– ¿Kamisama que es esto? – Bra se preguntó a ella misma asombrada.

La frívola adolescente temblaba tanto como un trapecista lo hace en la cuerda. Buscaba alguna respuesta que le regresara el aliento que el miedo le había arrebatado; sentía a su cuerpo perder el equilibrio.

Pan no estaba en las mejores condiciones, era algo serio y estaban ellas dos solas…trató de mantenerse cuerda y tranquila para darle algo de seguridad a Bra. Metafóricamente ella era el ancla de donde la chica Briefs podría sostenerse porque aquella era débil de mente, si ocurría algo muy malo su primera reacción sería huir pero ahora Pan la necesitaba a ella por tanto no permitiría que se fuera la cobarde.

– No lo sé pero tenemos que evitar que siga asesinando – le salió muy bien hacerse la valiente pese a que por dentro se moría de miedo. Se levantó con firmeza del piso reluciente de donde había estado en cuclillas, estaba absolutamente dispuesta a luchar y proteger a los inocentes humanos. Por inercia tocó suavemente el hombro de Bra para tranquilizarla. La otra chica supo de inmediato lo que tenía que hacer con solo ver los ojos de Pan. Briefs alejaría a la gente del campo de peligro mientras Pan buscaría distraer a la criatura aunque para eso tuviera que arriesgar su vida.

– Ahh – gritó energética la orgullosa nieta del hombre más poderoso del séptimo universo decidida a sacrificar todo lo que era ella por salvar a los demás, salió a la calle buscando al enemigo.

Consciente de la oportunidad que se presentaba su aliada y amiga rápidamente comenzó a dar severamente indicaciones a la gente que recorría el hospital, en tanto Pan luchaba ferozmente ya con la criatura.

– ¡Por seguridad de ustedes no salgan de este hospital! ¡No traten de llamar la atención de esacriatura asesia! ¡No se dispersen! – exigió sumamente irritada a la fila de humanos que se había hecho por todo el pasillo. Curiosamente una vena palpitante en su sien se marcaba perfectamente a través de su piel tan blanca. Esa vena tan característica de su padre que fue heredada.

– ¿¡Porque no podemos correr!? – Gritó eufórico un muchacho rebelde confrontándola de mala manera – ¿¡acaso quieres que nos encuentre y nos mate!?

– ¡Escucha idiota! – Lo calló furiosa como no queriendo escuchar reclamos – ¡no tengo tiempo para discutir contigo, si quieres servir de carnada para distraer a esa asquerosa cosa naranja entonces puedes salir cuando quieras, pero yo me encargare de proteger a esta gente! – de un empujón apartó al sujeto de su paso y se enfocó en asegurarse de que todos siguieran sus órdenes.


¡Bum! – el puño poderoso de Pan se estrelló contra el rostro impasible de la criatura ladeándolo por la fuerza inyectada. Aunque aún él no lo supiera ella había puesto casi toda su energía en ese letal puño creyendo que con eso sería suficiente por lo menos para mandarlo a volar de manera que durante el tiempo que le tomara al sujeto regresar al punto de encuentro, sirviera a Bra para que escondiera a los humanos.

Lo que no estaba previsto es que ese fenómeno de rasgos monstruosos fuera a recuperar su compostura en segundos como si el golpe le hubiera dado más la sensación de caricia que de dolor. La muchacha corajuda se apartó lo que pudo de él pero ni eso pudo evitar que el monstruo se acercara unos pasos e inesperadamente le hiciera una llave pegandole con sus pies a los tobillos de Pan para luego lanzarla al firme suelo, jamás nadie había visto lo que hizo la criatura después. El sujeto que había impregnado el terror voló sobre Pan la cual estaba acostada en el suelo quejándose de una torcedura. Enseguida él extendió su cuerpo verticalmente y tal como una flecha tirada por un arco invisible tomo impulso desde lo alto y se dejo caer por lo menos con 200 kilos de su peso sobre Pan y fue suficiente para hundir el frágil cuerpo de la chica en el cemento.

– Ahhh – muy malherida bañada en sangre se quejó de un intenso dolor escupiendo mucha sangre. Instintivamente trató de disminuir el cólico doblando su cuerpo. Hecha un ovillo apretó con sus pequeñas manos el abdomen. Estaba consciente de que sus órganos habían sido seriamente dañados y le dolía en el alma no poder seguir peleando ¿cuanto había durado en combate? nada, algún día le pediría perdón a Bra por haber fallado en la misión, ahora por su culpa Bra y los demás humanos iban a morir a no ser que alguién llegara.

Al mounstro no le importó que estuviera semi inconsciente, al contrario eso fue para él un deleite. Burlándose se colocó con lentitud a un costado del cuerpo inmóvil de la chica, se extasió mirando a la mujer sufrir y sollozar desolada y su respuesta a ese sufrimiento fue pegar un rodillazo en su cabeza que le fracturó la parte lateral del cráneo, apareció un hoyo en su frente que dejó libre paso a chorros de sangre.

– ¡Pan! – dentro de los pasillos gritó desahuciada por un mal presentimiento y creía en su intuición – ¡escuchen! – se dirigió rigurosamente a los que se hallaban consternados junto a ella – si veo a alguien desobedecer mis órdenes y se encuentra allá afuera, ¡yo misma me encargare de quebrarles los huesos!

Finalizada la advertencia sin pensarlo corrió como un atleta hacia donde se suponía su amiga estaba combatiendo al monstruo. Vaya sorpresa se llevaría cuando llegara a su lado.

Alguien desde las sombras observó que la mujer se alejaba del hospital, el sujeto salió tranquilo de atrás de una de las columnas que sostenían el piso de arriba , llevaba rato acechando a las guerreras desde que las oyó haciendo un desorden en su lugar de trabajo con aquellos gritos.

Seguramente estuvo tan despistado que no sintió de inmediato sus ki en el hospital, solo por eso tomaría medidas drásticas de ahora en adelante. No es que no le importara que estuvieran vigilándolo esas debiluchas, en cambio la explosión suscitada hace unos minutos llamó más su atención...comprendió y sonrió maquiavéelicamente, en medio del caos algo emocionante estaba ocurriendo y él no pensaba perdérselo. Estaría observando todo desde la primera fila.

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– ¡Papá! – exclamó alterado levantándose del sofá, dejando a un lado la computadora portátil en la mesita de centro.

– ¿¡Que sucede Gohan!? – el rostro de Goku se tornó serio como cuando algo malo estaba sucediendo.

– No siento el ki de Pan, ha estado disminuyendo – el hombre inclinó sus cejas arrugando la frente, sintiendo su corazón palpitar aceleradamente.

– A esa chiquilla – dijo Chichi con resignación desde la cocina dejando el trapo con el que limpiaba en el lavadero – está escondiéndose para hacer de nuevo sus travesuras.

– Gohan – llamó a su esposo angustiada, sus palabras la habían asustado y ahora la tenían sumiéndose en la desesperación – ¿Qué sucede con Pan? – Se aproximó al cuerpo varonil buscando una explicación inmediata – ¿Dónde está? – las manos de Videl temblaron sobre los hombros tensos de Gohan, como madre tenía un mal presentimiento y su corazón estrujado le indicaba que Pan no estaba bien, como dicen, una madre nunca se equivoca.

– Siento una energía oscura a muchos kilómetros de distancia – advirtió Goku dejando su plato de comida a un lado – Y proviene de la misma dirección en la que el ki de Pan incrementó y luego desapareció.

Maldita tortura, se reafirmó Videl en sus pensamientos, si esos dos hombres no le decían ahora mismo que estaba pasando con su preciosa hija, juraba que se desmayaría.

– Pan está peleando – confirmó Gohan frunciendo el entrecejo. Aquella quijada endurecida contenía un grito de ira.

– ¿Pero contra quién? – Rompió a llorar de rabia la mujer al no escuchar más respuesta de su esposo. Quería saber cómo estaba su niña, aunque su corazón bien lo sabía – ¿es con esa criatura que quiere asesinarnos a todos para vengarse de Vegeta? – Videl llevó su mano a la chaqueta de Gohan estrujándola violentamente.

– Puede ser – entrecerró los ojos suspirando. La angustia que lo hacía sentir agruras en su garganta – tengo que averiguarlo – con algo de fuerza apartó las manos de su esposa y sin perder más tiempo trotó hasta el marco de la puerta, le lanzó una última mirada endurecida a su padre y se marchó. Goku sabía que detrás de esa mirada asesina se hallaba un Gohan emocionalmete herido.

– Espera Gohan – ordenó su padre pero Gohan no se detuvo, él siguió su recorrido en el cielo y Goku se quedó pasmado en el umbral de la puerta – vamos a necesitar las semillas sensu – murmuró para sí mismo.

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– Oye monstruo ¿Qué le hiciste a Pan? – llegó al campo de lucha y el panorama que vió fue desalentador, su amiga estaba inconsciente tirada sobre el suelo y brutalmente herida con un lago de sangre a su alrededor.

La carcajada maniática de la criatura no se hizo de esperar y eso irritó naturalmente a Bra quien endemoniadamente furiosa no dudó un segundo en abalanzarse contra él.

– ¡Maldito deforme juro que voy a acabarte! – Desapareció la joven y como un flash apareció a un lado de aquel fenómeno – ¡muere! – una rayo de energía dorada salió de sus manos con dirección a él pero desafortunadamente y ante su mirada atónita dicha esfera rebotó en el robusto cuerpo de su enemigo dirigiéndose como un boomerang hacia ella quien no pudo esquivarlo a tiempo recibiendo de esa manera toda la energía que ella misma había puesto, automáticamente la adolescente salió disparada hacía atrás como proyectil a su paso partiendo a la mitad los los muros de un rascacielos luego desfallecida cayó al vacío.

Otra risa endemoniada del terrorista surgió acompañado de un macabro eco que se trasladó con sus ondas alrededor de todos esos escombros de material.

– Creo que ya te divertiste demasiado – las palabras firme de un hombre contrarrestaron las risas descaradas de la criatura dejándolo por fin mudo.

– Oh - suspiró cruzando los anchos brazos – pensé que seguirías escondiéndote – su mirada se atravesó con la del impasible sujeto que se encontraba encima de una montaña de escombros y basura. Los labios del monstruo se abrieron para continuar soltando palabras – eh estado siguiéndote por el universo.

– Pues has venido en vano porque aquí cavaras tu tumba.

– ¿Me vas a matar? – Sonrió confiado, bastante incrédulo poniendo en duda las capacidades físicas del hombre – recuerda que yo se tus debilidades.

Bastante lejos de afectarle esa frase su contraparte cerró los ojos y continuó hablando con cierto aburrimiento.

– Yo no te matare porque no quiero gastar mi fuerza en trivialidades.

El monstruo hizo una mueca de desgrado, ofendido por la frase.

– Pero quienes están a punto de llegar, no dudaran en matarte – abrió de par en par sus enigmaticos ojos grises.

– ¿Quienes? – su enemigo sonó tan convincente que por un momento le dio curiosidad de saber de cuales sujetos hablaba él. Sus ojos pequeños se clavaron en el cielo esperando la aparición de alguien, tal vez fue casualidad que justo en ese momento un destello de luz similar al de una estrella lejana apareciera. En el instante en que inclinó su cabeza se halló a Goku y a Gohan frente a él; automáticamente regreso su vista hacia la montaña de escombro pero para su sorpresa se percató de que ese tabbu- seijin ya había desaparecido.

Ráfagas de aire caliente levantaron toneladas de polvo haciendo que incluso se sintiera más sofocante el ambiente entre los tres.

– Pan – murmuró anonadado Gohan bajando hasta el suelo y se agachó humildemente para levantar la cabeza bañada de sangre de su única y bella hija. No necesitaba explicaciones porque el paisaje dejaba claro todo. Cuerpos inertes yacían regados por las solitarias calles. El principal sospechoso fue el tabbu-seijin pero no se encontraba presente entonces eso quería decir que ese fenómeno que acababa de ver estaba plenamente involucrado, concluyó rabioso.

– ¿¡Por qué le hiciste esto a mi hija!? – Sus dedos armaron un puño de piedra y crujieron los huesos de rabia, su musculoso cuerpo comenzó a convulsionar y a emitir un poder descontrolado – ¿Quién eres tú? – lo asesinaría cuando le respondiera, juraba que lo destrozaría y luego mandaría sus pedazos al espacio.

– Tranquilo Gohan – lo calmo Goku pero no menos enojado – este tipo tiene un ki escondido como aquel que nos visitó en el templo.

– ¿¡Quién eres!? Contesta – insistió Gohan exasperado poniéndose a cada segundo más violento.

– Yo soy Izu – se presentó antipático la criatura – y si sigues hablándome de ese modo tan soez voy a eliminarte – amenazó tapándose los oídos. Él había sido una persona importante en su planeta, de gran estirpe y no toleraría que le hablaran con groserías. ¡Que seres tan ordinarios! Se dijo mentalmente

– Maldito – se levantó del suelo furioso haciendo temblar las piedras pequeñas como cuando sucede un sismo, estaba dispuesto a arrancar cada pedazo de piel centímetro a centímetro y dejarlo en carne viva para que sufriera lo que su pequeña había padecido.

– Tu hija tiene una sangre exquisita – sacó la lengua larga como una serpiente y relamió asquerosamente casi la totalidad de su cara– sino hubieras osado llegar a tiempo seguramente estaría muerta

– ¿Cómo dices? – Sus palabras retumbaron en sus tímpanos una y otra vez y se olvidó de la advertencia de su padre de tener prudencia – Ya te tolere demasiado te eliminare por haberla tocado – el suelo tembló y vuelto un torbellino letal voló hacia arriba hasta tener la suficiente distancia como para arrojarse al cuerpo de su enemigo.

