Capítulo 3: Rastros.
Era un mínimo momento, segundos en donde se olvidaran de su existencia, era lo que necesitaban en esos momentos, un poco de tranquilidad y olvidar todo aquello.
-Sideswipe -Intentó despertar al nombrado, amanecía, tal vez debían buscar otro lugar para refugiarse.
El plateado no despertaba, bufó y retorció levemente por la molestia. El rojizo no quiso hacer un segundo intento, sabía que el plateado estaba totalmente agotado, le dejaría descansar otro momento.
-¿Hm? -El rojizo volteó al sentir pasos acercándose-. Bumblebee...
-Mirage -Se sorprendió levemente al encontrarlo despierto.
-Bumblebee, creo que es momento de... Hm, ¿Estás bien? -Observó su rostro.
-Ah, claro -Sonrió limpiando su rostro-. Iré a buscar alguna señal de los demás, no esperarán los humanos a que salgamos de día. Veré si puedo encontrar algún mínimo rastro de energon. Estaré cerca, por favor, quédense aquí. Intentaré ver si los demás están a salvo -Comenzaba a caminar.
-Bumblebee -Mirage no estaba convencido.
-Tranquilo, seré cuidadoso -Apuró su paso con cuidado.
El rojizo bufó, no estaba de acuerdo en separarse una vez que lograban estar en número. Sentía que sus pensamientos le torturaban, solo hasta que todo el proceso de analizar frenó de inmediato, solo por un nuevo dato que se tomó con más importancia; El decepticon seguía cerca, tal vez poniendo en peligro al amarillo. No sabía cual era la mejor solución esta situación. Si sus procesamientos no llegaban a una decisión total, tal vez habría problemas.
-Sideswipe, Sideswipe -Intentó mover con simplicidad.
-Hmm... -Se movió levemente.
-No te dejaré aquí solo, hay que acompañar a Bumblebee -Parecía que el plateado no prestaba atención-, Sideswipe...
-Nh...
-¡Sideswipe! ¡Vamos! -Habló con más brusquedad, le parecía extraño, el plateado era sensible a despertar cuando recargaba-. ¿Sideswipe?
Parecía que recargaba de lado complacido mientras el rojizo posaba sus servos por su costado.
-¿Sideswipe? -El tono cambió severamente, estaba extrañado.
Su mirada se atemorizó al ver cómo el plateado intentaba abrir la óptica, el brillo era escaso, y su fuerza nula, a penas pudo abrir levemente sus párpados, para luego volver a cerrarlos.
-¡¿Sideswipe?! -Puso su antebrazo detrás del procesador del plateado, levantando levemente mientras que con su servo libre hacía intentos con movimiento en el rostro, dando pequeños empujones, pero el plateado solo hacía intentos de abrir sus ópticos y observar con más claridad.
-Mirage... -Logró hacer sonar su designación, reuniendo sus fuerzas, solo para dejar decaer su procesador totalmente en la extremidad de su compañero.
-¡Sideswipe! ¡¿Qué tienes?! -Sentía el miedo crecer y extenderse desde su pecho, tenía que hacer algo. Pero su procesador hacía un bloqueo de información. Odiaba ponerse así, debía hacer algo, pero la situación no lo meditaba.
El rojizo se arrodilló, ahora pasando su brazo libre debajo de las piernas del plateado, y el ya ocupado bajándolo un poco a parte de su espalda alta. Empujó su cuerpo, atrayéndolo para apoyarlo a lo que serían sus propios muslos. Intentaba descifrar que era lo que tenía, pero cuando el plateado volteó su procesador, escondiendo parte de él en el torso del rojizo, solo lograba ponerlo más nervioso. El plateado se mostraba de todas formas tranquilo, no estaba solo, sentía el contacto de su compañero en un costado de su rostro, además de estar bajo su cuidado.
-Sideswipe... -Tenía tantas razones, que no lograba concretar alguna.
