Capítulo 4
La puerta de la mansión se cerraba de un portazo, escuchándose gritos ahogados a través de ella que se entremezclaban con los de protesta de sus empleados y los de las fans histéricas. Sasuke suspiró profundamente; por fin tenía la intimidad que tanto tiempo estaba deseando. Se dio cuenta de que todavía estaba en albornoz y fue, más que contento, a su habitación a ponerse ropa. Por unos minutos olvidó a su kitsune, que lo seguía asustado. Cuando ya llegó a la puerta de su habitación Naruto tiró levemente del albornoz del mayor, captando su atención. Sasuke lo miró, parpadeando varias veces. De pronto sus ojos se iluminaron, como si se hubiese acordado de algo: estaban solos en la gigantesca casa, nadie los podría interrumpir, NADIE. Su mirada se tornó pervertida y se humedeció los labios, sonriendo de forma macabra. Naruto lo miró inocente, sin comprender.
-Sasuke-san, ¿por qué ha echado a toda esa gente de la casa? Se les veía tristes…
-Porque eran unos hijos de perra.
-¿Qué son unos hijos de perra?
-…-Sasuke lo miró sin decir nada, mejor no darle detalles al pequeño. Ya en su habitación se vistió, mientras el zorrito miraba una revista, sentado a la orilla de la cama, donde salía Sasuke en la portada bajo el título "los 50 hombres más sexys del mundo".
-Ya está.-el Uchiha terminó de vestirse, tenía una camiseta de manga larga holgada de color negro y unos vaqueros algo rasgados (era así el diseño). Se dio la vuelta para ver a Naruto, estaba enfrascado en ver las fotos de la revista, ya que dudaba de que supiese leer. Se quedó ensimismado mirándolo, pues el pequeño solo tenía puesto el albornoz (que le quedaba encantadoramente grande), meneaba la colita de forma sensual y el albornoz se resbalaba por el hombro dejándoselo descubierto, solo decir que, por último, el moreno cayó en la cuenta de que Naruto estaba totalmente empapado y graciosas gotitas se deslizaban por su bronceado rostro, mientras que el flequillo se le pegaba a la frente, haciendo que el rubito parpadease porque se le entraba algún pelo en el ojo (N/A: Yo me quitaría el flequillo con la mano pero bueh xD). Naruto miró a los ojos a Sasuke cuando se dio cuenta de que llevaba un tiempo mirándolo.
-¿Ocurre algo, Sasuke-san?
-…-se acercó a él y se sentó a su lado, acercando mucho su cara con la suya, Naruto no se apartaba, siempre era muy inocente.-Nada, que pensé que tú también tendrías que cambiarte, ¿no?
-Sí… es cierto, Sasuke-san, ¿qué me debería poner?-preguntó posando su dedo índice en sus labios y ladeando ligeramente la cabeza. Un hilillo de sangre caía de las pervertidas fosas nasales de su dueño (N/A: xD). Carraspeó y se levantó de la cama, rebuscando en las bolsas de ropa que había dejado Kakashi. Estaba a punto de coger una camiseta de manga corta negra y unos bermudas cuando vio la yukata blanca de la que horas antes le había hablado el peliplateado. La cogió y se la tiró al rubio, este lo miró sin comprender.
-Sasuke-san, ¿no es una ropa muy formal para mí?
-No, no lo es.-dijo cortante. Naruto lo miró por última vez y se quitó el albornoz delante de su dueño. A Sasuke se le empalmó en menos que canta un gallo.
-¿Qué… qué haces?
Naruto lo miró inocente, cogiendo la yukata.
-¿Qué le pasa, Sasuke-san?
-… ¿Por qué te cambias delante mía?
El ojiazul lo miró de nuevo sin comprender, cuando se dio cuenta de lo que quería decir se sonrojó.
-Gomen nasai, Sasuke-san, ¿dónde puedo cambiarme?
Movió la colita, mientras cogía en brazos el atuendo. Tenía un leve tono rosado en las mejillas. Sin esperar a que el moreno contestase (N/A: Entendedlo, estaba en su mundo… (8)) se encaminó hacia la puerta. Justo cuando iba a poner la mano sobre el pomo Sasuke le agarró del brazo, haciéndole daño considerablemente, ya que el pequeño kitsune era delicado.
-¡Ay! Me… me hace daño… Sasuke-san.
Sin consideración alguna lo tiró a la cama, que no estaba muy lejos de la puerta, y se colocó a cuatro patas encima de él. Las mejillas de Naruto lucían un color carmín intenso, desvió la mirada, cerrando fuertemente los ojos.
