Diana, Mely son las mejores, disculpen mis desapariciones, pero les dije que no les iba a fallar, este capítulo es para ustedes.
Capítulo beteado por Flo González
Antes que termine el día
Capítulo tres
By: Flo González
En el capítulo anterior:
Isabella se retuerce las manos nerviosa, mientras ve cómo el doctor entra con los resultados de sus análisis.
—Muy bien Isabella, veamos qué le sucede. —El doctor examina con una extremada lentitud el sobre e Isabella tiene ganas de saltar la mesa y arrancárselo.
— ¿Y bien? —pregunta esperando el golpe de gracia.
—Felicidades, está usted embarazada…
"Si pudieras desear cualquier cosa, ¿qué pedirías?
"Prometo darte una larga y próspera vida junto a la persona que ames…" —Isabella recuerda las últimas palabras de Edward y sonríe—. Sí, él me lo prometió.
Capítulo tres:
Londres, 18 de Diciembre de 2012
Isabella se encontraba en la cama, no quería levantarse, no quería que pasara un día más; no quería llegar a esa fecha que hace mucho tiempo la hacía una persona feliz y dichosa para luego convertirla en alguien desdichada, esa época del año no era su favorita como antaño, había perdido al amor de su vida para esas fechas hace casi diez años, sin embargo él le había dejado un regalo, un regalo por el que cada día agradecía, su hija, una hija con él, por ella debía disimular alegría y felicidad por estas fechas, unos sentimientos que no sentía.
— ¡Mamá! ¡Mamá! —La puerta de su habitación se abrió de golpe obligándola a abrir los ojos. Su hija debía estar impaciente por entrar así a su habitación, nunca lo hacía, excepto en esas fechas, no podía negar que era digna hija de su padre y más inglesa que norteamericana, siempre se comportaba correctamente y su educación era incomparable, muchas veces le hacía recordar a Edward—. ¡Mamá! ¡Mamá! —Siguió llamando.
—Ya estoy despierta, ya estoy despierta —dijo enterrando su cara en la almohada.
—Apúrate —contestó con fastidio—, tienes que llevarme a la casa de la tía Alice y luego ir a dejar mi carta a Santa Claus.
— ¡Tú no crees en Santa Claus!
—Eso no importa —refutó petulantemente. Inglesilla insolente, a veces se parecía tanto a su padre que asustaba.
Isabella se levantó rápidamente, no quería pensar en él, no hoy, tenía muchas cosas que hacer para comenzar su mañana con el pie izquierdo. Se bañó, se vistió y se dirigió a la cocina para prepararle el desayuno a su hija, la cual no paraba de hablar de todo lo que haría con su tía ese día. La niña podía ser un castigo cuando quería, con sus respuestas, soberbia y petulancia, sin embargo, era lo más importante de su vida, era su regalo, de él, y pensar que por un momento estuvo asustada de cómo podría enfrentar todo lo que conllevaba a ser madre.
Flashback
Desde que Isabella había salido de la clínica, con la noticia de que sería madre, estaba dando vueltas sin saber a dónde ir. No podía negar que estaba eufórica, aunque en esos momentos no pudiera demostrar más que un mutismo, él le había hecho un regalo, un regalo que le daba felicidad pero también preocupación. ¿Cómo iba a hacer de ahora en adelante? No sería ella sola, una persona estaba creciendo dentro de ella, alguien a quien cuidar, criar y amar; amar como amó a su padre.
—Gracias amor, muchas gracias por este regalo —sollozó mientras se acariciaba su aun plano vientre, ese bebé era su tesoro más preciado, a pesar de sólo saber su existencia hace un par de horas ya lo amaba con todo su corazón. Necesitaba hablar con alguien, tenía que tomar muchas decisiones importantes, por lo que decidió ir a lo de Alice.
— ¡Felicitaciones! —Gritó al enterarse de la nueva noticia—. Pero, ¿por qué tienes esa cara? ¿Acaso no estás feliz?
—Por supuesto que estoy feliz —contestó indignada, para luego bajar la cabeza y continuar hablando—, pero estoy muy asustada, nunca pensé que sería madre soltera. Mi familia está lejos y no podrán ayudarme, y yo no tengo planeado irme de aquí, quiero que mi bebé conozca dónde vivió su padre.
