Para no perder la costumbre. Nada me pertenece, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Drotuno, yo solo traduzco.
Y no podía faltar mi compañera de aventuras. Gracias a mi querida amiga Erica Castelo por ayudarme una vez más.
~ooo~AFTA~ooo~
Capítulo 4
BELLA
Mi corazón estaba palpitando con fuerza en mi pecho cuando cerré de un portazo la puerta de mi coche. Incapaz de contenerme, mis ojos encontraron de inmediato la figura alta de Edward alejándose por el malecón de vuelta a la escuela. Había pasado la más increíble pero extenuante tarde con él.
Si pensaba que se veía hermoso sentado en la biblioteca, nada me preparó para realmente conversar con él. Había estado preparada para inteligencia—si tan solo, porque mi guapo Chico de la Biblioteca estudiaba sin parar—y tenía razón respecto a eso. Había estado preparada para alguien distante, porque hombres con rostros así de hermosos usualmente lo saben, pero no lo era. No era presuntuoso o engreído o como eran la mayoría de los hombres. Era tímido— en extremo, de hecho. Había estado nervioso, crítico de sí mismo, y santo cielo, la sonrisa en ese rostro podría iluminar todo el estado de Florida con su poder.
Viendo su figura al fin desaparecer a la vuelta de la esquina, estiré mi mano hacia la marcha, solo para sacar las llaves al último segundo. Salí del coche y lo cerré, irrumpiendo de vuelta a la cafetería.
"Oh, demonios," murmuró Tanya con ojos amplios mientras me observaba cruzar el área para sentarse. "¿Qué hizo ahora tu primo?"
"Nada."
Sonrió diabólicamente. "No me lo creo, pero si vas a patear su trasero, está en la oficina."
Riendo entre dientes, choqué los cinco con ella de camino hacia la oficina de Jasper. Cuando entré, él levantó la vista desde uno de los archivadores abiertos.
"Oh, te atrapé. Desordena eso de nuevo, y yo—"
"¡No lo he tocado!" Cerró el cajón y retrocedió como si estuviera ardiendo. "¡Solo estaba viendo!"
Le entrecerré mis ojos y luego miré la grapadora con la que lo había amenazado cuando Edward y yo habíamos empezado a trabajar, lo que me recordó por qué estaba de vuelta dentro de la oficina de Jasper. Me dejé caer en la silla frente al escritorio, viendo a mi primo.
"¿Qué sabes de Edward?" Le pregunté. Suspiré profundamente cuando su miedo se transformó en una lenta sonrisa torcida y la curiosidad prácticamente exudaba de él. "Estoy hablando en serio. Yo… yo… creo que realmente la jodí, Jasper."
Su ceño se frunció al sentarse en el sillón de su escritorio. "¿A qué te refieres?"
"Yo… acabo… o sea, cuando tú dijiste vayan a la playa, no me lo pensé dos veces. Estaba pensando en un helado de O'Malley's, ya sabes." Divagué, sacudiendo mi cabeza. "Pero Edward, él… él casi entró en pánico al ver el agua, Jazz. ¿Quién hace eso? ¿Quién se muda a una ciudad costera si le tienes miedo al agua? ¿Qué… Qué le pasó?"
Mi primo era el primero en hacer una broma en casi toda ocasión, pero su ceño se frunció cuando puso sus codos sobre el escritorio. "Es brutalmente tímido, Bells. Y creo que tiene algunos problemas familiares, pero… es bastante reservado al respecto. Se rompe el trasero aquí. Es perfectamente cortés, casi demasiado cortés, lo viste gracias a ese pendejo novio tuyo."
"¡No es mi novio, Jasper!"
"Como sea. Mantén a Alec lejos de mi cafetería y lejos de ti." Dijo con un suspiro, sacudiendo la cabeza. "Nunca he visto nada parecido. Edward ni siquiera respingó. Ni siquiera estaba enojado, Bella."
