DÍAS TRANQUILOS:

Kakashi estaba oculto tras unos árboles, unos metros más adelante Sakura y Naruto combatían como parte de su entrenamiento. Se enfrentaban sin reservas y mostrando sus mejores habilidades, el ANBU aún no se acostumbraba a la fuerza casi sobre humana que Sakura tenía y que la hacía famosa entre los ninjas de la Aldea, cada golpe contenía una cantidad de chakra poco usual para cualquier otro, incluso él no creía poder ganar un simple enfrentamiento de vencidas y no sabía cómo sentirse al respecto. Ella era un chica fuerte e independiente.

Los observó cerca de una hora más, cuando el entrenamiento terminó ambos lucían cansados pero satisfechos, mostraban una mejora evidente y obvia. Naruto comenzaba a obtener los frutos del entrenamiento duro y constante, aunque la mayoría no lo considerara talentoso como a Sasuke, él tenía un futuro mucho más brillante y sólido, tenía cierta chispa que no tardaría en convertirlo en uno de los mejores, más fuerte que él mismo.

-¿Estás bien, Sakura-chan?- su compañero la veía inquieto, la joven estaba recostada en el suelo y lucía exhausta, no era para menos.

-Sí, sólo necesito descansar un poco- desde la distancia Kakashi pudo notar que le ofrecía una sonrisa reluciente. Una punzada de celos lo pinchó, pero nada podía hacer más que quedarse al margen y esperar que el chico se fuera para poder acercarse. Suspiró bajo la máscara ANBU y esperó hasta que estuviera sola.

Hacía una sólo un par de días desde que habían hecho el amor, y aunque Kakashi se moría de ganas por tocarla de nuevo, estaba decido a esperar, si realmente quería tener una oportunidad debía mostrarle quién era en verdad.

Durante esos dos días, se veían con frecuencia, la visitaba siempre que podía y cuando las misiones no lo impedían, aún debía cuidar de los exámenes Chunnin y aunque ya le habían ofrecido salir de la Aldea en otra misión, él la había rechazado argumentando que debía entrenar a los nuevos. ¡Que mentira más grande!

Sakura seguía recostada en el frío césped del campo de entrenamiento. Naruto la acompañaba y charlababa con ella con su gran y típica sonrisa. Una viento refrescante sacudía las copas de loa árboles y el sol brillaba con fuerza y seguridad, no muy lejos de allí había una cascada y se podía oír el agua cayendo, era un ambiente perfecto que acompañaba días perfectos. No pudo evitar inquietarse al pensar en eso, todo iba demasiado bien y la asustaba ligeramente. El ANBU la visitaba cada día, a veces incluso se quedaban charlando hasta altas horas de la madrugada, no la había vuelto a tocar pero ella podía sentir el deseo que lo ambargaba cuando estaban juntos, cuando ella se refugiaba en sus brazos y se acercaba a su cuerpo, lo sentía porque ese deseo iba en ambas direcciones.

Aún no veía su rostro, y aunque era parte de sus preocupaciones, realmente era la más pequeña, sabía que como ANBU que era debía mantener su identidad lo más secreta posible y eso no le molestaba, era un poco incómodo no poder besarlo pero era un diminuto sacrificio por estar con un ninja como él. Le intrigaba un poco ver su misterioso rostro, pero estaba segura de que eso no cambiaría las cosas, no era prioridad ver bajo su máscara porque quién podría ser, él sería un ninja de la Aldea, quizás ya lo hubiera visto sin darse cuenta. No podría decepcionarse de ninguna forma posible mientras él no la abandora, quien quiera que fuera. Suspiró dando por terminado esa secuencia de pensamientos.

-Luces diferente, Sakura-chan- observó su compañero. La veía intrigado, como si tratara de encontrar la diferencia de la joven de dos días atrás.

-¿A qué te refieres?- su estrategia era mostrarse completamente inocente y desentendida, no estaba segura de poder confesarle la verdad, no aún.

-No lo sé, estos últimos días sonríes más, supongo que es eso- Naruto seguía escrutando su rostro cuidadosamente, tratando de sacarle la verdad y ella hubiera hablado sino fuera por una interrupción.

