Holliwis(?)

Ah, que puedo decir. Les traigo la conti :DD

Espero que les guste, lo hice con amor ;-;

Advertencias: Ligero Lime (O como se llame xD)


Shingeki no kyojin claramente no me pertenece, si así fuera: Eren y Levi ya tuvieran una camada de niños que mantener Bl


.

.

No todo es tan complicado

.

.

Eren estaba aquí.

¿Cómo mierda pasó esto?

Sopesé la idea de voltearme y largarme por la puerta trasera. Pero si me veían salir de esa forma, seguramente me metería en muchos problemas, no solo con el maldito de mi jefe, también con los asquerosos de mis clientes. Cuando volví a clavar mi mirada en él, di un respingo sorprendido al toparme con sus ojos detrás de la máscara. Mierda. Mierda. Mierda Ahora si estaba viéndome, no podía reconocerme, las cosas empeorarían más y el solo hecho de pensar que Eren sacara más de un millón de ideas equivocadas, me revolvía el estómago.

Aparté la mirada rápidamente con la esperanza de que si no ve mis ojos tal vez no me reconozca, pero la sensación hormigueante seguía ahí, avisándome que ese mocoso no despegaba la mirada de mí.

Lo más probable es que ya me haya reconocido.

La música estaba llegando a su fin, lo que significaba que teníamos ir hacia cada una de nuestras mesas asignadas. Di mil gracias al notar que mi mesa estaba lo suficientemente alejada de su mesa. Caminamos justo con el ritmo de la música con cuidado de pisar mal y hacer el ridículo frente a todos los clientes, me permití observar una última vez hacia su mesa y al instante me arrepentí.

Una de las maid estaba caminando hacia esa mesa. Justamente a esa mesa, justamente hacia Eren. Me detuve a causa de la sorpresa ¿Pagó por esto? ¿O esa mujer solo le hecho el ojo como siempre hace? Preferí que sea la segunda, no me agradaba la idea de pensar en Eren dando su dinero a un local tan bajo como este para tener a una de las favoritas del lugar.

Me mordí el labio con incomodidad al percibir las intenciones de esa perra ¿Es que acaso no puede quedarse quieta una sola noche? Siempre era así, se conseguía al que más le gustaba y con un simple gesto los tenía rendidos a sus pies, claro, como ella es una de las más conocidas del establecimiento le dejan hacer lo que se le venga en gana.

Aprovecha de esa manera. Nadie puede tocarla.

Bueno es así con todas las maid de aquí, los clientes en su mayoría hombres tenían que pagar una gran suma de dinero para poder llegar a solo rozarlas con la yema de sus dedos, de alguna forma extraña parecía encenderlos más saber que tienen limitaciones y hasta prohibiciones para tocar.

Volví la mirada al frente solo para toparme con la mirada del hombre que más consume en el lugar: Dalliz Zacklay. Escondí rápidamente una mueca de desagrado y me encaminé hacia él, no podría ser peor, odio a ese tipo y a todo su asqueroso dinero. Tiene demasiado poder y riqueza, difícilmente se puede renegar de alguien como él, debes hacer todo lo que el pida sin objeciones, pero lo que si podía hacer era empujarlo si intentaba más de lo que era permitido. Aun así me invadió la molestia de tener que ir hacia él, podía haber pagado y yo ni siquiera estar enterado hasta que se sobrepase como el viejo depravado que es.

Suspiré con desgana y lo tomé por la corbata de un enfermizo color amarillo y lo halé con fuerza, solo recibiendo una sonrisa de su parte junto con el intenso olor a alcohol inundando su cuerpo. Ladeé la cabeza y me senté en la mesa frente a él, sin dejar de halarlo por su corbata, entonces vi como su mano intentaba acercarse hacia mi pierna, lo alejé de un manotazo y moví los hombros, fingiendo una risita. Que hombre tan asqueroso.

Me pregunte qué tal le estaría hiendo a la ramera cerca de Eren, di un rápido vistazo y ni bien enfoqué la mirada en ellos me atrapó una imperiosa necesidad de tomar la silla más cercana y lanzarle en la muy bonita cara de perra que tiene. Estaba sentada como una total arrastrada en las piernas de Eren—quien se veía más confundido que un niño en un burdel—, como si fuera el lugar más cómodo, como si a lado suyo no estuvieran dos putas silla vacías.

Perra… ¡Perra ciega!

Me levanté de un salto ignorando por completo la mirada consternada de Dalliz y me dirigí hacia ellos, empujando a quien se me pusiera al frente e insultando a quien se atrevía a tocarme. Para cuando llegue hacia ellos muy poco me importaba la mirada de fastidio que esa mujer me lanzó, le lancé una mirada asesina y la obligué a levantarse de las piernas de un Eren demasiado confundido y avergonzado.

—Suéltame ¿Qué te pasa? —me dieron ganas de ahorcarla por su ridículo cinismo pero conteniéndome…A la mierda conteniéndome.

—Lárgate—musité en tono bajo, apuntando hacia el viejo Zacklay que seguía mirando hacia mi dirección.

—Tú estabas con él, yo estoy ocupada.

—Dije que te largaras.

—Ah, que te den—soltó dirigiéndose hacia donde apunté, viéndose ofendida. Gruñí bajito, si Eren no estuviera aquí me encargaría de que todos los clientes pasados de los cincuenta le den a ella.

Me volteé aun molesto y miré como Eren veía de un lado a otro más confundido que hace unos minutos y solo me dieron ganas de abofetearlo y golpearlo contra la silla. Carraspeó incómodo y por fin clavó su mirada en mí.

—Disculpe… ¿Q-qué es exactamente este lugar? —preguntó con un deje incertidumbre y un muy poco normal ceño fruncido.

Si, debería abofetearlo. Me encogí de hombros, al tiempo que alzaba una ceja con diversión, no todos los días podía ver esa expresión en su rostro y verlo era bastante satisfactorio, pero pronto esa sensación desapareció cuando percibí como muchas de las demás maid los veían con interés y con intenciones de acercarse.

Seguro algunas ya lo reconocieron. Pero no se los dejaría tan fácil.

Dejé mi mano reposar contra su pecho y lo empujé hacia el respaldo de la silla, recibiendo como respuesta una mirada llena de sorpresa ¿Por qué estaba aquí si ni siquiera sabía acerca de cómo funcionaba todo el lugar? Y más que todo ¿Por qué estaba solo?

Las piezas empezaron a encajar una a una, pero descubrirlo no me sorprendió del todo. Seguro Hanji lo envolvió en todo esto.

Esa estúpida cuatro ojos.

Aproveché la tela sobre mi boca y esbocé una pequeña sonrisa al mirar lo receloso que se veía conmigo, no exactamente conmigo, seguro pensaba que era una de las demás chicas locas del lugar. No pude evitar preguntarme qué pensaría si supiera que quien estaba acercándose de esa manera tan subversiva a él era yo.

En un rápido movimiento me subí a sus piernas y me senté a horcajadas encima de él. Está de más decir que fue más que difícil reprimir mis carcajadas al verlo respingar de esa forma. Me mantuve ahí hasta que pareció por fin relajarse y soltar al menos un poco el agarre que tenía sobre los costados de la silla. Me veía con extrañeza pero no se apartaba, solo pareció esperar mi siguiente movimiento, así que deslicé mis manos por su pecho, cubierto solo por una camisa delgada, hasta dar con su cuello, hundí mis dedos en los mechones de su cabello y los jaloneé con suavidad, sin despegar mis ojos de los suyos.

Una de las plumas sueltas a un costado de su máscara rozaba mi mejilla cada vez que me atrevía a acercarme demasiado a él. Ya no me miraba como hace unos minutos, no sé en qué momento fue que ese brillo de extrañeza en sus ojos se desvaneció para ser reemplazado por un tono más oscurecido, ilegibles, emanando peligro por todos sus bordes.

Me miraba como la vez que tuvimos sexo en su casa.

Ahora fue mi turno para fruncir el ceño ¿Por qué me miraba así? Se supone que soy un simple desconocido, bueno es este caso desconocida.

¿O es que acaso a todo el mundo mira de esa forma? Tragué con fuerza y me permití mirarlo de forma más prolongada, no debería incomodarme pensar en eso. Ni si quiera debería sentir un mísero atisbo de molestia, solo tenía que apartarme y buscar a otro cliente. Dejar que él se las arregle solo.

Justo cuando iba a levantarme e irme de una maldita vez, sus brazos se cerraron alrededor de mi cintura, con delicadeza pero con su característica firmeza y su rostro se hundió en el hueco de mi cuello.

—Levi…—me susurró bajito. Y su respiración chocando contra mi cuello hizo que mi cuerpo se sacudiera.

¿Me reconoció? Mierda, eso era más que notable pero ¿Hace cuánto lo hizo? Interpuse mis manos entre nuestros cuerpos y lo empujé para que se alejara de mí y me viera, pero no parecía dispuesto a soltarme y golpearlo frente a las demás personas no parecía ser una solución viable en ese instante.

—Suéltame, mocoso. No puedes tocarme, te sacarán del lugar—murmuré volviendo a intentar aparatarlo. Que tipo tan necio— ¡Eren!

—No puedo soltarte, te ves demasiado sexy.

—Ahg ¡Cállate y mírame! —Eren obedeció pero no dejaba de repasar sus manos por mi espalda— ¿Qué mierda haces aquí idiota?

—Tu amiga Hanji me invitó. Dijo que si venía hacia aquí me daría tu dirección—sonrío viéndose apenado—Pero no me dijo exactamente que era este lugar.

