Hola!!!, pensaron que ya me había olvidado de esta historia??... pues no!!!, pero mi compu muere!! Buuu T_T, y no puedo escribir en Word!!, pero… mi mejor amiga Dannya se ha encargado de la traducción de este capi!! Así que agradezcan que tengo tan buenas amigas!!, recuerden que la historia no es mía, es de KEFE!!, yo solo traduzco!! Un beso
disfruten
Desperté con un bostezo perezoso y suspiré mientras estiraba mis delgadas extremidades en la suave comodidad del colchón debajo de mi. Podría acostumbrarme a esto pensé para mi misma y luego la comprensión me golpeó, de hecho no debería acostumbrarme a est. Edward había sido todo un caballero desde que me había recogido anoche. Estaba realmente impresionada cuando Gianna llegó gritando mi nombre por el pasillo diciendo que el señor Cullen me estaba buscando. Estaba mortificada de que hubiera venido a llevarse el dinero que me había dado y me empezaba a sentir culpable de habérselo mandado ya al doctor. Aunque el camino a su casa fue silencioso, no se veía tan formal como lo había sido la última vez.
Cuando me había pedido que hablara acerca de mi, me puse instantáneamente nerviosa porque había mantenido mi vida personal como un secreto. Pero él había terminado con una increíble noche que definitivamente iba a entrar a mi libro de fantasías en cuanto obtuviera uno. ¡Rayos! M e estaba volviendo suave y vulnerable y mas que nada débil. Él me había tratado como una princesa y había satisfacido todas mis necesidades sexuales pero yo sentía que no lo había complacido lo suficiente. Pero de nuevo tal vez él trataba a todas las mujeres con las que se había acostado de manera similar a como lo había hecho ayer en la noche. Pero me pidió que me quedara esta noche, y eso significa que valoró mis presencia de algún modo cierto? O tal vez solo estaba preocupado por mi bienestar y no quería regresarme medio lastimada. ¡Carajo! Estaba sobre pensando esto y aquello y era meramente locura, solo habíamos estado juntos por algunos días, no había necesidad de sentir lo que estaba sintiendo.
Me estremecí mientras mi mente vagaba de regreso a lo que había pasado en las horas previas de la mañana. Eso fue completamente embarazoso; Gimoteando y llorando como una débil en sus brazos, pero no pude controlarme. Pasé mis manos por mi cabello y me hundí más profundamente en la cama con el pensamiento. Esos malditos sueños ¿nunca se daban por vencidos verdad? Los tenía con intervalos desde el día que supe que mi madre estaba enferma. Usualmente eran acerca de su muerte en diferentes modos. Era ella cayendo de un precipicio, o siendo atropellada por un camión, o envenenándose o apuñalándose a si misma y la lista continuaba. Yo siempre estaba alegando con ella que no podía vivir sin ella pero usualmente se daba por vencida y saltaba del precipicio, o se paraba enfrente del camión a máxima velocidad. Lo que sea que la situación diera oportunidad ella lo hacía. Era como el maldito mundo estuviera en contra de mi en esos sueños. No lo había hablado con nadie, incluso aunque Heidi me encontró en ese estado catatónico en algunas ocasiones. Yo usualmente cambiaba el tema y le decía que todo estaba bien y ella lo dejaba porque así de bien me entendía. Si sentía la necesidad de hablar algo le informaría, pero la necesidad nunca realmente llegó. La necesidad nunca llegó con nadie más tampoco. Mis problemas eran míos y de nadie mas. Ni siquiera nadie sabía porque mi mamá estaba en el hospital, todos simplemente pensaban que ella estaba muy enferma, lo cual era verdad de cualquier modo. Si no podían ayudar no había necesidad de involucrarlos.