Pero en sus datos de memoria pudo rescatar algo importante y que podría servir para la situación; el plateado se negaba a tomar la mayor parte del energon que siempre se repartían, el argumento era que su estructura podía almacenar grandes cantidades de energon y ocupar menos de lo necesario para funcionar, cosa que siempre tomaba un poco para "estabilizar sus tanques de reserva", pero el rojizo sabía bien que su figura era demasiado pequeña para tener aquella especialidad.
-Sideswipe, ¡¿Necesitas energon?! -Fue lo primero que se aclaró en su mente alborotada.
El plateado abrió su óptica con más fuerza y dirigió a los del rojizo, sin dejar de esconder su rostro entre su compañero.
-¡Idiota! ¡¿Come osi mentire a me in quel modo?! Stupido, ¡¿ti rendi conto?! ¡Accidenti! ¡Sideswipe! ¡¿Come si fa a fare questo?! ¡¿Cosa faccio adesso?! ¡Scrap! ¡¿vostro processore di lavorare qualcosa?! -Estaba desesperado, el plateado lo escuchaba intimidado por su reacción, se estremecía por el movimiento que hacía el rojizo al hablar.
Lo dejó nuevamente en el suelo con delicadeza y se levantó de inmediato, en su mirada se notaba la desesperación. Llevó su servo el procesador, lamentándose, manteniendo intercambio de mirada con el recostado en todo momento ¿Cómo no se dio cuenta antes? El plateado también estaba inquietado, no creyó que el rojizo reaccionara así, de cierta forma, la mirada atemorizada que el rojizo le daba, le dolía.
-Primus -Seguía con el servo en su procesador y no quitaba la mirada del plateado.
Sideswipe tomó fuerza para hablar, pero fue en vano, solo gastó energía para decaer nuevamente, el rojizo se agachó rápidamente y puso al plateado de la misma forma en que lo había tomado antes.
-Bumblebee, apresúrate por favor -Rogaba observando al plateado.
[...]
La espera se hacía eterna, tan solo pensar que algo le había pasado al explorador y a los demás autobots le resignaba, y su compañero en sus brazos, tal vez dando las últimas conexiones lo debilitaba. No sabía que hacer, faltaban pocas horas para que volviera a oscurecer y Sideswipe dejó de responder.
-Sideswipe, por favor...
El rojizo haría cualquier cosa a su alcance, no quería verlo morir ahí.
Dejó al plateado nuevamente en el suelo, levantándose en silencio. Con la cuchilla de su brazo derecho, comenzó a encajarla en el antebrazo izquierdo, buscando llegar al conductor de energon más cercano, removiendo y haciendo una grieta. Comenzaba a gotear, así que se agachó y posicionó la herida con la boca del plateado de forma paralela, el energon se filtraba directo a los tanques del plateado, buscando estimular su funcionamiento; solo esperando que ya no sea tarde.
-Sideswipe, por favor... No me hagas esto...
Parecía no responder, por lo que el italiano se atemorizaba más, pero escucho detenidamente cómo sus motores funcionaron de golpe. El plateado observó con detalle, todo el líquido que entró le sirvió. De inmediato, sintió el líquido que recorría más allá de su garganta, y el brazo de Mirage que forzaba a enviar energon; de inmediato lo empujó con sus propios servos y se sentó.
-¡Mirage! ¡¿Qué has hecho?!
-¡La pregunta es! ¡¿En qué estabas pensado?! -Gruñó, levantándose alarmado por la repentina reanimación.
-¡Estas herido! ¡Dame eso! -Le tomó del brazo.
El rojizo iba a responder de mala gana, pero el plateado analizaba su herida, tomó el brazo con ambos servos y apretó, buscando que el metal doblado aplastara el conductor de energon roto, así detuvo la fuga.
-¡Mirage! -Lo observó para ver si por el energon que ya no rondaba en sus sistemas le provocaría una descompensación.
-Estoy bien, ¡Yo si puedo almacenar cantidades de energon! ¡Sciocco! -Le gritó enfurecido.
-Eh, Dino -Intentó decir algo, pero, ¿Qué inventarle?
-¿Qué creías al mentirme? ¿Qué ganabas con eso? Te pusiste en peligro.
-Ya no importa, Mirage -Se volteó, dándole la espalda.
