Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.
Dedicado a: Elenamar-16, Maary Cullen y lis3011.
CAPÍTULO III
Edward
Encontré a mi familia en el pequeño jardín de mi hermano. Por supuesto, Alice lamentó la ausencia de Isabella, pero no para enojarse. Estuve físicamente con ellos durante la cena y conversación, pero no mentalmente.
En un momento a solas, Jasper se sentó a mi lado, cuestionándome con la mirada. "¿Qué fue lo que ocurrió?"
"Te contaré después" respondí, pensando que no era apropiado para su fiesta de compromiso, "pero arruiné las cosas con Bella" agregué, tomando la responsabilidad.
Él quería saber, aunque no me presionó. Colocó su mano sobre mi hombro con apoyo justo cuando Emmett volvía al jardín junto con las chicas. Después del postre, hecho por Emmett, las Alice y Rosalie empezaron a compartir sus ideas de boda. Con Rosalie por casarse con Emmett y Alice recién comprometida con mi hermano, me esperaban muchas conversaciones parecidas.
Me fui lo suficientemente tarde para que no cuando llegara a casa me quedará dormido. El día siguiente me sirvió para reflexionar en mis acciones, bastante. Busqué información acerca de autoestima, era un tema más complejo de lo que parecía, así que terminé alarmado.
Jasper llegó a casa después de sus citas. Él no concordó con la manera en que abordé a Bella, aunque fue amable al no hacerme sentir culpable, al menos no más de lo que ya hacia por mi mismo. Además, me ayudó con las dudas que surgieron con lo que encontré en internet. Finalizó pidiéndome que me detuviera y dejara de adelantarme cuando abordé los trastornos depresivos.
"Hermano, me gustaría darte la respuesta que buscas, pero cada persona es diferente. Sería inadecuado que demos por hecho que se trata de depresión" manifestó, parecía un tanto cansado. "Si lo que te preocupa es que se haga daño físicamente, lo dudo".
"¿Cómo lo sabes?" elevé una ceja. Acababa de decirme que no podía dar nada por sentado.
"He tenido algunos pacientes que lo hacen, ella no tiene el comportamiento compartido por la mayoría" me respondió con paciencia. "Además, puede que la haya observado cuidadosamente. No quise hacerlo, pero fue algo bueno ¿no?" lució avergonzado. "Por ahora, no hay mucho que hacer hasta que pase por una especie de insight. No te des por vencido".
Me sentí agradecido con él, de su paciencia y apoyo. Además, me tranquilizó lo suficiente para no enloquecer de preocupación.
"Y recuerda, una vez que ella lo acepte, no bastará con decirle todos sus puntos positivos".
Era algo triste que para algunas personas fuera más fácil aceptar los defectos que lo positivo.
"¿Crees que me llamara?" vacilé.
"Esperemos" murmuró.
Sin embargo, ella no me llamó en los siguientes días.
Estaba estresado por eso. Además de que Jessica había alargado su estadía en Los Ángeles para más programas de promoción. La extrañaba bastante, hablar con ella no era suficiente. Que pasara más tiempo con su novio ficticio que conmigo, me ponía de mal humor.
Todo lo anterior me llevó a esforzarme en seguir preparándome y buscando castings. Tenía el conocimiento de que Jessica e incluso su madre podrían ayudarme, pero siendo honesto quería conseguir mis propias oportunidades.
El fin de semana mi primo y hermano se quedaron en mi casa, trajeron cervezas, alitas y videojuegos. Mientras Emmett iba al baño, mi hermano me empujó, atrayendo mi atención.
"¿Bella te ha llamado?" escuché el murmullo de mi hermano.
Negué, moviendo los botones del control. "Me estoy cansando de esto".
"No te des por vencido" le entrecerró los ojos a la televisión.
Suspiré antes de hacer un mal movimiento y perder la partida.
La noche se extendió lo suficiente para que Emmett se quedara en la habitación de invitados y Jasper en el sofá. Al día siguiente desperté antes que ellos, lo cual era bueno porque si Emmett era el primero el día no empezaría bien para el resto. A veces era demasiado fastidioso.
Estaba preparando café cuando Jasper entró en la cocina. "Dime que no tengo un bigote o me hace falta una ceja".
