¡Hola! Aquí les traigo ya el capitulo nuevo, me hubiera gustado subirlo antes, pero no tuve oportunidad de hacerlo. Ofrezco una disculpa a Basi, no pude tenerlo para antes del domingo D: lo lamento, espero y continúes leyendo este fic al terminar tus vacaciones (: Por otro lado, quiero agradecer a las personas que me dejaron sus reviews: Doremi Ku, Akisa, Luciaafromthesea, Dark-Kuchiki17, metitus, Basi, lovetamaki1, y por supuesto, a todos los demas Guest que se tomaron la molestia de comentar (: Es una lastima que ya no dejen poner un nombre de usuario :C En fin, las dejo que lean.
—dialogo
Cursiva: lo que piensa la protagonista
"" una exageración o una cita que se repite tal cual.
Disclaimer: Todos los personajes del Anime/Manga Bleach son propiedad de Tite Kubo, yo solo tome los personajes para adaptarlos a mi historia.
La historia es un mundo alterno.
Capitulo 4: Idiota
No me había quedado para ver el final de aquella escena color rosa. ¿Pero que estaba pensando cuando decidí espiarlos? Ese tipo de actitudes, no eran para nada propias en mí.
Además, ya había decidido quitar mis ojos de Kurosaki Ichigo. Con la escena que acaba de presenciar, me quedaba más que claro que el sentimiento entre ellos era mutuo. Yo no tenía nada que hacer en ese lugar, por lo que volví a casa antes que Orihime. Después de todo, seguramente ella estaría muy ocupada conversando animadamente con mi compañero de clase.
Entre al edificio y subí al elevador. Seleccione el piso numero 9 y me situé en unos de los rincones del elevador. Deje que mi cuerpo se resbalara hasta caer al piso y hundí mi cabeza entre mis piernas.
Un sentimiento de malestar inundaba todo mi ser. Sentía un vacío en el estomago y mi cabeza estaba en una dimensión desconocida. Incluso el tiempo que hacia de la planta baja a el noveno piso se me había hecho duradero.
El elevador finalmente se detuvo. Baje de él, saque la llave de mi bolsa y abrí la puerta.
Al entrar, fue como si mis pies tuvieran vida propia. De alguna forma termine en la suavidad del colchón de mi cama. Nunca antes había estado tan feliz de haber comprado ese colchón y estar ahora sobre el.
— ¿Qué pasa conmigo? — Me pregunte a mi misma.
Me sentía avergonzada conmigo misma. ¿Cómo podía sentirme de esta manera tan infeliz cuando debería estar sintiendo lo contrario? Debería estar feliz por Orihime.
Desde mi habitación, escuche el girar de la perilla de la puerta de la entrada.
— ¡Rukia-chan! ¿Estas aquí? —La alegría en la voz de Orihime era por demás notoria.
Levante mi cuerpo de la cama y Salí de mi habitación a su encuentro.
—Hola, Orihime…—
Si su voz sonaba alegre, la expresión de su cara no se quedaba atrás. Lucia radiante y llena de vida. Todo lo contrario a mí en estos momentos.
— ¡Nee, Rukia-chan! ¡No tienes idea de lo que me ha pasado hoy! — Exclamo tirándose al sillón grande de piel de la sala.
Incluso preguntar me daba miedo. Respire hondo y en automático deje salir la pregunta que sabía mas tarde me arrepentiría de haber formulado.
— ¿Qué te ha pasado? — Deje salir la pregunta rápidamente.
— ¡Hable con el! ¡El vino a buscarme! — Incorporo su cuerpo, camino hasta mí y me tomo de los hombros— Y no solo eso, ¿Sabes lo que me ha dicho?
Nuevamente respire hondo y pregunte.
— ¿Qué… que te ha dicho? — Cerré mis ojos, esperando aquella respuesta que no quería conocer.