-¿Por qué intentar parecer más fuerte? Al hacerlo solo logras cosas estúpidas.
-¡Mirage! Solo quería darte más a ti, eres el que más esfuerzo pone en esto. No seas... No te pongas... Scioco -Gruñó y se alejó.
-¡Repite eso!
-Que no te pongas idiota -Dijo sin interés dirigiéndose a la salida.
-No fue la última palabra que ocupaste -Lo observó detenido, viéndole voltear.
-¿Qué no te pongas scioco? -Preguntó confundido.
El rojizo agachó el procesador, cerrando sus opticos y apretando sus labios.
-Idiota -El plateado bufó después de ver que el rojizo se quedó en silencio-. Pero, gracias. Iré a buscar ayuda, recursos, lo que sea. No te molestes por mí otra vez, solo déjame -Se transformó con cuidado, dándose cuenta que el rojizo le seguía.
"Una delicia de italiano se produce en sus labios, una elegante pronunciación con melodía en cada unión de sonido".
[...]
El amarillo recorría calles, dividendo cada cámara que lo filmaba, ciertamente, podrían haberlo divizando. Pero en sus radares apareció lo que parecía una pequeña ayuda para la salvación, energon, para nada cerca, pero cada tintineo que indicaba su aparto le extaciaba.
-Primus -Debía llegar lo más pronto posible, necesitaba restaurar su figura para llegar a ese lugar.
Un vehículo con un modelo similar, lo escaneó de inmediato, y para su suerte, estaba dentro de un túnel, el que lo encontrarán, era menos probabilidad.
Cuando finalmente la luz se escabulló por sus ópticos, anunciado el final de ese encierro temporal, se dio cuenta que alguien le seguía a pocos metros de distancia.
-¡Holy Primus! -Tal vez eso le arruinara sus ideas.
Condujo con más velocidad, dándose cuenta que el vehículo le seguía, pero no acortaba distancia. ¿Cómo sabía donde estaba? Si ya estaba fuera de la ciudad, sin embargo, pudo rastrearlo. Frenó en seco, pero no podía transformarse, daría su existencia a las vistas. La patrulla hizo lo mismo, solo observándolo.
La patrulla abrió enlace que interceptó las vías comunicatorias del amarillo, haciéndose oír por su radio.
-Insecto -La voz de barricade sonó por su radio a un volumen considerable.
-Ya basta, Barriade -Respondió de inmediato, teniendo cuidado y vigilado al que se encontraba metros atrás.
-Jajaja -Era una risa divertida, hasta cierto punto atemorizaba.
-No quiero pelear contigo, con nadie, pero estoy dispuesto a defenderme ante cualquier amenaza -Era una mezcla de muchas voces las que se hicieron sonar en la radio de la patrulla.
-Eso está bien, porque no te queda de otra que defenderte -Lo último lo dijo con ansiedad, sus ruedas dieron múltiples vueltas antes de partir y lograr movimiento; fue repentino.
El amarillo aceleró de inmediato, el extraño e incomprendido comportamiento, o mejor dicho, las estrategias de la patrulla eran aterradoras; especiales para sorprender y provocar terror repentino. Conducían rápido, esquivando otros vehículos que se cruzaban; la patrulla encendió la sirena, haciendo que le sedieran el paso, y para desgracia del autobot, era igual que una persecución policial, haciendo que vehículos intentaban frenarlo y cerrándole el paso.
-¡¿Qué quieres?! ¡Dile a Galvatron que venga a buscarme por su cuenta! -Buscaba las palabras adecuadas.
-No, vichejo, esto es personal -Dicho esto, no detuvo una risa pequeña, disfrutaba de perseguirlo y hacerlo desesperar.
-¡¿A qué va eso?! ¡¿Qué te hice?! -No comprendía.
-Es solo que detesto, y el solo saber que tu maldita existencia sigue aún me da ansias y despierta un frenesí -Casi saboreaba tenerlo a punto de extinguirse.
-¡Déjame en paz! ¡Lo que menos necesito ahora son problemas! ¡Y menos de un sádico imbécil! ¡Estúpido! -Hacer tantos giros para esquivar obstáculos le agotaba.