—Y quién dijo que estarás sola. —La abrazó— Eres mi mejor amiga, como mi hermana y ese bebé va a ser mi ahijado, nunca estarán solos, ninguno de los dos.
Y esa frase fue lo que Isabella necesito para no sentirse sola en ese momento, y en ese país. Donde había conocido al amor y lo había perdido.
Fin de Flashback
…
Centro comercial Westfield London
La víspera navideña en Londres era como vivir en un glacial, los copos de nieve caían dejando solamente caminos blancos, obligando a los transeúntes a salir abrigados de los pies a la cabeza. Los centros comerciales decorados para las festividades, anunciando bajos precios y productos que harían felices a las familias, sin embargo Isabella no creía en nada de eso, ya no, lo único que necesitaba para ser feliz era a sus seres queridos, eso era lo único que una persona necesitaba para ser feliz, una familia, la suya era pequeña, solo eran dos, ella y su hija, Nessie.
La primera navidad luego de que Edward falleciera, no quiso poner un árbol en el departamento, no estaba de ánimo para las festividades y ocuparse de un bebé siendo madre soltera, obviamente tomaba todo su tiempo. Esa época era muy triste para ella, se la pasaba llorando, pensando qué iba a hacer de ahora en adelante, ella sola en un país extranjero era una cosa, pero con alguien más era algo completamente diferente.
A pesar que Alice había tratado de convencerla de que vayan con ella no lo había logrado, quería estar lo más sola posible, dormir a la niña y llorar hasta quedarse seca, pero no había podido; horas antes de medianoche había alcanzado dormir a Nessie para luego, un par de horas después escucharla llorar desesperadamente, Isabella se levantó lo más rápido posible y fue en su busca. La niña a penas la vio extendió sus brazos para que la levantara, Isabella así lo hizo y la niña clavó su mirada esmeralda en ella y le sonrió. Lo único que pudo pensar en ese momento fue que "era la mirada de él".
Agitando la cabeza dejó esos recuerdos atrás, no tenía mucho tiempo, debía comprar los regalos para los hijos de Alice, ella le había pedido el favor ya que no le era posible salir con los gemelos con ese frío, y los de Nessie, a demás de, dejarle la carta a Santa Claus, a pesar de no creer en él y tener nueve años la niña todos los años insistía en que entregara la carta.
—Tienes que entregarla hoy.
—No olvides entregar mi carta a Santa.
Y muchas frases más salían de esa inglesilla caprichosa en vísperas de Navidad.
…
—Mamá, ¿cómo era papá? —Nessie preguntó.
Hacia un rato la había ido a buscar donde Alice, luego de hacer todo lo que debía de hacer. La niña estaba eufórica luego de pasar otro día junto a sus primos. Lo cual siempre la ayudaba a tener un descanso.
—Nessie, te he hablado muchas veces de tu padre —dijo Isabella. Por lo menos una vez a la semana siempre le preguntaba por su padre, y a pesar de que no le gustaba hablar mucho de él, siempre terminaba cediendo.
—Lo sé, pero me gusta escuchar de él. No quiero olvidarlo.
Siempre le decía la misma frase y siempre cedía ante ella.
— Era el mejor hombre del mundo, era muy atento y amable —dijo en un suspiro—, exigente consigo mismo y obsesionado con su trabajo.
— ¿Te quería?
—Sí, y yo a él. Aunque no era muy expresivo y casi nunca me lo decía, excepto cuando…
"Te he amado desde que te conocí, pero tenía mucho miedo y me enfoqué en pensar en el futuro y no me permití sentirlo y admitirlo hasta hoy. Gracias a todo lo que aprendí de ti mi vida cambió completamente. Isabella si no fuera por ti, por este día, nunca hubiera conocido el amor, así que gracias por ser la persona que me enseñó a amar y sentir lo que es ser amado".
Esa había sido la primera vez que le habría su corazón y le expresaba su amor, para luego perderlo en pocos minutos.
— ¿Mamá? ¿Excepto cuándo? —La sacó de sus pensamientos.
—Excepto nada… vete a lavar los dientes que ya es tarde —la apuró.
