Un chico sin camiseta miraba el horizonte de la ciudad en la que se encontraba. Varios tatuajes adornaban su cuerpo. El más llamativo se encontraba en su hombro derecho, Un series de dibujos con formas tribales, a los cuales la gente no encontraba sentido, en cambio alguna clase de persona, veían el significado en él. Sus dos muñecas estaban adornadas en la parte interior por varias runas. Runas que se habían perdido en el tiempo, eran runas élficas, la de la muñeca derecha significa valor, la de la izquierda en cambio significaba honor. Los pantalones cortos, dejaban a la vista otros dos tatuajes en la zona interna de los tobillos, el de la derecha significaba salud, y el de la izquierda suerte.
Una mujer de una belleza impresionante salió de dentro de la casa vestida con pequeño vestido verde, sin mangas. En sus muñecas y tobillos se apreciaban los mismos tatuajes que en el chico. Entre su cabello verde y liso se asomaban sus orejas puntiagudas.
-Aiya! Huinë.- Dijo la chica (1)
-Alasse´ aurë. Aranel!- Le respondió el chico (2)
-No me gusta que me digas princesa.- Le respondió ella, cambiando el idioma.
-Pero eso es lo que eres. No podemos dejar de ser quienes somos. Tú eres la princesa de los elfos. Por mucho que quieras no serlo.
-Y yo pensaba que eras mi amigo y me comprendías. Le respondió.- Es bonita la vista de la ciudad desde aquí.
-Las Vegas!- Dijo el chico, mirándola por primera vez a los ojos.- Me gusta la vista pero no es mi ciudad, solo es mi casa segura, donde tú y yo nos juntamos para intercambiar informes sobre lo que hacer.
-Poca cosa hacemos.- Le dijo la chica.- Lo único bueno de estas visitas, es que me dejas vestirme como una humana, dile a tu amiga rubia que sus vestidos son muy bonitos, y tú te sigues vistiendo como un elfo intentando complacerme. Por cierto no te has inclinado eso es bueno. Vas aprendiendo.- Esto último lo dijo con una sonrisa.
-Estaba muy cerca de la barandilla para hacerlo, no quería que se te pasase por tu cabeza el darme un patada y mandarme 50 pisos abajo.- La chica empezó a reír, una risa, encantadora, una risa que cautivaría a cualquier chico.
-Hay alguna novedad?- Le pregunto cuándo dejo de reír.
-Ayer Sirius y yo peleamos contra unos cuantos mortifagos.
-Eso no afecta a mi pueblo.- Le dijo la chica.
-No pero si al mío.- Le dijo el chico.- Y pensé que te gustaría saber que todo salió como planeado, y que ninguno de los dos sufrió ningún rasguño.
-Eso podía imaginarlo, de haber sido lo contrario ni tu ni yo estaríamos aquí. Tu madre no te habría dejado venir, y no me habrías llamado.
-Cierto.- Rio el chico.- mama no me habría dejado salir de casa.
-Cual es la verdadera razón de tu llamada entonces?
-Vamos a ir a Hogwarts, los tres, mama Sirius y yo.
-Cuando?
-El uno de septiembre.
-Eso como nos afecta a mi pueblo y a mí?
-En nada, pero Aran (rey) dijo que si podía darle mi paradero que se lo dijera. Y te dijo que estaré en Hogwarts casi todo el año.
-Porque vais allí?
-Creemos que uno de esos objetos que te dije, se encuentra allí, y es posible, que en algún momento Voldemort quiera atacar el colegio.
-Básicamente vais para proteger a la gente.
-Allí habrá niños, de 11 años, que sabrán nada de lo que pasa fuera de esas murallas, si por algún casual las defensas del castillo caen. Esos niños sufrirán, no podemos permitir que esos niños sufran las consecuencias.
-Eso quizá haga que la guerra dure todavía más.
-Probablemente. Significa, que yo no estaré todo el día de cacería.
-Habrá algún beneficio más aparte de proteger a los niños.
-Nos acercaremos mas al viejo, y si podemos, intentaremos encontrar el modo de que la gente deje de confiar en él lo antes posible. Yo intentare acércame a los alumnos que merezcan la pena y les enseñare a luchar. Nunca está de más tener más combatientes de tu lado.
