Red Paper

"No entiendo como puedes dormir con tanto ruido"

"Entrenamiento y costumbre. Dos palabra que creí que conocías"

Steve negó con la cabeza. Claro que había soportado en sus días de guerra condiciones mucho peores de los que se presentaban en ese barrio ucraniano, pero simplemente entre gritos, ruidos y demás, le había costado dormir aunque fuera una hora. A diferencia de él, ella estaba fresca como una lechuga, preparando un sencillo desayuno de café y tostadas después de haberle abierto una lata a su gata Miho. El desayuno estuvo acompañado de un silencio hambriento, mantequilla y el sonido de la impresora. Nada más terminar, ella se levantó, metió los platos en el fregadero y entro a su habitación. Al volver, tenía una serie de papeles que no dejaba de leer. Con un vistazo rápido, pudo ver que habían cosas escritas en ruso.

"Se te da fatal espiar, Rogers" rió Natasha al ver su mal disimulo para alcanzar a ver lo que estaba en sus papeles "No lo intentes que nada esta en inglés. A veces le pido a Anton, un chico que vive aquí después de huir de la Rusia comunista, de los archivos que guarda. Yo lo ayudo a esconderse de Hydra" explicó ella ante la duda de su ex compañero. "Ve a mi escritorio y usa el teléfono para llamar al equipo. Estarán preocupados. Tranquilo, es una linea segura."

Aquello lo agarro de improvisto, pero obedeció. Conocía a sus compañeros, sabía que necesitaban noticias de Steve. Aunque fuera una garantía que no saliera en las noticias (no era de extrañar pensar que su captura fuera puesta en televisión por todas las cadenas existentes), nunca se sabía. Era lo malo de tener todo un mundo en contra. Natasha no tenía la necesidad de poner la oreja, no era idiota. Sabía con quien y de que hablaban, por lo que no entendía la imperiosa necesidad de Steve de susurrar al auricular. Revisó los papeles. No era lo cualquiera pudiera desear, la respuesta directa a los problemas de Rogers, solo datos. Y los datos estaban para interpretarlos. En cierto modo agradecía todo el entrenamiento que había recibido de la sala roja, la hacía verse útil en esa mierda de mundo en la que la habían metido.

"¿Estás bien?" preguntó Steve de pronto.

"Solo estoy leyendo" se excuso ella rápido "son muchos datos"

"¿Alguno de como ayudar a Bucky?"

"Los rusos no son tan claros con estas cosas. Son muchos códigos, muchos procedimientos, mano dura y sobre todo entrenamiento y práctica" rió ella ante la pregunta de su amigo. No lo podía culpar, sabía de su necesidad por llegar de inmediato a toda la red del Soldado de Invierno "No había por costumbre guardar como manipular la gente en Din A-4"

"No seas cruel"

"El hecho de que existiera ese cuaderno rojo me tiene un poco descolocada pero da igual. Con los datos de Anton daremos con la mejor persona que pueda tratar la mente de tu amigo. Todos los que no están muertos tienen una identidad, una familia y algo que siempre los delata. No saben esconderse bien"

"Tu sabes quien es esa persona"

"Porque trató conmigo cuando estaba en la Red Room"

Un silencio incómodo se hizo presente. A ella no le gustaba hablar del tema, él lo sabía, pero de la misma forma, no sabía de quien estaban hablando y no había forma de saber si ese hombre estaba relacionado con ambos. Steve se mordió la lengua, no quería decir las palabras que Natasha tanto odiaba y hacerla ver que tenía lastima. Ordenó los papeles y los llevó a la trituradora, para sorpresa de Steve.

"¿No pensarías que iba a dejar los papeles enteros? Vamos, mi capitán, tenemos cosas que hacer"

Steve simplemente se dejó guiar. Saludó y dejó a su gata con la señora de la puerta. Debía admitir que hasta cierto grado, ese barrio ucraniano tenía muy mala pinta y en otras hasta tierna. Se sorprendió al verla confiada, con una sonrisa y su pelo recogido tapado por sombrero. Él no estaba cómodo con su disfraz, se sentía como un mal rapero drogadicto con la anchura de esos piratas y esa visera con ese pañuelo. Ella se manejaba como la seda, elegancia a pesar de tener poco, y no captaba la mirada que no debía. Desde que la conoció había tenido una facilidad que no sabía si admirar: las mil caras que podía llegar a manejar con una simple mano. Hasta la había visto seducir. Era capaz de levantar lo que fuera con una simple mirada verde de las suyas, un leve pestañeo...