Nessie suspiró frustrada y se fue directo al baño. Odiaba cuando evadía sus preguntas, sabía que le dolía hablar de su padre, pero ella quería saber todo sobre él. No era fácil no tener padre, los niños podían ser muy crueles.
La primera vez que se dio cuenta de que su familia no era como la de otros niños, fue el primer día de clases; era común que tus padres te vayan a dejar el primer día, su madre fue con ella pero los otros niños iban con sus madres y padres, por supuesto ella sabía qué era un papá pero nunca se preguntó por qué ella no tenía uno hasta ese día. A la salida de la escuela su madre la esperaba, le preguntó cómo le había ido y qué había hecho, y ella aprovechó para preguntarle.
Flashback
—Mamá, ¿por qué yo no tengo papá? —Aprobechó a preguntar Nessie cuando frenaron en un semáforo.
—Amor, tú sí tienes un papá, solo que él no está con nosotras, se tuvo que ir lejos.
— ¿Por qué no vuelve? ¿No nos quiere? —cuestionó con voz entrecortada.
Isabella giró el auto a la derecha para poder estacionar, se desabrochó el cinturón y giró hacia su hija que se encontraba en su sillita para niños.
—Cariño, tu papá no se fue porque quisiera —contestó mientras la abrazaba y acariciaba sus cabellos, sabía que tarde o temprano Nessie le preguntaría por su padre, pero nunca pensó que sería ese día—, sólo tuvo que irse como Jimmy, ¿te acuerdas de él? —La niña sólo asintió, Jimmy era el pez payaso que le habían regalado para su cumpleaños pero no duró mucho, e Isabella le tuvo que explicar que se había ido al cielo.
— ¿Él me quería?
—Cuando él se fue, no sabía que tú venías en camino, pero estoy segura que te amaría con todo su corazón, serías su princesa, mi amor. —Tomó un pañuelo y le limpió el rostro.
Isabella esperó unos minutos antes de emprender la marcha hacia el departamento. Nessie se había quedado dormida en su asiento con las mejillas marcadas por su llanto y ahora era Bella la que lloraba mientras manejaba, odiaba ver sufrir a su hija y no poder evitarlo.
Fin de Flashback
Al principio le había costado entender por qué su padre no estaba con ellas, a pesar de que su madre le había explicado; ella era una buena niña, comía sus vegetales, hacía sus tareas, se bañaba cuando su mamá se lo decía y ayudaba en las tareas del hogar. Su mamá siempre le decía que era la mejor hija del mundo, su padre no se hubiera ido si supiera eso, por eso todos los años le enviaba una carta a Santa Claus, aunque no creyera en él hacia dos.
Eso era lo único que pedía en sus cartas, a su papá, no un papá nuevo, ella quería a su papá verdadero, algunas de sus compañeras de la escuela tenían un papá nuevo, porque sus papás se habían separado en algunos casos, por lo que tenían dos, o como su mamá le había dicho un papá y un padrastro, correctamente dicho. ¿Pero ella, para qué quería un papá nuevo si no había conocido al verdadero? No las había abandonado como otros, solo se había visto obligado a irse, no porque él hubiera querido. A sus nueve años ella ya entendía muchas cosas, por lo que sabía diferenciar cuando un papá se iba porque quería y cuando lo hacía sin querer.
Por eso ella todo el año se portaba bien, excepto cuando quería algo y hacía una de sus rabietas, pero ella era una niña, los niños debían ser caprichosos algunas veces para conseguir algo que no querían darles, con algunas lágrimas ella conseguía una nueva muñeca o una salida al parque, pero no siempre, porque no deseaba ser una niña mala y que no le cumplieran su deseo, pero hasta ahora no había ocurrido nada, cada año intentaba mejorar, cada año intentaba ser la niña perfecta, pero no servía, todas las mañanas de Navidad se levantaba con la ilusión de que su padre estuviera junto al árbol, pero cada año uno tras otro se desilusionaba, capaz no había sido lo sufientemente buena a lo largo del año por lo que intentaba mejorar, o quizás Santa no tenía mucho tiempo y no pudo leer su carta.
Pero un día, ella se encontraba en la escuela y se enteró de que Santa Claus no existía.
