HOLAAA, PUES BIEN, GRACIAS POR ESCRIBIR LOS COMENTARIOS TAN LINDOS, NO SE SI VOY BIEN O ME REGRESO, AL MENOS POR LO QUE ME DEJAN CREO QUE LES ESTA GUSTADO, ASI QUE LES DOY ESTE CAPITULO DE REGALO JIJIJI, POR DEJAR REVIEWS, JAJAJA, GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA Y PONER COMO FAVORITA. NO SABEN LO LINDO QUE ES ABRIR EL CORREO Y VER QUE LA HISTORIA ESTA TENIENDO VARIOS SEGUDORES O MAS BIEN SEGUIDORAS, PORQUE PRESIENTO QUE SON PURAS MUJERES O SI HAY ALGUN HOMBRE QUE HABLE AHORA JAJAJAJA. SUFICIENTE, LES DEJO EL CAPITULO DISFRUTENLO.
Capitulo 4
Jill fue por última vez a la panadería el día de hoy, Peeta le pidió que le apoyara solo por esta ocasión, puesto que él quería que le dejáramos hoy mismo el mensaje a Paylor aprovechando que las cosas estaban muy recientes.
-Espero que no tardes mucho – le dijo Jill en cuanto entro a la panadería, era obvio que estaba muy molesta, que no se esperaba que Peeta la despidiera, no podía ver su expresión ya que yo esperaba a Peeta en la parte de atrás para salir hacia mi casa.
-Claro, solo un momento, en lo que resuelvo un asunto algo… urgente, en verdad te agradezco mucho tu apoyo el día de hoy –
-Mejor vete, así regresas mas pronto – si, en verdad estaba enfadada, aun me preguntaba por qué acepto venir el día de hoy.
-Esta bien, regreso y nuevamente gracias –
Peeta y yo no dijimos sin decir nada camino a mi casa, al parecer la situación con Jill nos había incomodado bastante a ambos. Solo pude notar que cuando nos cruzamos con unos trabajadores de la fábrica que antes estaban en las minas nos sonreían, incluso uno dijo "bien hecho chica" lo cual me hizo sacar una leve sonrisa y recordar lo que había dicho Haymitch, sobre como me ve la gente y todo eso.
Cuando estuvimos en la casa, decidimos practicar un poco antes de dejar el mensaje, para que fuera claro y Paylor nos entendiera bien. Empecé a preguntarme si sabríamos usar la máquina, ya que la única vez que la utilizamos fue Paylor quien nos contactó, pero en esta ocasión seriamos nosotros los que marcaríamos y en caso de que no hubiera respuesta dejaríamos el mensaje, pero aun no entendíamos muy bien del todo como funcionaba la máquina.
Seguimos las instrucciones para marcar y estuvimos esperando, hasta que un sonido nos sorprendió diciendo que por el momento la llamada no podía ser atendida, que dejáramos el mensaje.
Fue Peeta quien hablo primero – Hola Paylor, siento mucho molestarte, pero resulta que queremos hablar contigo de ciertos asuntos –
-Sabemos que eres una persona muy ocupada – continué ya que Peeta insistió que era importante que ambos habláramos para que nos tomara más enserio – ojala que puedes comunicarte con nosotros esta noche –
-O puedes dejarnos un mensaje para hacernos saber cuándo podemos hablar – era algo tonto hablar con un aparato sin saber si tendríamos respuesta.
-Solo quiero anticiparte que el asunto a tratar es sobre Susan, la esposa del alcalde y nuevamente de Plutarch – dije muy segura al pronunciar ambos nombres.
-Tal vez creas que no es importante o que nuevamente estamos molestando con algo que ya se habló en algún momento, pero si nos interesaría mucho poder hablar contigo de ellos, así como también queremos saber que ha pasado con el distrito 13, esperamos tu respuesta, te mandamos saludos – Finalizo Peeta al tiempo que apagaba la máquina.
-Listo – dije ya más tranquila
-Solo espero que hayamos utilizado bien esta cosa –
-Pues ya se verá – habíamos acordado que si esta noche no teníamos respuesta por parte de Paylor, volveríamos a intentar dejar un mensaje.
-Bueno bonita, voy a regresar, antes de que…-
-Si no te preocupes – lo interrumpí – ve antes de Jill este mas enfadada que hace rato –
-Está bien, espero regresar más temprano por si hay alguna novedad –
Peeta y yo quedamos que me quedaría toda la tarde en la casa por si había respuesta de Paylor, en caso de que hiciera la llamada yo le diría que esperara cinco minutos en lo iba a buscar a Peeta o si Haymitch aparecía en un estado conveniente le diría que fuera a buscarlo.
La tarde paso sin ninguna novedad, salvo que tuve la compañía de Haymitch, quien por cierto se encontraba un poco ansioso debido a que ya llevaba muchas horas sin tomar una pizca de alcohol, por lo que para él fue un alivio cuando apareció Peeta con un par de bolsas de pan.
-Perfecto, es hora de que me vaya – dijo al tiempo que se levantaba del sofá.
