Capítulo 4: Como una dama (Drawn to her)
1.999:
El turno apenas había terminado y Brass estaba listo para ir a casa. Estaba realmente cansado y no sin razón: el monto de trabajo había sido sin precedentes. Sin embargo, había habido tiempo para el chisme. El no era chismoso, pero Gil Grissom enamorado era algo demasiado grande para ser ignorado. "Ya era hora, y sorpresivo… el hombre ya tenía comprado un tiquete a una vida y una muerte solitarias", pensó. Estaba saliendo de su oficina cuando Judy le dijo que tenía una llamada, así que la tomó.
- Laboratorio de criminalística de Las Vegas, Brass al teléfono… sí señor, yo soy el supervisor del Dr. Grissom, ¿puedo ayudarlo?... disculpe, pero tengo trabajo y una vida qué atender, así que no puedo quedarme aquí oyendo sus bromas… claro, entiendo, es sólo que lo que usted me dice es muy increíble, ¿es en serio?... está bien, haré lo que usted me sugiere, ¿podría darme un número de teléfono para contactarlo?... ajá… ajá… Ok. Gracias, lo llamaré tan pronto como pueda. Adiós.
Eso arruinó sus planes. Tenía qué quedarse en el laboratorio un poco más para vigilar a Grissom. Fue a verlo y ahí estaba. Hablándole a alguien acerca de cosas estrictamente profesionales, como Catherine le había dicho. Hablando con voz de güeva, como Catherine le había dicho. Brass esperó pacientemente, viendo sin ser visto, hasta que él colgó el teléfono y Grissom fue a donde el forense. Dejó su teléfono como siempre, y Brass no perdió tiempo agarrándolo y llamando al último número al que Grissom había llamado.
Al día siguiente:
Grissom regresó a la sala de descanso a recoger su celular (otra vez). Cuando llegó, encontró no sólo su celular, sino a dos persona cuyas caras eran ilegibles en ese momento. Catherine y Brass querían hablar con el.
- Grissom, queremos hablar contigo acerca de tus llamadas matutinas, o mejor dicho, acerca de tu novia…- dijo Brass.
- Ella no es mi novia, es mi estudiante – Grissom dijo enfáticamente.
- Sí, si, claro… - respondió Brass, con un tono de voz muy indulgente.
- Grissom, creo que lo que estás haciendo, ya sabes, con las llamadas y los viajes a San Francisco, está mal – dijo Catherine, y Brass le tocó el hombro como diciéndole "no, por favor"
- ¿Qué hay de malo? Si es por la edad…- al decir esto Grissom, Catherine y Brass se miraron con tristeza, y Catherine suspiró.
- ¿Cuántos.. cuántos años tiene? – ella preguntó suavemente - ¿cuántos años tenía ella hace cinco años, cuando ustedes se conocieron?
- Tenía 22… no, 23 cuando la conocí. Era su cumpleaños, ya te había dicho. Ahora tiene 27, va a cumplir 28 el mes que viene.
- Ok, ok, está bien… ¿Dónde trabaja?
- En el laboratorio de criminalística de San Francisco. Turno de la noche por si te interesa, mamá.
- Grissom, ¿podrías... ehh… hacer un dibujo de ella para nosotros? – preguntó brass, tratando de verse calmado y dándole una hoja y un lápiz – tú sabes, para que tengamos una idea de cómo luce y eso…
- Bueno, lo haré si eso los tranquiliza… su actitud es sospechosa. ¿Tan antisocial soy que cuando me mantengo en contacto con alguien dá para una investigación?- esto último lo dijo para sí mismo. Tomó el papel y empezó a dibujar. Sus trazos eran rápidos, pero su mirada era extremadamente intensa. El trataba la hoja de papel como a una dama, y ellos lo notaron. Después de veinte minutos de dedicada labor, les entregó el papel.
- Aquí tienen. Sara Sidle. Puse su nombre y todo. Ahora, ¿puedo irme?
- Sí claro, puedes irte- dijo Brass, mirando el dibujo. El la había dibujado de frente y de perfil, y parecía como si ella pudiera surgir del papel y adquirir vida propia. – Qué hermosura…
- ¿El dibujo o la chica?
- Ambos. Pero sí, la chica es muy bonita.
- Y lista. – dijo Grissom con una sonrisa, y desapareció.
Brass le dio el dibujo a Catherine, quien lo miraba asombrada.
- Bueno, tienes la información y el dibujo. ¿Contento?
- De hecho, necesito que me hagas un favor. Catherine, necesito que vayamos los dos a San Francisco.