Con torpeza me obligué a salir de la cama y la tendí antes de bajar a buscar algo de comer. Después de acomodar las sábanas color café, me puse la camisa de Edward que había sacado para mi y baje lentamente las escaleras esperando no despertar a nadie. Edward había explicado que estaba viviendo con su hermana solo en caso que necesitara cualquier cosa. La casa era enorme por lo menos para el tamaño de una casa normal en Forks. Estaba decorada con diseños intrincados y había muchas pinturas en las paredes. Cada sección de la casa tenía un color y diseño diferente para hacerla única. Me asomé en diferentes cuartos esperando encontrar la cocina. La sala estaba decorada con sillones de piel color blanco y mesas de vidrio con una televisión Samsung de cuarenta y dos pulgadas en frente del cuarto. Una alfombra negra estaba colocada en ele centro del cuarto mientras que el resto del piso tenía baldosas color blanco. Me di cuenta que había dos salas de estar considerando que había visto una en la parte superior la noche anterior cuando había llegado. ¿Qué carajos van a hacer con dos salas? Pasé ese cuarto y caminé derecho en lo que me pareció que era la cocina; estaba decorada con rojo, negro y blanco. Los armarios eran rojos y blancos, los azulejos eran blancos, los mismos del cuarto anterior y los accesorios de la cocina eran principalmente negros. Parecía una de esas cocinas finas llenas de electrodomésticos, microondas, freidora, hervidora eléctrica, lavaplatos, un refrigerador LG negros, una *cocinadora de pantalla touchscreen* y muchas otras cosas ante las que solo podía jadear. Todo se veía lujoso. Supuse que no hacían mucho trabajos de casa por aquí. Caminé directamente al refrigerador y me quedé apantallada de cuanta comida, bebidas y fruta tenían. El refrigerador estaba suficientemente lleno como para alimentar a diez personas, había tanto para comer que tuve que pensar que cocinar.
Finalmente decidía hacer un estofado especial que mi madre solía hacer antes de ser hospitalizada. Empecé por juntar los jitomates, huevos, carne, cebollas, pollo y el pescado en una parte de la barra cuidadosamente, incluso tenía miedo de cocinar en la cocina y desordenar lo limpia que estaba. Empecé cortando los jitomates y las cebollas y los puse en la licuadora. No podía recordar la última vez que había comido esta salsa y de repente me puse nerviosa de que fuera a quedar horrible.
"¿Edward? eres un amor, no tienes idea de cuanta" Una joven muchacha que vestía un vestido blanco de seda de noche se paró en la puerta y me miró contrariada y su corto cabello de duendecillo apuntando en todas direcciones. "Los siento no me había dado cuenta de que Edward trajo a alguien a casa" sonrió apesumbrada.
"Está bien" le devolví la sonrisa y regresé a freír los huevos.
"Así que ¿Qué estás cocinando?" pregunto mientras se sentaba en uno de los bancos de la barra.
"Preparo estofado, ¿quieres un poco?"
"Si claro, disculpa mis malos modales, me llamo Alice"
"Y yo soy Bella" empecé a licuar los jitomates, cebolla y pimientos.
"Y cocinas; eso es un extra" ella sonrió pateando el aire mientras yo vaciaba el contenido de la olla en un sartén y empezaba a revolver.
"¿Eso es un extra?" pregunté confundida por su última afirmación.
"Bueno estas saliendo con Edward ¿cierto?" ella preguntó levantando sus cejas perfectamente esculpidas.
Me tomé un momento para coordinar las palabras yo solo lo hago con él de un tono placentero y acabé fallando así que contesté con un simple "No".
"Oh ya veo" creí observar un rayo de desilusión atravesar su cara pero desapareció por completo. "Bueno eso es un principio. Usualmente no permite que ellas se queden mientras él está fuera. Normalmente se deshace de ellas mientras se va a trabajar. Ni siquiera les permite que usen su camisa" sus ojos se deslizaron por mi cuerpo cubierto por la camisa azul.
