Disclaimer: Los personajes (lamentablemente) no me pertenecen, son propiedad del Sensei Tadatoshi Fujimaki al que agradecemos su genialosidad por darnos semejantes chicos para nuestro entero entretenimiento.

Mil perdones por la demora estoy enormemente frustrada porque tengo lagunas mentales XD tengo tantas cosas al aire que siento que escribo estúpidamente lo que se me viene a la mente, me siento como Kuroko en este capi (ya lo entenderán) y como siempre les agradezco los comentarios! En verdad! Incluso aquellos que solo dicen "hey sigue quiero leer mas" me animan un monton XD si me he tardado un poco es porque trato de seguir con otras 2 actus que tengo pendientes y por algo de carga de trabajo pero aquí sigo! Y am… me quemo la neurona que me queda pensando en como seguir XD

Como siempre mil gracias por pasarse por aquí y más por comentar ;D

Gracias especiales a: Shiga san, lilith, Shald120, Yoko-chan, mari-chan, AkemiEvans00 y a dos pequeñas "guest" que se niegan a desaparecer del anonimato XD gracias lindas!

Dedicado a Shiga San, mi mejor mala influencia jojojojo

****Doce semanas****

Capítulo 3: Segunda semana

No está seguro si debe temer o sentirse agradecido, a su parecer la situación es bastante bizarra siendo que a pesar de los años de conocerse es la primera vez que se presentara ante su familia.

Se habían organizado, en tiempos, fechas, prácticamente tenían calendarizada su hora de comida y baños y Kuroko no podía decir una sola palabra en contra o a favor, simplemente era el objeto de labor sin poder de decisión, igual lo tenía entendido, no era diferente a su constante ausencia como sombra.

Un ligero toque a la puerta lo hace reaccionar, ve la madera correrse y una melena pelirroja asomarse ligeramente.

-Nos acompañarás a cenar

No necesita preguntar, después de todo cualquier cosa dicha por Akashi lleva una orden implícita, no entiende como lo hará, apenas llega a la gran casa traído por la ambulancia –es claro que no puede moverse demasiado- es bajado en camilla, transportado cuidadosamente hasta una de las habitaciones en la planta baja y recostado con el mismo extremo cuidado en el futón.

La primera imagen del hogar de su amigo no puede más que sorprenderlo, muros de madera, vigas del mismo material en el techo sobresaliendo hasta el pórtico, cubierta a dos aguas completamente tejada, jardines rodeando cada rincón algunos adornados con hermosos estanques al centro, una completa y tradicional construcción japonesa; sus padres los esperan en la entrada, y aunque poco puede hacer al ser su movimiento manipulado alcanza a saludar lo más educadamente que su estado se lo permite.

Los mayores no tardan en entrar a la habitación y darle la bienvenida, es ahí cuando se pregunta ¿en qué maldito mundo está?, una hermosa mujer de cabellos rojos y largos lo saluda, el kimono que viste parece sacado de un cuento y complementa la imagen que la familia de Akashi siempre formó en su mente; a su lado un hombre de cabello oscuro y mirada ámbar le sonríe igualmente, su pose es firme, impactante, inspirando un profundo respeto a simple vista, la yukata gris Oxford que lo enfunda conjuga con la serenidad de sus facciones y Kuroko se pregunta si las sonrisas que le muestran son reales o son como aquellas con las que su amigo se escuda siempre.

-Es un placer tenerte en casa Kuroko-kun- lo saluda la fémina- Seijuurou nos ha hablado mucho de ti

Los ojos azules se posan interrogantes en el mencionado que se limita a sonreír levemente y negar divertido, parece saber algo que él no.

-Yo…-balbucea nervioso-les agradezco que me reciban en su hogar, espero no causar muchas molestias

La mujer se inclina y en un gesto maternal acaricia su mejilla, Tetsu se sonroja confundido, hace mucho no siente un tacto similar, su mirada pasa a la del padre del pelirrojo y ve a este asentir acercándose un par de pasos hasta él.

