Hola a todos. ¿Cómo están? Mi PC se averió y tuve que llevarla a arreglar si no hubiera perdido el capítulo y archivos de otros temas. Je, je… Realmente me tardé MUUUUUUCHO en subir este capítulo, realmente me disculpo si los hice esperar. ¿Qué tal les está pareciendo el fanfic? No olviden que sus reviews son importantes para mí, sus opiniones, críticas y quejas serán leídas. Yendo a un tema personal he notado que he cometido muchos errores ortográficos y gramaticales, trataré de mejorar eso… El detalle de la varita con magia infinita, sí, fue un error que se escapó, no lo negaré… Trataré de leer y ser más atento con esos detalles nada sutiles. Comentarios así me animan a mejorar y seguir escribiendo.

ACTUALIZACIÓN 20/08: Ya lo arreglé ese detalle de la magia infinita y corregí errores ortográficos y gramaticales.

Martes 30 de mayo.

Era hora del almuerzo. Me encontraba sentada en una silla con una mesa redonda, cerca de una de las ventanas del comedor cual era bastante amplio, era de toque clásico tan típico de escuela inglesa y con muchas mesas repleto de muchachas y ruido de sus conversaciones durante el almuerzo todo mientras yo degustaba mi almuerzo prácticamente sola en la mesa. Hoy había guiso de carne, pero era una caga`h de porción, como amante de la buena carne esto no es ni un tercio del plato con carne auténtica. Aunque trataron de compensarlo con puré de papas, arvejas y zanahorias cocidas cortadas en rodajas. Tenía un vaso con jugo de frambuesa y de postre flan de vainilla en un platillo de porcelana… Flan de vainilla… Ni el que viene en polvo me parece un manjar menos este que parece hecho con manos humanas o en este caso manos de hada. Me da igual, ojalá ese fuera el mayor problema, un flan de vainilla… Estaba algo pensativa todo el día, ¿qué me sucede? He estado siendo contradictoria últimamente, las cosas no están saliendo como yo quería… Creo que fui bastante apática con Sarah ¿Demasiado? Ella quería ser mi amiga, pero ¿por qué? Eso no lo entiendo dado que no puedo hacer amigas. Eso sería un lastre para mis planes. Debo quitarla de mi cabeza ¿Debería ignorarla a partir de hoy? Tal vez, creo que sería lo mejor, sí, ignorarla… Repite después de mí: "No puedo hacer amigas porque eso interferiría con mis planes"- Hablando del rey de Roma, digo… Oh, ahí está… Es ella, no, no hagas nada de eso evita contacto con ella, no la veas, sólo, no la veas, finge que haces otra cosa… La comida, eso, mejor engullo el almuerzo, mirando siempre al plato me pongo comer con premura cada vez que recojo comida con el tenedor aumento más las prisas de la acción. Bueno, no puedo comer todo de golpe, ya me siento incompetente para esto; Basta de guarnición y bebe algo de jugo, procura cerrar los ojos al momento de hacerlo, todavía sigue ahí… Bebe, bebe, bebe… Uff, estaba rico el jugo tanto que no debí habérmelo tomado al seco o es más una ansiedad que empieza levemente, mejor no pienso en eso; bien, lo que debería importar es que eso seguro habrá sido útil para ignorar a esa chica.

- (...) - Sigue ahí, dirigiéndose a una mesa, y no está sola, creo que una de ellas debe ser "Cloi" no recuerdo y la otra ni idea quién será. No pasa ni un minuto y la estoy inconscientemente mirando…

Sarah… Sarah me devuelve la mirada; nuestros ojos de cruzan y ninguna dice nada; parece que el tiempo se detiene como cuando se toma una fotografía, se siente muy paradójico, un lapso muy fugaz y a la vez retardado ¿Qué sucede? La garganta se me cierra, nada sale, ni aire ni palabras de alguna forma quiero decirle algo ahora que la miro, pero no puedo… su mirada me interroga me hace recordar esas palabras que le dije, palabras que la ahuyentaron en un intento patético de mi parte para que se fuera. No quiero… no puedo… Ah… Vuelvo a la realidad luego de eso, quizás se deba a que sus compañeras estaban con ella, quienes también empiezan a mirarme. Esas miradas me deja en desventaja. Ya no puedo más, yo… yo me largo de aquí, no tengo el valor de estar en la misma habitación que ella, no me siento bien. Me levanto de la mesa, sin importarme nada dejé la bandeja con el almuerzo a medio comer, el vaso vació y el flan intacto en la mesa. Voy con prisa a la salida del comedor. Nadie le llama la atención que esté huyendo sin razón aparente pero si la hay, ahora solo quiero irme de aquí.

Bien lejos del comedor, con una breve pausa mi cuerpo se siente mejor, un poco pero bien. Despejo la mente un poco, respiro, me relajo, hay tensión así que debo liberarla. Sin importarme que haya quien sea a mi alrededor grito:

- ¡Olvídala! –

Ya deja de calentarte la cabeza con weás. Piensa en otra cosa.

¡Puta que me encantaría! es más ¿Existe algún maleficio para borrar mis propias memorias o a la puta persona que deseo olvidar? - No, pero hablando de memorias tienes clases ahora al finalizar la hora de almuerzo. Digo no hay nada mejor que hacer, considerando que en esta escuela todas van a clases y no puedes hacerte la cimarra porque es mucho trabajo no te queda otra que ir a clases. Ya lo hiciste antes y así puedes no sé pretender que aprenderás algo y así olvidarte de Sarah. Creo que haré eso, sí. Hora de ir a la clase de…

Pues no tengo ni idea. ¿De qué era? - ¡Sólo ve! ¡Ya! Con la misma prisa que saliste del comedor ve a la sala de clases, ahora me queda estar en esa sala fingir estar atenta y nada más.