Flashback
Tenía que terminar esa carta sí o sí en esa hora. Nessie se encontraba en el colegio, dentro de una hora su madre la iría a buscar para ir al centro comercial a comprar algunas cosas y ella de paso podría ver a Santa Claus y darle su carta como cada año, tal vez, solo tal vez, ese año su deseo de Navidad se haría realidad, pero no sería así si no terminaba a tiempo su carta; era el último receso y en clase no podría hacerlo ya que el año pasado su maestra casi la agarra escribiéndola.
— ¿Qué es eso? —Michelle le preguntó. Era la niña más pesada del curso. Sus padres estaban separados y ella siempre parloteaba de lo que su papá le regalaba o qué hacía con él cuando lo veía los fines de semana ya que vivía con su madre y su padrastro.
—Nada que te interese —respondió cortante. No tenía mucho tiempo por lo que no estaba para que la anden interrumpiendo con boberías, le costaba escribir correctamente.
—Quiero ver —reclamó estirando el brazo y sacándole el papel de las manos, para luego hacer caras al intentar leer, hacía poco todo el curso había aprendido pero todavía les costaba—. Santa no existe, Nessie, mi primo Charlie me lo dijo.
—Dame mi carta —exigió mientras la empujaba y se la sacaba de las manos —, y Santa sí existe, todo el mundo sabe eso.
—Te digo que no. Cuando mi primo me dijo yo le pregunté a mi mamá y ella me dijo que era verdad. —se dio media vuelta y se fue, dejando a una Nessie deprimida.
Decidió no seguir escribiendo, si la mamá de Michelle le había dicho que no existía debía ser cierto, tomó su carta y la hizo un bollo y entró a su salón ya que había tocado el timbre avisando de que el receso había terminado.
Salió del colegio deprimida y con la cabeza baja, entro al auto de su madre.
— ¿Estás lista para ir a ver a Santa? —cuestionó su madre. Ella solo pudo levantar sus hombros en señal de que no le importaba. Ese viejo de barba blanca era un mentiroso y su madre también.
Estaban hacia una hora en el centro comercial comprando lo necesario para las fiestas, su madre le había dicho que compraban algo más de lo que les faltaba e iban a ir a la Tierra de Santa.
—Vamos, cariño.
—Quiero irme a casa —contestó cabizbaja.
— ¿Por qué? Toda la semana estuviste preguntando cuándo íbamos a ir a ver a Santa.
—Santa no existe —gritó—, Michelle me lo dijo, ¿por qué me mentiste?
—Nessie. —Isabella se acuclilló y le levantó la cabeza—. Es verdad que él no existe, pero eso no significa que no puedas creer en él y en la Navidad, todo puede ocurrir.
— ¿Me estás diciendo la verdad?
—Sí, amor. Vamos a dejar tu carta.
—No la terminé, después de enterarme no quise seguir escribiéndola.
—Eso no puede quedar así. —La levantó y luego la alzó en el aire—. Vamos a comprar papel para que puedas escribirla nuevamente, todavía tenemos tiempo.
—Te amo, mami.
Después de la charla fueron a comprar lo necesario para comenzar la carta nuevamente, su madre no podía leer el contenido. Y a pesar de que Santa Claus no existiera ella podía creer en la magia navideña, como su madre solía decir.
Fin de Flashback
Ya acostada en su cama terminó de recordar, eso había sido hace dos años ya, tenía la confianza de que ese año ocurriría, no perdería la fe ni la esperanza de tener a su padre con ella y su madre y así poder ser una familia.
…
Londres, 21 de Diciembre de 2012
Pista de patinaje sobre hielo Somerset House
Todos los años era una tradición ir a patinar sobre hielo con Alice, Jasper y los niños. A pesar de ser peligroso, los niños lo hacían de una manera excelente, por lo que no les ocasionaba mucho trabajo cuidar de ellos, sin embargo la preocupación siempre estaba presente.
—No se alejen mucho —dijo Isabella mientras patinaba hacia uno de los asientos en donde se encontraba Alice sentada, dejando a Jasper con los niños—. ¿Cómo te sientes?
