3 MERODEADORES SLYTHERIN

Autor: severusphoenix


CAPITULO 4: "Furtiva Petunia "

La semana que siguió al remezón de los Dursley pasó sin mayores incidentes. Vernon despertaba cada mañana pensando nuevas razones para que el anormal regresara a su armario e intentaba persuadir a Dudley de que en realidad no quería compartir con anormales, y urgiéndolo: "¡come niño, te estas consumiendo!". Después de una semana de comidas saludables y nadar en la piscina a diario, el par se había felicitado chocando los cinco, Dudley había perdido cinco libras y Harry había ganado dos.

Después de que Vernon se fuera pisando con fuerza con frustración al trabajo, Petunia y los chicos habían revisado la caja de Lily. Allí había muchos libros, algunos que claramente estaban sobre su nivel, pero otros era "libros de primer año" acorde a la inscripción al interior de las solapas.

Los niños siempre se llevaban con ellos un par de libros a la piscina. El bloc de notas tenía un montón de preguntas después de unos días. Petunia pasaba las mañanas comprando ropa nueva y comida saludable para los niños, o cuando menos esa era la excusa que le daba a Vernon.

Ella estaba retirando lentamente sumas pequeñas de la cuenta bancaria, bajo el pretexto de comprar regalos para el cumpleaños de Dudley que era la primera semana de Julio, la próxima semana. Había encuentra un aviso de un "gimnasio casero en venta – nuevo – barato", y en efecto, aun estaba en su caja, y el hombre aun conservaba el recibo. Ella pagó solamente un cuarto del precio y el hombre se lo fue a dejar a la casa. Se guardó la diferencia del valor y dividió el dinero entre los bolsos de los chicos. Ahora ellos tenían cientos de libras, en caso de una emergencia.

Los niños quedaron fascinados con el equipo, y lo instalaron inmediatamente. Incluso Vernon lo vio con sentimientos encontrados, placer porque Dudley estaba haciendo algo masculino, y desagrado porque Harry lo usaba.

Harry ahora era dueño de un nuevo guardarropa. Ella era cuidadosa de comprarle cosas también a Dudley, y lo iba haciendo lentamente. Los niños habían ido con ella el primer día, para poder conocer sus medidas, y comprarles trajes de baño nuevos. Ella se había encogido ante la delgadez de Harry y la clara necesidad de que Dudley rebajara su peso. Tras hacer eso, los había dejado en la piscina con dinero para comprar los pases de verano para los tres.

Había ido a varias liquidaciones de ropa a mitad de precio, para que Vernon se pusiera sólo levemente púrpura con las ropas nuevas de Harry. Su mejor compra fueron unas zapatillas deportivas caras que eran a dos por una. Los ojos de Harry se iluminaron al verlas. Su deleite la puso un poco llorosa.

Las tardes las pasaban los chicos revisando la habitación de Dudley y los roperos. Dudley había encontrado varias cajas con ropa que nunca había usado, la mayoría se trataba de regalos de Marge , quien parecía pensar que él aun tenía cinco años. Mejor aun, estos conservaban las etiquetas, así que se los pasaron a Petunia, quien con alegría los regreso a los comercios con una sonrisa maliciosa. Obtener una suma de dinero de parte de Marge, sin que esta lo supiera, había alegrado su día.

Dudley había revisado el resto de su vestuario sin misericordia, descartando cualquier cosa demasiado pequeña para que nunca la pudiera usar, y otras que nunca querría usar (cosas compradas por Marge). Así que sólo conservó lo que usaba y lo que esperaba pronto poder hacer. Le había llevado tres tardes.

Luego habían ido por sus pertenencias. Pronto hubo cajas de juguetes rotos descartados y cajas de juguetes para donar con los que no jugaba. Su habitación quedó tan organizada que a él y a Harry les daba hasta un poco de miedo.

—Es que no se parece a mi cuarto, Harry —susurró Dudley.

—No te preocupes, sacaremos un tablero de juegos con un montón de piezas, y se verá bastante desordenado de nuevo —lo consoló Harry. Dudley lució extrañamente aliviado con eso.

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Harry se sentó en su habitación en silencio antes de apagar la luz. La semana pasada había sido asombrosa. La ropa nueva y la abundancia de comida eran grandiosas, pero lo mejor de todo era el saber que les agradaba a su tía y su primo y que ya no pensaban más en él como un fenómeno. Escuchar acerca de sus padres había sido maravilloso; hasta se había llegado a preguntar a veces si su tía y él estaban en realidad emparentados por la forma en que era tratado. Las fotografías lo habían vuelto algo real.

Tía Petunia había sonreído al entregarles las zapatillas deportivas—. Trataré de hacer una fiesta bonita para ti este año, Harry. Espero encontrarles a los dos buenos regalos mañana. Tengo una sorpresa para ustedes, finalmente, encontré El Caldero Chorreante en Londres.

—¿Pero cómo lo haremos? Es sábado, papá esperará que estemos en casa —Dudley estaba excitado ante la idea de visitar el mundo mágico, pero no veía como podrían salirse con la suya.

—Sé que el querrá irse de viaje este fin de semana. Anoche compré unos pases para invitados en este complejo de golf en Bristol que le gusta a Vernon. Los conseguí bajo el nombre de otra persona, dije que era para uno de los accionistas. Le conté a Vernon que los había ganado en el bazar de caridad. Él esta seguro de poder llevar a este sujeto Jensen de su trabajo a quien quiere impresionar —les explicó Petunia con una sonrisa de satisfacción. Estaba disfrutando el doblarle la mano a Vernon Había tenido que vender una collar para ello, pero lo valía, presentía que el tiempo se estaba acabando.