—Solo un mocoso tonto como tú puede hacerle caso a una mujer tan zafada como ella.

—Intenté preguntárselo a la otra chica pero no dejaba de tocarme y…—

—No necesito escuchar eso—le tapé la boca con mi mano y lo sentí sonreír sobre mi palma— ¿Qué?

— ¿Estas celoso?—murmuró atrayéndome hacia él y deslizando sus manos por medio de caricias hasta mi rostro.

Fruncí el ceño molesto, no permitiría que el pensara ese tipo de cosas, suficiente tenía con saber que me metería en problemas con mi jefe por permitir que Eren me tocara sin haber pagado el dinero suficiente, y de seguro me obligan a hacer turno doble por toda una jodida semana.

Pero dejó de importarme al observar sus orbes brillantes mirándome y sus pupilas dilatadas con expectación.

— ¿No harás tu trabajo? —me susurró, apartando un mechón de mi frente.

— ¿Acaso eres idiota? —le dije en respuesta, sin poder evitar sentirme expectante al ver como sus orbes comenzaron a obscurecerse ¿Acaso siempre pasaba eso? Tenía que ser más observador con esos ojos, no creí que los rumores acerca del "cambio de color dependiendo de su humor" del que todos hablaban cada vez que Eren estaba cerca fuera cierto. Pero ahora podía estar seguro, era sorprendente verlos bajar las tonalidades de esa forma.

¿Qué podía perder? Me acomodé lentamente sobre sus piernas y agarré sus dos manos para alejarlo de cualquier contacto conmigo y las deje a cada costado de la silla, ignorando la mirada de reproche que me lanzó. Usando mi peso como una ventaja, aprese sus brazos, usando mis manos y mi cuerpo. Normalmente no mantenía ningún tipo de contacto con ninguno de los clientes que se me eran asignados, solo me limitaba a jalonear sus ropas, y una que otra vez a acercarme los suficiente a sus rostros para emocionarlos un mísero segundo, pero hasta ahí llegaba. Y a pesar de ser tan indiferente con ellos, había llegado a estar en la lista de los favoritos, me pareció un tanto absurdo pero aproveché la situación al ver la favorable paga de cada noche.

Me arrodillé a cada lado de sus piernas y volví a sentarme en él, simulando no haber visto la mueca de dolor que se formó en sus facciones, intentó soltar los brazos de mi agarre pero no se lo permití, escuché como gruñía bajito viéndose ávido. Sin duda parecía un chico demasiado hormonado, y necesitado, tanto que me dio gracia y ganas de soltarlo, pero hacerlo sufrir por un rato más, no perjudicaría a nadie.

.

.

.

*_EREN_*

.

.

.

Quería…necesitaba tocarlo, pero Levi no parecía dispuesto a dar rienda suelta a la situación. Sabía que se divertía como nunca, a pesar de que esa tela escondía cada una de sus reacciones, podía ver la diversión brillar en sus ojos. No era justo.

Ya jugó el tiempo suficiente.

Elevé mis caderas al tiempo que las suyas bajaban, generando una repentina fricción entre ambos. Sonreí al escuchar un gemido quedo, parecía intentar reprimirlo con fuerza, pero en un abrir y cerrar de ojos, yo era quien intentaba reprimir los deseos de arremeter con fuerza contra él; se balanceaba tan descaradamente contra mí, sin dejar de mírame a los ojos, incitándome. Suspiré con impaciencia y noté que la fuerza con la que tenía agarrados mis brazos ya no era tan firme como hace unos minutos, por lo que aproveche para zafarme y antes de que intentara tomarlas de nuevo, rocé con delicadeza la piel aporcelanada que se lograba entrever por la falda y el delantal blanco, tembló ligeramente y me ofreció una de sus tantas miradas mortales.

En un suspiro ya lo tenía afianzado sobre mí, con una protesta escrita en sus ojos. Aun así no oponía resistencia y sus manos fueron acariciando desde mi cuello hasta los botones de mi pecho. Ya no pensaba, y muy poco me importaba estar rodeado de personas, hasta que me di cuenta de que muchos de los hombres sentados a lo lejos no dejaban de mirar a Levi con un brillo extraño en los ojos, miraban de esa forma a mi Levi.

Siendo arrastrado por la molestia a causa de esas miradas demasiado sugerentes hacia él, lo pegué más a mí, abrazándolo por la espalda y comencé a repartir besos por toda la piel de su cuello, sin dejar de mirar a esos hombres con reto y sonriendo de forma maliciosa.

—Mhh E-eren—escuché como un gemido bajito salió desde lo más profundo de su garganta y mi pecho se contrajo de forma dolorosa, quería escucharlo más, mucho más.

Agarré sus piernas y las abrí sin dejar de acariciarlas, deslice mis manos por debajo de la falda hasta llegar a tocar el principio de las mallas que llevaba puesto y las tironeé hacia abajo, observando con diversión sus ojos, que se abrieron notablemente cuando lo hice, a pesar de no poder ver todo su rostro lograba atisbar lo enrojecido que estaba en ese momento… y también lo enojado que parecía estar. Aun así no dejaba de apretar mi cuello con vehemencia.

Entonces sonó una especie de campanita estridente por los altavoces y todas las maid de los alrededores se levantaron, incluido Levi, que gruñendo con frustración se separó de mí y se dirigió al costado de mi silla, al tiempo que se acomodaba el delantal flojo y estiraba los bordes de la falda hacia abajo.

—En unos cuantos minutos continuaremos, ahora pueden disfrutar del bar que se encuentra a un costado o de los platillos que el establecimiento ofrece. Muchas gracias—informó una voz demasiado entonada por los mismos altavoces por donde el sonido de las campanitas se habían hecho presentes.

Fruncí el ceño con extrañeza y me levanté tomando a Levi de la mano al ver que se empezaba a alejar.

— ¿A done vas? —se tensó cuando lo toqué pero entrelazó con prudencia sus dedos con los míos y siguió caminando.

Seguí sus pasos sin saber a dónde me llevaba hasta que miré una puerta frente a nosotros, en el que estaba escrito Levi con letras llenas de escarcha, muy poco normal y hasta gracioso lo delicado que se veía todo. Entramos y me ordenó que cerrara la puerta.

— ¿Levi…?—

—Deberías irte, ya es muy tarde—soltó sin girarse a mí, lo que solo provocó que mi consternación acrecentara.

—No me iré—Solo si el salía también lo haría yo, de lo contrario esperaría.

—No puedes—musitó dando pasos cortos por todo el lugar.

—Sí, sí puedo.

—Eren…—

— ¿Me puedes explicar porque estás aquí? —le pregunté, intentando ocultar la molestia que sentía al verlo rodeado de tantos hombres.

—Aquí trabajo—indicó por fin volviendo su mirada hacia mí. Una mirada compuesta solo por bordes gélidos e indiferentes.

— ¿Por qué?

—Porque me da la regalada gana de hacerlo, mocoso. No tengo porque darte explicaciones.

—Entonces estaré aquí hasta que termines tu trabajo—Vamos Eren, contrólate. No te dejes llevar por esos celos irracionales, solo lo asustaras—Por mí no hay problema.

—No entiendes, idiota. Si te quedas aquí otra de las perr…otras de las maid se acercarán a ti con intenciones que de seguro no entiendes.

—Lo entiendo, Levi. Solo les dejaré hacer su trabajo hasta que tu termines con el tuyo—Contrólate, respira. No pienses en los demás clientes, es su trabajo.

Se quedó callado, viéndome como si quisiera abalanzarse a mí y matarme con sus propias manos y clavarme las orejas puntiagudas de gato en los ojos.

— ¿Quieres que esas arrastradas te toquen? —Pestañeé confundido ante la voz peligrosa que empleó y en todo el veneno que se encargó de inyectar en la palabra "arrastradas".

—No quise decir eso…—

— ¿Sabes? Puedes hacer lo que te venga en gana, al fin y al cabo es tu vida—soltó con reticencia dirigiéndose a la puerta y abriéndola de forma violenta.

Entonces reaccioné y empujé la puerta mientras con mi mano libre lo tomaba por la cintura y lo obligaba a entrar.

— ¡Suéltame, idiota!—forcejeó pero le impedí escaparse, agarrando sus muñecas y llevándolas encima de su cabeza, soltó un jadeo cuando lo apresé contra la puerta y mi cuerpo— ¡Que me sueltes! ¡Ahora!...Ngh.

Lo levanté del suelo con ayuda de sus piernas y lo obligué a abrirlas y a posicionarlas a cada lado de mi cuerpo. Con sorpresa me encontré con sus brazos rodeando de forma rápida mi cuello. Quería besarlo pero esa maldita tela me lo impedía por lo que me limité a arremeter contra el con ímpetu y a morder una buena parte de la piel en su cuello.

—E-eren…basta—murmuró intentando alejarme con sus manos—De-ten…Detente

Me balanceaba contra el sin tregua, no quería verlo con nadie más, deslicé mi mano por su pierna y levanté su falda lentamente. Quería que solo sea mío, que me lanzara esas miradas afiladas solo a mí. Escuchaba sus gemidos ahogados en mi pecho, y a sus manos juguetear con el lazo de la máscara, nadie más debía verlo así más que yo. Me friccionaba contra él, daba estocadas fuertes y certeras, como si no lleváramos ningún tipo de prenda de por medio.

De verdad…

—Mgh, Eren—hundió su rostro en mi pecho, respirando de forma acelerada.