—Bien, aunque un poco cansada, pero ya sabes es normal —contestó Alice mientras se acariciaba su estómago abultado.
—Es verdad —concordó Isabella—, me encantaba sentir a Nessie moviéndose dentro de mí.
—Sí, sí —dijo risueña Alice—. Es inexplicable el sentimiento de felicidad al sentirlo moverse. —Ambas levantaron el rostro al escuchar la risa de los niños que le estaban ocasionando problemas a Jasper, mientras este intentaba alcanzarlos. — Bella —llamó—, ¿no has pensado en rehacer tu vida?
—Ya hemos hablado de esto, Alice —respondió cansinamente—, siempre voy a amar a Edward, y todo lo que necesito es ver a Nessie feliz.
—Pero, ¿no quieres tener más hijos?
—No, ya no —exclamó en un suspiro y alzó la mirada hacia su hija justo al mismo tiempo que ella lo hizo y le regaló una sonrisa—. Cuando era joven deseaba tener muchos hijos —confesó y luego bajó la cabeza y prosiguió hablando—, pero siempre fue Edward. Solo con Edward hubiera querido tener más hijos, si Nessie no existiera no los hubiera tenido nunca.
—Pero aun eres joven —Alice refutó.
—Alice, entiende —exclamó cortante—, no quiero más hijos. Solo los de Edward pero eso es imposible.
Luego de esa respuesta, Alice no volvió a insistir al ver las lágrimas en el rostro de su amiga.
—Si hubiera sido Jasper —habló de repente—, ¿no te sentirías igual?
Alice con esa frase logró comprender lo que quería decir su amiga, si hubiera sido Jasper el que hubiera muerto, ella no podría haber seguido adelante, hubiera muerto junto con él y no podría haber tenido a sus maravillosos hijos y al que estaba esperando. Isabella era una luchadora, sabía lo que ella había sufrido luego de la muerte de Edward, hasta que se había enterado que estaba esperando un hijo de él, eso le había dado la fuerza para seguir adelante aunque también le había dado temor; Alice la había acompañado en todo momento, viendo el miedo que reflejaba su rostro al ser madre soltera, y estar en un país que no era el suyo. Sin embargo, Bella no había querido irse, no quería estar más lejos de él.
— ¡Mamá! ¡Tía! —Escucharon los gritos de los niños, reclamando la presencia de Isabella, sabían que Alice no podía ir con ellos por lo que ni se molestaban en llamarla.
—Ve con ellos —instó con una risilla.
Isabella se levantó de su asiento y patinó hasta llegar a los niños y Jasper. A pesar de sufrir la pérdida de Edward y todo el dolor que sintió con ello, todavía era capaz de sonreír. Esos niños eran su vida, no solo Nessie.
…
—Mamá —llamó Nessie al sentir que la acostaban en la cama—, acuéstate conmigo—pidió.
—Está bien, pero mejor vamos a mi cama, es mucho más grande —respondió mientras la tomaba en brazos y la llevaba a su cuarto.
—Mami —nombró nuevamente—, ¿papá va a regresar? —cuestionó.
Isabella sólo pudo suspirar y cerrar fuertemente los ojos. Sabía que debía estar acostumbrada a esa pregunta pero no podía, siempre que Nessie dormía con ella en su cuarto se la hacía, era algo mecánico.
—Amor, ya te he dicho que eso no es posible —respondió mientras la abrazaba contra su cuerpo para que no pudiera notar sus lágrimas—. Él está en el cielo y no puede regresar.
—Pero, por qué —exclamó en un sollozo—, ¿por qué no puede estar con nosotras?
—Cariño. —La abrazó más fuerte, ahora llorando con ella—, son preguntas que no tienen respuestas. Sólo sé, que él nos ve siempre y sabe que lo amamos con todo nuestro corazón.
—Lo quiero aquí con nosotras —contestó—, quiero que salga con nosotras, que me vaya a buscar al colegio, que me ayude a hacer mi tarea, que vayamos a patinar todos juntos, en familia.
Bella no pudo articular palabra alguna, sabía cómo se sentía su hija, ella se sentía igual pero podría entender de que él no regresaría nunca, pero su hija no. Sólo tenía nueve años y la muerte era algo que no lograba comprender. Siempre le decía, "si él te quería y me hubiera querido a mí, por qué se fue, por qué no luchó por quedarse con nosotras", escucharla hablar así le partía el corazón. Eso fue lo mismo que se preguntó ella semanas después de su muerte.
