¡Día de actualización!

La idea era subir el capítulo más temprano, pero acabe retrasándome un poco. Sin embargo, ¡aquí está por fin! ¡Espero que disfruten del capítulo cuatro de "Taboo"!

Un agradecimiento Fox McCloude y a Devil-In-My-Shoes por sus comentarios, ¡realmente me hace muy feliz el leer sus opiniones!

¡Ahora sí, a darle con el capítulo!


Malon Lait habitualmente disfrutaba de las horas de descanso para poder almorzar en compañía de sus amigas, conversando de trivialidades o de algún tema que llame la atención de todas en esos momentos. Sin embargo, ahora no podía hacer lo mismo, sin importar cuanto lo intentara. No hacía más que pensar en la situación que se ha generado desde el día anterior, el inicio el nuevo año escolar.

Esa nueva maestra… ella supone que de ser otras las circunstancias, Malon podría considerarla una mujer muy agradable, de quien ella no tendría ningún problema en aprender, aunque la clase que imparte no fuera de su especial interés.

Pero desde que escuchó aquella conversación entre Link y Fado respecto a los rumores que se habían generado en torno a la nueva profesora, que Malon se sentía demasiado inquieta, casi hasta paranoica en lo que concierne a esa mujer, y a Link.


Mientras esperaba a que llegara el maestro que impartirá la tercera clase, la joven pelirroja se encontraba en su asiento. Estaba leyendo una pequeña novela que relataba sus queridas historias sobre caballeros, de aquellos que rescataban a doncellas en apuros.

¡Link! ¡LINK!

Escuchando la animada voz de su compañero de clase Fado Korok, especialmente al oír que pronunciaba el nombre de aquel muchacho rubio de ojos azules, Malon no puede evitar desviar la mirada hacia tres filas a la izquierda, en donde se encontraban los dos chicos. Cuando su vista se enfoca en ellos, puede ver el como Link alzaba la cabeza con fastidio; al parecer había estado descansando hasta que llego su amigo a perturbarlo.

Estaba algo intrigada por lo que fuera que hubiera provocado esa ansiedad en Fado, pero esta vez estaban hablando en una voz mucho más baja. Por lo que a pesar de sus largas orejas, que eran algo agudas, no era capaz de entender lo que estaban diciendo.

Rehusándose a ser muy obvia que estaba tratando de espiar la conversación, y rindiéndose a intentar escuchar desde esa distancia, Malon decide volver a su lectura.

—… ¡¿No sabes que es el sueño de todo chico el tener una joven y preciosa maestra impartiéndole clases?!

Aquello sorprende a la pelirroja, quien parpadea reiteradamente y regresa su vista hacia donde estaban los dos rubios. Quienes al parecer no se habían percatado de la atención que estaban recibiendo, o probablemente no les importaba.

¿Una joven y preciosa maestra? ¿De qué estaba hablando Fado? ¿Era sobre uno de esos mangas que tanto parecen gustarle… o es que acaso tendrían una nueva profesora bajo esa descripción? Y dijo que era el sueño de TODO chico…

La chica mira a Link, cuya expresión denotaba desinterés, lo cual se resaltaría por lo que le escucha decir a continuación.

Perdona, pero yo no recuerdo nunca haber tenido un sueño así.

Malon internamente suelta un suspiro de alivio ante esa respuesta. Sabía que, con la actitud de Link, era muy probable que aquello fuera cierto, y esos fetiches o fantasías típicas de los adolescentes no fueran algo que al hylian le interesaran.

—… estoy seguro de que cuando veas a esta preciosa maestra, ¡hasta tu quedaras fascinado por ella!

Su momento de alivio le había impedido escuchar todo lo que Fado dijo, pero aquella frase si entraría a los oídos de la muchacha, quien sentiría la preocupación comenzando a recorrerle dentro de su cuerpo.

¿Y si era posible? ¿Si la maestra era realmente tan hermosa que incluso Link quedaba encantado con ella?

No podía garantizar que no existía semejante posibilidad…


Sus preocupaciones aumentaron después de que la maestra se presentara en el aula. No sólo era una mujer joven y muy guapa, sino que además había ocurrido algo, por más que Link lo haya querido negar. La manera en que la profesora reaccionó al nombre de él, y el modo en que el mismo Link se le había quedado mirando, era demasiado sospechoso.