- Sí. - A toda marcha o lo que sea, me voy corriendo a la sala de clases, todo para olvidarla aunque sea un momento.

Muy bien, soy la primera en llegar, he evitado llegar tarde para no ser tan obvia de que me vale comino estudiar y quizás eso ya no me funcionará… Ahora que veo se acercan los exámenes y no he tocado ni un libro. Oye, no pensar en Sarah es una prioridad, pero no la cagues pensando en otra cosa igual de jodida. Está bien… Creo que solo debo sentarme en la tercera fila. Aquí es perfecto… Se siente raro; no lo he comentado jamás cuando llegué a esta escuela, pero he estado acostumbrada a llevar una mochila a todas las clases y esta no es la excepción. Sí, anteriormente estaba con mi mochila en el comedor, casi la olvido, esas cosas no deberían pasarme. No tengo nada de valor por si alguien quería saber pero no es eso lo que me causaría ansiedad si se extravía.

Me miran raro las demás ya que no es necesario incluso tuve un regaño de una maestra, pero discrepo, digo es mejor ponerla en un bolso que llevarla en las manos, aunque bueno existe la magia para eso, ¿no? Las viejas costumbres de mi pueblito no se me quitan solas. Bueno, creo que es mejor recostarse en la mesa. Apenas hay niñas o creo que todas llegarán en un rato más el tiempo va a paso de tortuga ¿No hay hechizos para adelantar el tiempo? Pues en esta escuela no las hay y creo que hay más de ralentizar el tiempo.

Han llegado más alumnas, no debería preocuparme, Sarah no está en ninguna de mis clases. ¿Ups, quien? ¿no sé de quién hablas? Okey, esto de hablar conmigo misma me está cabreando. Es más, desde que tomé la decisión de callar esa voz apática de mi cabeza como que esto no está funcionando. Debo dejar de hablar conmigo misma ya, a partir de ahora. Justo ahora…

Gracias a Dios ¡Pucha! Ya me rindo mejor sigo ya que… La sala está más llena, Será mejor oír las pláticas ajenas. Ser chismosa es poco ético, pero me vale pepino, ya estoy con bastantes problemas así que denme lo que tienen:

- El evento que daría a conocer a la autora de Cae la noche estuvo raro –

- ¿Cierto? –

- Annabelle Creme fue una niña todo el tiempo o es alguna especie de hechizo prohibido para mantenerse joven –

- Yo creo que es su nieta, pero a mí me llama más la atención que haya desaparecido, fue un acto final bastante extraño – Otra chica al parecer refuta eso.

- Creo… que no estaba previsto, ya que tuvimos que dejar la sala por eso. –

Es cierto. De todos modos era una niña bastante amargada. -

- También fue muy… - Ya no quiero oír más, bostezo, algo que demuestre que mi cuerpo sigue funcionando y no falleció del aburrimiento.

Qué conversación tan meh. No sé a qué se refieren. Fue una mala idea... Oh, ahí viene la maestra. Será otra vieja bruja más del montón dando una charla aburrida o clases que perfectamente podría tomar en un preuniversitario. ¡Estoy lista! ¡Denme aburrimiento que tanto me hace falta! Un momento… La maestra entró de un portazo a la sala, la veo y ella va a… ¿paso lento? Usa una vara larga, golpea ligeramente el piso con ella, es oye como la madera del objeto choca con el suelo duro de concreto… Ese aspecto… el uniforme de maestra de Luna Nova que tiene las demás, gorro de bruja negro, puntiagudo y erguido con hebilla en el centro con dos plumas rojas en el costado izquierdo del sombrero, botas negras lustradas de tacón con puntas afiladas, pelo plateado, labios pintados de un rojo fuerte, gafas oscuras... ¡No puede ser! Es ella, ¿es una broma? Me parece ya ofensiva la coincidencia de que esté ocurriendo justo un día después ¡es demasiado! Luce peor, maquiavélico, es que parece una broma de mal gusto. No puedo con esto, ya tengo tres weás que aguantar, ¡Me rindo! Que haga lo que deba hacer, ya nada me importa, por mi hasta una humillación masiva me dejaría totalmente inmutada. ¿Qué estoy diciendo? Puedo tomar ventaja de esto, después de todo demostró ser una imbécil e incompetente por lo que pude ver antes. Quizás sea ella la que se humille sola y yo pueda reírme, sí, veamos lo bueno de esto por qué no, intente callar a todas. Je, je... suerte con eso. Me imagino diciendo boludeces como "guarden silencio chiquillas" o "Vamos alumnas guarden silencio por favor" o quizás "¿Dónde está la sala de clases?" ¡Ja, ja, ja, ja!

Levanta su varita, no eso no es una varita. Es el mismo bastón con el que golpeaba el piso, se ve que es de madera, angosto y bastante detallado con extrañas runas ¿mágicas? la punta llama la atención si veo con detenimiento es como si fuera la forma de un dragón con un hocico largo t angosto luce como un pico tiene dos cuernos largos que van extendiendo hacia atrás pero éste parece hecho de otro material, ya que es negro y el resto del bastón es café pálido, ¿Será la fuente de magia esa cabeza negra? ¿Qué hará? Está soltando algo, esa l fuente de su magia va a lanzar... Oh, ¿Qué…? No soltó nada. Qué está...El ruido se fue, no oigo a las niñas a mi lado no oigo ni a las demás niñas. Golpeó la mesa y tampoco la oigo, no soy la única que se desconcertó por esto las demás también se quedan igual, no hay ruido. Es toda una especie de silencio por arte de magia. Bueno no dura mucho ya que al volver el sonido la maestra de inmediato baja su bastón y responde:

- Solo hay dos formas de hacer esta clase. O todas guardan silencio por respeto a su maestra y sólo hablan cuando le pide que lo hagan y luego de haber finalizado la clase o las pongo a todas en silencio dificultándome el hacer la clase al punto de perder el propósito de ésta que es escuchar, estar atenta y lo más importante: aprender. ¿Les parece un trato justo? - ¿Qué mosca le picó a esta señora…? Sigue hablando.