-¡Naruto!- gritaba Kiba a la distancia, venía acompañado de Hinata- ¡Naruto!-

-¡Por aquí! - indicó su rubio amigo agitando la mano con fuerza. Sakura agradeció la interrupción y suspiró aliviada.

-Hola, Sakura- Kiba se sentó junto a ella y Akamaru terminó por acostarse en sus pies.

-Kiba, ¿Qué sucede?- la ninja se dedicó a mimar al canino que aceptaba todas las caricias encantado.

-Nos mandó la Hokage, Naruto, te espera en su oficina- Kiba hablaba con Naruto pero le ofrecía una gran sonrisa a Sakura. Hinata seguía de pie y observaba furtivamente a su amor platónico.

-¿Ahora?- su rubio amigo terminó su pregunta con un gesto de disgusto -Sakura-chan y yo nos relajabamos después del entrenamiento-

-Debe ser importante, Naruto. Es mejor que vayas y no hagas esperar a la Hokage- sugirió Sakura escogiéndose de hombros, órdenes eran órdenes.

-Yo me quedaré con Sakura- Kiba le ofreció una gran sonrisa acompañado de un guiño de ojo.

-¡De ninguna manera!- Naruto sentenció totalmente serio.

-Kiba- kun, debemos volver con Shino-kun- por primera vez Hinata participaba en la conversación aunque apenas lograban entender el susurro en el que hablaba -También estamos entrenando -aclaró totalmente avergonzada pues tenía toda la atención de Naruto sobre ella.

-Bien, pues creo que todos tienen algo qué hacer- Sakura volvió a recostarse para seguir descansando, ella tenía la tarde libre -Te veré después, Naruto. Suerte con su entrenamiento, Kiba y Hinata-

-Gracias, Sakura. Estoy planeando superar a Naruto- Kiba lucía una sonrisa confiada que contagió a la ninja, en parte porque era divertida su afirmación y en parte porque sabía que eso no pasaría. Naruto pensaba en discutir allí mismo y hasta era capaz de exigir un enfrentamiento para demostrar sus habilidades, así que lo mejor era intervenir.

-Llegarán tarde si no se van ahora- eso pareció tranquilazarlos y se marcharon en paz, empezaron a charlar y reírse y pronto el enfrentamiento quedó olvidado. La ninja los observó alejarse, cada equipo tenía lo suyo, pensó satisfecha. Cerró los ojos y dejó que el sol hiciera lo suyo y bronceara un poco su pálida piel, esa cálida sensación no duró mucho, una sombra pronto obstruyó los rayos de sol.

-¿Debería preocuparme por ese ninja ?- Kakashi había observado toda la escena y claro que había notado el evidente interés por la joven. Sakura abrió los ojos e intentó verlo a la cara, pero el sol dificultaba su vista.

-¿Así es cómo me saludas?- la joven hizo un puchero adorable que bajó su guardia. El ninja observó a su alrededor y esperó que no hubiera nadie presente, entonces se sentó a su lado.

-¿Qué tal ha ido tu día? - tomó su mano y la entrelazó con la suya.

-Me he divertido mucho, aunque ahora estoy exhausta- ella le ofrecía una sonrisa sincera y colocó la cabeza sobre sus piernas. Pronto sus dudas se disiparon, ella estaba entregada a él -¿Tuviste un día interesante?- Kakashi acariciaba su rostro con suavidad, era una escena de lo más romántica y privada, ellos tendidos bajo el sol en un día despejado y sin una sola nube, el viento refrescando el clima cálido, el sonido de la cascada acompañada del suave canto de los pájaros, nadie podía pedir más, ni siquiera un ninja élite como él.

-Eres lo mejor de mi día- comenzaba a suavizarse, comenzaba a dejarse llevar por la profunda ternura de Sakura.

-Debiste tener un día fatal- la joven rió por su propia broma pero a Kakashi no le pareció gracioso -¿Aún te encargas de los exámenes Chunnin?-

-Sí, lo haré hasta que terminen, en cinco días- suspiró un poco pensativo, cuando esa misión terminara volvería a salir de la Aldea y eso no le apetecía últimamente.

