Epílogo


❝No, I don't deserve this

You look perfect tonight❞

Ed Sheeran- Perfect


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15 de mayo de 2016, Bucarest

Cómo puede el mundo ser tan grande y a la vez tan pequeño, ver que todo se concentra en ese momento, en ese instante en donde tiene que hacer a un lado su mirada porque la había estado observando demasiado, buscando en ella algún rasgo de edad o que le diera vigencia de ser un mal sueño o, tal vez, no tan malo. El cabello rizado, cobrizo que hacía días pintaba sus recuerdos, habían sido reemplazados por grandes bucles rubios y una mirada brillante.

Ella estaba intentando establecer un acuerdo con la verdulera de uno de los tenderetes, con muy poco resultado, al parecer el idioma era un impedimento. La mujer que la atendía había metido más ciruelas de las que la clienta podía pagar. Esta última intentaba decirle que no podía sufragar todas y que era mejor extraer algunas de la bolsa. El estorbo comunicacional era un tema que la muchacha no lograba manejar, aunque no había perdido el carisma y la sonrisa mientras intentaba explicarle. Para su suerte, la verdulera era paciente e intentaba hacer lo que más podía.

Bucky estaba en el tenderete de al lado, donde había pequeñas bolsas selladas que contenían frutas secas. Aunque no estaba dispuesto a entrometerse, la muchacha lo vio y le pidió ayuda.

—Disculpa, ¿puedes entenderme? —le preguntó con cierta insistencia, alegando a su idioma.

Bucky no pudo evitar notar el parecido de la muchacha con la chica que hacía días había soñado y que, recordando, había resultado ser parte del pasado de James. Asintió luego de que la muchacha hiciera dos veces la misma pregunta ante ver que él no respondía o que había asumido que no le entendía bastante bien.

—¿Hablas rumano? —hizo otra pregunta con rapidez, una chispa de esperanza en sus ojos los iluminaba. Bucky asintió sin decir una palabra. Su actitud pudo haber reprimido el ímpetu de cualquier persona, pero a ella no parecía importarle, estaba apresurada—. ¿Podrías ayudarme? No será más de un minuto —insistió, haciendo referencia a su situación como si fuese casi un ruego.

Bucky volvió a asentir mostrándose sereno, a sabiendas de que no podría escapar de aquella situación. Notó que la muchacha sonrió agradecida, su acento o tonada eran muy peculiares, denotaba que, sin dudas, era extranjera, tal vez estadounidense, sureña.

—¿Podrías decirle que no deseo un kilogramo de ciruelas, solamente medio kilo y un limón? Es que, olvidé mi billetera en mi otro bolso y no ando con mucho dinero encima —intentó explicarle con una sonrisa amistosa y hasta apenada.

Bucky intercambió palabras con la verdulera, un tanto anciana, quien sonrió en gestos de entender a sus referencias, mientras la muchacha notaba cómo extraía de la bolsa la cantidad que el sujeto le había señalado e introducía el limón, asimismo aprovechó para comprar cosas que le hacían falta y que hubiese sido un tormento intentar explicarlo por sí misma a la dueña de la mercadería. Bucky, después de ayudarla, le mencionó el monto a pagar que señaló la anciana, mientras ella recibía el recado alegremente.

—Muchas gracias, no sabes lo difícil que se me ha hecho poder adaptarme —explicó casi inútilmente, mientras le pagaba a la mujer—. Pero al fin tengo mis ciruelas para un postre que planeo hacer, todo el mundo debería probarlo, ¡es exquisito!, queso de cabra tostado con crema de ciruela y nuez.

Ella sonreía como un niño con juguete nuevo, aunque notó que estaba siendo invasiva ante el silencio de su interlocutor, quien solamente asentía, mostrando de vez en cuando alguna sonrisa en gesto de amabilidad para no incomodarla, casi intentando que eso se viera normal en un civil. Pero, al fin, ella decidió que era hora de marcharse.

—Lo siento, hablo demasiado —se disculpó mostrando una gran sonrisa—, muchas gracias, de nuevo.