El primer golpe de un puño fue fácilmente esquivado por Izu pero el siguiente movimiento de Gohan tuvo efecto, la patada sobre su cuello ocasionó que se le torciera. Contrario al pronóstico Izu se recuperó fácilmente para poder contratacar a un desquiciado Gohan y así ante la presencia de Goku como espectador una lluvia de puños, codazos, cabezazos y patadas se produjo en el cielo. La costumbre de Goku no le permitía entrometerse en las batallas, comprendía los sentimientos de su hijo y si le ayudaba no lo dejaría quedar satisfecho, la única forma de descargar su ira era matando con sus propias manos al que se atrevió a dañar a Pan. Mientras eso sucedía Goku tenía una tarea que cumplir. Se acercó a un hoyo y tomó de ahí a Pan de su cintura y la subió con cuidado a su hombro, gracias a su oído tan desarrollado escuchó un quejido femenino a la distancia, muchos metros más atrás estaba gravemente lastimada Bra, bajo kilos de tierra ocultándola como escultura antigua. La chica emitía suaves quejidos de dolor porque no podía respirar con libertad, ella misma supuso que sus costillas estaban fracturadas y por eso presionaban sus órganos por lo cual no podía inhalar aire. Conmovido por la chica se acercó a la semisaiyajin para quitarle las pesadas rocas de encima. Descubrió su cara sucia de tierra pudiendo visualizar un rostro magullado, rasguñado y pintado con un poco de sangre del labio.

– ¿Son Goku? – Susurró confundida con los ojos entrecerrados – ¿Qué ha pasado? – la muchacha habló con dificultad tosiendo algo de polvo.

– Bra, ¿puedes levantarte? – la ignoro y antes de que respondiera hizo el ademan de levantarla pero ella retiro su brazo violentamente rechazando su ayuda.

– ¡Déjame no me toques! – Orgullosa busco sentarse en el piso sin dejar de comprimir su mano contra su pecho – tengo fracturadas varias costillas estoy segura, siento como agujas que se me clavan en el corazón.

– Ten – exclamó preocupado – traje semillas sensu – saco del pantalón de batalla una bolsa de tela amarilla que contenía exactamente dos semillas y le ofreció amablemente una.

– Dale una a Pan – ordenó intranquila rechazando inmediatamente la semilla, pensando que aquella era la única disponible – ella la necesita más que yo – respiró agitada.

– No te preocupes aquí tengo otra para ella – las palabras de Goku eran exactamente las que Bra quería escuchar en ese momento, le servían para saber que su amiga se repondría en unos minutos, no estaba tan grave.

La chica entendiendo que no debía sacrificar su salud para protegerla. Se introdujo la semilla intentando dolorosamente deglutirla, algo muy difícil dado que le dolía un infierno pasar la semilla por el esófago.

– Pero aunque quisiera dársela no puedo hacerlo – se quedó pensativo Goku sintiéndose incompetente mirando al cielo que comenzaba a nublarse – hay ciertas cosas que una semilla por más milagrosa que sea no puede hacer.

– ¿Porque no? ¿A qué te refieres? – lo zarandeo alterada mientras abría sus ojos totalmente descolocada – ¿está muerta? – Abrió los labios temblorosos y en sus ojos se asomaban lagunas de lágrimas que se resistían a desbordarse, tan solo un parpadeo podría lograr que toda su voluntad de no mostrarse frágil se cayera, con solo un parpadeo sus lágrimas correrían por sus mejillas magulladas – me engañaste y me dijiste que la ayudarías con la semilla – comenzó a golpearlo con poca fuerza en el pecho sintiendo como esas costillas se quebraban más porque aún no hacía efecto la semilla.

– No Bra – la calmó Goku con toda la comprensión que podía darle – su cabeza resultó dañada aunque le dé la semilla no despertara, únicamente recuperara su energía como si no hubiera peleado pero el golpe en su cabeza la mantendrá inconsciente, espero que su cerebro no haya sido dañado, o tendrá que ser internada en un hospital.

– ¿¡Cómo puedes estar tan calmado!? Es tu nieta – le reprochó confundida mostrado una rabia descontrolada. Por más que intentaba no comprendía la actitud bizarra de Goku, esta rebasaba incluso el término de lo anormal, siempre en algún momento terminaba desesperando a cualquiera de sus amigos por las reacciones incoherentes que tenía como por ejemplo el hecho de sentirse feliz cuando están a punto de matarlo o emocionarse porque le han ganado la batalla todas esas reacciones tan extrañas sacaba de quicio a sus amigos incluso a Vegeta porque aunque fueran de la misma raza a la vez eran tan diferentes, además de Vegeta otras personas que no toleraban a Goku por desvergonzado, tonto e infantil estaba ella además de su propia nieta y obviamente también Chichi,. Ciertamente la única persona que parecía comprenderlo de verdad porque lo conocía desde niño era Bulma. Para ella no era raro su comportamiento. Por todo aquello ella permanecía incrédula pero con ganas espantosas de matarlo.

– Ya te dije que esto requiere de un médico – repitió Goku tratando de dejar las cosas claras. No quería que ella pensara que estaba loco solo por no quererle dar la semilla a la adolescente.

– Entonces qué esperas llévala – ya recuperada, sacudió atormentada el par de brazos de Goku. No sabía porque pero la mirada profunda de esos ojos tan negros como las pasas le impregnaban tremenda confianza – Gohan está sacrificando su vida por defender la de su hija y tu estas aquí parado sin hacer nada, ni lo ayudas ni llevas a Pan al hospital – el agarre creado alrededor de los músculos de Goku se apretujó como cerraduras metálicas.

– Pon atención Bra – estrujó el entrecejo cambiando su peculiar voz desganada a una séptica – Quiero que cargues a Pan y se la lleves a tu madre ella sabrá que hacer.

Los parpados de la joven se agitaron incrédulos. ¿Qué cosa podría hacer su mamá por Pan? La mujer no era un médico sino un brillante científico.

– Está a cientos de km. Tu llegarás más rápido con tu poder.

– Vamos no pongas objeción, yo sé que puedes con esta misión – animó Goku con una sonrisa triunfante – después de todo eres como nosotros una guerrera de sangre saiyajin y tienes el espantoso orgullo heredado por parte de Vegeta; por eso yo sé que tú no te darás por vencida sin antes intentar cumplir con la misión.

Las palabras alentadoras del Saiyajin hicieron que la confianza de Bra regresara como trampolín. Nadie sabía exactamente porque razón Goku lograba alzarle el ánimo a todo el mundo con tan solo abrir la boca, si él estaba feliz era normal que al resto le contagiara esa felicidad, si se preocupaba los demás también lo hacían, y si tenía fe en algo los demás confiaban en él.

– Si las cosas se ponen mal entonces detente a descansar y cuando me desocupe de esto iré a buscarlas – prometió achicando los ojos observando la batalla de su hijo, la cual se ponía desalentadora.

– Que tonto – recriminó serena a Goku – eso no pasará – torció la boca formando una media sonrisa, había recuperado su espíritu – porque tengo la voluntad de mi padre en mi sangre. Preocúpate por tu hijo, el monstruo solo está jugando con él – posteriormente alzó su cabeza siendo testigo de cómo un enloquecido Gohan comenzaba a agotarse y la bestia seguía impecable repeliendo sus golpes.

– Entonces apúrate y llévala ahora mismo con tus padres – endureciendo la mirada apresuró a la joven – yo tengo que ayudar a Gohan – esta vez él se dio la media vuelta comenzando a caminar hacía el escenario de la pelea

La muchacha al momento de descifrar aquel gesto hostil pudo medir la seriedad de la situación y actuó como relámpago marchando obediente sin rechistar de nuevo.

Temerosa dio su última mirada al panorama desesperanzador que protagonizaban Gohan y aquel sujeto, le deseaba la mejor de las suertes al padre de su mejor amiga.

– ¡Maldito demonio! – un puño feroz paso por un lado del rostro del llamado Izu apenas por un milímetro – ¿¡se puede saber de dónde mierda vienes!? – una patada voladora con la capacidad de romper diez montañas se lanzó hacía delante rosando el abdomen plano de la criatura.

– De donde vengo no te importa – respondió burlesco mostrando las peligrosas clavijas de su boca – pero tú puedes ayudarme a cumplir con mi misión, ¡comiéndote! – abrió tanto su hocico adornado por 50 filosos colmillos deseosos de poder morder cada trozo de la carne fresca.

– Ahhh – ágilmente esquivo la mordedura de Izu moviendo su brazo hacia atrás – por poco…- murmuró consternado a la par que unas gruesas gotas de sudor heladas recorrieron desde el inicio de su frente hasta la mandíbula tensada.

La lengua de Izu orgullosa se exhibió tan larga como la de un caballo e hizo piruetas para relamerse los labios morados, por lo mismo su saliva caía a borbotones amenazadoramente. Estaba sediento de sangre y su gesto buscaba provocar al hijo mayor de Goku enviandole esa amenaza indirecta.

– Tengo tanta hambre que te comería sin dudarlo – por lo pronto se deleitaba imaginando su apetitoso sabor seguro de lo que quería hacer, sabía que demoler los músculos suculentos de ese Saiyajin le ayudaría a incrementar su fortaleza.

– ¿Quieres comerme? – tiritó incrédulo y enseguida sus maxilares se cerraron como cofre encajando perfectamente las piezas dentales. La vena de su frente palpitaba aceleradamente haciéndole competencia a los latidos de su corazón, instintivamente adoptó una posición defensiva.

– Claro, para apaciguar mi hambre – los penetrantes ojos rojizos de Izu atravesaron la mirada acongojada de Gohan, ante el temor de morir una corriente eléctrica recorrió toda la espina de Gohan.

No le dio tiempo de reaccionar y enseguida volvió a abrir el hocico puntiagudo, solo que esta vez de su cavidad oral salió una cabeza redonda con ojos que estaba unida a la lengua de Izu, podría parecer indefensa a la vista de Gohan pero como siempre hay peros, la cabeza cobró vida propia, abrió su propia boca enseñando sus dientes pequeños pero filosos como los de un caimán, produjo un rugido tenebroso y se estiró rápidamente hacia donde estaba la cara de Gohan, como un latigazo intentó morderle el rostro pero Gohan fue más rápido y se agachó.

– puedo oler la energía correrte por las venas – ansioso apareció arriba de Gohan y sacó su babosa lengua para relamer alrededor de la oreja del hombre consternado, instintivamente su contraparte se apartó unos dos metros espantado ante su inesperada presencia. Abusando de la consternación del hijo de Goku, Izu abrió su boca peligrosa, enseñando de nuevo a la otra minicriatura deforme con cabeza de esfera que se unía a la lengua, solo que esta vez no intentó morderlo – ¡Gamen! – un rayo de luz verde fosforescente escapó de la garganta de la minicriatura de dientes filosos tomando por desprevenido a su rival quien sin tener tiempo de moverse no pudo evitar que se estrellara en su cabeza mandándolo a volar muy alto hasta hacer que todo su cuerpo quedara sepultado dentro de unas montañas que había agujerado por el impacto.

– Ya no estés jugando con mi hijo monstruo de dos cabezas – detrás de Izu Goku flotaba serio – no voy a permitir que aplastes su orgullo Saiyajin – exclamó indispuesto a seguir quedándose quieto mientras veía al causante del sufrimiento de su nieta burlarse también de su hijo, no aceptaría justificaciones ni objeciones. Ya había decidido que él derrotaría a ese intruso.

– Oh – lejos de temer curioso miró al otro hombre de cabello oscuro que flotaba ante él con una arrogancia desconocida. Una absurda ola de carcajadas se liberaron del susodicho, la verdad ya se había percatado de la presencia de ese otro sujeto pero no creyó que tuviera agallas para confrontarlo, se colocó las manos en su vientre mientras proseguía riendo como maniaco, segundos después logró serenarse – no pensé que mi segundo postre fuera tan idiota como para suicidarse viniendo voluntariamente hacia mí – con un dedo se limpió de un ojo una lagrimilla rebelde.

No caería en provocaciones, se propuso Goku desde el principio, tenía tanta experiencia en la lucha a causa de todas las grandes batallas que había librado en su vida que sabía cómo comportarse ante ese tipo de enemigos que querían jugar con la mente de los guerreros, sus burlas no lo harían sentir miserable como si fuera un hombre de un nivel inferior, así que prácticamente las palabras venenosas de Izu quedaron dispersadas en el aire.

Ver a su única nieta, la preferida seguramente de todos los que quizás tendría, herida en cuerpo y lastimada en su alma con su orgullo destrozado no era fácil. Ya se imaginaba cómo la chica se sentiría de miserable una vez que recuperara la consciencia y eso a pel le partía el corazón, sus ojos carecerían de ese brillo de alegría durante bastante tiempo mientras estuviera razonando y pasando por el difícil proceso de aceptar que aún no era una guerrera de respeto que serviría al mundo, él más que nadie sabía que el peso de la decepción sería duro para la más pequeña de la familia Son, él más que nadie había sido testigo de todas las noches en vela que esa jovencita compartía solamente con él, luchando como maniacos excitados bajo el manto estrellado del universo, abriéndose la carne con golpes brutales, rompiéndose los huesos con nuevas técnicas de combate hechas muy al estilo Son, sacándose la sangre sedientos de satisfacer su instinto salvaje y ante el asombro de sus familiares llegar a casa emocionados con sus ropas sucias porque para ellos cada mancha, cada cicatriz significaba valor y significaba que pese a los cambios siempre habría que recordar sus verdaderos orígenes, pelear era como una ruta de escape para no humanizarse completamente, una cuerda de la cual sujetarse para no olvidar quienes son realmente.