-Ten cuidado, Tsunade -sama parece muy inquieta por estos días- Sakura abrió los ojos e intentó verlo atravez de su escondite. Tocó su máscara ANBU y la acarició como si fuera su rostro, inevitablemente eso lo conmovió.

-Tengo una ninja médico que se encarga de mí, estaré bien- necesitaba besarla en ese momento para que la joven dejara a un lado sus preocupaciones y él un miedo irracional que parecían no tener fundamentos.

-Eres mi paciente favorito- Sakura cambió su semblante y pareció que su buen humor no había sido afectado. Pero seguía necesitado de probar de nuevo sus labios, hacía dos largos días que no la besaba.

-Alguien viene- dijo poniéndose alerta.

-Te veré después- la joven entendía lo secreta de su relación y más que entenderlo, lo aceptaba. Pero él no quería dejarla aún.

-Vamos- la tomó de la mano y la levantó del frío césped, la guió con rapidez mientras algunas voces delataban que pronto no estarían solos, se escondieron tras la cascada justo al tiempo en el que el campo de entrenamiento era ocupado por alguien más, debían ser por lo menos tres ninjas. Se quedaron totalmente inmoviles hasta estar seguros de que no habían sido vistos. Una charla se desarrollaba del otro lado de la cascada y aunque no se oía tan cerca lo mejor era ser precavidos. Después de un par de minutos, Kakashi pudo relajarse, quien quiera que estuviera en el campo de entrenamiento no planeaba acercarse a la cascada. Observó a Sakura y pronto notó lo cerca que la tenía, prácticamente la había acorralado contra una de las paredes de la cueva, honestamente no había sido su intención pero no pensaba desaprovechar la situación. La observó y Sakura parecía leer sus pensamientos, su mirada brillosa y divertida, su respiración un poco acelerada, sus mejillas sonrojadas, todo lo ocasionaba esa chispa tan ardiente entre ambos.

-Cierra los ojos- pidió él, más que una orden parecía una petición necesitada. Sakura lo observó indescisa, con los ojos como rendijas y escrutando su rostro a detalle, por fin asintió y los cerró con una sonrisa divertida. Le encantaba esa actitud en ella, no obedecía cualquier orden, ella analizaba sus opciones y tomaba su propia decisión- No los abras hasta que yo te lo diga- susurró un poco nervioso, estaba a punto de hacer algo que jamás pensó que haría, si Sakura rompía ese trato todo se arruinaría entre ellos.

Sakura se quedó inmóvil y expectante, en espera de la consecuencias al cerrar los ojos, y su recompensa no tardó en llegar. Sintió un suave toque en sus labios, el ninja se había quitado la máscara para besarla, podía sentir sus labios sobre los suyos, su lengua acariciar la suya y sus manos aferrarse a su cintura. Por un momento estuvo tentada a abrir los ojos y por fin ver el rostro del hombre que comenzaba a cambiar sus días, pero no lo hizo, algo dentro de ella le advirtió que aún no era el momento; en lugar de eso, acarició su rostro con suavidad, intententando acostumbrarse a cada detalle, tratando de adivinar si acaso sería un rostro atractivo, debía serlo si besaba así.

Kakashi la siguió besando, pero mantenía los ojos abiertos como parte de su precaución, debía asegurarse de que ella no rompiera su trato, sin embargo, después de varios minutos decidió que el beso perdía gran parte de su encanto si no se dejaba llevar por completo, así que cerró los ojos y enseguida pudo notar la diferencia, subió la intensidad del contacto y disfrutó de cada segundo. Sus manos actuaban por su cuenta y sin siquiera darse cuenta, ya recorrían todo el cuerpo de la joven, desde su pequeña cintura hasta su trasero levantando su falda peligrosamente, una de sus manos se quedó allí amenazando con subir un poco más, la otra subió lo suficiente para llegar al pecho de la joven, el cual acarició en pequeños círculos, no tardó mucho en sentir las consecuencias de sus caricias, el seno de la médico se puso duro y erecto, era una invitación demasiado seductora para detenerse. Bajó sus labios hasta su cuello y besó cada centímetro con fuerza, intentando sacar el deseo reprimido, escuchó la respiración agitada de Sakura y sintió su pulso acelerado como el suyo propio.

