Decisión
La decisión fue inminente, la boda se celebraría lo más pronto posible.
Estimaron un mes para los preparativos, un mes que se fue volando.
Zelda enseñaba a Link, sin más, sin llegar a regalarle más sonrisas o caricias desde el día que llegaron al palacio y el consejo les había exigido casi que se casaran.
Ella no se veía preparada, y él sentía hacer algo malo.
Pronto pasaron las semanas y el mes se fue rápido.
Repentinamente Link se veía ahogado por la situación en la que se hallaba, a punto de casarse con la regente del reino, quien lo observaba reticente desde el otro lado de la mesa, tratando de almorzar en silencio, viendo como el joven abría las largas cartas de Ilia con el sello de Ordon, que Link jamás respondía. Sólo las leía y luego las hacía arder en el hogar, con el estómago deshecho y cerrado por los nervios, a un día del enlace.
Link, por su parte, hasta donde había entendido no dejaba de darle vueltas a la noche de bodas.
Según Zelda, los enlaces, y más de este tipo, debían cerrarse con el acto sexual.
Como costumbre real, solían tenerse testigos en la noche de bodas era importante certificar la unión, rodeados de sirvientes, consejo, sacerdotes y notarios, ávidos de confirmarla, escrutando tal vez el delicado cuerpo de Zelda al meterse en la cama.
Link apretó los dientes.
Sabía que el consejo haría la vista gorda pero, le habían exigido un heredero y, estaba claro que mínimo tendría que ser hijo de Zelda.
La miró por encima de las cartas, El pelo castaño relucía a la luz del sol mañanero que entraba por los ventanales mientras lo miraba fijamente remolineando con sus cubiertos sobre el plato.
Zelda no estaba por la labor de tener hijos con nadie.
Le dedicó una mueca torcida que pretendía ser una sonrisa.
-¿Estás nerviosa?
Se encogió de hombros, siendo golpeada por la resignación a decir que no, cuando en realidad se moría de nervios.
Link se levantó y tiró el montón de cartas a la lumbre, Zelda reparó en que muchas estaban sin abrir.
Entonces se dirigió hasta ella, y se colocó a su respaldo del sillón del comedor.
Finalmente pasó sus brazos alrededor de los hombros de ella y la jaló contra su pecho.
Zelda suspiró, descargando toda su frustración en el suspiro.
-Siento hacerte pasar por todo esto-, dijo cerrando los ojos y apoyándose en él.
El olor de Link a bosque se había difuminado con el olor a antaño del palacio y al jabón de Marsella que se utilizaba para lavar las ropas.
Zelda abrió los ojos, reparando entonces en los de él, de aquel color intenso y suave a la vez, escrutando el rostro de ella tranquilamente.
-Te parecerá extraño pero, tan solo quiero que estés bien, Zelda-. Dijo él.
¿Qué se supone que debía hacer ahora?
Las ganas de estirarse un poco sobre su espalda y abrazar los labios de Link con los suyos la estaban ganando.
Cerró los ojos, espantando aquella idea, preocupada. Aquel sentimiento no dejaba de rondarle la cabeza desde que fue a buscarlo a Ordon.
Desvió la mirada, avergonzada y, pudo jurar que sonrojada.
-¿Qué tal está Ilia?
Notó a Link encogerse de hombros.
-Creo que se ha enamorado de otro joven burgués que hace poco se mudó a Ordon, no quiere decírmelo pero, en sus cartas… como habla de él… no quiero pensar mal, pero…
-Lo siento, Link.
-No te preocupes, no te culpo, Zel, yo le dije lo que había.
Su gesto fue más que suficiente para demostrar lo hastiada que estaba.
-De veras que lo siento.
Link puso su rostro junto al de ella en un gesto cariñoso que a ella le cortó la respiración.
Se sintió morir por dentro sin saber por qué.
Quiso decirle lo que sentía por él, quiso decirle que lo adoraba, que si quisiera, a ella siempre la tendría, que lo cuidaría como él hacía cada día desde que vivía en palacio.
Pero fue Link el que habló.
-Zelda, ¿Me aprecias?
Tragó saliva y el pulso se le aceleró.
La estaba abrazando por el respaldo de la silla, pegando su mejilla a la suya, preguntándole si le apreciaba.
