Familia

Lantis se sentía… ¿confundido quizás? ¿Emocionado tal vez? A ciencia cierta no estaba seguro de que era lo que sentía en ese momento. Todo era una mezcla se sensaciones, y emociones de entre las cuales ninguna podía sobresalir lo suficiente como para poder ser definida.

Sin embargo, de algo estaba seguro. La pequeña pelirroja con la que acababa de chocar, poseía la mitad faltante de su melodía del alma.

La pequeña pelirroja era su alma gemela. Y al parecer, ella aun no lo sabía.

Cuando intentó voltear, la joven ya había desaparecido por el corredor, dirigiéndose seguramente, y a juzgar por las ropas que portaba, a reunirse con el resto de su grupo.

Brevemente se preguntó a cual pertenecía y que tan buena era. Y luego se regaño a sí mismo por jamás haber prestado atención a las competiciones de las otras disciplinas.

Aunque… ¿Cómo iba él a saber que su alma gemela practicaba también un arte marcial?

Como sea, ahora la había encontrado y hasta el momento no estaba decepcionado de su hallazgo… excepto quizá del hecho de ser el único conciente de este. Sin embargo, esto le daba también una ventaja que jamás consideró tener. Ahora que él sabía quien era ella, podía observarla cuidadosamente, podía comenzar a conocerla de lejos y quizá incluso dar a conocer su estatus como poseedor de la otra mitad de su melodía bajo circunstancias favorables para ambos.

Y vaya que la observó.

El hecho de que al parecer uno de los integrantes de su grupo de Kenjutsu era parte de su familia, ayudó y le caucionó en igual medida. Shidou Satoru era un sujeto bastante serio, y que no le pedía nada a su hermano Zagato en un buen día; sin embargo, al verlos interactuar juntos, pudo notar una gentileza que era solo dirigida hacía ella, cuando la joven se acercaba de manera emocionada a contarle tal o cual cosa.

La vio participar en el grupal de Kendo, justo después de la presentación de Iai-to. Pudo apreciar la seriedad con la que tomaba el arte marcial de su preferencia, y la pasión que le imprimía a cada uno de los movimientos que ejecutaba con el Shinai, incluso para algo tan simple y tan sencillo como una Kata grupal.

La vio interactuar con otros deportistas, siempre ofreciendo una sonrisa sincera e incluso algunas palabras de aliento cargadas de energía y buenos deseos.

"Pareces distraído, hermano. Si no pones cuidado, perderás tu propia participación en el grupal de Kenjutsu"

Lantis ofreció una pequeña pero sincera sonrisa a su hermano mayor, aquel que siempre parecía saber cuando le necesitaba más, a pesar de no haberle dicho una sola palabra.

Manteniéndose en silencio, ambos continuaron observando el proceder de la demostración grupal de Aikido. Como usual, el silencio entre ellos era cómodo, lleno de la camaradería y confianza que ninguno de los dos podía encontrar en ninguno de sus otros amigos. Era un silencio lleno de palabras no dichas, de secretos conocidos mas no contados.

"Si piensas acercarte a ella, te sugeriría que lo hicieras antes de que se acabe el evento. No sabes cuando podrás volver a verla después"

Con estas palabras, Zagato se alejó por el corredor justo detrás de ellos, al momento en que era anunciada la participación del equipo de Kenjutsu.

"Si, definitivamente debo abordarla pronto…" fue lo único que pensó antes de dirigirse hacía donde el resto de sus compañeros, incluido el familiar de la pelirroja se encontraba.