Kaname veía por la ventana de la limusina el paisaje que había a un lado del camino. Habían pasado todas las vacaciones y, por desgracia, no habían encontrado señales de Zero ni de Death Wolf aunque el director tenía la esperanza de que se presentara el primer día de clases en la Academia Cross. Su hermana Yuuki estaba más tranquila al saber que su amiga Yori estaba bien, incluso la había visto una vez y, según Kaien, no parecía haber entrado en contacto con ningún demonio. Algo parecido ocurrió con Takamiya Kaito, pero eso era mucho más sospechoso pero tanto el director como Yagari lo dejaron pasar y ahora el joven sería profesor en la escuela.

El purasangre desvió la vista hacia su regazo al sentir como la persona recostada en él se movía. Se trataba de un niña de entre diez u once años de cabellos marrón oscuro atados en dos coletas y ojos mieles, llevaba un vestido amarillo y zapatos negros, además tenía un colgante con la mitad de un corazón de topacio y una muñequera en el brazo izquierdo de color plateado con un topacio en forma de corazón, en su mejilla izquierda estaba el tatuaje de un corazón amarillo. La niña también tenía unas orejas y cola de zorro de un color rojizo. La joven demonio se desperezó y se sentó bien.

- ¿Cuánto falta? – preguntó al vampiro, en esa limusina también estaban Yuuki, Takuma y Seiren. Junto a la Kuran estaba un niño de la misma edad de la niña, con el mismo color de pelo sólo que lacio y los mismos ojos miel, vestía un pantalón y zapatillas negras y una remera amarilla. Tenía la muñequera del lado derecho al igual que el tatuaje de corazón y poseía la otra mitad del collar, al igual que su gemela tenía rasgos zorrunos.

- Se paciente nee-san – dijo el menor mientras permitía que Yuuki le acariciara las orejas de zorro - ¿Qué no sabes que es una virtud? – su hermana, ofendida, se prendió del brazo de Kaname.

- No molestes Leonard – replicó nombrando a su otra mitad por su nombre completo.

- Lo mismo digo, Charlotte – ambos se miraron retadoramente, odiaban que la gente los llamara por su nombre completo.

- Leo, Lotti – llamó el purasangre – no peleen – Leo ignoró a Kaname y se aferró a la cintura de Yuuki buscando su consuelo, mientras Charlotte se sentó sobre el regazo del vampiro para ver mejor el paisaje.

- Ne, Kaname – llamó la niña - ¿Qué haremos nosotros en la escuela sino aparentamos la edad para entrar?

- Estarán con Cross durante el día y sólo podrán salir y hacer lo que quieran de noche – dijo el purasangre – pero recuerden que no deben dejar que la Clase Diurna los vea – disgustada, Lotti asintió mientras veía la esclava que estaba en la muñeca izquierda de Kaname y suspiraba. ¿Por qué tenían que invocarlos a ellos también? ¡Y encima cuando el pleito entre Emma y Vivaldi se ponía interesante! Ojalá Dee y Dum lo hayan guardado en el espejo para verlo en cuanto todo esto se terminara. Sólo esperaba que sus "senpais" estuvieran pasándolo peor que ella. Gruñó y Kaname alzó una ceja, comenzaban a caerle mal los vampiros, en especial los arrogantes como el Kuran, lo bueno era que su hermana los consentía a ambos con mimos y golosinas. Esa chica sí que era ingenua, que aparentaran diez años no decía que los tuvieran, Charlotte podía afirmar que le llevaba varias décadas a la princesa sangre pura.


- ¡Ni de broma! ¡Esto sobrepasa mi tolerancia! – Nathan intentaba con ahínco no entrar a aquel lugar siendo arrastrado por Zero - ¡Estás demente no lo haré! ¡Puedes sobornarme que no cederé! – y era verdad, Kiryu le había ofrecido gran variedad de comida a D-Wolf a cambio de que se dejara decolorar el pelo pero el demonio era muy cabezota y se negaba a tener que hacerlo.

Para su desgracia unas horas después se podía ver a un cazador con una mueca de satisfacción y a un Nathan abatido que ahora lucía un cabello gris claro.