Ella dio media vuelta y se marchó calle arriba. Bucky la observó cruzar a la acera de enfrente corriendo en sus tacones bajos, esquivando un auto, con la bolsa de ciruelas sostenida por su mano derecha mientras colgaba a un costado de su cuerpo.

No podía haber sido ella, esa chica tímida del pasado, ni su actitud era la misma. Pero su parecido era casi irreal. Lo extraño es que nunca necesitó de un nombre, jamás lo supo. Aunque, la vida le diera una segunda oportunidad de encontrarla, o al menos de saber que había alguien que podría representar su forma, aquella sería la primera y última vez que la vería en el mercado. Nunca más volvería a saber de ella.

En ese momento, la anciana verdulera lo sacó de sus cavilaciones y le preguntó si iba a comprar algo, él la observó y le señaló las ciruelas. Aquel día sería el primero de muchos, en donde descubriría que aquella perfecta esfera violácea se convertiría en su fruta favorita.

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28 de mayo de 2016, Wakanda

Mirando la cámara de crioestasis en donde sería introducido en algunas horas, aunó en la esperanza de que, al salir de ella y ver la luz, su mente quedase compuesta, tal vez no de una forma utópica, pero que pudiesen sacar de él todo ese mal que lo había aferrado a aquel peón de HYDRA.

Había reflexionado lo suficiente cuando se encargaron de ayudarlo a extraer aquel pedazo de metal (brazo) que ya no le serviría, para reemplazarlo por otro. Nunca creyó en la idea de que aquello no pasaría, tarde o temprano iban a encontrarlo, pero esperaba que eso jamás pasara, ya se había acostumbrado a vivir como un civil normal en Bucarest. Pero no todo fue tan malo.

Steve estaba allí, no se encontraba tan solo y ahora tenía la oportunidad de corregir lo que HYDRA había implantado en su cabeza. Al parecer, parecía que todo iba mejorando, al menos después de tropezar con tantos escalones, uno a uno debía empezar a subirlos.

—¿Estás seguro de esto? —preguntó su amigo, acercándose a la cama ortopédica en donde él estaba siendo atendido.

—No puedo confiar ni siquiera en mi propia mente —la respuesta fue concisa, pero luego de eso, surgió la duda. Tal vez, HYDRA lo hizo un peón para sus trabajos sucios, pero ¿qué hay de los recuerdos de James?, ¿esos habían sido una farsa?, ¿podría comprobarlos?

Por un momento, quiso compartir ese recuerdo con su amigo, algo que no estaba dispuesto a indagar pero que, sin embargo, siguió siendo algo que le provocaba cierta curiosidad.

—Tú... —entrecerró los ojos intentando hacer la pregunta lo más clara posible—, ¿recuerdas a esa chica?, ¿la de cabello rizado?, ¿tímida? —Steve frunció el ceño un poco confundido esperando que su amigo pudiese darle un contexto. No era muy fácil saber qué es lo que pensaba cuando acababan de salir de una guerra, aunque no tardó en notar que la única forma de que Bucky le hable de una mujer es porque había alguien en el pasado que había recordado. No fue difícil indagar en sus recuerdos.

—¿Annet? —preguntó el rubio levantando una ceja.

—Annet, claro —Bucky miró el suelo asintiendo más para sí mismo que para su amigo, notando que esa parte de su memoria asimilaba ese nombre como conocido.

—¿Qué hay con ella? Además de que a estas alturas debe de tener unos cien años —bromeó Steve mirándolo con curiosidad.

—No sé, entre las memorias de las víctimas del soldado ella siempre aparecía —le explicó en pocas palabras.

—Pues, no fuiste muy amable con ella —le explicó mientras se cruzaba de brazos sentándose a su lado.

—Lo sé.

Steve notó que él sabía que había sido un patán con aquella humilde y tímida muchacha de rizados cabellos, que no era atractiva a la vista de los hombres.

—De todos modos... —siguió hablando el rubio—, ella fue feliz.