-Sasuke-san…
-Me llamo.
-¿qué… qué hace?
Sonrió de forma lasciva y lamió el cuello de Naruto con ansias: estaba desesperado. El rubio pataleaba débilmente, no podía decir que no le gustasen esas caricias pero se sentía violento y la situación le parecía un tanto embarazosa. Sasuke lo cogió del mentón, obligándole que le mirase a la cara, pero el rubio se resistía, cerrando los ojos. El Uchiha se puso serio.
-Abre los ojos, Naruto.-le ordenó. Naruto no decía nada, pues decirle que no era como desobedecerle.-¿Me has escuchado o eres sordo?
-Sa… Sasuke-san… no qui… no puedo mirarle a los ojos.-decía cerrándolos más fuerte. Sasuke se enfadaba por momentos.
-Me da igual que no puedas, yo quiero que me mires a los ojos.
Naruto tragó saliva, negando con la cabeza con fuerza. Sasuke ya estaba perdiendo la poca paciencia que tenía. Pellizcó sus pezones, y con esto logró lo que quería: Naruto jadeó mientras abría los ojos para, con las manos, apartar las de su dueño. Sasuke aprovechó para lucir de nuevo su sonrisa lujuriosa e hizo un camino descendente con la mano derecha, desde el pecho hasta la entrepierna del pequeño, mientras mordía el lóbulo de la oreja. Naruto empujaba muy muy muy levemente a Sasuke, apoyando sus pequeñas manitas en el pecho del contrario, acto que Sasuke consideró angelical. Cuando su mano llegó al pene semierecto de Naruto este cerró sus piernas, gimiendo bajito, le daba miedo que Sasuke le tocase ahí. Su cara estaba tan roja que le ardía (N/A: La de Naruto, Sasuke desconoce la vergüenza), el moreno cogió ambas rodillas del pequeño, separándolas con facilidad. Naruto lo miró con un terror indescriptible, a Sasuke se le encogió el corazón, que menos que podía hacer que tranquilizarlo con palabras. Se acercó a su oído y le susurró:
-No te preocupes, no te haré daño.
Naruto entrecerró los ojos, dejando caer algunas lágrimas de ellos y, con las orejas gachas y la cola entre las piernas, abrazó por el cuello fuertemente al moreno, temblando exageradamente. Sasuke cerró con fuerza los ojos y sintió que cierta parte de su anatomía le apretaba dentro de los pantalones, ya no había vuelta atrás.
-Venga, no llores tanto, no te voy a hacer nada.
Separó delicadamente a Naruto de él, besándole una mejilla mientras le secaba las lágrimas con la lengua y le daba dos besos en los párpados. Lo hacía con tanta ternura que, por un momento, el rubito se calmó. Pero volvió a temblar cuando sintió que Sasuke descendía por el cuerpo del pequeño, hasta pararse en su entrepierna, abriéndole mucho las piernas. Descendía un poco más hasta su entrada y allí dio un lametazo. Naruto gimió de la impresión y Sasuke sonrió de oreja a oreja, lamiendo más rápido la entrada del ojiazul. Naruto se aferraba tan fuerte a las sábanas que se hacía daño en las manos. Cerraba los ojos y abría la boca mucho, jadeando y gimiendo. El placer que sentía en esos momentos hacía que olvidase su vergüenza, dejándose a merced del Uchiha. Se incorporó, dejando de lado su tarea, y rozó con los dedos la entrada del menor. Este le miraba suplicante, Sasuke le sonreía… pero con dulzura, algo que desconcertó a Naruto y que le hizo sonrojar aún más si se podía. Sasuke introdujo un dedo, el rubio tensó los músculos, gimiendo.
-Si los tensas te va a doler más. Relájate.
Naruto intentaba hacerle caso, pero era imposible. Sasuke hizo espirales con el dedo dentro de él, más tarde introdujo el segundo y después el tercero. Naruto se agarraba muy fuerte a las sábanas, mientras se mordía el labio inferior, mirando a Sasuke como esperando algo, aunque de sus ojos caían pequeñas lágrimas y lucían un brillo de miedo e inexperiencia. Sasuke se miró y se dio cuenta de que estaba completamente vestido, así que se fue desvistiendo bajo la atenta mirada de Naruto, que tenía la respiración agitada. Cuando terminó el moreno gateó hasta el ojiazul, rozando su miembro erecto con su esfínter. Naruto cerró los ojos, esperándose la embestida. Sasuke le penetró del todo y el rubio profirió un gemido tan alto que el moreno se asustó y lo miró a los ojos, decidió esperar unos minutos a que el pequeño se acostumbrase. Naruto tenía la cola y las orejas totalmente erguidas y los ojos entrecerrados de dolor, los labios totalmente apretados y las manos rojas de tanto apretarlas.
