Agradesco de nuevo a cecishida y featheredmoonwings por sus comentarios
Este capitulo supongo que fue el más ¿normal?, pero tenia que ponerlo, era necesario ambas conversaciones asi que supongo que pues...
ya, aqui esta
Así lo hiso, entro, cerró la puerta con llave y se sentó en el piso frente a Yue
-Bien, te escucho- dijo Hiroto
-Bueno, es que resbalé- dijo mientras un pequeño sonrojo aparecía en sus mejillas, después de todo no había sido completamente una mentira, por eso había tirado la lámpara y terminado en el piso.
-aja- dijo esperando alguna otra explicación
-Veras, estaba desesperado, no soporto estar encerrado, la lámpara se rompió a la mitad cuando patee el mueble pero no paso a mayores, después estaba encima de la cama cuando baje mi pie se enredó con la sabana perdí el equilibrio me golpeé con el mueble y caí encima de la lámpara, cuando me levante la lámpara estaba en pedazos y uno se había enterrado en mi brazo, lo quite y empezó a salirme sangre- dijo todo de un solo respiro
En ese momento el brazo de Yue comenzó a punzar y este puso una mueca de dolor que no pasó desapercibido por Hiroto
-Llamare a las chicas para que te ayuden- dicho esto se levantó con el propósito de avisarle al resto lo que paso.
-¡No!- dijo y tomo a Hiroto de la mano, ya que estaba algo lejos solo pudo detenerlo así
-Pero estas sangrando-
-No, por favor, solo pásame la maleta, hay traigo unas vendas y algunas cosas, por favor- dijo con la cabeza baja
-Está bien- dijo Hiroto resignado
-Gracias
-Oye, Kinohiko, ¿podrías soltarme?
Yue rápidamente lo soltó y volvió a sonrojarse. –Lo siento- dijo
Hiroto camino hacia el otro lado del cuarto y tomo la maleta de Yue, y se la dio.
-Gracias- abrió la maleta y empezó a mover las cosas que había dentro hasta que saco una venda, alcohol y algodones.
Yue limpio la herida con un algodón, después venia el alcohol, cuando lo estaba colocando Hiroto lo observaba
-¿Te duele?- pregunto Hiroto
- No, supongo que estoy acostumbrado- respondió mientras con el algodón quitaba el resto del alcohol que quedaba y empezaba a colocar la venda.
-¿Acostumbrado?- volvió a cuestionar mientras le ayudaba a Yue a colocarse la venda
-Sí, cuando era más pequeño solía lastimarme mucho- mintió
-Debió de ser difícil
-Pues, no mucho, supongo que te acostumbras- dijo desinteresado
Yue se levantó y tiro los algodones usados mientras que Hiroto guardaba el alcohol el paquete de algodones en la maleta, cuando la abrió la maleta para meterlos vio una foto, la saco y la observaba, en esa foto había dos personas, un joven de cabello negro, ojos azules verdosos y piel de marfil y una muchacha parecía dos años más joven de cabello negro azabache piel pálida y ojos verdes, ambos sonreían. La foto estaba rota, o mejor dicho quemada de las orillas, no se podía apreciar nada más que a los dos jóvenes.
-¿Quiénes son ellos?- pregunto curioso.
Kinohiko se sorprendió a ver la foto en las manos de Hiroto, después una tristeza invadió su ser.
-Era lo más parecido a una familia…
Hiroto comprendió que era mejor dejar el tema por la paz, metió la foto en la maleta y la cerro colocándola en el lugar donde estaba.
-Hiroto…- dijo Yue
-¿Si?
-¿Podrías no comentar nada, ni sobre el accidente ni sobre lo que hablamos?
-Está bien, pero a cambio quiero que me respondas algo
-¿Y qué es?
-¿Porque saliste a las dos de la mañana?
-No puedo dormir, cuando lo intento suelo tener pesadillas, o simplemente no logro dormir, no soportaba estar encerrado en el cuarto y Salí, desde que llegue no tuve tiempo de conocer la ciudad de Inazuma, y supongo que quise salir a verla, pero lamentablemente me perdí, no savia como volver y se hiso de mañana, no pensé que mi salida causaría tantos problemas, lo lamento mucho
-Entiendo, pero porque no dijiste eso
-Sonaría muy tonto
-Está bien, pero recuerda que tienes amigos con los que puedes contar, si no puedes dormir no dudes en llamarme, a todos nos viene bien algo de compañía- dijo mientras caminaba a la salida del cuarto
-Gracias de nuevo Hiroto
Hiroto se detuvo –¿No piensas venir?, todos están esperando que bajes a comer después de todo
Yue se levantó y ambos salieron de la habitación, no sin antes Kinohiko tomara la chaqueta del equipo y se la pusiera para evitar que vieran su herida.
En el momento en que bajaron todos voltearon a verlos
-Hiroto, Kinohiko, ¿Por qué tardaron tanto?- pregunto Kido
Yue bajo la cabeza y no dijo hablar, no pensaba hacerlo.