Hoy también había pasado de forma mucho más disimulada, pero ella lo había podido notar, al estar tan preocupada por la situación. Link parecía querer darle un mensaje a la profesora Zelda con la mirada, y ella al parecer lo había comprendido, por la manera en que su vista permaneció en él durante unos instantes.

Como si no fuera suficientemente preocupante que Link si hubiera reaccionado ante la nueva docente, ella también parecía estar ocultando algo en relación al muchacho de ojos azules, pero Malon no es capaz de adivinar el qué.

—¿Qué tanto piensas, Malon? —escucha de pronto la pelirroja, siendo sacada de sus cavilaciones.

Mirando hacia su derecha, la joven ve a una de sus amigas, Anju; una joven hylian como ella, teniendo un cabello rojo un poco más oscuro que el suyo, además de que ella lo tenía bastante corto, apenas llegándole a la altura de su mentón. Ella le estaba dirigiendo una mirada de curiosidad, y algo de preocupación.

—¿En qué más estará pensando? ¡En Link Recke, por supuesto! —aquello lo dice otra femenina voz, del otro lado de Malon.

Se trataba de otra de sus amigas, Orielle, otra muchacha de descendencia hylian, siendo notable por sus orejas alargadas en punta, su largo cabello castaño oscuro estaba amarrado en dos trenzas que caían por detrás de su espalda.

Las palabras de la castaña, una vez que Malon las registra en su mente, causan un amplio rubor en la chica. Abriendo bastante sus ojos, comienza a negar tanto con la cabeza como con sus dos manos.

—¡N-no! ¡Yo estaba…! —trataría de decir la pelirroja, pero es interrumpida por Orielle.

—Vamos, Malon, ¡admítelo! Todas sabemos que casi siempre estás pensando en él cuando pareces perdida en tu propio mundo —dice mientras sonríe con diversión y picardía.

—Eso es algo que no se puede negar, Malon —corrobora Anju, sin poder evitarlo.

—Pero es que yo… —intenta defenderse Malon, pero de un modo u otro, sus amigas tenían razón, por lo que no podría decir nada realmente—pues…

—Tranquila, lo entendemos —le tranquiliza Anju, sonriendo tranquilamente—, lamento que parezca que nos burlamos de ti, no es nada de eso, de verdad.

—Claro que no lo hacemos —no duda en decir la chica de cabello castaño, mirando primero a Anju, luego de nuevo a Malon—, pero ¡eso no quita que quiera saber cuándo piensas confesarte!

—¡Orielle! —exclama Malon, recuperando el sonrojo que ya había comenzado a disminuir.

—¿Qué? —pregunta la muchacha en cuestión, como si no tuviera nada de malo lo que dijo—Es una pregunta normal, ya llevas un tiempo con un claro interés, ¡pero nada aún!

La apenada pelirroja no podría hacer más que bajar la cabeza, tratando de esconder el gran rubor que tiene su rostro.

—N-no podría simplemente llegar y confesarme… —empieza a decir la joven—tengo que… tengo que lograr que me conozca más, primero…

—Lo cual no lograras si nunca hablas con él —remarca Orielle, mirándole con seriedad—. Si sólo lo ves de lejos, es imposible que consigas algo.

—Debo decir que Orielle tiene razón —dice Anju, mirando a Malon—, tienes que atreverte a hablar con él, para despertar su interés… —notando de reojo a una conocida figura caminando, Anju reacciona—Mira —señala hacia la derecha de donde estaban—, ¡esa es tu oportunidad!

Siguiendo la dirección a la que Anju estaba apuntando, tomándole unos momentos el captar que es lo que era, nota, entre algunos otros estudiantes que andaban por esos alrededores, a Link, quien avanzaba de izquierda a derecha, según la vista de las chicas.

—¡Anda, ve a hablar con él! —no tarda en exclamar Orielle, al haber visto también lo que Anju había señalado.

—¡¿A-ahora?! ¡P-pero yo…! —habla nerviosa Malon, mirando de nuevo a sus amigas.

—¡Ve! ¡No desperdicies esta oportunidad! —insiste la castaña, mirándole con severidad— ¡Tienes que hacerlo ahora!

Mientras la chica dice aquello, Anju se levanta de la silla en la que estaba, rodeando la mesa en donde las tres estaban comiendo. Acercándose a Malon, la toma de los hombros y la levanta, acomodándola en dirección hacia donde Link estaba yendo, dándole un suave empujón.

—¡Tú puedes hacerlo, Malon! —le anima, sonriéndole con confianza.