-Eres lo único que realmente tengo, Link.
El joven la acunó con cariño.
-¿Crees que soy un buen chico?
Zelda levantó las cejas y se puso tensa.
-¡Por supuesto que sí! Salvaste a toda nuestra tierra Link, y no quisiste ni la mitad de tu recompensa.
-Bien, no quisiera que te casaras con alguien a quien detestas y mala persona-. Rio él-, me alegra ver que tienes buen criterio de mí.
-Gracias por preocuparte, sonrió ella.
-Tienes una forma de agradecérmelo, querida prometida.
-¿Cuál?
Link, de pronto, le plantó un beso algo comprometido en el rostro, Zelda agradeció que estuvieran solos pues, solo por aquel mero gesto podría caerle una gran lluvia de chismes en el palacio.
-Mañana vas a intentar olvidarte de todo esto y disfrutar, ¿De acuerdo?
Ella lo miró a los ojos, asintiendo.
-Por lo menos, hasta la amargante noche de bodas-, continuó él separándose-. Es algo que me preocupa.
Zelda, riéndose, le pegó en el hombro con el puño cerrado.
-¡Ni que yo fuera tan terrible!
Link sonrió, mirándola feliz.
-Sabes que no es por ti, querida.
Zelda se sonrojó, muriéndose de ganas por decirle que lo quería, que contaba los segundos para poder despertar a su lado.
Admitía estar enamorada pero, solo lo admitía para ella misma.
Desde que Link habitaba el castillo se había acostumbrado a llevar el pelo suelto y a que Link se lo llenara de flores pequeñas cuando daban largos paseos por los jardines, solo porque él lo prefería así.
Se había esforzado por lucir lo mejor posible para él, hacerle sentir mejor. Pero él. Todas las mañanas leía cartas de la joven que había dejado en Ordon y, aquello, lograba desanimarla.
Halló un ligero rayo de esperanza cuando Link dejó de contestar sus renitencias y simplemente las echaba a la lumbre.
Pero Link poco le demostraba más cariño del habitual.
Estaba nervioso, no sabía cómo podría llegar a besar sus labios al día siguiente.
-Zelda-. La llamó en un hilo de voz, ella le dedicó una mirada curiosa, entreabriendo los labios-¿Te importaría que te besara en los labios?
Ella se sonrojó, frunciendo el ceño.
-¿Por qué quieres hacer eso?- Preguntó confusa.
Él se encogió de hombros.
-No lo tomes a mal, estoy nervioso, no sé si seré capaz de hacerlo mañana.
Se miraron en silencio durante un ligero momento que no duró mucho tiempo.
Entonces, ella le dio un permiso mudo, asintiendo.
Se acercó a sus labios entonces, seguro, cerrando los ojos.
Pero Zelda lo detuvo, nerviosa, apoyando una mano sobre sus labios.
-Aquí no.
Link la miró con aquellos ojos profundos como el mar.
-¿Quieres salir al jardín de atrás?
Ella asintió.
Automáticamente, la levantó de la silla, tirando de su mano camino al jardín.
Reparó en que no había nadie, tenían el día libre, los preparativos en el jardín principal eran duros y, para la reina y el futuro rey, era un día de descanso.
El consejo no los molestaría, ni un guardia, incluso el viento de Julio les había traído un día tranquilo.
Cuando llegaron a uno de los rosedales rodeados de flores de verano y amapolas, se sentaron en un banquito de piedra que solían frecuentar.
Entonces, con la respiración agitada se miraron a los ojos.
Zelda quiso ser sincera pero, no encontró la capacidad dentro de ella.
Link iba a besarla, y ella iba a fingir que no lo amaba.
Entonces, él, la agarró por el rostro, acunando sus mejillas de piel fina entre sus manos llenas de durezas y cicatrices.
Zelda audaz, se dejó llevar por el momento y besó una de sus manos.
A Link se le cortó la respiración y creyó que no iba a ser capaz de hacerlo, creyó subir a cielo, creyó morir cuando los finos labios de la reina le robaron un delicado beso en su agrietada piel.
Agradeció estar sentado porque, por alguna razón en la cual no había reparado, aquel simple gesto lo hizo sentir literalmente enfermo.