Reí. "Él sigue durmiendo, hombre" mi celular empezó a sonar justo cuando había tomado asiento, me llevé el celular sin ver el número, usualmente Jessica llamaba a esta hora si estaría ocupada más tarde. "¿Bueno? ¿Jessica?"
"No" me congelé al escuchar aquel conocido tono.
Era Bella.
Bella
Retrocedí a los días anteriores mientras esperaba. El día que Edward Cullen me había hablado de autoestima y confianza me enojé y ofendí, nadie me había dicho algo así. No estaba preparada para que un desconocido lo hiciera. Traté de no obsesionarme con ello, pero días después, perdí.
Él tenía razón. Lo supe cuando encontré muchas imperfecciones y nada bueno. Me sentó una adolescente de nuevo, todo aquello que me preocupó alguna vez, seguía ahí; no había desaparecido. Me sentía bien, así que nunca me cuestioné la realidad de aquello.
¿Estaba realmente bien? La gente que me rodeaba me halagaba ocasionalmente, pero se trataba de mi familia después de todo. Solía ignorar los comentarios acerca de mi físico porque no me sentía cómoda, eso no tenía que ser necesariamente malo. Desde mi adolescencia me había rendido con mi apariencia.
Llamé a Edward cuando supe que negarme a ver lo que pasaba conmigo, no lo descartaba de mi mente. No se trataba solo de mi percepción a mis imperfecciones, defectos y confianza, era todo aquello que aún no descubría y que cuando lo hiciera iba a traerme consecuencias desconocidas.
Aun me sentía desconfiada y susceptible por lo que iba a hacer. Mis manos sudaban y mis pies golpeaban el suelo con nerviosismo cuando el timbre sonó. No tuve más tiempo para divagar, parecía que Edward estaba sincronizado con mis dudas. Inhalé y exhalé antes de abrirle. Él no estaba sonriendo satisfactoriamente como pensé que haría, en su lugar, se veía apenado.
Me siguió a la sala y me senté frente a él. Con paciencia esperó a que yo rompiera el silencio, dándome el control, algo que agradecí. "Yo… no sé exactamente qué decir" titubeé y desvié la mirada de él para concentrarme, "en un principio creí que fuiste cruel, pero si no hubieses sido honesto en lo que piensas… no me habría dado cuenta de que tal vez tienes razón" miré al suelo.
Lo observé alivianarse sin borrar las líneas sobre su frente. "De nuevo, lo lamento" esta vez, acepté su disculpa. "También sé que fui un idiota al no conectar mi cerebro con mi boca" agregó. "¿Crees que tuve cierta razón?" tanteó con precaución. Asentí, no estaba del todo segura sobre su hipótesis, pero sí de que existía algo. "Es un buen punto para empezar" aceptó.
Me gustaría ser tan positiva como él. Extendí una hoja de papel hacía él y le dio un vistazo, la sangre se acumuló en mis mejillas, en ella había hecho una lista de mis defectos. "¿Quieres algo de beber? Creo que sí" me levanté bruscamente y hui a la cocina sin esperar una respuesta. ¡Me sentía tan avergonzada! ¿Cómo le miraría a los ojos después de eso?
"Bella" jadeé con horror y le miré con sorpresa, notando que me había seguido a la cocina.
"Yo…" intenté defenderme, pero me miró con incredulidad.
Se colocó frente a mí. "No tienes que avergonzarte de esto, si no te sientes cómoda ni siquiera lo miraré; honestamente esto era más para ti que para mí" me devolvió la hoja.
Le miré con gratitud, suspiré antes de mirar la lista por mí misma. "¿Estás seguro de que no quieres saber qué escribí?"
Le vi rascarse su cuello. "Creo que cuando te sientas más cómoda conmigo me lo mostraras".
Le miré con duda, realmente me desconcertaba su confianza hacia mí.
«•»
El olor a café me golpeó cuando llegué en mi cubículo dentro del área de comunicación. Escuché teléfonos sonando y conversaciones entre colegas, pude ver a Ángela hablando por teléfono y aproveché a saludarla cuando se desocupó.
Tuve una reunión vía Skype con una reportera de una revista juvenil y luego un informe ocupó el resto de la mañana. Me levanté para ir a almorzar en la cafetería de la agencia, solo me tomó cerca de veinte minutos comer un emparedado en compañía de Ángela. Lauren me detuvo en el pasillo cuando volvía. "Isabella, Garrett quiere verte" me anunció.