Amaba cuando gemía mi nombre.

—M-me…me voy a correr.

Amaba esa parte peligrosa de él, pero en especial amaba cuando se dejaba ver como en realidad era, su verdadero yo.

—Levi…—

Amaba todo de él.

—T-te...Te amo.

.

.

*_LEVI_*

.

.

Mi corazón empezó a palpitar con más fuerza, como si quisiera romper mis costillas y de paso mi pecho. Era doloroso.

Quería golpearlo. Quería empujarlo y gritarle que deje de decir tantas estupideces pero me sentía al límite y muy poco podía hacer con la mente inundada de sensaciones contradictorias y difusas. Aun así Eren seguía moviéndose sin piedad, arrancándome más gemidos de los que en mi vida había soltado.

—¡Ahhhh! —sentí a Eren tensarse al escucharme, pero a pesar de eso él no llegó, me sostuvo cuando mis piernas desfallecieron y me abrazó.

Me acababa de correr con apenas unos roces, eso era demasiado para mí. Lamentable.

Te amo

Me alejé rápidamente de su cuerpo, con el mío aun débil por el orgasmo aun presente en cortas descargas agradables, pero aun así no dejé que eso me inundara y no me permitiera pensar con claridad. Suspiré sin saber que decir.

No podía hacerme esto ¿Cómo pudo haber soltado esas malditas palabras tan de repente, justo cuando estaba tan vulnerable?

— ¿Levi? —No te acerques…por favor— N-no…No quise decir eso.

—No me toques—lo alejé de un empujón al notar lo cerca que estaba de mí, no quería verlo—Lárgate.

Se vio dolido por lo que aparté la mirada de sus ojos y apreté con fuerza mis dientes.

—Lo siento.

— ¡Quiero que te vayas! —Mierda. Lárgate Eren, o no me sentiré capaz de soltarte— ¡Lárgate!

—De verdad…lo siento—despegué la vista del suelo con inquietud al escuchar la puerta cerrarse. Ya no estaba, ni él, ni su sonrisa, ni sus ojos.

Y sintiendo ligeras punzadas dolorosas en mi pecho me di cuenta de que acabábamos de terminar algo que ni siquiera empezó.

Suspiré sintiendo mis articulaciones rígidas y mi cuerpo débil, a pesar de sentirme de esa forma. Tomé mi mochila tirada a un lado del sofá y, caminé fuera de la habitación, sin rumbo. Escuché a Petra llamarme pero poco o nada me importó en ese instante, seguí dando pasos hasta que por fin me topé con las luces de los autos al pasar por la autopista, y con el congelador que parecía ser la noche, mis dientes empezaron a castañear y el frío solo provocaba que esos estúpidos tacos me lastimaran más.

Saqué las llaves del auto, maldiciendo para mis adentros el haber dejado el auto estacionado tan lejos. Debí haberme cambiado antes de salir, eso lo sabía pero con tanto alboroto esa idea pareció no tener el suficiente grado de importancia en esos instantes.

Observé la exagerada iluminación de todo el lugar, no hacían más que dañar los ojos de las personas si lo veían por más tiempo de lo que se acostumbra, pero yo no veía esas luces. Veía lo que hay más allá, ahí, justamente ubicados a lo largo y ancho del cielo nocturno: Estrellas.

¿Por qué no me había fijado en ellas antes?

Eran hermosas, en todo su ser. Brillaban y en un segundo ya no lo hacían, como si les divirtiera ser admiradas para de un momento a otro desaparecer sin remordimiento y culpa.

Suspiré mientras me subía al auto con la única idea de terminar por ese día e ir a descansar. No me importaba del todo lo que el mezquino de mi jefe me diga mañana, la verdad ya no me importaba lo que me dijera por lo que le resta de su maldita vida de adinerado. Solo quería que todo este asunto terminara pronto. Quería olvidarme de todo.

Me quité con brusquedad el par de zapatos torturadores y pisé el acelerador en dirección a mi casa.

.

.

.

Las semanas pasaron casi sin dejarse notar. Y los días no hacían más que ponerse cada vez más fríos, como siempre pasaba a inicios de Noviembre, pero no hacía mucho efecto en mi vida el pasar de las horas o las noches demasiado frías, en las que tenía que acomodarme en mi cama con doble edredón y sellar los pequeños orificios de la ventana para que no entre ni la más pequeña de las brisas, usando sábanas y telas.

Si, era un total fastidio.

Volví a exhalar un largo suspiro, para mi molestia, innecesario, pero ver el vaho salir de esa forma por mis labios, era divertido, incluso una vez me encontré poniendo dos de mis dedos sobre ellos al tiempo que exhalaba. Todo inconscientemente. Me sentía patético pero ahí estba yo, recordando a ese mocoso con un gesto tan infantil y muy poco común en mí. Me apretujé más en el abrigo que traía y froté mis manos con la intención de calentaras. No era divertido esto de verse obligado a salir en días tan helados como estos, me molestaba de sobremanera.

Hubiera preferido quedarme en casa, viendo cualquier cosa de mierda en la televisión pero no, ahora estaba de camino a la estúpida tutoría con un alumno del colegio cercano a mi universidad. No sé porque carajos me piden ir si al parecer el tipo ese es bueno en todas las materias, el hecho de que solo falle en francés no es un maldito obstáculo que lo perjudicara de por vida, al fin y al cabo es solo un idioma más.

¿Pero que podía hacer? Supongo que tenía que estar agradecido de que ese chico solo tenía problemas con una materia, la que por cierto, dominaba del todo. Un caso trágico hubiera sido, como el anterior que ni siquiera parecía saber las tablas de multiplicar. No me dejaba de preguntar cómo es que logró pasar secundaria con esa educación tan mala, tan jodidamente mal que dejaba mucho que desear. Ese sí que fue un total quebradero de cabeza.

Observé la casa frente a mí.

Se supone que es ahí donde vive ese niño, así que no tardé en tocar al timbre con impaciencia al sentir que hasta mis dedos empezaban a entumecerse del frío.

Luego de unos pocos minutos la puerta se abrió y un joven de cabello rubio y ojos azules me sonrío, disculpándose por demorar en abrir. Fruncí el ceño extrañado al verlo, se me hacía conocido, pero no recordaba exactamente en donde fue que lo vi, no le di mucha importancia en ese instante y entré

—Puede sentare ahí—indicó apuntando hacia un escritorio largo en la esquina de la habitación—Mientras, iré a traer los libros de francés.

Asentí aun consciente de la sensación de haberlo visto en algún otro lado. En cuanto se fue escaleras arriba me senté con cuidado e intenté relajarme, agradecí que el lugar este completamente ordenado y en calma. No hubiera soportado mucho tiempo si hubiera estado con la mínima mota de polvo asomándose. Últimamente era así, solo limpiaba como si mi vida dependiera de ello, era consciente de lo mal que se veía porque, a pesar de siempre hacerlo, ahora era mucho más obsesivo con el tema, mas exagerado. Y hasta yo me daba cuenta de eso.

Pero no podía detenerme, era lo único que me tranquilizaba en estas semanas. Lo único que evitaba que llamara a mi padre para decirle que me lleve de una maldita vez.

Ni siquiera estaba mamá cerca, hace más de tres semanas que se fue y aun no se ha dignado en aparecer. Hay veces en las que llama para preguntarme como estoy y yo como siempre le respondo que bien, totalmente bien, como siempre. Y con eso se despide y me ordena cuidarme.

No he salido mucho de casa, apenas a comprar en el supermercado, a menos de dos cuadras de mi casa, en las mañanas voy a ayudar con la tutoría y en las noches como siempre a trabajar, no hago mucho. Hanji me visitaba de vez en cuando, aunque ahora ya no lo hacía con tanta frecuencia. No la culpaba, cada vez que venía a hablar o a preguntarme como estaba solo le respondía "como siempre", incluso un día me llegó a preguntar qué había pasado con Eren y yo. No le respondí.

Pareció cansarse y al final dejó de venir con tanta continuidad.

Con Irvin era una historia un tanto similar pero ahora que salía con el tipo Zacharius, muy poco sabía de él.

Aun me seguí preguntando como mierda es que llegué a esta situación. Desde esa noche en la que Eren dijo que me amaba, no lo había vuelto a ver. Una que otra vez en las noticias, a causa de los rumores de la ruptura con la "Dama enmascarada" de la que acababa de salir, no sabía más. Era un poco absurdo todo eso, sentirme de esa forma de algo que nunca existió, bueno o al menos de algo que yo no permití que pasara.

—Disculpe…—alcé la mirada hacia ese tipo rubio al verme interrumpido por su voz.

—Me llamó Levi—le dije con indiferencia, volviendo a ver hacia la madera del escritorio. Esperé a que se sentara pero nunca lo hizo, así que volví a mirarlo con molestia y me sorprendí ante lo pálido que se veía— ¿Qué te…?

—Levi… ¿Levi Ackerman? —murmuró viéndose consternado y luego inquieto—Usted es…

— ¿Qué?

—N-nada olvídelo.

—Habla de una jodida vez.

— ¿No me recuerda? —fruncí el ceño, tal vez si lo conocía pero…no lo recordaba, mierda.

—No.

—Usted me vio una noche en el bar al que solía ir….usted estaba…estaba con Eren.

Algo hizo "clic" en mi cabeza. Ese tipo tocaba el piano en la banda de Eren y fue quién lo quería llevar la primera vez que me encontré con ese mocoso. Era Armin ¿Cómo no lo había reconocido antes? Algo dentro de mí me incitó a preguntar cómo estaba Eren pero contuve el impulso y lo seguí mirando sin inmutarme.