-No, él número de combatientes siempre influye en el resultado final. Nosotros seguimos sin presentar batalla entonces?- Siguió la chica.
-Si ya os llegara el momento, no debéis apresuraros. Recuerda que ahora mismo no creo que seáis bien visto si aparecéis de la nada.
-No, no lo seriamos, tu pueblo cree que el nuestro se ha extinguido, y si aparecemos ahora, tendrán miedo, que aparte de luchar contra Voldemort tengan que luchar contra nosotros. Todavía nos tienen miedo.
-Y bien hacen teniéndolo.- Dijo el chico con una sonrisa.-Si vuestras informaciones son correctas, los orcos se han unido a Voldemort, al igual que los Troll de las montañas, todo por un poco de libertad. Cuando haya que luchar contra ellos, será el momento. Cuando el pueblo mágico no sepa cómo combatir bien a esas criaturas, aparecerá vuestro pueblo para salvarlo, y entonces si aceptaran vuestras propuestas.
- Pero eso no es lo único que vas a hacer allí verdad, tienes también un motivo egoísta.
-Necesitas que lo diga.
-Si, quiero oírtelo decir.
-Ella estará allí. Y ese es mi motivo egoísta quiero estar con ella.
-Todavía no entiendo que ves en ella.- Esto lo Dijo con voz enfadada.
-Yo tampoco lo sé. Simplemente lo veo.
-Pero que…
-Por mucho que lo he pensado todavía no encuentro la respuesta a la pregunta que ibas a hacer.
-Son las orejas verdad.- Dijo esto mientras ocultaba sus orejas con el pelo.
-No, ni mucho menos. Me encanta tus orejas, cualquier chico las encontraría encantadoras.- Esto se lo dijo mientras pasaba una mano por su pelo acomodándolo a como estaba antes.
-Entonces porque?- Dijo la chica con pena.- Porque soy una elfa?
-Te recuerdo, que después de todo yo también soy un elfo, no de nacimiento pero me habéis aceptado como uno de los vuestros.
-Si, un elfo idiota y cabezón.-Bufo la chica a lo que el sonrió.
-Por más que me gustaría darte lo que anhelas, no puedo dártelo.
-Soy tu princesa. Te lo ordeno.- Contesto la chica a la desesperada.
-Eso es lo único que no puedes ordenarme, y es la única orden tuya que no cumpliré. Sé que duele, a mí también me duele pero debes entenderlo.
-Lo entiendo, Harry. Pero no me gusta.
-Me hubiera encantando unirme a ti, Medea.- Le dijo Harry mientras la abrazaba, y la miraba a los ojos.- Pero le entregue mi corazón a ella, y no me arrepiento de eso.
-Si las cosas hubiesen sido distintas.
-Las cosas no pueden ser distintas. Pero sin duda alguna, cuando encuentres al chico adecuado será el más suertudo del mundo. Y seguro que le gustan tus orejas.- Esto causo unas cuantas risas en la chica.
-Te quiero Harry. De verdad te quiero.
-Yo también te quiero Medea, no del modo que quieres que te quiera, pero lo hago mucho a mi modo. Eres muy importante para mí.
-Le hare llegar las noticias a padre.
-Mára Mesta Aranel.- (3) Se despidió el chico estaba vez haciendo la reverencia
- Nai Eru varyuva len, Eldandil.- Se despidió la chica, para después tocar, una piedra que llevaba en una pulsera en la muñeca y desaparecer.
El chico volvió a fijar su mirada en el horizonte, y siguió pensando. Eldandil, amigo de los elfos, ese era su titulo entre los elfos. Un hombre considerado elfo. Eso significa su tatuaje en el hombro derecho, Eldandil. Un humano adoptado por los elfos, para negociar con los humanos. Ese era Harry Potter, el primer Eldandil en un milenio.
