Hugo es un chico de mi edad que entró a la secundaría cuando ya llevábamos dos meses de clases por extraño que suene. Y cuando lo conocimos, tanto Webby como yo, no fueron encuentros muy agradables (aunque ahora que lo pienso, como un observador hubieran sido MUY divertidos de ver).

Webby me contó cómo conoció a Hugo:

Antes de que yo siquiera me despertara, a Webby le llegó un mensaje del presidente del consejo de alumnos, Max Goof. Le pidió que llegara temprano por algo del consejo escolar (En mi escuela, los líderes de clubes eran los miembros del consejo de alumnos, y ella al ser líder del club de artes marciales, pues... Le tocaba ser parte).

Ella se levantó y se arregló, supongo que desayunó, y se fue a la escuela media hora antes. Y olvidó su celular (siempre lo olvidaba cuando yo la necesitaba temprano, por alguna razón que se me hacía sospechosa).

Cuando llegó a la escuela, fue al salón de reuniones del comité. Ahí sólo encontró un papel que decía "Ve a la oficina del director". Ella empezaba a sospechar que algo extraño iba a pasar, pero fue aun así (Me dijo que había preparado una regla de metal que tenía por si alguien la quería secuestrar, y siendo ella no me sorprendía).

Al llegar a la oficina del director, le pidió que se sentara.

— Hola señorita Vanderquack. Siéntese por favor.

— Buenos días señor. ¿Ocurre algo con el comité y los lideres?

— No, nada grave. Solo que, no sé si te dijeron, pero parte del programa del comité es hacer bienvenidas a los alumnos nuevos. Y pues, le toca ya que tendremos a alguien nuevo en las filas.

— ¿Un nuevo alumno con las clases ya empezadas?

— Sí. Se acaba de mudar y bueno. - Él asintió, y le pasó un folder cerrado. — Se llama Hugo. Hugo Umberto Mallard.

— Hugo... Ok. - No abrió el folder, solo leyó el nombre escrito en la pestaña. — ¿Dónde está?

— En el aula diecinueve.

— Gracias director.

— ¡No lo vayas a atacar!

Y ella salió de la oficina, caminando al salón de clases.

Me dijo que al verlo no notó mucho de él. Que sólo traía una camiseta y una gorra rojas, unos shorts de campamento, y que se veía muy interesado en un libro de pasta dura. Pero que se le hacía curioso que aun tuviera plumas de bebé a ésta edad (algo que siempre me decía). Dejó el folder a un lado y raspó un poco la garganta para llamar su atención.

El niño levantó la mirada, y se levantó de su lugar algo exaltado.

— ¡Hola! Tú debes ser Webbigail. - Se acercó a ella. Le estiró la mano para presentarse.

Fue en ese momento en que ella se quedó estática viéndolo.

No hay otra forma de describir a Webby como "es Webby". Ella es de las personas más tiernas que puedes conocer en éste universo. Pero tiene una imaginación DEMASIADO activa que a veces pierde el suelo por ella, y si le aumentas un instinto asesino y una extraña credulidad a todo lo paranormal y que es demasiado inocente para poder detectar peligros reales... Pues...

Se le echó a Hugo encima a modo de ataque, como si fuera un chiita.

— ¿¡DIME QUIEN ERES?! ¿¡UN CLON MALVADO?! ¿¡QUIEN?! ¿¡ME ESTÁS HACIENDO UNA BROMA, NO?!

Webby le hizo una llave tras tirarlo al piso.

Y sorprendentemente él se la quitó de encima (y aquí está la discusión en sí lo hizo fácil o difícil... ¡Es que es Webby de quien estamos hablando! ¡Pero también es Hugo! Ninguno de los dos se ve muy fuerte pero en realidad sí lo son...)

— ¿¡Pero qué rayos te pasa?! - Le gritó él, tosiendo y recuperando el aire. Me imagino que hasta morado se pudo haber puesto.

A veces no sé qué es lo que piensa ella que ataca gente sin razón alguna, pero la verdad no me puedo imaginar la forma en que se conocieron de cualquier otra manera.

— ¡¿Qué acaso estoy en otra dimensión?! ¡¿Quién eres y por qué te pareces a él?!

—... ¿Qué? - Probablemente Hugo se le quedó viendo con mayor confusión.

