Capítulo cuatro

- No lo entiendo...

- ¿Que?

- ¿Un cuarto de hotel?

- Que... ¿Que tiene de malo?- Dean de repente dedico toda su atención a él desde la cocina.

- Nada solo... ¿Porque creen que teníamos que dejar el departamento?- los miro como si estuvieran locos, la verdad es que cuando esos dos, imponiendo sus tamaños, lo instaron a moverse y llevarlo de un lugar a otro no le quedó más que dejar que lo llevaran.

- ¿Misha que sabes tú de la señora Chinwoo?- dijo Sam sacando su cabeza de la laptop.

- Es la administradora del edificio...- lo dijo como si fuera lo más sencillo y simple del mundo pero en realidad su conocimiento de ella eran así de llanos.

- OK, si... pero nosotros hemos pasado una semana y días con ella, todas las tardes, tomando té verde con galletitas de miel... escuchando conversaciones telefónicas, y viendo visitantes perturbadores, ella es de la mafia china- le explico tratando de ser conciso y entendible, Dean ponía cara de asco al recordar el asqueroso té verde y esas galletitas secas y súper dulces.

- ¿Que? No, no lo es...- Misha estaba seguro de que esos nekos estaban rotos en algún archivo de su memoria y veían cosas donde no había nada.

- Si, si lo es y de las pesadas...- acoto Dean volviendo a sus diarios.

- Es solo una anciana...- le reclamo poniéndose a caminar nervioso por la habitación.

- Lo es, pero su hija se encarga del negocio ahora...- le dijo Sam que notaba la desesperación de su dueño.

- Y es la que cree que la tiraste por las escaleras...- volvió a decir Dean marcando un circulo en el diario, buscaba minuciosamente lo que más les convenía.

Misha esta perplejo, aún no cae de como llego a eso, el recuerda haber marcado el teléfono de la hija de la administradora del edificio, recuerda decirle que su madre estaba internada y que se había lastimado, que era uno de los inquilinos y que estaban en el hospital y si podía ir a ver a su madre...

Pero cuando lo empezó a insultar en chino, lo amenazo y le dijo que él lo había hecho a propósito... se congelo y la chica le colgó.

Ahora estaba con Sam y Dean en ese motel, era barato, se veía sucio, olía y él que les atendió era de esa gente que dice en luces de neón "si te he visto no me acuerdo" grabado en la frente, era un lugar de mala muerte y ni siquiera le pidieron las identificaciones de su nekos.

Sam y Dean se habían procurado camuflaje, colocando unos gorros para ocultar sus orejas y enroscaron sus colas alrededor de su cintura, si el los viera por la calle, solo serian dos tipos demasiado altos e intimidantes con los cuales toparse. Aún estaba asombrado por la facilidad de ambos de poder esconderse entre la gente con lo grandes que eran, se las ingeniaron para entrar y salir del departamento donde vivían sin ser vistos mientras el los esperaba ya en el motel, le daba miedo lo bien que se adaptaban a ser fantasmas.

Mientras Sam tipeaba a lo loco en la computadora, Dean buscaba meticulosamente en el diario, hoja tras hoja marcando quien sabe que cosas, él solo podía estar sentado en la cama, con la cabeza hecha un lío. Esa mañana estaba solo enseñando a Sam a ser precavido y consiguiéndole una ocupación y ahora estaba huyendo de la mafia china.

Como demonios pasó eso... Misha seguía sin entenderlo.

La noche cerrada lo persiguió manteniéndolo con los ojos abiertos y clavados al techo, tenia a Dean a su derecha y a Sam a su izquierda acostados en la cama king size que pidió el rubio al registrarse en el hotel como Mathews Band, acurrucaditos como solían dormir en su cama, pero él seguía sin poder pegar ojo. Sam le explico para calmarlo... que cambio todos los registros de la señora Chinwoo tenia en su departamento, su nombre real de inquilino, su foto, sus datos personales, el lugar donde trabajaba...

