Disclaimer: I don't own the characters or the series of Thundercats 2011, this belong to Cartoon Network and Warner Bros.

Notas de autor 4: Este es un capítulo de transición a lo que me gustaría tratar más adelante es un capitulo el doble de largo, es cierto que en un principio Pumyra no se me hacía la pareja ideal de Lion-O, era todo aquello que odiaba en Tygra, pero es un personaje muy interesante en varios sentidos. El cliche o Tropo del Sexto Ranger (Sixth Ranger Traitor), solo tiene dos posibles desenlaces según he investigado así que no quiero enfocarme demasiado en su desarrollo y seguir el cliché.

Los errores y redundancias de estilo las arreglaré cuando tenga tiempo de revisar los capítulos. La forma de narrar la historia es en un orden que ayude al interés narrativo, por eso es que adelanto o dejo para el final algunas partes de la trama que explican el desarrolo del personaje. Los thundercats (2011) son muy acartonados, es por ello que mis versión de los mismos tienen de facto un OoC intencional.

En mi blog de ilustración "El matius dibujando" publicaré mis diseños para los personajes de este fanfic, que como ya venía diciendo, será ilustrado. Espero les guste.


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Legado de odio

Una solitaria aeronave aterrizó del contingente que salió por la noche, las pérdidas eran enormes desde donde se viera, Slithe prefirió retirarse a sus aposentos, Kaynar silbaba sin poner atención y Addicus le miró al recién llegado con una cara ridículamente divertida.

Era una humillante derrota.

Vultaire entró a la sala del trono y miró aterrado pero sin doblegarse totalmente ante la figura de Mumm-Ra, era un político de cualquier manera, sus cálculos habían salido mal, peor sería llegar con las manos vacías, pero no era así.

-Parece querido, que uno de nuestros polluelos regresa al nido con las manos vacías. Pumyra sonrió con un gesto de desprecio, ronroneando a su amo quien le acarició la barbilla sin mirarla.

-Te he dicho que estos trabajos deberías dejármelos a mi. Ella caminó con su traje oscuro con hombreras grises y un tocado de corona dorado en su frente, se puso a la diestra del señor de las sombras posando sus labios sobre su enorme mano.

-¡Calla mujer, que esto no ha sido totalmente un desperdicio!, dijo Vultaire.

-¡He visto como le acribillaban mis tropas Lord Mumm-Ra!, he visto como caía desangrándose, mintió con astucia.

Pumyra abrió sus ojos con sorpresa y luego con ferocidad le miró desenfundando su arma de plasma, lo que molestó a Vultaire.

-¡Él es mío!, Soy Yo quien debe brindarle una muerte dolorosa y sin honor, la muerte que se merece bestia. ¿Cómo te atreves a contrariarme?, ¡Estúpido, esa no era tu misión!

Vultaire la miró retadoramente, pero Mumm-Ra no estaba siquiera enfadado, por lo que no perdió la compostura.

-No hay porque preocuparse Querida, el pequeño señor de los ThunderCats no ha muerto, no mientras lleve la piedra espiritual. Mumm-Ra la obligó a bajar su rifle, Vultaire ya sabía eso, así que su actitud no cambió en absoluto.

-Hmm, siendo así "Mi Amo esto... sigue pareciendo un fracaso, algo por lo que yo le sacaría su lengua de víbora, habló pausadamente con ese tono desafiante suyo.

-No digas tonterías barbara thunderiana, yo conquistaré Avista tarde o temprano.

-Dirás que Lord Mumm-Ra lo hará, no olvides pajarraco estúpido para quien trabajas. Ambos se miraban con odio.

-¡Suficiente!, dejaremos que el rey y sus aliados se repongan de sus heridas, para que al final se den cuenta que de nada les servirá oponerse a mis deseos, le presionaremos cuando sea conveniente a mis intereses no a los suyos.

-El thunderiano nos conducirá a la última piedra y entonces, sólo entonces, será destruido por mí, no lo olvides, ahora retírate.

-"Lo que ordene eminencia" Dijo Vultaire con una profunda reverencia, Pumyra hizo una mueca y no abrió la boca, dándole la espalda al traidor de Avista, sin siquiera molestarse a mirarlo, él ardía en falsa furia ante el desplante.

-Pumyra, es momento de preparar al Kefren para que surque los cielos del tercer mundo por segunda vez a su nueva ubicación.

