Capítulo 4:
Arrugó la nariz unas cuantas veces y abrió perezosamente los ojos para buscar la fuente de aquella molesta luz que le pegaba directamente en la cara y le impedía seguir durmiendo ´con tranquilidad, solo para descubrir que la fuente era un tímido rayo de sol se colaba a través la cortina mal cerrada, chasqueo la lengua irritado pero ni lento ni perezoso se volteó hacia su costado derecho para evitar la molesta luz y disfrutar unos minutos más de relajante sueño. Cualquier otro día se habría levantado a cerrarla caballerosamente para que el sol no alcanzara a molestar a sus brothers pero esa mañana se sentía particularmente cansado y, aunque no quisiera admitirlo en voz alta, se encontraba un poco molesto con los demás.
La noche anterior luego de que Ichimatsu lo besara en los labios él irremediablemente quedo boqueando como pez fuera del agua y con gran parte de su sangre acumulándose, sin poder evitarlo, en su rostro y orejas producto del shock que le produjo el repentino acto de amor "fraternal" del pequeño que después lo miraba tímidamente de reojo y jugueteando con sus dedos índices.
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- ¡AAAAAAAAH!
El grito del resto de los Matsuno había seguramente levantado hasta los vecinos que dormían unas cuantas cuadras apartados de su casa.
- ¡LO ESTAS VOLVIENDO UNA COSTUMBRE, MALDITO KUSOMATSU!
- ¡¿POR QUÉ A NOSOTROS EN LA MEJILLA?! ¡¿ACASO NO SOMOS DIGNOS?!
- ¡¿POR QUÉ ICHMATSU NIISAN?!
Pero solo Osomatsu fue el que saltó cual fiera a su presa sobre él evitando su inminente huida mientras veía como los demás rodaban desquiciados por el piso sosteniéndose la cabeza y escupiendo algo, que él esperaba no fuera espuma, por la boca
- Ka – ra – mat – su…
- E-Espera, Osomatsu… -podía ver un aura oscura rodeando a su hermano acompañando la sonrisa de depravada maldad en su rostro
- ¡¿Acaso esa maldita pócima tiene cierta afinidad por ti, Kusomatsu?! ¿¡Con quién te aliaste y cuanto pagaste para esto?! ¡¿Cuántos primeros besos vas a robarte, eh?! – lo zarandeaba con fuerza desde la sudadera mientras le gritaba cerca de la cara. En ese momento su hermano le recordaba ligeramente a un delincuente pensó fugazmente en medio de la conmoción.
- ¡Y-Yo no hice nada, tú lo viste! -contestó contagiándose de la histeria de sus hermanos, se estaba molestando y ya podía ver como la pelea que habían tenido aquella tarde se repetía.
- ¡¿Entonces ese beso no fue nada, eh?!
- ¡Sabes que no! ¡Ichimatsu quizás no sabe porque lo hizo!
Lo escuchó gruñir e inmediatamente después sintió un fuerte golpe en su frente que le hizo cerrar los ojos producto del dolor – Argh… ¿Qué crees que haces…? – abrió sus ojos para encontrar los de su hermano mirándolo a centímetros de su cara, en un comienzo pensó que todo este show se debía a otra de sus infantiles escenas de celos pero la furia que ardía en sus ojos no parecía ser parte de la broma. Estuvieron así por un momento que le pareció más largo de lo que fue en realidad hasta que por un segundo lo vio abrir la boca e inmediatamente cerrarla, casi como si se pensara dos veces lo que iba a decir, aunque no pudo decirlo con certeza pues el otro habló rápidamente después de eso.
- ¡Entonces bésame, no te mereces los primeros besos de Ichimatsu! – le tomó otro segundo donde parpadeo aturdido antes de darse cuenta de que la decisión estaba tatuada en las palabras de Osomatsu y otro más pasó hasta sentir como las manos que antes lo aferraban con fuerza de su ropa para zarandearlo ahora lo atraían con la misma intensidad que él jalaba hacia atrás huyendo con espanto de los labios de su hermano que se estiraban en su dirección.