Viéndose vencida en ese dos contra uno, la pelirroja sólo se limita a mirarlas con una ligera expresión de reproche, con el sonrojo aún en su rostro. Resignada, comienza a andar hacia el lugar en donde aún podía ver al joven hylian, trotando ligeramente para poder darle alcance.

Pero no iba a hablar con él para que empezara a conocerla mejor, como sus amigas le habían sugerido… no, no podía hacer eso todavía. Primero necesitaba aclarar unas cosas con el muchacho, sobre esas dudas e incertidumbres que carcomen su mente.

—¡Link! —comienza a llamarle cuando ya está a una distancia más corta de donde él estaba caminando—¡espera, por favor!

Le sorprende un poco el ver que Link de hecho se detiene, girándose un poco para poder mirarla. Mantiene su cuerpo de lado, aunque su cabeza si estaba en dirección hacia ella.

—¿Qué pasa? —pregunta el rubio al poco rato de que la chica se detiene a unos pasos de él.

—Ehh… bueno, yo… —ahora que ya lo tenía delante y le había respondido, se daba cuenta de lo difícil que le resultaba el poder hablar con él—Hay algo de lo que quiero hablar contigo…

—Lo siento, Malon, en estos momentos no puedo —dice Link después de unos instantes de meditarlo, girándose en la dirección en la que había estado caminando—, quizás más tarde, ahora tengo un poco de prisa.

Y dicho aquello, el hylian prosigue con su caminar, dejando a Malon impactada por lo rápido que se deshizo de ella, que ni siquiera podría protestar, únicamente siendo capaz de mirar la figura de Link alejarse de donde estaba.


Lo sentía por la chica, pero desgraciadamente en estos momentos no tenía tiempo para hablar con nadie, era importante que atendiera esto rápidamente antes de que el tiempo pasara, y después resulte un tanto más complicado de manejar.

Adentrándose a la sala de maestros, Link avanza unos pasos de la puerta para escanear el lugar con la mirada, buscando una cabellera rubia. La encuentra en un cubículo al otro lado de la habitación, por lo que no tarda en ir a donde ella. Estando solo a unos pasos, se detiene, no pudiendo evitar el quedarse observándola durante unos momentos.

Zelda estaba en esos momentos leyendo un pequeño libro, al tiempo que se llevaba una galleta a la boca, dándole una suave mordida. Parecía muy interesada en lo que estuviera en esa lectura. Sin embargo, al poco rato de estarla mirando, se fija en la sonrisa que se forma en sus labios, y nota también el como ella le mira de reojo, haciendo que el hylian se sonroje ligeramente.

Había cosas que no habían cambiado, al parecer… de una u otra forma, Zelda siempre podía saber cuándo Link estaba cerca, por lo que el entonces niño nunca pudo tomarla por sorpresa.

Viendo que no tenía sentido el quedarse ahí parado, avanza los pasos restantes.

—Profesora Zelda —le saluda con respeto, con su tono de voz un tanto bajo, notando a algunos otros maestros en el área.

La rubia muestra una expresión de ligera molestia ante la manera en que se refiere a ella, pero parecía más bien un puchero fingido que sólo dura unos instantes, sonriendo amablemente poco después.

—Link, que sorpresa —la joven maestra gira su silla para poder ver a Link de manera más directa—¿en qué puedo ayudarte?

—Es sobre el tema del que nos habló hoy… —empieza a decir el rubio, mientras busca en su bolsillo izquierdo hasta poder sacar de este un papel—quería saber si podría anotarme aquí algunos libros que me sirvieran para investigar más al respecto…

Link le pasa el papel doblado, el cual ella no duda en tomar. Le miraba al mismo tiempo con curiosidad, seguramente preguntándose el por qué le estaba pidiendo algo como eso.

—Claro que sí, no hay ningún problema —dice Zelda mientras abre el papel sobre su mesa, deteniéndose al contemplarlo y descubrir la verdad del motivo de la presencia de Link.

Nota el como ella vuelve a mirarle de reojo, viéndose muy curiosa de lo que había en el papel. Pero después saca un bolígrafo de su bolso, comenzando a mover la punta sobre aquella hoja. Cuando termina con ello, se la pasa de vuelta al rubio, moviendo afirmativamente la cabeza de forma muy ligera.

—Creo que esos son los que más te servirán —le comenta la maestra mientras Link toma el papel, observando el contenido de este. Asiente con la cabeza antes de ver de nuevo a la profesora.

—Se lo agradezco mucho, maestra, de verdad.

