CAPITULO 4
El hermoso dije en forma de corazón hizo un ligero ruido al caer al suelo. La peli naranja se sorprendió al verlo, lo levanto con cuidado y lo observo por unos segundos, algo en ese dije le parecía muy familiar.
— ¿De donde sacaste esto?—pregunto la peli naranja mientras observaba el dije con atención— ¡respóndeme!
— ¿Qué tiene? Es una cosita sin importancia—Contesto Yuzuki.
—Necesito saber de quien es, para mi si es importante.
—Bueno… No estoy totalmente segura, pero creo que es de esa chica con la que tuve problemas en la tarde, después de que se fue lo encontré tirado en el suelo, así que lo recogí— explico la rubia.
—Tengo que encontrarla, necesito preguntarle algunas cosas.
— ¿Puedo quedármelo?—pregunto la chica.
—Claro que no, ya le pertenece a alguien. Te comprare uno después si tanto lo quieres, aun que tu ya tienes muchas joyas—dijo la mujer para después salir de la habitación.
Lejos de ahí, todos en el Thousand Sunny se encontraban durmiendo profundamente, a excepción de cierta chica peli naranja que no podía conciliar el sueño, no dejaba de preguntarse que había pasado con su hermoso dije, aun así, tenia que admitir que Luffy tenia razón, tenia mas posibilidades de encontrarlo si lo buscaba con la luz del día.
Se puso el pijama, se recostó en la cama y se tapo con la sabana. Después de unos cuantos minutos la chica consiguió quedarse profundamente dormida.
El canto de lo pajaritos llego a los oídos de la navegante, obligándola a que despertara. Se levanto lentamente de la cama y sustituyo su pijama por una falda y una blusa, ambas del mismo color de su cabello. Se apresuro a salir de su habitación y se dirigió a la cubierta del barco, aun era temprano, no mucho, pero lo era, así que seguramente sus compañeros estarían durmiendo.
Al llegar a la cubierta encontró a Usopp sentado tranquilamente en una silla.
—Usopp ¿Qué haces aquí tan temprano?— le pregunto la peli naranja con curiosidad.
—Hola Nami—saludo— Pues tenia que hacer guardia.
— ¿Guardia?—pregunto confundida— Creí que le tocaba a Zoro.
—Si, pero se quedo dormido como siempre—dijo mientras señalaba a un muchacho con cabello verde que estaba durmiendo tranquilamente.
—Cuando no. Bueno, como se, voy a ir al pueblo a buscar algo que perdí ayer, avísale a los demás ¿si?
—Vale, se los diré cuando despierten.
Después de escuchar eso, Nami bajo del barco y comenzó a caminar hacia el pueblo, rogándole al cielo encontrar su dije tirado en algún lugar de la calle. Luego de unos cuantos minutos de estar caminando, llego al lugar donde recordaba haberse peleado con esa chica de cabello rubio. Busco con mucho cuidado en el piso, para ver si lo encontraba, pero no estaba. Camino un poco mas, pero tampoco encontró nada, continuo buscando por varios minutos hasta que decidió darse por vencida. Estaba a punto de regresar con sus amigos cuando sintió que alguien la tomaba del brazo.
—Que bueno que estas aquí—dijo una voz de mujer—Creo que tengo algo que es tuyo. —dijo mientras le mostraba el dije.
Nami se sorprendió mucho al ver que su preciada joya estaba en manos de una desconocida, y que al parecer intentaba devolvérselo, pero… ¿Porque?
—Si—dijo entusiasmada— ¿Cómo es que usted lo tiene?—pregunto con curiosidad.
—Mi hija lo recogió ayer, así que decidí devolvértelo, pero…
— ¿Pero?
—Espera muchacha, te lo daré tan fácilmente. ¿Sabes? Me gustaría platicar contigo… ¿Se podría?
—Claro… Aunque no entiendo el porque—dijo mientras comenzaban a caminar las dos.—¿Qué interés puede tener usted en alguien como yo?
—Ningún motivo en especial—mintió— Es solo que me gusta convivir con las personas de mi pueblo.
—Señora, para empezar yo no soy de aquí. —le respondió Nami.
—Bueno, podemos empezar por ahí ¿De donde eres?
—Del East Blue—le respondió.
—Mmm… El East Blue, mi esposo y yo estuvimos un tiempo ahí.