-¿Estás bien?-preguntó, esas palabras le salieron sin querer. Naruto intentó sonreír, pero en vez de eso compuso una mueca.
-Sí… estoy bien…-cerró los ojos del todo, tragando saliva.-puede moverse ya, Sasuke-san.
-¿Estás seguro?-preguntaba asombrado. Y es que le veía un toque de seguridad en la quebrada voz de su zorrito. Naruto desvió la mirada.
-Sí… muy seguro…
Sasuke no perdió ni un segundo de su valioso tiempo y comenzó un lento vaivén con las caderas, seguido de suspiros y jadeos de Naruto, que sentía unos punzantes dolores en su entrada que llegaban a su columna vertebral, como si le fuese a partir en dos. Por su parte, el ojinegro sentía muchísimo placer, además de que Naruto era divinamente estrecho y le ponía a mil verlo tan indefenso, tirado en la cama, con sus orejas alertas, las manos agarradas a las sábanas, los ojos cerrados, la cabeza ladeada, un sonrojo notorio en sus mejillas y la boca entreabierta, dejando escapar sensuales gemidos. El Uchiha mantenía el semblante serio, como si hiciese el amor todos los días y fuese algo matutino, aunque en realidad tenía un rictus en los labios, como si no quisiese abrirlos por miedo a decir algo indebido. Las estocadas se volvieron más fuertes y profundas, Naruto dejaba de lado el dolor para que el placer se hiciese más intenso, haciendo que gimiese de manera descontrolada. Sasuke se estaba desesperando, ya que a él no le parecía suficiente y levantó al kitsune, haciendo que este se abrazase a él, clavándole las uñas en la espalda. Para que mentirse, le hacía daño, pero no podía replicar, porque seguramente el que le hacía el a Naruto era mucho más fuerte. Le cogía de las nalgas, separándolas y hundiéndose más en él. Naruto lloraba mientras gemía, jadeaba y suspiraba, todos aquellos sonidos eran válidos. Se le nublaba la vista y sentía el placer y el dolor mucho más intenso.
-Di mi nombre, Naruto, quiero que lo digas.
El Uchiha había decidido por fin abrir la boca, su voz sonó ronca por la excitación. La voz de Naruto temblaba.
-Ah… Sa… Sasu… Sasuke-san… déme… déme más fuerte… Sasuke-san…
-Así me gusta.-dijo el mayor, pero en vez de darle más fuerte cogió el miembro del rubio y empezó a masajearlo. Naruto no cabía en sí de placer.
-Ah… Sa… Sasuke-san…
Echaba la cabeza hacia atrás, sintiendo como la gran masculinidad de Sasuke le desgarraba su entrada, sintiendo el final muy cerca…
-Siento… una cosa… muy rara… Sasuke-san…
Sasuke escuchó atentamente, sin dejar de embestirlo con fuerza.
-Siento… una opresión en el pecho… ah… como si… ahhhh… como si alguien apretase con las dos manos mi… mi corazón…
Sasuke cerró los ojos, dando la última embestida, la más profunda de todas. Naruto y él llegaron al orgasmo, aunque el del moreno era más bien un gruñido. Sasuke salió de dentro de él. De la entrada del pequeño salía semen y pequeños hilillos de sangre. El rubio se echó en la cama, con la respiración agitada, dándole la espalda al Uchiha: estaba muy avergonzado. Sasuke, por su parte, se lamía los labios, pensando en la erótica escena que minutos antes había presenciado en primera persona. Miró a su izquierda y vio la espalda de su kitsune, las orejas ya no estaban alertas y la cola reposaba tranquila sobre la cama manchada de semen y sangre. Sonrió, por fin había conseguido lo que quería. Se echó, dispuesto a dormir, sabiendo que era todavía muy temprano.
xoxoxoxoxoxox
Orochimaru limpiaba la jaula de uno de sus animales, tenía mucho trabajo que hacer y esa vez no estaba Uzumaki para ayudarle (N/A: Acordaos de que él conoce por el nombre de Uzumaki a Naruto). Se apoyó en la pared, secándose el sudor de la frente mientras suspiraba de cansancio. Sintió que la puerta de su tienda se abría y esbozó una sonrisa.