Sinceramente al momento de pelear ellos no pensaban en salvar precisamente la vida de la gente, más que eso, ellos se dejaban influenciar por lo que sus cuerpos les pedían que era adrenalina y acción, tal vez esa era la verdadera razón por la cual Goku jamás pudo controlar al Ozaru que vivía dentro de él, simplemente porque en la pelea su nivel de raciocinio era completamente nulo comparado con el nivel de instinto salvaje predominante que había.

Era cruel pero preferían dejar desamparados a los humanos a cambio de pelear hasta morir, preferían morir satisfechos en las batallas que vivir en paz pero insatisfechos, ellos dos necesitaban peleas y estar en acción constante para no verse envueltos en la locura, incluso Vegeta que era más razonable necesitaba de vez en cuando liberar todo el ki acumulado por tantos años por aquellas largas épocas de paz para relajarse, nadie más que Trunks y Goku lo sabían, que cada dos semanas él marchaba al desierto a luchar contra su sombra para desestrezarse.

Precisamente es por todo ese complicado sacrificio que hacía el linaje de esos tres Saiyajin que Goku pensaba en la humillación que sentiría la muchacha, tanto esfuerzo empleado durante tantos años para hacerse más fuerte, para que al final de cuentas en cinco minutos alguien llegara a destrozarle su sueño de convertirse en la más digna sucesora del hombre más fuerte de este universo hasta ahora conocido.

Como balde de agua fría, volvió a la desalentadora realidad, la culminación de esos recuerdos dejaron de nublarle la vista a Goku y la silueta de su rival volvió a ser clara y definida.

– No sé cuál es la razón por la que estás aquí pero si es por mi te advierto que has sellado tu sentencia de muerte – los labios de Goku se torcieron como pocas veces, amenazando a su rival, no le gustaba pecar de soberbio pero ya comenzaba a cansarse de ser testigo de cómo se burlaba de todos sus herederos.

Izu separó los labios lentamente pero no emitió letra alguna, automáticamente volvió a unir sus maxilares.

– Pues entonces este combate va a estar muy bueno – predijo y lo miró seriamente – Los Saiyajin como tú dices no los conozco, pero si habitan todos este planeta pues deben ser muy débiles porque ya mate a varios

– ¿Qué? – La mirada de Goku se desencajo abruptamente, le golpeó tan fuerte imaginarse en carne propia los momentos de dolor de la gente, que ante la impotencia de no haberlos protegido a tiempo enlazó su propia mano en un puño – ¿¡has matado a los humanos!? Ellos son inocentes ¿qué te han hecho infeliz? – dominado por sus emociones exigió una respuesta, ahora más que nunca no le daría tregua. Podía tolerar hasta cierto grado que guerreros como él y sus amigos perdieran la vida en una batalla puesto que todos compartían el mismo deber que era proteger a la Tierra que les ha brindado todo, sabían las consecuencias de arriesgar sus vidas pero los terrícolas eran ajenos no tenían por qué pasar por esas situaciones, le provocaba náuseas y sentía cierta culpa porque de haber llegado a tiempo a lo mejor muchas de esas personas estarían vivas , ellos deberían ser defendidos por todos los guerreros z y no dejados en el abandono total mientras alguien con intenciones oscuras llegaba y les hacía daño, si él se hubiera presentado minutos antes nada de eso sería así.

La criatura deforme se sobaba satisfactoriamente su vientre de afuera hacia dentro dándose suaves masajes, incluso por lo mismo llego a eructar en varias ocasiones atormentando más la mente de Goku. Solo de esa forma el guerrero z dejo de reprocharse un error que por ahora no podría corregirse, al menos no hasta que pudiera deshacerse primero de ese atlético monstruo, ya posteriormente invocarían a Shen Long y regresarían a la vida a sus víctimas.

– Absolutamente nada – confesó indiferente el asesino de terrícolas – pero sus intestinos aunque muy precarios han sido deliciosos, lástima que ya los vomité.

El rostro de Goku desencajado y pálido era el mismo que el de un enfermo del hígado.

– ¡E intentabas hacer lo mismo con mi hija! – muy lejos de ahí un grito fatigado se escuchó. Su propietario era Gohan quien se levantó como máquina demoledora de entre los escombros y se situó flotando lentamente a lado de su padre – no puedo esperar a hacerte trizas – un agudo dolor estrujó su corazón pero ni así dejó de clavarle los ojos fieros a Izu.

– Ya te demostré que puedo hacer de ti lo que yo quiera – ofendido por la prepotencia del Saiyajin, copio la misma postura que Gohan y se dispuso a atacar si era necesario

– Te voy a enseñar cual es mi verdadera fuerza – sin esperar más levantó los brazos a cada extremo para hacer salir toda su energía concentrada – ahh – el grito de guerra sacudió la tierra del suelo ocasionando que se formaran remolinos de viento y escombros. Como honorable jefe de familia cuando se trataba de proteger a las personas que más le importaban las cosas se ponían turbias, desgraciadamente la astucia no era una cualidad suya por lo cual nunca se tomaba el tiempo de planear alguna estrategia, de tal palo tal astilla dicen de los hijos que se parecen a sus padres, simplemente dejaba salir a su otro yo salvaje en el momento más tenso – ahhh – sus gritos anunciaban una transformación de otro mundo, sus cortos cabellos naturalmente tan oscuros cambiaban de color entre negro y amarillo brillante luchando una tonalidad contra la otra para ver cuál dominaba así como también su personalidad pacifica se veía reemplazada por la de un verdadero guerrero Saiyajin sediento de tener una lucha a muerte contra quien se le pusiera en su camino. Descargas eléctricas iluminaban el cielo azul, la masa muscular de Gohan se incrementó rompiendo las mangas del traje casual que llevaba, su expresión se endureció, la claridad de sus ojos se cernieron en contra de su enemigo una vez ya finalizada la transformación. La figura esbelta y reluciente de un Súper Saiyajin se asomó.

– ¿Qué te parece? – admirado de su propio cuerpo, orgulloso de su cambio no tardó en presumirlo así que con una sonrisa de lado a lado esperaba escuchar una exclamación de asombro de parte de su enemigo.

– Pero vaya sí que tu apariencia ha cambiado y tu aura también – reconoció asombrada la bestia – pero eso solo te hace más apetecible para mi estómago muchacho – la saliva le escurrió por los gruesos labios morados

– ¿Ah sí? – Preguntó irónico el primogénito de Goku – pues si tanto quieres te daré un bocado – el hombre voló hacía el enemigo con la velocidad del viento, astutamente decidió que una de sus manos entrecerrada fuera directa a su mejilla, lo único que no se esperaba la bestia es que a centímetros de tocarla Gohan envolviera su puño en una esfera rojiza, prácticamente esa mano cerrada rodeada de mucho ki logró hundirle la cara, por supuesto que no le daría la oportunidad de recuperarse por lo que le ensarto hasta 6 patadas entre el abdomen, espalda, piernas y un codazo en la cabeza, incluso dándole un rodillazo en ese cuello tan frágil. Izu sintió los golpes como trozos de piedras ardientes que se clavaban en su piel tan gruesa, el dolor agudo era acorde a los efectos puesto que esas voleas le habían ocasionado severos hundimientos en su cuerpo. Pero no era suficiente para matarlo, Gohan creyó haberlo dejado seriamente lastimado y se apartó dando piruetas cayendo de pie a lado de su padre que veía todo calculadoramente desde el piso.

Respirando con dificultad, pensando quizás en su próxima movida, la bestia exclamó aun perjudicado.

– Vaya eso me torció el cuello – dijo mal herido con el cuello torcido, el cómo se viera no importó cuando sorpresivamente hizo movimientos circulares en su cuello, las vértebras cervicales hacían fricción unas con otras de ahí al ruido fastidioso. Como testigo de aquello Gohan perdió el equilibrio al darse cuenta que ya la criatura se había recuperado de sus heridas – ¿esa es toda tu fuerza?

Biip bipp – el sonido de un camión pitando en medio de la calle ensordeció a los tres que estaban presentes en la carretera, fue tan fuerte el ruido que ni Gohan ni Goku lograron escuchar más de lo que había dicho Izu – ¿¡pueden quitarse de en medio trio de idiotas!? – insultó un hombre con aspecto de mecánico, traía barba de candado y un uniforme amarillo y sucio – ¿acaso no escucharon? – Ninguno de los tres volteo a ver a quien les gritaba empáticamente haciendo que el hombre se bajara del camión enfadado – ¡entonces voy a arrollarlos para que ahora si me ignoren, imprudentes! – se volvió a subir a su transporte, se rió en sus adentros seguro de que nada más al escuchar a su máquina avanzar se quitarían todos de la carretera huyendo asustados – eso les pasa por hacerse los valientes – apretó el pedal arrancando su vehículo a moderada velocidad en tanto se colocaba su cinturón de seguridad.

Gohan y Goku escudriñaban cuidadosamente los movimientos de su enemigo, miraban desapercibidamente al conductor y regresaban su mirada a Izu y así una y otra vez repitieron ese movimiento, presentían que algo malo iba a ocurrir, el conductor estaba en peligro.

– ¡Me molestas! – un disparo de energía atravesó el vidrio de la ventana delantera del camión que continuaba su camino, el asesino tenía la vena palpitante de su sien complacido de haber matado a aquel que lo aturdía con el fastidioso ruido.

Para su disgusto no vio ningún cadáver colgando de la puerta del camión como se esperaba, pero en cambio observó desencajado como Gohan se alzaba victorioso a varios metros arriba cargando al temeroso chofer que no hacía otra cosa más que vomitar a causa de su acrofobia.

– Con un nivel de fuerza tan bajo como el tuyo no me explico cómo pudiste esquivar a tiempo mi gran kanen – murmuró para el mismo la criatura.

Gohan ajeno a lo que pronunció su enemigo, se alejó lo suficiente para posar al hombre sobre el suelo sano y salvo

– No vuelvas por tu autobús, ¡márchate de ahí! – con esas palabras antipáticas ahuyentó al chofer en un santiamén.

– Basta de juegos humanos – anunció con un tono de bastante indignación – no puedo seguir perdiendo el tiempo con ustedes, yo vine por alguien desde muy lejos y debo volver con ese individuo ya sea vivo o muerto – sentenció ante la mirada incrédula de Goku y Gohan los cuales no hacían otra cosa más que preguntarse a que persona estaría buscando con tanta estulticia. Para saberlo, tendrían que obligar a Izu a remontarse muchas décadas atrás.

Flash-back

Detrás de un ordenador de grandes dimensiones, se hallaba manipulando los comandos un hombre de aspecto humanoide, si no fuera porque tenía una boca prominente bien podía hacerse pasar por uno.

– Mire Gran Soonsayaa, hemos encontrado el planeta 359 kp, ahí justamente debe de hallarse Kalau – informó con tanta atención a un individuo fornido de buena altura por lo menos de dos metros y medio.

– ¡Perfecto! Entonces diles a la primera fila de tropa que se vayan preparando para atacar, debemos detenerlo.

– La verdad no creo Gran Soonsayaa que con solo una fila de 17 hombres podamos detener a ese criminal prófugo, hizo papilla a la escuadra del capitán Yeloc – contradijo preocupado tras analizar la estrategia que posiblemente resultaría fallida.

– Tu solo escucha ordenes general, yo soy tu otro capitán y lo que haya pasado con el tonto de mi rival no tiene por qué suceder conmigo, los hombres que están a mi cargo son más valientes y ágiles que los de mi competencia ¿entendiste?

– Pero capitán…- a punto de contradecir fue interrumpido

– Si no quieres formar parte de esta honorable misión que nos ha encomendado el general Geras puedes decírmelo.

– Señor…

– Suficiente de contradecirme – cortó la conversación abrió su mano y justo aquí se apareció un largo látigo dorado – me deshonras

– No señor… - antes de que completara la frase su cuello ya había sido desunido de su cabeza por la fuerza de ese látigo.

Una vez que salió por la puerta de esa sala de control de la nave se dirigió a sus demás hombres.

– Muchachos – se posó frente a ellos con un porte austero – yo sé que ustedes son capaces de luchar contra uno de nuestros tantos enemigos, no importando la cifra de guerreros que tengamos en nuestras filas, confíen en sus destrezas, yo aquí los estaré esperando con la victoria a cuestas – levantó su mano como símbolo de honor.

– Perdón capitán – interrumpió ávido uno de sus soldados – ¿dónde se encuentra nuestro compañero Erard?

– Decidió adelantarse a la misión – surcó en su extensa boca una media sonrisa, sus hombres no habían entendido el doble significado de sus ácidas palabras.

– ¿Debemos esperar a que traiga noticias? – preguntó curioso el mismo sujeto a su mayor

– No, por supuesto que no mi gran amigo . Porque durante ese lapso de tiempo el monstruo Kalau podría darse de nuevo a la fuga, y tú sabes lo complicado que es buscar entre millones de planetas a un solo individuo. Hallarlo nos ha costado 16 largos años, no puedo esperar más para hacer justicia.

– Entonces…

– Entonces tomen una mini nave de las que tenemos estacionadas en el hangar – concluyó severo sin permitir ningún tipo de objeciones.

Así obedecieron entonces sus órdenes y marcharon hasta el planeta 359 kp, en media hora ya habían aterrizado en su destino.

Una vez con los pies en la tierra el escuadrón de hombres tomó sus lugares según como estaba trazado el plan.

– ¿Detectas alguna fuerza extraña? – preguntó poniéndose en alerta uno de los soldados a otro de sus compañeros, eran los vigilantes y los jefes de escuadrón.