-Ah, cada palabra en un minuto más de ruego -Acompañó de una risa audible solo para él-. Has cambiado, insecto.
-¡Ya vete!
-¡Nhh! ¡Desgraciado! -El amarillo frenó, haciendo a la patrulla estrellarse con su para choques trasero.
Avanzó de inmediato, ocupando cualquier segundo para perderse, parecía que el decepticon le perdió el rostro por completo.
Un alivio le recorrió, se sentía algo libre, podía conducir sin gastar máximas energías. Se había hacer casi hasta donde se encontraba la señal de energon, estaba entre zona rural, conducir entre los angostas caminos de las montañas producían miedo de caer rodando por el borde. Se transformó en mitad de la angosta superficie, apoyándose con brazos extendidos en la estructura natural que componía a esa de las tantas montañas. Disparó, creando una entrada improvisada al interior de esta, era enorme, y gran parte estaba hueca. Entró con cuidado, iluminando lo mejor posible, pero ver los cristales brillantes turquesa no eran difícil de distinguir en esa oscuridad. De inmediato tomó algunos y los introdujo en su boca, masticando y tragando, dejando que su sistema de combustión hiciera el proceso de transformación a estado líquido de esos cristales, algo tardío, pero no había otra forma. Sentía los cristales bajar por la vía conductora, soñando al chocar y destrozarse en su boca. Pero todo lo que parecía bien hasta el momento, cambio cuando una estructura filosa se clavó a centímetros de su rostro que observaba el muro rocoso, viendo el vaivén del arma por el anterior movimiento forzoso. Su mirada se bloqueó, esa había estado cerca de herirlo. Se volteó, encontrándose con el responsable de aquel peligro.
-¡¿Tú de donde sales?! -Encontró una oración que sonaba aterrada.
Aquellos ópticos carmesí resaltaban, era lo único que se veía en esa oscuridad. No le quitaba la mirada al amarillo, sus ópticos atemorizados le daban gracia y satisfacción.
-¡¿Cómo me encontraste?! -Esta oración sonaba más exigente.
-Tú tienes la otra -Sus ópticos mostraban una sonrisa.
El amarillo entendió de inmediato, en su primer encuentro, el decepticon había ocupado las dos cuchillas, pero él se había quedado con una: la había guardado en su interior cuando se transformó a su modo vehicular. Despacio, dirigió su servo hacia el espacio que quedaba entre la madura y engranajes, ahí se alojaba el arma, la sacó y observó, ¿Tenía que ver con que lo haya encontrado?
-Veamos -Avanzó, haciendo al amarillo correrse del lugar en defensa. Observó los cristales que encajaban en la pared rocosa, gruñó levemente-. Esto no es suficiente para un largo tiempo.
-Lo siento, pero no es para ti -Dijo serio.
-¿Acaso harás algo al respecto? -Volteó con una mueca de disgusto-. ¿Me detendrás? Tampoco te irás de aquí, también necesito tu energon -Volteó a observar los cristales.
-Dije que no son tuyos -Se acercó.
El amarillo no se acercaba dispuesto a matarlo, el decepticon tampoco mostraba querer hacerlo, por ahora. Pero en cuanto se acercó, el decepticon volteó cómo si hubiera sentido su presencia en su espalda, lo tomó de los hombros y lo azotó contra las rocas.
-¡Chh...! Chh... -Se acercó haciéndole callar con su dígito en su propia mascarilla. El rostro del amarillo intentaba evadir mientras acercaba el suyo.
-Maldición, Barricade, déjame en paz. Ambos sabemos que estamos en una pausa para la guerra por necesidad y obligación.
-Todos pelearan por los miserables recursos que hay en este maldito planeta. Además -Tomó y apretó el cuello del amarillo-, necesito que me digas donde se ocultan tus aliados. Ya sabes, sin no tienes recursos, los extraes del que los tenga.
-¡Olvídalo! No te lo puedo decir -Interceptó los radares de Dino y Sideswipe, dándoles un punto de encuentro no lejano.