-Sí Amo, lo haré de inmediato. Pumyra besó la mano de Mumm-Ra y se enfiló a la salida

Extrañamente Vultaire vió a Pumyra dedicarle una sonrisa a Mumm-Ra que le respondió con un brillo casi imperceptible, pero que alguien como él no podría dejar escapar, en política no todo lo que reluce es oro y se preguntó si en realidad ella era quien decía ser ¿Le estaban ocultando algo de importancia?, ¿algo que podría usar en su favor, si tenía que negociar en el futuro con Lord Lion-O?, debía averiguar lo que era a toda costa.

Una cosa era segura, su trato con Mumm-Ra no le era provechoso a pesar del acceso que tuvo a su tecnología, le había usado, posiblemente esperaba ese resultado, era el motivo de su falta de enojo, se asombró el político.

Era momento de prepararse para su siguiente paso y su nuevo aliado le sería de gran utilidad. Desde que vio el poder de Mumm-Ra y el ofrecimiento hecho por Pumyra, comprendió que debía hacer su apuesta, uniéndose a sus enemigos, entendiendo sus propósitos.

Afortunadamente para él, pudo contactar con su agente en Avista y aquello era lo mejor del día, "no puedes tirar todas tus cartas en una sola mano" se decía, cambiar de bando le era algo natural, así había llegado a ser Prefecto, gracias a esa habilidad, de una u otra manera quedaría en el bando ganador, únicamente era cuestión de aguardar el momento indicado, era un paso obligado conocer las fuerzas que operaban en el Tercer mundo, quizás la thunderiana lo viera como una derrota, pero para él, era una victoria imprescindible, Mumm-Ra había perdido su capacidad operativa de largo alcance, eso le daría tiempo para visualizar sus opciones.


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Jaga el confidente

-Lion-O... Lion-O, el joven rey sintió un tirón en el brazo, flotaba en una bruma grisácea cuyos contornos parecían telas de araña siendo rotas por el paso de un viento suave, no sabía si estaba muerto o vivo pero no le dolía nada era como estar suspendido en el tiempo.

-Lion-O repitió la voz de aspecto cansado.

Abrió los ojos lentamente, estaba rodeado de luz pero no había una fuente identificable, descendió hasta que una mortuoria luz azulada le fue arrastrando lentamente.

-¡Ja-Jaga... ! Lion-O se trató de incorporar, pero únicamente dió vuelta sobre su propio eje torpemente.

-Oh n-no, no me digas que... he vuelto a morir. habló con mucha pesadez

-Temo que así es joven Rey. Jaga usó su usual voz neutra y profunda.

-¡Cielos!, espero no tener que hacer nuevamente esas ridículas pruebas, sería el colmo... Suspiro, el viejo le miró con una cara endurecida.

-¡¿Qué?!

-¡Por Thundera! Jaga, no sé qué pasa contigo, pero no me ha ido muy bien últimamente para que encima deba volverme un adivino

-Me has decepcionado joven príncipe, dijo pausadamente. -Te ordené que buscaras las piedras, en vez de ello regresas a Thundera. No es la más sabia de tus decisiones.

-¿Ah?, ya veo, era eso. Bueno... no significa que haya dejado de buscarlas, es solo que... pienso que no es conveniente hacerlo en este preciso momento.

-¡Lion-O!, volver a Thundera solamente desatará una guerra abierta entre Mumm-Ra y el Tercer Mundo antes de tiempo y dará cabida a fuerzas que se mueven en las sombras que quizás no has previsto, no lo olvides, Mumm-Ra no es el único ser maligno del Tercer Mundo, no será el último.

-Creo que ya es demasiado tarde para eso ¿no crees Jaga? Todos estamos involucrados desde el momento en que nos opusimos abiertamente a Mumm-Ra y encima está Pumyra, se ha convertido en algo que no me deja vivir tranquilo, solo siento rabia y frustración... muy en el fondo, aunque no lo quiera aceptar, siento que ese creciente odio lo dirijo hacia Cheetara, se ha vuelto su sustituto y me siento horrible por ello, pero sobre todas las cosas, te culpo a tí, porque si no hubiese conocido a Cheetara en primer lugar, mi vida no sería un completo caos...

-No dejes que esas malas experiencias tomen lo mejor de tí Lion-O, siempre habrá obstáculos en esta vida, pero eres tú quien decide o no ser derrotado por la adversidad, no puedes culpar a Cheetara por no darte su absoluta confianza, debes ganarla, nadie confiará en tí, si primero no lo haces tú mismo.