– La verdad no detecto nada extraño, si aún usáramos los rastreadores que robamos a los subordinados de Freezer cuando llegaron a nuestra estación espacial dudaría de mi respuesta.

– Ya lo sé teniente, no entiendo porque si se supone que Freezer es tan inteligente, aún hace que sus hombres utilicen un artículo tan anticuado como ese, hacen que se confíen demasiado cuando pelean y no saben al final con quien se están confrontando.

– Exactamente es lo que yo digo de ustedes – la voz ronca y tenebrosa de alguien que se hallaba a sus espaldas los desconcertó.

– ¡Kalau! – gritó aterrorizado uno de esos dos soldados

– Ese monstruo – apodó a la figura fornida de tres metros, deletreando boquiabierto cada una de las palabras,y para su pesar sus tropas estaban con la misma expresión que él, nadie se hallaba preparado para actuar, el miedo los controlaba en el momento más infortunio

– Así que se han tomado la molestia de venir a seguirme – les sonrió divertido la criatura color azul metálico – tantos años desperdiciados de sus vidas para al final de cuentas terminar aquí con ella.

– ¡No le hagan caso! – Ordenó exasperado el que estaba a cargo de todos – ¡no lo escuchen! Sus ensordecedoras palabras no los harán cambiar de opinión, hemos venido para capturarte, le debes un juicio a nuestra nación – explicó agotado

– No puedo creer que aún lloren por la muerte de su queridito rey Zanión – abrió su boca de lagarto para dejar salir una que otra ruidosa carcajada, las abundante gotas ácidas de su saliva cayeron sobre los rostros y las cabezas de algunos escépticos soldados deshaciéndoles los cascos, para aquellos que no los tenían cubriéndoles se deformaron las caras, al percatarse de los gritos histéricos de sus pupilos, el encargado de la misión no dudó en dar la siguiente orden.

– ¡Disparen! – en seguida los 12 soldados que aún quedaban de pie comenzaron a disparar incontrolablemente en contra de ese lagarto. rayos de luces violetas intentaban impactar sobre él, pero ninguno logró su objetivo dado que ese ser monstruoso por muy pesado que se viera no era lento, era tan hábil y rápido como para lograr situarse detrás de algunos aterrados guerreros escudados y atacarlos de sorpresa, comenzó a mordisquear sus cabezas y hacer de ellas pudín, la cual degustó con gran alegría y mientras lo hacía escudriñaba amenazante a uno de los dos encargados de llevar la misión lo cual sirvió de distracción para él mismo pues a sus espaldas una red eléctrica lo abrazó, uno de los soldados lo tomo descuidado y lo acorraló entre esa misma malla de hilos eléctricos dejándolo a merced de los únicos siete guerreros que quedaban vivos.

– Ahh – los gruñidos y lloriqueos del monstruo les indicaron a los soldados que pese a las bajas en su escuadrón habían logrado su objetivo, atrapar a uno de los mayores exterminadores de su especie, al asesino de su rey, al que huyó de la justicia de su planeta.

– Listo muchachos – uno de los dos jefes del ejército finalizó la misión, sudó la gota gorda, le costó trabajo y se perdieron la vida de muchos de sus compañeros pero al final el sacrificio valió la pena, concluyó pensativo.

– ¿¡Listos para la segunda ronda, o para morir!? – el dueño de esa voz no parecía para nada feliz con el resultado de la lucha.

– ¿Quién eres tú? – su mirada lo llevó hacía donde la voz jovial provenía, sus múltiples ojos rojizos aterrizaron sobre la roca de una montaña de poca altura

El nuevo oponente los observaba desafiante desde lo alto, sin un poco de miedo y dispuesto a ponerle más sabor a la guerra.

Así como aquellos lo catalogaban él los catalogaba, como cobardes fuereños, ni uno ni otro eran nativos de ese planeta 359 kp, de hecho los originales habitantes de ese planeta por seguridad ni se habían asomado.

– ¿Eres un Kapesiano no es así? – Se hizo a la idea de que estaba en lo correcto y por eso no temió – ¡No te metas en asuntos ajenos criatura! – Aconsejó crédulo – solo venimos a tu planeta a capturar a un rebelde.

– Ese rebelde que llevas ahí es mi mascota – informó sublevado.

– ¿¡Que dices!? – chilló colérico

– Suéltalo ahora mismo – mandó de mal humor

Por supuesto que debido a los esfuerzos sobrenaturales que habían hecho todos los captores no dejarían ir tan fácilmente a su rehén, principalmente porque tenían un código de honor ante su nuevo rey. El tipo estaba loco.

– ¡Oblíganos! – indujo añadiéndole más tensión al asunto.

A diferencia de lo que se esperaban, su oponente no se intimido por ser inferior en número, por supuesto que no se hizo de rogar y tomo cartas en el asunto.

– Ohhh – un grito de guerra contrastó el rugido salvaje de los animales anómalos que habitaban ese planeta seco.

En consiguiente las dos siluetas iniciaron una batalla en ese campo abierto sin que nadie más interviniera, aprovechando la distracción del nuevo rival que se atrevió a interrumpirlos los soldados sobrevivientes optaron por marchar con el engendro atado por tiras de redes eléctricas que lo quemaban con el solo rose.

Quien estaba en contra de ese apresamiento supuso que no tenía mucho tiempo para liberarlo, así que reaccionó y cambio de estrategia, los puños y los cabezazos dejaron de ser parte importante en esa batalla, ahora mismo sostenía a su enemigo de su cola y lo halaba hacia el agua hirviendo del río termal, provocando así que los dos se sumergieran al fondo de esa corriente rápida, la lucha dejo de ser terrestre y comenzó a ser acuática, el sujeto odiaba adoptar malas costumbres de otras criaturas con las que anteriormente se había topado pero los minutos continuaban avanzando y esta era la única oportunidad de acabar con todo de una vez, así que sin pensárselo mucho, cobardemente tomó del cuello a su rival, el agua no le ponía las cosas fáciles, sus manos resbalaban cuando intentaba tocarlo pero finalmente controló la situación y lo sostuvo fuertemente apretando el hueso hioides, llevándolo a la asfixia.

Resuelto el asunto salió como proyectil de ese arroyo y voló hacía el resto de los soldados dejando chorros de agua que caía de su ropa por el cielo y el suelo, pronto los encontró cuando se hallaban a punto de subir a su nave con su presa por eso sin dudarlo boicoteó esa intención y destruyó la nave estrellándose él mismo contra ella. El golpe si dolió pero quería salir triunfal de esa escena.

– ¡A donde van malnacidos! ¡Ya les dije que soltaran a la bestia! – se puso de pie rápidamente – ¡Earth Destroyer! – más no avisó y en medio segundo toda la flota de soldados se convirtieron en cenizas ardientes y humeantes.

Horas después…

– Señor – se abrieron las puertas metálicas de la base más segura de la nave donde se hallaba el capitán del desaparecido escuadrón de 17 hombres.

– Dime soldado…

– Han sido…- inhalo aire para sus ajetreados pulmones y prosiguió – eliminados

– ¿¡Que!? – su rostro pacifico se tornó desencajado

Fin del Flash-back

– ¿¡Qué pasa contigo porque no continúas!? – lo retó Goku

– Ese fue…- la escena recordada provocó que ante él su propia furia interviniera, Izu apretó sus manos inquieto a la vez que su abdomen se endureció como cemento, las venas de colorido rostro amenazaban con reventar y dejar salir borbotones de sangre a su paso sino se relajaban, la figura perfectamente definida de quien en sus sueños lo atormentaba aparecía una y otra vez en su gran cabeza, gotas frías de sudor recorrían su cara, el ceño de Izu se arrugó cuando examinó con mucha atención a sus oponentes.

– Gohan – llamó a su hijo mayor – hace tiempo que no tengo una batalla interesante, déjame luchar esta vez

– Pero papá…no es tan débil como piensas…- tartamudeó

– Por favor Gohan – interrumpió tranquilo – si lo haces te prometo que dejaré de entrenar a Pan a escondidas

– Papá…- avergonzado una gotita de sudor resbalo por su sien – no tenía idea de que te llevabas a Pan a entrenar, yo creí que se fugaba con esa niña llamada Bra y que por eso faltaba a sus clases, supongo que tendré que pedirle una disculpa a su familia, tengo en un mal concepto a esa niña.

– ¿Ah sí? – Exclamó con timidez – yo pensé que ya te habías dado cuenta de que se fugaba conmigo a las montañas Paoz - Bueno entonces en ese caso – carraspeó intencionalmente para cambiar de tema, tontamente solo se había descubierto – no le digas nada a tu madre ni a tu esposa, me van a matar de hambre si se enteran. Pero en serio Gohan, déjame pelear estoy seguro de que puedo ganarle – sonrió orgulloso

Otra vez Gohan pensó en impugnar la idea de su papá, pero al verle ese brillo de emoción que hace años no se aparecía en su rostro, se calló, no había querido decirle a nadie nunca ni siquiera a su hermano, que su padre desde hace ya tiempo se veía aburrido de su vida cotidiana, lo que le hacía falta era acción, que llegaran enemigos como en los viejos tiempos que los pusieran en aprietos aunque al final de cuentas casi siempre terminaran rogando a Kamisama que les iluminara las cabezas para encontrarle una solución a sus problemas cuando ya las batallas estaban a punto de perderlas.

Podía hacerse el tonto pero Izu contaba con una acuidad auditiva de admirarse, había escuchado cada palabra emitida de sus enemigos aunque estuvieran en la lejanía. Cansado de oír sandeces prosiguió con su proyecto en mano.

– Basta de discutir humanos – exclamó impaciente – pueden luchar los dos contra mí, las cosas no van a cambiar, el resultado será el mismo.

– No quiero que esta batalla sea tan corta, ¡voy a disfrutarla como hace años no hacía! – dictaminó a su vez que un torbellino de luz dorada le cubría de pies a cabeza transformándolo en la fase súper Saiyajin, empezaría utilizando un poco de su fuerza ir conociendo a su rival.

– Hm – torció la boca puntiaguda – a mí no me engañas engendro – reclamó – puedo sentir salir de tu venas una energía más potente que la que me estás mostrando.

– Ah – se sorprendió Goku – ¿así que sabes detectar el ki?

– No sé a qué te refieres con ki pero tu fuerza va más allá de la que me muestras, sin embargo – retorció su cuello para calentar los músculos – es decisión tuya si quieres pelear de esa forma

Goku lejos de estar inquieto comenzó una pelea de contacto contra él, golpeo la mejilla se Izu la cual se hundió como si fuera de goma, luego de su parte hubo un rodillazo en el pecho de Goku el cual escupió gotas de sangre las cuales cayeron como llovizna ligera, sonrió complacido y se limpió los labios agrietados, se lamio un poco de ese tinte rojizo de su boca y exclamó emocionado.

– ¡Perfecto, entonces dejaré de usar máscaras! – Advirtió Goku – esta vez te mostrare mi siguiente trasformación – anunció alegremente y como no estarlo si efectivamente ante sus ojos se erigía un gran panorama – Ahhh – al grito de guerra la energía de Goku se incrementó cien veces, su aspecto flacucho cambio totalmente, su tórax se ensanchó y sus músculos se tensaron como si grandes ligas estuvieran apretándolos, sus ojos grandes se achicaron y se estiraron, el vello de sus cejas desaparecieron, su figura se enarcó porque su espalda se volvió robusta y fuerte, sus pectorales se endurecieron, su cabello largo creció hasta llegarle debajo de los glúteos pero lo más impresionante fue que sus rasgos humanos se marcharon, el progreso de ese desarrollo lo convirtió en un humanoide con aspecto de gorila, es como si se hubiera fusionado un terrícola con un animal incluso despedía una fuerte esencia salvaje, Todo eso tan repentino hizo que los ojos desorbitados de Izu admiraran aquella imponente figura que se alzaba frente a él.

– Te confieso que no me gusta mucho esta transformación – fueron las primeras palabras de Goku, adoptando su nueva forma.

Totalmente cierto, dedujo desconcertado Gohan, hace meses de la propia boca de su padre se enteró que esa evolución Saiyajin no le agradaba porque su energía se agotaba extremadamente rápido, otro problema radicaba en que no podía controlar el enorme poder de la fase 3 y su cuerpo no terminaba por acostumbrarse a él, mantenerse con esa transformación por mucho tiempo era imposible, ¿entonces porque optó por utilizarla? Se preguntaba Gohan con curiosidad.

Los pensamientos de Gohan fueron interrumpidos por los primeros choques de puños entre los rivales.

– Ho – una lluvia de ataques masivos y veloces se repartieron entre cada zona sensible de Izu, sus tejidos vivos se deshacían al contacto de un golpe, por supuesto que a él le dolían pues ahora eran más potentes, más dañinos.

En más de una ocasión a Izu le hizo vomitar sangre con tonalidades azules cuando su rodilla hizo que estallara su bazo, las huellas de hematomas en su cuerpo mallugado, la vestimenta que hasta entonces le cubría resultaron en desgarres, por cada contacto le surgía un nuevo rasguño a su cuerpo, obviamente el combate cuerpo a cuerpo Goku lo estaba ganando.

Fue tanta su concentración en la pelea que no se percató que algo estaba particularmente ocurriendo desde hace rato, Izu no hacía ni el más mínimo esfuerzo por defenderse de los ataques de Goku, Gohan como siempre analizo cuidadosamente el comportamiento del monstruo y lejos de estar feliz por la inminente victoria de su padre se preocupó, Goku le ensarto un codazo en el pecho al corpulento Izu, y una patada más en la pelvis ocasionado un agudo sufrimiento que lo doblego y le quitó el aire.