-No Creo que sepas las distintas formas de hacer hablar, ¿Verdad? -Rio levemente-. Acabo de recordar que si, aunque los resultados fueron todo lo contrario -Deslizó su dígito por su garganta, el amarillo solo cerró sus ópticos, soportado sus palabras.
-Barricade, eres un maldito... -Si algo odiaba, era que se burlaran de eso.
-¿Por qué no lo dices de verdad? Vamos, quiero escucharlo -Sonrió detrás de su mascarilla, cortando distancia entre él y el amarillo para fastidiarlo e incomodarlo, veía como desesperaba al mostrarlo tan indefenso.
-Barricade, podrías ahorrarte tantas cosas -Dijo despacio observando la óptica carmesí, enterró la cuchillabque tenía en su abdomen, haciendo al decepticon arquearse hacia dentro por la separación de metal provocada por el filo, en segunda le dio un golpe en el rostro, haciéndole retroceder un poco.
El amarillo estaba confundido por el soporte que tenía el decepticon, con ambos dolores, solo lo observó con odio y se acercó sin dificultad alguna decidido para cobrar lo que le había hecho. El amarillo no vio otra opción más que empujarlo con todas sus fuerzas, el decepticon no pudo sujetarse de nada, el amarillo lo hizo pasar más allá de la entrada improvisada y del angosto camino. El decepticon le encajó su cuchilla en el hombro con mucha fuerza antes de caer por el borde. El amarillo se quedo en pánico, literalmente el decepticon rodó hasta llegar a la base de la montaña.
Se quitó la cuchilla, adolorido por el corte, pero la uso para quitar los cristales escasos de ese lugar. Debía apresurarse, si le hiso eso al decepticon, no solo seguiría persiguiéndolo, no dejará escapar mínima oportunidad como antes por diversión para matarlo.
Barricade se recuperaba de la dolorosa caída, ahora buscaba la forma de subir.
El amarillo de transformó, ubicando la cuchilla en el asunto delantero del conductor y los cristales en el asiento trasero bie ordenados, para que con movimiento del vehículo no se cayeran. Avanzó, yendo lento, el decepticon había destrozado parte del camino angosto al intentar agarrarse, pero pedazos de tierra se desprendieron con él.
[...]
-Ey, clavos sueltos. ¿Cómo están las tuercas fugitivas? Los humanos las quieren para ensamblar sus malditas vidas -Hound hablaba por el comunicador.
-Estamos bien -Respondió Drift-. ¿Dónde estas? Y cuidado, los humanos Interceptan nuestras señales.
-Tranquilos, estarán ocupados, me las arreglé para poner posiciones falsas. Estos malditos deben estar yendo a los rincones de su planeta -Rio victorioso.
-Perfecto, estoy con Crosshairs y Wheeljack. Nos ha ayudado con reparaciones y ha hecho dura e nuestro energon, ¿Cómo estás tú?
-Sin problemas, ¿Alguna noticia de los matones con insgnia torcida?
-Los decepticon parecen hacer lo mismo que nosotros. De todas formas, cuidado -Sonaba preocupado.
-Tenemos que juntarnos, ¿Dónde se encuentran? Iré en seguida.
-Espera... ¿Cómo sabemos si realmente eres tú? -Dudó de la repentina pregunta.
-Ah, maldición. La pregunta sería, ¿Eres tú realmente? ¿Deadlock sigue allí dentro? -Bufó.
-Ah... Bien -Dio sus coordenadas, era más fácil que el verdosobse acercara, y menos arriesgado.
-Nos vemos -Fue lo último.
-Oye, Drift -Llamó Crosshairs, escuchaba toda la conversación.
-¿Eh?
-Autobots -Dio una sonrisa victoriosa, extendiendo su puño.
-¿Eh? -Aún no comprendía.
-Solo choca los puños -Lo observó de lado, aún sonriente.
El samurai hiso caso, el metal sonó conforme al golpe. Fue solo sólo muestra de compañerismo, era lo que más había ahora por todo lo que ha ocurrido; ahora para todos era mas que solo estar en el mismo bando.