-Ja, grandiosos consejos, pero no te he visto allí cuando te necesitaba para darme consejo alguno, parece que solo apareces cuando las cosas han pasado, diciéndome lo que ya sé, que soy un estúpido ingenuo, pero tu no eres mejor, pudiste advertirme sobre ella, pudiste decirme que Pumyra era maligna, que Cheetara ya había entregado su corazón, pero no, no has hecho nada salvo dejarme experimentar ese horror.

-Lion-O, a pesar de lo que creas no puedo saber lo que acontece en el Tercer Mundo, no soy omnipresente, estoy aquí para aconsejarte, no para vivir la vida por tí.

-No eres capaz de saber nada, aún así, me condenas por tomar mis propias decisiones, ¿Acaso no es lo que un rey debe hacer, tomar decisiones? ¿Qué esperas de mi Jaga?, me tratas como un niño y quieres que tome responsabilidades de adulto, pero sorpresa, sorpresa, yo también soy una persona común y corriente que se equivoca.

El mal humor de Lion-O se fue incrementando, sentía que Jaga no estaba allí para consolar su pesar, sino para reprochar cada una de sus decisiones.

-Vivir la vida, ¡Ja...! lo único que hago son seguir tus órdenes.

-Lion-O, dejarte llevar por esas emociones negativas no te conducirán sino a más dolor y sufrimiento, ellos no han puesto su fe en tí para que la desperdicies así.

-¿Su fe en mi?, solo una niña tan ingenua como Wily Kit podría tener fe en mi, pensándolo bien, ha sido la única persona que no me ha decepcionado en todo este tiempo, pero incluso ella dudo de mi, dudó de mis órdenes, esa clérigo tuya fue la que más daño me hizo, a pesar de todo lo que he hecho, dijo que soy débil, cree que soy un cobarde, ¿donde esta esa fe de la que hablas?

A pesar del hecho de que Cheetara solo lo pensó para sí, Lion-O no se detuvo a reflexionar el hecho.

-He sido un tonto por creer en alguien, ha sido mi único pecado, por esperar de alguien algo que nunca nadie me ha dado; su confianza total, su fe inquebrantable, ¡Se un Rey dices!, ¡Piensa como uno!, pero ¿qué hay de mi Jaga, que hay de mis sentimientos?, Dime por qué peleo, porque ni yo mismo lo sé, dime que debo hacer para dejar de sentirme como si fuese una basura, ¿cómo puedo dejar de sentir éste odio y frustración que oprimen mi corazón? Lion-O apretó sus puños con fuerzas

-A veces Lion-O, tenemos que sacrificarlo todo, incluso si eso solo nos trae dolor y sufrimiento, eres el único capaz de soportar ese peso, el único indicado para esta tarea, es por eso que llevas esa carga.

-Y por eso debo ser tan infeliz... remarcó la frase con furia.

-"..." El clérigo no respondió, sabía que él no contestaría a sus verdaderas dudas, las dudas que él consideraba importantes, él las debía resolver solo, se limitaba a juzgarlo, a verle caer.

-¡¿Y qué pasará con Pumyra?! Lion-O lo consideró como la única duda que verdaderamente merecía su atención.

-Ella no forma parte de tu destino, se ha dejado poseer por la sombra de Mumm-Ra, debes superar el hecho, seguir adelante.

-¡¿Qué?! ¡No! Yo no puedo hacer eso... No, a pesar de lo que hizo, a pesar de lo que me hizo, yo no puedo simplemente deshacerme de mis sentimientos por ella, definitivamente no es algo que quiera superar, no, no quiero hacerlo.

-Estas siendo irreflexivo Lion-O, la acabas de conocer, es muy poco tiempo para entregar tu atención a un ser del mal que no lo merece.

-¡Cállate! Lion-O trató de lanzarse al frente para romperle sus dientes, pero al tratar de hacerlo sintió un fuerte dolor que salía de su pecho que hizo se retorciera.

-¡Arghhh!

-Inconsciente, tu estado es un estado intermedio entre la vida y la muerte, el dolor es atenuado, pero no desaparece del todo.

-¿P-por qué, por qué no crees en mi, en que puedo salvarle?

-Es porque no puedes hacer nada al respecto, al menos no en este caso.

-¿A qué te refieres... ?

-No puedes salvarla, si ella fue traída a la vida por Mumm-Ra, cuando el muera, cuando él sea destruido, ella desaparecerá en el limbo, arrastrada por ese monstruo, es un espíritu hecho de maldad.