Jamás había sentido nada similar, ni siquiera con su ex prometida.
Link acarició el pelo castaño de ella, queriendo capturar el espesor, la suavidad, el color, queriendo soñar con él y verlo, sentirlo, olerlo tan real como en ese mismo instante.
Cerró sus ojos azules como el mar y delicadamente, atrajo los labios de la reina a su rostro.
Se detuvo al rozarlos, preguntándose si aquello estaba bien, queriendo capturar el instante.
Una voz desconocida dentro de él susurró:
"Te amo, Hylia".
Link abrió los ojos entonces, sorprendido, pero, sin dejarse amedrentar por nada, volvió a cerrarlos al comprobar el rostro de la joven, angelical y con los ojos cerrados.
La chica aceptó el beso, almohadillando sus labios con los de él en cuanto él dejó de simplemente rozarlos para abrazar su boca.
Le robó el aliento de una manera sublimemente dulce.
Zelda trató de no excederse y de que sus piernas, su cuerpo, sus brazos no le fallaran.
Te amo
Te amo
Te amo
Se repetía en su cabeza.
Link.
Hundió sus dedos el en cabello ceniza de él, intentando alargar el momento.
Sintieron los pulmones arder, quejándose por el aire, así que decidieron separarse para respirar.
Zelda no quiso abrir los ojos, Link tampoco quiso terminar con aquello así que, en cuanto vio la oportunidad, volvió a juntar sus labios con los de ella, inconsciente, mareado, dejó que la chica profundizara el beso un poco.
Todo había dejado de existir, el tiempo había dejado de girar, solo existían ambos, en una pausa infinita que en realidad no estaba sucediendo.
Cuando se separaron, sintieron las ganas inmediatas de no detenerse jamás, pero ambos se contuvieron.
Link quiso quitarle hierro al asunto y se levantó del banco, alejándose de Zelda para evitar decir algo.
Zelda se recolocó el vestido y se puso erguida en su asiento, buscando con sus ojos algo en lo que fijar la vista que no fuera el trasero de Link.
Se sintió repentinamente avergonzada, no quiso admitirlo pero fue como si su alma estuviera deseosa de él.
Quiso levantarse, quiso tirarlo en la hierba, quiso decirle que lo amaba con toda su alma, que era una estúpida por ocultárselo, que se casaba con él no solo por el reino, si no con la esperanza de que nunca la abandonara jamás.
Link sin embargo tenía la mente en blanco porque si reparaba en lo que acababa de hacer, sentiría que se moriría.
Recogió flores pequeñas y, sentándose de nuevo junto a Zelda, comenzó a colocárselas por el cabello, ensimismándose en la tarea.
Zelda se percató de que llevaban minutos sin decir nada.
Quiso decir algo pero, sabía que lo único que soltaría si abría la boca era un te amo. Y no quiso hacerlo.
Cuando Link terminó su tarea, agarró las delicadas manos de la chica.
-Zelda-, pronunció soltando el aire que lograba mantener en sus pulmones a duras penas-. Casarme contigo puede que sea una locura pero, estaré encantado de ser tu esposo si me dejas.
Ella quiso decirle mil cosas, pero una vez más, simplemente logró abrazarle y hundir su rostro en la marcada clavícula del joven.
Aquellos trajes no estaban hechos para él, Zelda podía verlo en la postura incómoda que adoptaba su cuerpo con aquellos ropajes.
Pero Link relajó la postura y la abrazó de vuelta.
La noche fue dura, así que cuando se levantó a la mañana siguiente, tenía una cara terrible, perfecta para el día de su boda.
Zelda, adormilada, soñando con los labios de Link derritiendo los suyos, no había visto pasar a todo el séquito de sirvientes que la habían preparado para la ceremonia,
Hasta que se miró al espejo, pintada como una muñeca, envuelta en tules y volantes de tafetán, delicados, que parecían relucir a los rallos del perezoso sol.
Se vio ostentosa salvaje, con su cabello levemente recogido, lleno de fresias blancas, como a Link le gustaba.
Una sirvienta la cubrió con el velo, opacando el brillo de su enjoyado vestido nupcial.
-Está usted muy bella, su alteza-. Dijo la sirvienta a su lado-. Sir Link es realmente un hombre muy afortunado.