—Ah. No recuerdo mucho ¿sabes? Tampoco me importa recordarlo—me acomodé en la silla y le ordene que se sentara de una maldita vez para así poder empezar.

Lo hizo sin rechistar, pero eso no quitaba lo notablemente tenso que se veía.

—Vuelve a repetirlo e intenta no trabarte con las palabras—Armin asintió y volvió a repetirlo con dificultad, pero lo hizo bien.

La pomme est rouge.

—Si, eso está mejor. Solo es lo básico pero vas bien, supongo. Solo intenta repasar más lo que es vocabulario, porque por lo que vi en la gramática del idioma eres bueno.

El volvió a asentir en gesto de total entendimiento. Me levanté al ver lo tarde que ya era, y me dispuse a volver a mi casa cuando la voz de Armin interrumpió el silencio.

— ¿No quiere saber cómo está? —preguntó a secas, aun mirando el libro frente a él.

— ¿Quién? —me apresuré a ponerme el abrigo y a abotonarlo. No, no quería saberlo, de seguro estaba bien y ya se le pasó el estúpido capricho que tenía por mí. No tenía que escucharlo de nadie más.

—Eren.

—No.

— ¿No le interesa ni un poco?

—No, no me interesa en lo más mínimo—me dirigí hacia la salida dando largas zancadas, buscado desesperadamente salir de ese lugar.

— ¿Está seguro?

—Si estoy seguro, maldición. No me importa, nunca lo ha hecho. Me vale un reverendo comino lo que pueda o no pasar con él, porque ni siquiera lo llegué a conocer del todo, apenas si nos vimos unos dos días—solté reprimiendo el impulso de gritarlo si era necesario. Al darme cuenta de todo lo que dije, le lancé una mirada llena de molestia y me di la vuelta.

—Eren no está bien.

Cerré la puerta con violencia y con un intenso dolor de cabeza comenzando a pinchar mis sentidos, mi corazón palpitaba más fuerte de lo normal y unas terribles ganas de patear cualquier cosa que se me pusiera al frente empezaba a acallar la parte cuerda de mí.

Eren. Eren. Eren.

¿Y qué más da si no está bien? Fue el quien, sin permiso alguno, empezó a enamorarse de esa manera, y si no es solo un simple capricho debería intentar olvidar, no debería ser tan difícil.

Lo que más me preocupaba en este instante es lo confundido que me sentí con tan solo escuchar su nombre. Con tan solo recordar la primera vez que hablamos, con tan solo recordar esas sonrisas de mil sentimientos bosquejados en sus labios, esos hermosos ojos de un interesante color aguamarina y en como cambiaban de tonalidades.

—Debo estar volviéndome loco—metí mis manos en los bolsillos del abrigo y soltando un suspiro me dispuse a continuar con mi camino. Ya llevaba un recorrido bastante largo cuando, por andar volando en mis pensamientos, no me di cuenta de que un tipo —igual de volado que yo—caminaba en dirección contraria. Caí en la cuenta cuando ya estaba en el suelo.

—Lo siento, no ponía atención al frente—alcé la mirada, rechazando por completo su mano extendida y al hacerlo solo deseé tener cualquier tipo de cuchillo cerca. Verlo solo me trajo más recuerdos indeseados.

—Deberías tener más cuidado—me levanté, intentando ignorarlo y seguir como si nada, pero pareció reconocerme de un momento a otro. Maldije a mi suerte, es suerte que nunca se cansaba de verme lidiar con este tipo de aprietos.

—Levi, vaya, no esperaba verte por aquí—Farlan sonrió.

—Es el parque, todas las personas pasan por aquí al menos una vez en su vida—repliqué en tono seco.

—Tienes razón—soltó una carcajada apenada y volvió la vista hacia un lado—Es solo que hace tiempo que no te veía, ya ni siquiera vas al bar. Una que otra vez he visto a tus amigos, pero de ti, ni tú sombra y verte ahora, fuera de ese lugar, es diferente. Te veo a la luz del día.

— ¿Decepcionante?

—Para nada. Yo diría que todo lo contrario—Este idiota debe estar bromeando. A pesar de ser la razón principal de todos mis problemas, empezando por su chistecitos de poner droga en mi bebida, no lo odiaba del todo, no como para asesinarlo y botar su cuerpo por alguna quebrada lo suficientemente profunda para que nunca lo encuentren. No lo odiaba de ese modo.

—Como sea, fue más que un placer para mi verte de nuevo—solté inyectando el suficiente sarcasmo para dejarlo callado. Esquivé su cuerpo y seguí caminando.

— ¡Hey Levi! Te invito un café—lo miré de reojo para ver si hablaba enserio ¿Qué esperaba? ¿Qué fuera con él así de fácil? No lo creo.

—No, gracias.

—Vamos Levi, no te hará mal un poco de cafeína, a nadie hace mal en esta temporada—Solté un suspiro, si necesitaba esa cafeína, pero no necesariamente tomarlo acompañado de él.

¿Qué estaba a punto de hacer? Parece que nunca aprendía.

—Bien, pero solo unos minutos, tengo cosas que hacer.

Asintió con vehemencia y no supe hacer nada más que soltar otro suspiro de pesar.

En serio ¿Qué estaba haciendo?


—Aquí tienen su orden—la camarera dejó con cuidado ambas tazas humeantes sobre la mesa y volvió con sus labores unos minutos después.

¿Por qué no tomé un trabajo como este nada más? Pasaban los platillos y las órdenes a los clientes y nada más, ahí acaba. Pero en mi trabajo teníamos que hacer lo mismo con la diferencia de que teníamos que bailar para los clientes, bailar ¡Bailar!

Aun así no podía quejarme, el dinero que ganaba era lo bastante bueno como para soportar tanto decrecimiento de mi dignidad como hombre, bueno no del todo.

Removí con cuidado la cucharita sobre el líquido negruzco, esperando a que este lo suficientemente tibia para consumirlo, odiaba cuando estaba demasiado fría o caliente, por eso esperaba a que esté en término medio, eso era perfecto.

Que estén tibias, tan tibias como las manos de Eren.

Sacudí la cabeza con alarma ¿Es enserio? ¡¿Es enserio maldita mente?! ¡¿Hasta con una mísera taza de café relacionaras a ese mocoso incompetente?! No puede estar pasando esto, mierda. Tenía que dejar de pensar demasiado, esos solo lo empeoraba todo.

— ¿Levi?

— ¿Qué?

— ¿Estas bien? —Fruncí el ceño, confundido. Tenía que dejar de ser tan obvio, ese no era yo. Mantenerme al margen con el rostro, como siempre indiferente, así debía ser.

—Sí, lo estoy—levanté la cabeza para poner énfasis a mis palabras, pero no funcionó del todo— ¿Qué carajos…?

Él estaba ahí… ¡AHÍ!

Eren estaba sentado frente a mí, con ambos codos apoyados en la mesa y las palmas de su mano reposando tranquilamente en sus mejillas. Jadeé por la sorpresa y a la vez por la incomodidad, me estaba viendo con su siempre torcida sonrisa y con esos ojos brillando, provocando que el color aguamarina se aclare más y casi se vean transparentes.

—E-eren…

— ¿Disculpa? —Abrí y cerré los ojos un par de veces, sintiendo mi pecho a punto de ser partido en dos por lo rápido que palpitaba mi corazón— ¿Levi?

Los volví a abrir alarmado, no, no era Eren, era Farlan. Y acababa de decir el nombre de ese mocoso frente a Farlan, esto era demasiado, mi mente me estaba haciendo malas jugadas.

Lo que vi fue tan real, tan malditamente real y de solo pensarlo una corriente de temor me invadió ¿Por qué lo vi? ¿Qué mierda me estaba pasando?

—No me siento bien, volveré a casa—me levante de un salto, dejando un billete sobre la mesa y comencé a caminar hacia la salida, intentando ignorar por completo como Farlan me llamaba. Abrí la puerta con rapidez, casi haciendo caer al tipo rubio frente a mí.

—Levi, espera. Te llevaré—Farlan llegó de un momento a otro y me tomó de la mano.

Fruncí el ceño ante su repentino acto y le lancé una mirada para que me soltara de una vez, pero lo que no me esperaba es que mis intentos de soltarme se vieran interrumpidos, al ver al chico rubio alzar la mirada hacia mí y dar un respingo de reconocimiento.

Era Armin.

— ¡Levi! —se veía tan asustado, tanto que hasta a mí me pasó la angustia ¿Qué le pasaba…?

—Armin, aquí tienes tu mochi…—luego llegó una chica de cabello corto y negro, que dejó su frase a medio terminar cuando me vio, me vio con tanto desprecio.

Esa…era la hermana de Eren. Mikasa.

¿Porque me miran de esa forma…?

Me limité a mirarlos con indiferencia, pero algo dentro de mí me hacía sentir inquieto, tanto que lo podía sentir tan físicamente. Algo me decía que Eren también estaba aquí pero entonces ¿En donde…?

—Mikasa olvidaste…—

Mierda.

Y ahí estaba.

Eren se detuvo al verme, se veía incómodo, confundido y de un momento a otro se vio afligido, pero lo que más me extrañó fueron sus ojos.

—Levi—susurró mirándome desconcertado pero en menos de un par de segundos su mirada se oscureció de repente al bajarla hacia mi mano bien sujeta por la de Farlan, solo entonces pude reaccionar. Me solté y sin saber que más hacer o decir, salí empujando a todos los que entraban a la cafetería en ese instante, no me sentía bien. Nada bien.

