Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí…

Actualizo hoy nada mas porque tengo un sueño de muerte, gracias universidad! (espero que el maldito titulo valga la pena -.-'') y se que me voy a despertar muy tarde e_e

IproOmise: Aquí te espero… xD Quien sabe, podria juntarlos a los dos solo para molestarte a ti y agradar a alguien solamente xq Rinoa queda de malas xD Hoy se reunen, pero no se habla nada de la reunion como tal, para la semana que viene si

Jinjuriki del Jubi: Pensaba que no ibas a dejar rr ese mismo dia, como que te afecto que te dijera que no lo ibas a leer ese mismo domingo xD Ps se parecen mucho, me imagino a Lisa con el mismo tono de Noah que es muy parecido al de Squall, queria desde hace tiempo hacer que dijera algo sin decir una o dos palabras nada mas y uno tiene que entender que diablos le dice a uno xD Ay tu y Seifer -.- aparece en este capitulo deja la necedad -.-

Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D

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Capítulo 4:

Mañana sería el día en el que Selphie llevaría a cabo su plan, de lo que no estaba al tanto era que sus invitados de honor sabían de su plan a la perfección, sin embargo si lo supiera... No la detendría en ningún momento para seguir adelante, temprano en la mañana convocó a algunos integrantes del comité estudiantil con los que mantenía contacto y amigos de ella para que la ayudaran a decorar el lugar

- Ustedes se encargaran de esa parte - ordenaba y señalaba el lugar correspondiente - Ustedes vayan por allá - y no se resistían a tales órdenes que además las inspiraban ánimos - Y... Ustedes vayan a éste lugar y compren éstas cosas, harán falta para mañana y de regreso compren el desayuno de todos, yo invito, es lo mínimo que puedo hacer - sonrió entregando dos listas y el dinero correspondiente a otro grupo

Luego se intercambiaba entre los equipos de decoración para agilizar más el trabajo

En el jardín de Balamb, Squall se encontraba en la habitación de la enfermería con Noah, el chico había despertado dos días después del incidente y desde ahí había permanecido en aquel lugar hasta que se curaran sus heridas o Kadowaki o Lisa estuvieran de acuerdo en dejarlo irse, era una prisión para él y lo único que exigía era salir

Esas ansias eran calmadas por la visita de su madre que lo controlaba y por su maestro que lo iba a visitar todos los días en la mañana tomándose un tiempo libre, a la hora del almuerzo y después de salir del trabajo. Lisa y Squall coincidían algunas veces cuando no estaban muy atareados, sin embargo, el chico jamás estaba solo, tenía personas que se preocupaban excesivamente por él

Squall ya se sentía aliviado al ver que Noah se encontraba tan molesto como siempre y con muchas energías a pesar de la herida grave de su hombro

- Ya tranquilízate, ¿quieres? -

- ¡No quiero, quiero largarme de aquí! - dijo alzando el único brazo que podía

- Noah... - llamó serio

El chico entendió y lo observaba esperando lo que tenía que decir, el comandante miraba a la salida de la habitación, preparando y pensando lo que iba a decirle, algo que no había dicho jamás

- No lo dije antes porque no me parecía correcto, pero hiciste un buen trabajo en la zona de entrenamiento, la última parte fue la única que no salió bien - sonrió algo altivo

- Si, lo sé, pero hice casi todo el trabajo, es la segunda vez que me salvas de morir -

- Mmm... Cierto, el Arqueosaurio y ahora un Grat - recordó - Si no hubieras estado de entrometido eso no habría pasado -

- Lo sé, lo sé... ¡Pero ya me conoces! -

- Por desgracia... -

- ¡Oye! - hizo un berrinche aunque sabía que no era cierto - Mi mama me dijo que... ¡Si eso fuese así no me hubieras salvado dos veces! ¡Creo que nuestros dos encuentros no han sido casualidad! - hablaba con alegría

- Claro que no -

- ¿Enserio? ¿Tú también lo piensas? -

- No... Pienso que han sido por andar de necio desde tan corta edad... -

- Ahh! Que malo eres conmigo... - dijo triste - Sin embargo creo a mama cuando me dice que si me quieres, tanto así que estabas que morías cuando esa cosa fea me hirió -