- Muy buenos días, alumnas, soy la maestra Milenka y mi apellido es Libedinsky. – Sé quién eres, vieja, incluso yo te recordaba más weona. Continúa con su presentación.

- Como habrán de saber en este curso electivo os enseñaré magia antigua y todo lo que esto significa. ¿Qué entienden por magia antigua? – Pasa un tiempo sin que nadie diga nada oigo murmullos y cero respuestas, habla otra vez.

- Así que nadie quiere responder, ¿eh? Le advierto que sólo esta vez haré que nadie diga nada, pero para la próxima… - Ésta vieja ¿Qué está tramando?

- Todas conocéis la magia negra, tan antigua como la historia. Tan vieja y conocida por todas las brujas, es la magia que nos caracteriza lo queramos o no. Existen brujas blancas pero la magia nunca fue algo que nosotras usáramos con fines altruistas hasta que una de las grandes nueve brujas lo hiciera. La magia antigua es una magia que no cualquiera puede dominar. Hechizos de una gran complejidad y como brujas debemos mantener en el tiempo mismo para que este conocimiento no se pierda jamás. No discrimina la magia blanca como, de nuevo menciono, la magia negra -

Yo entiendo como magia aburrida que de seguro no conoce ni mi tátara abuela, magia obsoleta, je, je. Ya recordé por qué tomé este electivo. Era supuestamente para conocer magia como la de los libros de fantasía con eso de convertir plomo en oro o invocar demonios para molestar a mis enemigos, pero viendo a esta pendeja seguro nada de eso se hará.

Al parecer ella toma de nuevo su varita, varita que al parecer es un bastón olvidé comentar eso, pensé que con esa cosa usaba para caminar y no golpearse o algo así… ¿Si se cae activa un hechizo que vuelve a un transeúnte un Trabuco? ¡Ja, ja! Mejor paro ya que apunta a alguien. Me apunta a ¿mí? ¿Qué dirá ahora?

- Me especializo más en magia negra. Magia que durante generaciones se ha visto como algo maligno, obra del demonio porque así lo consideró la iglesia por dar un ejemplo. En nuestros días la magia negra sigue siendo atacada y su enseñanza es todavía impopular, aún se le teme y se demoniza sin considerar la importancia que esta tiene como su preservación. ¿Alguna de ustedes puede contarme la importancia de preservar hechizos negros, aunque éstos se consideren malignos? -

Importancia, como si quisiera saberlo. Además, que tiene de bueno preservar hechizos "del diablo" a menos que el diablo convierta piedras en oro eso sí vale mucho preservar. Doy un bostezo al mismo tiempo que noto como nadie responde, de nuevo… Sigue apuntándome, tengo un mal presentimiento y vuelvo a bostezar. Esta vieja pendeja asusta hasta el más valiente nadie ¿responde por eso? Yo no lo hago porque no sé nada de magia antigua… Veo que arroja un hechizo que va directo hacia mí. ¡Pero qué! Mi brazo izquierdo se alza sin que yo quiera que pasa…

- ¡No, no, no! - Mi brazo, qué mierda hace, cómo logró atinarme si no ve ni su puta nariz. No tiene sentido. La maestra dice:

- Cuando quiera que alguien responda no me queda otra que haga alzar la mano, no puedo simplemente pedirle a alguien que no vea que responda por mí, deberé usar la magia para compensar. Muy bien señorita, ¿Su respuesta? – Esto es un abuso de poder o que. ¡Además que cresta quiere que responda! No tengo ni idea de eso. Suplico:

- Maestra… baje mi brazo… -

- Lo haré si respondes, no es que te esté lastimando. – ¡Vamos di no lo sé y ya…!

- (…) –

- ¿Sabe de magia antigua o no? – Tan solo di algo como yo que sé matar monstruos, demonios u tal vez…

- ¿La magia antigua sirve para borrar la memoria a las personas? – De pronto no hay un sólo ruido. Milenka murmura algo pero no logró oírla.

- Una respuesta algo extraña, pero está incorrecto, señorita. Ahora la razón es… -

Recupero el control de mi brazo. Me quedo mirando la mesa… tenías que decir eso… No pudiste simplemente decir no sé además tenías que abrir la jeta con algo que se supone debías ya no pensar. (No sé que es más probable que digas no sé o que seas una bruja competente que pueda cerrar la boca cuando se dice) ¡Tú que mierda haces aquí! (No es como que puedas encadenarme y ponerme en una jaula. Vengo cuando y yo quiera; Vaya que hiciste el ridículo) ¿Ridículo? Anda a freír espárragos, ya tengo muchos problemas como para que tú aparezcas. (Empieza a encararlos si eres tan mujercita. Además, te humilló, no solo contestaste mal, sino que te obligó a hacerlo, ¿realmente vas a dejar que te pisoteen así y encima todo porque es una profe? Hazlo, la tení fácil, es una vieja inválida, mocosa) ¿Y por debería hacerlo? (Porque desde cuándo es normal que una profe te haga levantar la mano. Acusar a otras profes no solo es patético si no que no te llevas bien con ellas, sin malas notas ni castigos lograste eso, eres motivo de risa.) ¡Ya, lo haré! Esto es ya personal pero ¿Qué puedo hacer? (Apechuga, niña, no tengo todas las respuestas) Por la… Suspiro, tan sólo me queda pensar en algo, está claro que con magia no puedo ganarle a alguien que puede ponerle mute a la sala entera pero mejor espero a que estemos a solas, quizás se me ocurra algo mientras pasa la clase.