Y como Misha nunca estaba y no se hablaba con los inquilinos del edificio no había rastro de él allí. En el hospital Dean no dio su nombre o su credencial, Sam también se encargo de que la enfermera y el doctor que los habían visto en el hospital fueran transferidos mágicamente, desde la Dirección General de Salud a nuevas locaciones a efectuarse inmediatamente hackeando las computadoras pertinentes.

Por lo cual él podría seguir con su trabajo y Dean se encargaría de encontrar otro departamento que les quede más cómodo. Esos nekos tenían una capacidad asombrosa para cubrir rastros y desaparecer, estaban demasiado preparados para vivir fuera de la sociedad y la verdad solo creía que un ángel o un demonio podía hallarlos si se esmeraban lo suficiente.

El ronroneo de Dean empezó a relajar su cuerpo poco a poco, era algo que sucedía cuando el rubio caía finalmente dormido, cerró sus ojos y se percato de que no estaba solo, no lo había notado antes...

Él desde niño había estado solo, el cuidaba de si mismo luego de lo que les paso a sus padres, después de salir del orfanato y durante los siguientes años... vivía el día a día sin planes futuros o sentido en realidad; pero encontrar a los Winchester, llevarlos a su casa, que se convirtieran en sus nekos era lo mejor que le había pasado. Él los cuidaba... los mimaba tanto como podía y en retorno ellos lo estaba cuidando a él, le hacían compañía, no lo dejaban solo... eran familia ahora, y al sentir el brazo de Sam cruzar su pecho... tomar la mano de Dean y sostenerla sobre su pecho se quedo dormido con esa palabra en su cabeza.

Despertó para ir a trabajar, Sam salió con él y Dean estaba enojado por quedarse solo por la mañana otra vez empezaba a disgustarse el separarse de Sam por muchas horas, hacerlo con Misha ya le jodía porque sentir apego por ese extraño era algo desconocido para él, era como un cuchillo de cocina incrustado en una articulación y el dolor de ello se esparcía por su cuerpo.

Sam renegó de él, diciéndole que no les quedaba otra. Le instó a que buscara un departamento y le dejo mil dólares que aún conservaban de su primera recaudación, Misha le dio permiso de apostar, pero aún tenía prohibido acostarse con desconocidos/as y Sam sintió pena por Dean porque sabia que no aguantaría mucho más en abstinencia.

Cuando Misha y Sam se fueron el remoloneo en la cama duro solo unos minutos más, se baño con pesadez y la verdad no extrañaba para nada la mugre de moteles en los que se suponía vivía en la serie de televisión, merodeo por la habitación hasta que decidió ponerse en movimiento y encontrar un nuevo departamento que les quedara más cómodo a Sam y Misha para ir a trabajar.

Tomo los diarios el dinero y salio de allí, con la gorra de béisbol en su cabeza y su cola enroscada en la cintura era solo Dean Winchester y no el neko fabricado, con su apariencia jugo sus cartas como siempre, las primeras visitas a los lugares que marco no eran ni por asomo lo que decían en el diario, las siguientes se acercaban a la descripción pero el alquiler era exageradamente caro y no lo valía.

Eran ya casi las dos de la tarde y a las cuatro Sam estaría de vuelta en el motel, estaba bastante lejos del motel por lo que decidió poner en marcha el camino de regreso, estaba en la zona industrial de San Francisco, había mucho movimiento de carga y descarga de productos, cruzando entre los trabajadores que eran prácticamente tan grandes como él pero también el triple en ancho, cuando vio por el rabillo del ojo un cartel pequeñito de color azul.

Se detuvo y volvió unos paso atrás para ver cual era la razón de ese cartel, pero el movimiento de la gente a su alrededor no le dejaba leer bien, se acerco los dos metros que lo separaban del cartel y pudo ver que decía "Se alquila" escrito en tiza en un pedazo de madera pintado de azul, nada más que eso. Miró a su alrededor y no pudo determinar que era lo que se alquilaba pero su instinto le decía que lo chequeara.