-¿En qué puedo ayuda…?-su voz se quebró, mientras miraba al chico que había entrado en la tienda. La sonrisa desapareció de la cara, reconociendo la silueta de aquel chico, hasta ahora desconocido para los lectores. Observaba la jaula vacía donde días antes estaba el zorrito descansando. El chico miró de forma gélida al dependiente, su cara mostraba un auténtico enojo.
-¿Dónde está el zorro?
-…-Orochimaru no sabía que responder, no podía decirle donde estaba Uzumaki, estaba en contra de sus principios.-Lo vendí.-dijo, siendo consciente de lo furioso que se iba a poner su cliente. Y así era, el chico no tardó en coger del cuello al serpiente, mirándolo con una furia indescriptible.
-¿Lo vendiste? ¿Cómo que lo vendiste? ¡Dijiste que no estaba en venta! ¡Que te pensarías si vendérmelo a mí! ¡Me dijiste que ibas a meditarlo!
-Gomen, pero el cliente me ofreció muchísimo dinero por el pequeño animal…-estaba asustado, pero su voz sonó firme. Se calló, pues el chico lo había soltado, pero había cogido una navaja y la apretaba levemente en el cuello del dependiente, tragó saliva.
-Dime a quien se lo vendiste o te rajo el cuello.
Orochimaru miró temeroso al arma y desvió la mirada el portador de ella, fulminándolo con los ojos.
-No te voy a decir a quien se lo vendí, va contra las normas.
El chico perdió los estribos y cogió al hombre, empotrándolo contra una pared y dándole una patada dolorosa en la barriga. Orochimaru escupió sangre y algunas de las lechuzas que yacían dormidas en unas jaulas ululaban agitadas, mientras batían sus alas. El chico se agachó hasta donde estaba el hombre y le cogió del pelo, levantándole la cabeza.
-Dime donde está, o te mataré. Además, sabes que de todas maneras lo encontraré y entonces tu muerte sería innecesaria, pero es que no quiero perder ni un minuto de mi valioso tiempo, así que dime donde está el zorro o…-acercó la navaja al corazón.-mi cara será lo último que veas, triste recuerdo para ir al infierno, ¿verdad?
Orochimaru cerró los ojos con fuerza. "Lo siento, Uzumaki, Sasuke…", volvió a abrirlos.
-¿Conoces a Uchiha Sasuke?
El desconocido arqueó una ceja.
-¿Uchiha Sasuke?
-Uno de los modelos más prestigiosos de Japón, por no ser el que más, anteayer vino a mi tienda y se llevó al zorro. No puedo decirte más pues no sé adonde vive.
El chico arrugó el entrecejo, dejando a Orochimaru en el suelo y saliendo de la tienda.
-Descuida, el chico no sufrirá. Pero esto te costará caro, y ya sabes que en caso de que el chico… ese Zaske o Sake o como sea, se crea el dueño del zorrito… tienes que aclarar tú las cosas, yo no pienso comerme el coco.
Salió de la tienda, dando un portazo y haciendo que media tienda se despertase. Orochimaru se quedó unos segundos sentado en el suelo, con el hilillo de sangre cayéndole por la boca y mirando al suelo. Sabía que lo que había hecho estaba mal, pero que le quedaba, si ese chico todas las semanas venía a su tienda y le engatusaba para ver si le vendía el zorrito, cosa que a lo que nunca cedía.
Se levantó, limpiándose con la manga la sangre y rezando para que no le pasase nada malo a Uzumaki.
…:::CoNtInUaRa:::…
Buenas!
Buf… capi cuatro…
Y que sepáis que fue mi primer Lemmon de la historia xD
Bueno, creo que fue un Fic que se llamaba "Remedio Erótico"… pero en fin, dejemos que hasta el nombre me da vergüenza xD
Espero que vayáis bien con los exçamenes, quienes sean pringaos y tengan que examinarse esta semana… como yo T.T
Ah, y tranquila Okashi Minako, creo que te refieres a Naruto Neko, pero tranquilidad! xD Este fic lo hice a principios de 2007, allá por Enero más o menos… o Febrero, ni idea, lo he tenido que subir tantas veces que ni me acuerdo xD pero vamos que no me copiaré jamás de algún fic… ah, y no no, no te estoy reprochando nada ni de que me hayas acusado de nada, es que mi hermano siempre dice que cuando digo algo parece que estoy regañando… '-'
Dejo, que os molesto xD
Espero que os haya gustado el capítulo. Muchas gracias a los que leen este fic y a los que dejan RR mil gracias más n.n
Bye cuidaos y besos!!