[...]
-Aquí es -Dijo Dino.
-Lo sé -Respondió sin interés.
Ambos se encontraban estacionados a un lado de la calle, era un estacionamiento al aire libre de un pequeño local de comida. Eran los únicos vehículos en el lugar. Su frente, vista quedaba a la calle, a poca distancia.
-¿Por qué habrá pedido que vengamos aquí? -Preguntó el rojizo.
-Hay que esperar a que llegue y saber -El plateado esperaba alguna señal o vida del amarillo.
-Solo espero que no esté en problemas -Suspiró.
[...]
Era el ruido de vehículos acelerando, corrompían las calles, desordenaban el orden monótono que casi siempre había al conducir sobre aquella ciudad. Se dejaron ver al extremo derecho, en la doblada de uno de los extremos de la calle orizontal. Pasaron rápidamente, ambos autobots que lo esperaban quedaron sin entender, solo hasta que vieron la patrulla. El amarillo avanzó has a su posición, derrapó en trescientos sesenta grados, tirando los cristales que se encontraban en el asiento trasero al abrir la puerta en movimiento.
Ambos vieron los cristales rebotar en el suelo a situaciones aleatorias, solo para darse cuenta que ambos vehículos se alejaban por el otro extremo de la calle.
-Eso es... ¡Energon! -Gritó Sideswipe.
-Oye, silencio -Regañó.
-Recógelo -Aceleró, persiguiendo a ambos vehículos.
-No, Sideswipe. Hay que, vuelve... ¡Sideswipe! -Desesperó-. ¡maledizione! -No tuvo de otra que transformarse y recogerlos rápidamente, para luego acelerar; los humanos que lo vieron se aterrizaron, probablemente ya habrían anunciado la situación, y las autoridades los buscarían.
[...]
-¡Aléjate! ¡Aaahhh! -Sonó el grito agudo se una señora.
-¡Eso de allá me dolió! -Gritó furioso.
-¡No eran caricias! -Intentaba perderse en las calles.
-Maldito insecto -Susurró.
Miró a su alrededor, era completamente conocida esa zona. Se le ocurrió encender el radar, pero indicaba menos energon que entes en el amarillo, solo lo que se incorporaba en su cuerpo, ¿Y los cristales? Maldecía para sus adentros, pero en ese momento tenía mucho a su favor; solo tenia que corretear al amarillo con determinación donde quería, sin que se diese cuenta. Sonrió mordiendo sus labios para aguantar la ansiedad, estaría indefenso, y ahora podría acabar de una vez por todas.
[...]
-Ah, ¿Dónde están? -Sideswipe había perdido el rastro de ambos, las calles se convertían en laberintos.
-¡Sideswipe! -Apareció Mirage, acelerando hasta su posición.
-¿Trajiste los cristales?
-Claro, come de inmediato -Ordenó.
-Ya me diste de tu organismo, además, hay que guardarlos para los casos extremos.
-Eso dices ahora, aún no terminamos la conversación. No quiero que mientas con cosas así -Dijo molesto.
-Ya te dije que no fue con ninguna mala intención -Respondió ya cansado de la situación.
-Y no dimos con Bumblebee, maldición. Hay que volver al edificio y comunicarse con los demás.
-Ah, Primus -Sabía que era lo mejor para hacer en ese momento.
-Hay que tomar otra ruta, los humanos me vieron transofmarme, seguramente están por dar con nosotros -Bufó.
-¡Mirage! ¡¿Hiciste que te vieran?!
-No tenía de otra, recoger esos cristales no es fácil -Volvió a bufar.
-¡Podías darte tiempo! Demonios, estabas solo, por eso fui yo quien intentó encontrar a Bumblebee -Sonaba molesto.
-Maldición, Sideswipe, irte así no fue inteligente.
-¡Transformarse no fue inteligemte! Para nada, demonios. Robots en disfraz, maldicion, no solo entiendes en italiano -Comenzaron a conducir.
-¡Ah! -Gritó exhausto-. No me importa si lo entiendo o no, solo me dan ganas de aplastar a estos humanos.