Squall calló frunciéndole el ceño y el chico se reía disfrutando al molestar a su maestro, y él en sus adentros gozaba de la risa del pequeño que le tranquilizaba y le indicaba que ya estaba más que excelente

- Mañana nos veremos, espero que no hayas cambiado la imagen que tengo en mi mente de ti -

- No tienes arreglo... La vi salir muy contenta en la mañana, seguro estaba arreglando todo, por cierto, hay una noticia, aun no sé si es buena o mala pero Zell me dijo que Squall estaría -

Al otro lado del teléfono el joven guardaba silencio - Si, espero todo salga bien - comentó serio - hablamos luego, el tren llegó y si no me voy en éste no llegaré a la noche, ¡adiós! - añadió con prisa sin dejar a la rubia hablar

- Debe llegar en menos de dos horas - calculaba

Zell caminaba por los corredores del jardín camino al patio para encontrarse con Rosen que lo esperaba

- Esta Rosen, ¿porque quiere esperarme en el patio? Mira que hacerme venir sólo para hablar y pasar un rato con ella... - hablaba para sí mismo

De pronto un pequeño corría saliendo de la enfermería, era Noah escabulléndose de Kadowaki, o la mujer no se encontraba o perdió sus dotes tiránicos con los pacientes, Zell lo tomó del cuello de la bata para que no escapara

- ¿Eh? ¡Ey! ¿Quién eres tú? ¡Suéltame gallina idiota! ¡Suéltame! ¡Suéltame! - gritaba mientras era alzado por Zell que se contenía para no golpearlo por haber tocado un nervio sensible que lo llevó de vuelta al pasado y llevado de nuevo a la enfermería

- No, cómo se te ocurre, prefiero devolverte ahora, te meterás en problemas con la doctora, entiendo que quieras huir, me ha pasado, es aburrido estar tendido en la cama, pero sino no te podrás recuperar, ese hombro aún se encuentra en mal estado -

- Tú debes ser uno de los amigos de mi maestro - recordaba vagamente haber visto a Zell en el despacho de Squall

- Ojala fuera así, Noah -

- ¿Porque todos ustedes dicen eso? ¿Qué les pasa? - se refería a la enana, a la rubia y al rubio tatuado

- Habrá otro momento para hablar de eso... Pero no ahora -

Dejó al chiquillo en la camilla, saliendo se encontró con Kadowaki y le dijo que cuidara más de Noah, la mujer suspiró y siguió con sus labores, el tatuado salió y caminó hasta el patio donde se encontró con Rosen que lo esperaba

- ¿Tenias tiempo esperando? Lo siento, Noah se escapó de la enfermería y tuve que devolverlo, que raro que me hayas llamado, ¿no tenías clases? -

- Me tomé el día libre... No es la primera vez, Lisa me ha comentado un par de veces cuando la veo en su despacho -

- Squall y Lisa deben estar trabajando en estos momentos para no estar pendientes -

Zell siguió charlando con Rosen, mientras, Quistis iba camino a Balamb a la estación de trenes, pero cambió su rumbo, al lugar donde Selphie la citó para mañana, le pareció raro ver unos cuantos estudiantes y amigos de la castaña estar en Balamb algo apresurados, así que los siguió y termino ahí

- ¿Preparando todo para mañana? Se te ve muy entusiasmada... - saludó la rubia sacando a la castaña de su labor

- ¡Quistis! ¡¿Qué haces aquí? - sorprendida y algo nerviosa

- Tus ayudantes no pasan desapercibidos por la calle - respondió - Aprovechando la ocasión y para que no te tome por sorpresa... Debo informarte que tus invitados saben lo que planeas -

- ¡¿Qué? -

- Así es... - respondió con naturalidad, vio su reloj y sorpresa se apareció en su cara - Debo irme, mañana pensemos que será el mejor día de todos -

- No quiero pensar que podría ser, porque estaríamos siendo negativos, ¡estoy segura de que será el mejor día de todos! - exclamó con felicidad

- Me alegra, debo irme, vendré mas tarde, adiós -

Se encaminó a su destino original y se sentó en una de las bancas cerca del tablero de llegadas y salidas de trenes, donde además se veía el andén e intercambiaba su vista entre ambos lugares, de vez en cuando se levantaba, observaba los rieles y veía más allá del horizonte por si avistaba al tren llegar, ya se estaba molestando, esperó el ultimo que venía de Timber, si no llegaba... Se tendría que arruinar la sorpresa. Llegó y como era de esperarse, el cúmulo de personas que venían desde Timber y que seguramente también de Deling, Dollet y otros lugares...