Tomo el cartel y se metió por la puerta del mismo color que el cartel, subió unas escaleras y frente a el había un ascensor de carga, cerrándolo una vez dentro; reviso la cinturilla del pantalón donde había dejado colgado su nuevo cuchillo de cazador, solo por si acaso se metía a la boca del lobo.

Al llegar al último piso abrió las portezuelas deslizándolas hacia arriba y frente a él se encontraba un gran loft, solo veía columnas muy altas, cajas y cosas viejas acumuladas allí. Pudo observar grandes ventanales de aproximadamente cincuenta centímetros, que decoraban entrecortadamente las paredes sin pintar, solo cemento viejo y ladrillo a la vista.

- ¿Hola?- llamo Dean escuchando el eco de sus pasos dentro de ese lugar, la luz era imponente y cegaba, era tanto el silencio allí que el bullicio del mercado de abajo ni se escuchaba.

- ¡Oh Hola!- dijo un hombrecillo pequeño que estaba lleno de polvo y vestía un overol sobre un traje oscuro.

- Hola... emm vi este cartel...- dice Dean y el hombrecillo se le acerca y suelta las cajas en una silla vieja.

- Oh genial ¿Esta interesado?

- Emm me gustaría saber que es lo que alquila en realidad...

- Pues este loft, no está terminado pero no me interesa en realidad arreglarlo...- Dean lo miro extrañado, ese lugar era grandioso pero necesitaba mucho arreglo.

- Puede explicarse...

- ¡Si!, si claro sígame...- el hombre le hizo un ademán y Dean siguió al hombrecillo que apenas le llegaba al pecho- Como vera lo único que esta en buen estado son los pisos, no se ve claramente por la cantidad de polvo pero son pisos de madera, las paredes son fáciles de arreglar pero no tengo tiempo para ello, yo soy de New York y creo que me conviene vender este lugar directamente y volver a casa. Todo esto era de mi hermano mayor pero nunca le dio uso; mire el baño esta sin instalar, pero la electricidad funciona en todo el lugar, hay una cocina pero no esta instalada y allí en el fondo hay un elevador para autos, el lugar es muy grande pero no tengo interés de alquilarlo finalmente, eso implicaría tener que estar en contacto, depender del correo para recibir los pagos y si no se efectúan en tiempo y forma debería volver aquí y no me apetece, es poco práctico...- Dean escucho todo eso atentamente.

- Entonces quiere vender, no alquilar...- la verdad el lugar estaba genial pero necesitaba mucho trabajo y dinero el ponerlo a punto.

- Exacto...- dijo el hombre mirándolo hacia arriba esperando una resolución de su parte.

- Es una lástima solo tengo mil dólares encima y es para alquilar...- le dijo mirando por la sucia ventana al mercado tres pisos abajo.

- Si me los entrega le daré el contrato y será dueño de ese sitio... - le dijo el hombrecillo y Dean se lo quedo mirando desconfiado.

- Disculpe... pero aún así... este lugar sin arreglos no vale menos de treinta y cinco mil dólares señor...- se acerca a él y nota como al sacarse el overol este va vestido con un traje Armani, negro rayado y Dean piensa que ese tío no necesita más dinero que el que viste en ese momento, al ver el reloj de oro.

- Lo se... pero como dije no me interesa conservarlo, tengo los papeles encima por si quiere comprarlo ya...

- Uhmmm... tendría que leer bien el contrato... consultarlo con mi hermano-le explico, si ese fuera su mundo ese tío seria un demonio y él estaría por vender su alma por un lugar que no lo amerita.

- Ya veo... yo tengo negocios en New York no puedo quedarme y tendría que volver en dos semanas...

- ¿Dos semanas?