-¿Por qué la prisa? ¿no quieres saber que pasara con Paylor? – conteste.
-No, ese es asunto de ustedes, ya mañana me contaran que paso, si es que tuvieron repuesta de ella, solo me importa saber como van las cosas con el distrito 13 –
-Gracias por estar aquí – le dijo Peeta mientras le pasaba una de las bolsas que traía – y Haymitch, no tomes mucho, ya viste que si puedes estar varias horas sin alcohol en tu cuerpo –
-Si, si, no se preocupen – dijo dando por su lado a Peeta
-Habla con Effie – volví a decirle divertida, a la vez que esperaba que eso sirviera de algo para que Haymitch no se perdiera.
-Mira preciosa, deja de molestar con eso o quieres que vuelva a meterme en su vida s….-
-Ya Haymitch, solo era un comentario – lo paro Peeta.
Cuando Haymitch salio, Peeta se dejo caer en una de las sillas junto de mi y recargo su cabeza sobre mi hombro, se le veía muy cansado.
-¿Estas bien? – pregunte algo apenada, ya que era mi culpa que hubiera tenido un día difícil, puesto que fui yo quien le dijo que no quería que Jill siguiera trabajando con él y después de todo me la pase toda la tarde aquí esperando inútilmente la contestación de Paylor.
- Si es solo que… bueno hay varios pedidos especiales que sacar estos días –
-No te preocupes, yo mañana te ayudare en todo lo que quieras – trate de animarlo
-Gracias lo se, pero también estuve intrigado si Paylor contestaría ¿supongo que no hay novedad? – yo empezaba acariciar su cabeza para tratar de relajarlo, metiendo mis dedos entre sus rizos.
-No, este aparato no emitió nada, ni sonido, ni imagen –
-Bueno eso quiere decir que tendremos que dejar otro mensaje a ver si hay mas suerte – Peeta hablaba en un susurro, al parecer estaba quedándose dormido.
-Estoy… pensando que tal vez lo podemos hacer mañana temprano, seria bueno que fueras a descansar, te puedo preparar un poco de te o si prefieres algo de chocolate –
-Gracias bonita, suena bien, pero no nos quitara mucho tiempo, así vera nuestra insistencia del día – Peeta me veía directo a la cara con una leve sonrisa.
Justo cuando acercaba sus labios a los míos, un pitido nos sobresalto a ambos, ya que no fue nada parecido a lo que ocurrió la vez pasada cuando nos comunicamos con Paylor.
-Su mensaje ha sido recibido – el sonido de la máquina se escucho por toda la cocina – a la brevedad será atendido, espere una pronto respuesta en los próximos días, gracias –
La grabación termino con el mismo sonido con el que inicio; Peeta y yo nos volteamos a ver -¿y ahora qué hacemos? – dijo él algo confundido.
-Pues supongo que esperar como dijo la máquina, yo creo que este mensaje es para avisarnos que hoy no podremos hablar con Paylor, así que lo mejor es que vayamos a descansar, en especial tu –
-Si, creo que tienes razón, no tendremos otra novedad –
Peeta esa noche cayo rendido al instante que puso la cabeza sobre la almohada, yo solo observaba como respiraba tranquilo, ya un par de noches anteriores me había dado cuenta que para mí, era muy relajante verlo dormir, podía pasar horas haciendo esto hasta que el cansancio y el sueño me vencían, aunque la mayor parte de las veces siempre me quedaba dormida antes que él.
Su pecho subía y bajaba a un ritmo y de vez en cuando hacia uno que otro ruidito con la garganta, me daba mucho gusto que después de todo, pudiera dormir de esa manera, en especial días como este, donde el cansancio hacía que sus pesadillas se alejaran y le permitían dormir una noche de corrida, a no ser que yo la interrumpiera con mis pesadillas.
A la mañana siguiente nos fuimos muy temprano a la panadería, sin antes buscar alguna señal en el apartado de las video llamadas indicándonos que había algún mensaje o indicio de que Paylor se comunicaría con nosotros, cosa que no hubo.
Trabajamos tranquilamente siguiendo la rutina, salvo que en esta ocasión fui mas consiente de todo el trabajo que hacia Peeta, puesto que el cargaba los bultos de harina, azúcar y demás ingredientes, así como también iba preparando la masa, yo le ayudaba en lo que mas podía, pero no era lo mismo como cuando trabajaba en la panadería de sus padres, en aquellos tiempos estaban sus hermanos y su padre, por lo que el trabajo pesado se repartía entre todos ellos.
A medio día un par de chicas se acercaron a la panadería diciendo que se habían enterado de que Jill ya no estaría trabajando aquí, por lo que se ofrecieron para trabajar en el horario que cumplía ella. En un principio Peeta les hizo varias preguntas para ver qué tanta experiencia tenían con algunos trabajos y resulto que este sería su primer empleo, ya que ambas tenían 15 años. Una de ellas la recordaba porque era hija de una de las maestras del distrito en aquel entonces, quien solía comprarme frutos y de vez en cuando uno que otro conejo. Pero cuando Peeta termino de indagar y analizar las posibilidades una de ellas comenzó hacer preguntas de cómo era el capitolio, cual distrito nos había gustado mas y cosas así, situación que nos incomodo a ambos, así como también la insistente mirada que le lanzaba a Peeta la chica que no recordaba si era de este distrito.