Un duro año de entrenamiento con los elfos, no fue nada fácil, pero al final lo consiguió. Paso las pruebas, y le dejaron convertirse en elfo. Tomo parte en el ritual de iniciación, de cuando los elfos se convierten en adultos, allí le grabaron con magia élfica los tatuajes que hoy tenía grabados en la piel. Todos los elfos adultos tenían los tatuajes de las muñecas y los tobillos, se llamaban Laitalë, bendiciones, a él aparte por ser humano le grabaron la marca en el hombro. Marca por la cual le influyeron parte de su magia. Magia que como luego comprobaría cambio su cuerpo en varias cosas a mejor. Ahora era más rápido, más ágil, más fuerte, y le había curado la vista. También le dijeron que quizá con el paso del tiempo, su orejas se pondrían un poco en punta, pero eso no era seguro. Pero no llegaba a la agilidad ni fuerza propia de los elfos. Pero esa carencia la compensaba, con coraje, decisión y entrega. Hoy en día, sin duda alguna, había llegado al nivel de los elfos en habilidad con la espada, y demás armas blancas. Pero seguía muy lejos de sus habilidades con el arco. Y en lo respecto a la magia elemental, por varios factores, también estaba muy por detrás. Aunque las cosas básicas lograba controlarlas.
Hola! Sombra.
Buenos días princesa
Buen viaje princesa
Que Eru te guarde ( Eru es la madre de todos los elfos), Amigo de los elfos.
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En la mansión Longbottom todos se encontraban tomando el desayuno, excepto Ginny la cual se encontraba en su cuarto, cuando llegaron las lechuzas y con ellas varias sorpresas. La primera fue la lechuza que se poso enfrente de Fred, esta era una lechuza de Gringotts.
-Oh no!- Dijo Molly.- No me digáis que ahora os habéis metido en problemas con los duendes.
-Mama!- Exclamó George.- Que poca confianza nos tienes, además aprendimos la lección del asunto Bagman.
-Entonces que es eso?- Pregunto Molly, pero los gemelos la ignoraron.
-George! Lee esto George!- Grito de repente Fred mientras le pasaba la carta a su hermano, ambos sabían perfectamente que esto sucedería, pero tenían que jugar su papel a la perfección para que esto funcionara.
-Esto es genial!- Exclamo George una vez hubo leído la carta, y ahora ambos gemelos se encontraban, haciendo una especia de baile de la victoria. Al ver esto, Bill que se encontraba sentado, alado del asiento ahora vacio de los gemelos, cogió la carta y empezó a leer. Cuando acabo no pudo evitar una carcajada.
-Que pasa Bill que es?- Pregunto Molly.
-Al parecer Fred y George han encontrado un inversor para la tienda, además uno bastante bueno.
-Como?- Dijo ahora una preocupada Molly.
-Si al parecer, aquí Harry Potter, les ha creado una cuenta en Gringotts, con valor de tres mil galeones.
-Que no!- Exclamo Molly.- No puede hacer eso. Quien le ha dado derecho, para darles dinero a mis hijos, y además a cuenta de que.
-Tenemos tienda! Tenemos tienda! Tenemos tienda!- Empezaron a cantar los gemelos para diversión de varios de los presentes.
-Que os habéis creído eso!- Grito ahora una furiosa Molly.- No tenéis tienda, ni mucho menos. No dejare que cojáis ese dinero.
-Mama.- Le dijo ahora Bill.- No puedes hacer nada. Ese dinero de es de Fred y George y tú no puedes hacer nada, ellos son los únicos que pueden darle algún uso. No lo puedes impedir.
-Tenemos tienda! Tenemos Tienda!- Seguían cantando los gemelos.
-Ya vale vosotros dos!- Grito Molly, mientras silenciaba con su varita a los dos gemelos.- Ahora sentaos.- Una vez se hubieran sentado los gemelos, les quito el hechizo silenciador.- Que habéis hecho para ganar ese dinero, y si no habéis hecho nada, o peor le habéis chantajeado os obligare a que le devolváis el dinero.
-No puedes obligarnos!- Exclamo Fred.
-Si además nos lo hemos ganado.- Acabo George.
-Pues que habéis hecho?- Pregunto Ron.- A mi no me vendrían mal tres mil galeones.
-Estate callado y quieto jovencito!- Le dijo Molly.
-Va, da igual, se lo decimos no. Estará en los periódicos, y si no Tonks se habrá enterado.- Dijo George.
-Oh Merlín.- Dijo Molly.- Eso no puede ser nada bueno, si están los periódicos y Tonks implicados.