- Si...

- Déjame ver ese contrato...

Sam atravesó la puerta de la habitación donde se hospedaban, traía una cara de incomodidad bastante grande, el señor Tanabe había encontrado el hueco entre las advertencias de Misha y su palidez enmarcaba la vergüenza que le dio lo que ese hombre le pidió hacer y el no pudo decirle que no, solo recordar como le cepillo la cola y el cabello con un cepillo fucsia y lo hizo trabajar con lazos en el cabello y eso lo desmoralizo, todo el mundo lo miraba y le hablaba como si el fuera un bebe.

Dejo la mochila negra de Dean en la mesa de la cocina y noto que Dean no estaba allí, se sentó suspiro y se metió dentro de la pc tenia que haber una forma de desprogramar esa parte de la personalidad neko que lo condicionaba de ese modo. Se metió con una llave Skeleton a los archivos de la empresa que vende los nekos en el mundo, le tomo unas dos horas pero logro encontrar usando diferentes direcciones de IP para no ser detectado ni hallado.

Finalmente dio con un programa de desprogramación, que si no se calibraba bien podrían borrarles todos los recuerdos y dejarlos en blanco por completo, necesitaba un par de cosas para la programación, y una memoria más grande para respaldar los recuerdos que tenia su hermano y él, todas las habilidades que les habían dado formando su carácter tal cual poseían los Winchester en esa serie de televisión.

Estaba guardando datos y cosas que debía conseguir, el no quería soportar ese tipo de ordenes del señor Tanabe, el trabajo le gustaba pero no si tenia que andar con cintas en el cabello.

- ¡Sam adivina que!- vocifero Dean en un subidón de azúcar...- Dean se planto en la puerta con el pomo de ella en la mano aún y solo observo la imagen de su hermano frente a él, espaldas ancha y el pelo levantado con un montón de cosas rosas en el.

- ¿Dean? ¿Donde estabas?- el humor desinflado de Sam aún persistía... y Dean se le acerco con los ojos abiertos de par en par, no podía ser su hermano con esos lacitos en el pelo... pero si era...

- ¿Porque tienes coletas, hebillas y lazos en el pelo Sam?

- Por favor quítamelas...- Sam se le caían las lágrimas, ya que el señor Tanabe le había prohibido quitárselas el mismo.

Mientras Dean quitaban los adornos de Hello Kitty y los lazos rosados del cabello de Sam este le decía que era su culpa por llevar el pelo tan largo, pero cuando vio que las orejas de su hermano se bajaban y no decía nada respecto a sus comentarios dejo el tema de lado porque estaba seguro que tanto como a él no le gustaba obedecer órdenes de nadie. Cambio el tema rápidamente contándole que consiguió un lugar para vivir y no solo eso también lo había comprado, Sam se volteo a verlo incrédulo de ello desde donde estaba, Sam giro su torso entre las piernas de Dean y le miro con las dudas pintadas en el rostro, no era posible que Dean haya comprado nada con solo mil dólares...

Sentado desde el borde de la cama como estaba Dean para quitarle las cintas del cabello supo que no le creía y que se había tomado ese dinero en un bar, Dean le forzó a darse la vuelta y colocarse bien para seguir retirando los adornos de niñas de la cabeza de su hermano, se tardo unos diez minutos quitarle todos los apliques y demás porquerías en silencio.

Cuando se sentaron en la mesa para discutir el tema de la programación por un buen rato pero el tema le picaba debajo de la piel al menor y Dean saco el contrato de su bolsillo...

- Un Loft... Sin baño, sin cocina... con dos elevadores al tercer piso... ¿Por mil dólares?... ¿Compraste esto por todo el capital suelto que teníamos? Pensé que no estaba aquí porque estabas en algún bar duplicándolo...- Sam trato de leer más del contrato mientras soltaba su pensamientos en voz alta.