Ella sonrió nerviosa.
No sabía fingir después de lo del día anterior.
-Gracias Marlene-, dijo ella-. Puede retirarse.
Dejó a la chica marchar y, antes de partir ella también de su cuarto, se echó una última visual al espejo.
Marlene tenía razón, estaba bella.
Cuando llegaron al templo de la ciudadela, el convite del novio llevaba minutos allí, aguardando por el de la novia, como era costumbre.
Desde el espesor del velo pudo divisar a Ilia con un joven gallardo de la edad de Link con ojos verdes y pelo cobrizo, el rostro cubierto de pecas y sonrisa amable, notó a Ilia insistente, sujetándole la mano al chico y diciéndole algo, él señalaba hacia su carruaje.
Entonces se vieron las caras.
Link no pudo divisar su rostro entre el tul florido del velo, pero adivinó que estaba sublimemente hermosa.
Hizo una ligera reverencia cuando el convite se acercó lo suficiente y Zelda, luchando con el vestido bajó del carruaje.
Saltándose por alto la norma principal de una reverencia a la reina, levantó los ojos demasiado rápido y le echó una mirada disimuladamente.
Entonces la chica lo hizo erguirse y agarrarle del brazo.
-Estás deslumbrante.
-Y tú muy guapo.
Link sonrió, tendiéndole el brazo, ella lo tomó.
-Vaya, Zel, me esperaba un mejor cumplido… ¿Tan mal beso que hasta feo me he vuelto?
Zelda dudó entre pegarle o besarle, pero se contuvo de ambas.
-Ya hablaremos de tus hazañas en otro momento, querido.
La ceremonia consistió en cantos a las diosas, un discurso por parte de los miembros del consejo mediante un representante, y unos votos aburridos y vacíos de significado que hablaban de las diosas y la unión de Hylia y el héroe.
Link y Zelda intercambiaron los votos que habían llevado aprendiéndose durante días seguidos.
Después las alianzas y, para sellar la unión, la regente pidió un permiso mudo al representante del consejo, quien, simplemente asintió en modo positivo.
Entonces, Link, le retiró el velo de delante del rostro para observar su faz de porcelana, sonrió, dejándola sin aliento.
Entonces, muy contenidamente, la besó, cerrando los ojos, tan castamente, que el beso del día anterior parecía un recuerdo tan arcaico que se perdía en el tiempo.
Link terminó el beso enseguida, pero a sus ojos, parecía una eternidad.
Todo el mundo aplaudió.
BUENO QUERIDOS. ESO FUE TODO POR ESTE CAP.
SÍ, MÁS EN EL PRÓXIMO, NO OS PREOCUPÉIS, SEGUIRÉ CON LA BODA Y OMG QUE PASARÁ AHORA.
BUENO, COMO VEIS, AL MENOS ZELDA ADMITE ESTAR ENAMORADA DE LINK, A PESAR DE QUE ESTE NO SE HAYA PRONUNCIADO TODAVÍA.
GRACIAS A KAMILATANCHA06 Y A GHOSTAZ POR SUS CONTINUOS REVIEWS DESDE EL PRINCIPIO.
TAMBIÉN A .06 POR SU REVIEW A MI QUERIDA SAKURAXD QUE SIEMPRE ME DEJA REVIEWS EN CASI TODO LO ZELINK QUE ESCRIBO, A MI QUERIDA GODDESS ARTEMISS DECIRLE QUE ESTÉ TRANQUILA, QUE LINK SE HA IDO PARA NO VOLVER MUEJEJEJEJE Y QUE OBVIAMENTE HABRÁ MUCHO, MUCHO, MUCHÍSIMO ZELINK.
Y GRACIAS A NATSUSAM POR COMENTAR, QUE BUENO, SIEMPRE LO HACE PORQUE SE LO PIDO PERO EN REALIDAD ME QUIERE MUCHO, TANTO COMO YO A ÉL.
EN FIN, LO DE SIEMPRE, SI OS GUSTA LA HISTORIA NO DUDEIS EN HACÉRMELO SABER CON UN REVIEW QUE ME ANIME A SEGUIR ESCRIBIÉNDOLA!
MUCHAS GRACIAS POR LEER Y MUCHIOS BESITOS!
YUMIVIGO.