-Mira mama.- Empezó Fred.- Nosotros nos encontrábamos en el callejo Diagon, comprando algunas cosas, y buscando inversor, cuando escuchamos un revuelo cerca, y decimos ir a ver qué pasaba.
-Allí nos encontramos con una batalla, cinco mortifagos contra dos, asi que decidimos ayudar.- Dijo George como si no fuera nada fuera de lo normal.
-Pero que estáis locos!- Exclamo Molly.- No estáis preparados para luchar. No sois miembros de la orden, deberíais haber venido aquí directamente a decírnoslo.
-Si, y para cuando vosotros llegaseis la batalla habría acabado hace media hora.- Dijo George.- Pero bueno le echamos una de nuestras bomba trampa, a uno por la espalda, y el combate acabo.
-No decíais que eran cinco contra dos?- Pregunto Bill con una ceja alzada.
-Si pero los otros dos ya se habían encargado de tres y la quinta se desapareció con el rabo entre las piernas.
-No peleasteis entonces.- Dijo Bill.
-Puede decirse asi.- Dijo Fred.- Los dos contra los que luchaban los mortifagos, eran Harry Potter y Sirius Black, y al parecer nos han agradecido nuestra ayuda con dinero.
-Si bueno.- Dijo Neville intentando ganar un poco orgullo.- Si vosotros no le habríais ayudado les habrían matado a los dos. Ginny y yo en cambio peleamos contra doce, mortifagos y salimos vivos.- Todos los presentes sabían que eso era mentira, solo Ginny sabia la verdad, pero todos sabían que cuatro figuras desconocidas les ayudaron. Y también sabían que era mejor tener la boca cerrada. Hermione intentando cambiar el tema abrió su periódico, para ver la noticia titular.
-Mirar.- Dijo Hermione.- Aquí están, en la portada, y dieron una entrevista la leo?- Cuando todos asintieron, Hermione empezó a leer.
P: Dicen que os atacaron hoy en el callejón Diagon es eso verdad?
SB: SI bueno, cinco mortifagos se aparecieron enfrente nuestro, y querían asustarnos o matarnos no lo tenemos tan claro, nosotros simplemente les dimos una lección.
P: Lección? Si mis informes no son falsos nos dicen que tres de los mortifagos murieron y otro esta camino de azkaban.
HP: Una buena lección entonces. Les hemos hecho saber que no les tenemos, miedo, y que ellos no son los únicos que saben matar.
P: Muchos dirán que sois magos oscuros por haber usado magia capaz de matar?
SB: La opinión popular, puede cambiar rápidamente, al fin y al cabo, la lección era más para la comunidad mágica, que para los mortifagos, lo que les queríamos hacer saber, es que a los mortifagos se les puede hacer frente. Si les das les duele igual que a nosotros, si les pinchas sangran, y obviamente también pueden morir. Y ellos no son los únicos que saben pelear.
P: Con esto estáis incitando a la comunidad mágica a pelear?
HP: Si. Además hemos convencido al ministro que apruebe una ley, que creemos que será el detonante que hará que el pueblo nos ayude en esta lucha. Estamos en guerra, y si todos nosotros luchamos, las bajas serán menores y acabaremos la guerra antes de tiempo. Si solo somos unos pocos los que levantamos la cabeza y peleamos, Voldemort lo tendrá más fácil. En cambio, si nos levantamos todos, y le decimos ``Oye estamos aquí, y no vamos a dejar que nos mangonees´´ lo tendrá mucho más difícil.
P: Que ley es esa?
SB: Me parece que tendrás que esperar como todos, ese es trabajo del ministro no nuestro. Desde aquí incitamos a todos a que luchen sea por dinero, por vuestra familia, o solo por honor. Pelear contra Voldemort, Él es igual de humano que el resto, y se le puede matar como al resto.
Esas son las palabras que nos concedieron Harry Potter y Sirius Black, los que han vuelto después de tanto tiempo para ayudarnos a pelear contra Lord Voldemort. Cuál será la respuesta que obtendrá del pueblo. Se levantara junto a ellos a la guerra, o les seguiremos dejando que solo sean unos pocos los que peleen.
-Muy dramático.- Dijo Augusta.