— ¡Levi!

— ¡Suéltame, Farlan! —intenté empujarlo pero seguía insistiendo y yo ya estaba en mi límite, un maldito nudo en la garganta amenazaba con asfixiarme de un momento a otro y mi mirada empezaba a tornarse borrosa.

Que patético, me sentía tan patético al sentir esas ganas de gritar y llorar.

Me…me estaba enamorando.

— ¡Te dije que me sueltes, idiota! —no me hizo caso, y yo seguía peleando como si de alguna forma eso fuera a desaparecer esos sentimientos tan dolorosos.

—Tranquilo. —me rodeó con sus brazos y me obligó a pegar mi rostro a su pecho—Tranquilo…

Solo entonces me permití soltar un sollozo delatador.

.

.

.

El suave "tic toc" del reloj resonaba con tranquilidad por toda la sala de estar. Nunca encontré la razón principal por la que aún seguía ahí, nunca me gusto como sonaba, me aturdía y afilaba a mis nervios. Pero aún seguía ahí, destrozando y rompiendo el silencio que siempre estaba presente en mi casa.

Crucé mis piernas sobre el sofá mullido y después de pensarlo un buen rato, levanté mi mirada hacia Farlan.

—Lo conocí el mismo día en el que te conocí a ti.

—Para mí mala suerte—soltó con un deje de diversión en su voz.

Giré los ojos y me crucé de brazos, él fue quien pidió que le cuente un poco de mi corta historia con Eren, y a pesar de que en ese momento solo quería golpearlo por atreverse a tomar mi mano y abrazarme, accedí con la condición de que lo mataría después, era un poco absurdo pensarlo pero cuando me lo pidió parecía de verdad querer saber un poco de mi historia, solo lo pude ver un tanto confiable por lo que accedí sin la condición de matarlo cuando acabe de hablar.

—Ajá, para tu mala suerte—solté un suspiro, antes de atreverme a continuar—No recuerdo mucho de lo que pasó esa noche y no pienses que te contaré ese tipo de detalles. Luego, no sé lo que pasó pero de un momento a otro me vi inmiscuido en una relación un tanto extraña con él. No seríamos nada, no habría sentimiento de por medio, solo sexo…—

—Pero no salió como lo planearon—concluyó frunciendo el ceño.

—Algo así, fue una noche en mi trab… fue por aquí cerca que él me tomó con la guardia baja y dijo que me amaba.

— ¿Y tú en ese entonces no sentías nada por él?

—Quien sabe. Ni yo mismo quiero saberlo, la verdad todo era tan confuso.

— ¿Y ahora…?

Me mordí el labio con fuerza y hundí los dedos de mis brazos—Tal vez.

—Pues díselo.

— ¿Acaso eres idiota? No lo haré.

—No te estoy preguntando si lo harás o no. Te estoy diciendo que lo hagas—replicó viéndose lo suficientemente serio como para arrastrarme en ese mismo instante hacia donde estaba Eren.

— ¿Y porque de pronto tanto interés en que yo esté con Eren? Creí que se odiaban.

—No nos odiamos, es solo que no congeniamos como amigos.

—Aun así…—

—Además, no es divertido molestarlo cuando la mayoría del tiempo tiene la apariencia de un zombie.

— ¿Por qué?

— ¿No lo adivinas Levi? —No es que no lo supiera, quería negarlo—De un día para otro ya no era el mismo Eren que soltaba estupideces solo para hacer reír a los demás, ya no era el Eren que deambulaba por todo el bar con una gran sonrisa, ya no era quién se acercaba hasta la barra para ayudarme a conseguir a alguien y dejará de acercarme a ti—soltó una carcajada con aire pensativo—Simplemente ya no era él.

Aparté la mirada desdeñoso ¿Yo había provocado ese cambio drástico en él? Tanto así lo había lastimado, maldición. Apreté los ojos ante la nueva oleada de dolor que me oprimió el pecho, nunca fue mi intención hacerle tanto daño, nunca quise esto para Eren.

Pero al final es lo que siempre pasaba…Hacía daño a las personas, las lastimaba de forma inconsciente.

Dolía demasiado saberlo.

—Farlan creo…creo que me estoy enamorando—solté intentando hacer sonar a mi voz firme pero aun así pareció salir tambaleante.

Una pequeña risa salió de los labios de Farlan—Está bien—un lado del sofá se hundió por su peso y me sentí rodeado por su brazo—Cuida a Eren y no tengas miedo de amar.

Fruncí el ceño extrañado ante sus palabras pero no le di del todo importancia.

Cuida a Eren

— ¡Oye! —me sobresalté ante su exclamación emocionada—Hoy debes venir.

— ¿A dónde?

—Al bar—lo miré con odio, y estaba a punto de insultarlo cuando soltó una carcajada— Hoy es el cumpleaños de unos de los integrantes de la banda. ¡Hoy 3 de Noviembre!

—No iré, idiota.

— ¡Tienes que ir!

— ¡Que no!

— ¡Vamos! Es tu oportunidad para ver a Eren.

—No es la mejor idea que se te ha ocurrido, parece ser la peor hasta ahora—repliqué, desviando la mirada con inquietud. No me sentía preparado para verlo, tal vez no lo iba a estar nunca.

Si con solo verlo esta mañana sentí que me iba a dar un colapso, era demasiado. Y ahora que intentaba ordenar mis ideas tanto en mi cabeza como en mi corazón, no me parecía buena idea verlo.

Pero luego estaba la otra parte algo incoherente de mí, esa parte que ansiaba verlo a él y a su sonrisa, deseaba tocarlo y que él también me toque, que me vuelva a repetir esas dulces palabras. Pero acallaba a esos deseos reprimidos.

No podía ser todo tan fácil.

—Ven, vamos a prepararte.

— ¿Qué? Espera… ¡Idiota! No te he dicho que iré—exclamé con alarma, forcejando para que me suelte pero él seguía hablando.

—Es un baile de máscaras ¿sabes? Siempre hacen eso, cada vez que algún integrante de la banda cumple años, nuestro bar tiene como costumbre hacer un baile de máscaras. Todos deben usarlas, así que como iras tú también lo harás.

Suspiré exasperado ante la tanta información que se me proporcionó, no del todo útil y menos un buen tranquilizante para mis nervios. Pero al final cedí.

Iría a ver a Eren.

.

.

.

—Sigue sin parecerme buena idea—volví a repetir, mientras me acomodaba la máscara sobre los ojos. No estaba del todo mal, mi reflejo en el espejo del retrovisor dejaba mucho que desear o al menos eso pensé. Aun así no quitaba el hecho de que me veía ridículo.

—Te ves bien—Y claro, Farlan contradijo mis pensamientos así de fácil.

—Como sea—me erguí soltando un largo suspiro, regresé a ver a Farlan igual de sonriente desde que salimos de mi casa.

Ya era bastante tarde, pronto la poca iluminación anaranjada del atardecer, daría paso a las nubes opacas del anochecer y el bar de seguro se llenaría. Aun me seguía preguntando como es que tantas personas llegarían a alcanzar en el diminuto lugar, se lo pregunté a Farlan pero solo recibí una sonrisa divertida y un "Ya lo verás", esas míseras tres palabras no me ayudaron del todo.

Regresé a ver a Farlan que también se acomodaba la máscara sobre los ojos. Yo no tenía una, así que me lo presto él, con la única e importante condición de que no la perdiera, pero en mi vida me descuidaría de una máscara con apariencia de haber costado miles de dólares, aunque sabía que eso no era imposible ¿Por qué una máscara debería pasar de los mil dólares? Eso sería absurdo y ridículo.

La máscara era plateada con matices redondeados de gris metálico, cubría la piel de mi costado derecho mientras que en la parte izquierda solo había formas en curvas, que rodeaban mi ojo hasta llegar a mi sien. Y claro las plumas no podían faltar, eran pequeñas pero brillaban lo suficiente a causa la brillantina esparcida por las hebras bien definidas y finas de las plumas. Se veía bastante bien, pero no solté ningún comentario agradable.

Cuando pasamos por la entrada para ir hacia la puerta trasera, no pude evitar recordar la primer vez que estuve parado ahí, al igual que ese reguero de personas, esperando a que habrán de una maldita vez la puerta, pero ahora entraría tan fácilmente, sin ser empujado por las putas personas que se les ocurrió crecer demás, contuve el deseo de ir hacia allá y reírme.

Lo contuve, o al menos los nervios que sentía en ese instante logaron apagar ese deseo mezquino.

Me sorprendí al entrar, no fue una sorpresa grata. El lugar estaba completamente vacío. Completamente. No había el escenario, y la barra, era eso, solo una barra de cristal bien pegada al suelo, hasta las sillas habían desaparecido.

— ¿Por qué…?—

—Ven—Farlan comenzó a caminar hacia una puerta ubicada a unos cuantos pasos de la entrada, lo seguí segundos después, luego de analizar bien toda la situación—Aquí no se celebran este tipo de cosas, para eso…—esbozó una sonrisa y abrió la puerta—tenemos el sótano.


.

.

Era enorme.

¿Cómo es que tremendo lugar estaba abajo del bar? No tenía sentido.

Este sí que era un bar lujoso.

A lo largo de una pared consumida por luces de todo color, que parpadeaban y cambiaban de matices en un abrir y cerrar de ojos se encontraba una enorme barra con luces fluorescentes formando líneas y curvas, que al igual que las luces en las paredes parpadeaban.