"Despierta, Iván, tenemos que ir con estos señores" le llamó la atención Natasha con una sonrisa casi burlona "perdonad a mi hermano, no se termina de acostumbrar a este país. Como favor os pido que no le hagáis hablar al pobre"

Esos dos señores asintieron. Sabían que solo lo hacían como favor a la pelirroja. Se fijo a su alrededor y vio que estaban en pleno corazón del barrio, y algo que podía destacar era que parecían simples civiles. Si no fuera como se marcaban las pistolas si alguien se fijaba al completo. Pensó que se estaba metiendo en la boca del lobo. Pero ella seguía tranquila, casi coqueta con aquellos hombres. Esos hombres eran reales patanes si los comparaba con los que había estado trabajando hasta ese momento con Shield. Se abrieron paso entre puertas e identificaciones como invitados. Y nadie se había fijado hasta ese momento en que él era el Capitán América.

"Me sorprende verla, a usted..." el titubeo del hombre al girarse y ver a Natasha fue algo que le sorprendió. Sus ojos, a pesar de tener gafas, se podían ver más abiertos por la sorpresa. Dedujo que tuvo que haber trabajado con ella en su pasado: esa bata, el ruso fluido...

"Cuanto tiempo, señor Rodchenko" rio ella. No sabía si era un truco para coger su confianza o de la ironía de la situación. Pero lo vio. Por primera vez, la gran Viuda Negra Natasha Romanoff Había flaqueado. Sus manos habían delatado un nerviosismo que nunca creyó que llegaría a ver. "Necesitamos que intervenga al Soldado de Invierno en otro país"

"¿Qué gano con ello?" preguntó bastante nervioso. Podía verlo, se estaba imaginando lo peor

"La protección de ese país" intervino Rogers para agrado de ella, al ver que su moneda de cambio no iba a ser tan buena comparado con lo que ofrecía él "Es urgente"

"A cambio de que pueda volver a intervenir a la Viuda Negra" señaló a la pelirroja. Su mirada se abrió, sorprendida.

Steve quiso que no dijera esas palabras. No quería cobrar la salud de una amiga como ella a otro amigo. Era pedir demasiado, aunque supiera que ella era capaz. Por amistad y lealtad, algo que se atrevió a poner en duda. Al verla convencida a acceder y la vuelta silenciosa, supo que tenía la mejor de las aliadas, a la vez que la mejor de las amigas. Se llamó a si mismo idiota. Idiota por todo. Al llegar a la casa, con su gata Miho, suspiro tranquila. Él seguía igual de tenso. Necesitaba preguntar tantas cosas que se hacían pelota en su garganta.

"Tranquilo, Rogers, como si no me hubieran operado otras veces" Intentó quitarle seriedad sin éxito. "Es lo mejor para Bucky"

"¿A tu costa? No quiero que te pase nada, Nat"

"Steve, nunca te hable de como son esas operaciones" le ofreció una copa. "Tranquilo, si mis cálculos son correctos, dentro de tres días seré operada, así que por un poco de vino para celebrar eso no viene nada mal. Aunque antes preferíamos la cerveza"

"No es una broma"

Ella se sentó frente a él y dio un pequeño brindis que Steve detestó. Dio un largo trago y dejó en la mesa la copa antes de ponerse frente a él, chocando miradas.

"Al inicio tienes un pinchazo. No es nada, solo antibiótico por si reacciona mal contra mi derivado de suero. Luego el segundo es anestesia para que no sientas como te abren la tapa. A diferencia de los buenos, no te hacen preguntas o te hacen resolver extraños puzzles para saber que tocan lo correcto. A partir de ahí eres muñeco. Una simple pieza perdida en un puzzle a manos de lo que hayan instaurado. Cuando sales de ese control que a veces reactivan con calambrazos para que no se pierda, te sientes extraño. Una confusión en la que crees que tienes que seguir la orden, pero te das cuenta de que no. Poco a poco te das cuenta de todo: que eres un monstruo, un títere, que las cosas que hiciste a voluntad son peores que en contra... y cuando te colocas enteramente, notas que te falta algo. La verdad. Y vives con esa duda. Te acosa esa duda y crees que cualquier método vale con tal de encontrar esas piezas de tu puzzle. Ahí se abren dos caminos posibles: te suicidas o trabajas con lo que tienes. Yo escogí trabajar con lo que tengo, y vivo con la duda constante de lo que viví y perdí. Actuar como si lo supiera todo no significa que lo sepa, Rogers."

"No tienes que pasar por eso de nuevo, Natasha. Dile que no a Rodchenko mañana, y buscaremos otra forma. No podemos perderte por Buck"

"Te estas precipitando. Tranquilo. Respira y descansa. Yo ahora mando, Rogers, y he aceptado para que tu amigo no tenga que pensar en lo peor"

Le dio unas buenas noches antes de marcharse, dejando perplejo a Rogers. Aun en la cama, no dejó de pensar. Para él si que era demasiado. Ella nunca se había abierto ante él como una chica rusa real, había notado que si, estaba siendo sincera. Compartía información que antaño (la espía que saltaba sobre su escudo) no hubiera compartido. Y estaba accediendo a pasar por una operación por él. No sabía que sentir, estaba totalmente confuso.