El resto de la clase fue un poco más divertida debo confesarlo, la magia antigua y como a ella le gusta hablar de la magia negra tiene sus cualidades que me llaman la atención, pero al parecer lo más interesante de la clase que es demonología y hechizos prohibidos. Hechizos que no los enseñará sino hasta tercer grado. Buu… también las demás chicas contestaban a las preguntas de la maestra creo que a nadie le agrada los hechizos de control corporal, aunque otra alumna la maldigo incapacitadole el no parpadear por quedarse dormida, aunque fue por 30 segundos y retó a que alguien mas riera para tener el mismo hechizo. Yo lo entiendo. (Descubrieron que ser la conejilla de indias de la profe no era buen idea) ¿Puedes callarte? Hay algo que no tiendo y es como puede atinar los hechizos con esa vista más bien la ausencia de esta, escapa a mi comprensión todo eso.

La clase acabó y todas salen de la sala de clases. Es mi turno para encarar a la maestra; Bien, es el momento, debo hacerme respetar. Aquí voy, yendo a… (Levanta tu maldito culo de la silla de una vez) Bueno, bueno, ¡agh! Me levanto de mi asiento creo que si viera mi falta de entusiasmo plasmado en mi cara sería muy evidente pero no es el caso. He notado que sigue parada totalmente erguida mirando al frente, despidiéndose de las alumnas y viceversa. Ahora solo estoy yo. Bien aquí vamos voy a decirle todo lo que pienso de la clase:

- Maestra… -

¿Ah? ¿Quién anda ahí? –

- Lorena, maestra –

- ¿Lorena? –

- La que obligó a contestar –

- Ah, eres tú, ¿Qué te pasa? ¿Aún no te vas? –

- Verá… - Bueno es hora de decirle las cosas en la cara

- Escu… -

- Ah, ya me acordé. Eres la amable niña que me ayudó a llegar a esta escuela. – ¿Ha qué vino eso de pronto? Ataca, Lorena. Defiende tu honor. Eso haré:

- S-sí, esa soy yo. –

- No tenía ni idea que estabas en mi clase electiva, si soy honesta eso me parece genial. Te interesó la clase, ¿cierto? Parece una pequeña coincidencia, de haber sabido que estabas aquí habría dicho tu nombre en vez de hacer que levantaras la mano. ¡Ja, Ja! Pero yendo a otros asuntos ¿Tienes algo que decirme? –

- Ah… Yo… Verá… - (Confróntala, marica)

- ¿Qué quieres decirme? -

- No, no, nada. – (Qué marica. Encárala, hazte mujercita ya, caramba) No me es fácil ya me conoce y además está siendo amable conmigo… ¡Oye déjame tranquila! No pienso volver a dejar que tú hagas las cosas como a ti te salgan de la gana. ¿Quieres algo? Mira lo que voy a hacer.

Cerré mis ojos y levanté el brazo izquierdo lentamente, algo temblorosa, tengo mi puño, de a poco alzo uno de mis dedos hasta elevar el dedo medio en frente de ella. ¡Lo hice! Ah, no p-pero q-qué… (¿En serio? Eso se te ocurre, a una tipa que sólo ve negro en esas bolas que llama ojos, eres tan básica, boluda, ¡Básica!) ¡Crees que me siento orgullosa! ¿no es así? ¡Menos mal que no ve lo colorada que puse de la vergüenza! ¡Siempre la cago! yo creo que mejor salgo de aquí…

- De acuerdo, no hay nada que contarme. – Toma un libro que guarda en su bolso, estoy inmóvil, quizás quiera decirme otra cosa, pero creo que mejor salgo de ahí, creo que escucha mis pasos camino a la puerta principal de la sala. Se dirige a mí de nuevo.

- Oye me harías un favor ya que estás aquí. – (¿Un favor de nuevo? Viendo lo patética que estás sé que…) Me quedo en la puerta sin voltearme para no verla a la cara:

- ¿Favor? – (¡Puta que soy tremenda vidente!)

- Lorena, no te agradecí como debería. Tú me hiciste un gran favor antes. El haberme traído a la academia, puede parecer una nimiedad, pero realmente me salvaste el cuello ese día a pesar de que sí, me llevé regaños de la maestra Finnelan, pero no de la directora ella es más considerada que ella. Me hiciste un gran favor, gracias… ¿Quieres comer algo al comedor? Muero de hambre - Mi guatita ruge, eso solo hace que me ponga más roja que ni siquiera puedo decir algo.

- ¡Ja, ja, ja! vaya, no soy la única. Tomaré ese sonido como un sí. ¡Vamos! – (De acuerdo… Yo me voy no tengo que estar haciendo aquí, te quedas sola, pendeja) ¡Por qué la tierra no me traga!

