Notas del autor: WOW! Luego te tantos años subo el cuarto capítulo!! Sé que muchas me querrán matar pero es que he pasado por tantas cosas, además de que mi musa se había perdido… Pero la encontré! Oh Yeah! Perdón, y espero que disfruten este capítulo. Ya la historia está terminada así que subiré un capítulo semanalmente… Gracias por todos los lindos reviews que me dejaron y este cap es dedicado a 3leches!!! Si, mi amor!!
Notas del capítulo: En este cap es que comienzan los problemas como tal. Poco a poco iré añadiendo personajes de la serie que tendrán que ver mucho con que nuestros tortolitos se junten…. Y pues, que lo disfruten!
Disclaimer: Aquí con esto otra vez. Todos sabemos que esta serie no me pertenece, porque si lo hiciera, lo menos que habría serían peleas… You know what I mean, right? .
Ahora a LEER! Buwhahahahaha!!
Capítulo 4: Te amo…
Amor… Odio… Dos sentimientos tan diferentes y a la vez tan unidos por una línea que define la verdad de la mentira…
Ahora me encuentro en un letargo emocional que ha sido creado por el amor que creí real pero por una jugada del destino se convirtió en algo lejano, y al final, prohibido.
Los recuerdos de sus labios sobre los míos me atormentan, al igual que sus caricias parecidas a las gotas de agua que recorren la piel con sincera suavidad. Y lo más que me encierra en esta profundidad es su dulce mirada de color azul que hace que me pierda en el mar de emociones dejándome sin control de mis propias acciones.
Sus promesas de amor hechas en la cama donde le entregué mi virginidad se fueron volando al olvido al igual que los pedazos de mi corazón, roto por el egoísmo que se apoderó de ti cuando decidiste casarte con mi hermana creando en tu mente la imagen de mi rostro…
Ya una semana se ha perdido en el tiempo desde que nos volvimos a encontrar en la más terrible situación. Querías mi cuerpo a cambio de la felicidad de Himiko… Al principio me negué, pero cuando el calor de la lujuria que transpiraba tu cuerpo rozó el mío, mi mente se perdió en la pasión que despertabas bajo mi piel y estuve a punto de mandar al demonio los principios que me habían hecho hombre… Pero la mirada dulce de mi hermana me hizo reaccionar y rechazar la oferta que era susurrada por los labios de un hermoso demonio que deseaba apoderarse de mi ser…
Las facciones de tu rostro se endurecieron por la rabia que se apoderó de ti gracias al no que te grité, y te lanzaste sobre mi cuerpo jurando sobre mis labios que si no hacía lo que me pedía destrozarías las esperanzas de la luz de mis ojos. Me besaste a la fuerza, enseñándome por medio de acciones que eras capaz de cualquier cosa por tenerme nuevamente en tus brazos…
Y nuevamente sentí como mi cordura colgaba de un hilo llamado orgullo que era lo único que me detenía a permitirte proclamarte el dueño de mis pensamientos, de mi corazón y de mi alma.
Tus brazos atraparon mi cuerpo en un gesto desesperado, traspasándome la necesidad animal que nuestros cuerpos exigían… Pero la fuerza de voluntad me permitió rechazarte, y con lágrimas en los ojos mis labios pronunciaron la amenaza que logró controlar a tus alborotados sentidos.
"Tuviste que haber pensado todo esto antes. Si por tus errores te atreves a lastimar a Himiko, te juro que te odiaré por el resto de tu vida, Ban Midou"
Tus labios se abrieron en sorpresa, y tuve la leve sospecha de que tu mente maquinaba una frase para objetar y hacerme caer en cuenta del error que estaba cometiendo, pero no te permití el tiempo que se había vuelto tan preciado para ti, y con una lucha interna que se desataba entre los sentimientos y la razón, la última tuvo su triunfo y huí con las fuerzas que tenía de reservas para evitar que nuestros destinos quedaran sellados como uno para siempre.
Me escapé de tu apartamento tan cobardemente como en la noche que nuestras vidas se cruzaron, y me extravié en la oscuridad de las calles abarrotadas, desahogando por medio de mis ojos el dolor que mi alma guardó por mucho tiempo…
Ahora me encuentro solo en mi mundo, observando el techo de mi cuarto el cual es quien escucha mis penas al igual que las confesiones de amor que nunca te dije ayudándome a no echar para atrás y seguir con la pena de dejarte ir para que hagas feliz a mi hermana… A pesar de todo este sufrimiento que me ahoga, seguiré con la decisión que tomé aunque signifique vivir muerto en vida…
-Te amo, Ban Midou. Te amo más que a mi propia vida…
Xxxxx
-Buenos días, Sr. Presidente.