—Me dijo que quería verme desde hace algún tiempo. Y que estaba aliviado ahora que me había encontrado— Pauso— Me dijo que llevaba cargando con algo desde el día que me vio.
Orihime introdujo su mano dentro de su bolso. Saco su mano de él, sosteniendo un objeto con la misma. Sonrió al mirarme y luego hablo.
— ¡Mira! ¡Me ha devuelto mi monedero! — Exclamo moviendo de un lado a otro el monedero que habíamos creído perdido el día de ayer. — ¿No es eso genial?
U-un momento…
—Orihime… ¿Ese era el motivo… por el que estabas tan feliz? — Pregunte incrédula. ¡Habría jurado por la escena, que Kurosaki Ichigo se le había declarado! — Solo porque… recuperaste tú monedero…
— ¿Eh? Pues…si. ¿Tu no estas feliz? —
— ¡Ah! ¡Por supuesto que lo estoy! Pero… sinceramente pensé que estaría feliz por otra cosa…— Hable mientras miraba a otro lado contrariada.
—Hmm— Musito pensativa— Bueno, te confieso que al principio tuve la ilusión de que Kurosaki-kun me buscaba para invitarme a salir o algo por el estilo— Un sonrojo se formo en sus mejillas— Pero al instante me convencí de que eso no podría ser posible— Sonrió.
—Ya veo— Dije— Pero, Orihime, ¿Por qué él tendría tu monedero?
— ¿Eh? Ah bueno, eso es porque…— Miro al techo como buscando la respuesta— Vaya, olvide preguntárselo— Rio apenada— Pero, ¿No crees que eso es lo de menos? Lo importante es que me lo ha devuelto, ¿Y sabes? ¡No le falta nada!
—Vaya, eso si que es una… muy buena noticia—
De un momento a otro sentí como mi cuerpo se volvía ligero, y el vacío de hace unos minutos, desaparecía poco a poco.
—No sabes cuanto me alegro, Orihime—
Sabia perfectamente que aquella alegría que externaba a Orihime, no era por el hecho de que tuviera de vuelta su monedero con ella. Mi alegría, era por que aquello que yo había creído perdido, aun no lo estaba.
A pesar de que sabia que no debía ilusionarme por ello, no podía evitarlo. Mi corazón se sentía tan aliviado en estos momentos, que no me importaba sonreír como estúpida ante aquella noticia.
Estaba consiente, de que la felicidad que sentía en estos momentos, seria corta.
— ¿Y sabes que es lo mejor de todo, Rukia-chan? — Cuestiono con una sonrisa.
Los cuestionamientos de Orihime comenzaban a darme miedo. La mire esperando que hablara.
—Lo mejor de todo es que, cada vez que lo vea, podre hablarle— Observaba su monedero, como si en el pudiera ver el rostro de Kurosaki Ichigo.
A esto me refería con eso de que la felicidad dura poco…
Después de que Orihime dijera aquellas palabras, nuestra charla termino y ella se fue a su departamento.
Estando sola, me dedique a leer los temas que expondría mañana con Uryuu. Fueron tantas las veces que había leído aquellas 9 paginas, que no me había percatado de cuando había anochecido.
Despegue mis ojos de la lectura y los frote con suavidad. Mire el reloj de mi celular; pasaban de las 8 de la noche.
Note mi boca seca y opte por ir a la cocina por una taza de te.
Esto de estudiar me consume…
Era extraño el no tener a Orihime cerca. Todo el lugar se sentía silencioso. En los momentos como este, era cuando recordaba como de silenciosa era mi vida antes de conocerla.
El sonido de la tetera hirviendo logro sacarme de mis pensamientos. Con cuidado, retire la tetera de la estufa y serví dos tazas con agua. Reí ligeramente al notar lo que acaba de hacer por costumbre.
Tome el celular y tecle en el "¿Te apetece una taza de te?" con el nombre de Orihime como destinatario.
La puerta de mi apartamento se abrió, entrando por ella Orihime.