- ¿Que soy un leprecon y su olla de oro?- Dean se sentía un poco usado, pensando que solo servía para hacer dinero fácil, pero desecho la idea porque a él le gusta el dinero fácil...

- Si algo así...- dijo sin levantar la mirada de los papeles, algo no le cerraba ese contrato no podía estar bien y empezó a tomar anotaciones del mismo.

- Imbécil, ¿Al menos ven a ver el lugar no?- le dijo tomándose un café, faltando media hora para que Misha llegue a ese lugar...

- ...Espera esto...- Sam releyó y se metió de repente en la computadora, y Dean se puso nervioso.

- Que, que pasa...- dejo el café sobre la mesa y apoyo su mentón en el hombro de su hermano para mirar la pantalla frente a ellos.

- Pasa que el contrato dice lote... no departamento o vivienda...

- Que significa...

- La palabra lote, conlleva al espacio del terreno que ocupa el edificio u departamento en ese caso...

- Sam no entiendo nada de lo que dices...

- Dean no te vendió solamente el departamento te vendió el edificio completo... tengo que chequear si esto es correcto con el ayuntamiento- una media hora después Sam estaba terminando de verificar la validez en el sistema del ayuntamiento y este ya estaba ingresado como propiedad de Misha Collins.

Con el tema bien explicado a su hermano mayor fueron casi corriendo a ver que era lo que en realidad adquirió Dean sin darse cuenta, frente al edificio y con los planos en mano que habían dentro del sobre con el contrato el supuesto y simple Loft de la calle Lexinton, en el centro del puerto de comercio de productos congelados, Sam miro el lugar y era una pocilga, una pocilga enorme y de tres pisos, estaba sucio de arriba a bajo y no disponía de la instalación apropiada para vivir allí, los otros dos pisos estaban llenos de cajas embaladas, pedazos de maquinaria y herramientas industriales, pero su atención debía concentrarse en el tercer y último piso del edificio para poder habitarlo.

- El lugar tiene potencial Dean pero... no creo que tengamos dinero para arreglarlo...- dijo caminando dentro y ahogándose un poco con el polvo que allí estaba acumulado.

- Sabes que necesito solo doscientos dólares hermanito y tendré otra pasta para meterle aquí, además los arreglos los puedo hacer yo mismo, la limpieza no se me da, eso te lo dejo a ti...- Sam lo miro y estaba por refutar, ese lugar era demacrado grande, pero también era cierto que Dean y limpieza no iban en la misma oración.

- Bueno... según el contrato todo esto ya es de Misha así que... ¿Donde aprendiste a falsificarle la firma de Misha?- le pregunto abriendo una de la ventanas para que el aire fresco entrara al lugar.

- Tu me conoces.- sonríe grande y pícaramente contagiando a Sam con esos gestos suyos.

- ¿Que hora es?- pregunto Sam mirando dentro del baño que estaba pelado de pies a cabeza, solo se veían los agujeros pertinentes a cada cosa que deberían estar allí.

- Uhmm creo que las cinco...- murmuro Dean abriendo una caja y encontrándose con un inodoro envuelto en burbujas de plástico.

- El señor Tanabe me dio dinero hoy, la verdad no recuerdo si acordamos el sueldo pero me dio ochocientos dólares...- y se los coloco en la mano a Dean.

- ¿Que hiciste?- le pregunto con la mano aún extendida mostrando los ochocientos dólares en ella.

- ¡Y no hice nada!... el me puso esas cosas en la cabeza y la cola...- murmuro enojado buscando el celular.

- ¿Estas seguro?- pregunto algo más canalla.

- ¡Dean!- replico con las mejillas rojas.

- OK, OK no te sulfures solo dime que estas pensando...- volvió a las quitar las porquerías de encima de algunas cajas que estaban allí y viendo el contenido en ellas.