-Vaya creo que su interés en realidad era otro – dijo Peeta una vez que salieron en cuanto él les dijo muy amablemente que lo pensaría.
-Si, tu – conteste mientras me disponía a salir para limpiar el ventanal del mostrador.
-Oh vamos Kat, en esta ocasión creo que ambos les interesábamos, ¿no escuchaste sus preguntas? –
Cuando estaba a punto de salir para el quemador por comida, apareció otra chica que solía vivir cerca de la casa de Gale en lo que fue la Veta, al parecer la noticia de que Peeta necesitaba ayuda en la panadería se había corrido rápidamente, lo único que no me parecía es que las chicas que estaban acudiendo para ver si eran candidatas no iban precisamente interesadas en el puesto, sino mas bien a mi me daba la impresión que lo que les interesaba era Peeta.
-Bonita porque no vas a tu casa para ver si hay alguna novedad de Paylor y a descansar, ya sabes que por las tardes aquí esta muy tranquilo – me dijo Peeta cuando terminamos de comer.
-Mmm es que no quiero dejarte aquí solo, a parte pues… si Paylor dejo mensaje ya lo veremos mas tarde –
-Es que no quiero que nos vaya a buscar personalmente y pues piense que ya no hay interés o algo así –
Por una parte tenía razón, era importante aclarar este asunto con ella, necesitaba contarle todo lo sucedido con Susan antes de que también alguien le dijera lo ocurrido o incluso que Carl, su marido, hablara y diera su versión a conveniencia.
-A parte bonita hoy es sábado, hoy te toca hablarle al Dr. Aurelius según lo que acordaste con él –
Un par de semana atrás quede con el doctor Aurelius que hablaríamos una vez por semana, para que le fuera contando cómo me sentía en toda la semana, claro, el doctor me había dicho que podía hablarle si me sentía ansiosa o tenía la necesidad de contarle algo.
-Esta bien, solo hablare con él y veré que no haya alguna novedad con respecto a Paylor y regreso para que no estés tanto tiempo solo – me acerque a él y le di un beso en la boca como despedida, sin importarme si alguien entraba en ese momento a la panadería.
Camino a mi casa me crucé con Steven, el chico que ayudaba a Sae en el quemador, llevaba al parecer un bulto con suministros para ella, situación que me hizo reaccionar.
-Hey hola Steven – le dije mientras lo alcanzaba.
-Hola Katniss – contesto algo sorprendido por mi saludo.
-Oye, supongo que ya sabes que Peeta necesita ayuda en la panadería y bueno yo quería ver si tu, no se, si tal vez conozcas a alguien que pueda estar interesado en ayudarle, la verdad es que Peeta necesitaría alguien así como tu, puesto que le vendría muy bien un poco de ayuda con todo eso de los bultos de harina, ya sabes – le dije encogiéndome de hombros esperando que captara el mensaje de que un chico fuerte sería la mejor opción para Peeta.
-Oh vaya, bueno yo la verdad es que estoy muy a gusto con mi empleo ahí con Sae, sabes que ella es genial y en realidad ella si necesita mucha ayuda –
-Si claro y es genial que te sientas muy bien con ella y creo que ella esta también muy satisfecha por tu trabajo, solo digo que si conoces a alguien que pues… pueda ayudar a Peeta, nos avises por favor –
-De hecho… - dudo un poco – bueno tengo un primo que esta por el momento en el distrito 5, pero la última carta que recibí de él me decía que después de ver los documentales de cómo estaba el distrito le gustaría regresar, así que puedo mandarle una carta diciéndole que pues puede tener un empleo aquí, tal vez eso lo anime a regresar –
-Claro que puede ser, pero porque no mejor le hablas, la verdad es que Peeta necesita la ayuda lo antes posible –
-Bueno es que… - de un momento a otro se vio apenado – no tengo como hablarle, solo me puedo comunicar con él vía correo –
-Oh vaya, ¿entonces no tienes ningún número telefónico? Porque pues podemos hablarle de mi casa –
-Mmm déjame ver si en alguna de sus cartas viene algún dato, creo que si, pero no estoy del todo seguro –
-Claro no hay problema –
-Bueno te dejo porque si no Sae va estar desesperada porque no le he llevado esto –
-Si, te veo luego –
N/A; QUE TAL ? LES GUSTO? ESTO SE VA PONER INTERESANTE, DEJEN LES CUENTO QUE YA AVANCE UN POCO CON LA HISTORIA, SOLO QUE FALTA IR REVISANDO LOS CAPIS PARA QUE NO HAYA INCONGRUENCIAS, BUENO NO OLVIDEN DEJAR COMENTARIOS Y HACERME FELIZ PARA PODER SUBIR EL VIERNES EL PROXIMO CAPITULO. SALUDOS Y NUEVAMENTE GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA.