—No hay de que, me da gusto el poder ayudar a uno de mis estudiantes —responde ella, sonriéndole una vez más.

—Con su permiso entonces, me retiro —Link hace una ligera inclinación con la cabeza a modo de respetuosa despedida, antes de girarse lentamente en dirección a la salida, comenzando a caminar hacia esta.

—Hasta luego, Link, que tengas un buen día —se despide Zelda, viéndolo partir.

Una vez que el rubio sale de la sala de maestros, Zelda regresa su silla a su posición original, tomando de nuevo su libro para así continuar con la lectura en donde la había dejado.

O por lo menos finge que eso estaba haciendo, porque en estos momentos no podía prestar nada de atención a las letras que estaban plasmadas en las páginas. En todo lo que podía pensar era en el papel que Link le había mostrado, haciéndolo pasar como una hoja en blanco donde ella debía escribir algo.

"Por favor, espérame en tu auto tres calles detrás de la escuela, entonces podremos ir a tu casa para hablar", es lo que estaba escrito en el papel.

Zelda debe admitir que le molestaba un poco el que tuvieran que comportarse con tanto secretismo, teniendo que encontrarse lejos de la escuela como si estuviera mal que fueran vistos juntos. Pero también lo comprendía… lo comprendía demasiado bien.

Por otro lado, una cálida emoción llena su pecho. Ya había supuesto que Link estaba dispuesto a hablar con ella, lo había notado en sus ojos. Pero que se lo dijera de esa manera, estableciendo un plan para que pudieran conversar, la hacía sentirse muy emocionada. Zelda estaba orgullosa de que su pequeño príncipe haya ideado una ingeniosa táctica para concertar su acuerdo al mismo tiempo que lo hacía ver como una conversación normal entre una maestra y su alumno, en caso de que cualquier persona hubiera alcanzado a escuchar lo que decían.

Además de que… la idea de que tendría a Link en su casa, definitivamente era algo que la llenaba de ansiedad, estando ahora bastante deseosa de que el día escolar termine, para poder estar a solas con él.


Link todavía puede escuchar el agitado latido de su corazón retumbando en sus oídos; aún no podía creer que se hubiera atrevido a hacer aquello, el pedirle de esa manera a Zelda que lo esperara, y más aún, determinar que hablarían en casa de ella.

Pero ya estaba hecho, había sido acordado, y así se haría cuando llegara el momento. Sólo era cuestión de esperar a que esa hora llegara.

Bajo esa convicción, el hylian abre la puerta de su salón, sabiendo que no tenía caso ir a la cafetería a tratar de conseguir algún alimento, porque no le alcanzaría el tiempo antes de la próxima clase.

Al entrar, se topa con un escenario un tanto extraño: apoyando su cuerpo contra el borde del escritorio, cruzada de brazos y mirándolo de frente con un claro ceño fruncido, remarcando una notable frustración o enfado, estaba Orielle, una de sus compañeras de curso. La manera en que le estaba mirando junto con Anju que estaba un poco más atrás, al lado del escritorio, aunque la mirada de esta fuera más de incomodidad, provocan que Link se quedara parado a unos pasos delante de la puerta.

—¿Sucede algo? —pregunta él luego de unos momentos de silencio, queriendo saber por qué se le quedaban mirando de esa forma.

—¿Y todavía lo preguntas? —dice Orielle, claramente molesta, mientras descruza los brazos y se acerca a él, plantándosele delante— ¿Qué clase de idiota eres?

—¿Puedo saber de qué se me acusa? —vuelve a preguntar Link, mirando con firmeza a la castaña, sin dejarse intimidar por ella.

Ella, por su parte, levanta la mano derecha, apuntando con el dedo índice al rostro del hylian.

—¿Cómo te has atrevido a ignorar lo que Malon tenía que decirte?

Apenas el nombre de aquella chica sale de la boca de Orielle, Link observa de reojo hacia donde esta está, encontrándola detrás de Anju, con la mirada desviada y con clara pena en su rostro.

Con que eso era… es verdad, había olvidado que estas tres eran muy amigas —piensa el rubio, antes de volver a ver a la enfadada castaña—. No la ignore, le dije que no tenía tiempo para escucharla.

—¿Y no podías atenderla por dos minutos?! —se muestra cada vez más molesta la chica.

—Tenía algo que hacer, lamento si no puedo poner las necesidades de tu amiga por encima de las mías —frunce el ceño Link mientras dice aquello, metiendo sus manos en los bolsillos, para esconder el cómo estaba empezando a apretar los puños.

