N/A: Capítulo dedicado a Irukashi, que me pidió que escribiera un Izumo/Kotetsu. No es la pareja central precisamente, pero aquí los tienes juntos :P
- Y entonces le prendió fuego. ¡Le prendió fuego¿Puedes creerlo? Tuve que hacer dos técnicas acuáticas para apagarlo, y esa pizarra quedó inutilizada – exclamó Sadako.
- Son unos monstruitos – dijo Suzume.
- Miradlo por el lado bueno – dijo Hayate con un tono burlón atenuado por su voz ronca – Al menos no tenemos a Konohamaru de alumno – continuó, pegándole un suave codazo al de la coleta en las costillas.
- Sí, Iruka, la verdad es que no te envidio – admitió Sadako, y Suzume y Masahide asintieron.
- Tampoco es para tanto. En comparación con Naruto, es un angelito – le restó importancia con un gesto el de la coleta – Aunque sí, la verdad es que a veces me dan ganas de estrangularlo.
Los profesores presentes en la habitación se rieron. Hayate comenzó a toser violentamente, e Iruka le tendió un vaso de agua.
- Gra… cough… Gracias, cough, cough – dijo el hombre entre toses.
El de la coleta sintió una punzada en el pecho. Le dolía ver que los pulmones de Hayate seguían dando problemas.
Los médicos le habían prohibido ya hacer misiones por tiempo indefinido, razón por la cual el tokubetsu jounin estaba trabajando en la academia ninja. Sin embargo, tener que gritar para hacerse oír por encima del barullo de una treintena de niños gritando a la vez estaba empeorando su condición.
La reunión duró varios minutos más, tras los cuales cada uno se marchó a su casa. Hayate esperó a Iruka mientras este terminaba de completar el acta de la reunión. En teoría aquello era trabajo del secretario, pero él estaba enfermo y en cama.
- Ya está. Gracias por esperarme – dijo el de la coleta dos minutos después.
- No hay problema – contestó el otro hombre, tratando de reprimir una tos - ¿Te apetece llamar a los demás y…? cough… perdón… ¿… y hacer algo?
- Suena bien – contestó Iruka.
Salieron del edificio, y el chunnin cerró con llave la Academia. Ambos hombres comenzaron a andar en dirección a la casa de Anko.
- ¿Qué tal va… cough… el tema de tus "gayumbos"? – Preguntó Hayate con una sonrisa burlona.
Iruka hizo una mueca.
- Déjame adivinar. Anko te lo dijo.
- Ajá – contestó con una amplia sonrisa - ¿Has conseguido pillar ya al ladrón?
El de la coleta puso los ojos en blanco y negó con la cabeza para indicarle al otro que no pensaba decir ni una palabra sobre el tema, y Hayate hizo un puchero.
- Hayate, no me mires así – protestó Iruka – es jugar sucio.
- Por supuesto que lo es. Todavía soy un ninja… - El hombre se calló y pareció entristecerse. Era obvio que pensaba en la posibilidad de que lo retiraran del servicio de forma permanente por el problema de sus pulmones. Para hacerle olvidar su preocupación, Iruka dijo:
- No, no he conseguido pillar al ladrón. Pero ha dejado de robarme.
El tokubetsu jounin fue a decir algo, pero se interrumpió al empezar a toser.
- Puta tos – se quejó.
- Te pondrás bien – afirmó el de la coleta.
Hayate se encogió de hombros.
- Sí. Ya – y tosió dos veces más.
Llegaron a casa de Anko y llamaron a la puerta.
- ¿Quién es? – gritó Anko desde dentro.
- ¡Anko, abre, que vamos a tomarnos una copa!
La chica abrió la puerta, poniéndose la chaqueta.
- ¡Haberlo dicho antes, hombre¡Tengo unas ganas de emborracharme…! – exclamó.
- Ha sido lo primero que hemos dicho – señaló Hayate con una ligera sonrisa.
- ¡Y pese a todo, habéis tardado en decirlo! – Anko les sacó la lengua y luego cerró la puerta.
- Oye, eso de emborracharse…
- ¡Sí, sí, sí! – interrumpió la mujer - ¡Ya sabemos que mañana tienes clase y que tienes que estar en la cama tempranito!