-Pero puedo por lo menos salvar su alma, salvarle de esa oscuridad... el clan de Tygra, recuerda a Javan [Ref. Ep. 17], yo puedo hacerlo.

-No.

-¿Por qué, por qué no puedo?

-La causa de su odio Lion-O, la causa de su venganza... eres . Si bien es cierto, que en ese sentido tienes la solución...

-"..." El joven príncipe abrió su ojos para leer cada palabra que salía de los labios de Jaga con un rostro desencajado.

-Sin embargo, la única manera que ella cumpla su venganza y sea alejada de Mumm-Ra, es que tu mueras por su mano, aún si lo consiguiese, aún si consumara su venganza...

-¿Qué? Lion-O esperó con impaciencia.

-Cuando reclame tu vida no habrá diferencia alguna, quizás sea liberada de Mumm-Ra pero nada evitará de que sea condenada a una eternidad de sufrimiento en el limbo, lo mismo ocurrirá si ella muere bajo tu espada.

-Olvídate de ella o arrastrarás a tus compañeros a la desgracia. El clérigo le dio la espalda y lentamente se fue alejando hasta que su cuerpo fue absorbido por esa densa bruma.

-Ella jamás te perdonará, como no lo ha hecho todo este tiempo conociendo que no serías capaz de abandonarla, no eres el indicado para alcanzar su corazón, quizás... nadie lo sea.

Lion-O fue arrastrado en un mar de luces, sintió asfixiado, era como si emergiera a toda velocidad del fondo del mar empujado por una fuerza desconocida.

Sus quejidos y gritos se tornaron sonidos guturales, fueron devorados por una luz roja chillante, su piel ardía, tal si fuera un intenso fuego que fue reposando en su pecho, era como si barras de acero calientes le fueran enterradas en la carne viva.

Abrió lo ojos de súbito, pero inmediatamente los cerró por la luz, recuperó lentamente los sentidos, escuchó los ruidos de vitoreos cerca de él, el sonido de una fiesta a la que no le habían invitado, llevado sobre una camilla se desplazaba hacias las sombras de las colosales construcciones de Avista, a su lado caminaban Cheetara y Wily Kit se veían borrosas, pero sus rostros no reflejaban pena o dolor, era gozo.

Sus dulces voces le llamaron con alegría cuando, pero no eran las voces que quería escuchar sentía un vació en su corazón se limitó a observar sin expresión alguna, los médicos apartaron a los soldados ya la muchedumbre que le felicitaba, sus manos emplumadas le rozaban aferrando brevemente sus brazos.

Conforme su vista se normalizaba era curioso que entre ellos ninguno estuviese herido, algunos tenían las ropas chamuscadas, mostraban los hoyos dejados por el plasma, le sorprendió que caminaran como si solamente hubiesen recogido la ropa y así, hecha jirones, se la pusieran en cima.

El dolor de su pecho era intenso, aun así su mirada se había perdido en algun extraño lugar a donde sus pensamientos volaron.

"Pumyra..." pensó mientras sus ojos lentamente se cerraron arrullados por el Sol de la tarde y un aire cálido que fue reemplazando el frio, internándose en las deshechas instalaciones médicas, donde Tygra y Wily Kat le esperaban con Panthro, el resto de su familia, a pesar de que de alguna forma se sentía cansado de ellos, pronto esta farsa tendría que terminar y la despedida más que miedo hacía que se sintiera liberado de alguna forma que no podía adivinar.


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Cosas curiosas

El vasto desierto del océano de arena cubría 600 kilómetros de diámetro tocando la plancha continental de costa a costa, pocos se aventuraban a cruzarlo sin conocer previamente la ruta, dichas rutas eran bastante bien establecidas a lo largo de los milenios, las caravanas recorrieron esos senderos siendo testigos del surgir y el decaimiento de las grandes civilizaciones.

Fueron testigos de los grandes lagos y coloridas vegetaciones que una vez cubrieron sus extensas planicies, atestiguaron el resurgir de la ancestral maldad que surcó el cielo una vez más buscando una nueva morada.

El señor del mal miraba divertido con sus generales al lado, Vultuire había logrado integra la piedra de la tecnología era lo único de interés que Mumm-Ra había buscado de él ofreciéndole ese trato.

Kefren se liberó de su tumba y se elevó dejando una enorme marca en el valle, mostrando el paso del tiempo por su superestructura, era evidente que pasaría mucho tiempo antes de que recuperara su antigua gloria quizás sería una tarea imposible con la tecnología actual, pero bastaba con dificultar al odioso thunderiano un previsible contraataque.