Me detuve brevemente antes de cambiar de dirección. Mentiría si dijera que no sentí mis piernas temblar antes de tocar a la puerta de la oficina del jefe de comunicación.
"Buenos días, Srta. Swan. Tome asiento, por favor".
Garrett no era demasiado mayor, pero había estado trabajando por años en la empresa, aunque solo llevaba un par de años como el jefe del departamento de comunicación. Era una persona amable y social, pero en el campo laboral era ambicioso y creativo.
"¿Cuándo fue la última vez que trabajamos juntos?" me miró interrogante.
"¿Un año?" respondí inquieta ante la posibilidad de haber hecho algo mal.
"He revisado tus más recientes informes y proyectos" miré una pila de archivos de mi color asignado así que no lo dudé. Tenía derecho de sentirme nerviosa, después de mi transferencia a su área, nunca me había llamado a su oficina. "Tengo un proyecto ambicioso en puerta, por eso sólo quiero trabajar con… " aguardé en silencio, mirándole con expectación, "Webber…" suspiré internamente, debí suponerlo cuando dijo que quería a los mejores, "y a usted".
Detuve mis divagaciones para jadear con sorpresa. "¿Sí?"
"Sí, claro" confirmó. "Eres la que tiene conexión directa con las revistas juveniles, las que utilizaremos para promocionar" asentí con cad3a una de sus palabras. "Ha recibido halagos de sus superiores, pero lo importante, es si aceptas"
Asentí fervientemente. Sintiendo como si me llenará de energía y, por primera vez, de orgullo. Estaba orgullosa de mí.
Le escuché atentamente mientras me daba los detalles cruciales y peticiones específicas de nuestros clientes. Casi hiperventiló cuando Garrett expuso que tendríamos un solo piso para trabajar durante los tres meses. Cuando terminó me acompañó hasta la puerta.
"Nos vemos a partir del próximo lunes, Swan" tomé su mano y la apreté.
En ese momento sentí que nada podría mejorar.
«•»
Jacob llegaría al día siguiente. Mi cuerpo burbujeaba ante la expectativa de volver a verlo. Tampoco podía esperar para contarle la noticia sobre mi trabajo.
Estaba por acostarme cuando recibí un mensaje de Edward informándome que estaba en camino. Suspiré con pereza, ¿ahora se avisaba con unos cuantos minutos de anticipación? Aunque, probablemente lo hacía para no darme tiempo de crear excusas para evadirlo.
Él llegó con una bolsa en cada mano, sonreí amistosamente y agradecí la comida china. Posteriormente, le invité a entrar y nos sentamos en la sala con todos los platillos en el centro.
"¿Cómo te fue en tu día?" le vi meter un poco de pollo a su boca.
Me pregunté por qué parecía gustarle saber sobre entrevistas, videos, promocionales, presentaciones y revistas juveniles. "Mejor cuéntame sobre el tuyo".
Jugó con sus palillos por un momento. "Cansado si contamos que canté por una hora entera" pude creerle debido a su voz ronca y forzada. "¿No hablas con muchas personas sobre tu día?"
Me sorprendió su intuición. "Sólo con Jake, pero prefiero escuchar el suyo, es más interesante".
"No puedo negarlo, hacemos casi lo mismo, pero creo el tuyo también lo es. Además, siempre hay algo nuevo que contar" expresó, le miré atentamente. "Inténtalo" me incentivó.
Le miré casi contrariada de su petición imprevista. "Trabajaré en un nuevo proyecto, uno muy privado así que no puedo darte detalles" aunque hablé de manera casi titubeante no pude detener la sonrisa suave que se formó en mis labios al recordar.
Él también me sonrió tenuemente. "Suena a que también es importante" asentí un poco más animada. Me sonrió de lado. "Me alegro por ti, estoy seguro de que harás un buen trabajo".
Estaba agradecida de su comentario, aunque no podía comprender como decía algo así cuando no conocía mis capacidades.
"No me considero la mejor, pero quiero creer que me eligió por algo" expresé.