- Buenos días, Srta. Hevn. No quiero que pases ninguna llamada al menos que sea de vida o muerte. ¿Entendido?
-Sí, Sr. ¿Algo más?
- Eso es todo…
Siento la mirada preocupada sobre mi espalda dirigida por mi secretaria y mejor amiga de hace muchos años. Me gustaría poder explicarle, soltar esta carga que llevo encima, pero no puedo detenerme ya que el huracán que arrasó con mi vida la dejó desorganizada.
Gingi… ¿por qué me rechazaste cuando me dejaste saber que compartíamos un lazo que se hacía llamar amor?...
Es la pregunta que aún me castiga ya que no encuentro respuesta…
Tomo asiento tras el amplio y cómodo escritorio que se ha trasformado en las pesadillas que me llevan a la infancia pobre que viví…
Suspiro agotado por buscar una razón de por qué la vida me desterraba de la idea de ser feliz, y gracias a mis cálculos fallidos quedé con el negativo de las consecuencias de un error que cometí.
Observo con atención el hermoso astro dorado que se alzaba en el cielo para iluminar las vidas de millones de seres humanos que compartían el lazo de los problemas del diario vivir… Otro día que se volvería un infierno, y me dejaría llevar por las corrientes de fuego creada por los errores por decisiones que el gran Ban Midou, presidente de una de las empresas mas poderosas del mundo, había tomado.
-Sr. Presidente, perdón que le moleste pero su prometida está en la línea dos….
-Gracias, Hevn.
La duda se cruza con mis acciones, y con parsimonia tomo el teléfono entre mis manos. Suspiro cansinamente, preparándome mentalmente para escuchar a la depredadora que se ha apoderado de mi vida…
Su voz melosa capta mis sentidos, y me envuelvo en un mundo de fantasías en el cual transformo a Himiko en mi dulce Ginji mi cuerpo reaccionando tan solo con volver a repetir en mis memorias nuestra primera vez juntos…
-Ban, sé que estás ocupado pero tengo que decirte algo muy importante…
Salgo del ensimismamiento que me había atrapado por el temblor de su voz… ¿le habría sucedido algo a Ginji?
-¿Qué sucede? ¿Todo bien con tu familia?
-Sí… Ellos están bien. Lo que te tengo que decir es sobre nosotros.
-Te escucho, preciosa.
Vuelvo a suspirar pero esta vez con tranquilidad porque sé que él está bien.
-Vas a ser papá.
Mis ojos se abren perplejos y tu emoción se vuelve mi delirio.
-¿Cómo?...
No puedo evitar desquitar la desesperación que me embargó por esa noticia. Si en el pasado no tenía la oportunidad de tenerlo a mi lado, ahora con esta noticia toda esperanza se veía enterrada en el cementerio de las decepciones…
-¿No te emociona la noticia?
No, para nada.
-Perdón, es que quedé atónito.
-Me gustaría adelantar la boda para que mi madre no se entere.
-No te preocupes, comenzaré los arreglos hoy mismo.
La garganta se me secó y las palabras salían con dolorosa dificultad… Al final terminé cavando mi propia tumba y me había convertido en mi propio juez.
-De acuerdo. Hablamos luego que imagino tienes mucho trabajo. Te amo.
Y yo te odio…
-Yo también…
Lanzo el teléfono contra la pared, desquitando el dolor que me causó el aceptar que nunca te volvería a tener…
Mi cuerpo cae desvalido sobre la silla de cuero, y las lágrimas hacen el trabajo de limpiar a un corazón que ha sido destrozado por las malas jugadas de la vida.
Mis manos cubren mi rostro, buscando esconder la vergüenza que siento gracias a la estúpida decisión de seguir al lado de Himiko cuando yo estaba enamorado de su hermano…
-¡Dios, que he hecho! – grité con todas mis fuerzas esperando escuchar una contestación que sanara la herida de la insatisfacción y el dolor de equivocarse… Pero tan solo ese grito incitó a que los trozos de mi alma rota se desahogaran…
-Ginji, te amo tanto…
Xxxxx
-Buenos días, Himiko – el rubio entró a la cocina mientras bostezaba buscando despegar de sus sentidos el sueño que no le quería soltar. Después de tantos días logró atrapar las ganas de volver a vivir al igual que volver a dormir.