Pronto avistó de entre los pasajeros más altos un sombrero de vaquero, ágilmente caminó hasta acercarse, si, era el francotirador del jardín de Galbadia y ahora apodado Shooter en el ejército, Irvine Kinneas, de cabello más corto que el de hace cuatro años por culpa del ejército, de ropa muy cómoda, algo soñoliento y con una maleta en mano

- Las personalidades no cambian... Las apariencias si... - pronunció la rubia a pocos pasos de él cruzada de brazos

- Esto sí que es una sorpresa, no esperaba verte hasta mañana... - respondió algo atónito para luego sonreír y abrazarla, hacía mucho tiempo que no se veían

La rubia rió, aun abrazada a él - Yo tampoco, pero me pareció lo correcto -

- Vamos al hotel, nos podemos quedar charlando... - dijo con cierta picardía

- Irvine Kinneas... Ya sé a qué van esas charlas - respondió secamente - Pero antes, vamos a un lugar -

- ¿A dónde? -

- No se vale preguntar, así que vamos sígueme - dijo tomando la muñeca libre y halándolo a la salida

Llegaron al lugar de encuentro de mañana, porque había una persona especial a la que Irvine tenía que ver, aquella por la que preguntaba siempre que hablaba con la rubia y aunque se había resignado a que no la tendría a su lado, sus sentimientos seguían ahí latentes, era la única mujer que le gustaba y se resistía aparentemente a los encantos del francotirador

La rubia le soltó la mano y sorpresa cual niño en navidad era lo que definía su rostro - Eres cruel, ¿lo sabias? - le frunció el ceño mientras la rubia seguía el paso sola y reía

- Lo sé... - seguía riendo con cinismo - Selphie... ¿Puedes girarte a la entrada un momento? - interrumpió a la castaña quien buscaba algo en una caja

- ¿Qué sucede? - giró su vista hacia la entrada donde Quistis observaba

Una expresión parecida a la de Irvine se generó en su rostro, querían avanzar y estar cara a cara, pero sus pies no reaccionaban, Quistis bufó y les dio el empujoncito que les hacía falta a Selphie y a Irvine

- Tiempo sin vernos... - habló el cobrizo evitando un poco la mirada y nervio latente

- Si, es bueno verte de nuevo, has cambiado mucho - respondió con una sonrisa alzando su mano para tomar algunos mechones de cabello

- Igual tú, has crecido un poco - refiriéndose a su estatura

- Si, ¿algo de celos? - le seguía el juego

- Para nada, me alegra, si pudiera te regalaría unos centímetros, estas muy enana - reía

Quistis hizo de relevo de Selphie al ver que charlaba con Irvine, disfrutaba verlos juntos, hace mucho que no veía a Selphie reír y a Irvine no se le notaba una voz solitaria y triste. La rubia les había dado la espalda por unos minutos y ya se habían marchado de ahí, fueron a pasear por el pueblo a petición de Irvine, hacía tres años que no pisaba Balamb, la brisa marina le traía algunos recuerdos, y paz y tranquilidad se sumaba a su espíritu teniendo la armónica voz de Selphie a su lado

- Veo que has hecho muchas cosas estos últimos meses, más que todo misiones, ¿por qué eres enviada constantemente? -

- No lo sé... Falta de SeeD's supongo - respondió - Pero no me aburre, es divertido, hay algunas que son sencillas y otras en las que voy con Quistis y Zell -

- Me alegra que te diviertas tanto en una labor tan peligrosa... Yo mientras en un trabajo de locos y mis subordinados son demasiado torpes -

Ella rió - No te preocupes, al menos haces lo que quieres y eres feliz -

- Me gustaría pensar eso... -

- ¿Eh? -

- No, nada, nada, estoy bromeando nada mas - decía - A pesar de todo eso es tranquilo este trabajo -