—¿Y era TAN importante que no era posible ponerle atención a una chica por unos momentos? —insiste Orielle, picando el pecho de Link con su dedo.

El hylian baja la mirada hacia aquel dedo, alzándola de vuelta para mirar a los ojos a Orielle, con los suyos entrecerrados. Tragando saliva imperceptiblemente, la chica retira el dedo tan pronto como le fuera posible, pero haciéndolo ver como un movimiento natural, no queriendo mostrarse intimidada de ninguna forma.

—Lo era para mí.

—¿Y de qué se trataba, que te daba el derecho de ignorarla? —esta vez la castaña pone sus manos en sus caderas, manteniendo la mirada fija en Link.

—De nuevo, no la ignore, le dije incluso que podríamos hablar más tarde —empieza a decir Link, mostrándose cada vez más fastidiado—, y yo no tengo por qué contarte respecto a lo que hago, eso me corresponde a mí, y a nadie más.

—¡Claro! —dice Orielle con sarcasmo— ¡El gran Link Recke, quien no le debe explicaciones a nadie, por supuesto! ¿Y "más tarde"? Sé cómo eres, Link, te he visto; ¡ese más tarde nunca llegara! ¡Te crees demasiado importante como para prestarle atención a las que te hablan!

El entrecejo de Link estaba pronunciadamente fruncido, y se notaba que estaba apretando la mandíbula; era muy fácil de ver que lo que Orielle estaba diciendo le estaba molestando.

—Oye, Orielle… —se escucha la voz de Fado, quien se había puesto de pie y se acercaba a paso cuidadoso al par discutiendo. Habia notado, igual que otros, el enfado que se estaba desarrollando en Link.

—¡Tú no te metas, Fado! —responde rápidamente la castaña, mirando al otro rubio y causando que este se detuviera—¡Esto es algo que sólo le concierne a Link!

—Así como también es algo que sólo le concierne a Malon, en ese caso, ¿no lo crees? —trata de razonar el muchacho con ella.

—¡Malon es mi amiga! —no tarda en argumentar Orielle, mirando aún a Fado con el entrecejo fruncido.

—Y Link es MI amigo —dice Fado sin dudar, aunque no había vuelto a intentar acercarse—, así que entonces creo que tengo tanto derecho como tú para meterme en esto

Orielle se muerde el labio inferior, apretando los puños contra sus piernas, frustrada por el valido argumento del chico.

—Pero… —de pronto ella piensa en una respuesta—, es el propio Link quien dijo que sus asuntos son sólo de él, y nadie más tiene importancia en ello.

—Ahora sí que no tengo idea de que estás hablando —es Link quien habla esta vez, haciéndolo de una forma más seria. Al parecer habiendo logrado serenarse un poco—. Simplemente es algo mío… ¿quieres empezar a contarle tú a la clase todo lo que haces en cada momento?

Al decir aquello, Link observa hacia un lado, notando que sus compañeros parecían muy entretenidos con la discusión que estaban teniendo. Orielle, por otro lado, aprieta sus labios ante esa pregunta.

—C-claro que no, pero…

—¿Pero, qué? —interrumpe el rubio, volviendo a verla— ¿En mi caso es diferente? Sólo porque tú me lo estas exigiendo, ¿yo tengo que hablarte de lo que hago con mi tiempo? Entiende esto, Orielle… yo no ignore a tu amiga, simplemente no le di prioridad. No veo ninguna razón por la que estuviera obligado a ello.

—E-es suficiente, por favor —se escucha de pronto la voz de Malon, que se acerca a donde están los dos—. No tiene caso que sigan con esto.

Tanto Link como Orielle la miran. El primero con seriedad, y la segunda un tanto más preocupada.

—¡Pero, Malon…! —trata de decir la castaña, pero es interrumpida.

—Por favor, Orielle… te agradezco que quisieras defenderme, pero ya es suficiente —dice mientras mira a su amiga, antes de enfocar su vista en Link—. Es verdad, él no está obligado a poner mis deseos por encima de los suyos.

La castaña chasquea la lengua con fastidio ante la aceptación de Malon a la explicación de Link.

—¡No tienes por qué justificarlo, Malon, él…!

—Está harto de todo esto —termina Link por la chica, mirándolas a las dos, observando luego a Malon—¿Qué es lo que querías decirme?