—Si, me apetece— Dijo dejándome ver una de sus tantas sonrisas dulces.
El resto de la noche lo pase recordando cosas del pasado con ella. Dadas las 10 de la noche ella volvió a su apartamento y yo volví a mi libro.
—Rukia-chan…— La voz de Orihime entraba como un susurro a mi cabeza.
Abrí mis ojos con pesar. Me había quedado dormida en el escritorio sin darme cuenta. Levante mi cabeza de encima del libro y bostece.
—Buenos…días— Salude aun entre bostezos.
—Rukia-chan— Hablo con preocupación— Tu cabello y cara son un desastre. ¿No me digas que estudiaste hasta tarde?
— ¿Eh? — Toque mi cara con mis manos, podía sentir las marcas del libro en ella. —No lo se, no me acuerdo de la hora en que me quede dormida.
—Bueno, será mejor que tomes un baño— Ayudo a levantar mi cuerpo adormilado de la silla— Anda, mientras alistare tu ropa.
Mi cuerpo se encontraba en estado automático. Por lo que obedecí mientras cerraba la puerta del baño y abría las llaves de la ducha. Con el agua fría corriendo por mi cuerpo, mis ojos al fin lograron ver con claridad.
Salí del baño después de 15 minutos. Orihime había dejado la ropa que me pondría sobre la cama. Me vestí, seque mi cabello con la toalla y camine a la cocina.
Después de desayunar en compañía de Orihime como cada mañana, tomamos un taxi y llegamos a la escuela.
Fue cuando nuevamente tomamos caminos diferentes, "¡Saluda a Kurosaki-kun de mi parte!" fueron las ultimas palabras de Orihime antes de separarnos.
Si claro, como si eso fuera posible…
Tras caminar un rato, finalmente llegue al salón.
La mayoría de mis compañeros ya habían llegado, por lo que obtuve saludos de "Buenos días Kuchiki-san" apenas entrar.
Salude y me senté. Mire por el rabillo de mi ojo derecho, Kurosaki Ichigo se encontraba hay. No pude evitar el escanearlo con desmesura.
Tenía un cuerpo envidiable y estaba segura que más de una persona, incluyendo hombres, lo consideraban un chico atractivo.
¿Qué clase de persona eres… Kurosaki Ichigo?
—Kuchiki-san, Buenos días— Saludo Uryuu tomando asiento detrás mio.
— ¡Ah! Uryuu, Buenos días— Devolví el saludo
— ¿Lista para la clase de Anatomía? —
—Claro— Conteste mostrando seguridad.
La profesora hizo acto de presencia en el aula. Todos los que estaban de pie, tomaron asiento rápidamente. Saludamos al unísono.
—Buenos días— Devolvió el saludo con una sonrisa— Muy bien, ¿Quién será el primer equipo en exponer?
—Seré yo— Kurosaki Ichigo levanto la mano y se levanto de su asiento.
—Muy bien, la clase es tuya— Dijo la maestra tomando asiento en el lugar de Kurosaki— Tienes 15 minutos.
Él se posiciono al frente de la clase, dejo su libro en el escritorio y luego comenzó a hablar.
Siendo sincera, durante los 15 minutos que estuvo al frente, no pude quitarle la mirada de encima, y no porque el chico estuviera que se caía de bueno, si no por que su forma de hablar era absorbente, su tono de voz era atrayente, sus ademanes eran los correctos y no estaban para nada exagerados. Su léxico era abundante, su manera de hablar era clara, coherente y ordenada. La seguridad que tenia sobre si mismo había salido a relucir.
Todos lo miraban atentos y a la expectativa de que seria lo siguiente que diría, como lo diría y que expresión haría (en especial las chicas, me incluyo) Inclusive la doctora Unohana, lo miraba maravillada y mantenía una media sonrisa en el rostro, se notaba que estaba complacida con el trabajo que estaba realizando el chico.