- Bueno... llamar a Misha... traer nuestras cosas, poner orden aquí... comprar algunas cosas para quedarnos, y cuando Misha este aquí tendríamos que ir al un bar y conseguir más dinero...- dijo empujando con gran esfuerzo otra ventana pero esta no quería abrir.

- Sabia que por algo eras mi hermano...- Dean pego una palmada en el aire y riendo se puso a trabajar, sacar las cosas de ese lugar que se usaba de almacén era el primer paso, Sam solo giro los ojos y tomo su celular para comunicarse con Misha.

Misha estaba algo nervioso por no saber donde se encontrarían ahora. Sam le llamo un segundo después de que piso el motel, le dijo que juntara todas sus cosas y lo viera en a calle Lexinton. Ahora estaba rodeado de camiones que cargaban y descargaban productos frescos o congelados; la puerta azul frente a él era enorme y se veía muy pesada con esos remaches en toda la superficie, fue a tocar el timbre que sobresalía a un lado de la pared de ladrillos rojos y viejos, pero noto un papelillo sobre el timbre.

Era la letra de Dean y decía Los Collins, Misha recorrió otra vez la puerta y el edificio, parecía una fábrica abandonada, un depósito y no un departamento, su corazón acelerado se calmo al ver a Sam que llegaba con varias bolsas en las manos con artículos de limpieza...

- ¡Misha!- le dijo Sam soltando las bolsas y abrazándolo con fuerza al tenerle cerca, quitándole el aire al pelinegro que palmeo su espalda para que lo soltara.

- Sam... ¿Que es esto? No entiendo...- pregunto.

- Pasa... que mi hermano tiene demasiada suerte, ¡Eso pasa!... ven entra- le dijo metiendo la llave y dejándole espacio para entrar.

Misha tomo solo dos de las bolsas que traía Sam y el neko agarro las otras cuando lo tuvo dentro del lugar, estaba oscuro y olía a encierro, polvo y metal, pero enseguida Sam lo llevo escaleras arriba y de allí a un elevador de carga industrial, cuando llegaron al último piso, Sam abrió las puertas de madera del elevador y se encontró con Dean empujando una bañadera antigua justo frente a sus ojos.

Misha miro a Dean y este dejo de hacer lo que hacia para tirársele encima y levantarlo en el aire diciendo su nombre, Sam dejo las cosas en el piso, empezó a armar un trapeador y unos escobillones, además de un cepillo con cabeza de hongo para limpiar los techos llenos de telas de araña.

Cuando el pelinegro termino de escuchar toda la historia; Sam y él estaban limpiando el lugar con más energía de la que recordaban tener en toda su vida, Dean se había internado en el baño, había descubierto en las cajas los complementos del baño y los instalaba uno por uno, tenían diferentes colores de blanco y tamaño por lo que no pegaban unos con otros pero al menos podrían bañarse y usar el retrete.

Antes de que se quedaran sin cama Dean y Misha corrieron a la colchonería más cercana y compraron un colchón por unos quinientos dólares, era doble ancho y era bastante cómodo según Dean, les costo surcar los camiones y la gente que trabajaba sobre la calle de su departamento pero lograron llegar finalmente sin ensuciarlo. Ya había pasado casi toda la tarde, la mitad de las ventanas estaban limpias, el piso de madera de ciento ochenta y dos metros cuadrados que correspondían solo al Loft estaba despejado de cajas, tierra y basura, ya no había telas de arañas, ni arañas por donde se mirara. Sólo un extenso piso de madera que necesitaba ser pulido porque tenía varios tonos distintos en toda la superficie, solo tenía dos luces para alumbrar ese lugar y ambas eran del taller mecánico. Pidieron comida y cenaron como último paso. Misha aún estaba incrédulo de todo lo que había acontecido ese día y miraba todo con grandes expectativas de lo que podría ser con algunas divisiones, pero Dean insistía una y otra vez en ir a un bar, solo eran las once de la noche según el y Misha tenia libres sábado y domingo.