One-shot: De una lágrima.
Advertencias: Ligero OOC por parte de Ryoma.
Pareja: Ryoma y Sakuno (17 años cada uno)
Aquello había comenzado con una simple broma en la cual salió perdiendo. Nunca hubiera creído que Ryoma reaccionaría de esa forma tan fría y dolorosa. Solo lo hacía para llamar su atención y demostrarle que a veces, las cosas pueden tomarse a carcajada limpia en lugar de con el ceño fruncido. Momoshiro le había ayudado con ello y le mostró claramente como debía de hacerlo, pero nunca pensó que Echizen sería impredecible y aquello terminaría siendo una patada en el orgullo del tenista.
La idea era simple: Tirarle un cubo de agua helada al chico cuando entrara en los vestuarios. Era verano y contaba con que Ryoma no pescara un resfriado y así, poder ver algo sumamente atrayente del tenista, con las ropas húmedas y pegadas a su cuerpo. Claro que la vergüenza no le permitió confesar esa idea a su compinche, porque realmente era nula para hacer bromas. Cuando Momoshiro le redactó una larga lista con todas aquellas que podría hacerle, se decidió por ésta y ignorando el movimiento de cabeza que ejerció el senpai ante su elección, decidió que era la mejor de todas aquellas. ¿O es que era divertido bajarle los pantalones ante todo el equipo? O, ¿hacerle beber una lata de ponta que en realidad contenía bebida alcohólica para ver cómo reaccionaba el chico en estado ebrio?
Así pues, colocaron el cubo con el agua helada sobre la puerta tras asegurarse de que era él el último en entrar. Y así fue. Ryoma abrió la puerta, pero el cubo, en lugar de volcarse y mojar al chico, cayó totalmente derecho sobre la cabeza del muchacho. Ryoma parpadeó, la miró incrédulo antes de fulminarla con la mirada y cayó como peso muerto contra el suelo.
-Lo hemos matado- susurró Takeshi totalmente anonadado igual que ella- dios… me cortan las pelotas. Me he cargado el as de Seigaku.
Lanzó un grito corrió hasta él. Demonios. No era posible. NO podía creerse que realmente hubiera matado a Ryoma. Su corazón se detuvo al instante. Era horrible. Dolía y mucho. Retrocedió hasta poder caer de rodillas y empujarlo con todas las fuerzas que podía. Maldita broma. Maldita idea. Maldito Momoshiro. Frunció los labios, jadeando de dolor. Su pecho ardía y sentía como la sangre corría por sus venas de forma dolorosa.
-Ryoma-kun….- jadeó- por favor… no te mueras… Dios mío… lo siento, lo siento, lo siento, lo siento….
Inclinó la cabeza hasta apoyarla en el pecho del chico, sorprendiéndose cuando éste se movió ante la respiración. Frunció el ceño y desvió el rostro hasta él. Una sonrisa orgullosa y sus ojos dorados entrecerrados.
-Mada mada dane.
Agrandó los ojos hasta que casi le dolieron. Era… imposible. Ryoma la imitó, arqueándose para poder tocarle el rostro, súbitamente asustado. ¿estaba hiperventilado? ¿Tenía en su rostro tanta palidez como el miedo que estaba sintiendo? ¿Temblaban tanto sus labios como creía? ¿Se vería claramente que no estaba nada contenta con aquel resultado?
-Ryuzaki- llamó alerta el chico- Oí… no… no pongas esa cara. Escucha….
Ryoma se inclinó contra ella, abrazándola por el simple hecho de ver cuánto de aterrada estaba. Pero… Sin poder evitarlo, por mucho que él le susurrara, no pudo evitar lo que llegó. La lágrima se desbordó por su ojo derecho, crispando al muchacho. La miró asustado, con un terror que jamás le había visto tener. Ni siquiera se percataba de que Momoshiro hacía rato que se había ido al ver que el chico estaba perfectamente, o quizás, cómplice de su "broma".
Muchas otras llegaron para acompañar a la primera de sus lágrimas. Hipó y se retorció sobre sí misma, totalmente ajena al sentimiento que estaba creando en Ryoma. Le dolía tanto. Había tenido tanto miedo de perderle…
-Oí- repitió Ryoma estrechándola entre sus brazos- no…- chasqueó la lengua, sintiéndose ridículo- no llores. Era una broma…
-¿Una broma…?- Jadeó- Ryoma-kun, eso era una broma- señaló el cubo vacio, apretando los puños- lo que tú has hecho… no era una broma…
Ryoma esbozó una sonrisa tranquilizadora, acariciándole el pelo hasta apartarlo de su húmeda cara. Cuando lo hubo hecho, se inclinó contra ella y con suavidad, con la punta de su lengua fue recogiendo lentamente cada una de las lágrimas que había hecho que ella derramara. Avergonzada, desvió el rostro hasta que su mirada se clavó en sus rodillas dobladas de mala manera. No había tenido ningún cuidado sobre dónde y cómo caía.
-No llores- repitió besándole los labios- no lo hagas.
-Pues… tú no te mueras…- chantajeó hinchando los mofletes.
La boca de Ryoma se tensó hasta mostrar aquella sonrisa divertida que ponía únicamente cuando se salía con la suya, especialmente, cuando la hacía de rabiar o la sonrojaba hasta los infiernos más internos. Desde luego, siempre estaba llorando pero jamás le había pedido que dejara de llorar de esa forma. Era posible que Ryoma, se diera cuenta de que realmente le amaba demasiado y no quería perderle. Esperaba, profundamente, que la próxima vez que derramara una lágrima fuera por algo realmente feliz… como un anillo de boda.
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Fue cortito, ¡sí!¡Yupi! Me gusta mucho cuando consigo hacer un one-shot cortito, jejeje. Igual hasta me quedó drable, ya que se pueden alargar hasta mil palabras y éste no tiene más de ochocientas y algo… En fin…
Seguramente, mucha gente pensó lo que no era por el resumen anterior, jeje. Pero este fue el resultado y la realidad. Aquí les dejo el resumen del siguiente y recuerden que los one-shot no están enlazados entre si, recuerden siempre revisar los avisos y el lj, que como ya les digo, siempre escribo cosas referentes al fic.
Eran escasas y difíciles de conseguir, pero ahí estaba, ante ella. Solo ante ella.
¡Nos vemos en el próximo!