Mire a Uryuu. Me sorprendí cuando note que tenía una sonrisa en su rostro, una sonrisa más bien socarrona. Parecía divertido y ansioso por que fuera su turno o mas bien nuestro turno.
Nuevamente fue absorbida por aquella forma de hablar tan persuasiva e irresistible. Me fue imposible el no escudriñar su rostro (era ahora o nunca) y pude notar, que su mirada, aquel color de ojos dorados, brillaban mas de lo normal, se veía que disfrutaba lo que estaba haciendo.
También, pude notar que las medias sonrisas, le hacían ver tan pero tan jodidamente sexi y asquerosamente atractivo. Si no dejaba de sonreír de esa manera, seguramente la temperatura comenzaría a subir en el salón de un momento a otro, sobre todo en la parte de atrás, que era donde residían la mayoría de las chicas, quienes a juzgar por la forma en la que lo miraban ahora, parecía que se le lanzarían en cualquier momento.
Debes en cuando, sacaba su lado humorístico que hasta ahora me había sido desconocido.
¿Quién hubiera imaginado que ese chico tan egocéntrico tenia tan buen sentido del humor? si tan solo fuera así la mayor parte del tiempo, todo seria diferente.
Era más que obvio que había estudiado el tema, y no solo eso, lo había dominado por completo. Había abarcado todo los contenidos sin dejar un solo espacio o hueco entre ellos y lo había hecho de la forma más entendible posible. Contestaba sin vacilación alguna a cualquier cuestionamiento de los alumnos, incluyendo a los de la profesora.
—Muy bien Kurosaki, has usado tus 15 minutos de una forma satisfactoria— La doctora se levanto de la silla y camino al frente. — ¿Quiénes son los próximos?
—Nosotros— Dijo Uryuu poniéndose de pie y caminando al frente.
Tan solo escuchar ese "nosotros" me hizo sentir como si mi sangre subiera la cabeza de golpe.
Estaba nerviosa. Kurosaki Ichigo había logrado ponerme nerviosa tras ver su exposición.
¿Cómo iba a superar el trabajo que acababa de realizar aquel chico?
Me situé al frente junto Uryuu, quien se encontraba conectado la laptop al cañón. Nosotros, a diferencia de Kurosaki, habíamos decidido hacer diapositivas sobre el tema, mostrando imágenes y un poco de texto.
Una vez ya todo listo, la profesora dio la orden de que comenzáramos.
—Kurosaki es bueno, y yo mejor que nadie lo se, pero tú y yo… lo superaremos—Hablo con convicción Uryuu antes de comenzar cerca de mi, con la intención de que solo yo lo escuchara.
Uryuu, comenzó dando la introducción acerca del tema. Apenas comenzar, toda la atención de la clase estaba sobre el. Su forma de explicar los aspectos que a continuación expondríamos, era explicita, breve y practica.
Su léxico igualmente era abundante. A diferencia de Kurosaki, Uryuu elegía más cuidadosamente los términos que usaba al hablar. Caminaba con total despreocupación por los espacios que había entre filas, haciendo movimientos de manos y alzando debes en cuando la voz.
Se le podía ver seguro. Apenas me dedico una mirada y supe que debía comenzar a hablar.
Las palabras comenzaban a salir de mis labios por si solas. Nunca antes me había preocupado en como me veía la hora de hablar frente a un grupo de personas, pero en este momento si que lo hacia, incluso sentía una especie de cosquilleo en mi estomago que nunca antes había sentido.
A pesar de tener aquella sensación extraña, me asegure de que lo que estuviera emitiendo fuera coherente y entendible. Me cerciore de que mis movimientos de manos y cuerpo fluyeran y se adaptaran conforme a la situación y más importante, me asegure de no cruzar mirada con Kurosaki Ichigo, estaría hecha un lio si eso llegara a pasar, cosa que absolutamente no permitiría.