-¿Estás enojado por algo? ¿Molesto? ¿Quieres desquitarte con los humanos? Adelante, solo no me metas.
-Hm -Murmuró antes de tomar dirección al edifico.
El plateado solo le siguió el paso en silencio.
[...]
-Intenta comunicarte -Pidió el plateado.
-Primero, ten -Se volteó con un cristal de energon en su servo, extendiéndolo hacia el menor.
Habían llegado nuevamente al edificio, el estacionamiento parecía proporcionarles momentos para estar a salvo sin problema. Tal vez pasarían otra noche en aquel lugar, faltaba poco para que lo noche volviera a caer, los asechaba de una forma silenciosa.
-Lo necesitas -Advirtió.
-Tú también -Levantó la mirada.
-Vamos, te desvaneciste hoy, debes alimentarte -Pedía tranquilo-. ¿Por qué insistes en dejar tus raciones?
El plateado solo tomó el cristal y lo llevo a su boca en silencio. Sentir que pasaba más allá de su garganta era aliviador.
[...]
Se encontraba observando el panel principal, estaba solo, tenía una sensación molesta que le comía el pecho, ¿Arrepentimiento? ¿Perdón? ¿Lástima? Las palabras que había dicho el anaranjado recorrían su mente, tenía razón, pero él tenía que actuar de acuerdo con la situación. Optimus no lo habría pensado por segunda vez, hubiera ido a ayudar solo, por su cuenta, dar su vida, arriesgarla y hacer el intento aunque haya sido en vano, era tan admirable, pero, ¿Tan difícil intentar de igual forma? El anaranjado no había salido de su respectiva habitación.
Momentos después, Blaster y Prowl se incorporaron a la sala. Solo se quedaban en silencio, la última conversación fue dolorosa; Prowl suspiraba con miedo inconciente, esperaba poder ver a alguien que había viajado a la tierra, igual que a otros, pero saber que podrían morir, lo atormentaba.
El azulado se daba cuenta de todo el ambiente, lo hacia sentir horrible. Se dirigió a la habitación del anaranjado, se quedó frente a la compuerta unos minutos, dándole vuelta a todo, ¿Qué estaba haciendo realmente? Iba a irse, Pero la compuerta se abrió de sorpresa.
-¿Magnus? -El anaranjado no esperaba su presencia.
-Hot Rod -Tenía un rostro y mirada preocupante.
-Oye, ¿Qué quieres?
-Solo, necesitaba disculpar la situación anterior -Dijo lo más claro posible.
-Ah -Bufó-, por favor, ya basta -Iba a cerrar la compuerta, pero el servo de Magnus la detuvo sin problema, pareciera que lo hacía sin ningún esfuerzo mientras el anaranjado apretaba en el control.
-Hot Rod -Volvió a llamar.
-Ya vete a dirigir la nave a otro lugar. Eso fue muy molesto, te odie por nanoclics, realmente... -Expresaba enojado con su cuerpo y rostro, pero se vio interrumpido.
-Hot Rod -Habló fuerte, tomado del brazo al anaranjado y entrando en la habitación.
-O-oye...
-¿Realmente no sé dar lo mejor? -Preguntó eludiendo la mirada del tercero, la mirada con que lo dijo era preocupada y mostraba estar batallando con sí mismo.
Se dio vuelta para retirarse, pero un servo mediano le hiso voltear.
-No, no es eso, no es contra ti. Escucha, eres admirable para cualquiera, nadie se merece recibir cuando los demás se desquitan, pero el enfado es innegable, pero a la situación, no a ti. Fue mi error, después de todo, es raro cuestionar una orden de alguien como tú -Dijo desanimado.
-No solo fue orden, no podía permitir arriesgarlos, yo sería el más culpable -Intentó explicar.
El rojizo suspiro yéndose a sentarse en su cámara de recarga, golpeteó levemente con su servo a su costado sobre la planicie de la cámara, llamando, invitando al azulado a sentarse ahí. El mayor quedó confundido, nadie hacía eso, porque el respeto era exigencia, pero el anaranjado lo respetaba a su manera.