A los costado y en las esquinas también habían mesas circulares acoplados con sillas altas —como las que hay al frente de la barra de cocteles—, todo se veía perfectamente ordenado y a la vez tan informal como para la fiesta que se iba a celebrar.

Algunas máscaras estaba pegadas a las paredes mientras que otras bajo todo concepto de creatividad, se encontraban suspendidas desde la marquesina, deslumbrando muchos más detalles alrededor de todo el lugar. Y luego estaba el escenario.

No se podía comparar en absoluto con el piso por encima de este, era deslumbrante en todo su esplendor; los instrumentos bien superpuestos con orgullo, viéndose nuevos, de distintivos colores y tonos, se veían realmente prodigiosos. Varias reflectores pequeños estaban ubicados en el borde del escenario y en la parte de atrás estaba escrito con letras que alternaban un sin número de colores "Attack of Music", y en la parte de abajo "Feliz cumpleaños Armin".

Así que todo esto por el cumpleaños del rubio.

— ¿Qué te parece? —escuché a Farlan preguntar desde detrás de la barra.

—No está mal…

Nada mal.

—El dueño casi nunca abre este sótano, solo si es para este tipo de cosas, o como él dice para sus chicos favoritos—sonrió al tiempo que ponía un pequeño delantal negro sobre sus piernas—Será una locura, siempre lo es, vienen muchas personas, a veces ni este lugar logra abastecerlo por lo que se vio obligado a hacer pasar a un determinado número de personas…Inclusive asisten varios entrevistadores de canales ilustres.

Así que también vendrían esos programas de televisión que solos sirven para una cosa: chismes y rumores mal infundados. Continué deambulando por todo el lugar, sin alejarme del todo de la barra, aún mantenía una distancia prudencial del escenario, no sé muy bien porque la razón, pero verlo me recordaba demasiado a Eren y recordarlo también significaba recordar al mismo tiempo los sentimientos aflorando de esa forma tan dolorosa dentro de mí y no, no podía permitirme tal cosa.

Mi cuerpo se tensó de repente al escuchar un sin número de pasos del piso de arriba.

Ya abrieron el bar. Y aun no estaba preparado mentalmente para absolutamente nada, otra vez esos ridículo e irracionales nervios comenzaban a hacer estragos en mi mente y cuerpo, que de manera automática reaccionó con inquietud y falta de aire. Mierda, por favor, solo rogaba porque no se note.

—Levi—me llamó Farlan y lo regresé a ver.

—¿Mm?

—¿Quieres venir a ayudarme?

Lo miré como si estuviera loco ¿Cómo iba a ayudarlo si ni siquiera sabía los precios de cada licor? Y tampoco gozaba de ese llamado carisma para atraer a los clientes a tomar tragos y dejen todo su dinero en eso. No serviría, además de que estar atrás de esa barra me parecía extraño, sin ánimo de ofender a Farlan.

Pero me pidió ayuda…no me lo pregunto.

—Soy malo en eso.

— ¿Ya has trabajado en esto alguna vez?

—…No.

— ¿Entonces como sabes si eres malo si nunca lo has intentado?

Lo miré por unos minutos, sopesando la idea de lanzarle una silla a la cara o si era preferible mejor una botella, al final solté un suspiro de desgana y tomé el delantal que me ofrecía de su mano.

Oh si, muy bien Levi, en esto eres muy experto, los delantales son lo tuyo ¿no?

Agh.

—Solo te ayudaré hasta que me aburra—solté acomodando ese pedazo de tela alrededor de mi cintura y ajustándolo, ni bien terminé de hacerlo las personas empezaron a entrar a raudales al lugar, dejándome con las replicaciones para otro momento y lugar.

Sería una noche muy larga.

.

.

.

Tragué con fuerza.

Mierda, sabía que solo era cuestión de tiempo para que apareciera, y me lo tenía repitiendo desde que entré al lugar, lo repetía y repetía pero solo verlo hizo que todas mis pensamientos salieran volando a quien sabe dónde, muy lejos de mí. Dejándome solo con una masa de emociones contradictorias carcomiéndome y acrecentando mis estúpidos nervios.

Ahí estaba ¡Ahí! Parado en medio del escenario, con esos sorprendentes ojos mirando hacia todos lados menos a mí, no sé si solo me ignoraba a posta o de verdad aun no me reconocía, pero me frustraba a niveles insospechados el hecho de que no me miraba, maldición. Tenía que calmarme.

Desde el momento en el que aparecieron tras la presentación del dueño del bar, mi pulso se disparó hacia el último rincón de mi cuerpo y eso provocó que saliera endeudando toda una botella de licor, que se cayó accidentalmente de mis manos en el mismo momento en el que Eren empezó a cantar y tocar unos cuantos acordes de guitarra, aunque pareció que no fui la única persona que reacciono de esa manera, muchas de las mujeres medias zafadas empezaron a gritar a toda voz, sin dejar de saltar y lanzar incoherencias que prometían amor puro hacia todos los integrantes de la banda.

Pero muy poco me llamó eso la atención, mi concentración solo iba dirigido hacia las oraciones y griteríos de un solo nombre: "El caballero enmascarado"

Putas ¡Putas todas! ¿Quién cree que le dio fama a ese nombre? ¡No ustedes, maldición!

Me molestaba verlas tan joviales gritando su nuevo sobrenombre de esa manera tan libre y patética. Hubo un momento en el que escuche a una chica gritarle "Dame un hijo", abrí los ojos de sobremanera y a pesar de la distancia en la que se encontraba, no dudaba en mi puntería y fuerza para provocarle al menos unos diez puntos en su cabeza pero justo cuando iba a lanzárselo vino el Farlan con sus reprimendas de padre y lo arruinó todo.

Ahora parecían haberse calmado, y así estaba mejor.

Parecía que la música ya iba a terminar, no puse ni una pizca de atención a lo que cantaban todo por estar perdido en mis pensamientos y buscando buenas ideas para hacer saber a Eren que estaba ahí.

Claro, también estaban esos deseos de sentarme y apoyarme en la barra, para que así no me vea.

Pero entonces sucedió…

Jadeé sorprendido al verlo mirarme tan fijamente, entonces también me di cuenta de que no era el único al que tomaron por sorpresa. De un momento a otro la guitarra dejó de escucharse al igual que su voz, sus amigos también pararon sorprendidos y empezaron a llamarlo pero él no los miraba.

¿No quería eso, que de una maldita vez me vea? Bueno, ahí estaba mi recompensa. Gracias condenado mundo, por una vez más meterme en aprietos.

Aparté la mirada, al notar como otros ojos empezaron a clavarse en mí, muchos ojos, por favor que no sea todo el lugar. Mierda, sigue tocando idiota.

Volví a mirar hacia él, justamente cuando su hermana Mikasa le tomó de la mano, con los labios crispados en preocupación y lo empezó a llevar fuera del escenario, pero ante mi sorpresa el la detuvo y pareció decirle algo, no sé qué exactamente, pero no parecía nada contenta.

Pronto muchos cuchicheos se empezaron a escuchar por todo el establecimiento, incluso escuché murmurar algo a Farlan cuando la banda tras haberse reunido y conversar por unos cuantos minutos, que por cierto parecieron horas, volvieron a posicionarse en sus respectivos puestos.

Y Eren tomó el micrófono y habló.

— ¡Hola! —su voz resonó por los altavoces y los gritos no tardaron en volver a escucharse—Gracias por haber venido, y espero que disfruten esta noche. Pero…deseo que quien mas lo disfrute sea nuestro talentoso y queridísimo pianista—regresó a ver a su amigo rubio sonriendo leve y por un momento ¡Solo por un momento! Mi molestia se dirigió a ese niño…Armin—Te deseo lo mejor amigo, sabes que siempre te apoyaremos y de verdad gracias…muchas gracias por todo.

Deslicé la mirada hacia Armin, que se mantenía parado con los dedos sobre el piano mientras esbozaba una enorme sonrisa hacia su amigo, asintió y pareció decirle algo que al solo lograron escuchar las personas paradas al principio porque todas gritaron un sonoro "Owww" al unísono.

Bien, vas bien con tu molestia Levi. Ah mierda, ¡contrólate!

—Ahora…—hizo una pausa y por unos segundos su vista volvió a posarse en mí, fue rápido porque desvió la mirada runa vez más hacia el público—La canción que vamos a tocar, la escribí hace poco y… la cantaré para la persona que se lo escribí, que justamente está aquí así que aprovecharé antes de que desaparezca de nuevo.

—Creo que es para ti, Levi—susurró Farlan, reprimiendo una sonrisa.

Oh ¿enserio?

Apreté los ojos fuertemente al escuchar como Eren comenzó a tocar los primeros acordes, era suave, lento y sin prisas. Era tan Eren.

.

*Never wanted to feel/ *Nunca quise sentir.
Never wanted you to steal my heart/ Nunca quise que me robaras el corazón.
Never wanted you to know/ Nunca quise que supieras…
Never wanted to show I'm weak/ Nunca quise mostrarte que soy débil.*

.

Mi corazón estaba latiendo demasiado de prisa, no ha dejado de mirarme en ninguna de las palabras que cantó, ni un momento me ha permitido escapar de sus ojos, y estaba empezando a sentir ese temor a sentir algo que no sea indiferencia y molestia. Empezaba a sentir una sensación inquietante en la boca de mi estómago.

.