Así que era un hombre zorro, bueno saber que tenemos algo en común. Me pregunté con cuantas mujeres había dormido y si dormía con alguna otra mientras estaba con él. Pero de nuevo, no era mi negocio, rayos ¿Porqué me estaba molestando? Continué revolviendo mientras agregaba el caldo de pollo a la cazuela.
"¿Y qué es lo que haces? Pregunté mientras vaciaba el café humeante de la cafetera en la una taza negra.
No quería mentir porque seguramente ella se iba a enterar tarde o temprano. Las chicas Volturi eran muy populares en pueblo y no había secretos acerca de ellas. Decidí ignorar la pregunta y pretendí no haberla escuchado.
Ella pareció entender y siguió habando "Yo voy a la escuela de moda, se supone que hoy tengo clases pero fueron canceladas, lo cual es genial porque ayer tuvimos esta gran cena. Me puse tan triste cuando Jasper se tuvo que ir a hacer un mandado." Ella divagó.
Nunca había escuchado a nadie hablar tanto en mi vida. Ni siquiera estaba segura de si lo que escuchaba era lo que realmente decía.
"Eso es genial" traté de sonar tan entusiasta como ella con mi replica. No quería parecer una presumida pero era realmente hacer conversación con alguien a quien nunca había visto antes.
"Tu no hablas mucho, o si?" preguntó, viéndome y tomando un sorbo de su café.
"No realmente, lo siento" Le lancé una mirada de disculpa antes de colocar el estofado en el plato junto con erroz que había preparado previamente. Serví los dos platos con arroz, estofado, pollo frito y huevos. "Aquí tienes" deslicé un de los platos en su dirección.
"Esto está tan bueno" me felicitó mientras probaba el estofado caliente. "Wow! He conocido a alguien que cocina mejor que Edward" sonrió tomando otra cucharada de arroz y estofado.
"Gracias" me sonrojé mientras llenaba un vaso con jugo de naranja.
Comimos en silencio por unos cinco minutos mientras mis ojos se paseaban por las pinturas que estaban colgadas alrededor de la mesa. Eran tan intensas y artísticamente hermosas; cada una diferente y única en su propio modo como cada cosa en la casa.
"Las pinturas son realmente algo no crees? Jasper las pintó, él es mi novio" anunció orgullosa.
"Él es muy bueno" regresé mis ojos a las pinturas.
"Si lo es; es tan talentoso. Pinta, toca la guitarra y está en una banda"
"Eso es mucho. Yo siempre quise una guitarra pero nunca tuve el tiempo para conseguir una" o el dinero tampoco. No tenía caso contarle eso de cualquier modo, no era como si la fuera a ver otra vez o por lo menos por un laso largo de tiempo.
"Yo decoré la casa por eso es tan colorida. Emmett y Edward tenía problema con eso pero fui yo la que convenció a mi padre que nos permitiera mudarnos a nuestro propio lugar. Fue simplemente justo que me tocara decorarlo" volvió a su comida.
"Es bellisimo" murmuré.
"¿Y vas a quedarte por el resto del día? Edward no estará de regreso hasta tarde en la noche y Jasper también. ¿Quieres pasártela conmigo? Podríamos ir al centro comercial. Tengo que conseguir algunos vestidos de todas formas.
Pensé acerca de eso por un momento antes de contestarle. No estaba segura de cómo se iba a sentir Edward de que fuera de compras con su hermana; no ¿era eso ir a un nivel muy personal? La mire de regresó y se quedó viendo con ojos suplicantes que no pude resistir. "Okay, pero vamos a estar de regreso antes de que él regreso correcto?"
"Si claro" sonrió desdeñosamente mientras se balanceaba en su asiento.