De vuelta al comedor, aunque en esta ocasión ya la tarde se podía ver por las ventanas y hay pocas alumnas en esta ocasión, de hecho, veo algunas maestras también todas ensimismadas con su comida. La maestra fue a traer los almuerzos. Ella se ofreció así que no tengo que dar explicaciones de por qué yo no traje los almuerzos, aunque es algo extraña, está usando su magia, para elevar las bandejas. Para tener la misma visión que yo cuando estoy en un cuarto a oscuras levita esos platos con un equilibrio perfecto. Estoy en la mesa más cerca del puesto para retirar la comida. Ella me pregunta:

- ¿Están las bandejas encima de la mesa? - Miro las bandejas flotando envueltos con un aura mágica saliendo de ese bastón extraño, la aura es de color rojizo o algo así. Le respondo:

- Un poco más a la derecha –

- ¿Ahí? –

- Ponla un poquito más atrás –

- ¿Qué tal ahí? –

- Ya falta poquito un poco más a la derecha, ¡sólo un poquitín! -

Por la sombra de las bandejas están conecta con la mesa, flotando a una distancia que no podría alcanzar con mis manos ya que estoy sentada, antes de pararme para tomarlos se lo hago saber.

- Ahí está perfecto. – Y sin previo aviso las deja caer y golpean la mesa. Eso me hizo blasfemar del susto.

- ¡Chucha! – ¿Qué carajos le pasa? Debería ser más delicada, así va a destrozar la comida. Al parecer ni le toma importancia a lo que acaba de hacer ya que solo pregunta:

- ¿Están las dos bandejas en la mesa? – Miro las bandejas al parecer no solo las hizo levitar, además que están con un campo mágico, a ese impacto la comida debería estar por todas partes, pero ni siquiera parece haberse movido una sola molécula. Contesto:

- ...Sí – Y entonces el campo mágico desaparece. Milenka va caminando lento pero seguro, básicamente usa su bastón para evitar golpearse con las cosas. Luego de sentarse empezamos a comer.

La bandeja tenía un plato de con ensalada de lechuga, zanahoria y espárragos, espagueti a la boloñesa y de nuevo flan de vainilla. Ha menos de un minuto degustando la comida y noto que falta algo… No hay jugo, esta señora los olvidó. No tengo alternativa, debo pararme para buscarlos.

- ¿Tan rápido comes, Lory? al menos ten la decencia de decírmelo. –

- Iré por un jugo. –

- Al menos di eso antes de pararte, los modales son primero. –

- (…) –

- ¿Podrías traerme uno? – (La moza de la profe uy, ja, ja, ja)

- ¿De qué sabor? –

- De cualquiera, me da igual. –

Al momento de volver con los jugos le entregué el suyo y seguimos comiendo ella me dio las gracias. Aproveché de también sacar un pancito para comerlo con los fideos con salsa. Es algo muy común en mi casa, hablo de que el pan en el almuerzo es indispensable. Ha pasado un breve momento yo absorta en mi almuerzo y Milenka en el suyo. Pasa el rato cuando escucho a Milenka hablar, hablar con la boca abierta.

- ¿Qué tal el almuerzo? – Me tardo en contestar dado que estoy comiendo a diferencia de ella yo tengo modales y no hablo con la boca llena.

- Bien. – Ella traga y contesta:

- ¿Sólo bien? No eres muy conversadora. – No sé por qué me ha criticado que no tengo modales si ella menos los tiene. Creo que sólo dire:

- Lo siento. –

- No te disculpes, jovencita. –

- Lo… ¿Siento? – No estoy bien parada, me resulta demasiado extraño que ella quiera hablarme tan así de la nada. Es como si ella fuera un perro de la calle que acaricias y por eso nunca deja de seguirte. Uno se fue y ahora vuelve otro. Está hablando:

- Niña, no soy una de esas profesoras, estoy segura de que fui espeluznante en la clase, lo hice adrede, lo admito, pero deberías relajarte un poco. Beber algo ayuda… - Al momento de tomar su vaso este se les resbala y vierte el contenido en la mesa.

- La gran bruja… Maldigo estos dedos de mantequilla. – (¿Mantequilla? ¿la ciega no ve que los tiene con salsa? ¡ja, ja, ja!)

- Je, je… - Chiste penca. Luegl de mi risa disimulada bebo mi jugo al mismo tiempo que le paso servilletas de la mesa para limpiar el jugo. Puedo ver que en su rostro está algo molesta. Pero creo que no es conmigo ¿o sí?

- Te oí reír, al menos ya sé que no careces de emociones como las estatuas. – No está molesta por reirme. Oye ¿Cómo que estatua?

- ¡No soy una estatua! –

- Pues me vas convenciendo poco a poco. –

- Ah… -

- Ja, ja… Acá tenemos a una estatua de brujita y a una bruja dedos de salsa muy rica. – (Ya me cagó el chiste la vieja culia'h)

- ¿Se está burlando? –

- ¡Claro que no! Trato de romper el hielo. Ya que entiendo lo que debes estar pensando. ¿Por qué esta profesora actúa así? ¿Esto es lo que obtengo por haberla llevado en mi escoba a la academia?

- ¡Exacto! – Cubrí mi boca luego de darme cuenta de lo que dije.

- Me entiendes, ¡Je, je je! Las estatuas son calladas. Pero tú no eres callada ¿o me equivoco?

- N-no. –

- Bueno pues en esta ocasión ya no me convences. –

¿Qué debo decir? Se ve que me está desafiando. No puedo darle la razón y menos si está creyéndose superior por ser la maestra. Ya sé que preguntarle.

- Maestra, ¿Por qué no fue volando por su cuenta a la academia? – Al decir eso su rostro se puso a uno más serio.

- Ah, bueno. Pues… No me tienen permitido volar en escobas. –

- Em… ¿Por qué? –

- ¡Pfff! ¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¡Porque según la ley sería un peligro volar sin poder ver! – Veo que no le avergüenza decir que no ve.

- Lamentablemente no puedo. Añadiendo que la muchacha que debía llevarme no eras tú sino otra tipa que nunca se presentó porque al parecer tenía compromisos más importantes anda a saber tú que, ni más ni menos, que no podía llevar a – Se para de la mesa.