"Creo… creo que le ha pasado algo muy malo," susurré, y el pensarlo dolía, porque Edward era tan adorable e inteligente, pero había visto de lo que estaba hablando mi primo. Edward simplemente había aceptado el que Alec le arrojara la bebida. Había estado más molesto de que yo lo había mencionado de nuevo que cuando había pasado en realidad.
"Te agrada," me dijo Jasper, y por lo general me hace burla por mis enamoramientos, pero esta vez no lo estaba haciendo.
Gimiendo, oculté mi rostro en mis manos. "Yo… yo…" Aparté mis manos y encontré su mirada. "¡Oh, Dios! Pensé que era este… tipo sexy que le gustaba hacer su tarea en la biblioteca. Solo… solo estaba disfrutando del escenario, pero al trabajar hoy con él, Jazz… Él es tan… dulce. Se pudiera decir que demasiado dulce. Y distraído. Oh Jesús, él no tiene idea… Y… Y… hoy trabajamos juntos sin problema."
Jasper sonrió. "Tenía el presentimiento que ustedes dos se llevarían bien. Es un maniático del orden como tú." Cuando me reí bajito, se acomodó en su silla. "¿A qué te refieres con, distraído?"
Solté unas risitas, solo porque no pude contenerlas. "Deberías verlo. Sinceramente, él es como este… este… magneto para las chicas. Se sientan alrededor de él en clase, trabajan en la biblioteca en diferentes mesas, y le piden sus notas de la clase—todo para recibir su atención, pero… Él no se da cuenta de nada. No tiene puta idea de lo guapo que es. Ninguna. Y algunas de sus reacciones hoy…" Gimiendo nuevamente, miré a mi primo suplicante. "Realmente me agrada, Jasper, pero me temo que soy demasiado honesta y extrovertida, y él es demasiado tímido. No quiero joderla. Quiero llegar a conocerlo, pero no creo que me lo permita."
Jasper se echó a reír, su cabeza cayendo hacia atrás. "¡¿Ahora quién es la ciega?!" Todavía estaba riendo cuando añadió. "Ese chico se comportó como un cachorro contigo hoy. ¿Por qué crees que los dejé a los dos solos?" Su humor desapareció. "Ah, Bells… es muy tímido. Tal vez no tímido, sino introvertido. Lo que significa, que nunca será un chico de fiestas o que le gusten las multitudes—demonios, puedo ver eso cuando está aquí—y tienes que ser paciente. Es evidente que él es mejor en privado, así que… usa eso."
Comencé a levantarme, pero me detuvo.
"Prima, no fue hace mucho tiempo que tú te sentías como el cerebrito y la chica tímida. Intenta recordar eso."
Asentí y sonreí en su dirección. Jasper tenía razón en eso. El ser educada en casa no me puso precisamente en ninguna escena social, y por un tiempo, vivía para perderme en los libros—lo que todavía hacía—pero Jasper se había quedado a cargo de la cafetería de su madre hace solo dos años, y me había pedido que le ayudara, por lo que nos hicimos cercanos. Un verano lidiando con clientes todo el maldito día provocó que perdiera la timidez, si tan solo porque no tenía otra opción—coqueteando por propinas, lidiando con pendejos, e incluso conociendo nuevos amigos.
"Está bien," dije con un suspiro y un gesto de mi cabeza. "Lo intentaré. Dijo que volvería a la biblioteca el lunes, así que…"
"Dije que fueras paciente, Bella, no dije que te lo comieras de lejos con los ojos. Puede que necesite un empujón aquí o allá—unos ligeros—pero si es tan distraído como dices que es, entonces vas a tener que mostrarle." Jasper se rio de nuevo, diciendo, "¿Sabes? Le dije a Edward que estaría alejando a las chicas de él con un palo antes de que el semestre terminara, pero no sabía que ibas a ser tú."
Sonriendo con suficiencia, rodé los ojos. "¡Oh demonios, no! ¡Si alguien va a sacudir un palo para quitarle a las mujeres de encima, voy a ser yo!" Le dije, saliendo por la puerta, y Jasper seguía riendo cuando caminaba por el pasillo.