- Tranquilo, nos tomaremos un par de copas y luego a casa. De todas formas, si hoy también llego tarde Yugao me matará.
- Os lo advierto – dijo Iruka, señalándolos con un dedo - Como tenga que volver a dar clase con resaca, la culpa será vuestra.
Los otros dos se rieron, provocándole a Hayate un ataque de tos. Esperaron hasta que el hombre dejó de toser, y luego comenzaron a andar en dirección a la casa de Izumo y Kotetsu.
- ¿Os habéis enterado de lo de Gai? – preguntó Hayate.
- ¡Uff, como para no enterarse¡Al volumen al que habla, creo que debe haberle oído toda la villa!
- Claro, porque tú hablas en voz tan baja…
- ¡Vete al cuerno! – la mujer le hizo un gesto obsceno.
El tokubetsu jounin refrenó en el último momento sus ganas de reírse, y luego dijo:
- Pobre Ayame-chan.
- ¡Y que lo digas!
- ¿Qué fue lo que dijo…? "Mi delicada flor del ramén, espero que juzgues las…" ¿cómo seguía…?
- "las afecciones" – continuó por él Anko – "de este humilde y despreciable siervo tuyo qué sólo aspira a ser merecedor de respirar el aire que os rodea, y…" – la mujer comenzó a reírse, y Hayate la siguió.
- Oh, Dios – murmuró entre risas y toses el hombre.
- "Flor del ramén…" – continuó riéndose Anko.
Al fin, ambos consiguieron calmarse.
- Ay… - suspiró la mujer.
- Sí… - Hayate se giró hacia el otro hombre - ¿En qué piensas, Iruka? – preguntó.
- ¡Sí, eso, Iruka¡Estas muy distraído¡Ni siquiera te has reído con nosotros de Gai!
- ¿Hm? Oh, lo siento. Es sólo que le dije a Kakashi que no podía quedar hoy por lo de la reunión, y como la reunión ha durado menos de lo normal, ahora me siento un poco culpable…
- ¡Vaya con Kakashi¡Así que al final sí que se atrevió a pedirte una cita! – comentó Anko.
- ¿Qué¡No! No. Sólo… quedamos para cenar – se apresuró a responder el chunnin, y luego, como los otros dos comenzaron a sonreírle maliciosamente, añadió - Como amigos.
- Lo dudo – contestó simplemente la más baja.
- ¡Anko¡Va en serio! Kakashi no me ha pedido una cita ¡Hayate¡Dile que Kakashi no me ha pedido una cita!
- En realidad, creo que ella tiene razón – fue la respuesta del hombre.
- Pero… No lo entendéis. Ya hemos quedado como amigos antes.
- ¿Oh? – Hizo Hayate, y luego tosió.
- Sí. El sábado – explicó al tiempo que le daba unas palmaditas al hombre en la espalda.
- Bueno, cough, eso sólo significa que él pensará que esta es vuestra segunda cita.
- Tercera – corrigió Anko – Quedasteis para arreglar tus trampas. Él lo considerada otra cita – Sus ojos se iluminaron – Y para alguien tan chiflado como él, seguro que la tercera cita es cuando se folla.
- ¡Anko! – regañó Iruka con su mejor voz de profesor – Mira, estáis muy equivocados. Kakashi sólo quiere que seamos amigos.
- Lo dudo – comentó Hayate.
- Y yo. Kakashi ha estado coladito por ti desde siempre – dijo Anko.
- ¡No!
- ¿No has visto como te mira? – preguntó Hayate. Iruka negó con la cabeza - ¿De verdad que no?
- ¿Te acuerdas de lo que pasó en la fiesta de navidad?
- No demasiado – admitió el de la coleta con una sonrisa traviesa.
- Ni tú ni nadie – se rió el otro hombre, y luego comenzó a toser violentamente.
- Respira, hombre, respira – dijo la mujer, abanicándole con grandes aspavientos mientras Iruka lo sujetaba del brazo para que no se cayera. Cuando Hayate dejó de toser, Anko continuó hablando – Me besaste.
- ¡Ah, sí, de eso sí me acuerdo! – Hayate se detuvo para toser – Estabais los dos borrachos.
- Como todos.
- Sí. Y alguien os dijo que estabais bajo un trozo de muérdago. Era mentira, pero te lo tragaste.