-No tienes por qué agradecer, estás en tu casa-comenta el mayor volteando su mirada hacia su hijo que permanece de pie junto al marco de la puerta- encárgate de que nada le haga falta Seijuurou

-Así será padre

Los adulto salen dejándolos solos y sin saber muy bien que preguntar Kuroko lo mira expectante.

-No debes preocuparte, yo me encargo de todo y mis padres estarán para lo que necesites

-Akashi-kun yo…

-No eres un "Akashi"- la afirmación lo descoloca pero la sonrisa en labios de su amigo lo hace aún más- no debes preocuparte por recibir el mismo trato rígido con el que yo crecí

Más que tranquilizarlo el comentario lo preocupa, ¿Qué quiere decir con eso?, sus padres parecen amables, atentos, pero por como el otro se expresa no siempre son así, ¿Por qué con él no son así?

-Ellos no…-deja escapar con temor pero una vez más el pelirrojo lo frena, gira para salir y se detiene unos segundos

-Son así porque de ese modo yo lo quise, te repito, no es algo por lo que debas preocuparte.-sus pasos se alejan en el pasillo dejándolo con la duda.

Aquellas palabras rebotan en sus oídos, ahora que tiene a su amigo de nueva cuenta frente a él "invitándolo" a comer no puede evitar preguntar.

-Akashi-kun…sobre lo que dijiste…

El otro sonríe colocando una mesilla en su regazo.

-Nunca has sabido obedecer- murmura al aire haciendo que su compañero se sonroje levemente, no es una orden pero cada cosa dicha por él lo parece, que el más chico insista le resulta cómico-ellos son como los ves, desde siempre- se da la vuelta acomodando un cojín para sentarse- pero hay quienes necesitamos algo más para crecer como personas

Kuroko permanece en silencio tratando de encontrar significado a lo dicho por el pelirrojo, no tiene sentido, desde donde lo ve, sus padres son personas gentiles y atentas, amorosos y pendientes de él, de alguien que los forzó a ser duros con su propio hijo, una ligera sorpresa adorna sus facciones y dudoso de sus pensamientos observa a su acompañante.

La puerta se abre nuevamente y los adultos a cuestión entran con bandejas y alimento, se sientan a su alrededor formando un improvisado comedor y la sonriente mujer comienza a repartir cada plato.

-Siempre comemos en familia- aclara el mayor al ver el rostro del invitado- sabemos que de momento no puedes permanecer más que en cama así que nosotros te acompañaremos.

Las palabras del que es padre de su amigo lo conmueven, tiene tanto tiempo solo que la emoción que lo embarga lo confunde, trata de disimularlo –es bueno en eso- pero para Akashi nada es secreto, Kuroko asiente con una ligera sonrisa y agradece en un quedo murmullo, los adultos sonríen y el pelirrojo le tiende un bol de arroz aprovechando el acercamiento para acariciar levemente su mano, sus miradas se cruzan y Tetsuya sabe que frente a él es un libro abierto.

...KnB...

Los días pasan lentos, es la primera semana fuera de aquel lugar de paredes blancas y tal como su médico predijo, es la más incómoda (hasta ahora), la cirugía es reciente y los medicamentos en la mesilla de noche abundantes, para su suerte ninguno le provoca somnolencia pero si algunos nauseas o mareos, permanece la mayor parte de la tarde tendido mirando el techo que se mueve negado a obedecer sus embotados sentidos, a unos metros siempre tiene de fondo el sonido de piezas de shogi en movimiento o el pasar del papel pardo de las hojas de algún libro.

Akashi y su padre suelen acompañarlo, platican con él o intentan enseñarle el arte de tan complicado juego de estrategia pero suelen desistir al ver su cansancio o la muestra de algún claro malestar, no puede quejarse y no quiere ser una carga pero igual no es algo que pueda evitar.

Una suave caricia pasa por su frente alejando los mechones azulados y no puede evitar dar un pequeño bote ante el contacto, Akashi le sonríe consciente de que acaba de despertarlo cuando el otro apenas notaba comenzaba a caer dormido.