~oOo~
Las clases parecían ir a paso de tortuga. Incluso, la de mi padre fue terriblemente lenta, y mi atención estaba dirigida, más de una vez, a la persona sentada al otro lado del pasillo de donde yo estaba.
Largas y fuertes piernas cubierta en mezclilla negra estaban extendidas y abiertas para acomodarse en el pequeño espacio frente a él. Edward tomó notas meticulosas, y sonreí al ver que hoy estaba usando gafas. No era la mierda tipo hípster que estaba de moda—rectángulos de plástico negro. Eran marcos de alambre sencillos de forma ovalada, y por un momento, me pregunté si sus pestañas eran tan largas para que rozaran contra los cristales. Desde donde estaba sentada, parecía que sí.
Su mandíbula era angular, tan masculina que era fácil de olvidar lo modesto que era él. Y también había inocencia en él. Largos y ágiles dedos que jugaban con su pluma, una lengua rosada que se arrastraba lentamente por su labio inferior, y cabello corto y oscuro con tintos rojizos que daba la impresión de que las manos de alguien habían pasado por él—y tuve que sacudir mi cabeza para aclarar los pensamientos que no debería tener, en especial en la clase de papá.
También noté quién estaba a su alrededor. Una chica detrás de él— largo cabello rubio y grandes tetas—mirando fijamente a su espalda como si pudiera obligarlo a darse la vuelta; una chica junto a él—cabello rojo, piel pálida y largas piernas—que parecía estar perdida fantaseando con sus manos; y luego estaba yo— simples ojos marrones y cabello varios centímetros más corto que el de las dos chicas que se lo comían con los ojos.
Quería encontrar consuelo en el hecho de que no estaba prestando atención a las dos chicas sexies, pero en verdad no estaba prestando atención a nadie más que a mi padre al frente de la clase.
Dando un profundo suspiro, me hundí un poco en mi asiento, pero cuando miré de nuevo en su dirección, contuve mi sonrisa. Brillantes ojos verdes, magnificados por unos claros cristales, encontraron mi mirada, pero fue esa poderosa sonrisa la que provocó que mi corazón latiera tan fuerte que casi se salía de mi pecho.
Solo te veo… a ti.
Sus palabras del sábado por la tarde hicieron eco en mi cabeza, haciendo que mi respiración se detuviera por un momento.
"Oh, Dios, no estaba mintiendo," murmuré entre mi aliento, mi frente empezando a sudar.
Lo miré otra vez, y su ceño estaba fruncido, su cabeza ladeada solo un poco, como si estuviese preguntando si todo estaba bien. Le sonreí un poco con un gesto positivo de mi cabeza.
Cuando la clase terminó, guardé mis cosas mientras todos los demás se dirigían a la salida.
"Edward, Bella… ¿Podrían ustedes dos esperar un segundo?" Mi papá pidió desde atrás de su escritorio al frente del salón.
Me paré en el pasillo para bajar por los escalones al mismo tiempo que Edward lo hizo. Sonrió otra vez, haciendo un gesto hacia el frente.
"Las damas primero," me dijo en voz baja.
"Gracias, caballero," le respondí en broma con una risita, lo que me valió la recompensa de su dulce risa. Después de un paso o dos, eché un vistazo por encima de mi hombro. "Me gustan las gafas, Edward."
Gimió, sacudiendo su cabeza y subiendo dichas gafas por su nariz, lo que parecía más un hábito que algo que necesitara hacer. "Rompí un lente de contacto esta mañana," me dijo con un suspiro contrariado. "No tenía tiempo para buscar otro par."
Sonriendo, asentí. Llegamos al escritorio de mi papá, y él espero a que los últimos estudiantes se fueran antes de encararnos. Su sonrisa era cálida cuando nos miró, elevando cada lado de su característico bigote.
"¡Tú!" Me señaló, levantándome una ceja para tomarme el pelo. "Tu madre te quiere en casa para cenar esta noche, así que asegúrate que estés allí."
"Eso pensaba hacer," le dije. "¿Van a estar Jasper y la tía Jane?"