*I'm falling all over myself/ Estoy cayendo sobre mí.
Trying to be someone else/ Intentando ser otra persona.
I wish you would dare to walk me home/ Me gustaría que te hubieras ofrecido a llevarme a casa.
So I wouldn't have to feel alone/ Así no me hubiera sentido tan solo.*

.

Paró por un momento y a pesar de lo lejos que estaba y la máscara que usaba, lo pude ver. Sus ojos ya no brillaban ¿Por qué ya no lo hacían? Maldición Eren ¿Por qué ya no brillabas?

.

*Always wanted to be/ Siempre quise ser.
Always wanted you to see my heart/ Siempre quise que vieras mi corazón.
Always wanted your love/ Siempre quise tu amor.
Always wanted but never was/Siempre lo quise pero nunca ocurrió.*

.

Apresé los bordes del delantal y me mordí el labio con fuerza al darme cuenta de lo que había hecho. Por unos míseros segundo lo pensé, hasta llegué a formar miles ideas que solo en las películas cursis se dignaba a pasar, ahora me sentía tan mal. Le había hecho tanto daño con mi rechazo.

.

Y ¿Qué esperaba? ¿Qué a pesar de todo el daño que le cause me disculpe y todo mejore? No me podía permitir si quiera pensar en que lo haga, me dolería.

Dolería ver que a pesar de estar tan lastimado, me disculpe.

Y aun así, a pesar de todo. Lo necesitaba en mi vida, lo quería. Lo quería de una forma tan egoísta.

.

*I"m falling all over myself/ Estoy cayendo sobre mi.
Trying to be someone else/ Intentando ser otra persona.
I wish you would dare to walk me home/ Me gustaría que te hubieras ofrecido a llevarme a casa.
So I wouldn't have to feel alone/ Así no me hubiera sentido tan solo.

I'm falling all over myself/ Estoy cayendo sobre mi.
Dying to be someone else/ Muriéndome de ganas por ser otra persona
I wish you would dare to walk me home/Me gustaría que te hubieras ofrecido a llevarme a casa.
I don't wanna fight the world alone/ No quiero contra el mundo yo solo.

Never told you before/ Nunca te lo dije antes.
Never loved you more/ Nunca te había amado tanto…

I'm falling all over myself/ Estoy cayendo sobre mi.
Trying to be someone else/ Intentando ser otra persona.
I wish you would dare to walk me home/ Me gustaría que te hubieras ofrecido a llevarme a casa.
So I wouldn't have to feel alone / Así no tendría que sentirme solo.

I'm falling all over myself/ Estoy cayendo sobre mi.
Dying to be someone else/ Intentando ser otra persona*

.

Dolía.

Llegaba a sorprenderme esta clase de dolor, era tan afilado, tan venenoso y punzante.

.

*I don't wanna fight this world alone/ No quiero luchar contra este mundo solo.
I don't wanna fight this world alone/ No quiero luchar contra este mundo solo.
I don't wanna fight this world alone/ No quiero luchar contra este mundo solo.
Alone /Solo*

.

Odio tanto sentirme así.

Te odio tanto Eren por hacerme sentir así.

Luego de unos minutos, todos aplaudieron, silbaron y gritaron con emoción, muchas de las mujeres estaban sonrojadas y soltaban risas tontas, todos dejaban salir cada una de sus emociones, con tanta facilidad, sin sentir miedo, y viéndose realmente felices.

Me pregunté como lo hacían, como podían compartir y expresarse de esa forma teniendo a tantas personas ajenas rodeándolos, como podían reír y soltar oraciones sin ningún tipo de decoro de por medio, me parecía un tanto extraño.

Aun siendo consumido por mis pensamientos, tarde un buen rato en notar una mano extendida hacía mi por encima de la barra. Levanté la mirada con pesar y con mi infaltable ceño fruncido para atender al cliente, lo que no me esperaba era encontrarme con los enormes ojos Eren, mirándome de forma extraña y con —apenas un pequeño, un muy pequeño— atisbo de sonrisa delineando sus labios.

— ¿Vienes? —su mano aún seguía extendida con determinación hacía mí, aunque no sabía exactamente a donde quería llevarme. Entonces caí en cuenta de algo muy, muy desfavorable.

— ¿Acaso estás loco? —susurré ladeando mi cabeza hacia la multitud detrás de Eren, que nos miraban con asombro, más que todo desprecio pero ese sentimiento parecía solo dirigido hacia mi dirección—Yo no iré a…—

—Ven— me tomó de la mano y una corriente me recorrió por completo con apenas ese simple tacto.

Caminó hasta dar con el fin de la barra, entonces empezó a jalarme hasta la puerta que daba hacia el piso de arriba mientras yo me limitaba a mirarlo con molestia. No podía simplemente jalarme de esa forma, no, no, no podía ni siquiera haberse bajado del escenario y caminar hacia mí como si nada y luego arrastrarme escaleras arriba con la mirada de todas sus locas fans siguiéndonos y más que todo matándome con la mirada.

Suspiré sopesando con rapidez mis únicas opciones pero pronto todo se desvaneció por el argumento contradictorio de mi propia mente.

¿Acaso no quería hablar con él? Pues era ahora una buena oportunidad ¿Por qué de un momento a otro deseaba haberme escondido detrás de la barra hasta que todo acabe y se fueran?

Quería soltar las palabras pero no podía.

Si me perdonaba sería yo quien no me lo perdonaría nunca.

Y si lo hacía, ¿Acaso no existía la posibilidad de que volviera a lastimarlo?

—Levi…

— ¿Qué? —todo esta oscuro ahí, apenas podía ver sus ojos, gracias a la única ventana que hay a lo largo de toda ese lugar. No sé en donde exactamente estábamos, gracias a mi momento de análisis me perdí completamente y no fui consciente de hacía donde nos dirigimos después de subir las escaleras— ¿En dónde…?—

—Te extraño.

—Eren…—estaba demasiado cerca, podía sentir su respiración chocar contra mi rostro y solo pude volver a pensar en lo delicioso que huele la vainilla.

—Te extraño tanto—volvió a decir, esta vez más cerca y con su voz más baja, casi susurrándolo—Pero…lo soportaré—lo miré a los con ojos, inquisitivo—Lo soportaré, con la condición de que no vuelvas a desaparecer.

No quería que lo soporte, quería que me abrace, aun así asentí empleando mi ceño fruncido.

— ¿Solo me trajiste hasta aquí para decirme eso? —en cuanto la pregunta salió me arrepentí de haberlo hecho ¿Acaso yo esperaba más que solo eso?

—En parte, y quería preguntarte porque viniste.

— ¿Quieres que me vaya?

—Nunca dije eso—replicó viéndose molesto—Es solo que no esperaba verte…creí que no te volvería a ver jamás.

—Eso es imposible…—

—Esperaba encontrarme contigo en alguna parte de la ciudad pero nunca espere volver a verte junto al idiota de Farlan.

—No es un idiota—solté sin saber porque exactamente lo defendí, aun así continué, intentando ignorar su rostro molesto—Además…parece que dejamos las cosas en claro.

¿Qué estás diciendo, maldición?

— ¿Y a cosas en claro te refieres a gritarme que me largue? Porque en realidad yo no lo veo todo tan claro, teniendo en cuenta que viniste hoy.

Me iba a arrepentir mi vida por lo que le iba a decir.

—Vine por Farlan, no por ti—en unos cuantos segundos su rostro se volvió por completo un tempano de hielo, y me arrepentí más rápido de lo que esperaba.

—Justamente en el cumpleaños de un integrante de la banda, dudo que solo haya sido por Farlan— ¿Desde cuándo se volvió tan astuto este mocoso? Me cruce de brazos y lo miré con indiferencia.

—Sí, el cumpleaños de tu amigo—musité poniendo todo veneno en la palabra— Ese con el que te llevas tan bien, debiste haberle dedicado a él la canción.

—Entonces no debiste haber venido—volvió a replicar, frunciendo más el ceño—Solo no debiste haber aparecido.

—Si quieres que desaparezca de una maldita vez solo dilo, idiota—no pude evitar alzar más la voz, pero sus palabras me estaban lastimando y esta era una forma inconsciente de defenderme.

— ¡Hubiera preferido que nunca aparezcas! —exclamó viéndose furioso.

— ¡Entonces lo haré! ¡Desapareceré si tanto quieres! —comencé a gritarle las palabras, a pesar de no estar sintiéndome como si yo las dijera.

— ¡No quiero que desaparezcas, solo…solo quiero dejar de amarte! ¡Deseo tanto no haberte conocido! —me lastima…me lastima verlo de esa forma.

—¡Te odio Eren!

Y entonces terminó, los gritos cesaron, desaparecieron tan de repente como habían llegado, y me sentí tan débil, con un terrible dolor de cabeza pero más que todo con la típica opresión en mi pecho, esta vez más intensa y dolorosa. Ambos jadeábamos por los gritos, observé lo pálido que se veía, y lo vulnerable también pero más que todo, volví a experimentar el asombro al ver sus orbes claros oscurecerse al fijar su mirada en mí.

Y tal y como la primera vez, volví a saborear la vainilla más dulce en los labios demandantes de Eren.

Lo abracé con fuerza, tirando de su ropa y dando leves gruñidos por la fuerza en la que me besaba, parecía querer adueñarse por completo de mi boca, dejarme por completo a merced de sus labios enloquecedores y dejarme para siempre con su solo sabor, agridulce de toques cálidos y apasionantes.