Harry la había mirado con suspicacia. Reconocía una movida desesperada al ver una. Mientras estaba sentado en la cama, se preguntaba qué habría provocado dicho ardid. Sabía que la nube negra de "qué haremos cuando Vernon lo descubra" estaba colgando sobre sus cabezas. Pero encontraba consuelo en el hecho de que ahora los tres estaban juntos en ello, en vez de estar sintiéndose solo contra probabilidades adversas.

Harry se acomodó y apagó la luz. Ya se lo sacaría él mañana a la tía Petunia.

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Petunia estaba sentada esa noche en la casi oscuridad de la cocina mirando fijamente una carta. Nunca había escrito algo que le fuera ni la mitad de tan difícil. Y no es que quisiera justificarse. Había llorado un poco en algunas partes; gracias a Dios que Vernon había subido apurado a acostarse después de parlotear al teléfono con Jensen acerca de las invitaciones. Ellos saldrían antes del amanecer para poder jugar golf todo el día. No habría soportado contestar preguntas de nadie.

La carta era para Severus Snape y ella le había contado todo desde que Harry había arribado al umbral de su puerta, sin guardarse ninguna cosa. No había excusado nada, y revelado cada palmada, cada negligencia, y sobre todo lo que Albus había hecho cuando se había enterado de ello.

Luego había rogado, literalmente, para que ayudara a Harry y Dudley. Le había contado que Albus había restringido la magia de su hijo; imaginaba que eso escandalizaría a cualquier mago. Al final, ella había invocado la memoria de Lily, diciéndole que Harry no era tanto el hijo de James Potter como el hijo de Lily, y le suplicaba que aceptara la custodia de los dos niños.

Ella sabía que con la enorme red de amistades de Vernon y Marge nunca podría esconderse de Vernon, pero que ellos no podrían encontrar a los niños en el mundo de los magos. Ella explicaba el maltrato que también ella enfrentaba, sabiendo que él se conmovería ante el recordatorio de lo que su madre había sufrido. Finalmente, terminaba la carta con un ruego final por su auxilio.

Escribir esto la había hecho revivirlo todo, y se sentía drenada, pero extrañamente liberada.

Sabía que el Severus de Lily no fallaría en ayudarlos.

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Petunia se había sentido demasiado nerviosa como para dormir bien, y había despertado inclusive antes que Vernon. Vernon había estado casi agradable, con sólo un toque de burla de que ella tendría todo el día para consentir a su sobrino anormal. Eso le dio que pensar. Harry era ahora el "sobrino de ella", y él pronto se volvería también en su contra. Petunia se imaginaba que Marge sugeriría echarlos a Harry y a ella, y que él haría caso. Probablemente iba a regodearse cuando Marge fuera a llegar, y ese sería el momento en que necesitarían marcharse. Con suerte, Snape habría recibido para entonces su carta.

Vernon había dicho que él no regresaría hasta el domingo en la noche. Ella preparó el desayuno para los niños y los llamó. Comieron con rapidez, se arreglaron, y después cargando algunos de los libros de Lily se subieron al auto. Llevaban su bloc con preguntas y temas. Petunia había dicho que había una librería en Callejón Diagon, y ellos pretendían encontrar unos libros para contestar algunas de sus preguntas, especialmente libros sobre los fundadores y las cuatro casas.

Petunia condujo tan rápido como se atrevía en Londres, y se estacionó cerca de EL Caldero Chorreante. Ella se cubrió el cabello con una pañoleta grande y se colocó anteojos grandes oscuros, disfrazándose lo mejor posible sin que fuera muy obvio. Sacó un gorro para que Harry cubriera la mayor parte de su pelo alborotado y que cubriera su cicatriz. Esto le daría una apariencia diferente para cualquiera que hubiese conocido a James Potter.

Entraron a una taberna de aspecto antiguo y la conversación cesó inmediatamente. Ella caminó con toda la confianza que pudo hasta el bar donde Tom estaba observándolos.

Petunia lo saludó y sonrió con toda la amabilidad que pudo.

—Buen Día. Mi hijo y sobrino irán a Hogwarts cuando cumplan once años. Esperábamos poder hacer algunas compras hoy en el Callejón Diagon, libros y otras cosas, para prepararlos por supuesto. Yo no tengo magia, ¿sería tan amable de abrir la puerta por nosotros? —Petunia se sintió aliviada cuando Tom accedió con una sonrisa amable. Y aun más aliviada cuando él le dio apenas un vistazo a los niños.

Tom los condujo a la puerta de atrás a un callejón escondido de las calles de Londres. Él golpeó sobre unas piedras y los niños jadearon con gran asombro al abrirse un arco al mundo de los magos.

Tom sonrió y dijo—: Haga que uno de los niños diga "Abrir" cuando necesiten irse. La puerta responderá a cualquiera con magia desde el otro lado.

Petunia asintió dándole las gracias, y ellos entraron al Callejón Diagon.

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N.d.T.: mundo mágico y Snape en la próxima. Y no, esta historia no será slash . (aunque no tengo nada en contra de ellas, esta es de Snape como figura paterna de Harry) Y aun quedan sorpresas.

Harry Potter y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfic sin fines de lucro, sólo con fines lúdicos.