cabello, le extrañas, es pelirrojo y por eso te acercaste a mi- Cerró con fuerza el libro dejándolo sobre la mesa- No fomentaré tu complejo casi Edípico, así que no pierdas tiempo intentándolo, "Molls".

La castaña únicamente abrió los ojos y la boca ligeramente. Soltó un suspiro de desosiego y retuvo las lagrimas en sus ojos lo mejor que pudo. Se meció levemente en la silla, tratando de levantarse sin éxito alguno- ¿Cómo….como lo supiste?- Tartamudeo aun sin cambiar la expresión de incredulidad de su rostro.

Jim se encogió de hombros y deslizo el libro por sobre la mesa, le regalo una sonrisa amable, que cambio radicalmente la expresión aburrida y algo maniaca del pelirrojo.

-Es un truco, tranquila- Murmuro en el momento en que se percato que posiblemente la castaña se largaría a llorar a mitad de la clase de química- Pero aun así, no estoy interesado en ti, para que sepas- El gesto de desprecio que formulo en su rostro, fue suficiente como para que Molly tomara sus cosas y se levantara violentamente del puesto, saliendo del salón de clases a paso presuroso, frente a las atentas miradas del resto.

El resto de la hora se escondió en los baños para calmar su impresión. No era que el enclenque Jim la haya atemorizado, sino que aun se sentía sorprendida de como el había averiguado todo eso, sobretodo el resentimiento que tenia contra Patrick.


La segunda vez que se encontró con Jim, fue en la cafetería, ella había olvidado el dinero del almuerzo, así que se resigno a tener que esperar unas horas para llegar a casa y comer algo. Mataría el tiempo leyendo en una esquina del comedor, donde el bullicio no era tan fuerte y nadie podría molestarla; pero una bandeja interrumpió su lectura de enlaces iónicos y covalentes, y mas arriba, una cabellera naranja que enmarcaba una sonrisa carismática totalmente extraña en aquel rostro.

-Yo invito – Murmuro el menor de los Moriarty, mientras tomaba asiento frente a la dulce Molly. Inocente de ella, que, detrás de ese gesto generoso y aparentemente desinteresado, se ocultaba un plan a largo plazo, maquinado por una futura mente maestra.


¿Reviews? , Esta escritora sobrevive de ellos u_u ¡y me anima a seguir escribiendo!

Proximo capitulo : Carl Powers