-Pero igual consiguen que algunos se levanten en armas. Hay que concedérselo.
-Pero son unos asesinos.- Grito Neville.- No son mejores que mortifagos deberíamos mandarlos a azkaban.
-Yo creo que no.- Dijo Remus.- A mi me parece que por fin alguien tiene lo que hay que tener para decir lo que hay que decir. Esta guerra no la vamos a ganar con aturdidores.
-No intentes defender a tus amigos Remus, lo que han hecho es indefendible.- Le espeto Augusta.
-Esperar.- Dijo Hermione.- La ley que mencionan es muy importante, esto va a hacer un antes y un después. Después de esto, todo el mundo va a querer pelear contra los mortifagos. Bueno o por lo menos tendremos más gente queriendo capturar mortifagos.
-Y ahora qué?- Pregunto Augusta porque todo salía tan mal.
Hoy el ministro ha aprobado una vieja ley, una ley que Harry Potter y Sirius Black han impulsado a que vuelva a entrar en vigor. Mediante esta ley, si un ciudadano captura a un miembro de los conocidos mortifagos, seguidores del que se hace llamar Lord Voldemort, se le otorgara el 15% del valor de su cuenta en Gringotts. Y si por un casual ese mortifago es el último heredero de alguna familia con cuenta en Gringotts el ciudadano que lo entregue será recompensado con el 40% de su bóveda.
Si por un casual, el mortifago en cuestión hubiese muerto a la hora del arresto, si el ciudadano consigue demostrar la implicación de este, será recompensado con 1000 galeones, si se demuestra que la persona muerta llevaba la marca será prueba suficiente, sino la tiene serán exigidas más pruebas.
A su vez, si hay alguna batalla pública, como la de ayer en el callejón Diagon, se repartirán las ganancias entre todos los implicados, mas 100 galeones de recompensa por participar.
Con esta ley, el ministro quiere incitar a la población mágica a levantarse en armas contra aquellos que ellos llaman el mal.
Listas de mortifagos reconocidas serán entregadas para los interesados.
-Pero es imposible.- Dijo Bill una vez Hermione hubo dejado de leer.- Eso significa que han hacho un pacto con los duendes.
-Lo que tu no has conseguido hacer en un año.- Le espeto Augusta.
-Que esperas.- Se quejo este.- Yo puedo conocer a los duendes, se cómo se mueven y en que creen. Ya os dije lo que necesitaríais para hacer un trato con ellos. Y dijisteis que no.
-Si pues este ha conseguido hacer un trato con ellos.- Dijo Neville.
-Probablemente este supiese en que terreno jugaba, y yo no he visto ningún ejército de duendes, asi que él a diferencia de vosotros les habrá dado la opción de mantenerse imparciales. Vosotros les pedíais a los duendes que luchasen, él solo les habrá pedido acceso a cuentas de clientes muertos, y lo más seguro es que los duendes saquen tajada. A parte ahora sabemos que Potter y Black, son hombres de honor, los duendes no harían ningún trato de este calibre con alguien cuyo honor estuviese en duda. Y me voy a Gringotts haber que puedo averiguar.- Acto seguido Bill salió del comedor para dirigirse a su puesto de trabajo donde le esperaban varias sorpresas.
-Que significa esto abuela?- Le pregunto Neville a su abuela, lo único que había entendido era que les iban a quitar el dinero a los mortifagos. Y eso no era malo pero por la forma en que se comportaba su abuela.
-Significa, que Potter y Black, han llamado a todos a luchar, pero indirectamente han llamado a los mercenarios, nosotros no nos aliamos con mercenarios.- Le contesto.
-Que quieres que te diga Augusta.- Le dijo Remus calmado.- Yo prefiero luchar con ellos, a luchar contra ellos. Y si el ministro no hubiese hecho esto, Voldemort cuando tuviese mas poder lo habría hecho, y habríamos tenido que pelear contra los mercenarios, dejándonos en una peor situación. O lo que te da rabia, es que el movimiento a sido obra de otros y no tuya.
-Cállate!- Le espeto Augusta antes de salir también de cuarto, seguida rápidamente por su nieto.