El vuelo de Goku lo apartó, se colocó de medio lado inclinando un poco el cuerpo, achicó sus ojos para medir la distancia con su oponente. Colocó sus brazos por detrás ocultando sus manos de la vista de Izu, casi todo estaba listo pero para el enemigo la intención de Goku era bastante clara, lo iba a atacar ¿Cómo? No sabía pero más valía estar atento, esta fase Saiyajin era más rápida que la anterior.

– ¿Qué es lo que pretendes? ¿Enseñarme un nuevo ataque? – Sonrió complacido ante el silencio sepulcral de Goku – estas dudando mucho y te estas tardando, creó que no lograras darme. No puedo dejar que te concentres por tanto tiempo porque tengo esperando a alguien con quien tengo que pelear también.

– ¿Otro en enemigo? – se sorprendió Goku. Interesado espero paciente la explicación pero esa no vino

– Asuntos personales – alzo la cabeza hacia el sol radiante de esa tarde, el destello de la luz se veía en sus ojos pasivos, sin embargo desapareció su característica sonrisa – solo te diré que por culpa de él, a mí me desterraron de mi planeta, pero eso no te importa – volvió a sonreír arrogante apuntando con un dedo a la cabeza de Goku – así que vamos dispárame.

– Ja – bufó indignado Goku – si eso es lo que quieres – con el orgullo herido tensó la mandíbula – te lo daré entonces – ha – una fuente de energía poderosa fue dirigida a su pectoral. Goku tenía sus propios planes muy diferentes, mientras la esfera energética dañaba a su oponente él ya se preparaba para lo siguiente, arrancó el vuelo a velocidades máximas con el puño derecho extendido, gritó emocionado a los cuatro vientos – puño de dragón – rugió como animal agitando orgulloso la cola de gorila en el aire, no paso ni 5 segundos cuando ya se hallaba cara a cara con el otro sujeto, pero su meta no era llegar ahí, su puño rodeado de una bola pintoresca se clavó en el abdomen como un cañón, el destello de luces de toda esa energía volvió invisibles a los protagonistas de la batallas, Goku seguía gritando endemoniado porque él no pararía de hacer presión en el estómago hasta haberlo atravesado. su puño del dragón era el arma más poderosa de esa fase Saiyajin, la única técnica inventada por él que además nunca le había fallado, todo lo que se necesitaba para realizarla era inteligencia, disparar una especie de hame hame ha para distraer al oponente y al mismo tiempo con otra técnica golpearlo rápidamente en una zona vital y delicada para matarlo.

Desde su lugar, Gohan veía todo sumamente inaudito, su mirada clavada en su padre indicaba que tenía miles de dudas, la nueva manera de pelear de su progenitor la desconocía, parecía que llevaba prisa por deshacerse de ese demonio sin origen conocido, la explosión fría del ataque continuaba haciendo mella en el oponente, sus gritos se escuchaban aunque estuviera a kilómetros.

Goku logró atravesar el cuerpo de Izu y de inmediato en el aire se volteó a verlo para asegurarse de que todo haya salido bien, el destello se acabó aclarándole la vista solo así notó el rostro demacrado de la criatura y por supuesto que le causó lastima, mas al notar que sus manos trataban de cubrir inútilmente el orificio enorme de su abdomen.

– No soy tan cruel – escupió agitado Goku – terminare con tu sufrimiento ahora mismo – hame – preparo su mejor técnica – hame

– Espera – gritó escupiendo la criatura – esto aún no se ha acabado – para pronto inesperadamente su cuerpo destrozado comenzó a dividirse en 6 cuerpos más. Goku pensó estarse mareando aunque en realidad si había muchos alienígenas idénticos frente a él.

Una risotada como las provenientes del inframundo aturdió al hombre más fuerte de la Tierra, no podía creer lo que estaba viendo.

– ¿En serio crees que no sabía lo que pretendías? – Rotó su cabeza 360 grados estando su cuerpo en sentido contrario, el tipo tenía una flexibilidad impresionante como si estuviera hecho de goma pura – al único que lastimaste fue a mi clon.

– ¿Clon? – tartamudeo Goku, sus dientes se escuchaban como castañuelas cada vez que chocaban.

– Clon – musito Gohan desde el suelo y pronto comprendió todo – ¡papá! El tipo solo te estaba poniendo a prueba – avisó consternado.

– ¿Eso quiere decir? – una gota de sudor fría recorrió su sien hasta su mentón - ¿que en realidad no te he estado lastimando? ¿Para qué? – habló tembloroso sintiéndose desgraciado, había jugado con él todo el tiempo y ni lo había notado. Su trasformación decayó en ese instante, conmocionado volviendo a ser el mismo Goku de siempre.

– Cometiste el gran error de decirme que no podías controlar bien esta fase, que no te agradaba usarla así que opte por dejarte pelear todo lo que quisieras así te cansarías muy pronto y perderías tu forma, y ahora mírate, has vuelto a ser el mismo tipo patético que vino a confrontarme al principio.

– Pero yo…- murmuró Goku decepcionado, había puesto las cosas difíciles como siempre y todo por querer divertirse un poco con su rival, no podían culparlo estaba emocionado de poder pelear en serio luego de tanto tiempo.

– Pero nada – lo interrumpió con una carcajada enorme – ¡ahora mismo te mandaré al infierno por idiota! – él y sus clones volaron hacia él arrojando cientos de golpes, borbotones de sangre caían del cielo como llovizna a tal extremo que esas salpicaduras de tinta roja mancharon algunos sitios del rostro desubicado de Gohan, si no intercedía iba a matar a su padre.

– ¡Basta! - voló Gohan hacia Izu - Pelea conmigo – retandolo se arrojó a su cuerpo, empuñó su mano dispuesto pegarle para rescatar a su padre de la masacre de la que estaba siendo objeto pero Izu fue más listo y rápido, esquivo el puñetazo y atrapó en el aire a Gohan sosteniédolo del cabello,en un santiamén cubrió su cabeza con su enorme mano y una luz estallo como dinamita en ella causándole severas heridas, su cuerpo inerte bajo al suelo como una hoja lo hace al descender en el aire, y cuando llegó al suelo abrió un hoyo.

Después de ver eso muchas carcajadas violentas le siguieron mientras reanudaba su actividad con Goku, seguía despedazandolo como a un muñeco de trapo, ahora impactaba su cabeza tan dura en la frente del guerrero abriéndole las heridas más y más, posteriormente lo agarraba del cuello como a un ganzo zarandeándolo.

– ¿Ya te cansaste de humillar a mi mayor contrincante? – una voz profunda y desganada atrajo la atención de Izu, automáticamente sus ojos se clavaron en el dueño de esas palabras – soy Vegeta, y tu próximo rival – le dirigió una de sus características sonrisas prepotentes.

– Hm – sonriente arrojó el cuerpo inmovil de Goku al vació y este se hundió en el agua del océano – así que tenemos más bichos aquí, ¿Cuántos más hay? – preguntó aburrido, sus clones volvieron a unirse a él.

– Papá – como su hubieran respondido a su pregunta otra voz apareció en el acto – no lo trates con tanta confianza recuerda que el derrotó al Sr. Goku – Trunks apareció aconsejando preocupado a su padre.

– Tu cállate Trunks, nadie te obligo a venir aquí puedes regresarte con Bulma si quieres a mí me estorbas – contestó agriamente, muy a su forma de ser.

– Escúchame…- quiso proseguir con su consejo pero Vegeta no era de los que toleraba que lo trataran de forma déspota, como a un niño. Así que frunció el ceño y con los brazos aún cruzados, le habló a su hijo amenazante.

– ¡No escúchame tú a mí! Kakaroto no perdió por ser débil, fue porque al idiota aún no se le quita la manía de jugar en los combates.

– Pero también Gohan…

– Gohan no estaba en sus mejores condiciones, tiene años sin entrenar – al decir esto con un tono enojado recordó todas las veces que le dijo al hijo de Kakaroto que fuera su casa a entrenar con él, pero nunca había tenido tiempo por cuestiones de trabajo según el hombre.

– Un momento – se puso a razonar el monstruo – entonces ustedes tenían tiempo viéndonos pelear

Una ligera risa de parte de Vegeta le hizo saber que efectivamente había sido testigo de esa batalla casi desde el principio

– No interrumpí porque quise saber hasta dónde Kakaroto había llegado con todos sus entrenamientos pero parece ser que entrenar con esa chiquilla llamada Pan no lo volvió tan fuerte, y eso sucede porque la única forma de volverte más poderoso es peleando con toda tu fuerza con personas de un nivel superior, más bien el entrenamiento con esa chiquilla fue una pérdida para él y para ella fue un beneficio.

– Ah ¿te refieres a esa criatura debilucha que derrote en un santiamén? – exclamó enorgullecido recordando a la pequeña valiente que arriesgó su vida por salvar la de unos simples humanos.

– ¡Nadie se entrometa! – desde arriba de unas rocas se posaba firmemente el hijo menor de Goku – tengo todo el derecho a ser el primero en enfrentarlo, pues lastimó a toda mi familia. ¡Humillo a los Son! – escupió enfurecido, hastiado de ver la situación tan desfavorable. Nunca antes se le había visto tan molesto, incluso Trunks su mejor amigo no lo reconocía.

– Goten – murmuró sorprendido Trunks volteando a verlo.

– Hm mocosos – gruñó indiferente Vegeta confiado de que no lo dejarían en paz ellos dos hasta que ellos pelearan primero – has lo que te plazca después de todo no duraras ni un minuto con él, eres más débil que el propio Gohan.

– Ja – emitió sarcástico son Goten – siempre tan positivo Sr. Vegeta – sonó a reproche su oración

– Goten – consternado lo llamó por su nombre Trunks – tu si me vas a escuchar - casi le suplicó - no seas como mi padre, si no tienes una estrategia para derrotarlo no te expongas.

– Trunks tu no entiendes – le reprochó al joven Briefs – casi mata a mi padre y a mi hermano, me sentí tan impotente, pero desgraciadamente estaba todavía lejos de aquí y no pude llegar a tiempo a ayudarles, tengo un deber que hacer ¿entiendes eso?

Con la pena y poco satisfecho Trunks tuvo que asentir. No sabía si era la sangre Saiyajin recorriéndole muy caliente por las venas lo que lo obligaba a actuar así, o simplemente se sentía responsable de lo sucedido a su familia y quería enmendar las cosas.

– Entonces yo luchare contigo – se ofreció valientemente.

– ¡No! – Se negó de inmediato poniéndose agresivo – esta es mi batalla – defendió como un perro rabioso que limita su territorio a los intrusos, y antes de que alguien se le adelantara y lo interrumpiera corrió hacia el monstruo para atacarlo con todo el poder que tenía. En el transcurso se transformó en súper Saiyajin, voló tan rápido como pudo y justo desapareció de la visión de su enemigo antes de tocarlo reapareciendo por detrás. El alienígena fue objeto de una pequeña trampa de Goten que tuvo efecto porque esta le permitió al menor de los hijos de Goku sostener por detrás los brazos de su enemigo tan fuerte que al jalarlo podía dislocar sus hombros, con un rodillazo potente directo a su espalda hizo arquear el cuerpo del enemigo hacía adelante arrebatandole un grito de horror a la bestia; pero él no era cualquier sujeto ya había presumido de su gran flexibilidad con Goku y Gohan y no iba a darse por vencido por culpa de ese chiquillo que ni fuerte era; aún no le enseñaba en realidad de lo que era capaz de hacer. Como anteriores ocasiones giró medio cuerpo sin necesidad de mover la cadera, su rostro quedó tan cerca de Goten que se sentía chocar el aliento de ambos. El enemigo enfurecido dibujo una sonrisa macabra, inesperadamente sus ojos se volvieron rojos y despidieron violentamente un láser tan caliente que cegó por completo al Semi Saiyajin, un grito aterrador llego a oídos de Trunks.

– ¡Goten!– corrió impaciente alzando el vuelo – ¡bestia maldita! – arrojó un puño pero el otro se le adelantó y en el momento en que se supone iba a impactar, Izu colocó enfrente suyo el cuerpo desorientado de Goten el cual buscaba desesperado mirar el paisaje pero estaba completamente ciego lógicamente no podría esquivarlo. El muchacho le sirvió a él como escudo, recibió el brutal golpe de Trunks Su mejor amigo en consecuencia escupió mucha sangre. Abajo Vegeta observaba enojado el panorama, si lo hubieran dejado luchar primero las cosas no estarían saliendo así, pero eso pasaba por hacerse los valientes, no se daban cuenta de que no estaban en buena condición física.

– Maldición – se lamentó consternado Trunks luego de darse cuenta de su equivocación, por error lastimó a su amigo y ahora las cosas estaban peor que antes.

– Adiós idiota – una ráfaga de polvo verde salido de su boca se estrelló contra todo el cuerpo del hijo de Vegeta enviándolo lejos bajo tierra, enterrado como un muerto.

– Mi turno – entonces impaciente muy a regañadientes también se dispuso a volar Vegeta, solo que esta vez alguien inesperado apareció y lo hizo detenerse abruptamente a menos de dos metros de llegar a Izu.

Una sombra lúgubre y siniestra se posó amenazadora detrás de Izu. Al principio la criatura no se percató de que había alguien atrás y luego presintió que alguien se encontraba acechándolo a su espalda, sin embargo por extraño que pareciera no existía ningún ruido que se lo comprobara, ni la evidencia de que alguien estaba ahí, lo único raro fue la repentina calma de las ráfagas de viento. Era un silencio sepulcral como el que existía en los cementerios a media noche, porque hasta los pájaros que habían andado libremente por el ahora enrojecido cielo parecían haberse ido espantados, el ambiente fúnebre apestaba la zona, curioso volteó por seguridad propia.