-¿Cómo te sientes?- pregunta ayudándolo a sentarse, es hora de la enorme pastilla blanca, ¿o es la verde?, quizás es la capsula con sabor amargo

Kuroko asiente un tanto fastidiado, el dolor punzante en la pierna comienza a estresarlo, toma la capsula que el otro le tiende y con un pequeño trago de agua pasa el fármaco por su garganta, está aburrido, el tiempo que lleva ahí no ha hecho más que dormir y comer y extraña todo lo que ha dejado pausado, la escuela, sus amigos, a número dos y el básquet, dios como extraña el básquet.

Un golpe en la ventana lo "asusta" de nuevo y su vista se enfoca en aquel punto, escucha a Akashi suspirar y levantarse para abrir el cancel, niega un par de veces y las palabras que suelta y escucha como respuesta hacen su corazón latir con fuerza.

-Les he dicho que se vayan

-Pero Akachii! Queremos ver a Kurokochii! No seas malo!

Es claramente la voz chillona de Kise, instintivamente sonríe.

-Si Akachin es malo Santa no le traerá regalos

-¿De que puñetas hablas?! Faltan meses para navidad!

-Pero Sata nos ve todo el año y por eso Akachin recibirá carbón y nada más

La breve discusión que escucha de quienes identifica como Aomine y Murasakibara lo hacen soltar una carcajada que sin notar llama la atención del capitán de Rakuzan, no recuerda cuando fue la última vez que escuchó las voces de sus amigos juntas, la última vez que los miembros de la conocida generación compartieron un mismo espacio y tiempo, logra escuchar a Midorima monologando acerca del mal augurio que el pelirrojo le provocará si no le deja ver por unos minutos a un acuario (es mera coincidencia que él lo sea claro) y nuevamente escucha a Kise lloriquear porque no lo dejan pasar más allá del jardín, distingue la suave voz de la madre de Akashi invitándolos a pasar pero igualmente negándoles la visita, si su hijo dice que no es no, él sabe lo que hace.

Unos minutos más de gritos, suaves risas de la mujer en la puerta hacia el pórtico, algunas "amenazas" de parte del moreno, despedidas y nuevamente silencio.

-Es la tercera vez esta semana- comenta Seijuurou cerrando nuevamente la ventana pero permaneciendo con la mirada fija en las figuras que se pierden en la calle

Aquel calorcito en el pecho de Kuroko crece nuevamente, la sensación comienza a hacerse común en esos días pero no deja de incomodarle, es nuevo, con un toque de nostalgia, es diferente a lo que siempre siente y le preocupa, no es indispensable, sabe que nadie lo es y todo en esta vida es reemplazable, ¿entonces porque todos siguen ahí?

-Sigues castigado- rebota en palabras del pelirrojo, Tetsu parpadea confundido unos segundos y asiente consciente de dicha reprimenda, ahora entiende un poco, cero contacto hasta nuevo aviso- no te traje a mi casa por nada- aclara volviendo sus pasos a la salida- estamos a las afueras de la ciudad y hasta que no pienses en lo que has hecho este enclaustramiento no cambiará.

La puerta se cierra y tras procesar lo escuchado no puede evitar carcajearse, está castigado, en verdad que lo está, parece infantil y absurdo y la risa sigue saliendo, sus respiración se agita y la curva en sus labios se invierte, lagrimas corren, está castigado, como cuando niño, como reprimenda en ausencia de quienes ya no están con él, tan solo han pasado días y creía haberlo entendido, ahora sabe que no es así, se siente como un niño, confundido, ignorante, temeroso, protegido.

Su teléfono suena mal puesto junto al futón, suspira intentando clamarse y desbloquea el aparato para ver el mensaje, las mismas palabras que ha recibido a diario desde que llegó con Akashi, el mismo remitente, como si respondiera asiente quedamente y dejando que la pantalla se apague por si sola deja nuevamente el móvil a su lado, su vista se pierde en la pierna, los clavos, las vendas.

De: Kagami-kun

Mensaje: "Por más oscura que sea la noche, el sol iluminara el mañana*…no lo olvides baka"

...KnB...