La misma retórica que él había mostrado en Avista, Mumm-Ra practicaba con sus generales, Vultaire no prestó atención a su débil discurso, sino a la silenciosa felina que apretaba sus brazos conteniendo lo que estuviera sintiendo con sus garras hundidas en sus codos y con una mirada que no le parecía natural.

Por segunda vez él notaba ese comportamiento.

Lo había considerado detenidamente, incluso cuando hablaba o ella interrumpía, era evidente que Mumm-Ra y ella realmente no hablaban entre sí, era raro, aunque consideraba que los generales se limitaban a escuchar a su pomposidad y responder de igual forma, lo cierto es, que para Vultaire la reacción de la felina era antinatural.

Cuando ella se dió cuenta que le miraba, él cambió su postura, para inmediatamente observar a Mumm-Ra dirigir su cabeza hacia su nuevo general, quien con su carácter de político frío y calculador disimuló con el mayor descaro, había descubierto un hecho importante y no tenía idea cómo le sería útil, debía investigar detenidamente.

"Lo único que , es que la felina es un traidor sacrificable, un agente encubierto que ha perdido su utilidad, evidentemente hay una razón que la vuelve importante en un sentido supremo o Mumm-Ra no la tendría a su lado y dudo que ese sujeto piense siquiera en el sexo."

"Pero claro, como no lo vi venir, ella es... un trofeo, uno que seguramente el thunderiano debe desear... jo, jo y por consecuencia; no puede tener. Sorpresa, sorpresa dijo la araña a la mosca."

"¡Hmm! No es suficiente consaberlo, a fin de cuentas ¿que valor tiene saber lo que el thunderiano conoce de primera mano? Lo que importa es el acceso a la posesión, no la posesión en ; está la cuestión de sus lapsus de respuesta, es extraño, juraría que estaba fuera de su campo de visión y aún así Mumm-Ra lo supo."

"Por otro lado, , eso es... sus movimientos corporales, la tensión que siente la felina, es el misterio más importante y el que seguramente me dará una carta fuerte para jugar esta partida."

¡Brooom!

La nave dio un violento tirón hacia abajo que sacó a Vultaire de su trance, sus alas se extendieron por reflejo y amortiguaron el golpe con el techo, Mumm-Ra mismo luchó por mantenerse estable, pero el resto de sus generales salieron disparados, Pumyra no reaccionó de inmediato, en ese momento la otra parte del fenómenos se presentó, fue audible únicamente porque el gran buitre la aferró con su pata derecha y la mantuvo muy cerca.

Si su pico pudiera mostrar su estado de ánimo, este describiría una sonrisa, pero era la gran habilidad política de un pájaro que su rostro tuviera un pico duro e inexpresivo y no una boca de piel y dientes.

El impacto no fue tan violento gracias al enorme banco de arena en el que aterrizaron, haciendo que aquellos que se elevaron, se impactaran contra el piso. Fue solamente un momento, pero pudo comprenderlo todo, soltándo a la felina para no salir herido él mismo.

Los generales se incorporaron con dificultad, Mumm-Ra maniobró para aterrizar pesadamente, Vultaire le secundó, aunque su aterrizaje fue grácil y sin contratiempos.

-Oh bueno, ya lo dice el refrán... cualquier aterrizaje del que puedas salir caminando...

Los presentes le miraron con verdadero desagrado.

A Mumm-Ra no le importaba el hecho trivial, pues la nave aterrizó en el lugar indicado, incluso el general indeseable de Vulltaire le sería útil a futuro, él también jugaría su juego, únicamente había descubierto una parte del rompecabezas y eso le daba ventaja, así es como había sido siempre, así es como siempre será, pensó abandonando la sala siendo seguido por Pumyra que lo hizo casi mecánicamente.


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Dos meses pasaron desde la llegada del rey

Durante días, semanas buscó, al principio únicamente fueron unos guardias, luego casi todo el regimiento, la reconstrucción se realizaba sin demora y Lion-O no podía gastar los pocos recursos que tenía en una búsqueda infructuosa, él se sentía miserable, se sentía recluido, si poder hacer su voluntad.

Lion-O iba y venía de Avista coordinando los trabajos incansablemente, la ciudad de los perros comenzó a enviar provisiones y los Wollos arribaron con toneladas de mercancía, la deuda y una promesa de pago era lo que se obtenía, se vendía al triple de lo que cualquier otro pueblo o ciudad pagase, pero era el costo de reconstruir una nación.

