Disclaimer: Full Metal Alchemist y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Hiromu Arakawa; éste texto tiene fines exclusivamente de entretenimiento y ningún fin de lucro.
Capítulo 4
La partida de Roy
Una mañana él desapareció. Habían pasado varias semanas desde que Riza lloró en su pecho, y luego de esa noche todas las demás habían sido tan apasionadas como de costumbre, pero esa mañana ya no estaba. Ella se enteró de la noticia al notar que un plato sobraba durante el desayuno, era muy raro que no se levantara a comer. Cuidando que su padre no la descubriera, Riza se asomó a la habitación de Roy, encontrando lo que su triste corazón ya se esperaba: no estaba. Roy dejó todo muy en orden y limpio, lo cual presagiaba que no regresaría, puesto que él no solía ser tan ordenado. La chica, al borde del llanto no pudo más que ir a su habitación para ocultar su dolor. No se explicaba por qué pudo haber partido Roy ¿Qué le faltaba? ¿Era que ella no era lo que él quería? ¿Será que quería más? Por instantes se arrepintió de no haberle revelado su secreto, así él estaría feliz de conocer el misterio de la alquimia de fuego y a la vez, habrían dado el paso crucial de s relación. Tal vez él la percibía desconfiada hacía él y se marchó en búsqueda de una nueva alquimia y una nueva mujer. Pero… la noche anterior él no te pidió nada, todo fue como de costumbre. ¿Por qué no se atrevió a decirle que se marcharía? Seguramente porque su justificación era algo doloroso para Riza.
Riza se tiró en su cama para poder ahogar sus sollozos con la almohada pero al pasar sus manos por entre las sábanas descubrió un sobre, en la parte exterior ponía "Riza".
Inmediatamente lo abrió para conocer su contenido y lo que encontró fue una breve carta escrita con la letra de Roy.
Riza,
Para cuando leas ésta modesta carta yo ya estaré muy lejos de ti. Tu padre sabía que esto pasaría algún día, él es un hombre admirable y honorable, sin embargo mi trabajo con él ha terminado, o mejor dicho, su trabajo conmigo fue el que terminó. Entiendo que aún soy muy inmaduro para conocer los secretos más profundos de la alquimia, así que decidí irme y volver cuando la vida me haya convertido en todo un hombre y alquimista.
Por otro lado, lo que más me duele es dejarte. No mereces vivir sola y en la miseria, no mereces hacerte cargo de todo. Lamento dejarte con tantas responsabilidades, pero lamento más el no haber sido nunca digno de ti. Aunque lo dudes, tú has sido la única mujer que he amado y nunca fue necesario avanzar más, pues sólo tu mirada era suficiente para sentirme completo, pero admito que me quedé con más ganas de ti. Te prometo que la próxima vez que me veas seré el caballero que tú mereces.
Para la joven más maravillosa.
Con amor, Roy Mustang.