Papá agitó una mano. "Supongo que sí. Te dejo a cargo de avisarle a Jasper."
Sonriendo, asentí pero miré su mano cuando levantó un montoncito de páginas para Edward.
"Edward," comenzó a decir, entregándole su tarea. "Te devuelvo tu trabajo."
"¿Señor? ¿Hice algo mal?" Preguntó Edward, su voz diferente, insegura.
"Por el contrario, señor Cullen. Usted excedió mis expectativas en gran manera. ¿Hace cuánto tiempo ha estado escribiendo?" Mi papá le preguntó, y había pasado mucho tiempo desde que lo había visto tan sorprendido.
"Oh, um…" Edward pasó saliva con nerviosismo, echándome un vistazo rápido.
"Puedo irme…"
"No, no, no… está bien." Se volvió nuevamente hacia mi padre. "Creo que, toda mi vida. M-Mi madre era una escritora, y una maestra de Inglés, de modo que aprendí de ella. Yo… yo solía inventar historias para mi hermanita cuando no podía dormir o estaba enferma. Cuentos de hadas. Mi madre me enseñó a escribirlas."
"¿Ha publicado tu madre, hijo?"
"¡Sí! Quiero decir, publicó. Ella es… Um, Esme Cullen…" Edward se movió con nerviosismo, y si no estaba prendada de él antes, ahora estaba perdida. "Historias cortas, poesía, y una serie de libros para niños."
Sin embargo, le di a mi padre una mirada severa y sacudí mi cabeza para que no presionara con el tema de la madre de Edward.
"Bueno, es una magnífica escritura, Cullen. Casi perfecta. ¿Estás…? ¿Es esto algo en lo que estés interesado?"
"¡Sí, señor! ¡Mucho!" Dijo Edward entusiasmado, sonriendo cuando solté una risita. No pude evitarlo. Al parecer finalmente habíamos encontrado la pasión de Edward, su lugar feliz.
"Lo siento." Bajé la vista a mis tenis.
"Sigue escribiendo así, Edward, y te veo siguiendo los pasos de tu madre," mi papá lo elogió.
Levanté la vista cuando Edward se quedó callado. Lágrimas se acumularon en mis ojos al verlo, su lenguaje corporal. Podía ver que nadie la había dicho nunca que era bueno, excepto tal vez su mamá, pero ella había muerto cuando era un niño. Podía ver que respetaba la opinión de mi padre, pero estaba inseguro de qué decir. Y también podía ver que estaba un poco afligido por su madre.
Deslizando mi brazo en la curva de su codo, lo encaminé hacia la puerta, mirando hacia atrás a mi papá. "Te veré esta noche, papá."
"Seguro, nena," murmuró en respuesta, su ceño solo un poco fruncido. "Hey, hijo… ¡Edward!" Lo llamó. Cuando Edward se detuvo y miró hacia atrás, mi papá añadió, "¿Por qué no vas con Bella esta noche? Dejaré que ella te de los detalles, ¿está bien?"
Cuando Edward me miró, le pregunté, "¿Tienes que ir a trabajar?"
"No, tengo el día libre."
"Bien, entonces puedes ir," le dije con firmeza, sacudiéndolo un poco para dejarle saber que mi carácter mandón era en broma. "¿Cuándo fue la última vez que comiste algo hecho en casa?"
Sonrió, encogiéndose de hombros. "No lo recuerdo."
"Entonces, definitivamente tienes que venir. Mi mamá es realmente buena." Despidiéndome de papá con la mano, saqué a Edward del salón de clases. "¿La biblioteca?"
"Yo, um… siempre voy primero al comedor," me dijo, enrollando los papeles que mi papá le había devuelto con nerviosismo. Enrollar, apretar, desenrollar—una y otra vez. "Tú… ¿Te gustaría…"
Sonriendo, asentí. "¿Almorzar contigo? ¡Absolutamente!"
Se sonrojó, dejando escapar una risa nerviosa. "Es lo menos que puedo hacer por mi comportamiento del sábado."