- ¡Milenka Libedinsky la bruja oscura a la decadente academia Luna Nova! – Las pocas personas en el comedor la estaban viendo algo confundidas. En plan ¿qué se fumó esta vieja boluda?

- Maestra… Creo que debería -sentarse. –

- Oh, perdón. – Se sienta y prosigue.

- Pero bueno ya contesté tu pregunta. Oí al decir lo de decadente que has inclinado tu silla para atrás. ¿Algo te inquieta, Lorena? –

- N-no, no... ¿Por? –

- Normalmente una niña callada es alguien que piensa para sí misma, y entre esos pensamientos pueden haber problemas. Ahora que recordé "Eso de borrar memorias de personas" es una atípica respuesta, eso más lo que acabas de hacer te delatan. –

- Bueno… -

Así que lo recuerda, será tonta, pero tiene buena memoria, ¿Debería contarle sobre eso? La maestra me pregunta:

- ¿Usarías magia antigua para borrar la memoria de alguien? –

- (…) – No la miro a los ojos, digo a la cara.

- Sabes, es de mala educación no responder a una pregunta. Si no puedes debes decirlo. –

- ¿Me puedo disculpar? -

- ¡je, je! ¡Por supuesto! -

- Lo siento, maestra… No es que lo usaría en ella, más bien para mí... –

- ¿Ella? –

- Ah, no, no, - ¡Puta la…! Apenada me pongo cabizbaja, mirando mis rodillas en un intento patético de evadir la vergüenza, suplico: – Por favor olvídelo. –

- Lorena. - Maldición. Ella sigue platicando.

- Algo pasa contigo. ¿Siempre actúas así tan errática y nerviosa o es que te pasa algo? -

Sigo sin mirarla, lo único que pienso es en huir y podría, pero… Creo que no quiero, es la maestra ahora que estoy con ella no sé qué pensar… Debo decir una mentira.

- E-estoy bien, bien, bien. – La escucho suspirar, yo levanto la cabeza y veo que está de brazos cruzados. Se pone a hablar.

- ¿Segura? No conozco cómo estás de postura actualmente pero tu forma de hablar y el tono me dan a entender que algo te abruma. Puedes contarme si quieres, las maestras deberían hacer eso, pero por alguna razón no lo hacen. Es bueno liberarse de vez en cuando. Seré una tumba, lo juro. –

- (…) – Me quedo en silencio sin verla, mis ojos estaban en mis rodillas. ¿Debería decirle lo que me pasa? Es como ella, le interesa mi persona…

- Veo que no quieres contar, es momento de… - Creo que ya no puedo más. Debería contarle, quitando a Sarah es la única que conozco, poco o nada pero no he hablado con nadie más y es maestra. No puedo cometer el mismo error. De ignorarla o de decirle lo mismo que le dije a Sarah. ¡Sarah!

- Maestra, ayúdeme. - ¿Eso salió de mi boca?

- ¿Ah? ¿Qué has dicho, Lorena? –

- No lo aguanto más. Me siento extraña, hay una chica que de la nada me empezó a hablar, le conté que me gusta el pan, que no me gusta usar el uniforme los fines de semanas y ella me contó que era familia de panaderos y que le gustaba el pan y, y… Y… ¡Lo único que quería era que me dejara en paz pero me empezaba a gustar su compañía! Quería saber más de mí y le dije algo feo para que se alejara y no me siento feliz como tampoco creo ahora que no le agrado, no sé qué hacer. No sirvo para hacer amigas, no me creo capaz de… - Me interrumpe haciendo golpes en la mesa. Me dice:

- Relájate, niña, lo has dicho todo con mucha premura. Pero no entiendo… Querías que te dejara en paz y fuiste grosera con ella en lugar de pedírselo amablemente. ¿Es eso? –

- S-sí. –

- ¿Y cuál es el problema? –

- No puedo dejar de pensar en eso. –

- ¿Por qué? –

- Ah, yo… No ssssss… - Estoy acorralada. Quedé en mutis como siempre.

- ¿Quieres contármelo o no? –

- No soy buena haciendo amigos, maestra. –

- ¿Y…? –

- ¿Y? Bueno, siento que lo arruiné y no creo que me vuelva a hablar… -

- No quedaste satisfecha con lo que hiciste, te arrepentiste y quieres enmendarlo. Eso me parece correcto. Y no eres buena haciendo amigas, ¿Quieres que ella sea tu amiga?Por algo te interesa disculparte con ella. – Veo que pone una sonrisa pícara. Que le pasa... Por otro lado tiene razón y se lo hago saber:

- ¡Sí! ¿Q-qué debería hacer? –

- Disculparte, Lorena. Es tan obvio. –

- ¿Cómo? – La profesora soltó una carcajada. Y me aconsejó.

- ¿Cómo? Mira, he visto esto antes, aunque no con niñas sino con camaradas que eran demasiado reservadas. Aunque no tanto como tú. –

- Ah… -

- Te aconsejo que te dirijas a ella Y LO AVERIGÜES. –

- ¿Y si no quiere hablarme? –

- Existe esa posibilidad pero si te quiso hablar en primer lugar infiero que es amable ¿Y qué tal si quiere? Eso le digo a mis camaradas. –

- P-pero… -

- Mira, Lorena, si no lo averiguas nunca saldrás de la duda. Recuerda: "la duda limita la experiencia." ¿Qué tal si realmente no está enojada contigo? aunque depende… ¿Qué cosa fea le dijiste? –

- Bueno… Solo le dije que no se metiera en lo que no le incumbe. Así en tono cortante y un poco alto. –

¡Pffff! Si alguien me dijera esa yo… - Interrumpe su respuesta y se rasca la frente ¿qué iba a decir? No me lo dice y prosigue.