La directa pregunta paraliza a ambas chicas, con Orielle mirando a Link casi de manera estupefacta, antes de mostrarse un tanto más enfadada.

—¡I-Idiota! ¡Esto no es algo que puedan hablar ahora! ¡Debe ser en privado!

Un coro de "Os" por parte del grupo le demuestra a Orielle que había hablado más de la cuenta, haciéndola sonrojar de vergüenza. Mira arrepentida a su amiga pelirroja, quien también estaba ligeramente ruborizada.

—Jóvenes, ¿creen que pueden dejar su discusión para más tarde?

La nueva voz sorprendería a todos, incluido Link. El hylian se gira para ver detrás de él, encontrándose con el profesor de Cultura, Shad Skye.

El hombre sonrie de manera apaciguadora, mientras se acomoda tranquilamente los lentes, adentrándose en el aula.

—Orielle, Malon, Link, Fado ¿podrían tomar asiento, por favor? —les dice a los cuatro estudiantes mientras avanza hacia su escritorio.

Sintiéndose fastidiado de haber sido metido en esa situación, Link simplemente se gira para ir a su asiento. No sin antes notar el cómo Orielle le dedicaba una última mirada de enfado, yendo ella también a su lugar poco después, al igual que Malon y Fado.

Una vez que los cuatro se acomodan en su lugar, el profesor los observar a todos en el aula, ampliando un poco más su sonrisa.

—¡Es bueno verlos a todos otra vez! Sé que sólo ha pasado un día, pero realmente me alegra estar con ustedes una vez más.

Se escuchan algunas risas, algunas un tanto incomodas por la actitud del maestro, al parecer logrando de forma relativamente efectiva aliviar el ambiente que se generó por la discusión entre Link y Orielle.

El rubio en cuestión, descansa ambos codos sobre la mesa, con el brazo derecho reposando en esta, y el izquierdo levantado para así descansar su mejilla en su palma. Aunque aún se sentía molesto por lo que paso hace unos momentos, deja eso a un lado para poder centrarse en la clase. Al mismo tiempo que trata de no fijarse en el reloj en la pared, sintiendo la emoción porque se acabaran las clases de ese día recorrerle entero.

—Muy bien, chicos —continua hablando el maestro, a lo que Link decide prestarle un poco más de atención—, continuaremos con el tema que empezamos el día anterior…


—Gracias.

Fado alza la vista desde su asiento, encontrándose a Link, quien estaba de pie a su lado, mirándole con una ligera sonrisa.

La clase de Cultura acaba de terminar, y el profesor recién se había retirado, por lo que le tomó por sorpresa escuchar de pronto la voz de su amigo tan de cerca.

—¿Eh? ¿Gracias por qué? —pregunta Fado un tanto confundido, parpadeando un par de veces, sin dejar de ver a Link.

—Sabes bien porqué —dice el otro muchacho mientras cierra sus ojos, negando unos momentos con la cabeza, aun sonriendo—, por haberme querido ayudar con lo de Orielle.

—¡Ah! ¡Eso! —actuaba como si realmente no se hubiera acordado de ello, agitando luego su mano derecha con despreocupación—Si eso no fue nada, además tampoco es como si hubiera logrado algo.

—Igualmente trataste de ayudarme —dice Link, mientras extiende el puño derecho hacia su compañero—. Por eso te doy las gracias.

Sonriendo, Fado levanta también su puño, chocándolo contra el de Link, antes de mirarle con una divertida sonrisa.

—Veo que no seguiste mi consejo sobre darle una oportunidad a las chicas que quisieran hablar contigo —se burla ligeramente, siendo obvio que todo el problema anterior es porque Link, de nuevo, no acepto el conversar con una chica.

El hylian no puede evitar poner una cara de fastidio ante el comentario, soltando un suspiro poco después.

—Lo que dije era verdad, Fado —le responde en voz un tanto baja, para que sólo su amigo pudiera escucharle—. Tenía otra cosa que hacer, mucho más importante que atender a alguna chica.

Mirándole con curiosidad, Fado se atreve a preguntar.

—¿Tiene que ver con… —su tono de voz se vuelve igualmente bajo, no queriendo que otros se enteraran—… con lo que me pediste?

En respuesta, Link afirma con su cabeza. Antes de alguno de los dos dijera otra cosa, se escucha la puerta del salón abrirse, viendo tanto Fado como Link el cómo entraba el maestro de su siguiente clase. Ante eso, el joven hylian le da una palmada en el hombro a Fado, antes de retirarse de vuelta a su asiento.