La semana va llegando a su fin y aunque comienza a acostumbrarse a tan pacifico ritmo de vida (prefiere verlo de ese modo a convertirlo en aburrimiento) sabe que pronto terminará, tiene la pizarra bien colocada en el muro frente a él, las semanas por filas, los participantes por columnas, los colores de los diferentes marcadores le hacen sencillo identificarlos sin leer el nombre completo (idea de Kise, supone), en esos días ha aprendido a pensar, pensar en toda la extensión de la palabra, aunque ese pensamiento no llegue a nada.

Piensa en cómo llegó a jugar en primer lugar, que fue lo primero que lo impulsó, la idea le lleva más de dos días y se sorprende enormemente al no encontrar el inicio del hilo, es como si solo estuviera ahí desde siempre, como si el tacto del balón fuera natural, como si la forma y el tamaño de la cancha fuese conocido desde siempre, supone no lleva importancia y pasa a cosas más profundas (a su parecer) como conoció a sus amigos, eso sí lo sabe, recuerda prácticamente el primer "hola" con cada uno pero aun así no descubre en donde se rompió esa pequeña línea que marca a un conocido de un amigo, se aburre.

Pasa a otra cosa, y la idea de cómo dejó a su antiguo equipo antes de entrar a Seirin parece interesante, hasta el momento en el que realmente recuerda todo a lujo de detalle y casi manotea al aire intentando alejar tan desastrosos recuerdos, siguiente, como conoció a Kagami- eso si es interesante- sonríe al recordar todas aquellas ocasiones en las que sus repentinas apariciones lo hacen saltar, es una sombra y lo sabe, y esas reacciones son comunes pero la expresión que pone el pelirrojo siempre lo hace reír para sus adentros.

-¿Qué es tan gracioso?

La voz de Akashi llega a sus oídos y recuerda que está acompañado, lo cierto es que su amigo siempre ha estado al tanto de él, casi no sale de la habitación y aunque solo en compañía siente el apoyo que intenta darle, no es muy expresivo (igual no puede decir mucho en ese aspecto) y solo dios sabe lo que pasa por su cabeza pero está ahí, niega ligeramente y su atención ahora se pierde en la jugada del tablero que el otro sostiene desde hace un rato.

-¿Quieres jugar?

-Nunca se me ha dado bien

Una vez más recuerda, no es pregunta, el tablero no tarda en estar en su regazo y tras acomodar las fichas de nuevo el pelirrojo hace el primer movimiento.

-La semana está por terminar- aclara casualmente Seijuurou

-Lo sé, me gustaría agradecerles…a ti a tus padres por estos días- levanta una pieza moviéndola un sitio

-No es necesario- jugada

-Aun así quiero hacerlo- movimiento

-¿A qué has llegado?

Kuroko se detiene y sonríe negando, sabe a lo que el otro se refiere y no puede más que abogar a su ignorancia.

-A nada…aún

-Algunas veces estas cosas llevan tiempo

-¿Doce semanas?-pregunta medio a broma siguiendo con dificultad las jugadas del pelirrojo

-Si te lleva tanto yo mismo me encargaré de que no vuelvas a tocar un balón

Tetsu sonríe y aunque sabe la frase lleva mitad broma y mitad amenaza asiente.

-¿Cómo están los chicos?

La pregunta sale impensada, sabe que se han dado sus vueltas a la casa con el buzón Akashi y también sabe que no han pasado de la entrada, lo curioso o lo que le causa intriga es que solo ellos, solo los titulares de su ex-equipo sean los que toman aquello como rutina durante esa semana, ha recibido mensajes de Riko, de Hyuga, algunos de Teppei y muchos de Koganei y el resto del equipo, el mismo mensaje diario de Kagami pero solo eso.

Se cree egoísta en tener esos pensamientos pero desea saber que han hecho tras su salida de la clínica.

-¿Cómo van a estar?- responde su acompañante- Kise ruidoso, Midorima egocéntrico, Aomine pedante y grosero y Atsushi distraído y lleno de dulce, ¿Cómo más?, si esperabas tener a todos tras de ti estas muy equivocado

El comentario suena fuerte, ofensivo pero Kuroko sigue el partido de mesa sin cambiar su expresión concentrada.