Sus ojos de aspecto rasgado se centraron en la figura entrometida que se atrevió inoportunamente a interrumpir tan importante momento, el sujeto alcanzó a susurrar medianamente descolocado al entrometido al parecer lo reconocía, Vegeta quien si podía ver desde su sitio al acechador boqueó asombrado.

– Hir…- ZAZ un manotazo le voló todos los colmillos haciéndole girar la cabeza hacia un lado por la fuerza utilizada, antes de que reaccionara el monstruo inmediatamente una nube de polvo oscuro salió expulsada de la planta de los pies de su agresor, esta se enredo alrededor de las piernas de Izu funcionando como cuerdas porque lo inmovilizaron; aturdido todavía por el golpe no hizo nada así que quedó paralizado de los pies totalmente. Una flama azul de forma asimétrica salió del dedo índice del recién llegado, con ese dedo delineo la contornos corporales del individuo con una exactitud impresionante como si lo estuviera dibujando con un pincel.

– ¡Aghgggggh! – la expresión de terror acaparó toda la atención de Vegeta sacándolo de su ensimismamiento. Los ojos abiertos de par en par de la criatura mostraban los pequeños vasos oculares derramándose por toda la retina, sus ojos debido a esos vasos sanguíneos rotos estaban llenándose de sangre, la visión se le nublaba pero su conciencia seguía intacta. No había nada que hacer.

¡Chof! – el sonido de un líquido derramándose perturbó la mente del Saiyajin y de un agonizante Izu también. Sus ojos descolocados no quisieron evitar mirar hacía sus pies, solo así sin esperárselo pudo percatarse de que estaba saliendo agua de su cuerpo. ¿Qué carajo era? Juraría que no estaba sudando. Comenzó a sentir mucho calor, un calor ardiente y sofocante tanto como el de la cera caliente, su temperatura corporal aumentaba sin motivo real alguno ¡era como una vela! viva. Sentía que estaba quemándose demasiado por dentro. Pronto supo que estaba derritiéndose.

Era inaudito para Vegeta lo que veía. Jamás en su vida había presenciado una técnica parecida. Creía haberlo visto todo, principalmente luego de haber conocido al dios Bills, pero la verdad es que estaba quedándose corto, muy corto de conocimientos.

– ¡Aghgggggh! – los gritos ahogados estaban apagándose con cada segundo, por lo menos el enemigo ya había perdido más de la mitad de su masa corporal y estaba adelgazo rapidamente. Aunado a su masa perdía también su fuerza y junto a su fuerza la energía.

Algo desconocido estaba deshaciéndolo como un hielo lo hace cuando lo acercan a una fogata, todo sucedía tan rápido que para cuando Vegeta parpadeo los huesos de la cara de su enemigo se remarcaron, parecía un esqueleto ahuyando y para Vegeta la figura era de por sí más terrorífica.

Pero los ruidos finalmente se extinguieron, cayeron los últimos litros de líquido varios metros abajo, y ya no había nada. La nube de polvo que había servido como cadenas sosteniendo los tobillos de Izu, desapareció y se esfumó en el aire como el humo del carbón. Limpiando todo el ambiente de la contaminación.

Solo el aroma putrefacto quedó impregnado, a Vegeta le dio ganas inmensas de vomitar pero se contuvo. Era más importante para él controlar sus nervios alterados y no mostrarse atemorizado. No podía dejar que sintiera su miedo, su enemigo número uno.

– Muy bien Vegeta – abrió los finos labios para anunciar algo dedicándole una mirada de hielo muy expectante – por fin me he deshecho de los estorbos, como lo planee desde el principio…

En medio de aquel terreno intrépido y violento los dos hombres se escudriñaban en medio de la psicosis generada. Las gotas saladas seguían corrriendo cobardamente desde la frente arrugada de Vegeta hasta su mentón.

– ¿A qué te refieres con que lo planeaste? – preguntó dubitativo esperando sacar algo de información al fuereño.

– Es bastante obvio, mono – le dijo acompañado de un tono sumamente repulsivo. Ignorando la mueca disgustada que puso Vegeta, se ajustó la bata de médico que llevaba.

– ¿No te enseñaron a respetar a los seres de sangre superior? – Reprocha el Saiyajin muy molesto – Se nota que no aprecias para nada tu vida – apretó la mandíbula indignado, pero no le importó a su contrincante porque especialmente a él le encantaba sacar de sus cabales a su rival.

– Lo único que me adoctrinaron fue que eliminar las amenazas siempre era lo mejor, por eso voy a matarte – apretó los labios.

– Ah me consideras una amenaza a pesar de que la última vez me demostraste tu supremacía de poder y me venciste – se carcajeó Vegeta pensando en lo irónico que era todo el asunto, primero él consideraba al extranjero un peligro y ahora él peligroso era él – será que fue una ilusión mía y en realidad no fue tu fuerza la que me venció y probablemente todo fue originado por algún truco de magia – pensó detenidamente barriéndolo con la mirada de pies a cabeza, intentó escucharse seguro pero la realidad es que ni siquiera él se creía esa hipótesis.

– A lo mejor fueron mis vastos conocimientos "príncipe" – enfatizó con evidente burla escondiendo sus manos en los bolsillos blancos de su pantalón – y como tú dices puede que no sea tan poderoso, mi aspecto físico es deprimente en comparación con la de ustedes los Saiyajin – hizo una pose extendiendo sus manos a los lados para que Vegeta apreciara algo que a leguas era cierto, su figura parecía la de un hombre debilucho que nunca en su vida había hecho ejercicio, casi era parecida a la que tenía Gohan.

Pero Vegeta no era nada tonto, tenía vasta experiencia dado que llevaba varias batallas en su andar y si algo aprendió a la mala es que nunca debe subestimar a los contrincantes por el físico o la pasaría muy mal como le ocurrió con el gordinflón tonto de Majin Buu, el sádico de Freezer e incluso el maldito de Cooler, en su momento él también fue considerado un enclenque por todos cuando llegó junto a Nappa a la Tierra y solo por ser pequeño de estatura pero pronto les demostró su supremacía.

– Todos los de tu raza eran así – recordó fugazmente la apariencia de esos alienígenas, pero sus recuerdos estaban algo borrosos por el largo tiempo ya transcurrido – pero no vas engañarme – meneo su dedo índice de un lado a otro en una negativa – a lo largo de mi vida me he enfrentado a sujetos que por su apariencia no harían mella en nadie, Freezer, Majin buu son tan solo algunos los que me han puesto en aprietos.

– Si, puede ser – razono el individuo tosiendo un poco – probablemente – mencionó mientras escuchaba las fuertes ráfagas de viento polvoso que meneaban su larga bata – Después de todo cuando apareció ese tal Majin buu yo ya vivía aquí, incluso yo fui uno de los que levantaron las manos para darle energía a ese individuo para su Genki dama – reveló con aquella penetrante mirada grisácea.

– ¿¡Que dices!? – Escupió velozmente sus palabras y se inclinó asombrado hacia adelante curvándose – ¿Te atreviste a ayudarnos?

– Fue simple conveniencia – la comisura de sus labios formó una elipse pequeña – si no lo hacía Majin buu los mataría a todos incluyéndote y si eso sucedía yo no podría cumplir con mi venganza – se abrazó así mismo cuando explicaba mirando al cielo que se estaba poniendo nublado – mi llegada aquí hubiera sido en vano y eso era imperdonable porque no viajé casi 10 años en el maldito oscuro universo para nada. La verdad me hirió el orgullo ayudarles en esa ocasión – bajó la mirada ciertamente muy dolido, aquel acto ejecutado fue lo más decepcionante que había hecho últimamente pero no era para menos él se había tragado el orgullo ayudándoles para salir beneficiado y aunque había salido bien el plan sus remordimientos seguían siendo grandes – Sin duda creo que le sirvió bastante mi energía a ese otro Saiyajin junto con la de aquellos estúpidos humanos, por cierto – hizo una breve pausa clavándole la mirada a vegeta – cuando los humanos liberaban su energía tuve que tolerar el aroma invisible que despedía esta energía, era un olor tan desagradable para mí, toda ella era nauseabunda – se quejó muy enojado – Para evitar que ocurra de nuevo algo así me gustaría cortarles a los humanos las manos uno a uno pero evidentemente no me conviene, primero tengo que sacarles el mayor provecho posible.

Las orejas de Vegeta se sacudieron revelando que se había puesto en alerta tras escuchar lo último.

– ¿Qué puedes querer tú de unos inservibles terrícolas? – fingiendo que no le interesaba el tema se cruzó de brazos y cerró los ojos lentamente.

– Tú sabes que la proliferación masiva de mi especie es necesaria para su supervivencia, me temo que voy a tener que usar a unas cuantas de sus hembras para que tengan a mis crías; con suerte nacerán más con características mías que suyas – relajó los brazos bajándolos y siguió narrando concentrado – he llegado a esa conclusión luego de haber estudiado por muchos años esos libros que hablan sobre genética, anatomía, biología y bioquímica, y en base a mis propias investigaciones, sé que la probabilidad de que mis críos salgan con un ADN similar al mío es de un 85%. Eso significa que después de todo somos muy compatibles los terrícolas y yo – pestañeó varias veces iconforme con el resultado de su investigación. Los terrícolas no merecen mezclarse con nadie de una raza superior a la de ellos, sería como manchar el linaje.

– Malnacido – enseguida lo fulminó Vegeta con la mirada tal y como había deseado el otro hombre que hiciera. Eso solo podía significar que la batalla verbal la estaba ganando – ¿así que eso es lo que quieres hacer? – le recriminó apuntándole con el dedo – Estas tramando revivir la especie y volver a fundar un planeta Tazba? – desenmascaró al sujeto con aquella habitual empatía que lo caracterizaba.

– Vaya que inteligente eres para ser un primate – respondió provocativo aplaudiéndole de forma irónica – superas mis expectativas – Pero así es querido mono – resopló asintiendo innumerables veces con la cabeza – una vez que termine contigo eliminaré a los demás machos, solo dejaré vivas el 1% de las hembras de este planeta, ellas me servirán para realizar mi experimento – respondió ciertamente satisfecho de tener todo bajo control – este planeta es genial para empezar a poblar, cuenta con las óptimas condiciones para vivir cómodamente – volteó a ver los árboles y los arbustos de esos bosques tan frondosos que se posaban sobre esa isla – no tiene los mismos buenos recursos naturales con los que contaba Tazba pero está bien para ser el primer planeta que domine.

Vegeta con la ira nublándole la cabeza lo confrontó cara a cara sin permitirle seguir contándole sus malignos planes. Prácticamente el sujeto estaba loco, pretendía asesinar al 99% de los humanos y repoblarlo con gente que lleve sus genes, esto claro violando a mujeres. No se sorprendía por la descabellada idea del tabbu-seijin no se comportaría como un hipócrita porque el mismo en el pasado llego a hacer lo mismo que él, también violaba hembras de otras razas no quedándole otra opción al no encontrar mujeres Saiyajin, en la actualidad se recriminaba constantemente por esos malvados actos perpetrados pero también había que entender que sus instintos primitivos eran incontrolables hasta este momento.

– ¿Y tú crees que yo te voy a dejar lograrlo? – el Saiyajin se arqueo para el frente y rugió como fiera apretando dolorosamente sus manos temblorosas.

– Por supuesto que no – siguió el otro hombre sin alterarse, simplemente disfrutaba el espectáculo porque entre más molesto estuviera el Saiyajin más fácil sería para él dominarlo en la batalla, esa era una debilidad de los guerreros orgullosos como Vegeta, sus mentes lunáticas nunca se sincronizaban con sus movimientos en las peleas – ni tu ni tus molestos amigos. Por eso me tome la gran molestia de atraer hasta aquí a ese fenómeno llamado Izu; llevaba persiguiéndome por el espacio mucho tiempo en su enorme nave, pero desafortunadamente para él la suya era mucho más lenta que la mía razón por la que hace apenas unas horas acababa de aterrizar en la Tierra. Prácticamente llegó casi 40 años después de mí a este planeta.

– ¡Vaya! – Aplaudió muy irónico ahora el otro sujeto pero con la misma furia de antes, su comportamiento era similar a la de un enfermo mental – entonces he de suponer que llegaste en una pequeña nave espacial y que no me percate de su presencia – que patético pensó él, porque fue muy distraído de su parte no haber descubierto a ese tipo tiempo antes, sin querer le había dado el suficiente tiempo para prepararse física y mentalmente para cuando quisiera aparecer a confrontarlo, ahora por eso estaban en esa situación crítica.

– No fue así porque por azares del destino tuve la suerte de aterrizar justamente cuando el bastardo de Goku se marchó a otra galaxia para ir a Namek de eso hace 36 años. Luego tú y los demás engendros regresaron a la Tierra pero me bastó el tiempo que estuvieron afuera porque lo utilicé para enseñarme a esconder mi ki – el hombre observó con más insistencia el rostro endurecido del guerrero, su ki estaba aumentando, era solo cuestión tiempo para que él reaccionara enardecido y le propinara el primer golpe – Luego hace poco llegó el capitán Izu Soonsayaa, un excéntrico sujeto que iba detrás de un criminal con el cual conquisté muchos reinos en un planeta muy lejano, como maté a sus hombres para evitar la captura de ese criminal prófugo, el capitán comenzó a buscarme por el universo, me persiguió y fue el monstruo que viste aquí, el cual yo maté. La verdad no fue simple casualidad que apareciera hasta ahora – aquel cerró los ojos estresado al mismo tiempo que tallaba suavemente ambas sienes de su cabeza – desde hace tres días yo había presentido su ki desde millones de kilómetros, sabía en qué momento llegaría a la Tierra, decidí que primero tendría que obligarlo a encontrarse con tus amigos para que los lastimara y los dejara fuera de combate, de ese modo no intervendrían en nuestra pelea.