Mientras el profesor entraba al aula, Fado se queda pensando, sintiendo como la curiosidad sobre la situación de su amigo aumentaba cada vez más. Por un momento pensó en la posibilidad de seguirlo cuando saliera de la escuela, para poder confirmar que es lo que va a hacer... pero enseguida desecho ese pensamiento. No iba a traicionar la confianza de Link de esa manera. Cuando él estuviera listo para contarle al respecto, lo haría, de eso Fado estaba seguro.


Un par de horas más tarde, un suspiro de alivio escapa de la boca de Link, recargándose sobre su mesa al escuchar el timbre que anuncia el final de la clase y, al fin, la salida de la escuela.

Tomando su cuaderno para poder guardarlo en su maletín, no tarda en cerrar este para así ponerse de pie. Cargando el maletín sobre su hombro izquierdo, camina hasta el asiento en donde estaba Fado, a quien mira directamente.

—¿Listo? —nota la ligeramente extrañada expresión que él tiene en su rostro, por lo que alza de forma muy ligera su ceja izquierda, queriendo comunicarle un mensaje sin hablar.

—¡Ah, claro! —al parecer lo comprende, porque Fado se pone de pie poco después, cargando igualmente con su maletín.

Pero antes de que cualquiera de los dos pudiera avanzar, una femenina voz les cambia los planes.

—¡E-espera, Link!...

El nombrado rubio cierra sus ojos, reconociendo fácilmente la voz… aun así guía su mirada en esa dirección, topándose con la mirada azul de Malon. Se notaba algo nerviosa, y cerca de ella estaba Orielle, mirándolo de forma amenazante, aunque eso no tenía efecto alguno.

—¿Sí? ¿Qué sucede? —pregunta Link por mera cortesía, no queriendo lidiar con más quejas de ser grosero o ese tipo de cosas.

—¿Crees… crees que ahora podamos hablar? —la pelirroja se veía como si hiciera un gran esfuerzo por lograr decirle estas cosas.

Mirando de reojo a Fado, Link ve el cómo este le observaba con una ceja alzada. No parecía preguntarle Qué era lo que iba a hacer, sino que parecía preferir que hablara con la chica, tal y como se lo ha comentado antes. Quiere que le dé una "oportunidad" para ser escuchada.

Sabiendo que, de lo contrario, su amigo le molestaría por su falta de sensibilidad, y que de por si estaba haciéndole un gran favor sin recibir respuestas claras, el hylian ahoga un suspiro antes de mirarlo.

—Adelántate, nos veremos más tarde —ignora la forma en que Malon sonríe y comparte una mirada con Orielle, quien no parecía del todo convencida.

—De acuerdo, Link, te veré luego entonces —levantando la mano derecha a modo de despedida, Fado se acerca a la puerta. Pero antes de salir, observa de reojo a Orielle, dándole un indirecto mensaje.

La chica capta esa mirada, haciendo una mueca de fastidio por su significado, pero sabiendo que era lo apropiado. Poniendo una mano en el hombro de Malon, quien voltea a verla, se despide de ella con un movimiento afirmativo de la cabeza, motivándola a seguir adelante con su objetivo, cosa que la pelirroja responde imitando la acción.

Hecho eso, tanto Fado como Orielle salen del aula.

—¿Y bien? —pregunta Link luego de unos momentos, quedándose en su lugar mientras mira a Malon—¿De qué es lo que querías hablarme?

Tomando un profundo respiro, Malon observa fijamente a Link, tragando saliva con suavidad. Haciendo todo lo posible para armarse de valor para decirle lo que tenía en mente.


Dentro de su auto, Zelda observa su muñeca derecha, viendo la hora en su reloj. Ya habían pasado veinte minutos desde la hora en que los alumnos terminaron su día escolar.

Tal y como habían acordado, la profesora se fue en su auto, sólo para estacionarse tres calles por detrás de la escuela, en donde se había dispuesto a esperar a Link. Pero el tiempo que había transcurrido desde entonces ya estaba haciendo que se preocupara.

¿Qué habrá pasado? ¿Por qué no llegaba? ¿Acaso tenía que ser muy cauteloso para que nadie viera que está tomando una dirección completamente diferente? No… no es posible que estuvieran tan atentos a lo que hiciera Link, no cuando todos están más centrados en que por fin pueden irse a casa.