-Molly.- Le llamo la atención Remus.- No puedes evitar que esos dos.- Dijo señalando a Fred y George.- Monten la tienda, pero si quieres me ofrezco voluntario a acompañarles y quedarme con ellos en la tienda. Medidas de seguridad, será mejor que quedarme aquí todo el día sin hacer nada.
-Si de acuerdo.- Le contesto la señora Weasley. Y asi rápidamente cada uno estaba haciendo sus cosas.
Çççççççççççççççççççççççççç
Bill acababa de llegar a Gringotts, y como siempre lo primero que hizo fue ir a su despacho a dejar su capa. Al llegar a su despacho, lo primero que vio fue una cabellera rubia clara, más exactamente la cabellera de su prometida Fleur, y obviamente se acerco a darle un beso.
-Hola cariño.- Dijo Bill antes de darle un beso que al intentar profundizar escucho un carraspeo detrás.
-No es que me importe mucho, pero tenéis invitados.- Bill se giro para quedar encarado a Sirius Black.
-Sirius Black.- Contesto Bill un poco reticente aceptando la mano que le ofrecía.- Te he reconocido por los periódicos.- De repente se puso muy serio y saco su varita había sentido un ataque de legremancia, y si tenía que defenderse lo haría.
-Bill, trgankilo es amigo.- Le dijo Fleur al ver la reacción de su prometido.
-Ah intentado atacarme Fleur, no creo que sea tan amigo.- Le espeto Bill.
-No te estaba atacando, solo probando.- Dijo Sirius.
-Para que?- Dijo Bill sin bajar la varita.
-Para compggobar tus defensas oclumanticas, yo ya le había dicho que eran buenas peggo no me ha hecho caso.- Le dijo Fleur con una sonrisa.
-Para que lo quería comprobar?- Dijo Bill sin todavía fiarse.
-Porque que lo que hablemos ahora, no me gustaría que llegara a oídos de Dumbledore.- Dijo Sirius.
-Y para que comprobar mis defensas.- Dijo Bill.
-Por favor me vas a decir que Dumbledore nunca te ha atacado tus defensas.- Respondió Sirius con una sonrisa.
-Lo hizo la primera vez que me uní a la orden, me dijo que probó mis defensas y que pase las pruebas.- Contesto Bill
-Y después de eso, sabía que si te atacaba lo notarias, por lo que no volvió a hacerlo. Por lo que te interesa saber, que otros miembros de la orden, los cuales no saben de oclumancia son un libro abierto a vuestro aclamado líder, y este hace uso de esos libros a diario.
-Esa es una acusación muy fea, señor Black.- Dijo Bill.
-Peggo es cieggta.- Dijo Fleur, y eso fue suficiente para que todas las defensas de Bill se vinieran abajo.- Siempgge has sabido que Dumbledogge no me caia bien, ahora ya sabes el poggque.
-No puedo creerlo.- Dijo Bill.- Dumbledore es el bueno, no puede hacer eso.
-Te voy a hacer un par de preguntas y luego me responderás.- Dijo Sirius.- Sabias que había en el departamento de misterios?
-Dumbledore nos dijo que era un arma que quería Quien-Tu-Sabes, la forma de matar a Longbottom. Y que solo Longbottom y el propio Quien-Tu-Sabes podían sacarla.- Respondió Bill.
-Si eso es cierto porque no fue Longbottom en verano, acompañado por todo el destacamento de aurores, cogió la profecía y la destruyo?
-Porque era una forma de tener al innombrable entretenido.
-Podía haber hecho lo mismo de manera discreta como vosotros hacíais las guardias, y nadie se hubiera enteado. Luego, el primer año de t hermana, sospechoso no?
-Era la cámara de los secretos, una cantidad inmensa de directores han pasado, ni siquiera los otros tres fundadores la encontraron, porque Dumbledore si debió hacerlo?- Le reprocho esta vez Bill.
-Porque las dos únicas veces que se abrió fue cuando estaba Dumbledore allí, por lo que tenía más pruebas que el resto. Sin embargo, vuestro gran salvador no supo descifrar el puzle, y si lo hizo no movió un dedo hasta que alguien resolvió el puzle, alguien quien ni siquiera estaba en Hogwarts en ese tiempo. Y hoy en día no es vuestro líder que digamos.