Me sonrió de lado. "Por la razón que sea, deberías estar orgullosa de lo que has logrado"
Él era bueno haciendo comentarios con trasfondo. Había algo de presión en esta oportunidad pero no estaría sola, Ángela y yo lo haríamos juntas. "Lo sé".
Terminamos nuestra cena para después acomodarnos en los sillones. Fue ahí cuando me armé de valor para mostrarle mi lista. Repasamos la parte de los defectos y él siempre fue educado y respetuoso. Ambos sabíamos que lo importante no estaba en los defectos físicos o corporales, todo tenía un trasfondo en el cual él no podía ayudarme, pero me mantenía insegura ante la idea de un profesional.
Cuando estaba por irse me dio una mirada llena de seriedad. "Isabella, te prometo que no te presionaré y actuaré tan comprensivo cómo me necesites".
«•»
El día que Jacob regresó me apresuré a volver al departamento temprano. Me contó sobre sus entrevistas y personas a quienes conoció, todo mientras lo escuchaba atentamente.
Le sonreí abiertamente. "Espero no viajes pronto".
"También lo espero" suspiró con cansancio. "Ojalá Sam tenga los mismos planes que nosotros" agregó, acariciando el torso de mi mano. Le sonreí complacida de que estuviéramos pensando en lo mismo. "¿Qué es lo que querías contarme?"
Me acomodé mejor a su lado y le relaté sobre el nuevo proyecto, sin revelar nada importante. Sin embargo, no recibí la reacción que pensé.
"Creo que fuiste afortunada, no lo arruines" depositó un beso en mi frente. "En fin, tenemos que festejar que a ambos nos ha ido bien, ¿no?" agregó.
Le miré un poco desmotivada por sus recientes palabras, aunque probablemente no lo había dicho para herirme. "¿Quieres que pidamos algo para cenar?"
"De hecho, invité a Jessica y su novio para cenar esta noche, pero no tienes que preparar nada, ya ordené a domicilio" confesó, sonriéndome con inocencia. Razón por la que decidí no mostrar mi desacuerdo ante la idea.
"De acuerdo" suspiré. Decidí que era momento de hablarle sobre Edward, no precisamente para decirle que estábamos volviéndonos cercanos. "Parece que tú y Jessica se llevaba bien" comenté.
"Somos novios frente a muchos, tenemos que hacerlo" bromeó. "¿Celosa de nuevo?" me sonrojé porque en parte tenía razón.
"No es eso" me defendí. "Solo pensaba que tal vez su novio y yo también podríamos ser amigos" comenté casualmente.
Su expresión se volvió seria antes de responderme. "Él no me parece alguien agradable, parece muy confianzudo ¿no?" cuestionó con una mueca de molestia. "La verdad no me gustaría que convivieras mucho con él, eres muy noble y no me gustaría que se aprovechará de eso".
No lo comprendía, él lo pintaba como alguien peligroso. Aunque decidí insistir una última vez. "Tienes que ser consciente de que conversaremos cuando nos juntemos" señalé.
Le escuché quejarse un poco antes de aceptarlo con la cabeza. "Supongo que puedes ser su amiga, pero limita esa cercanía, no quiero que se aproveche de ti" le sonreí dulcemente, sabiendo que su perspectiva cambiaría cuando lo conociera mejor.
Fuimos a cambiarnos juntos, pero salí un poco antes para verificar que la sala estuviera presentable. Mi celular sonó mientras recibía la comida hindú que Jake pidió, era Edward.
¿Lista para una cena incomoda? E.
Jacob entró en la recamara y me besó, impidiéndome responderle a Edward. Aunque claramente, él estaba en lo correcto, no conversaríamos como cuando estábamos solos. Llegamos en la sala en el momento en que el timbre sonaba. Jake los recibió y después de los saludos nos dirigimos a la sala. Si la confianza de Edward era molesta, la de su novia era horrible. La conversación fue más llevadera gracias a los gestos cómplices que Edward me enviaba.
Me levanté para servir la cena, pensé que Jacob me ayudaría, pero él estaba distraído. A pesar de estar en otra habitación escuché a Edward preguntarle a él si le molestaría que me ayudara. No escuché la respuesta, pero después de Edward apareció en la cocina. Tal vez no cruzamos muchas palabras mientras servíamos, pero fue el momento más cómodo de la noche.