"Edward, basta," le dije en voz baja, deteniéndolo frente al comedor. "Mírame. No me debes una disculpa." Suspiré, sacudiendo la cabeza y apartando la mirada de él por un segundo. "Soy ruidosa y demasiada honesta, y tiendo a hacer cosas sin pensarlo. No me detuve a pensar que no querrías ir conmigo…"
Edward suspiró, sus hombros cayendo un poco. "Te juro que no eres tú, Bella. T-Tú eres perfecta. Soy yo. Yo soy…"
Cuando dejó de hablar, podía ver su lucha para abrirse.
"Edward, solo… dime que nosotros estamos bien."
"¿Nosotros?" Preguntó, y su voz se quebró ligeramente, sus ojos abriéndose como platos.
El consejo de Jasper repiqueteó en mi cabeza—empujarlo, pero no tan duro.
"Sí, nosotros. Me refiero a que, realmente me agradó hablar contigo el sábado. Y obviamente tenemos en común la biblioteca. Es solo que… pensé…"
Oh, Dios mío, si su sonrisa no brilló mucho más que el sol allí en la acera. Pero se movió nervioso, enrollando su tarea una y otra vez, cada vez más apretada, hasta que extendí mi mano para detenerlo.
Por fin, dejó de retorcerse, señalando hacia la puerta. "¿Quieres algo?"
Asentí, y caminó hacia la puerta para sostenerla para mí. Nos quedamos juntos en la línea, pero no me permitió pagar mi orden, y también cargó la bandeja. Pero cuando nos dirigíamos a las mesas de afuera, hizo una pausa.
"¿Te… importa? Es solo que… me gusta más…"
Sonriendo, sacudí mi cabeza, y nos condujo a una mesa debajo de un gran árbol de roble. Dejó la bandeja sobre la mesa, y dividió todo. Se quedó callado por un momento, y su trabajo llamó mi atención. Podía ver un poco de la pluma roja de mi padre, y estiré mi mano hacia la tarea ahora en forma de tubo.
"¿Puedo?" Le pregunté, levantándola, y él asintió, ajustando sus gafas.
Dándole un trago a mi bebida, desenrollé las páginas, profundamente absorta en la corta historia de una guerra de hadas y el amor entre una princesa y un simple muchacho, un arquero en el ejército del rey. Era corta, pero era vívida y colorida, sin mencionar un poco romántica. Era brillante.
"Wow," dije entre mi aliento, levantando la vista para verlo más centrado en su comida que en mí. "¡Eso es increíble!"
"Gracias."
"¡Quiero más!" Me eché a reír cuando levantó su cabeza de golpe para mirarme. "¡En serio! Esto podría… Wow. Simplemente wow, cariño. ¿Prefieres la fantasía, o escribes en otros géneros?"
"Principalmente ficción," me dijo con una pequeña sonrisa. "Es lo que me gustaba cuando era niño. Esa fue para mi hermana cuando tenía unos once años. Se contagió de una horrible gripa, y…"
"Eso es tierno."
Encogió un hombro. "Ella es… la persona más fuerte que conozco." Su teléfono vibró en la mesa, mostrando una foto de una chica con cabello oscuro como el mío. Era hermosa, con brillantes ojos azules y una sonrisa de tonta en su rostro. "Hablando del diablo," dijo riéndose entre dientes. "Disculpa." Pasó un dedo en la pantalla para contestar. "Mary Alice, ¿si estás faltando a cálculo de nuevo—"
Era ruidosa, pero podía escuchar su risa, lo que hizo a Edward sonreír. Era una sonrisa diferente—una cariñosa y confiada—pero decayó tan rápido como apareció.
"No, lo sé, Ali. Soy consciente… Me llamó para decirme que lo iba a vender. ¿Qué se supone que haga? El coche está a su nombre. Es una cosa menos que él puede…. No, también lo sé." Suspiró tan profundo, que casi dolía el escucharlo. "Honestamente, ya no me importa, Ali. Solo… ya no puedo. Y tengo que pensar en qué decirle sobre los días de fiesta. No voy a ir a casa."