Flashback
No quería levantarse de la cama, nunca más. Estaba acostada, con una camisa de Edward puesta, y abrasando uno de sus sacos de vestir, todo tenía su olor, todo le recordaba a él. No quería olvidarlo, no quería creer que nunca más lo vería, no quería vivir sin él y no podría vivir sin él. Cómo todo había cambiado en un segundo, unos minutos antes de lo ocurrido él le había confesado que la amaba, pero no un simple Te Amo, como los de siempre, le había dicho el por qué la amaba.
— ¡Bella! ¡Bella! —Escuchó que la llamaban mientras golpeaban la puerta— ¡Maldición! Bella, abre de una vez —sabía que era Alice antes de que hablara, debía estar muy preocupada porque ella no maldecía nunca; se obligó a levantarse y abrir.
— ¡Por Dios, Bella! —exclamó. — Me tenías sumamente asustada. No contestabas el teléfono, y te llamé cientos de veces.
No le hizo caso, ya había conseguido que le abriera la puerta, que no pidiera más. Se dirigió nuevamente a la cama y se tiró para luego taparse con las sabanas.
— ¡No! ¡No! ¡Isabella! —Gritó exasperada—, no vas a pasarte toda la vida en la cama. No puedes hacer esto.
— ¡Déjame en paz! —Isabella gritó—, sólo déjame en paz.
—Isabella, no puedes quedarte acostada aquí. Edward no hubiera querido que te quedes aquí y así.
—No me hables de él, por favor —suplicó.
—Bella, cariño —comenzó a hablar, mientras se acostaba junto a ella en la cama—, no hagas esto, no me hagas esto. Eres como mi hermana, no me gusta verte sufrir.
— ¿Por qué me hizo esto? —Sollozó— ¿Por qué me dejó?
—Él no decidió esto, él no eligió morir.
—Estuvo todo el día extraño, había tenido un sueño extraño, se despertó desorientado y asustado —recordó — Creo que él sabía que esto iba a ocurrir, estoy casi segura de que él sabía.
—No pudo haberlo sabido —respondió Alice abrazándola.
—Me dijo que me amaba, me dijo que yo le había enseñado a amar —confesó con un sollozo—, estoy segura de que él lo sabía, no entiendo por qué, estoy segura de que él sabía que algo ocurriría, no entiendo por qué no lucho para quedarse aquí, quedarse conmigo.
Alice no supo cómo responder a eso. Lo único que pudo hacer es abrazarla más fuerte y dejar que se desahogara, solo eso.
Fin de Flashback
Al igual que Alice lo único que pudo hacer Bella fue abrazarla y dejar que llorara, luego de unos minutos, Nessie fue aminorando su llanto y se quedó dormida; Isabella, como siempre hacía en esos casos, corrió su cabello y limpió su rostro.
Se sentía impotente, se sentía inútil al no poder detener el sufrimiento de su hija.
…
Londres, 24 de Diciembre de 2012
—Mamá, no quiero que nos quedemos esta noche en lo de tía Alice —comentó Nessie mientras iban hacia la casa de su tía.
— ¿Por qué? —cuestionó—. Todos los años nos quedamos a pasar la noche ahí.
—Simplemente hoy no, solo quiero que estemos solo nosotras dos.
Isabella solo pudo asentir y seguir conduciendo hacia destino.
No demoraron mucho en llegar, Alice las esperaba en la puerta de entrada.
—Vengan, entren —instó, haciendo señas con las manos—, aquí afuera está congelado, tenemos chocolate caliente.
Nessie se apresuró a entrar y se fue junto a sus primos, Isabella bajó los regalos y junto con Alice los pusieron debajo del árbol.
—Hoy no vamos a quedarnos, Alice. —Su amiga le preguntó por qué y ella solo le dijo que Nessie se lo había pedido.