-Eh... -Dudó de hacerlo, Pero se dirigió lento y se sentó algo confundido.
-¿Sabes? Hablar hace bien a veces -Sonrió levemente.
Se quedó mirando su rostro, esa sonrisa era diferente a las qu había logrado descifrar, era sincera y calmada, transmitía algo que ahora no podría entender. Muchos se negaban a sonreirle por el simple hecho de aparentar orden ante él, y al parecer hay otros a los que les da igual.
-¿Hablar? ¿Qué quieres que diga? -Dudó.
-Vamos, tú debes saber, fuiste quien vino y habló primero -Apoyó ambos servos en la planicie y movía sus pedes que colgaban con descoordinación.
-Ah, eran las disculpas que ya te dije.
-¿Algo más... ? -Movió su servo en un movimiento circular.
El azulado suspiró.
-¿Realmente crees de mí eso que dijiste? -Sentía que al hacer esa pregunta de provocaba una molestia en su módulo de voz.
-Ya te dije que fue por la situación, lo siento, estaba molesto, no fue directamente hacia ti. Pero hay que admitir que a veces eres terco, demasiado serio, malhumorado y cosas así. No te culpo, cada quién con su personalidad -Movía sus pedes divertido.
-¿Qué? -Preguntó desconcertado.
-Ah, no te preocupes. Dime que piensas de mí -Lo observó.
-Hmm...
-Vamos.
-Amh, eres algo desordenado...
-Vale, vale. Si quieres déjalo ahí... -El azulado parecía no estar escuchándolo.
-Pero es bueno tenerte con los demás, siempre intentas sacar de la rutina a todos, intentas hacernos olvidar la realidad que tanto nos duele, aunque de formas muy raras, que yo no puedo entender. Eso es algo que se aprecia. Sé que no lo haces porque te gusta desorganizar o provocar conflictos, pero pareciera que es la única forma de hacernos entender que esa nos vivos, y hay que agradecer eso -Dijo tranquilo, pero cuando volteó al anaranjado se preocupó un poco, lo observaba paranoico y sorprendido-. ¿Que sudece? ¿Dije algo malo? -Se desconcertó.
-¡Por Primus, los trece Primes y la Allspark!
-Hot Rod -Nombró levantándose de la cámara de recarga.
-¿Cómo pudiste... ? Pero... Pero si eres el comandante, soy idiota. Eres calculador, observador... era de esperarse -Murmuraba mientras Magnus lo observaba confundido-. Eres un estratega, debí imaginarlo... ¡Ultra Magnus!
-Hot Rod, ¡¿Qué?! -Con cada palabra que el anaranjado decía lograba desesperarlo más.
-¡Te subestimé!
-¿Qué?
-Creí que eras el que menos podría darse cuenta de eso.
-¿De qué?
-Lo que dijiste de mí -Suspiro-. Es solo que no soporto ver cómo los demás mueren queriendo rescatar algo, muriendo... Insatisfechos -Dirigió a los opticos del azulado, una mirada entristecida-. Se que a veces logro hacer que desen sacarme a patadas de la nave, y no solo aquí, con cualquiera que conozca. Solo quiero... Ah, eres genial.
-¿Genial? -Eso se quedó grabado.
-Si, lo eres, lamento no haberlo dicho antes.
-Ah, Hot Rod -Caminaba hasta la salida-. Descansa.
-Ah, igualmente -Se despidió con su servo.
El azulado volteó levemente a él, su rostro era sincero, era inesperado que alguien se conportara así. Siguió su paso, de alguna forma, ya no se encontraba con la misma preocupación de hace rato.
El anaranjado cerró la compuerta cuando el azulado se alejó, fue imposible retener una risa fuerte, se tabo la boca con su servo mientras la dejaba salir. En un principio, jamás creyó que el azulado se sentará a su lado cuando lo invitó, solo se esperaba algún reto o expresión de disgusto. Todo lo que pasó después, fue inesperado y sorpresivo; costaba creer por el momento.
Nuevo cap! Voten y comenten que tal, nos leemos pronto, si Primus quiere :3