Maldición, la voz de Edward fue firme, y tenía que admitir que un poco sexy, pero también había frialdad en ella. Fue un poco perturbador.
Cuando su frente arrugada se alisó, se rio otra vez. "En realidad no puedo decírtelo, Mary Alice… No, no puedo. Tengo que irme… Te amo."
Se estaba riendo cuando colgó, pero me miró con un tinte rojo en sus mejillas. "Lo siento."
"Se escucha que es divertida," noté, sonriendo cuando él se rio un poco.
"Ella es… mi mejor amiga. Probablemente suena extraño, ya que ella es menor que yo, pero siempre hemos sido cercanos. Mi… Mi madre decía que éramos gemelos separados por dieciocho meses." Cuando me reí ligeramente, él me sonrió y asintió. "Estaba llamando para decirme que papá vendió mi coche. Supongo que olvidé decirle que él lo estaba planeando. Estaba cabreada."
"¿Estás bien?" Le pregunté.
Asintió. "Sí, estoy bien. Al menos ya no puede usarlo contra mí."
Mi ceño se frunció al escuchar eso, y vi que, mientras era muy cercano a su hermana, la relación con su padre era tensa. Y algo muy dentro de mí me decía que eso era poco.
"¿Por qué me invitaría tu padre a cenar?" Me preguntó repentinamente.
"Oh, probablemente por esto," le dije, levantando su historia. "Por lo general encuentra un estudiante una vez al año al que elige para guiarlo, empujarlo en la dirección correcta. No tienes que ir, Edward, pero eres bienvenido a acompañarnos. Somos bastante sencillos, pero ruidosos. Bromeamos mucho, lo que seguro notaste con Jasper y yo."
Sonrió. "Está bien, pero necesito…"
"Claro. Primero la biblioteca. Yo también, en realidad. Luego tengo más clases. ¿Tú?" Cuando asintió, me puse de pie y le ofrecí mi mano. "Entonces a la biblioteca. Y puedo encontrarme contigo después de nuestra última clase para llevarte a mi casa."
Tragó con nerviosismo, mirando mi mano, pero la tomó después de poner su mochila al hombro. Tiró nuestra basura, y nuevamente, noté que no mostró la más mínima atención a lo que le rodeaba—o al menos a quien estaba en torno a él, quien lo miraba con los ojos de alguien loco de amor. Y ahora, se me quedaban mirando a mí, lo que haría de la biblioteca una experiencia interesante.
"Hey, ¿Edward?" Le dije, apretando su mano, y él las miró antes de mi rostro. "Gracias por el almuerzo."
Sonrió y me apretó en respuesta. "De nada."
~ooo~AFTA~ooo~
¡Esta Bella ya cayó redondita! ¿Y quién no? Un chico guapo, tímido y romántico. ¡Yo quiero uno! Además de enamorarse más de él, ya empieza a conocerlo un poco más y la relación con su familia, incluyendo los problemas con su padre. ¿Y qué les pareció Charlie? Yo solo les diré que es el mejor Charlie que he leído en mucho tiempo, muy fuera de canon, ya lo verán.
Muchas gracias por leer y sobre todo, gracias a quienes me dejaron sus palabras con un review, recuerden que siempre los leo y es lo que me anima a seguir compartiendo con ustedes estás historias. Gracias: Dayis, floriponcio, ginnicullenswan, freedom2604, xelatwi, liduvina, Marlecullen, JeniZuluCullenM, Anuca, , Marie Sellory, Tata XOXO, Deessa Withlock, JulieDeSousaRK, Laura Katherine, patymdn, Yoliki, Wawis Cullen, Cobrizo Cullen, Carlie, EmDreams Hunter, SabiaAtenea, bellaliz, glow0718, Jocelyn907, Nadyx, Danny, Nadiia16, Ericastelo, CindyLisse, Hanna D.L, marieisahale, Pam Malfoy Black, Sully YM, lauritacullenswan, lagie, Gabriela Cullen, Manligrez, RobwardAsLife y algunos anónimos. Gracias también por sus alertas y favoritos :) Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.