Su mano se deslizó por debajo de la blusa hasta encontrar el sostén que encerraba el pecho firme y duro de la joven, metió la mano y no perdió segundo en acariciar esa suave piel, sus senos imploraban sus caricias y él no se las negó; eran perfectos, cabían con exactitud en su mano por lo que podía cubrirlos y estrujarlos con la fuerza necesaria para escuchar entrecortados jadeos de placer. En momentos como ese era fácil pensar que era él quien tenía el control de la situación, de la relación que se desarrollaba, pero no se dejaba engañar, sabía que estaba hundiendose en ese cuerpo y que las salidas de emergencia estaban cada vez más atrás, estaba a sus órdenes aunque aparentara control, ella podía pedirle un día entero y él podría incluso cancelar una misión. No podía saber quién tenía a quién en sus manos.

-Vi la forma en la que Kiba te trataba, parecía muy interesado en ti- se mordió la lengua apenas terminó de hablar. Había cometido una gran error, acababa de nombrar a Kiba por su nombre, como si ya lo conociera. Se quedó inmóvil, suma caricias cesaron esperando que la joven no notara ese detalle.

-¿Me has estado siguiendo?- Sakura hablaba en un seductor tono; estaba totalmente entregada a las caricias así que apenas se enfocaba en lo que escuchaba. No había notado ese particular detalle.

-Me gusta asegurarme que estás bien- reanudó sus caricias con tranquilidad y tratando de enfocarse en el interrogatorio y la mejor forma de obtener las respuestas era con suaves caricias. Sus manos seguían sobre su cuerpo, besaba su cuello y la acorralaba aún más contra la pared, su ropa estaba un poco húmeda por atravesar la cascada, pero era un detalle sin importancia.

-Debo ser muy importante para que el capitán ANBU cuide de mí- una sonrisa divertida apareció en su rostro, ella tenía siempre algo qué decir, además no se dejaba intimidar por las caricias, pero ante todo, mantenía su trato, sus ojos seguían completamente cerrados.

-Lo eres, le encantas al capitán ANBU- aún estando en la situación tan comprometida, Sakura rió con ganas, su risa era un sonido suave pero contagioso que acabó por hacerlo reír a él también, había sonado como un verdadero tonto. Se separó y colocó de nuevo su máscara satisfecho de ser divertido para ella pero avergonzado de su comentario ridículo, desde cuándo se comportaba como un adolescente.

-No es necesario que te preocupes por Kiba, ni por él ni por nadie más- Sakura aseguró con los ojos cerrados y con tono tan natural que parecía que estaban juntos hace dos años y no dos días. Ella se veía hermosa, hipnotizante y preciosa para cualquier hombre con ojos y cerebro.

-Puedes abrir los ojos- susurró envolviéndole en sus brazos, con su pequeño cuerpo entre el suyo -Deberíamos salir de aquí- de pronto sintió que Sakura tomaba su mano y la entrelazaba en la suya.

-¿Hay alguien por quien yo debería preocuparme? - él sonrió bajo la máscara, la joven intentaba no demostrar su curiosidad y eso era divertido.

-Nadie, tú eres mi chica- el rostro de Sakura se iluminó pero fingió no darle importancia, esa actitud ligeramente arrogante y segura era de lo más sexy y tierna. La acercó a su cuerpo en un constante abrazo, y antes de salir se aseguró de que el campo de entrenamiento estuviera vacío, y así era. Caminaron bajo el atardecer de colores naranja y rosado, mientras el sol caía en el horizonte y bañaba a la Aldea con las últimas horas de luz.

Kakashi se sentía satisfecho, quizá, después de todo podría revelarle su identidad y ella terminaría perdonandolo, podía sentir una esperanza mientras tomaba su mano.

Los días pasaron tranquilos y placidos, ningún disturbio afectó la Aldea, las amenazas parecían muy lejanas que, incluso un ANBU como él, se permitió relajarse un poco. Los últimos cuatro días, había estado repartiendo su atención entre Sakura y los exámenes Chunnin, mañana darían por acabado esa prueba y entonces todo volvería a la normalidad, pero hasta entonces cada día visitaba a Sakura, la visitaba en el hospital, después del entrenamiento o, justo como ahora, en su habitación después de estar seguros que sus padres dormían. El ninja observó la habitación y se dio cuenta de un detalle que había pasado por alto las noches anteriores, sobre una mesilla junto a la cama había una fotografía del equipo siete, pero no la original con Sasuke y él presentes, en la nueva solo aparecían: Naruto, Sakura y Yamato: eso lo sofocó, parecía que ma joven había intentado borrar cualquier huella de su pasado y él era sólo pasado.

