TRANSGRESIÓN
Después de recorrer el mundo entero, toda una eternidad humana, los dos seres mágicos conocieron la lluvia, los mares, las montañas y los valles, conocieron hasta el último rincón del mundo, regresaron al mundo mágico ella se había transformado en un hada muy hermosa sus ala tornasol eran el doble de las de cualquier otra hada y más brillantes que ningunas otras alas vista por hada alguna, el dragón era mucho más alto que cuándo partió y su cuerpo resplandeciente a la luz atraía a todos a su paso.
Muchas veces los dragones sobre volaban el prado pero ninguno era tan imponente como este, muy a su pesas el hada y el dragón finalmente detenían su vuelo, ella descendió como brisa suave y fresca mientras el admiraba su belleza, una vez en tierra ella lo vio partir, su vuelo era impetuoso y ligero el batir de sus alas, ella solo pudo sonreír, las hadas que ya la conocían volaron con prisa a su encuentro, todas ser dieron cuenta del brillo de su mirada, estaban asombrados del tamaño de sus alas, todos hablaban al mismo tiempo, pero ella con su mirada buscabas a los al unir sus sonrisas le habían dado la vida, a diferencia de los humanos entre ellos no habían padres ni madres como los humanos, pero ellos podían sentir de dónde nacía la magia de la sonrisa que los había creado, a lo lejos estaban ellos dos, tenían los ojos verdes en un tono distinto a los de ellas, sin poder evitarlo voló hacia ellos y los abrazo, estos los tomó por sorpresa y tímidamente al verse se volvieron a sonreír y un nuevo ser mágico nació, el hada son reía al verlos.
- Gracias por de su sonrisa nací yo, dijo el hada sin soltarles.
Ninguno puedo entender por qué ella les daba las gracias.
- ¿Por qué te alejaste tanto tiempo? Preguntó una de las hadas más antiguas.
- No quería ocasionar más daño, no sabía cómo controlar mis emociones, pero ya todo cambio, su voz era suave y tranquila, se escuchaba como música, transmitía paz y alegría.
- ¿Estas segura? Preguntó el hada antigua.
- Si, mientras estuve en tierras lejanas mi magia interior creció, fue lo único que contestó.
Sin darse cuenta se vio rodeada por muchas hadas que nunca antes había visto, cada una más hermosa que la otra.
- Cuéntanos qué cosa viste, pidió un Hada curiosa, ella sonrió tiernamente recordando a su pequeño humano cuando nació y poniendo sus pies en la tierra bajo sus alas y caminó hasta una pieza cercana, todos la vieron extrañada, aún cuando podían ninguna hada caminaba.
- Cuando me fui, viaje hasta unas tierras lejanas, allí vi como nace un humano, entre ellos se diferencia con un nombre.
-¿Qué es un nombre? Pregunto otra
- Es algo que la identifica, que es de cada uno y cuando necesitan llamarse utilizan ese nombre.
- ¿Y tu tenias uno? Pregunto alguien más.
- Un bebé humano alguna vez me llamo bella, luego otro me llamo linda, pero ninguno de esos era mi nombre, ella sonreía al decir esto.
- ¿Te podían ver los humanos? Preguntó un hada antigua que recordaba la transgresión de los humanos a la regla inquebrantable.
- Solo mientras sus almas son puras, luego que el entendimiento florece y su inocencia les abandona ya no me pudieron ver.
- ¿Cómo es eso posible? Se escuchó que alguien preguntó
- La magia, o la poca magia que aún reside en ellos, les permite vernos por un tiempo.
- Los humanos nacen de manera diferente, se unen por la magia que nacen entre hombres y mujeres, pero ellos le dicen amor, para todo tienen un nombre, esto hizo reír a las hadas.
- ja ja ja ja ja ja, las risas de las hadas hizo resplandecer el prado, esto era nuevo.
- Ohhh miren como brilla todo, dijo un hada joven realmente maravillada.
- Es por la magia de la felicidad, contestó enseguida el hada, la primera vez que mi pequeño humano me hizo reír de felicidad todo alrededor brillo.
El hada contó con detalle cómo su pequeño humano creció, como el paso del tiempo fue cambiado, les contó cómo el aliento de vida poco a poco se fue apagando cuando su compañera se marchó, las hadas tristes no podían ni imaginar separarse de su compañero o compañera, después que compartían una sonrisa ya eran uno por la eternidad y nunca se separaban, los que tenían pareja se tomaban de las manos y descendían a la tierra para unirse en un abrazo.
- ¿Y nunca más estarán juntas? Preguntó una pequeña hada de cabellos azules.
- El dijo que se iba a reunir con ella, antes de que el aliento de vida abandonará su cuerpo, me confesó que siempre pudo verme y me contó que pronto volverían a reunirse, que se reunirían más allá, en dónde está el creador, en ese momento el hada desplegó sus hermosas alas y levantó el vuelo
- El creador solo los hizo mortales un tiempo, luego que abandonan su cuerpo, su espíritu se eleva para vivir una vida eterna, el hada giraba en el aire feliz - Ahora mi pequeño William es inmortal y está junto a su amada princesa, ahora él es eternamente feliz.
Las hadas no podían entender lo ella les trataba de explicar, ni por qué decía que al abandonar el aliento de vida el cuerpo del humano, sería él sería feliz.
En ese momento sintió el impetuoso llamado de su amor y emprendió el camino para llegar a su encuentro.
En las montañas de los dragones muchas cosas habían cambiado, los dragones habían emprendido luchas entre ellos, en el momento en el que el joven llegó dos dragones de fue luchaban por una joven dragón de hielo, sin importarles lo que su lucha generaba, muchos árboles se incendiaron y muchos animales huían de sus hogares, otros caían sin poder escapar.
Ni en las luchas más crudas entre los humanos había visto tanta devastación, por más que intentó se pasarlos no pudo y entre los dos grados lo atacaron, la magia del dragón se activo y con tan solo un suspiro los congeló, estos dos dragones no lo conocían, no tenían ni idea de lo que podía hacer este joven pero robusto dragón.
Aún cuando sólo quería detenerlos al congelarlos se fueron en picada a tierra y parecían estar sin vida. Angustiado por lo que había hecho su alma gritó por la presencia de su hada en silencio mientras descendía, al llegar al suelo la vio llegar, en su mirada antes serena ahora había angustia y sólo ella era capaz de ver su dolor.
El hada descendió y abrazándolo se apoyó a su pecho, para que se calmarse, dragones y hada fueron atraídos por la magia, pues la regla inquebrantable había sido transgredida, la fuerza emanada de ella los atrajo, hadas y dragones fueron testigos de el abrazo prohibido que dieron los dos y como su mirada y sus sonrisas les hacían uno solo, esto nunca antes había ocurrido, no podían unirse seres mágicos de diferentes especies, era prohibido, era una abominación ante los ojos de los dragones que desconocían las aventuras que el joven dragón seguramente había vivido junto con el hada.
Al romper el abrazo el hada tocó el cuerpo de los dos dragones mientras él soplaba una cálida brisa que los fue descongelando, poco a poco, cuando se levantaron el hada se levantó en el aire viendo a los ojos a su bello dragón.
Hadas y Dragones antiguos esperaba con temor alguna manifestación de la magia que resguardada la ley inquebrantable, pero nada pasó. El dragón hacía una reverencia antes su amada hada y ella le correspondió, dejando a todos asombrados, nunca palabra alguna se pronunció entre ellos.
Continuará...