- Bueno¿y? – inquirió el chunnin.
- Que luego el señor copión vino a verme – explicó Anko con expresión de estar divirtiéndose mucho – Empezó a preguntarme cada chorrada… Que si tú y yo éramos felices, que si podía avisarle cuando cortáramos... El tío hasta me amenazó – dijo entre risas – ¡Me dijo que no me atreviera a hacerte daño!
- Pero… Kakashi no suele actuar así… - A él la había parecido que Kakashi era adorablemente introvertido… "¿Adorable¿En qué estoy pensando?", se preguntó. "Demasiado introvertido. Sí, eso era lo que quería decir…"
- Es que él también estaba borracho – explicó Anko.
- Oh – Iruka se rascó la cicatriz sobre su nariz un tanto nervioso – Pero, si estaba borracho, a lo mejor no era él mismo…
- Los niños y los borrachos son los únicos que siempre dice la verdad – dijo Hayate.
- Los borrachos no sé, pero trabajo rodeado de niños y no veas las trolas que sueltan – los otros dos se rieron.
- Pero es que, cough, eso, cough, no es lo único, cough. ¿No has notado que siempre te entrega a ti sus informes?
Iruka sí lo había notado, aunque sólo fuera porque los informes de Kakashi eran los más desastrosos de la villa. Sin embargo, siempre había supuesto que el hombre lo hacía para molestarle.
- Eso no demuestra nada – dijo. Hayate puso los ojos en blanco, y Anko resopló – Venga, chicos. Si eso fuera verdad, lo habría notado.
- ¡Tú que vas a notar nada! – gruñó la mujer.
- Oye, que yo soy una persona muy perceptiva.
- Oh, sí que lo eres. Sabes cuando alguien te está mintiendo, y eres capaz de juzgar las intenciones de la gente, pero cuando se trata de cosas como estas, no te das cuenta de lo que pasa ni aunque… - Hayate trató de encontrar una comparación adecuado.
- ¡Ni aunque te pidan una cita! – terminó Anko, y ambos se rieron. Una vez más, Hayate comenzó a toser. Iruka le dio una palmadita en la espalda y la mujer hizo gestos para indicarle que exhalara e inhalara aire lentamente.
Siguieron andando y llegaron a la casa de Kotetsu e Izumo. Hayate pulsó el botón del telefonillo.
- ¿Sí? – Preguntó una voz masculina, que sonó distorsionada por culpa de los estropeados altavoces del telefonillo.
- ¡Kotetsu, tío, dejad lo que estéis haciendo y bajad!
- Anko, no hace falta que grites. Para eso está el telefonillo – Informó Kotetsu.
- Si, ya, lo que tú digas. ¡Bajad! – gritó.
Un par de minutos después, los dos bajaron.
- ¿Qué os contáis? – preguntó Izumo.
- A Iruka le ha pedido una cita Kakashi.
- ¡Ya era hora! – Exclamó Kotetsu.
- ¡Que no es una cita!
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Esa noche, Iruka yació en su cama, incapaz de dormir. Las palabras de sus amigos resonaban en su cabeza.
"Tienen que estar equivocados", se dijo el chunnin. "Kakashi sólo me ve como una amigo…" Y sin embargo, debía admitir que algunas de las cosas que le habían dicho tenían sentido…
"¡No¡No puede ser¡Kakashi es heterosexual¡Por el amor de Dios, si se pasa el día leyendo ese estúpido libro pervertido!"
Repentinamente recordó que en cierta ocasión Izumo le había dicho que en la serie Icha Icha también había algunas escenas de sexo homosexual. "¿Y qué si las hay¡Eso no significa que él las lea¡E incluso si las leyera, eso tampoco significaría que le gustan los hombres, sólo que es un pervertido de tomo y lomo! No, Kakashi sólo quiere ser mi amigo, nada más."
El sensei se dio la vuelta y apoyó la cabeza sobre sus manos. "E incluso si estuviera interesado en mí en ese sentido…" Iruka se sonrojó y negó con la cabeza. "No, no saldría con él. Kakashi está totalmente chiflado, y hace mucho tiempo que me prometí a mí mismo que jamás saldría con nadie que estuviera más loco que yo ¡Y las promesas hay que cumplirlas, qué caramba!"
CONTINUARÁ...