- Creo que debes averiguarlo, sigue mi consejo, dama. –

- (…) – Otro silencio incomodo ocurre y la maestra da un suspiro. Noto que con sus palabras cambia el tema:

- Pasando a otras cosas, lo único que me importa y a ti también es comer el postre. – Acerca el dedo índice al postre, lo toca, eugh, eso es anti higiénico. Todavía no estoy segura de pedirle perdón… Creo que de seguro me hará la ley del hielo o me querrá intimidar o tal vez… - Mis pensamientos son interrumpidos por una vez más la maestra.

- Mira este postre. No tengo idea de que es, y podría decirme, ¿A qué sabrá? Existe una incertidumbre aquí. ¿Será veneno o algo rico? pero si no me doy la oportunidad de probarlo ¿Cómo sabré si es veneno o un rico postre? Así que tomas el adminiculo… -

Mueve la cuchara con su mano derecha en vez de tomarla y se le cae al piso haciendo un ruido notorio que hay un silencio incomodo por parte de ella. Suelta un suspiro y vuelve a poner el ejemplo en acción, pero sacando de su cinturón una vara mágica de maestra, esa es similar a la mía, seguro se la dieron ayer. En fin la usa para crear una cuchara mágica flotante. Logra atinar el utensilio en el flan ¿Cómo lo hace? Ni yo que tengo ojos tengo tan buena puntería y con un trocito de este lo lleva a su boca, a continuación, sigue con la charla.

- Como iba diciendo llevas el adminiculo y lo saboreas y verás que es un delicio… Eiegh, vainilla. A ver déjame empezar de nuevo. – Usa su varita mágica de nuevo ¿qué hará? apunta con esa vara al flan y dice:

- Bouden Dariardo. – Otro hechizo al flan, je, je, veo que tampoco le gusta le flan de vainilla pero veo que no le hizo nada al flan... Pensé que lo convertiría en algo más rico o yo qué sé. Mantengo la concentración pues la lección, si es que puedo llamarla así prosigue.

Tomas la cuchara, bla, bla, bla y verás que es un delicioso postre o puede ser veneno con probarlo. – Prueba el postre de nuevo y esta vez no comenta que sabe mal es más hace unos ruiditos de euforia con la boca cerrada y luego de tragar continua.

- Es un rico postre ¿Entiendes lo que quiero decir? – La lección es lo de menos si alguien puede verme verá mi cara de asombro pero no por la "brillante" lección de Milenka sino porque sin ver pudo llevar un un pedazo de flan con una cuchara echa con magia a la boca con total precisión. Respondo luego de ver tal increíble acto de magia:

- S-sí. –

- Qué bueno oír eso. Por cierto ¿qué es esta cosa? –

- Ah, flan de vainilla. –

- Eso explica muchas cosas. Solo hay veneno o un rico postre en este caso un rico flan. Debes recordarlo, niña. – Suena una alarma, una alarma del tipo bip, bip. Y es de Milenka, lleva un reloj digital en su muñeca izquierda noto algo en sus manos en una de ellas que tiene dos anillos están en su mano izquierda, uno en el anular y es de color dorado con una forma cuadrícular en el medio y se ve que tiene una pequeña piedra morada y el otro anillo tiene una enorme piedra ovalada de color negro en su dedo índice. En su mano derecha no hay anillos pero usa los dedos de esa mano para pulsar un botón en el reloj y la alarma se apaga, levanta el plato con el flan de vainilla y se lo lleva a la boca de una. ¿no que no le gustaba la vainilla? Ese hechizo ¿qué habrá hecho? No había tiempo para preguntar ya que se levanta de la mesa y se despide.

- Lorena, tu compañía fue agradable, pero me tengo que ir, mi hora de almuerzo acabó y tengo mucho que hacer. ¡Udáchi! -

- ¿Ah? Bueno adiós, maestra Milenka. –

Se retira dejando la bandeja en la mesa, igual a como yo lo hice aquella mañana. Bueno ya me quedó claro a medias que debo decirle a Sarah lo siento. No hay de otra, veneno no hay, solo mal sabor de flan o un buen sabor de flan y quizás eso se traduzca a que quizás no me odie en verdad; no me odie o sí. Hay un 50-50. Debo ir ahora a decirle lo que siento. Me levanto de la mesa dejando a posta mi bandeja al igual que la maestra y de inmediato me pongo a hacer lo que debo hacer.

Todavía no sé qué decirle, hay tantas posibilidades y si no… ¡Recuerda! No hay veneno, solo un mal sabor o un buen sabor de flan ¡No entendí un carajo! Se suponía que el flan debía saber bien y que no fuera veneno o podía saber mal y debía usar magia para alterar las cosas ¿era eso? ¡Por qué cresta le dije que sí entendí! O no era así la frase. Estoy jodida… La cabeza me duele (Creo que deberías ir al cuarto y fumarte un pucho) ¡no! No seai weona, voy ahora mismo al cuarto de Sarah a decirle lo siento. Di un grito de batalla bien bajito y a toda premura en mi andar fui a las habitaciones. Ya en el pasillo detuve mi correr a ponerme a pensar cuál era el cuarto de Sarah… Al fondo… a la derecha. (Sí, pendeja) Fui a la derecha y toqué a la primera puerta y nada, las chicas no sabían de ella, en la segunda lo mismo y ya para la tercera dije luego de golpear la puerta.

- Disculpe, Sarah se encuentra… - Alguien me abre la puerta y es una chica de ojos extraños… Es como si no tuviera esclera, pero si uno resaltables ojos negros. Además de cabello café claro con dos mechones de cabello amarrados de frente.

