Aquí estoy otra vez retomando esta historia después de unos meses.
Nada de esto me pertenece, excepto Amelia.
Un haz de luz directo de la ventana me dio en la cara de tal manera que parecía una bofetada, me lleve la mano a los ojos ante aquella molesta luz a la vez que sentía un dolor de cabeza cada vez más intenso. Me intenté refugiar entre las sábanas buscando un poco de oscuridad, pero eso no hacía que el dolor de cabeza disminuyese. Ahora mismo necesitaba una Aspirina. A tientas intenté salir de la cama. Me incorporé y me senté al borde de la cama esperando a ser capaz de ponerme en pie. Me di cuenta de que el vestido tan precioso de aquella noche estaba tirado en el suelo y hecho un desastre. Lo puse sobre la cama y me puse una camisa ancha de estar por casa y me dirigí hacia el cuarto de baño aliviada de no seguir mareada.
Me puse bajo el chorro de la ducha intentando aclarar mi memoria, lo que estaba seguro era que había bebido más de la cuenta, lo notaba por el persistente dolor de cabeza. Me apoye sobre el frío mármol de la pared mientras el agua seguía cayendo sobre mi y cerré los ojos. Varia escenas de la noche pasada llegaron a mi mente en una especia de flashbacks. Yo sentada sola bebiendo. El . Hablando. Acercándome a él. Y ahí es donde mi mente sufría un cortocircuito que impedía que recordase como había llegado a mi casa y si... Dios no.
Salí desanimada de la ducha sin poder dejar de darle vueltas a que había pasado, o si había pasado algo. Suspiré aliviada al recordar que hoy no trabajaba, así podría recuperarme de aquella resaca tan horrible. NOTA MENTAL: No beber tanto cuando estás con personas con las que trabajas.
Cogí el móvil mientras intentaba desayunar algo sin que mi barriga se revolviese. En cuanto desbloquee el móvil me di cuenta de que tenía un mensaje de Wilson. ¿Estás bien?
¿Qué hago? ¿Le pregunto sobre lo que pasó anoche? ¿O debería ignorar el tema? De verdad, debo de dejar el alcohol. Le voy a llamar, si, le tengo que llamar y preguntar si me trajo el a casa y bueno, así averiguaré si pasó algo más.
Al tercer pitido cogió el móvil:
- ¿Amelia?
-Hola, ¿puedes hablar ahora o te pillo en mal momento?
-Sí, dime. ¿estás mejor? - Me preguntó el algo preocupado, ¿tan mal estaba yo anoche?
-Sisi, ya estoy bien. Oye, ¿me trajiste tu anoche a casa...? - No sabía que más decir, enmudecí esperando su respuesta.
-No te acuerdas, ¿verdad? - Me respondió el. Esa respuesta me puso más nerviosa de lo que ya estaba.
-La verdad es que no sé como volví a casa... - No quería preguntar directamente si nos habíamos acostado.
- Bueno, ya era tarde y habías bebido bastante, y como yo apenas había bebido nada te llevé en mi coche a tu casa. - Me respondió el, pero en su tono de voz notaba que había algo que no me contaba.
- ¿Y...? - No sabía si quería escuchar lo demás.
- Bueno, te acompañé en el ascensor y eso porque pensaba que podías caerte por el camino y quedarte dormida en el ascensor o algo así. Te acompañé a llegar a tu cama y luego me fui. -Podía sentir que el también estaba nervioso.
- ¿Y nada más?
-No. - No parecía muy convencido.
-Hay algo más, me estás mintiendo. - Tenía que ser algo malo si ni siquiera me lo quería contar.
-Bueno, no creo que sea algo muy importante en realidad... Además, creo que es mejor que no lo sepas porque te vas a sentir mal... No tiene importancia, de verdad. - Parecía que el que de verdad se sentía avergonzado con eso era el. No, ahora necesitaba saberlo aunque no pudiese volver a mirarle a la cara.
-Dímelo.
-¿Estás segura?
-Sí.
-Antes de nada, recuerda que no tiene importancia, porque ibas borracha y no sabías lo que hacías, bueno todos nos hemos puesto así alguna vez... - Habría continuado así si no le hubiera parado.
-Venga, dilo ya.
-Vale... Bueno, cuando llegamos a tu habitación, yo te iba a tumbar en la cama e irme, pero tú te quedaste de pie delante mía y bueno, te empezaste a desabrochar en vestido y te lo quitaste. - Me dijo el con voz nerviosa.
Se hizo un silencio entre nosotros, no sabía que responder ante eso.
-Pero no paso nada más, solo te metí en la cama y me fui.
Sentía como todo el calor de mi cuerpo se concentraba en mi cara. No me había sentido tan avergonzada en mi vida.
- Lo siento mucho por haberme comportado así, me pasé bebiendo, pero te prometo que yo no soy así siempre. - Le dije con una risa nerviosa.
-No te preocupes. - Respondió el con una risa aliviada.
-Gracias por dejarme sana y salva en mi casa.
- Bueno, gracias a ti también, las cenas de gala del hospital siempre son aburridas y pensé que esta también lo sería pero me equivoqué. - Los dos nos reímos a la vez, ambos algo aliviados.
Seguía avergonzada, pero a la vez aliviada. De entre todos los demás ante los que podría haberme humillado y desnudado, Wilson era la mejor elección.
Espero de verdad que os haya gustado (si es que alguien lee esto después de tanto tiempo)