-Kinohiko estaba dormido, fue difícil despertarlo- mintió Hiroto
Empezó a caminar rumbo a una mesa, hiso un ademan para que Yue lo siguiera, y así lo fue, ambos se sentaron en la mesa, Hiroto empezó a comer de su plato a medias, mientras que a Yue acababan de servirle.
-¡MUCHACHOS!- entro gritando Anteojos. –Ya tengo la información del equipo de Australia.
¡OOH!- dijeron la mayoría
-Uno de mis deberes es capturar información- dijo orgulloso mientras colocaba el CD en la televisión. Mientras todos se colocaban frente a la pantalla, excepto las ayudantes, Fudou, y Yue quien permanecía en la mesa con el plato de comida intacto.
El video mostraba el inicio de un partido todos los jugadores se vieron entre si y asintieron, después pateo uno de ellos el balón y la pantalla se volvió negra después se vio una pelota de playa, todos cayeron por lo que vieron en el video.
-Conseguir información secreta de otros equipos es sumamente complicado, sobre todo por la distancia. Sin embargo, yo el gran Anteojos no se puede dar por vencido fácilmente, y como no pude obtener la escena de la jugada los grabe jugando en la playa.
-Eso no sirve de nada- Dijo Fudou
-Estoy de acuerdo contigo- Dijo Yue quien seguía en la mesa con el brazo derecho sobre esta y su cabeza apoyada sobre su brazo.
-Lo mejor será no verlo- dijo Fuyuppe
Después de eso Aki y Haruna les dieron información sobre el equipo y Endo de nuevo quiso salir a entrenar, pero cuando salió del comedor el entrenador estaba frente a él, después hiso que regresara a su habitación.
El resto se fue también a sus respectivas habitaciones, Yue dejo el plato en la mesa intacto y se fue también a su habitación.
Endo no soporto más y comenzó a entrenar en su cuarto, el resto lo imito.
Así pasaron los dos días.
(2:23 a.m. día del partido)
Un campo de entrenamiento, un balón que rebota y luego se detiene, nueve cuerpos, hombres vestidos de negro, navajas, una cámara de video, sangre, un joven de cabello negro gritado el nombre de Yue, sangre, diez hombres rodeándolos, el crujir de los huesos, un grito agudo, sangre, el joven siendo arrastrado hacia otro lugar, la cámara gravando todo, una risa a lo lejos, una camioneta negra, el joven siendo golpeado, un dolor insoportable, nuevamente el crujir de los huesos, más sangre, el grito del nombre Yue, después, todo se nubla.
Yue despierta bañado en sudor y con la respiración agitada. Se levantó, y salió corriendo de su cuarto, estaba desesperado, tenía que salir de ahí, empezó a bajar las escaleras cuando alguien lo tomo de la boca y del pecho y lo atrajo hacia debajo de estas.
-Me da gusto verte de nuevo Yue, espero que no me hayas olvidado- le dijo al oído aquella persona que estaba a su espalda.
-Esa voz-pensó Yue.
Al recordar a aquella persona su cuerpo se tensó, savia que el que él estuviera hay no significaba nada bueno.
-A, hahaha, veo que me recuerdas, si, recuerdas el campo de futbol, aquel último entrenamiento que tuvo tu equipo, los cuerpos de tus compañeros desmayados, el olor de tu sangre y el crujir de tus huesos, tus ojos llenos de lágrimas y suplicando clemencia, sabes, el jefe fue bueno contigo, te dio la oportunidad de vivir, pero, aparentemente ya no le sirves, espero que murieras desangrado hace dos días, pero creo que tienes a los ángeles de tu parte, pero ahora no te salvaras.
Se escuchó un sonido metálico, como de algo que se abrió, sintió algo filoso en su yugular, su hora había llegado…
Por primera vez en mucho tiempo un profundo temor invadió su ser, sentía miedo, si, miedo de aquella persona que una vez le había arrebatado todo, savia que el hombre de las llamadas no era capaz de asesinarlo, pero quien lo tenía sujetado ya lo había intentado una vez, no se tentaba el corazón, al contrario parecía disfrutar del miedo que provocaba.
-Yue, pase lo que pase no dejaremos jamás de jugar futbol-
-Es una promesa
Esa voz resonó en su cabeza, la promesa, empezó a forcejear, tenía que liberarse. Pero el hombre fue más fuerte y logro detenerlo.
-Si hubieras aceptado, nada de lo que paso ese día hubiera ocurrido, todo fue tu culpa, y después huiste como cobarde, creíste que iba a ser tan fácil olvidar todo, que simplemente te alejarías y seria como si nada hubiera pasado. ¿Lo recuerdas a él?, como agonizaba mientras la sangre salía por su boca y las heridas que tenía, recuerdas como era golpeado, como gritaba tu nombre, como moría por TU culpa.
Los recuerdos invadían la mente de Yue, sus ojos empezaron a cristalizarse, no soportaba más, en ese momento deseaba morir más que nada.
Sus fuerzas se habían agotado, estaba débil, no había probado bocado en esos dos días, había perdido mucha sangre, además el encierro lo enfermaba. Sus piernas flaquearon, si el hombre no lo hubiera detenido estaba seguro que habría caído al piso.
-El día de hoy te reunirás con él…
El hombre levanto la mano en la cual tenía una navaja y….