- Ninguna de nosotras es Sarah. –

- Ah, lo l-lamento… -

- ¿Alice, con quien hablas? – Es otra chica en la habitación la que habló.

- Con una niña que busca a Sarah. Eh, ¿a dónde fue? –

Fui corriendo y me oculté en la intersección de ambos pasillos, creo fue una pésima idea la verdad. (Perfecto, ya podemos volver al cuarto a fumar ya que te ves bastante agitada, el tabaco te ayudará)

- ¡NO! – Ese grito corto y fuerte sale involuntariamente de mi boca. No puedo, no puedo, quiero pedirle perdón, yo quiero que ella me hable, yo; yo… Ni siquiera sé dónde está su cuarto. (Ya olvídala, de seguro ella ya lo hizo, es más está feliz de ya no verte. Digo con eso aprenderás que no sirves para hacer amigos. Ni siquiera los necesitas. Ahora, ve al puto cuarto y ponte ser la Lorena que se supone ibas a ser aquí) Te gusta sabotearme, perra estúpida. Siempre lo quisiste de esa forma. Seguro creíste que era a la derecha, pero era en verdad a la izquierda. No puedo perder la oportunidad de saber si el flan es veneno o tiene buen sabor. ¡Era la izquierda! Qué tonta fui al creerte debo ir a toda prisa, el cuarto debe ser el primero de la izquierda. Di un par de golpe suaves y dije:

- ¡Sarah! ¡Sarah! ¿Estás ahí? Yo lo siento mucho, no quise ser tan grosera y… - pero nadie respondía. Por su puesto, no era su cuarto, pensé tan mal. Debería solo retirarme… Di un suspiro y apoyé mi cabeza en la puerta del cuarto vacuo.

- Al final sólo era flan de vainilla. – Dije eso sin nada de entusiasmo, pues, se acaba de ir con mi decepción.

- ¿Lorena? – Esa voz, solo alguien tiene esa voz tan gentil y armoniosa. Volteé para la derecha y era ella. Sarah. Mi corazón quería puro reventar, ahora era el momento de decirle perdón.

- Sarah, yo… - Cálmate, empieza por respirar menos rápido y mírala a los ojos. Okey, ya lo hago, miro a sus ojos rojos y digo:

- Sarah, por favor perdóname. Fui muy descortés y quiero que sepas que me gustó tu compañía el fin de semana pasado, me agradas. Por favor no me odies… - ¿Qué dirá?

- ¿Odiarte? Lorena, no te odio. Eso es absurdo, je, je. Pero debo decir que empezabas a actuar un poco extraño. No te vi en todo el domingo y el lunes me evitabas incluso hoy en el almuerzo y te fuiste así corriendo. Pensé que algo te pasaba y fui a buscarte pero creí que eso sólo haría que huyeras más, cuando tuve clases no te vi luego creí que te escondite o algo así. –

- Creí que no te agradaba luego de ser grosera contigo… -

- Ah, la verdad yo creí que había sido grosera, quizás hasta metiche y por el tono de tu voz había creído que pasé la raya y ya no quieras que siguiera hablando de eso, pensé que yo había estropeado la conversación. –

- No, no lo hiciste… Verás… Yo no soy buena haciendo amigos. Y ha pasado tanto tiempo y no sé cómo reaccionar a veces. No quería hacerte creer que no me agradas, eres la primera que me habla. Me agradas, Sarah. Siento haberte pensado que eras una metiche. –

- Descuida, no hay nada que disculparse, me alegra hablarte de nuevo, que estés bien… Ahora que estás aquí dime, ¿te gustaría estudiar uno de estos días juntas? –

- ¡Claro! Pero… (El pucho) No puedo ahora. ¿Te parece si yo te aviso?

- Sí. –

Se va a su ¿cuarto? Que estaba al lado del que yo estaba tocando la puerta. Qué pendeja, Lorena.

- ¿Ese es tu cuarto, Sarah? –

- Sí, para que la próxima toques en esta puerta. –

- Bueno lo tendré en cuenta. ¡Nos vemos luego, Sarah! -

- Lo mismo digo, Lorena. – Se despide con una sonrisa y entra a su cuarto.

Mi corazón salta de emoción. ¡Al final era un flan de buen sabor! Valió la pena, todo y fue satisfactorio el intento. Sarah quiere juntarse conmigo. Quiero saltar de la alegría como una conejita eufórica pero mejor no para evitar pasar vergüenza. Sólo me voy a mi cuarto y sigo con mi vida, mi vida como yo quiero y lo que yo quiero es que Sarah sea mi amiga. (Cometes un error, pero creo que me rindo por hoy no me voy a preocupar por ti hoy, ahora si ya acabaste de actuar como pendeja el pucho nos espera.) ¡Estupenda idea! Me fui a mi cuarto con esta idea en mente. Voy a hacer mi primera amiga bruja.

Me he pasado mucho tiempo haciendo este capítulo. Más que nada porque me ha costado tener algo convincente además de querer hacerlo más largo cosa que no pude. Estas vacaciones han sido bastante turbias, he pasado rabias con un examen que seguro reprobé, pasé una semana entera con mi mama y mi hermano. Y ahora tengo enyesado la mano derecha. Tengo pensado hacer máximo 25 capítulos y obviamente mi meta es que sean más largos. ¿Alguna brujita que les interese alguna mención o papel incidental? Tengo solo a dos que pondré en esos roles que no diré porque es spoiler. Recuerden que yo aprecio sus consejos, críticas, opiniones, quejas y demás todo en forma de review. Sepan que son importantes para mí. Me ayudan a mejorar en los fanfics.