Estaban acostados sobre la cama, una vela iluminaba ligeramente la habitación y él envolvía en sus brazos a Sakura que descansaba tranquila junto a él, la joven vestía un linda pijama, nada sensual o atrevido, solo una blusa y shorts que le quedaban de maravilla.

Así que ese debía ser el mejor momento para intentar averiguar qué era lo que sentía la joven por él, por su verdadera identidad como primer y original encargado del equipo siete. Inspiró hondo y trató de que su voz sonara tan natural como fuera posible.

-Sakura, durante nuestra primera misión a solas, mencionaste que no obedecían a Yamato al principio, ¿Por qué? - la joven lo observó confundida pero después pareció recordar ese comentario, se alejó de sus brazos y terminó sentándose en la cama. Su cabello un poco alborotado caía sobre sus hombros y algunos rebeldes mechones rosados estaban en su rostro, la joven los retiró y los colocó tras sus orejas. Se le veía ligeramente incómoda, se estremeció pero por fin habló.

-Yamato sensei no es el encargado original del equipo siete- su voz intentaba no mostrar emociones -Antes de él, nuestro equipo estaba completo.. Seguramente has escuchado el nombre de Sasuke- Kakashi asintió un poco aturdido de escuchar la historia que él conocía a la perfección- Pues era otro integrante del equipo, después, como ya debes saber, terminó por marcharse con Orochimaru… y el antiguo encargado de nuestro equipo nos dejó después de eso. Supongo que nunca confió en nosotros lo suficiente para quedarse, nadie quiere un equipo roto- se encogió de hombros pero la emoción en su voz era más que evidente.

-¿Qué pasó con él? - era la pregunta más estúpida que podía hacer, era ridículo que preguntara por él mismo.

-No lo sé- sabía que mentía y la razón era más que obvia, cómo le diría que él también era un ANBU- Seguramente ha vuelto a ser lo que siempre fue, un ninja y no un sensei… como sea creo que estamos mejor sin él y sin Sasuke- Kakashi se arrepentía de haber provocado esa conversación.

-No creo que él pensara que no eran un buen equipo, estoy seguro que no fue así- bajo la máscara Kakashi no encontraba fuerza para que su voz no temblara.

-Nos abandonó. Somos el único equipo que ha sufrido dos rupturas y no ha sido fácil reconstruirlo, al final Yamato sensei fue mejor que…- la joven se quedó en silencio, estaba a punto de decir su nombre- Al principio Naruto y yo pensamos que Yamato sensei nos abandonaría si nos equivocabamos, así que casi no nos tomamos su presencia enserio, intentamos alejarlo e incluso le pedimos a la Hokage que lo revelara, pero no, él se quedó después de cada misión fallida- una ligera sonrisa se asomó en su rostro -Pensamos que jamás podría ser parte del equipo siete, era un intruso que intentaba suplantar un lugar, pero él fue el pegamento que nos unió a Naruto y a mí, nos enseñó a cuidar del otro- terminó de hablar y una ligera sonrisa apareció en su rostro, parecía que la incomodidad anterior desaparecía lentamente.

-Lo lamento- era el responsable de los miedos que ahora enfrentaban sus dos ex alumnos.

-No ha sido tu culpa-

-Aún no lo perdonas, ¿Cierto?- tenía un nudo en la garganta, veía a Sakura a través de la máscara y se sentía como el mentiroso más grande de toda la Aldea, era ridículo que siguiera preguntando.

-Ya no me importa- aseguró incapaz de ocultar la amargura en su voz. Tomó sus rodillas y metió su cabeza entre sus piernas. La miseria de Kakashi se hizo más honda, se quedó mirándola inseguro de tocarla, pero al final la abrazó con fuerza y dejó que ella se refugiara en su pecho, estaba segura de que no lloraba pero estaba enfrascada en un silencio sepulcral.

