Capítulo 3: Actitudes extrañas

- ¿Qué dices entonces? - le pregunté, estaba nervioso de todas formas, a pesar de creer conocer su respuesta.

-S-si Koga- aceptó con algo de vergüenza.

Me acerqué a ella, lentamente, podía sentir su nerviosismo, ella cerró los ojos, le tomé de la barbilla y deposité un casto beso en sus labios, nada apresurado ni pasional, solo un delicado beso.

-Ahora es oficial, Ayame- Sonreí y besé su frente, ella sonrió.

Después de dos semanas tratándonos, decidí pedirle que fuera mi novia, Ayame era increíble, amable, tierna, linda y muy encantadora, le había tomado cariño, pero de ahí, nada, y me sentía muy mal por eso.

Había arreglado las diferencias con Kagome, y la escuché horas, relatándome lo mucho que le interesaba el idiota de InuYasha, claro que aún no le pedía que fueran novios, y eso la estaba angustiando, en fin, así habían transcurrido mis últimos días.

Ayame y yo, decidimos ir al cine, era día domingo y había un clima agradable, me daba gusto estar con ella, pero era tan estúpido que no podía evitar pensar, en cómo me sentiría si en vez de Ayame, se tratará de Kagome, de seguro no podría dejar de sonreír.

Idiota.

Después de la película, pasamos a comer hamburguesas, y estaba en eso cuando mi celular sonó.

-Si- contesté sin mirar el identificador, solía tener esa costumbre.

-Koga- la voz de Kagome se oía agitada- Koga, necesito tu ayuda urgente.

- ¿Te ocurrió algo malo? - pregunté preocupado al tiempo en que me ponía de pie.

-Koga, me acaba de robar mi bolsa, por suerte tenía el celular en el bolsillo- estaba muy alterada, sus palabras de atropellaban al salir.

- ¿Dónde estás, Kagome? ¿Te hicieron daño? - soné mucho más preocupado de lo que quise.

-Estoy cerca de la plaza Tokin, ven por mí, por favor- su voz comenzó a sollozar.

-Estaré ahí, Kagome- colgué, la verdad es que esa plaza estaba bastante lejos, como a media hora con suerte.

Me dispuse a ir en seguida, Kagome debía sentirse vulnerada y sola, si hubiese estado con ella como siempre, esto jamás hubiese pasado, estaba tan absortó en estos pensamientos, que olvidé por completo a Ayame, cuando la vi, ella ya estaba de pie.

-Koga- susurró, su mirada era extraña- Kagome esta en problemas, vete rápido, yo...yo me iré en un taxi a la casa- no me dio tiempo de rebatirla, porque se fue muy rápido y tampoco la quise seguir.

Manejé rápido, el solo hecho de imaginar a Kagome, sola y desprotegida, me hacía odiarme a mi mismo, por no estarla acompañando, nosotros solíamos salir juntos siempre y ahora ya no era así, porque había decidido olvidarme de ella.

Llegué al lugar, y vi asqueado y desconcertado a Kagome con InuYasha.

-Kagome- dije.

-Koga- me abrazó- InuYasha estaba por este lugar, me vio y vino a ayudarme, no pude avisarte que no vinieras, porque se me fue la batería- dijo triste- perdóname, no quise molestarte.

-No es ninguna molestia, sabes que cuentas conmigo.

-Pero tardaste demasiado- dijo InuYasha molestó, qué rayos se creía este idiota.

-InuYasha, por favor, no seas así, él tiene su vida- intervino Kagome, ella me conocía de sobra, para saber que podía golpearlo.

-Claro- dijo irónico, este tipo no me agradaba en lo más mínimo- vámonos, preciosa- la tomó de la mano, ese gesto me tomó por sorpresa, no sabía que tan lejos estaban llegando ellos.

-Koga, gracias- me sacó de mis pensamientos Kagome- me iré con InuYasha, sólo perdí algo de dinero y algunos documentos- sonrió- por cierto ¿En qué estabas? - preguntó dulcemente.

-Eh, estaba con Ayame- respondí rápido, Kagome se tensó por un momento.