— ¡No te hagas el tonto! ¿O acaso eres Luis haciéndome una broma?... ¿O ERES DOPPLEGÄNGER MALVADO? - Estuvo a punto de atacarlo de nuevo, pero Hugo la vio alzando una ceja, a lo que Webby se detuvo.

Webby era rara, pero si había algo que no le gustaba, era que la juzgaran. Y esa mirada, no le gustaba a Webby.

—... Estás loca.

— Me voy de aquí.

— ¿¡Y mi introducción?!

— ¡Necesito respuestas! ¡Camina por la escuela o algo! - Le gritó, llevándose el folder entre manos haciendo una mueca.

Y probablemente Hugo se quedó ahí aún más extrañado. Pronto se acostumbraría a ella.


Mi primer encuentro con Hugo fue muy diferente. Pero aun así, fue sumamente incómodo.

Ese mismo día Martes, me levanté, jugué un rato con Dominó, y me fui a la escuela (llegué tarde como siempre).

Traía la gorra de la chamarra arriba, y miraba al suelo tratando de tapar los golpes del día de ayer lo más que pude.

La verdad es que quería evitar a los Gamma, pues para ese entonces no sabía que no se habían dignado en asistir a la escuela. ¡Gracias a los dioses, al cielo, a lo que fuera! Solo esperaba que la marca que le dejé a Tanque no tuviera la forma de mano o podía estar más que muerto.

Tuve mi primera clase con la profesora Minerva (no me dijo nada por llegar tarde), y me senté hasta atrás junto a la ventana.

Típico de mí.

— Buenos días muchachos. - Dijo ella pero yo no contesté, estaba sacando mis cosas. — ¿Quiénes faltaron hoy?... - contó a los alumnos en pocos segundos y luego dijo en voz alta. — ¿Y la señorita Vanderquack?

Fue ahí donde volteé a ver a su asiento: Vacío.

Webby nunca falta a clases. No está en su naturaleza. No se estresa pero mantiene una racha de alumna ejemplar en mi generación, así que era extraño que hubiera faltado (además de que me hubiera avisado y tendría una excusa para no haber venido)

Fue ahí cuando saqué el celular a escondidas y le mandé un mensaje, pero no apareció la segunda paloma del WhatsApp. Le mandé otro mensaje y nada.

Extraño.

La maestra continuó su clase cuando nadie respondió, y yo no presté mucha atención, mantenía mi vista en el celular mandándole muchos mensajes. Me pregunté si estaría enferma o algo parecido, pero no me contestaba y parecía como si su celular estuviera apagado... Odio cuando no carga su celular.

Después de la clase de español me tocaba biología, pero no quise entrar a la clase. Era entrar a clase a ver al viejo Señor Dawng (un cascarrabias de unos ochenta años que habla despacio y con voz baja, aunque al menos él no me odia), o faltar con la excusa de que quería ver si Webby estaba por la escuela.

Me salté a los profesores que custodiaban el pasillo y fui caminando y viendo por las ventanas de los salones, hasta que vi que estaba en el club de fotografía apuntando muchas cosas en la ventana y en el pintarrón.

Bufé y entré al lugar, viendo tanto a Webby como a una chica llamada Lena, que era amiga de Webby y "su mentora" de alguna manera.

Lena era líder del club de fotografía, y era de un año adelante a los dos. Tenía las puntas del cabello pintadas de rosa, usaba demasiado delineador líquido, y se vestía algo gótica. La verdad es que Webby tenía razón en seguirla, pues era una chica muy cool. Aunque todo el tiempo parecía muy dispersa, y cargaba un aire de misterio, de hecho jamás entraba a clases.

— ¿Qué están haciendo? – Entré alzando una ceja. No me sorprendía que estuvieran juntas, pero Webby parecía más histérica de lo normal.

— Hola Luis Andrés – Dijo Lena sonriendo de forma ladina, llamándome por mi nombre completo. — ¿Qué no saludas?

— Ugh... Hola, pues.

— Cállense, que estoy concentrada. - Dijo Webby de golpe. Y vi qué tenía escrito en el pintarrón. Algo sobre un clon, y tenía todo lleno de hilo rojo pegado con cinta adhesiva, juntando fotografías mías con otras fotos mías y mi tío Donald.

—... ¿Desde cuándo está aquí? - Le pregunté a Lena alzando una ceja

— Te soy sincera: No tengo ni idea. Llegué y ella ya estaba aquí. - Dijo, para luego inflar un globo de chicle.