- ¡¿Qué haces, Osomatsu?! ¡D-detente! -miró hacia sus hermanos buscando ayuda más solo vio como los otros lo miraban fijamente y repetían como mantra algo respecto a un beso indirecto, acercándose con pasos lentos y risas desquiciadas hacía su ya acorralada persona. Y esta vez estuvo seguro de que su grito atravesó más allá que unas simples cuadras lejos de su casa.
- ¡AAAAAAAAAH!
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Se removió incómodo al sentir un escalofrío recorrerle la espalda debido al recuerdo de la noche pasada y se encogió un poco en su lugar apretando el abrazo que tenía sobre el pequeño cuerpo que se aferraba en sueños a su pecho, decidido a distraerse agudizo el oído y se dispuso a escuchar la respiración del menor. Sonrió un poco al escucharla larga y pausada, quizás lo único que mantenía en común con el Ichimatsu en su forma normal era lo profundo de su sueño.
Finalmente abrió los ojos para mirarlo dormir, su expresión era tan relajada que hacía que sus facciones relajadas lo hicieran parecer más pequeño de lo que era ¿Cuántos años tenía ahora? ¿Cuatro? No lo sabía con certeza, no era experto en niños, quizás si le preguntaba cuando despierte sería capaz de responderle. Sin proponérselo realmente su mano izquierda comenzó a pasearse con delicadeza en rostro ajeno, pasando desde el corto y despeinado flequillo sobre su frente hasta sus mejillas regordetas, picándolas ligeramente para darse cuenta con sorpresa que era lo más suave que había tocado.
El recorrido de sus dedos fue a parar finalmente a la delgada línea que formaban sus cejas, su pulgar se paseó por sus párpados cerrados y sonrió un poco culpable al verlo arrugar el entrecejo y arrimarse un poco más a su pecho buscando, inconscientemente, alejarse de aquello que lo molestaba en sueños.
Lo arrulló contra su cuerpo con suaves golpes en su espalda y un tarareo débil, pero aún en medio de aquella cálida escena donde era protagonista no pudo evitar pensar fugazmente que le gustaría que fuera el Ichimatsu normal el que estuviera así entre sus brazos. Con ese pensamiento en su cabeza fue que nuevamente cayó rendido al mundo de los sueños.
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- … Karamatsu
- Hm… - inconscientemente se tapó la cabeza con el futón, se sentía muy cansado ese día y realmente quería dormir unas horas más.
- ¡Karamatsu!
Entre abrió los ojos con lentitud y se demoró en salir del cómodo lugar que le ofrecía el futón para ver de quién era la voz que lo llamaba, pero tuvo que parpadear muchas veces hasta lograr identificarlo - ¿Choromatsu?
- El desayuno está listo, levántense los dos -ordenó de brazos cruzados mientras los miraba severo desde arriba, ahora que lo veía bien su hermano menor traía puesto el delantal de su madre y una espátula en una de sus manos.
Se sentó con pereza y bostezó con ganas mientras se desperezaba rascándose la cabeza, miró a su lado derecho y podía ver el pequeño cuerpo acurrucado sobre si mismo y con la misma respiración pesada de hace un rato, hasta sentía un poco de lastima anticipada de despertarlo.
- Vayan a la cocina en 10 minutos o no habrá desayuno para ustedes – fue lo último que dijo Choromatsu antes de salir por la puerta y dejarlos solos en la habitación.
Ahora que examinaba la habitación un poco más despierto se dio cuenta que sus otros hermanos no estaban en el futón, lo que quería decir que se habían despertado hace un rato y por alguna razón los habían dejado seguir durmiendo. Bostezó una última vez estirando sus brazos hacía arriba haciendo crujir su espalda en el proceso, suspiró con placer después de su hazaña y ahora que había tomado total conciencia sobre que estaba despierto podía darse a la tarea de despertar al pequeño a su lado.