-¿Estás bien?- Sakura sólo asintió. Kakashi estiró la mano y apagó la vela, apenas sintió la llama extinguirse en las yemas de los dedos. Se alejó un poco y quitó su máscara junto a parte de su traje ANBU. En seguida Sakura se refugió en sus brazos. Kakashi no sabía cómo remediar la situación en la que se había metido, pero por lo menos lo intentaría.

La abrazó y besó su cabellera, tomó su rostro entre sus manos y lo besó también, sus manos, sus brazos, su cuello y no se detuvo hasta que escuchó una diminuta sonrisa de su parte, también le hizo cosquillas hasta que su risa fue ruidosa y natural, tenía que saber que estaría bien, que él podía hacerla sentir mejor.

-¡Basta!- imploró la joven intentando librarse de sus manos, se movía inquieta pero no lo lograba dejar de reír. Al final quedaron sobre la cama que ya era un desastre, intentando recuperar la respiración -Podría haberte quitado de encima- aseguró Sakura con un tono totalmente vivaz.

-¿Cómo es que eres tan fuerte?, te he visto durante tus entrenamientos y eres asombrosa-

-¿Me vigilas?- Kakashi rió con ganas, la tomó de la cintura y de un sólo movimiento la colocó sobre él. Estaban en completa oscuridad pero aún así Sakura encontró la manera de llegar hasta sus labios y compartir un dulce beso.

-Me aseguro que tu compañero sea delicado contigo durante los entrenamientos- puntualizó contra sus labios, sus manos viajaban por toda su espalda -Así, que por qué eres tan fuerte-

-Tsunade sama no sólo me enseñó técnicas médicas- no necesitaba más explicaciones. La besó de nuevo.

-Significa que no debo meterme contigo nunca- dedujo para diversión de la joven que rió contra sus labios.

-No creo tener oportunidad con el capitán ANBU- Sakura lo besó y recorrió su rostro con sus delicadas manos, era una sensación tan embriagante, que le robaba el aliento, que lo dejaba necesitado de más, y no se refería a su cuerpo, él anhelaba escuchar su nombre en esos labios, hacía más de tres años que ella lo pronunció por última vez.

Se besaron durante un largo rato más, Kakashi recorría su cuerpo con cierta necesidad que no era capaz de ocultar, acariciaba sus largas y descubiertas piernas, apretándola contra su cadera, podía sentir el pecho de la joven empujar contra su ropa. Ambos sabían que el deseo estaba creciendo rápidamente, casi a niveles peligroso si ninguno ponía un alto y ese fue Kakashi, utilizando todo su auto control, bajó la intensidad del beso pero siguió acariciando su cuerpo sobre la tela, sus pechos y piernas.

Sakura durmió en sus brazos esa noche, refugiada en su pecho completamente segura de estar a salvo. Durante esas horas de sueño, Kakashi se mantuvo despierto, aunque no veía a la mujer que dormía a su lado por la intensa oscuridad, se dedicó a encerrarla entre sus brazos, no dejó que se apartara nu un centímetro. Debía tomar una decisión, decirle quién era realmente o alejarse de ella sin ninguna explicación, sólo desaparecer como ya había hecho antes. No podría soportar ver rencor en esos ojos jade que lo veían con tanta ternura, escuchar palabras amargas de una boca tan dulce. Imaginó la expresión de Sakura cuando le dijera la verdad y cerró los ojos intentando borrar esa imagen, jamás lo perdonaría. Apretó más fuerte a la médico y besó su cabellera. Todo estaba en silencio, aún era de madrugada cuando él tomó su decisión.

Llegó el amanecer con los primeros rayos de sol que iluminaron el cuarto, Kakashi aprovechó para ver a Sakura completamente dormida en su pecho, abrazándolo con delicadeza y confianza. El amanecer le había mostrado que todo estaba en calma, que nada había pasado aún y que las cosas podían seguir así. Pero era una tranquilidad falsa, era como el silencio antes de la guerra, la calma antes de la tormenta. Kakashi la besó, sólo entonces se dio cuenta de que la situación se había ido completamente de sus manos, algo le decía que sería la última vez que la tendría así de cerca.