— ¿Por qué?—pregunto Nami con curiosidad.
—Buscábamos algo muy preciado que perdimos… Era muy importante para nosotros… Y lo sigue siendo—respondió—Por cierto ¿Cómo te llamas?
Con esa pregunta comenzaron una larga plática. Recorrieron una gran parte del pueblo mientras hablaban de distintas cosas. Nami ya le había contado sobre Bellemere y Nojiko, incluso sobre Genzo, que era lo más parecido que había tenido a un padre. Le conto también los buenos momento que había pasado en la villa Cocoyashi. Había decidido omitir la parte de Arlong, ya que después de todo era una desconocida, pero después se vio obligada a contarle todo lo sucedido, ya que sin querer le había dicho que era una ladrona.
—Pero… ¿Por qué robabas? Eso no esta bien Nami—la llamo por su nombre como cuando una madre regaña a un hijo.
—Lo se, pero en mi aldea se necesitaba dinero. A demás, robarles a los piratas no es tan…
— ¿LE ROBABAS A PIRATAS?
—Amm… Bueno…
—Nami, eso es muy peligroso, pudieron haberte matado ¿No te daba miedo que te hicieran daño?
—Para nada, hay piratas que son tan tontos… No se necesita mucho para robarles sus tesoros. A demás, siempre tenia en mi mente la razón por la que lo hacia—dijo con una gran sonrisa en el rostro.
—Pero… ¿Qué puede ser tan importante como para que arriesgues tu vida de esa manera?
Nami se quedo callada por unos momentos pero después decidió responderle.
—Libertad.
— ¿Tuya?
—Y de todas las personas de mi villa.
—No comprendo.
Fue entonces cuando Nami comenzó a contarle todo lo que había pasado. La llegada de los Gyojin, la muerte de su madre adoptiva, la llegada de los tritones, el trato que Arlong le había propuesto y lo que Luffy había hecho por ella, incluso le había contado su sueño de hacer un mapa del mundo.
—Ese muchacho debe quererte mucho, mira que ayudar a alguien que lo acaba de traicionar…
—Bueno, es Luffy, ayudaría a cualquier desconocido que lo necesitara.
—Me gustaría conocerlo. Oh, ya es tarde—dijo mientras veía el reloj que llevaba en la muñeca derecha.
— ¿Qué hora es?—pregunto la chica.
—12:30.
—Se me fue muy rápido el tiempo platicando con usted—le confeso Nami.
—Por favor, no me hables de usted, me haces sentir vieja.
Nami soltó una risita y después asintió.
—Y llámame por mi nombre, ya te eh dicho que me llamo Amaya.
—Esta bien Amaya—respondió la peli naranja.
Nami no sabía la razón, pero sentía que conocía a Amaya de mucho tiempo antes, era como si fuera una gran amiga, aun que tenía muy poco tiempo de conocerla sentía un cariño y una confianza muy especial por ella.
Las dos continuaron caminando por el pueblo durante unos minutos hasta alguien las interrumpió.
— ¡NAMI!— escucho que la llamo alguien.
Ella se volvió para ver quien la llamaba o más bien para confirmar, ya que esa voz la reconocería en cualquier lado.
—Luffy ¿Qué pasa?—pregunto Nami mientras veía como el pelinegro se acercaba a ella.
—Nami, tienes que volver al barco conmigo—dijo mientras la tomaba de la mano y comenzaba a jalarla. —Es muy importante.
—Oye espera, tengo compañía. —Dijo mientras veía a Amaya. — ¿Te parece si platicamos después?
—Claro.
— ¿Dónde?
—Si quieres aquí, tu pon el día.
—Mmm…creo que estaría bien mañana a esta hora, no se cuanto tiempo nos quedaremos aquí.
—Esta bien
—Bien, adiós. Vámonos entonces Luffy—este la tomo de la mano y comenzó a jalarla para después salir corriendo.
Amaya observo como Luffy y Nami se iban alejando, entonces recordó todo lo que la chica le había contado, parecía que todo lo que había sufrido de niña ahora era felicidad, si bien la ponía contenta que las cosas fueran así, no se le podía olvidar tan rápidamente todo por lo que había pasado antes.
—No puedo creer por todo lo que a tenido que pasar mi hija—dijo mientras las lagrimas resbalaban por sus mejillas.