- Ichimatsu ¡good morning! -dijo mientras lo sacudía levemente del hombro obteniendo solo un gemido lastimoso en respuesta– Vamos, Kitty, es hora de desayunar ¿no tienes hambre? – le hablaba mientras le acariciaba el cabello en un vago intento por controlar el aún rebelde cabello de su hermano con sus dedos.
- Hmm… -apretó los ojos un momento antes de comenzar a parpadear múltiples veces en un intento por acostumbrarse a luz y enfocar su entorno al mismo tiempo - ¿Karamatsu oniichan?
Demonios, había olvidado lo de oniichan y lo había pillado desprevenido.
Con vergüenza tuvo que apartar la vista del pequeño que ahora se incorporaba lentamente frotándose sus ojos puesto que nuevamente se le habían subido los colores a la cara. Carraspeo en un intento por recomponerse sin embargo aun sentía arder la punta de sus orejas.
- ¡Y-Yes! ¡Good morning, baby!
Lo vio bostezar somnoliento, aunque inmediatamente después le dedicó una sonrisa que le dio un involuntario vuelco al corazón – Buenos días, oniichan
- ¿V-Vamos a desayunar? -se estaba volviendo una terriblemente mala costumbre el tartamudear, eso no le hacía verse cool.
No necesito más que la efusiva afirmación del niño con su cabeza para alzarlo en brazos y emprender su camino a la cocina.
- Quiero comer el desayuno de Okasan – comentó casualmente Ichimatsu entre sus brazos mientras jugueteaba con el cuello de su pijama y él no pudo más que sonreír ante el hecho de que esta pequeña versión de su hermano aún mantenía ese apego infantil hacia su madre.
Estaba seguro de que sus padres iban a estar realmente feliz de tener un niño pequeño nuevamente en casa.
Llegaron al primer piso de la casa siendo recibidos de inmediato por el aroma delicioso del desayuno recién hecho, ya podían saborear el arroz caliente en su boca antes de doblar por el marco de la puerta. Pero su sorpresa fue grande al ver a solo a sus hermanos dentro.
- Veo que se tomaron su tiempo – comentó Choromatsu viéndolos de reojo frente a la estufa para seguir prestándole atención a lo que tenía en el sartén.
- Buenos días – saludó a sus hermanos siendo imitado luego por Ichimatsu y se dirigió a tomar asiento al costado de una silla que estaba convenientemente equipada con dos cojines para dar altura, misma donde deposito a su hermanito ayudándolo a acomodarse correctamente para quedar cerca de la mesa y que no corriera riesgos de caerse.
- Buenos días, Karamatsu niisan, Ichimatsu niisan~ - los saludo Totty de vuelta despegando brevemente los ojos de su celular.
- ¡Buenos días, Karamatsu niisan! -respondió efusivo Jyushimatsu balanceándose hacia atrás de la silla mientras levantaba los brazos- ¡Buenos días, Ichimatsu niisan!
- ¡No te balancees, Jyushimatsu, vas a caerte! -le regañó Choromatsu apagando el fogón de la estufa y sirviendo los huevos fritos que había preparado en un plato.
- ¡Pero es divertido! – decía mientras seguía balanceándose y riendo divertido
- Jyushimatsu, has caso a tu madre
- Sí, Otôsan -respondió obediente al tiempo que dejaba de balancearse
- ¡Que Osomatsu no es tu padre, maldita sea! – contestó furioso mientras dejaba el plato en medio de la mesa y la golpeaba al mismo tiempo con un puño - ¡¿Podrías dejar de hacerte el interesante con ese periódico y esa taza de café?! ¡Solo estás viendo porno a escondidas y bebiendo cerveza en una taza!