-Buenos días… - la chica sentada en la mesa del comedor abrió la boca con duda, y jugaba con los huevos revueltos sin apetito gracias a los nervios que le causaban el imaginarse las distintas reacciones ante la noticia que llevaba semanas ocultando.
-Hermano, tengo que hablar contigo.
-¿Qué sucede? – le miró de reojo mientras se deleitaba con el sabor fuerte de un buen café temprano en la mañana.
-Lo que sucede es… Por favor, no le digas nada a mamá… Es que estoy embarazada de Ban…
El sonido de cristal destrozándose en el suelo trajo la tensión que rodeó a ambos presentes, intensificando el dolor en el corazón del rubio…
-¿Qué? – su voz se dejó escuchar como un gemido lastimero parecido al de un ángel cuando sus alas son arrancadas… Las gotas de agua salada le nublaron la vista, y sus labios se sellaron sin permitirle pronunciar una mentira para disfrazar su letargo…
-¿Qué te sucede, Ginji? ¿Estás bien?... – Himiko se levantó de su lugar, abrazando a su hermano sin entender que era lo que le pasaba por la mente y mucho menos el por qué de sus lágrimas fugases.
-Yo… Lo siento… Es que.. – no podía crear ninguna frase así que optó por salir corriendo de la casa, intentando dejar atrás la idea de que esta vez su amor sí se había vuelto imposible.
Corrió hasta que sus pies no aguantaron por culpa de la explosión de emociones peligrosas que atacaban todas las áreas de un cuerpo que ya no resistía tanto dolor.
Cayó al suelo, dejando salir un grito de desesperación el cual se escuchó como el último rugido de las bestias cuando llegan a su muerte… Si, muerte.
-¿Por qué?... ¿Por qué?
Se preguntaba una y otra vez sin cuajar una buena contestación… El cielo demostró la lástima que sentía por él cuando gotas de agua fría se despegaban de las nubes oscuras, y caían por todo su cuerpo confundiéndose con las lágrimas que brotaban de sus ojos mieles.
-Porque es alguien que no te merece. Tener a un hermoso chico como tú llorando es algo imperdonable…
Esa voz le sacó de sus cavilaciones, y se levantó ocultando su mirada contra el suelo…
-No te asustes. No intento hacerte daño. No pude evitar seguirte cuando pasaste por mi lado con esa hermosa cara llena de dolor. ¿Cuál es tu nombre?
No se había fijado cuando ese hombre se encontraba frente a él, tomando entre sus largos y blanquecinos dedos su rostro recogiendo con su lengua las lágrimas que aún se escapaban… Se sonrojó por ese gesto…
-Mi nombre es Ginji… Ginji Amano…
-Ginji – saboreó las palabras que completaban el nombre de aquel ángel, y entre sus fuertes brazos acunó el cuerpo que hace mucho deseaba haber tocado.
-¿Quién…quién es usted? – el rubio agarró la chaqueta negra en un gesto de desconfianza pero la debilidad en que se encontraba por aquella noticia le había dejado como presa fácil ante cualquier tipo de depredador.
Su rostro fue tomado nuevamente, y esta vez la mirada miel se fusionó con la amatista… Su corazón comenzó a latir de prisa y sus piernas flaqueaban en busca de un descanso por la impresión que causó aquel demonio de cabellera oscura que se disfrazaba con la sonrisa de un ángel…
-Mi nombre es Kuroda… Kuroda Akabane…
El pelinegro proclamó los labios de Ginji, sintiendo como el cuerpo en sus brazos se relajaba ante el contacto…
Ya por fin tenía la oportunidad de estar con ese chico que le había robado el alma con su belleza, aún mas delicioso, tenía la oportunidad de acabar con Ban Midou para siempre… Ya había encontrado el detonador de la bomba, lo único que faltaba era hacer la explosión… Y para eso, él era muy bueno…
Continuará…
¿Les gusto? ¿Si? Bueno, espero reviews para que me den ánimos de subirla!!! Nos leeremos luego, y cuídense mucho!!!
Buwhahahahaha!!