Después de acabar de comer, con todos lo cumplidos de Alice de como yo era un gran cocinera y como ella nunca había probado estofado tan bueno como este, nos fuimos a preparar. Le expliqué a Alice que no sabía que iba a salir así que no tenía nada que ponerme esperando obtener una excusa valida para no ir al centro comercial. Sin embargo hizo caso omiso, rebuscó en su closet que era casi más grande que mi cuarto y me consiguió unos jeans con una blusa crema sin hombros. Fue bastante afortunado que fuéramos la misma talla en ropa. Pasmos el resto del día paseando por el mall, comprando ropa, zapatos y zapatos que pensamos que eran lindos. Ella incluso me compró 2 outfits después de que me negara vehemente, pero luego amenazó con comprarme un vestido rojo corto ridículamente caro si no aceptaba los otros dos outfits que había comprado.
Discutimos acerca de los Cullen y como su hermano Emmett se iba a casar y lo increíble que eso era. Hablamos acerca de Edward, como nunca tomaba el compromiso seriamente y como ella estaba muy impresionada de verme cocinando en la cocina. Yo no hablé mucho acerca de mi misma y estaba contenta de que ella no pidiera mucha información acerca de mi. Cuando ella sentía que no quería hablar acerca de un tema, lo dejaría y empezaría una nueva discusión. Me di cuenta que ella estaba realmente interesada en Jasper porque pasamos una hora hablando de cuanto lo extrañaba. También me contó un poco acerca de su niñez y me hizo reír en alguna ocasiones lo que es muy difícil especialmente tratándose de mi.
Encontré que Alice era muy refrescante, linda, inteligente y divertida. No disfruté la parte que la enredaba con la moda porque me hacía sufrir probándome ropa y yo realmente no era material para cosas como esa. Le expliqué que algunas veces las personas pensaban que yo era esnob (presumida, payasa) pero si llegaban a conocerme, se darían cuenta que soy completamente aburrida y se rió de eso.
"No sabía que fumabas", se volteó para darme una mirada de reprenda mientras encendía mi cigarrillo.
"Si, lo siento por eso" reí y lancé el humo en dirección del cielo.
"Fumar no es bueno para la salud sabes eso ¿cierto?" su expresión se suavizó.
"¿Te ofende?" pregunté tímidamente.
"No realmente, Edward solía fumar antes pero decidió renunciar. No ha fumado en unos seis meses. Jasper también fuma y eso me disgusta porque creo que está acortando su vida pero él dice que saca la creatividad en él, ¡humph!" pateó el piso de manera tan graciosa que me hizo reír. "Yo saco la creatividad en él, solo que no se da cuenta" bufó.
"Estoy muy segura que sacas la creatividad en todos, Al" sonreí mientras pisaba el cigarro.
"Me gustas, sabes. Eres diferente y me gusta lo diferente. La mayoría de las novias de Edward son generalmente huecas pero tu eres inteligente y fascinante" continuó mientras caminábamos a su Porsche con casi diez bolsas.
"Gacias, tu también me gustas" Claro no había modo alguno en que alguien no le gustara Alice, pensé para mi misma mientras entraba en el asiento del copiloto.
Finalmente llegamos a casa y fui al cuarto de Alice a dejar las bolsas cuando ella sugirió que viéramos una película hasta que Edward llegara. Tres horas y una película de acción después, Edward apareció.
"Veo que ya se conocieron chicas" caminó en el cuarto con una sonrisa desdeñosa en el rostro. Casi no pude resistirme besarlo, se veía tan sexy. "Bella ¿Estás lista?
"Si" dije mientras una sombra de decepción cruzaba mi cara. La casa de Edward era adictiva, incluso su hermana y el pensamiento de dejar este santuario para regresar al burdel me hizo sentir deprimida. Sabía que no debía de haberme acostumbrado.
"Vas a volver verdad, quiero decir vas a volver esta no es la última ves que vas a estar aquí?" Alice dijo en tono triste mientras yo me paraba de su cama.
"Hum Alice yo no se. Todo depende de Edward aunque a mi me encantaría"
"¡Edward mas te vale volver a traerla! ¡Quiero más de su estofado! Le lanzó una mirada seria a Edward.