-Todo lo contrario…quiero saber que siguen jugando- Akashi lo mira- que los entrenamientos siguen siendo duros, que aunque la copa terminó este año se preparan para el que viene…- sus miradas se cruzan y la expresión seria de la sombra logra la atención del capitán- quiero saber que siguen avanzando aunque yo me quedo atrás.

Akashi mantiene silencio escuchando la pieza de shogi chocar en el tablero, sonríe y cruje el cuello negando un par de veces.

-Eres idiota…no necesitaras doce semanas.

...KnB...

Una vez más se ve en la entrada de la casa tradicional, él en una silla de ruedas con una extensión que permite a su pierna continuar estirada, cruzando el portal un automóvil lo espera, frente a él los padres de Akashi le sonríen y su amigo a su lado posa su mano cobre su hombro.

-Esperamos tenerte de vuelta pronto Kuroko-kun- comenta la mujer, siempre sonriente, siempre serena- aunque igual espero sea en mejores condiciones

Kuroko no ve venir el ligero beso que recibe en su mejilla por parte de la madre ni la caricia en sus cabellos de la mano del padre, es un sentimiento extraño que ha venido experimentando desde el primer día en ese lugar, una familia amorosa, pequeña y un tanto extraña pero real, le duele un poco el irse pero igual entiende que no es algo que le pertenezca, es solo una probadita de lo que tuvo alguna vez.

Agradece las atenciones y los mayores se despiden dejándolo solo con el jugador, se siente molesto, está por irse y su cabeza un verdaderos enjambre de ideas, está confundido, estresado y un tanto triste, al ser la casa de Akashi la primera en pisar esperaba estar en un estado de meditación profundo (si es que le puede llamar así), esperaba verse obligado a reflexionar como se lo exigió el pelirrojo e incluso esperó que el escenario que la misma vivienda le ofrecía le ayudara pero no logra más que revolverse más.

La conclusión, no sabe que rayos pensar, si estar feliz y hacerse el ignorante de todo o arrepentirse cual niño regañado y aceptar las consecuencias, pero no es justo!, tiene derecho a ser caprichoso algunas veces…pero es malo que preocupe a sus amigos de esa manera, pero él no pidió nada!...pero ellos se preocupan y están al tanto de él sacrificando sus actividades, su tiempo….

Grita internamente completamente desesperado, es adolescente después de todo y es obvio que nada le sea claro, toda la semana está plagada de "sis" y "nos" encontrados, de días positivos y negativos anímicamente hablando, de optimismo y pesimismo y para ponerle la cereza al pastes Akashi siempre lo mira igual, con la misma cara indescifrable, ni una pista, ni un consejo, solo su compañía y la constante pregunta diaria que está seguro el más bajo esta por hacer.

Akashi se posiciona frente a él, escuchando a sus espaldas a quienes siguen en la lista de cuidado, le importa poco hacerlos esperar, se inclina y recargando ambas manos en los brazos de la silla pregunta.

-¿Por qué lo has hecho?

Y Kuroko responde lo que ha venido haciendo desde hace días.

-Porque quería ganar

Akashi sonríe contrastando la mueca con el movimiento negativo de su cuello, suspira e irguiéndose de nuevo se hace a un lado como dándole vía libre para alejarse.

-Ya volveremos a hablar.

.

.

.

*este pedacito del mensaje forma parte de la letra del primer OP de Kuroko, la verdad quería algo profundo pero no se me vino nada a la mente y tampoco veo a Kagami como poeta XD asi que aumente el "baka" para darle un poco de personalidad jajajaj

Que tal? Akashi es el primero XD jajaj tengo la idea de que se roba a Kuroko para torturarlo ahora que lo tiene fresquesito y confundido jejeje me gusta mucho Akashi como personaje y es probable que en el transcurso del fic se robe a Kuroko de nuevo jajaja el será la voz de la verdad! XD, aun no me decido por quien sigue, si Midorima con Takao de metiche o Aomine… sugerencias?

sin más espero les haya gustado y sigan dejándome sus valiosas opiniones, mil gracias!