– ¡Qué alegría! – exclamó asombrado el de cabello negro estirando su cuello inclinándolo de derecha a izquierda repitiendo el proceso mientras sus cervicales tronaban ligeramente como tornillos sin tuercas – eres astuto – murmuró entre dientes y luego se rio grotescamente haciendo enfadar ahora a su único oponente desequilibrándolo, los papeles sin aviso previo se estaban intercambiando bruscamente – tu estrategia funcionó perfectamente y por eso aquí me tienes en frente – de momento giró sobre su propio eje sólo una vez luciéndose como un valiente lidiador con capote ante un toro bravo – estoy dispuesto a matarte lo más pronto posible para que no sufras demasiado como tus congéneres.

– Ja – el tabbu-seijin dio un paso adelante aceptando el interesante reto – pues ya lo veremos animal asqueroso, así que… ¡haaa! – con un grito furioso minimizó la distancia entre él y su rival, una fuerte luz destellante cubrió la totalidad de su cuerpo dándole la apariencia de ser una estrella fugaz; mientras volaba como una estela de luz, enredó sus macizos dedos hasta formar un puño y justo en el instante adecuado lo arrojó en el aire buscando hundirse en el abdomen del inquebrantable Saiyajin quien increíblemente predijo el rápido ataque esquivando el golpe sin mucha dificultad, muy lejos de darse por vencido el fuereño golpeó a Vegeta con la rodilla y esta vez directo al fortalecido cuello pero igualmente la jugada fracasó irremediablemente porque el Saiyajin evito el contacto estirando su cabeza hacia atrás, aquel resultado inútil estaba exasperando al tabbu-seijin y sin embargo siguió de manera poco inteligente con la misma estrategia, volvió a golpear decenas de veces cada vez más rápido, sus manos eran flechas ardientes que no hacían mella en el orgulloso Saiyajin porque para su sorpresa hasta el momento él continuaba ileso, Vegeta se la paso esquivando cada uno de esos derechazos y esos ganchos, él sabía perfectamente que la velocidad de él era inigualable y si bien había aprendido a leer sus movimientos para bloquearlos él no podía responderle de la misma manera, solo podía hacer dos cosas: defenderse o atacar pero no al mismo tiempo. Temía mucho que tras decidir golpearlo ya no pudiera defenderse y eso fuera aprovechado astutamente por la alienígena para pegarle y lo peor que podría suceder sería que le lastimara un órgano y lo dejara inmóvil como solía acostumbrar hacerlo. Si aquel fuera otro tipo de guerrero no tendría ningún problema en permitir que le pegara pero este era un peleador inteligente con un estilo de lucha muy peculiar que siempre se basaba en estrategias, Bulma le aconsejó antes de marchar de su casa que se protegiera a como diera lugar de los letales golpes puesto que aparentemente conocía tan bien los puntos débiles de sus cuerpos que usaba sus mañas para lastimarles esas zonas y así dejarlos fuera del campo de guerra.

A pesar de la advertencia de su mujer, Vegeta estaba frustrándose por estar actuando como un maniquí cobarde que retrocedía cada que iba a golpearlo, él no estaba programado para continuar tranquilo mientras la oportunidad de derramar sangre latía con fervor, amaba matar y lo iba a demostrar. Entonces juntando sus fuerzas una explosión de ki masiva proveniente de él apartó bruscamente al individuo de su cuerpo, toneladas de piedras se levantaron del suelo y formaron torbellinos de tierra en todo el trayecto. El tabbu-seijin se cubrió el rostro sudoroso de ese escape de energía para proteger su visión. Indiferente a eso, el guerrero ahora dorado torció la boca disgustado.

– Eres un imbécil – dijo entonces agresivo hiriendo el ego de su adversario – no sabía que llevabas prisa por reunirte en el infierno con tus parientes.

– ¿Que? – Murmuró desancajado – oh ya veo – observó barriendo con desagrado de arriba abajo al guerrero Saiyajin, sin duda algo había cambiado en él, Vegeta se veía más amenazador que de costumbre con esos increíbles músculos hinchados y esa sonrisa que alardeaba confianza – te has transformado, hace mucho que no te veía así.

– Mírame bien – pidió con voz ronca advirtiendo con muy poca paciencia – recuerda el aspecto del hombre que va a enviarte con Enma Daio-Sama, el dios que gobierna en el otro mundo. Es un honor para ti morir por mis manos – gritó con inminente fuerza

– Tu no entiendes nada – exclamó rencoroso el otro individuo tomándose la cabeza para agitarla severamente de un extremo a otro, intuía que se volvería loco si escuchaba de nuevo a su enemigo burlándose de él, era el colmo de las humillaciones seguir quedándose estático mientras él vociferaba maldiciones hacia su raza y sobajaba su honor como a un pedazo de estiércol por lo que consideró la idea de arrancarle su cabeza y clavarla en una torre si se atrevía a seguir haciéndolo sentir como un gusano con sus comentarios despectivos – estoy aquí no para morir, si no para servirte de guía hacia el inframundo, si he de morir será contigo pero no solo.

– Hm – arqueo su sonrisa malévola hasta casi llegarle a la mitad de la mejilla, una risa suave proveniente de sus cuerdas vocales saco de sus cabales al otro sujeto haciéndolo vibrar exteriormente desde su sitio – pero a diferencia de ti yo puedo salir del inframundo; con ayuda de las esferas del dragón me pueden revivir cuantas veces quiera, en cambio tu…- pausó iluminándosele más la sonrisa – quien se acordará de ti si estas solo en este mundo – ante eso el oponente no tenía nada que objetar porque tenía razón pensó desinteresado el tabbu-seijin, la verdad ¿quién iba a recordar a un rencoroso fuereño como él que había llegado con la única intención de hacer polvo al destructor de su mundo?

Al contrario la gente con remordimiento borraría su nombre o su memoria, cualquier vestigio que quedara de él quedaría exterminado como símbolo del odio que le tienen. El olvido sería su peor condena por los siglos de los siglos.

El príncipe arrogante extendió como alas sus atléticos brazos alzando la cara hacia la sábana poco a poco más oscurecida que cubría celosamente el techo de la Tierra.

Como un perro mojado sacudió su cuerpo eso le ayudaría a calmar la adrenalina que hizo correr una sensación electrizante por su columna consiguiendo excitarla, esas punzadas electrizantes tan fogosas, eso solo significaba que necesitaba más acción incluso oía emocionado los propios latidos acelerados de su corazón por lo tanto ya no más calentamiento físico, no dejaría que su cuerpo siguiera sufriendo por lo que se pondría a trabajar inmediatamente.

Impaciente recorrió unos pasos hacia adelante hasta que se colocó de frente a su enemigo, entonces su mano ante cualquier mal pronóstico se atrevió a alzarse gloriosa hacia las nubes para pronto bajarla consiguiendo darle una bofetada al individuo quien sintió su mejilla ardiente hundirse entre los carrizales de sus dientes, un hilo de sangre oscura saltó mezclada con su saliva en el aire y rápido una patada lo hizo volar acostado cientos de metros hacia el sur provocando que su cuerpo abriera un trayecto terroso en el suelo que formaron largas grietas, supuso que Vegeta no le iba a dar tregua y no se equivocó, para entonces ni siquiera se levantaba cuando desapareció de su lugar el Saiyajin y reapareció tenebroso por encima de su cabeza; el saiyajin dejó caer con todo su peso sobre aquel abdomen plano del fuereño, ese potente y filoso codo consiguió sacarle cada gramo el aire necesario aún con la suerte de su lado su agresor no se confió, le aplico diversos puñetazos.

Sacando fuerzas hasta del averno el fuereño alejó al Saiyajin como pudo de la única forma que se le ocurrió, enrollo su cuerpo como una oruga tal como un escudo para protegerse de los golpes pero no solo era esa su intención, el hombre concentró todo su ki en esa posición y Vegeta se dio cuenta de que el cuerpo de ese sujeto estaba iluminándose causándole una gran confusión, el guerrero de otro planeta hizo estallar una potente bomba de energía ardiente que en seguida carbonizó el tejido subcutáneo del Saiyajin obligándolo a emitir un grito de dolor. ¿alguien había visto alguna vez un fuego de color entre blanco y azul? Vegeta tampoco pero eso fue lo que admiró.

Despejado el panorama Vegeta pudo enfocar mejor el rostro desfigurado de un auténtico demente apasionado que no paraba de despedazarlo con la mirada; ahí alzado su enemigo desde lo alto se juró por la memoria y el orgullo de los individuos de su especie que ese Saiyajin, su verdugo sentiría las heridas de una muerte inminente con una lentitud desesperante que lo llevaría hasta el grado de suplicarle que lo matara rápido pero no, él no se compadecería, él se merecía una muerte tortuosa, de ser posible le arrancaría cada centímetro de su pellejo estando consciente.

Para su siguiente ataque necesitaba mucho espacio libre así que para alejar más al Saiyajin del circulo invisible que se había formado levantó su dedo índice y arrojó una pequeña esfera energética hacía Vegeta quien por supuesto lo vio venir, en otras ocasiones no se movería y bloquearía el ataque sin embargo presentía que el ki con forma de esfera no era poco por lo tanto no se arriesgaría, retrocedió por prevención y una vez que creyó que la distancia era prudente entre ellos dos se preparó pronto para recibir dicho ataque alzando ambas palmas de sus manos y cuando la energía de su enemigo las toco una jaula electrizante rodeo sus manos hasta el nivel de sus muñecas luego surgió un estruendo tan ensordecedor que viajó hasta las costas más lejanas, fue entonces cuando la lucha entre su imponente fuerza y el ki de esa esfera se encontraron y como suele suceder las dos partes buscaban eclipsar arrogantemente al otro; los ojos de Vegeta se abrieron más clara muestra del esfuerzo descomunal que hacía su cuerpo. La tierra bajo sus pies se hundió debido a la presión que estaba ejerciendo la esfera contra su cuerpo era como si una tonelada de metales estuviera hundiéndolo en el suelo, unas gotas saladas resbalaron desde su cuero cabelludo hasta sus hombros.


No muy lejos Bra se detuvo, aturdida volteo hacia el lado contrario aun llevaba cargando a Pan en su espalda, había optado por volar, lo único que las rodeaban eran océanos.

Tendría que ser muy tonta como para no darse cuenta que aquel ki que había presentido no venía precisamente de Kakaroto como ella misma le decía. El dueño de ese ki tan espantosamente enorme era de su padre no tenía la menor duda.

Entonces algo le pareció muy extraño, ¿Dónde demonios se encontraba su hermano? Como era posible que no estuviera apoyando a su padre, a estas alturas cualquiera ya se habría enterado de que estaba sucediendo un combate a muerte en la Tierra. Por Goten no preguntaba ya que anteriormente también había sentido un explosivo ki que segundos después se esfumó tan rápido como llegó lo que significaba que había sido derrotado. Pero algo no encajaba con los hechos, la energía de su enemigo había cambiado no era la misma esencia , ahora era más oscura más turbia, como si sus demonios se hubieran escapado de su cuerpo.


– ¡Qué demonios! – Vegeta seguía luchando contra le esfera de ki la cual iba ganándole terreno – que tipo de ataque es este – se preguntó aturdido sintiendo un intenso ardor en las palmas de las manos, esa bola caliente como el propio infierno estaba deshaciendo fácilmente sus ligamentos era una verdadera tortura ni siquiera a los animales se les sometía a un maltrato igual.

Pero él no se daría por vencido, ni siquiera el dolor más intolerable lo obligaría a abandonar la lucha porque él era el príncipe heredero de su raza. No…más que eso… ¡él era el gran rey Vegeta! Y acabaría con el intrépido enemigo costara lo que costara incluso si le cuesta su vida.

– ¡Ha! – exclamó como un coloso escuchándose en todos los puntos cardinales su gutural voz. Vanagloriándose de su propio poder en proceso de incrementarse. Su transformación fue rápida, un parpadeo era suficiente para que cuando volvieses a enfocar tu vista de nuevo te dieras cuenta de que no era el mismo guerrero de antes, sus mechones azules y largos levantándose con orgullo y sus ojos claros lograban sembrar miedo hasta en el más valiente de todos.

Corrompido por su propio poder se impulsó hacia adelante obligando a retroceder a esa esfera energética recargada en las palmas de sus manos, moverla con ese ki ahora era como estar moviendo una pelota de soccer de una manera muy fácil como si estuviera hueca.

Su ki se cuatriplicó ante la figura egocéntrica del extranjero, era complicado adivinar hasta donde podía llegar Vegeta si tenía ese nivel de poder impresionante. Pero no se encontraba en graves problemas por lo menos si hacia algo por impedir que el Saiyajin quedara ileso.

Entonces, con la velocidad de un cometa arrancó camino hacia él, su anatomía se difumino sin que Vegeta se percatara de que se había movido de su lugar, y mientras corría como un rayo se hizo casi invisible y de pronto parecía haberse blindado por una capa transparente de pies a cabeza puesto que su cuerpo milagrosamente atravesó por en medio esa esfera luminosa que el mismo había lanzado y está ni siquiera le hizo daño en cambio a Vegeta si le estaba dejando marcas de quemaduras en las manos que más tarde le originarían descamaciones y ampollas.