"Ok, Alice ya veremos" Se rió mientras salíamos de la recamara.
"Tu realmente has hecho una Buena impresión en Alice; parece que te tomó cariño" puso sus manos en mi cintura y me atrajo a su recamara. "Estoy empezando a sentirme ligeramente celoso" dijo en un tono seductor.
"Si, ella es un amor" dije mientras entrábamos a su cuarto y cerrábamos la puerta tras nosotros.
"No puedo creer que tienes que regresar hoy. Te podría pagar" Susurró con voz ronca mientras descansaba su cabeza en mi hombro y besaba la parte expuesta de mi piel, lo que causo que escalofríos se esparcieran.
"Estoy segura que puedes pero ya siento que estoy agotando tu dinero con Alice comprándome ropa y tu pagándome extra por quedarme aquí cuando ni siquiera pasé tiempo contigo" temblé mientras sus manos recorrían mi espalda.
"No me importa y si te sientes tan culpable porque no trabajas el dinero esta noche" me empujó fuerte contra la pared mientras sus labios chocaban con lo míos y nuestras lenguas danzaban juntas. Mi manos instintivamente se envolvieron alrededor de sus amplios hombros y acerqué su cabeza a la mía para profundizar el beso. Sonrió contra mis labios y ladeó su cabeza para tener un mejor acceso con sus manos deslizándose contra mi suéter. Jadeé de placer cuando frotó mis pezones suavemente y enrollé mis piernas alrededor de su cintura. "Ed- Edward" logré decir mientras mi mente estaba inundada con deseos nadando, intentando penetrar más lejos.
"Shush… arruinaras el momento" murmuró contra mis labios mientras deslizaba sus manos a través de mis jeans y hacia my pantys.
"Pero tengo que llegar al ---" tartamudeé mientras intentaba recordar a donde quería ir o que quería decir. ¿Cual era el puto nombre del lugar? Él me la puso más difícil cuando deslizó tres dedos dentro de mi y jadeé en deleite. Empecé a plantarle besos en sus oidos, mejillas, nariz, y cuello, donde fuera que tuviera contacto. Todos mis nervios despertaron y disfrutaron la satisfacción que me daba e incluso querían más. Sus labios volvieron fuertes en los míos, demandantes, apasionados, y arrastrando cada pensamiento racional que intentaba hacer. Tenía que para pero no podía encontrar la voluntad para parar y si lo dejaba ir más lejos no habría modo que podríamos parar. "Me tengo que ir Edward, en serio no quiero meterme en problemas con Aro" dije sin poder respirar y muy enojada de que tuviera que parar.
"Rayos" exclamó mientras reposaba sus labios con los míos esperando a que regresara nuestro aliento. "Bueno ¿ Puedo recogerte el viernes?"
"Si" me mordí el labio para ocultar la dicha en el hecho que aun quisiera verme.
***
La tarde prosiguió con una presentación muy difícil, mi mente ni siquiera estaba en el show como solía estarlo. Me la pasé divagando en lo que Edward estaba haciendo en estos momentos y como no podía esperar hasta el viernes. Me acosté en mi duro catre y de repente me sentí abatida de que no estaba en la suave y cómoda cama en casa de Edward. Cerré mis ojos e intenté dormir pero fui interrumpida por Heidi que dio un portazo a la puerta de nuestro cuarto.
"Ok, quiero saber cada detalle. Te fuiste con casi nada y regresaste cargando con dos bolsas de Bebe. ¡Bebe! !Sabes ese lugar es carisimo! Saltó a su cama mirándome con los ojos abiertos y una gran sonrisa.
"Eso fue de parte de Alice" gemí mientras ponía la almohada encima de mi cabeza deseando que ella simplemente se fuera para que pudiera escuchar mis aburridos pensamientos.
"¿Alice? ¿Cómo Alice Cullen, su hermana?