- Esta me las pagarás con creces – murmuró mientras ideaba mil y un formas de torturar al cazador, y usar una Doncella de Hierro le parecía buena idea. Sonrió siniestramente, los de la Edad Media sí que sabían cómo torturar. Luego de armar un escándalo en la peluquería y aguantar los cotilleos de las mujeres allí presentes, ambos se dirigieron a la óptica y compraron varios pares de lentes de contacto sin aumento de color marrón que el cazador obligó a ponerse a su demonio. Por su parte, Nathan intentaba recordar quién era el que empalaba a sus enemigos para hacerle un altar para adorarlo y ver si así le concedía su deseo de venganza.

El lobo agradecía internamente que ni Boris ni Blood estuvieran allí ya que tendría que aguantarse sus bromas para el resto de la eternidad y eso sería demasiado incluso para un loco como él. Aunque guardaba la esperanza de que Alyss se enterara y ella misma matara a Zero, sí le caía bien y todo pero al fin y al cabo era un demonio y su trabajo era matar a sus contratistas. Ahora que se ponía a pensar, los cuatro ya estaban en el mundo humano por lo que no tardarían en encontrarse.

Flashback

Era de noche y la gran mayoría de las personas estaban durmiendo. En el dormitorio que compartía con el cazador, Nathan despertó al sentir una energía muy familiar, se puso en cuatro, con las orejas y cola a la vista, y un dormido Zero encima. Ambos estaban sólo con ropa interior. El Kiryu al sentir que el peso debajo de él se movía se despertó, encontrándose con que estaba cabalgando al demonio, el cual podía sostener su peso sin problemas y no se había percatado de la posición tan indecorosa en la que estaban. El peliplata iba a replicar pero cayó al ver la seriedad en los ojos del demonio que estaban fijos en la ventana.

- Ya están aquí – murmuró con voz ausente Nathan – la última Alice está aquí – de improvisto un fuerte viento abrió de golpe la ventana y dio contra la cara del demonio, de la misma forma el viento retrocedió y la ventana volvió a cerrarse y Nathan volvió a dejarse caer en el colchón con un Zero sonrojado encima, el cual no pudo replicarle nada a su compañero de cama porque ya se había vuelto a dormir y despertar a Nathan era imposible.

End flashback


- ¿Cuánto tiempo ha pasado ya, Blood? – preguntó un joven de cabellos dorado hasta los hombros, ojos violetas y orejas de liebre mientras bebía de la taza de té.

- Sabes que no me llevo con el Tiempo – contestó otro joven de ojos verdes y pelo verde muy oscuro. Llevaba un esmoquin blanco con los signos de las cuatro Alice's en las mangas, además de un sombrero con las mismas insignias, decorado con rosas rojas y papeles, uno de ellos tenía escrito el precio del sombrero, diez chelines y seis peniques.

- El tiempo para nosotros es muy diferente – contestó una tercera voz, el más joven del grupo. Un chico con el cabello de tonalidades rojas, naranjas y amarillas, el flequillo le cubría un ojo, mientras que el que se podía ver era de color verde esmeralda. Tenía orejas y colas similares a las de un ratón.

Frente a ellos había una gran mesa con variadas masas, pasteles, tazas, cubiertos, platos y teteras. Todas las miradas se centraron en la silla junto al rubio de orejas de liebre, el trío de locos miraba tristemente el lugar que anteriormente su amigo ocupaba.

- Estoy seguro que volverá – dijo Blood con seguridad – tan seguro como que Vivaldi decapitará a alguien antes de las cinco – el sombrero dijo esto mientras miraba su reloj de bolsillo, lo guardó y sonrió - ¡Es momento de iniciar la fiesta de no-cumpleaños! – así los tres volvieron a perderse en su mundo de locuras sin notar que un par de ojos de ojos amarillos de gatos los observaban.

- Todo ha cambiado en este país, pues las cuatro Alice ya no están aquí – dijo aquel ser de cabello magenta, con cola y orejas de gato del mismo color – el cielo oscuro es y el Gato de Chesire no podrá sonreír de verdad otra vez – al terminar su discurso sonrió mostrando los dientes, pero esa sonrisa no llegó a sus ojos. Él también lo extrañaba, se desapareció gradualmente hasta que sólo quedó su falsa sonrisa flotando en el aire, iría a fingir que todo seguía igual junto a aquellos locos.

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