- Moo~ No eres nada divertido, Choro-chan~
- Tsk, eres un idiota – respondió escuetamente sentándose finalmente en el extremo más alejado de Osomatsu mientras intentaba ignorar su berrinche – Bien, vamos a comer.
- ¡Gracias por la comida! – dijeron todos a coro o eso creyeron hasta que escucharon la vocecita de Ichimatsu responder después de ellos.
- Gracias por la comida -quizás era su voz, sus ojos brillantes o la manera infantil en que juntaba sus manos para agradecer o una combinación de todo lo anterior lo que les instaló a todos una sonrisa boba en el rostro.
Ah, esa atmósfera es tan refrescante.
- ¿Esta bueno? -indagó curioso Choromatsu sentado a su lado, ansioso por escuchar una respuesta positiva.
- Di la verdad, Choromatsu niisan, solo quieres que te elogie y así subir tu ego.
A pesar del comentario del de rosa el asentimiento efusivo y los grandes ojos con brillos incluidos en el menor hicieron que Choromatsu gritara eufórico, como si se tratara de alguna de sus idols, provocando que a los demás les resbalara una gota desde la sien al ver cómo el otro intentaba ofrecerle más comida al niño. Definitivamente quería que lo elogiara.
- ¿Ichimatsu niisan puedes comer con palillos? -preguntó Totty dándose cuenta como el pequeño había agarrado la cuchara a pesar de tener un juego de palillos a su costado.
Ichimatsu dudó un momento antes de responder – No lo sé…
- B-bueno, no tienes que forzarte a hacerlo si no puedes -se sentía un poco mal después de verlo dejar de comer efusivamente para mirar fijamente los palillos a su costado – Quizás en el almuerzo podamos enseñarte ¿está bien?
- Sí, está bien -respondió recuperando el ánimo rápidamente y sonriéndole con arroz en la comisura de los labios, mismo que fue rápida y eficientemente limpiado por un atento Karamatsu.
- ¿Cuántos años tienes, niisan?
La pregunta dicha por el amarillo los tomó por sorpresa, si bien era algo que todos se preguntaban no se atrevían a hacer la pregunta por miedo a la respuesta ¿Ichimatsu sabría lo que pasó? ¿Conservaría las memorias de sus veinte años o solo de los que representaba al momento de transformarse? Tragaron duro y expectantes vieron como el cuarto de los hermanos agachaba la cabeza y parecía buscar la respuesta en su pequeña cabeza hasta que levanto unas de sus manos hacia ellos.
- Cinco… -dijo mostrándoles tres de sus dedos levantados.
- Ah, Ichimatsu, ese es el número incorrecto de dedos -mencionó Karamatsu intentando sonar lo más neutral posible mientras procuraba esconder la sonrisa que amenazaba por aparecer en sus labios haciéndole poner una mueca extraña que corrigió carraspeando – Déjame ayudarte – tomó su manita entre las suyas e hizo que estirara los dedos que faltaban para completar el cinco – Listo, ahora si son cinco, Kitty – termino dedicándole una radiante sonrisa acompañada de un pulgar arriba en señal de aprobación.
- Sí -le miró sonriente y podría jurar que había un leve rubor en sus pómulos del menor justo antes de que bajara la vista y se dedicara a hurgar con la cuchara su tazón de arroz. Pero entonces algo pareció aparecerse repentinamente en la cabeza de Ichimatsu puesto que todos notaron como su cuerpecito dio un leve salto antes de girarse a todos y preguntar con un inusual entusiasmo en su voz- ¿Dónde están mamá y papá?
Era cierto, él tampoco sabía porque su madre no estaba en casa siendo que era aún de mañana. Y era curioso además que estuvieran desayunando en la cocina, no lo proceso correctamente cuando despertó pero ahora que lo notaba era extraño. Era sabido que desde hace años cuando ellos empezaron a crecer, la cocina había quedado delegada a sus padres y ellos comían en su propia mesa que instalaban en la sala. Miró a sus hermanos buscando respuestas y se espantó un poco al ver sus caras, le recordaba a cuando Hatabou comenzó su negocio de carne y ellos se preguntaban de dónde provenía.