La mayoría de las personas presente limpiaron las calles, retiraron los escombros, daban vida nuevamente al reino. Los grandes robots de Soul Sever, los necromecas, se desplazaban por las calles haciendo trabajos pesados de transporte y rehabilitación de casa, pronto tendrían grúas de Avista y trabajadores especializados en construcciones más allá de toda lógica thunderiana.

Las familias ricas y acaudaladas arribaron también, parecía que no habían sufrido el destino de la ciudad, fueron un problema y un alivio a la vez.

Lion-O asignó la tarea de su interés a un grupo en específico de los soldados aves, guiándoles con las pocas referencias que en su memoria guardó.

Sin detenerse a hablar salvo lo escencial con sus subordinados, la desesperación se apoderó de él nuevamente, sus compañeros de viaje miraron como la obsesión se fue apoderando del joven rey y empezaron a seguirlo, la temporada de lluvias estaba por comenzar y no quería que todo rastro se perdiera para siempre entre la tierra acumulada de las construcciones destruidas.

Cuando ya no pudo más, fue personalmente a encontrar el lugar, regresaba cada día con las manos vacías hasta encontrar el sitio exacto.

Las manos de Lion-O cavaron en el fango, que se formó por la tenue lluvia, producto de la condensación de los motores de Avista, que cada par de horas corregía su posición al no tener un sistema antigravitacional estable, su bella capa negra se ensució hasta la mitad de su cuerpo, pero eso no pareció importarle en absoluto.

Buscó un lugar que ni Cheetara, ni Tygra lograban identificar, a pesar de que reconocieron el camino que emplearon para abandonar Thundera, la gente fue obligada a apartarse del anillo exterior de la ciudad, lejos de la muralla, aunque no mucha gente salvo los curiosos que siguieron al rey se aventuraron a esos lugares.

La ciudad ya daba señales de vida y cientos de casas se miraron con luz de nuevo, pero miles no corrían con esa suerte, pero inexorablemente llegaría el turno de cada uno.

Su desesperación creció con el tiempo, como su impaciencia cuando la lluvia amainó.

-¿Qué demonios está buscando? Tygra miró escondido desde los arbustos junto a Cheetara que le siguieron pese a su negativa, ella se sentía molesta, pero su preocupación por Lion-O era tal que empezaba a verse demacrada por la falta de sueño.

-¡Donde estas! ¡Donde! Gritó Lion-O con desesperación reflejando su frustración en una mirada perdida, con tal fuerza, que los guardias se asustaron. Le costaba reconocer el olor, pero sabía que ese era el lugar, el lugar impreso en su mente, no había nada, ni un solo resto y esa desesperación se convirtió en furia.

-¡Maldita piedra!

Sacó su espada, de un solo golpe hizo que la enorme pared saliera despedida a una gran distancia llevada por un rayo rojo de luz que parecía un chorro de lava caliente.

-¡¿Lion-O qué rayos haces, es peligroso?!, dijo Tygra saliendo de su escondite quien corrió hacia su hermano seguido por Cheetara, los guardias retrocedieron espantados, ellos dos le sujetaron pero este parecía no darse cuenta de quienes eran, como si no estuviesen allí, algo llamó su atención y Lion-O los arrastró con tal fuerza que cayeron al suelo.

Tomó un objeto en sus manos, un pendiente, ninguno de los dos entendía, pero allí estaba, Lion-O dibujó una sonrisa en su rostro, la primera sonrisa verdadera que Cheetara le vio en todo ese tiempo, lo llevó a su boca, besándolo con sus labios tal si se encontrase con una vieja amante de la cual había perdido la pista.

Cheetara miraba a su rey como si viese de pronto a alguien que hubiese perdido la razón y le abrazó con más fuerza, la mirada de Lion-O era una ausente.

Cerró el puño apretando ese objeto y la fuerza de su cuerpo se desvaneció, dejándose guiar por su hermano y la clérigo, que le llevaron a una de las improvisadas habitaciones acondicionadas de palacio que no sufrió la destrucción del ataque, Tygra no le dijo nada, entendía que Lion-O no le respondería, veía a su hermano con angustia, alguien se había llevado su cordura y la había encerrado en algún oscuro lugar.

Por fin estaba en casa y no en una estética habitación sin vida en Avista o la frialdad de su nave, el Concordia.