- Irvine... Cambiando de tema... Algo que siempre quise preguntarte... - empezaba a incomodarse y a ponerse más nerviosa - ¿Por qué te fuiste del jardín a pocos meses de hacerte SeeD? Ninguno de nosotros entendió tu ida al ejército de Galbadia si se te veía muy feliz aquí, tú persiguiendo a las mujeres del jardín y conquistándolas a cada paso que dabas - preguntó y las demás palabras fluyeron sin problemas

- Porque me gustaba el ejército... Estaba esperando el momento adecuado para irme, además para poder entrar debía tener el título de SeeD para mi traslado, lo demás fue fácil - seguía mintiéndole a la cara, aun o nunca podría revelar su verdadero motivo, aquel que Quistis sabía

- Debiste avisar que te ibas... Y no que nos enteráramos al día siguiente y no pudimos despedirnos siquiera - comentó con algo de tristeza

- Lo siento, pero lo creí correcto en ese momento, es una de las cosas de las que me arrepiento -

- Si te hubieses quedado no hubiese sido tan malo, Quistis se ha vuelto más seria que de costumbre y ya casi ni se le ve, casi haría buena pareja con Squall y Zell ha madurado mucho y ya no es tan bromista como antes y está mucho con Rosen, por lo que casi ya no lo veo y con las misiones imposible estar juntos todo el tiempo a no ser que seamos asignados juntos -

- Veo que la tienes difícil... Pienso lo mismo es divertido estar entre amigos, sólo tengo un par de subordinados que siempre están conmigo, pero son una molestia -

- Ya que hablamos de amigos... - comentó la castaña haciendo un silencio - ¿Has sabido algo de Rinoa en estos años? -

- En lo absoluto... - respondió - Hace poco tiempo he mantenido contacto con Quistis, quien me habla de ella, de ustedes y de cómo van las cosas, siempre y cuando no esté ocupado o en misiones, últimamente he estado poco atareado, es por eso que pude venir -

- Me encanta que hayas podido venir, Irvine, si tan sólo ella viniera sería como en los viejos tiempos -

- Si, buenos recuerdos... Espera, ¿ella? ¿De quién hablas? -

- Como siempre queriendo hacerte el que no sabes, hablo de Rinoa, también está invitada -

El francotirador frunció un poco el ceño y volvió a la sonrisa que tenía, para su suerte la enana no se había percatado del gesto - Qué bien, de verdad espero que venga -

- ¿Has notado como el día se ha ido volando? - preguntó con sorpresa al ver la hora en su reloj, el atardecer se hacía paso - ¡Oh! ¡Los preparativos! Debo irme, deberías descansar para mañana -

El chico la miraba con una sonrisa tonta y maquinando algo en su cerebro que si dejaba pasar la oportunidad, se arrepentiría como otras tantas veces, Selphie se despidió con un abrazo pero antes de separarse atrajo a la chica con su mano de un jalón y le entregó un beso que duró un par de segundos, luego tomó su maleta y apresuró el paso a marcharse de ahí... Selphie se quedó ahí paralizada, se había puesto tan roja como un tomate y su corazón latía a mil por hora y no sabía por qué, mientras Irvine apresuraba el paso al hotel algo asustado, sabría que mañana algo bueno o malo pasaría con la castaña, pero no se arrepentía de haber sido valiente por tal acción que llevó años postergando

Al llegar al hotel se registró, ya en su habitación se puso más cómodo y cambió de ropa, estaba cansado y hace mucho que no tomaba unas vacaciones, pidió una botella de whiskey y sirviéndose un vaso con unos cubos de hielo, se paró frente a la ventana a observar como la luz de la luna tocaba el mar que no paraba su oleaje en ningún momento y las luces que se veían de las ventanas de las casas de Balamb

Alguien tocó la puerta, su ceño se frunció, tomó su arma y caminó hasta la puerta, la abrió y apuntó sin vacilar al que estaba en la puerta, sabía que lo habían estado observando aproximadamente desde que dejó a Selphie en el puerto

- ¿Qué quieres? -

- Hablar sobre mañana -

- Está de más hablar sobre eso, ninguno debe saber lo que pasa - añadió bajando su arma

- Bien... Todo quedó entendido, me marcho entonces -

- Espera... ¿Irá? -

- No lo sé, no me dijo - respondió siguiendo su camino

La otra persona se fue como había llegado... Sin expresar emociones y directo al grano, el vaquero respiró profundo y cerró la puerta, pensando en más de una sorpresa que se vendría y que sabía a la perfección, se bebió un vaso entero de whiskey y se fue a dormir, sería un largo día el de mañana...