Jyushimatsu se había tapado la boca y sus pupilas se habían dilatado tanto que parecían los ojos de un gato de noche, por otro lado, podía ver como Todomatsu y Choromatsu sudaban a mares con unos espeluznantes ojos blancos y estáticos en sus asientos mientras Osomatsu miraba hacia otro lado mientras reía nervioso y se rascaba la nuca.
No le podían decir que sus padres los había abandonado.
Quizás exageraban y no los habían abandonado, pero tampoco podían decirle al Ichimatsu de cinco años que mientras dormía profundamente su madre se había desmayado al ir a despertarlos esa mañana y ver a uno de sus hijos transformado nuevamente en un infante y que su padre, en un estado casi catatónico, la había cargado cual cadáver hacia la salida y les había gritado que iban a tomarse unas largas vacaciones. No, seguramente eso dañaría el frágil corazón de su hermano.
Karamatsu veía con horror como lo que esperaba fuera una tranquila mañana en donde podrían esforzarse por el bienestar de su hermano se derrumbaba antes sus ojos después de una inocente pregunta.
"Ichimatsu, apresúrate en volver a la normalidad, por favor"
EXTRA -
Ese día realmente no era su día, había perdido el dinero que traía realmente rápido en el pachinko. Ni siquiera obtuvo una pequeña ganancia como para comprar la boleta de apuestas más barata del hipódromo.
-Tsk, ahora tendré que inventar una excusa sobre cómo desapareció el dinero de Choromatsu – dijo en tono fastidiado mientras cruzaba sus brazos detrás de la cabeza y caminaba fastidiado hacia casa. "Quizás si hay alguien en casa que pueda prestarme dinero hehe" pensó más animado y sonriendo satisfecho ante su propia ocurrencia.
El camino a casa le resultó más corto de lo que imaginó que sería, abrió la puerta sin cuidado y antes incluso de anunciar su llegada se fijó con desgana que no había zapatos en el descanso de la entrada - Aah~ justo cuando esperaba que hubiera alguien en casa – suspiró derrotado y sin ganas de salir a buscar a nadie para conseguir dinero, quizás tendría que enfocarse en su plan B: quedarse en casa leyendo manga.
Subió a paso lento las escaleras pero un ruido a mitad de camino le hizo agudizar el oído mientras se acercaba a paso lento a la puerta. Sonrió con algo de malicia pensando en que posiblemente se tratara de Choromatsu en medio de la faena.
Se posicionó con cuidado frente a la puerta y pegó el oído dispuesto a entrar y sorprenderlo en la mejor parte solo para su disfrute personal. Con esa idea en la cabeza centró toda su atención en el ruido dentro de la habitación.
"¿Eh? ¿Un llanto?"
Retiró el oído de la puerta con la sorpresa pintada en el rostro. No, quizás estaba escuchando mal. Sacudió la cabeza y nuevamente se acercó enfocándose totalmente en sus sentidos.
- Karamatsu… Karamatsu…
"¿Ichimatsu…?"
El llanto desgarrador se intensificó para luego ahogarse, por lo que podía suponer debido a una almohada o alguna tela. Su corazón dio un vuelco y en su estómago se instaló una incómoda sensación mientras escuchaba el desolador desahogo de su hermano menor.
Apretó los puños con frustración luego de que lo escuchara nuevamente llamar a su otro hermano con una voz irreconocible por la desesperación de su llanto.
"¿Qué demonios pasa, Ichimatsu?"
FIN CAPÍTULO 4 -
NOTAS DE LA AUTORA:
¡Realmente muchas gracias por leer esta historia y haber llegado hasta aquí junto conmigo!
Espero que hayan disfrutado el capítulo de esta semana y que nos veamos en el próximo :D