Su cara era lo que más le inquietó, era el vivo rostro de su madre a días antes de que Lion-O naciera, conociendo de antemano que iba a morir, aceptando su destino con una mirada dulce y trágica.

Wily Kit lloraba en su regazo, él sin cambiar su mirada se limitó a acariciar con paciencia su colorida cabellera, era un limbo en donde se encontraba y todos ellos pudieron verlo, aún así sostuvo el pendiente con tal fuerza en una de sus manos que las uñas se le enterraron en la piel haciendo que sangrara, a Cheetara le costó hacer que se relajara.

Tygra se llevó a Wily Kat quien no se había recuperado de la pierna herida al caer de su deslizador, Cheetara no miró a su amante, pero su cara le dijo todo, las dos chicas se acostaron con el joven rey quien no protestó, ni se inquietó, se dejó llenar de sensaciones de seguridad aunque a Cheetara le parecía que simplemente no se encontraba en mente y espíritu en aquel lugar.

"Pumyra no puede estar muerta, no puede, es imposible", pensó Lion-O cerrando los ojos ante las caricias de Cheetara que relajaron su cuerpo cansado y tenso con un miedo diluido, un miedo a ver a Jaga, a verle a ella y conocer las respuestas que ya sabía, pero se negaba a aceptar.

Lentamente fue cayendo en los brazos de morfeo. Wily Kit se durmió apoyada en el pecho del príncipe, Cheetara palpó su rostro húmedo y le dedicó una caricia.

La clérigo rodeo con sus brazos a Lion-O, podía oler esa extraña esencia nuevamente, pero con una sensación de fatalidad que le hizo apretarse contra su espalda, tratando de calentar su cuerpo frío a pesar de las pesadas colchas.

Besó el costado de su cabeza, orando por su perdón, por todas las cosas malas que habían pasado por su mente en sus momentos de más desesperación, por haberle abandonado, por haber sido tan cruel con él y no considerar sus sentimientos, ella era aún muy inmadura y era tan responsable por esta situación como Pumyra.

La noche fría cubrió de una bruma fría el ambiente, quizás demasiado fría, Cheetara tembló es despertó a Lion-O que la miró extrañado.

Pasó su mano por la cabellera de ambas chicas y se quedó mirando a la ventana donde la luz de la Luna entraba con abundancia.

Cheetara se despertó sin hacer mucho ruido, se veía completamente relajada, Lion-O lo notó, Wily Kit bostezo acurrucándose más al cuerpo del joven Rey quien le respondió con una caricia.

-Sabes Cheetara...

-¿Mmm? Ella hizo un gesto deliciosamente dulce cubriendo el brazo de Lion-O con su mano para que supiera que le escucharía, aunque sus ojos se cerraban de sueño.

-Hasta ahora no me había dado cuenta de lo importantes que se han vuelto ustedes para mí.

La clérigo trató de ver su rostro, pero su cara apuntaba hacia el techo, ella compartió la sensación mutua de un ambiente tranquilo, en completa paz, quería confesarse y este parecía el momento indicado.

-Quería alejarlos, pensaba que mi vida sería mejor sin ustedes a mi lado, siento tanta rabia y confusión que mis problemas se volvieron lo más importante y no me paré a pensar en ustedes ni un solo instante.

-Me he dado cuenta Cheetara que yo no sería nada sin su ustedes, lentamente se han vuelto mi familia, mis personas más preciadas y eso no puedo sustituirlo con nada, ni nadie.

-Lion-O... a pesar de lo mal que terminó nuestra relación, estoy aquí para tí, no tienes que cargar con todo solo, a nosotros nos preocupa tu bienestar genuinamente.

-Lion-O, nosotros nos preocupamos por tí. Wily Kit alzó su cara y besó su brazo que sostuvo con ambas manos.

-Ja, ja, pequeña, ahora este torpe rey lo sabe, inclinó su cabeza y le besó la frente, Cheetara estuvo a punto de apartarse, pero no sintió malicia alguna en Lion-O, quien le besó la frente con verdadero cariño, aún así se estremeció.

-No me había dado cuenta que tenía algo precioso que defender.

-Lion-O..., la clérigo siguió con curiosidad al príncipe que dirigió su mirada a un punto en específico de la habitación.

-Tygra, no deberías dejar a Wily Kat solo esta noche, si tanto te preocupa Cheetara deberías traerlo y que durmamos todos juntos... como una familia, además Cheetara está exhausta como Wily Kit, se merecen un rato de paz.