Tiró de mis caderas hacia él y de repente su lengua también se unió a la tortura por la que era presa mi boca en su totalidad, incitaba a la mía a unirse y enredarse, pero cada vez que la rozaba, salía dejándome con solo la sensación de un rápido roce húmedo y resbaladizo, para luego volver a invadir sin decoro alguno mi cavidad, tuve que ahogar un gemido al sentirme tan a voluntad suya, experimentar como el deseo también consumido por su notable enojo lo controlaba. Lo hacía todo tan impulsiva y temerariamente, que me hacía vibrar sin siquiera pedirlo.

Pero necesitaba más. Mucho más.

Rodeé su cuello con mis brazos y lo atraje más a mí, lo obligué a agacharse para que sea yo quien también deje mi sabor en su boca, quería más de él, lo necesitaba. Necesitaba más de Eren.

Me moví con cuidado, apretando mis propias caderas con la suyas sin tener recato por él ni por nadie y sintiéndome lo suficientemente conforme al sentir su deseo aprisionando y duro chocado contra el mío propio. Me deseaba, me deseaba tanto como yo a él.

Como amaba oírlo gruñir de placer, lo hacía de una forma tan tentadora, con tanta transparencia, tan impúdico, excitante y estimulante. Cuando sentí como sus músculos se tensaron al tomarme en brazos, aproveché para chupetear la piel de su cuello, me sorprendí al percibir la vainilla también en su piel, por lo que sin dudarlo seguí succionando y lamiendo, deleitándome con los suaves jadeos que se le escapaban, entonces me sentó al borde de la barra vacía y volvió con su obscena tortura. Metió sus manos bajo mi camisa y un ligero temblor recorrió mi cuerpo al sentir su tacto en mi torso. Eso era lo que quería, esas manos, su tacto tibio, perfecto. Solté un suspiro quebrado cuando subió las palmas de sus manos hasta mi pecho y con calma empezó a rozar las puntas de mis pezones usando sus dedos pulgares.

Me recosté por completo en la barra gélida, aun siendo consumido por las descargas placenteras que viajaban desde cada uno de sus roces hasta mi entrepierna. Me atrapó bajo su cuerpo y rápidamente la fricción que hubo entre ambos me hizo arquear la espalda al tiempo que intentaba ahogar un gemido con el dorso de mi mano. Eren sonrió triunfante, pero podía ver claramente lo excitado que estaba con apenas simples e instigadores juegos, sus ojos casi parecían llegar a tomar por completo un tono verde oscuro, casi hasta parecían negros pero brillaban y eso me hizo sonreír internamente, y a la vez logro prenderme más.

Ya no me importaban las demás personas, mucho menos que estuviéramos haciendo este tipo de cosas en un lugar público y sobre esta barra, en la que todos bebían, más bien me dio demasiada gracia. Dejó de importarme las miradas de desprecio que me lanzaron muchos en el sótano, también el hecho de haberme alejado tanto de Irvin y Hanji, ni que no haya rastro alguno de mi madre y la nueva familia que estaba formando, no me importó mi padre que luchaba por llevarme con el cueste lo que cueste. Adiós clientes obscenos de mi trabajo, adiós problemas, adiós soledad.

Ya no me importaba, solo me centraba en Eren, porque él de alguna forma lograba desvanecer lo demás, no sé cómo mierda lo hacía pero así era, y tras él siempre dejaba un olor dulce, una sensación tibia y ante todo cariño en demasía. No quería nada más, no necesitaba nada más.

Su lengua jugueteaba con la piel de mi cuello, incitándome a dejar de esconder los sonidos vergonzosos atorados y bien escondidos en mi garganta.

Aun así mi renuencia a soltarlo no dudo mucho cuando ese mocoso condenado soltó una risita ronca y empezó a succionar y morder ese maldito lugar de mi cuello, bajo el lóbulo de mi oreja. Si antes me asustaba estar al corriente de que conocía lo suficiente de mi como para saber que ese punto en concreto podía hacer estragos en mi cuerpo, ahora solo quería que siguiera explorando más de mí, que busque y encuentre más puntos que me hagan querer desearlo con más fuerza y vehemencia.

Solté un gemido al sentir el vaivén de sus caderas. Este hombre de verdad quería matarme. Lo quise detener, no quería volver a correrme por sus roces pero mi cuerpo si apenas respondía, se movía con tanta gracilidad que hasta a mis sentidos lograba adormecer. Elescuchó perfectamente mi gemido delatador, sonrió, pegó su frente a la mía y cerró los ojos. Su respiración a juego con la mía, igual de agitada y pesada.

—Lo siento.

— ¿Por qué? —me preguntó sin abrir los ojos, aunque sí noté su ceño fruncido a pesar de la máscara que llevaba.

—Por todo… No te odio—Mierda ¿Por qué disculparse tenía que ser tan difícil? Estpy seguro de que me trabe en alguna palabras al decírselo, pero aun así el sonrío y llevó su mano hacia mi mejilla, y solo deseé que me siga tocando, para siempre.

—No tengo nada que disculparte. Más bien quien debe disculparse soy yo… No debí haberte dicho que te amo.

— ¡Cállate! —abrió los ojos con confusión y alarma ante mi voz molesta—No te disculpes, idiota, no me digas que te arrepentiste de habérmelo dicho.

—No me arrepiento, Levi—replicó rozando mis labios con las yemas de sus dedos—Pero sentí que al habértelo dicho solo aumenté tu número de problemas, porque… ¿Quién quiere lidiar con el enamoramiento de un mocoso como yo?

—Yo…Yo quiero lidiar con el enamoramiento de un mocoso llamado Eren.

Tal vez no iba a funcionar, tal vez todo esto es solo una vaga ilusión y todo va a terminar de una forma más triste, pero siempre había los pros y contras de una decisión. Siempre las había, y eso de alguna manera me daba esperanzas, pequeñas casi imperceptibles pero esos trozos de esperanza eran brillantes y se dejaban ver por entre la bruma de la inseguridad, del miedo y los pinchacitos de dolor.

Y todo era al inverso.

¿Qué tal si funcionaba? ¿Qué tal si esto de vedad es lo que llaman la única cosa maravillosa que pasa una sola vez en la vida? Tal vez podíamos lograr más de lo que deseabamos y no nos hagamos daño el uno al otro.

De verdad lo deseaba, es una de las pocas cosas que más he deseado desde que tengo memoria.

Sus labios me sacaron de mis ensoñaciones y volvieron a traerme a la realidad, aunque esta vez caí suavemente, como si hubiera descendido sobre un montón de flores… flores con un delicioso aroma a vainilla.

—Te amo…te amo...te amo, Levi—susurraba esas palabras a la vez que esparcía besos por todo mi rostro y quise decírselo, de verdad quise susurrarle esas dos palabras también.

Pero algo me detuvo, y no dude hacerlo, pero el sentimiento aun persistía, y en cada susurro de Eren, ese sentimiento no hacía más crecer. Se hacía más fuerte, intenso y hermoso.

Tal vez esta vez no saldría lastimado.

En serio Eren, te odio por hacerme pensar cosas tan cursis.

.

.

.

Fin :D
Aasdfghjkjgfd No e-e Aun falta… Esto solo es el principio(?)


¿Podrá Levi dejar atrás los fantasmas del pasado y centrarse en el futuro? O ¿El pasado se interpondrá entre ambos? Pronto se acerca el cumpleaños de Levi, ¿Qué hará Eren para ese día tan especial, que estará dispuesto a hacer por Levi? ¿Lograrán salir adelante juntos? ¿Podrá Levi volver a confiar y ofrecerle por completo su corazón a Eren?...


Más preguntas para el siguiente capítulo (?): La vida de la familia Jaeger.


Datos:

La canción que Eren cantó se llama "Heart" de The Pretty Reckless.

A Levi no se le hará del todo fácil decirle a Eren lo que siente.

Eren les comentó un poco de la gistoria que tuvo con Levi a Mikasa y Armin, por eso fue el comportamiento extraño.

En el fic pronto será Diciembre.

Aún no han visto los verdaderos celos de Eren, ni lo posesivo que puede llegar a ser.

Los problemas seguirán viniendo.

Levi era un pésimo estudiante en la secundaria, pero actualmente, como todo un universitario, se lo conoce como uno de los mejores estudiantes, por eso le asignan un estudiante que esté bajo en notas para ayudarlos con tutorías.


Y los hermosísimos reviews :33

KathKolmer: xDD Si, los servicios especiales normalmente son para personas que tienen la capacidad de pagar para el servicio especial 7u7 Eren solo a mostrado un poco de su verdadero ser celoso (?) Ah. La vida de Eren se irá descubriendo y con ellos todos sus secretos. Espero que te haya gustado el cap y me alegre el corazón que los disfrutes. Muchisísimas gracias a ti por tu review, besos llenos de purpurina xD

L. Kagamine-sama: ¡Fuck, yeah! A lot of drama xDD But Levi supports *-* And this is just the beginning. Thanks you, your review helps continue the fic :33I hopeyou enjoyedthis chapter, too.

YukoSama:Espero que este cap también lo haga (?) Gracias por leer y gracias por tu review :33


Agradezco nuevamente por todos los reviews, follows y favs de ustedes para el fic :33 En serio, animan a una a seguir escribiendo el fic con más rapidez que de costumbre xD

Así que no duden en dejar alguno. También pueden dejar el nombre de alguna canción que sea perfecta para este par :´333 Son libres de hacerlo *-*

Y dicho esto me despido n-n Nos leemos pronto.

.

.

Enlly