Faltaba una hora para que todos llegaran y Selphie era la primera que se encontraba en el pequeño bar que había rentado sólo para ese día, su cabello estaba más largo de lo que algunos recordarían, sin embargo no perdía ese despunte que solía tener, un vestido con tirantes ancho al final hasta las rodillas de su color preferido, el amarillo, con una cinta de color negro atada en su cintura, unas botas marrones de cuero hasta las rodillas, ajustaba los últimos detalles, la palabra perfección se ajustaba a lo que la castaña deseaba, Zell y Quistis fueron los primeros en llegar, el rubio con su peinado característico, una chaqueta azul con el cierre hasta arriba, con algunos detalles en las mangas y cuello, un pantalón largo y unos zapatos de gamuza, la rubia llevaba su melena suelta, unos jeans azules con unas botas marrones con tacones hasta las rodillas y una camisa muy holgada con detalles de flores de color beige. Seguido de más de media hora, Squall con su corte de cabello característico una chaqueta gris de cuero con unos adornos en el cuello de la misma y unos cierres en el pecho y mangas, sobre una franela negra de cuello en v, unos pantalones negros con sus característicos cinturones colgando de sus caderas, unos zapatos deportivos casuales de cuero negro y como siempre el collar de Gryphus colgando de su cuello

- Llegó el alma de la fiesta... - susurró Zell al oído de Quistis al ver al castaño llegar

- Cállate, no digas nada - respondió con una risilla

- Quistis... - llamó Selphie - ¿Puedo hablar contigo un momento? A solas... - preguntó con cierto rubor en sus mejillas

- Está bien - dijo levantándose de la mesa que compartía con Zell

Ambas se apartaron del castaño y el rubio que mantenían distancia y no mediaban palabras

- ¿Qué sucede? - preguntó la rubia

- Verás... - respondió jugueteando con sus manos - Ayer que salí con Irvine y estábamos hablando después de despedirme cuando lo abracé... - evitaba la mirada recordando el momento - Me besó... - confesó después de un tiempo

La expresión de la rubia hizo un giro de cientochenta grados, la serenidad que la caracterizaba se convirtió en sorpresa, sin creer aquello - ¿Hablas enserio? - preguntó incrédula

- Por supuesto... -

- ¿¡Y qué más paso! ¡Dime! - preguntaba en susurros con emoción y alegría por ambos

- Nada, luego se fue sin decirme nada, ¿qué hago? - suplicaba

- La verdad... Te diría que hablaras con el después, no ahora, a no ser que te lo pida y se dé la oportunidad - aconsejaba - No puedo creer que el idiota ese se haya atrevido - susurraba para sí misma

- ¿Qué dices? -

- Nada, nada, vamos a intentar divertirnos hoy, ¿de acuerdo? - cambió de tema con rapidez

- ¡Sí! - asentía

El próximo en llegar fue Seifer, una franela azul bajo una chaqueta abierta gris con la cruz roja en cada manga igual a las del sobretodo que solía llevar además de unas franjas negras en el cuello y mangas, unos pantalones negros con un cinturón de hebilla plateada y unos zapatos negros con la suela gris, él también era otro que no había cambiado su peinado en cuatro años

- Hola niñas, ¿cómo están? - saludaba a todos muy irreverente y arrogante - Esperaba más personas aquí... -

- Aun no han llegado todos - bufó sarcásticamente Selphie

Otro invitado más se aparecía, que con su aspecto no aparentaba ser uno de los capitanes del ejercito de Galbadia, Irvine Kinneas, su sombrero negro de vaquero y bajo el mismo una melena cobriza que se esforzaba por llegar al mismo largo de hace años, una camisa blanca abotonada de mangas largas, pero recogidas, fuera del pantalón marrón que cargaba, unos zapatos negros deportivos casuales, de su cuello colgaba un collar sencillo negro y en sus oídos un par de aretes de plata. Selphie se ruborizó al verlo, sabía que tenía que hablar con él respecto a ese beso pero no podía

Una Quistis de ceño fruncido se acercó a Irvine y halándolo del brazo lo apartó antes de que pudiera ponerse a gusto en el lugar