"Sip, y ella es tan dulce. Su casa es tan hermosa, ella la decoró. Su novio es artista y músico. Pasé todo el día con ella; fue cansado pero valió la pena" divagué, sentándome y doblando mis piernas.
"Wow ¿La hermana tan pronto? Bells, te estas involucrando demasiado" me vio preocupada. "Quiero decir es bueno pero si Aro escucha esto, nunca lo aprobaría"
"Lo sé, lo sé. Pero no es nada. Ella solo necesitaba compañía para ir de compras y yo no estaba haciendo nada" Me volví a recostar en mi cama; la realidad era una maldita perra.
"Si por eso te compró cosas" levantó una ceja de manera escéptica, revisando las bolsas junto a mi cama.
"Oh Heidi, jódete" le lancé una almohada pero ella la esquivó.
"Solo te estoy ayudando a aceptar la realidad como tu siempre lo haces conmigo. Solo afróntalo, estás encaprichada con él" saltó a mi cama con una sonrisa de desdén.
"No estoy encaprichada con él" solté "Ok tal vez lo estoy. No lo sé. Él me trata diferente como si no fuera una puta"
"Tal vez también le gustas" ella sonrió dulcemente y yo me hundí más profundamente en el catre que estaba tan duro, ¿Porqué Aro no podía comprar unos más suaves?
"Buenos pues no debería, porque nosotros nunca podremos ser. Él proviene de una familia de dinero y Aro nunca permitiría hasta tu sabes eso."
"¿Como es eso de que yo soy la que anda buscando un esposo y eres tu la que encuentra un tipo lindo sin interés de estar con él?" puso su cabeza entre sus manos y suspiró.
"!Lo sé la vida es tan puramente injusta!" dije con media sonrisa.
Mi aburrida vida continuó durante tres meses. La única cosa que le salpicaba un poco de interés era estar con Edward. Todavía me acostaba con otros clientes e intentaba imaginarlo a él en lugar de los rudos hombres pero todo era inútil. Fui capaz de ahorrar veintemil dollares para la cirugía de mi mamá y el doctor me aseguró que pronto estarían listos para empezar el procedimiento. Hice mucho dinero de las noches de karaoke y le rogué a Aro que trabajaría el doble de duro de cómo lo hacía después de que pagara la deuda en el hospital si solo se quedaba el treinta porciento. Sorpresivamente había accedido.
Edward gastó mucho dinero en mi y me estaba sintiendo muy culpable de ese hecho. Intenté convencerlo de que no viniera cada semana pero él siguió insistiendo y yo a quien intentaba engañar de cualquier manera. Siempre esperaba para verlo. Alice y yo pasamos tiempo juntas cuando Edward se iba y nos apegamos mucho. Conocí a Jasper y en algunas ocasiones discutimos nuestros talentos musicales. Descubrí que teníamos muchas cosas en común. Me pidió que me uniera a su banda, pero me negué no muy segura de cuanto tiempo podría mantener en secreto mi carrera. A veces los cuatro pasábamos tiempo jugando scrabble o Jasper y yo hacíamos duetos para ellos que siempre acababan con Alice gritando como sería sexy si ella pudiera cantar. Me aterroricé porque me estaba apegando mucho a ellos. Nunca conocí a Rosalie y Emmett, siempre iban cuando yo no estaba y en un modo estaba feliz de no haberlos conocido. Sabía que Emmett seria capaz de identificarme si alguna vez lo veía. No me había acostado con él antes pero había visitado el burdel una vez y dormido con una de las chicas.