Bucky levantó sus añiles ojos para encontrarse con una media sonrisa por parte de su amigo, quien entendió bastante bien la referencia de explicar aquella aseveración, parecía que había algo en la mente de Bucky que quería tranquilizar.

—¿Recuerdas esa vez cuando el Capitán América hacía sus giras?

—Hablas de cuando eras actor y usabas mallitas —hizo referencia Bucky con una media sonrisa que logró conmover a su amigo, ya que era de las pocas veces en las que podía verlo sonreír con sinceridad.

—Una vez, fui a Nueva Orleans, a un café y ella estaba trabajando ahí —comentó recordando el momento—, no podía creer que yo era el Capitán América, se le cayó el café encima de mí —Steve sonrió al recordar aquello, mientras Bucky empezaba a notar que aquella actitud había sido muy natural en ella, empezó a sentirla familiar—. Luego de eso, después de una función, la vi tomada de la mano con un muchacho que vestía un traje militar —Steve recordó esa escena conmovido, Bucky escuchaba atentamente—. Se veía muy feliz. En un momento, cruzamos miradas y sin vergüenza agitó su mano para saludarme mientras se perdía entre la gente. Esa fue la última vez que la vi.

Algo dentro de Bucky se removió con leve anhelo, deseando que hubiese sido James quien la tomara de la mano y la hiciera sentir segura. Pero, la vida siempre toma sus propios caminos y él había tomado el suyo. No importaba qué tanto a veces le resultase ajeno, él sabía que ella se merecía ser feliz y escuchar en boca de su amigo que así había sido, lo tranquilizaba.

Lo último que imaginó cuando la cámara de crioestasis empezó a congelarlo, fue la sonrisa de la muchacha y las luces de un baile en donde James se sintiera feliz de danzar junto a ella.

ꕤ FIN ꕤ


N. de Autor:

No es lo mejor que he hecho pero me conformo. Tal vez, las últimas etapas me las tomé prestadas de la psiquis del Bucky de UCM (pese a que mi especialidad es la de los cómics). En fin, la idea de indagar en su pasado no es muy fuerte, por lo tanto debía hacer algo con lo que tenía, es por eso que tampoco profundizo, Bucky está en una etapa de ajetreo (al menos en esta última de CW) y meter a James es un karma, pero bueno, intenté buscar baches para que mucho no moleste con su estado actual.

De todas formas, el que Bucky vea a James como en tercera persona, ya es algo que lo aleja de su pasado, aunque el que aparezca esa chica entre sus memorias es, de alguna forma, la conexión con su antiguo "yo". Él nunca podrá librarse de esas cosas, pese a que es un hombre nuevo con otras cuestiones en las que debe enfocarse.

La intromisión de Steve es meramente de familiaridad, hacerlo sentir más unido a él y que no es un alien o un diferente, que para él sigue siendo el mismo. Incluso me pareció tierno que Steve haya tenido la oportunidad de verla y que le contase de eso a Bucky para cerrar con ese capítulo en su mente de una buena vez.

Que no se note que gusta la idea de hacer OC's efímeras, que con poco hacen algo en el canon o mueven algo. Annet en su momento y esta chica del mercado quien ni siquiera le dio el nombre, como recuerdo de la anterior. Me gusta este tipo de situación, porque es como aparecen y se van, ni movieron nada en la trama ni se metieron en nada, solamente jugaron un poco con el canon y adiós. La idea de plantar dudas o ciertas costumbres también me agrada.

Por cierto, lo del queso de cabra tostado, crema de ciruelas y nuez es un postre que se sirve en un restaurant de Bucarest que es bastante vistoso.

En fin, espero que les haya gustado.

Sé que no fue la gran cosa, pero al menos una opinión, un tomate, algo (?)

¡Mil gracias por llegar hasta acá! :)

PD/Me imaginé a ambas como si fueran "Emma Stone", una sacada de la película de "Vidas Cruzadas" donde toma el papel de Skeeter y la otra como Gwen Stacy de "El asombroso hombre araña". De ahí me imaginé el nexo entre la antigua Annet y la chica del mercado.