Después de que Jessica y Edward se fueran, Jacob me besó profundamente. "¿Lista para recibir tu regalo de felicitación?" suspiré, sabiendo que hablaba de mi proyecto. Asentí, sintiendo que sus labios descendían por mi cuello.
«•»
Jacob no tenía un horario fijo, pero básicamente cuando trabajaba por las mañanas pasaba el resto de la noche conmigo, pero si trabajaba en la tarde o noche entonces utilizaba las tardes para conocer mejor a Edward.
Después de adaptarme a su actitud, personalidad y preguntas descubrí que era fácil estar con él, aun me faltaba confiar por completo en él, pero íbamos en buen camino. Seguía temiendo que en algún momento se alejara por lo que mis barreras aún no habían bajado del todo.
Esa tarde, sin embargo, fue quién ordenó comida y me invitó a su casa.
"Bienvenida" me recibió, coloqué en sus manos el helado que había conseguido. "No era necesario".
Pasé al interior y admiré lo colorido que era mientras él iba por algo de beber. Sobre un estante había muchas fotografías de él, sus amigos y, por su parecido, probablemente sus padres. En otro estante estaban las de Jessica con artistas, pintores y en lugares dónde iba de viaje.
"¿Dónde está Jessica?" cuestioné distraídamente, viéndolo aparecer con un vaso de refresco para mí.
"Trabajará hasta tarde" respondió. No quería ponerme paranoica por el hecho de que Jacob también.
Tomé el pequeño libro titulado No es justo que estaba sobre el sofá. Él estaba distraído mientras yo leía el prólogo, me sorprendió que una hoja de papel cayera de entre sus páginas.
"¿Esto es tuyo?" cuestioné recogiéndola del suelo, si era de Jessica no quería problemas.
Edward se movió rápidamente desde su lugar hasta mi lado, tomó la hoja, pero antes de pude leer el encabezado. "sí, es algo sin importancia y tonto".
"No creo que una lista de lo qué hacer en el futuro sea tonto" comenté con sinceridad cuando le vi ocultar el papel a sus espaldas. "¿Puedo ver?" cuestioné con timidez.
Negó ansiosamente, lo cual era raro en él. Mi cerebro creó una relación entre su lista y el libro, del que había entendido que el protagonista había hecho una lista también.
"¿Morirás?" pregunté casi con la voz quebrada, sin detenerme a pensar en otra opción.
"¡No!" expresó. Su rostro pasó de la confusión al entendimiento. "Es una lista de lo que deseo hacer antes de ser reconocido. Sí, eso" admitió apenado.
Eso explicaba su tensión. "Entonces… ¿puedo verla?"
"Es realmente es estúpida" se quejó.
"De acuerdo, sin presiones" articulé para tranquilizarlo. "¿Debemos cenar?" le vi suspirar pesadamente antes de rendirse y dármela. "¿Estás seguro?" cuestioné vacilante.
Una vez que asintió, mi vista voló a las letras y sus diez propósitos de los cuales solo tenía escrito siete: ir a un partido de béisbol, ir a un concierto, ir de campamento por una semana, hacer algo loco, ir a una fiesta de disfraces, crear su página web y hacer un viaje por carretera sin destino fijo. Cuando terminé de leer, doblé la hoja.
"¿Qué pasa con los últimos tres?" pregunté mientras la ocultaba de nuevo entre páginas del libro.
"Aún estoy pensando en algo" se rascó la nuca. "Es estúpida" repitió.
"No estoy de acuerdo" sacudí la cabeza. "Creo todos deberíamos de hacer una lista de propósitos. ¿Has hecho algo?"
"No. Es difícil hacerlo solo y sinceramente no sé por dónde empezar" confesó. "¿Cenamos?" cambió el rumbo de la conversación.
Asentí a su propuesta y nos dirigimos al comedor, sin embargo, no lo dejé pasar. Pensé por un momento qué hacer y entonces lo descubrí. "¿Sabes qué? te ayudaré con tu lista" agregué con seguridad.
Él no me creyó, así que tuve que asegurarle que hablaba en serio y que no era una molestia, al contrario, no podría sentirme más útil que haciendo algo por él. Era así como funcionaba la amistad, ¿no?
CORREGIDO Y RESUBIDO
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