La Navidad se estaba acercando rápidamente y tenía que ahorrar tres mil dolares esperando poder comprar algunos regalos para mi madre, Heidi, Alice, Jasper y Edward. Planeé darle a Alice un brazalete que había visto en una de las tiendas en el centro comercial para significar nuestra amistad y aunque no era cara, esperaba que aun así la apreciara. Había comprado un hermoso vestido rojo para Heidi y block de dibujo para Jasper en caso que necesitará dibujar a alguien especial, principalmente Alice. Compré para mi madre un álbum que llené con fotos de todos nuestros momentos felices juntas de cuando era una niña. Para mi desilusión, mi mente no podía pensar en nada creativo para regalarle a Edward. Parecía tener todo lo que quería y nunca especificó nada que realmente deseara además de mi estando en sus brazos. Exceptuando por tener una cena navideña en la casa de sus padres lo cual había rechazado descaradamente. De ninguna manera iba a conocer a su familia eso era solo un alto nivel de cariño.
"Ok ¿si no vas donde te la vas a pasar? No puedes pasar la Navidad en ese lugar" hizo una mueca ante el pensamiento mientras jugaba con mi cabello estado yo en su regazo.
"Edward, si no te hubiera conocido, habría pasado Navidad en ese lugar" imité su tono pero no salió muy bien.
"Tal vez por eso me conociste" me sonrió con su sonrisa torcida y yo me volteé sonrojada.
Nunca hablábamos de los sentimientos que teníamos el uno por el otro y yo estaba agradecida. Sabíamos que había algo ahí, que un encaprichamiento había encendido la chispa entre nosotros pero ninguno de los dos era valiente para admitirlo. Nunca hablábamos de amor o planes para el futuro; era como estar viviendo el momento. Era el ahora. Solo sentimientos de lujuria era dichos en voz alta y eso que no podíamos negar. Aro se había quejado una vez de lo seguido que Edward venía y de que se estaba enamorando como lo había dicho tan decidido. Pero le expliqué que Edward no era más que un cliente que disfrutaba mi compañía sexual y nada más. La planeación para la boda de Emmett se había vuelto muy demandante y Edward se vio forzado a reducir un poquito nuestras noches juntos. Él había sugerido que fuera a su oficina y nos escurriéramos por ahí y tuviéramos sexo salvaje. El sexo en la oficina era uno de los mejores para nosotros; el suspenso de ser descubiertos nos excitaba.
Había pasado tanto tiempo que empezaba a preguntarme a donde nos llevaría todo esto. Tal vez solo debería parar de una vez antes de profundizar y no ser capaz de dejarlo ir, pensé mientras empacaba para el fin de semana que iba a pasar en su casa. Aunque por otro lado tal vez solo debería disfrutarlo mientras dure.
"¿Me vas a dejar aquí sola otra vez por todo el fin de semana?" Heidi lloriqueó mientras doblaba sus brazos sobre su pecho.
"Tengo que hacer dinero querida" sonreí metiendo mi ropa en la pequeña maleta de piel que Edward había comprado.
"Ustedes dos pasan demasiado tiempo juntos para ser personas que no están enamoradas" dijo simulando con los dedos en aire en la palabra enamoradas.
"Por favor no empieces con esta porquería del amor otra vez2 gruñí mientras cerraba la maletita.
"No sé porqué piensas que es una cosa terrible Bella; es divino y puro e increíble---"
"Y no existe entre Edward y yo" le corté mientras me dirigía al corredor.
"Abre los ojos B" dijo detrás de mi, rodé los ojos. "Tráeme algo cuando regreses"
Edward estaba afuera como siempre en su Volvo esperándome como había estado en los últimos tres meses. "Hola sexy, ¿Lista para partir?" me sonrió muy sexy mientras tomaba mi maleta y la aventaba en la parte de atrás.
"Como siempre" me sonrojé mientras entraba al carro.
Llevamos a la casa en veinte minutos y corrí a su alcoba para descansar mis cansados músculos en el suave colchón por el cual me estaba muriendo desde que la semana empezó. Me impresioné cuando lo descubrí ocupado con una joven rubia que traía lencería negra de seda y sus cajas por un lado del cuarto.
"Oh Edward, te he estado esperando por" dijo en un tono bajo y seductivo mientras rodaba para ver mi mirada impresionada. "Oh lo siento. No sabía que tenía vista" sonrió con vacilación.