- Irvine Kinneas, explícame ¡¿Por qué demonios se te pasó esa idea por la mente? - susurraba conteniéndose para no gritarle y golpear al chico

- ¿De qué hablas? - se hacia el loco, cuando sabía perfectamente de que hablaba la rubia

Ella lo miró con un ceño fruncido combinado con incredulidad - ¿Por qué lo hiciste? ¡Tienes que hablar con ella con respecto a eso!... Aunque, te felicito... Funcionó un poco, estaba muy ruborizada cuando me lo contó -

- Y como habré estado yo al hacer esa locura... - comentó exhalando profundamente mirando al techo, rascándose la nuca

- No tienes remedio... -

Los cinco se habían dividido tres grupos, Squall en una esquina desayunando, Seifer en otra disfrutando de una soda de manzana sufriendo por que no habían bebidas alcohólicas y en otro Irvine que compartía sus relatos del ejercito junto con Selphie, Quistis y Zell que también comentaban acerca de sus misiones y de la vida en el jardín, además el vaquero estaba impresionado al saber que el artista marcial tenía una novia y que además llevaban juntos dos años

- Que raro que no ha llegado... - comentó Selphie viendo la hora

- ¿Quién? - preguntó Quistis

- ¡Oh ahí viene! Qué casualidad -

Selphie se refería a Eleone que llegaba a la reunión, era la invitada sorpresa de la castaña, llevaba una camisa azul cielo, unos pantalones hasta las rodillas blancos y unos zapatos amarillos de suela blanca y como siempre con su bufanda verde

- Eleone - susurraron todos para sí mismos, incluyendo a Squall y Seifer

Saludó a todos y por fin había un sólo grupo, seguían charlando y aunque los jóvenes de cicatrices no dijeran nada, se apreciaba que estuvieran ahí aunque fuera sólo para escuchar los relatos y risas producto de los comentarios de uno

Habían pasado un par de horas, cuando alguien se acercaba al bar, el ambiente de felicidad se respiraba, los carcajeos se escapaban y se escuchaban a las afueras del pequeño lugar

- Gracias por acompañarme chicos -

- No hay problema -

La mujer y su par de acompañantes atravesaron la puerta encontrándose con un silencio sepulcral, duda en unos, sorpresa y alegría por las tres personas que llegaron

- Hola - saludó con desgano y nostalgia que quería esconder

- ¿Rinoa? - preguntaron Selphie y Quistis

La joven asintió... Si... Era Rinoa... Ya daban por sentado que la joven bruja no iría, sin embargo los tomó a todos por sorpresa que terminara yendo y no muchos sabían de ella, pero estaba muy diferente, igual que Zone y Watts que la acompañaban

Zone permanecía con su corte de cabello, tenía una barba de dos o tres días y su ropa era muy similar a la que el grupo recordaba, Watts tenía el cabello más largo y aún conservaba el gorro azul que tapaba su melena y frente, sus pantalones verdes y franela blanca, se había deshecho de la chaqueta amarilla que cargaba, Rinoa tenía el cabello muy largo atado en una coleta y los tres mechones castaños de ambos lados, una franela de tirantes negra con las alas blancas, su símbolo, un sólo calentador azul en el brazo izquierdo y en el derecho una cinta negra, unos pantalones negros un poco más de las rodillas negros, en su cintura estaba atado un suéter azul, unos zapatos deportivos blancos con detalles negros y azules y en la muñeca izquierda el collar con el anillo de su madre que solía llevar en el cuello, una sonrisa ya no era su expresión característica, ahora una frialdad y un ceño fruncido la acompañaban siempre

Selphie salió corriendo a abrazarla, Rinoa correspondió el abrazo con timidez, se separó y le entregó una sonrisa forzada, Quistis y Zell se habían acercado y también la envolvieron con sus brazos

- Vaya que has cambiado - comentó la rubia sonriendo

- Ustedes también, ¿cómo va todo por aquí? -

- Excelente, como siempre haciendo lo que debemos, tienes mucho que contar acerca de lo que has hecho - respondió Quistis

- Igual ustedes -

- Bueno vamos a sentarnos y con calma hablemos de eso - interrumpió Selphie invitándolos a sentarse

Continuará…

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