Suspiré y me acerqué a Lena. No iba a obligar a Webby a ir de nuevo a clases, pues escuchar sus teorías era mucho más divertido que ver a la señora Columna Desviada o al señor Dawng.

— ¿De qué es la conspiración ésta vez? - Le pregunté, cruzando los brazos.

— Hay un clon tuyo en la escuela. - Lena me contestó, acercándose y ofreciéndome uno de sus chicles

Yo fruncí el ceño y volteé a ver las fotografías...

— ¿Qué?

— Quizás sea parte de todo... Sí, puede ser. - Webby empezó a volver a apuntar, señalando algo sobre su voltímetro y yo, añadiendo otras cosas y haciendo más ligaduras. No entendía ni la mitad, pero me sorprendió una foto con un muy buen Photoshop: Era yo con una camisa roja.

— Luis, necesito que estires el brazo ahora. - Dijo ella sacando una cinta métrica. – Lena, por favor haz que se mantenga quieto. - Fruncí un poco el ceño. Lena me tomó por detrás

— ¡He-Hey! ¡¿Para qué es esto?!

Webby me midió los brazos y el tamaño de mis pies por alguna razón.

— Siguen siendo normales, sigue siendo una persona... ¿Pero y...? - Ella tomó una de las fotos editadas y la vio con confusión... — ¿De dónde saliste, Mallard? ¿Por qué te pareces tanto a Luis?...

Le quité la foto y alcé la ceja.

— ¿Por qué tienes fotos mías photoshopeadas?

— No eres tú. - Me dijo ella arrancándome la foto de la mano. — Es un tipo nuevo de la escuela que se parece a ti. - La vi incrédulo.

— Me pidió que le tomara fotos de contrabando. - Me dijo Lena, comiendo ahora otra cosa (creo que eran frituras de queso). — Es real. Y sí que están iguales~

— Uh... ¿Están diciendo que hay un chico parecido a mí en la escuela?

— ¡SÍ! ¡Y es un engreído, me llamó loca!

—... Pues yo te llamo loca... ¿Qué no estás acostumbrada? - Dije encogiendo mis hombros.

— ¡Pero es de cariño! Él fue despectivo. - Me dijo ella inflando sus mejillas.

Lena nos ofreció de sus frituras mientras nosotros dos discutíamos, yo acepté y Webby no.

— ¿Cómo saben de ese chico nuevo?

— Lo acabo de conocer ésta mañana. Literalmente es tú pero en rojo y con cabello esponjado. - Webby me miró con frunciendo el ceño.

— Y yo le tomé fotos a escondidas porque Webby me las pidió. - Dijo Lena ahora viendo el celular.

— A menos que me estés haciendo una broma... - Webby me vio muy mal y me señaló con su lápiz. — ¿No, Luis?...

Lena no sabía de lo que era capaz, a menos que Webby le hubiera dicho a mis espaldas (si le dijera enserio la mato o algo). Así que volteé a ver a Lena.

— Uh, Lena ¿Crees que podrías dejarnos solos un rato?... - Le pedí

— Como sea~ - Lena solo se encogió de hombros y se salió del salón.

Webby entre cerró sus ojos viéndome mal.

— ¿Me estás jugando una broma, verdad?

— Webby, cálmate. ¿De qué estás hablando? - Ésta conspiración suya se estaba saliendo de la raya. Las únicas conspiraciones que dejaba que hiciera sobre mí era porqué puedo encender una televisión sólo tocando el enchufe.

Y la verdad es que la forma en que estaba actuando ahora me hacía ponerme tenso, y eso agravabais tics.

— ¡De Hugo Mallard! ¡O más bien tú, disfrazado de rojo! ¡Leyendo libros físicos en vez de tus historias en ese celular robado que tienes! - Dijo ella empezando a caminar en círculos. — ¡Viniste temprano, imprimiste fotos tuyas vestido de rojo, robaste un libro de la biblioteca, y manipulaste la mente del director para jugarme la broma del siglo! ¡Pero no voy a caer! ¡No no! - Su mirada denotaba que acababa de beber cuatro litros de café, probablemente.

Sólo pude suspirar, sintiendo como mi párpado se movía como loco.

—... ¿Tú crees que mi flojera me permitiría hacerte una broma así de elaborada, levantándome temprano, disfrazándome de otra persona, e imprimiendo fotografías mías? Además, ¿Cómo manipularía al director? - Me crucé de brazos.