Ambas se dirigieron a la cocina a preparar lo que hacía falta para la noche, prepararon la comida mientras recordaban cómo se conocieron y demás cosas. Siempre ocurría eso en las fiestas, se ponían a hablar y no había tiempo para estar triste, los niños iban y venían por toda la casa, mientras jugaban con Jasper. Odiaba la Navidad por lo que había perdido y a la vez la amaba porque hacía feliz a las personas que quería.
…
Londres, 11 de la Noche, una hora antes de Navidad
Nessie estaba cansada, había corrido todo el día, jugado en la nieve y demás junto con sus primos. Pero a pesar de eso, estaba triste, por fin había comprendido que lo que ella tanto anhelaba no iba a ocurrir, su padre no iba a volver con ellas y eso la volvía infeliz. Fue hacia su madre y le pidió si podían irse.
—Dejen que las lleve, va a nevar y no quiero que vayan en auto —dijo Jasper, pero su madre no se lo permitió, así que decidieron irse en taxi.
No fue muy difícil conseguir uno, así que ya se encontraban en camino a casa. Su madre dijo la dirección, pero al ver al taxista se quedó congelada, él solamente le dio una leve sonrisa y emprendió el camino.
—Mami, ¿lo conoces? —cuestionó. Ella solamente negó con la cabeza y miró a través de la ventana, viendo que comenzaba a nevar.
Luego de unos minutos llegaron al departamento, la primera en bajar fue Isabella, y bajó los regalos que habían preparado para Nessie tanto Jasper como Alice. Nessie estaba bajando pero antes de hacerlo miró al taxista, este la vio a través del espejo retrovisor y solo le dijo:
—Siempre es bueno creer en los milagros de Navidad. —Y le guiñó el ojo. Escuchó cómo su madre la instaba a bajar y entraron al departamento, pusieron los regalos debajo de su árbol y se fueron a la habitación, esa noche quería dormir con su mamá.
Nessie se estaba quedando dormida, abrazada a su madre, cuando ella le preguntó qué le había dicho el taxista.
Sólo me dijo: —Siempre es bueno creer en los milagros de Navidad.
No duró mucho despierta, a los minutos ya se encontraba en los brazos de Morfeo.
…
Londres, 25 de Diciembre de 2012, Mañana de Navidad
Se movió un poco al costado ya que se sentía sofocada, se giró para abrazar a su mamá, pero no estaba de su lado de la cama, giró hacia el otro lado, y se chocó contra su cuerpo. Estiró sus brazos e intentó subirse sobre ella, a pesar de que Bella siempre le decía que era muy grande y que no podía con su peso, pero al subir no era el cálido y suave pecho de su madre el que le estaba dando calor, era un pecho más duro, más firme, y eso la asustó. Levantó la mirada y fueron muchas las emociones que se le presentaron.
…Incredulidad.
…Sorpresa.
…Alegría.
— ¡Papá! ¡Papá! —gritó desesperada, no podía creer que él estuviera allí con ella. Este se levantó asustado tomándola en sus brazos mientras le preguntaba si estaba lastimada. Ella solo pudo negar y llorar.
— ¿Qué pasó? —Entró su madre a la habitación luego de oír los gritos desesperados pero al ver que no había pasado nada solo pudo reir.
—Mamá —llamó Nessie—. Mira, papá está aquí, con nosotras —exclamó con júbilo mientras lo abrazaba y lo besaba por toda la cara.
—Cariño —la llamó su padre, la niña no podía más con la alegría que sentía en su interior, al escucharlo llamarla "cariño" —. ¿Dónde más iba a estar? Es Navidad —dijo entre risas, ya que su hija le hacía cosquillas al intentar abrazarlo con más fuerza.
—Vengan los dos —llamó Isabella—. Vamos a abrir los regalos.
Nessie solo pudo abrazar más a su padre y al mirar hacia su madre dijo:
—Lo único que necesito esta aquí.
…
Querido Santa Claus:
Puede ser que no existas, pero aquí está mi carta, como todos los años. Yo no te voy a pedir juguetes, ropa ni nada material. Lo único que quiero pedirte es a mi familia junta. Quiero que mi papá regrese con nosotras y que nunca más se vaya. Quiero que seamos mi mamá, mi papá y yo. Y tal vez, un hermanito. Con Cariño.
Nessie.
Fin.
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