-¡Ahhh! ¡¿Tygra?! Cheetara miró hacia la pared a donde Lion-O centró su mirada pero no vió nada.

-¿Y bien, a qué estás esperando? ¡Traelo de una buena vez!

-¡Demonios! Tygra apareció avergonzado apagando su poder de invisibilidad, se encontró con una Cheetara realmente ofuscada.

-Esta bien, esta bien, voy rápido. tratando de salir de la situación.

-Lion-O sonrió acariciando la cabeza de Cheetara.

-No lo culpes, seguramente que yo haría lo mismo si tuviera una novia como tú a mi lado. Mientras no te tire a un pozo como a , todo estará bien, ja, ja.

-¿Quéee? Cheetara estaba más impresionada por el hecho de que Lion-O estuviese riendo que por lo que dijo en sí.

-No, nada. Ja, ja, no me pongas atención, muy a pesar de Wily Kit, Lion-O se incorporó para preparar una improvisada cama para que Tygra y él durmieran en el piso.

-¿Y bien, donde duermo yo?, dijo Tygra con emoción, cargando a un somnoliento Wily Kat, esperando ocupar el espacio dejado por Lion-O, Cheetara le dió la espalda y Lion-O acostó a Wily Kat al lado de Wily Kit, quien lo recibió con un codazo.

-Tygra, seguramente esto es mejor que estar de pie toda la noche espiando.

-¡Idiota!, dijo el tigre acostándose al lado de Lion-O.

-Oye, Tygra...

-¿Ahora qué?

-¿No me vas a abrazar tu tambien...? Dijo Lion-O con una cara divertida.

-¡Pfff! Ja, ja, ja. Cheetara y los cachorros comenzaron a reír sonoramente.

-Vaya panda de inmaduros, refunfuño dándose la vuelta.

Lion-O puso su mano sobre la cabeza de Tygra y le dedicó una caricia, quien iba a darle un buen golpe en respuesta, pero se encontró ante un muro infranqueable...

-Te amo hermano, pase lo que pase, no olvides lo orgulloso que me hace ser tu hermano, seguramente... serás un gran rey. Tygra y los demás guardaron silencio.

-¿Lion-O, qué te ocurre? Dijo Tygra con preocupación.

Él se limitó a ofrecerle una mirada dulce, para luego ocultarse entre los pliegues finos de su capa de Prefecto, Cheetara percibió ese olor nuevamente, solo que más intenso que llenó su corazón de un inquietud aterradora, mirando a Tygra quien tampoco alcanzaba a comprenderlo.


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El destino de un suicida

En las calles de Thundera se respiraba tranquilidad ante las patrullas organizadas por aves y otras razas de animales, pero era entusiasta ver soldados del viejo ejército thunderiano recorrer las calles, ver al general Panthro despertó muchas suspicacias, pero nada que no curará la seguridad y el calor de una fogata entre las familias.

Asustados por el ulular del viento se acurrucaron para pasar la noche.

El piso estaba helado, pero a Lion-O no le importaba, observó a esa gente que le rodeaba, que trataba de darle su calor y curar sus penas, pero ellos no podían tocar su corazón, ni hacer realidad su mayor deseo.

Quizás era la peor manera de hacerlo, pero confiaba en que Tygra se haría cargo del resto, definitivamente sería un rey, con un brillante futuro, sin su defectos e inseguridades.

Lion-O se puso sobre lo alto de una cornisa del derruido palacio, el frio era inmisericorde, si no le podía salvar, si no podía salvar su alma, aún así, su persona importante cumpliría su venganza y sería liberada de sus ataduras terrenales, él sería mandado al mismo lago frío donde sus almas se reencontrarían nuevamente y pasarían juntos la eternidad.

Sus ojos estaban secos, cansado de llorar, de autocompadecerse, estaba libre de toda emoción y sentimiento de culpa, sólo quería volver a verla, sentir su piel, escuchar su voz y ser atrapado por esa mirada salvaje y vengativa que le carcomía el alma.

Cerró los ojos y abrió sus brazos, lentamente se dejó llevar por la gravedad y su cuerpo se fue inclinando hasta que perdió el balance sumergiéndose en el vacío de la oscura noche thunderiana.


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El juicio de Lion-O: La revolución de las Aves

Resumen: Capitulo 5

Lion-O es juzgado por la élite de Avista, pero la misma, está condenada, un grupo de misteriosas aves conversan sobre sus planes y Lion-O muestra otra cara a su familia, puede ser un líder cruel y muy astuto.