Entonces ¿Qué era? ¿Qué causaba que Link tardara? No se habrá olvidado de lo que acordaron… ¿verdad? O quizás se arrepintió de querer darle una oportunidad para explicarse…

Zelda agita su cabeza cuando esos pensamientos cruzan por su mente; Link le dijo que aún la quería, él no le haría algo como eso, definitivamente no.

Unos golpes a la ventana del copiloto la hacen sufrir un gran sobresalto, ahogando un grito rápidamente. Con la mano en el corazón, Zelda voltea hacia la ventana, encontrándose con la figura encorvada de Link, quien estaba mirándole sorprendido y algo apenado, pero una pequeña porción de su mirada indicaba algo más… una especie de logro conseguido.

La había tomado por sorpresa.

No queriendo darle la oportunidad de alargar su satisfacción, la rubia rápidamente le quita el seguro a la puerta, para que el joven pudiera abrirla y así meterse en el auto, cerrando rápidamente.

—Lamento haberte asustado, no fue mi intención —no tarda en decir Link, viéndose todavía apenado, pero la pequeña sonrisa en sus labios delataba esa sensación de victoria que seguro tiene.

—Fue un golpe de suerte, Link —le aclara Zelda, mirándole con sus ojos entrecerrados de lado, aunque no estaba realmente enfadada—; pensaba que vendrías desde aquella calle —señala la calle cruzada que tienen delante— ¿Por qué llegaste desde atrás?

—La verdad no fue por ningún motivo en particular, simplemente me fui en la primera dirección que decidió mi mente, no pensaba que fuera a quedar por delante o por detrás de tu auto —explica el rubio, hablando con honestidad, cosa que ella podría notar fácilmente.

—De acuerdo… —encendiendo el auto al activar la ignición, Zelda no resistiría el preguntar—y… ¿Qué te retuvo este rato?

Mientras la mujer giraba el volante para así poder salir del estacionamiento al echar a andar el vehículo, Link agita despreocupadamente su mano izquierda.

—Simples cosas sin importancia.


Recargando su frente contra el vidrio de la puerta del auto, con su padre conduciendo tranquilamente, Malon se pone a recordar lo ocurrido hace sólo unos momentos atrás.

Link estaba en silencio, simplemente mirándole con seriedad, esperando que ella hablara; cosa que le estaba costando más de lo que había pensado, al punto de que al parecer, el rubio se cansaría de esperar.

Malon, no tengo todo el día, si no dirás nada… el rubio vuelve a cargar su maletín sobre el hombro, dispuesto a irse.

¡No, espera! no tarda en detenerle ella al llamarle, siendo efectivo ya que el hylian no se mueve de su lugar, sólo se queda mirándola una vez másYo… quiero preguntarte algo, Link, y me gustaría que me respondieras con la verdad.

Él se mantiene sin decir nada, sólo alza una ceja ante lo que la pelirroja le estaba diciendo. Ella necesitaría de una nueva inhalación antes de poder elaborar su pregunta.

¿Quién es realmente la profesora Zelda para ti? le pregunta Malon, mirando fijamente los ojos de Link, en busca de alguna reacción que el resto de su cara pudiera esconder.

No encuentra ninguna. Los ojos de Link mostraban nada más el fastidio que su cara ya de por si remarcaba.

Malon, ya lo dije antes…

Sé que estas ocultando algo le interrumpe ella, causando que el entrecejo del rubio se frunciera más, todos lo sabemos… necesito saberlo, por favor.

Aún si yo estuviera ocultando algo comienza a decir Link, ya lo dije antes… es algo que sólo me concierne a mí, Malon… yo no tengo por qué darte explicaciones a ti, ni a nadie… y si eso es todo lo que querías decirme, esto fue una gran pérdida de tiempo como aun cargaba su maletín al hombro, simplemente se va hacia la puerta—, adiós.

Esta vez Malon no lo detendría, no sería capaz de hacerlo. Simplemente ve el cómo Link se retira, dejándola sola en el salón.

Volviendo al presente, la pelirroja nota que ya estaban llegando a su hogar, mientras piensa en una cosa en particular.

Link nunca negó directamente que estuviera escondiendo algo respecto a la profesora Zelda.


¡Una disculpa a todos aquellos que esperaban ver ya la plática entre Link y Zelda! No quise apresurar tanto las cosas, porque también hay otros personajes que ver. Pero no se preocupen, ¡ya pronto se vendrá, y podrán ver en que resultara esa conversación!

¡Muchas gracias por su lectura! ¡Nos vemos la próxima!