— ¡No lo sé! ¡Yo no tengo poderes eléctricos que hacen que la gente tenga amnesia con solo mirarla!

— Webby, eso no tiene ningún sentido. Bueno, sí puedo hacer que alguien olvide algo, pero no es lo mismo a lavarle el cerebro a alguien.

— ¿A sí? ¿Entonces qué? ¿Es un clon tuyo o-espera eso tiene más sentido, su voz era distinta.

Yo rodeé los ojos, y bufé.

— Si quieres vamos a buscar a "mi clon" - Hice las comillas con los dedos — para que no me acuses más de bromista.

Ella pareció tomarse un poco de tiempo para pensar,

— ... Está bien.

En ese instante sonó la alarma del receso, y me jaló de la manga de la chamarra hacia afuera del salón. Lena estaba afuera jugando en su celular, y en cuanto nos vio lo pausó y lo guardó.

— ¿Y qué haremos ahora, señorita Vanderquack? - Preguntó Lena, viéndola de forma secuaz.

— Vamos a buscar a Mallard para enseñarle a Luis que tiene un clon o algo así. - Dijo ella y continuó su camino, jalándome de la chamarra. Y obviamente yo me quejaba.

— Uh... No, no me gustan las multitudes. Yo me quedaré aquí. Diviértanse~ - Dijo ella dando unos pasos hacia atrás y encerrándose en el salón del club otra vez.

A veces me preguntaba qué la hacia comportarse así. Digo, yo era raro pero no me aislaba sino que me aislaban. Y ella se retraía sola de la sociedad.

Pero bueno...
Webby me llevó a la cafetería, donde empezó a buscar a alguien (suponia que al "clon" del que tanto hablaba). Y yo ya estaba harto de que me jalara.

— Webby, creo que es suficiente. - Dije yo y me jalé hacia atrás. — Te estás pasando. Tranquila.

Ella me vio con incredulidad.

— ¡¿Por qué me dices que me tranquilice?! - Me dijo molesta.

— ¡Porque otra vez estas poniéndote loca! - Le dije, y sentía como mi párpado me saltaba. Pronto quizás empezaría a estirar los brazos como loco.

— ¡No es verdad! ¡Estoy buscando a Mallard para que lo veas!

— Ya lo sé. - Dije yo, pero estaba ya demasiado cansado de esta nueva conspiración.

— ¿Enserio no me crees? – Ella me vio desilusionada.

— No es que no te crea pero... – Suspiré, llevando una mano a mi cabeza. — Pero es que estás haciendo que todos nos vean raro y-

— ¡A TI NO TE IMPORTA QUE TE VEAN RARO!

Me interrumpió, apretando el agarre de mi mano. Mi párpado brincaba peor ahora por culpa del dolor.

— ¡Webby por favor suéltame! - Y no recuerdo qué más estaba diciendo para que me dejara en paz el brazo. Webby era mucho mas fuerte de lo que aparentaba, siempre lo supe. Pero me sorprendía que me estuviera por dislocar el brazo por estar molesta conmigo.

Pero ella no me dejó, y solo veía al final del pasillo, estática. Pude escuchar (Sin que moviera la boca, a la distancia, como con eco... O sea como escucho lo que la gente piensa al tocarla) que solo dijo un "Ahí está". Y en ese instante me soltó y me hizo dar unos dos o tres pasos hacia atrás.

Y en cuanto pasó, sentí un golpe contra mi espalda.

— ¡Ey, fijate por dónde caminas! - Escuché que alguien me gritó por atrás. Yo volteé en modo defensivo, cuando lo vi, tirado en el suelo.

Plumas de bebé, quizás de mi estatura, cabello esponjoso bien peinado debajo de una gorra roja, una camisa estampada de algun campamento que hacia a juego con los shorts del chico. Pero lo que más me sorprendió fue que al levantar la vista, éste tipo tenía el mismo color gris raro de ojos que tengo (o sea, los ojos grises no son raros. Pero el color de mis ojos lo es. Como... ¿el color de las nubes cuando está por caer una tormenta? ¿Si? ¿No?...)

"... Oh carajo, sí tengo un clon"

Y él debió notarlo también, ya que se desmayó con solo verme.

(Fin del capítulo 3)


Notas de Autor:

Ya que en inglés los niños tienen nombes completos y en español son nombres cortos, me inventé un "nombre completo" para cada uno.

Hugo es "Hugo Umberto".