Llegó el tabbu-seijin hasta el Saiyajin. Luego aprovechándose de la situación y de que estaba distraído le empuño un golpe salvaje en los laterales del cuello generándole una descarga eléctrica que provoco que Vegeta perdiera el equilibrio abruptamente esfumándose así su capacidad de concentración. Tal como planeo desde el principio su rival, automáticamente esa bola de energía al no haber quien la contuviera continuo su trayecto porque no existía ninguna barrera que la bloqueara, toda la masa de ella choco en el pecho y abdomen del veterano Saiyajin arrastrándolo lejos hacia el cielo hasta que explotó y un estruendo masivo se escuchó. Una llovizna ligera de fuego cayó en ese momento, eso fue una pirotecnia humana así su creador bautizó ese fenómeno cruel.

– Hm – se rió perversamente disfrutando de la fiesta de multitudinarias luces originadas desde el cielo, las espinas de lumbre que caían sobre su arrugado rostro no le hacían mella, estaba satisfecho de que funcionara su estrategia de punto a punto – es obvio que el tonto aún no se da cuenta en que consiste mis movimientos – murmuró torciendo la boca en una acción provocativa y se rio tal cual sádico arqueando su espalda, lo lógico es que el cuerpo de Vegeta estuviera pulverizado ahora…sin embargo y a pesar de lo nocivo de su acto…

– Cof cof – la nube de polvo negro fue repeliéndose en el aire a su paso dejando ver el cuerpo sucio de su dueño cuando este estaba tapándose la boca con el brazo Vegeta estaba sufriendo un molesto ataque de tos a consecuencia de la falta de oxígeno puro en ese ambiente, era de comprenderse pues estaba en medio de una nube contaminada que iba desapareciéndose pronto aunque sus pulmones ya dañados no eran precisamente de hierro.

Unos mililitros de agua amarga fueron deglutidos por la garganta del tabbu-seijin. Trago con tanta lentitud que sintió incluso ahogarse con su propia saliva mientras pensaba. Se sentía desfallecer de la impresión.

– ¿Qué? – Exclamo intranquilo apretándose los nudillos, su respiración seso un instante – ¿cómo es posible que sobreviviera? – se preguntó acongojado algo nada habitual en él. Golpeó el puño en la palma de su mano frustrado por lo que había pasado.

El veterano guerrero se dio cuenta por la expresión de confusión de su enemigo que algo malo había ocurrido en su estrategia. Arrugó la frente como de costumbre regocijándose por dentro por el fracaso del tabbu-seijin. Se llevó una mano a su cuello masajeándolo perezosamente, resultó un poco dañado.

– ¿De verdad pensaste que eso iba a hacer suficiente para acabar conmigo? – rio ligeramente una reacción tan natural en su persona porque un Vegeta respetuoso no era un Vegeta real, un Vegeta burlón sí que era uno legítimo – Lo único que me provocó fue un ligero asma con todo ese polvo que levanto tu esfera de ki – se sacudió asqueado todo el polvo acumulado en sus estropeadas ropas.

– Debiste haber muerto en el proceso, te di un golpe letal – susurró ya con los pies sobre el suelo mirando a un Vegeta imponente en lo alto del cielo ya libre de toda esa contaminación causada.

– Ah así que en eso consisten tus técnicas – razonó asqueado por la cobardía de su rival – En golpear puntos débiles del cuerpo – poso su mano en la cintura dirigiéndole una mirada de reproche a su enemigo, ya no quedaba ninguna duda el tabbu-seijin había aprendido mucho sobre la anatomía del cuerpo humano en ese tiempo y aquello lo ayudo a conocer sus zonas delicadas por lo tanto sabía justamente en qué sitio pegar para asesinar y sinceramente estaba decepcionado de saber que había engrandecido demasiado al sujeto realmente pensó que era fuerte pero ya sabía que todo se trataba de una trampa. Los verdaderos guerreros eran orgullosos por naturaleza y jamás recurrían a hacer semejantes acciones como las que hizo el extranjero, los verdaderos guerreros peleaban con honor con su verdadera fuerza así fuera poca pero nunca utilizarían estrategias tan vergonzosas como esa ya que les daba una ventaja sobre sus enemigos muy injusta.

– Eres astuto – masajeo cuidadosamente su cuello haciéndolo crujir un poco – pero no eres fuerte por eso optas por acabar con tus rivales de esa forma, sin utilizar toda tu fuerza, sabes que si peleas vas a perder – miró con reproche las pupilas diminutas y dilatadas del sujeto de cabello blanco.

Del otro lado nada bien respiraba agitado su contrincante, preguntándose como Vegeta había logrado leer sus movimientos fácilmente, ¿acaso había previsto que lo golpearía y en realidad estaba muy bien preparado cuando lo atacó? Tal vez esa fue la razón por lo que su golpe no pudo matarlo.

Seguía siendo increíble como pronto los reflejos del Saiyajin habían mejorado tras su trasformación en súper Saiyajin dios, hace apenas unos momentos él no lograba predecir sus movimientos siendo incapaz de bloquear sus golpes, posiblemente estuviera entrenando arduamente en ese lapso de tiempo que no se encontraron pero aun así ni todo su entrenamientos se suponía sería capaz de igualar la velocidad de sus movimientos, no era la fuerza de Vegeta el responsable de que sus ataques estuvieran fallando, era la astucia de ese guerrero.

Si tan solo Vegeta hubiera descubierto desde un principio que su manera favorita de pelear y la que mayor satisfacciones le daba consistía en aplicar presión en los puntos anatómicos más vulnerables de su cuerpo, entonces no habría batallado para derrotarlo. Tal vez estaría echando palabras fúnebres a su propio cuerpo inerte hambriento de venganza, pero no, el gorila como los de su especie no era inteligente.

Unas palabras de aliento bastaron para que recupera su entusiasmo por pelear. Basta ya de juegos tenía que exterminar pronto al terrorista de su especie o de lo contrario Goku despertaría de su letargo y se entrometería en la lucha. Sentía como el ki del otro Saiyajin se normalizaba, la verdad siempre pensó que era imposible que Izu terminara con él, el tonto supuso que sumergiéndolo inconsciente en el agua moriría de asfixia pero no es así. Hasta en eso tuvo suerte el Saiyajin porque de no ser porque una ballena se lo trago ahora estaría muerto por ahogamiento.

De lo que si estaba seguro es que los otros dos jóvenes estaban muy malheridos, si no pudieron acabar con Izu mucho menos iban a acabar con él por eso decidió dejárselos al monstruo aquel quien los molió brutalmente.

¿Quién más podía llegar a interrumpir su pelea? ¿Gohan? No, imposible, si el tipo no estaba muerto pensaría que era un dios o algo parecido, Izu le había hecho estallar la cabeza haciéndole caer inconsciente al suelo.

El piso de polvo sobre el cual yacía el tabbu-seijin comenzó a temblar tal como lo hace un trompo en movimiento de precesión. La alimaña Saiyajin que se posaba frente a su cara carraspeo muy asiduo a seguir mofándose de la psicosis que suponía estaba sufriendo el otro guerrero con el cual peleaba.

– Me has hecho enfadar – comentó ansioso delatando por primera vez su sentimiento , ese sentimiento era castrante para un ser como el tan lleno de resentimiento y oscuridad interior, destinado a cumplir con un solo propósito en su descarriada vida, condenado pero bajo su voluntad a instaurar una nueva era de terror colosal aquí en la diminuta Tierra en donde se encontraban viviendo pacíficamente almas atrofiadas y nocivas para el universo, una especie más que habitaba en infinito espacio que comprendía ese mapa donde se plasmaban dibujos de planetas y estrellas. Él se auto dominaba un ser divino sediento de sangre dispuesto imponer un nuevo orden en esa galaxia

– No creo que con eso puedas ganarme – bajando de a poco del cielo Vegeta se carcajeo enseñándole sus blancos y perfectos dientes al hombre con semblante asesino, él también explayaba un aura matona infestada de pretensiones malignas así que muy pronto, pero muy pronto…se abandonaría en el placer más grosero y a una furia sin control.

Su propio egocentrismo pasaba a relucir con más intensidad ya que él era Vegeta, el rey sin corona que fue desterrado de su propio planeta pero que seguía siendo una figura superior a cualquier otra que existiera.

Pero qué pasaría si dos personalidades idénticas como la de ellos chocaran, cuál de los dos vencería al otro e instauraría su propio ideal por encima de todos.

Vegeta quería rectificar ante Kakaroto y los demás que era el mejor peleador de la galaxia por eso estaba obligado a ganarle al enemigo, el reconocimiento de todos esos imbéciles siempre había sido algo que anhelaba pero nunca consiguió la admiración de nadie porque eso era dirigido para ese guerrero de clase baja, si luchaban contra un enemigo las esperanzas de todos siempre estaban puestas solo en Kakaroto haciéndolo a un lado a él como perro sarnoso, no confiaban en su fuerza ni en su capacidad y su inteligencia para vencer a alguien sin embargo ahora tenía su oportunidad de demostrarles que tan equivocados habían estado desde el principio, les diría en sus malditas caras lo difícil que fue para Kakaroto derrotar a una simple criatura y lo sencillo que fue para él aplastarlo.

Ahora si…había llegado el momento perfecto de dar a conocer hasta donde llegaban los límites de su nuevo potencial.

Y quien mejor para ser su muñeco de entrenamiento que ese ser destructivo que había llegado con un aura dominante a querer asesinarlo, consumido en su propio deseo perverso de acabar con todo ser vivo que se cruzara en su camino. Odiaba tanto a las razas inferiores como él, odiaba tanto que lo humillaran como también él, era su propio reflejo el que veía así que no eran muy diferentes después de todo.

Automáticamente sus pensamientos se trasladaron al pasado. Vegeta veía en él la vieja personalidad atormentada que poseyó cuando en sus primeros años se convirtió en un luchador sádico amante de condenar al máximo sufrimiento a todos los espíritus sin valor que vagaban para su infortunio por el mismo camino en tinieblas en que vagaba siempre él.

Por experiencia bien sabía que la dicha conseguida después de pulverizar hasta el más alma puritana era meramente momentánea porque por dentro el antiguo Vegeta de su pasado reconoció que la fuerza de su terror y la crueldad no extinguían su pena. Su malicia no menguaba el sentimiento de soledad que lo aquejaba en ese entonces.

Ocurrió que sin saberlo, la única cura de su soledad se encontraba cerca y tenía nombre. Contra todo pronóstico el amor y el cariño de una mujer terrícola le llenó el vacío que sentía y que había intentado suplir con odio y maldad mientras anduvo de terrorista aniquilando todo lo que se apareciera su paso.

Parpadeó.

La densidad de sus pensamientos se difuminó tan pronto como la trasgresión de su rival se hizo de nuevo presente.

Las hojas de los arboles fueron arrancadas violentamente dejándolas huérfanas una vez que se alejaban; las copas de los árboles se mecían de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, y por si fuera poco los largos bosques cercanos a la isla eran una fogata gigante y peligrosa, hasta ese momento supo que las pequeñas estalactitas de fuego que cayeron cuando él explotó hicieron mella en las hiervas, incluso los mismos animales antes que él se dieron cuenta del desastre porque se escuchaban sus patas peludas corriendo desorientados por el bosque en medio del aire sofocante por el infierno desatado por el fuego. Y solo admirando afligido el paisaje destruido sumido en un completo caos pudo darse cuenta del poderoso ki que se sintió como una ráfaga sutil por toda la atmosfera que rodeaba la redonda Tierra; entonces inesperadamente ante su cara aparecieron los ojos llamativos de aquel individuo los mismos que perdieron las córneas dejando solo así las pupilas heladas y hostiles dirigidas para él.

Vegeta solo miró de una manera confusa desde el suelo desde donde estaba también su aterrador enemigo esperándolo. ¿Qué pasaba ahora? No terminaba de comprender en que segundo fue que cambio la apariencia del tabbu-seijin ¿sucedió mientras estuvo hundido en sus pensamientos? Cuando navegaba en su propio pasado haciendo comparaciones entre él y el otro que estaba frente a él.

El hombre decidido caminó hacia adelante pero se detuvo repentinamente a tan solo unos metros de llegar a su objetivo, alguna ente sobrenatural le impidió acercarse más de lo permitido, una sensación de muerte aterradora le recorrió las ramificaciones de sus venas, su propia cabeza le suplicaba desesperada que estuviera en alerta segura de que no estaba tratando ya con el mismo sujeto de antes.

Obediente fijo su mirada acongojada en aquel par de hélices grises clavados en él pero que estaban con un aspecto perdido. Por su propio bien hizo caso a lo que le decía la parte razonable de su mente, cauteloso se dio la media vuelta y empezó a retroceder pero se le olvidó que nunca se debe de dar la espalda a nadie, por eso…

Originadas desde atrás cientos de luces centellantes rosaron hábilmente los bordes de su maltrecho cuerpo, su ser fue cercado tal como animal cautivo por su captor. A través de las paredes solidas de los barrotes de esa jaula brillante comenzaba a transitar una corriente eléctrica continua con la cual no podía hacer contacto a no ser que quisiera que su carne fuera abrasada.

Lo que menos intuyo fue que esa red eléctrica fuera a estar disminuyendo su tamaño para moldearse a su anatomía. Lo más apto sería contrarrestar ese ataque con uno de los suyos pero estaba volviéndose un lisiado, sus extremidades no respondían a sus estímulos ya que algo desconocido estaba sosteniéndole sus brazos, sus piernas, sus manos. Lo tenían controlado, se sentía impotente, controlado. Ahora que razonaba ese método ya había sido utilizado antes…

– Vegeta…- la otra persona masculló expectante observando su espectáculo desde su lugar – Voy a escuchar tus gritos de lamento cuando seas reducido a cenizas