-Todos tenemos un desliz.- Dijo Bill mirando el suelo.
-Un desliz que le hubiese costado la vida a tu hermana pequeña.- Esto causo un estremecimiento en Bill, Sirius odiaba ser tan cabrón, por lo menos con las personas buenas como él las llamaría, pero era necesario, la incorporación de Bill Weasley enlace con Gringotts de la orden y un gran duelista les sería de gran ayuda, aparte de un apoyo moral para Fleur.- Y hablando de tu hermana pequeña, el lio en el que se metió en el ministerio hace poco que si no hubiese sido por una aparición ahora estaría a merced de Voldemort.- Otro estremecimiento por parte de Bill.
-Todos los que decidimos pelear, incluso mi hermana en ese momento conocemos los riesgos.-Dijo Bill cada vez con menos convicción.
-Si, pero Longbottom la abandono a su suerte mientras el corría en dirección contraria.- Bill se estaba empezando a cabrear eso era bueno para las intenciones de Sirius.- Y a pesar de eso Dumbledore nunca os dijo porque a Voldemort le interesaba Ginny, os dejo en las sombras y es tu propia hermana, como vas a defenderla si no sabes de qué tienes que defenderla.- De la varita de Bill estaban empezado a salir chispas rojas.
-Tú lo sabes?- Le pregunto Bill, ahora mismo era incapaz de componer frases más largas.
-Lo sabemos, Bill.- Le respondió esta vez Fleur.- Ahora ya sabes porque no me cae bien Dumbledogge.
-Fleur.- Respondió Bill en un susurro.- Me acabáis de dar las razones suficientes para no creer ni confiar en Dumbledore, pero porque voy a confiar en él.
-Poggque yo confió en él.- Le dijo Fleur mientras le cogía el resto con sus manos.- Yo pertenezco a esta asociación, poggque yo a Haggy le confiaría mi vida sin dudar, poggque Haggy le salvo a Ginny la vida ese día en el ministeggio. Y poggque si me quiegges me acompañaras en esta aventugga.- Esto último fue acompañado por un beso.
-Yo no lo llamaría aventura, pero está bien me uniré a vosotros.- Respondió Bill, y como recompensa se gano un buen beso de su prometida francesa.
-Sigo aquí Fleur.- Dijo Sirius con un carraspeo, haciendo que la parejita se sonrojara.- Bien Bill para empezar, Dejaras a la orden a ciegas sobre el asunto de Gringotts, les dirás que no has podido averiguar nada, los duendes son muy suyos con sus secretos, y obviamente seguirás en la orden, no es que sea peligroso normalmente llegáis cuando la batalla a terminado y asi serás un espía de Dumbledore, nos gusta saber que trama el viejo.
-He de suponer que no soy el único espía en la orden, y que el dinero que les llego a mis hermanos no fue casual.- Dijo Bill suspicazmente.
-No y no.- Dijo Sirius con una sonrisa.- No nos vendría mal que en el tiempo que pases con los Longbottom les enseñes a los pequeños oclumancia, hazlo a espaldas de Dumbledore no queremos que sospeche hasta que sea demasiado tarde, enséñales primordialmente a los gemelos aunque ya tendrán a alguien enseñándoles. No busques a los espías ya te enteraras quienes son llegado el momento si no te los menciona nuestra querida francesa, la cual te explicara unas cuantas cosas cuando yo me haya ido.
-Una última pregunta.- Dijo Bill.- Cuando entremos en combate se esperara de mi que mate mortifagos?
-Cuando entremos en combate se esperara que nos cubras las espaldas, lo de matar es elección tuya, tú debes ver si estás dispuesto a matar o no. Pero eso si tenlo muy claro antes de entrar en combate, si no estás dispuesto a matar vale, si lo estas vale, pero en combate no dudes si debes hacerlo o no.- Y dicho esto Sirius salió del despacho de Gringotts con una sonrisa de suficiencia en el rostro. Otro tanto para nosotros. Mientras en el despacho de Gringotts una francesa le explica las cosas referentes a esa llamémosle organización a falta de un nombre mejor. O igual estaban dedicando su tiempo a actividades más placenteras, eso nunca lo sabremos.