-Oh, siento mucho haber interrumpido tu cita- se giró hacia el idiota ese- desde ahora, pediré tu ayuda primero- algo se revolvió en mi interior al oír eso- InuYasha y yo estamos conociéndonos mejor- ahora volvió a girarse a mí, él solo se limitó a sonreír con autosuficiencia.

-Me alegro- mentí- suerte entonces.

-Gracias, puedes volver a tu cita- dijo seca- y pídele disculpas a tu amiga de mi parte- hizo énfasis en la palabra amiga.

-Ayame no es mi amiga...es mi novia- había pensado en decirle después, pero como hizo referencia a que era mi amiga, me pareció el momento oportuno.

-Ya veo- contestó después de un rato- felicidades- dijo y se fue con el idiota, él la tomaba cariñosamente de la cintura.

¡Maldición! Me hervía la sangre tener que pasar por lo mismo otra vez, Kagome con novio, aunque tenía la ligera sensación, que esta vez no era igual a las demás, por alguna razón supuse que este tipo sería importante, no me equivoqué.
Kagome nunca se había comportado tan distante de mi, menos pensar en acudir a otra persona si lo necesitaba, en sus otras relaciones, ella siempre pensó en mi primero, cuando tenía algún problema, era mi ayuda la que pedía, y ahora, había dejado claro, que eso ya no sería así y me dolió.

Si bien es malditamente cierto, que yo había decidido olvidarla, no era para nada algo sencillo, pero debía poner de mi parte, Ayame era una buena chica, y no quería lastimarla. Así que la llamé, aunque no estaba molesta por haberme ido así, estoy seguro que se debió haber sentido mal.

-Ayame- saludé cuando me respondió al tercer tono- ¿cómo estas? ¿Llegaste a tu casa?

-Hola Koga, si llegue hace rato... ¿Todo bien con tu... amiga? - otra vez el énfasis en esa palabra.

-Eh, sí, pero fue un tipo que ella esta conociendo, él que la llevó a casa, no pudo avisarme porque se quedó sin batería- expliqué.

-Valla- respondió algo distante- Koga, debo colgar, adiós.

-Espera- ya había colgado, que raro, su actitud me descolocó un poco.

(...)

Lunes en la mañana, pasé a recoger a Ayame y nos dirigíamos a la escuela algo tarde, ella estuvo muy callada durante el trayecto.

- ¿Te ocurre algo? - pregunté quedamente.

-No- respondió, sabía que eso en el mundo femenino, significada que sí.

-Es que estas muy callada- insistí.

-Koga ¿qué nos diferencia de ser amigos ahora? - preguntó tímida- quiero decir, que parezco tu amiga, claro que a tu verdadera "amiga", le prestas más atención y…he visto como la tienes registrada en tu celular- su voz sonó triste y me sentí muy mal.

-Kagome es solo mi mejor amiga- empecé- le digo así de cariño a veces, y así la he tenido desde siempre en el celular- hice una pausa, a Kagome la tenía como "hermosa".

-Entiendo- suspiró.

Llegamos al colegio y rápidamente le abrí la puerta a Ayame, tenía que recompensarla y claro, también tenía que hacer que no sospechara nada.

-No tengas esa cara Ayame- le tomé la cara con ambas manos y la besé, esta vez fue un beso más invasivo- eres mi novia ahora- la volví a besar y la sostuve fuertemente de la cintura.

-Siento interrumpir- oí una voz tras de nosotros.

-Kagome- soltó con un tono molesto Ayame.

- ¿Qué ocurre? - pregunté, Kagome nunca había venido a buscarme al estacionamiento.

-Se hace tarde y tenemos que preparar nuestra presentación de historia, recuerda que somos los primeros en salir, Sango esta esperándonos- su mirada era fría y su tono serio.

- ¿Por qué no me llamaste?

-Sí lo hice- respondió.

Tomé de la mano a Ayame y ella sonrió, pude notar que le molestó mucho la interrupción de Kagome, en cambio a mi me extraño sobremanera.

Íbamos tras de ella caminando, luego comprobé mi celular, y justo como lo había pensado, no tenía ninguna llamada ni mensaje.

¿A qué jugabas, Kagome?