No tuve necesidad de alzar la voz, el silencio que había en el salón, era un signo de que tenia toda la atención de mis compañeros.
Con la ayuda de Uryuu, contestamos todas y cada uno de los cuestionamientos de la profesora y de uno que otro alumno.
Sorpresivamente resultamos ser un buen equipo. Nuestra comunicación fue a base de miradas, de esa manera era como nos turnábamos al hablar.
Apenas dimos por terminado el último tema cuando nuestro tiempo de 15 minutos llego a su fin.
La profesora camino hacia nosotros y nos miro con una expresión de satisfacción.
—Ha sido una placentera explicación— Aplaudió— Buen trabajo en equipo— Agrego con una sonrisa amable— Parece que este año habrá mucha competencia.
Uryuu y yo volvimos a nuestros asientos. Ahora que ya no estaba al frente me sentía relajada.
—Tu trabajo fue formidable Kuchiki-san— Dijo Uryuu detrás de mí
—Gracias, lo mismo digo para ti— Sonreí
Después de nosotros, quedo tiempo para que expusiera un equipo más, cuya exposición fue todo un desastre, a ambos integrantes se les olvido lo que tenían que decir, a pesar de que anteriormente ya habíamos expuesto. Terminaron en menos de 10 minutos y eso sin decir toda la información. No pude evitar sentir pena por ellos.
—Hasta aquí llegan las exposiciones por hoy. Felicito a Kuchiki y a Uryuu, los dos lo hicieron muy bien. Kurosaki, me gustaría hablar contigo un momento a solas, te espero en la sala de profesores— El timbre índico el final de la clase— Nos vemos mañana. Estudien los siguientes 3 capítulos.
La profesora salió del salón y Kurosaki Ichigo detrás de ella.
¿Qué será lo que tendrá que decirle?
Tuvimos hora libre, tiempo que aproveche para ir a tomar un poco de agua y desperezar mi cuerpo. De regreso, tome asiento en unas bancas que estaban cerca del aula.
Era la única de todo el salón que estaba sola, la mayoría de mis compañeros platicaban de manera amena entre ellos, reunidos en grupos pequeños alrededor de las mesas.
Recargue mi cabeza en la mesa. No era lo mio tomar la iniciativa en conocer a una persona.
Con la cabeza recargada en la mesa, vi a lo lejos a Uryuu, era el único que quedaba en el salón, estaba leyendo un libro, por lo que preferí darle su espacio y no molestarlo.
Alcé mi cabeza cuando sentí la presencia de alguien tomando asiento en la mesa en la que me encontraba. Intente disimular mi expresión de sorpresa cuando supe que la persona con la que compartía mesa era Kurosaki Ichigo.
El chico estaba sentado frente a mi, de modo que no me daba la cara, solo podía ver su perfil, di gracias a Dios por eso. Cargaba su libro de anotomía con el, objeto en el cual poso toda su atención.
Verlo de nuevo me hizo querer saber que era lo que la doctora le había dicho en privado, pero como era obvio, no se lo preguntaría, no le hablaría, ni tampoco esperaría que él lo hiciera, las palabras que él había dicho en la ceremonia de bienvenida, aun las tenia muy presentes.
—Ku-Kuchiki-san, ¿Podemos sentarnos aquí? —
De la nada apareció un trio de chicas. Sus rostros me parecían conocidos pero no recordaba haber escuchado sus nombres. Seguramente eran compañeras mías de clase.
—No veo el por qué no puedan—Dije haciendo espacio
Sonrieron entre ellas con alivio y tomaron asiento.
— ¡Tu exposición fue genial Kuchiki-san! — Exclamo una seguida por las demás que asentían la cabeza a modo de estar de acuerdo.
—Gracias. Tuve un buen compañero de equipo, no puedo quedarme con todo el merito— Dije
—Ku-Kurosaki-kun, t-tu exposición… me gusto mucho— Hablo con notoria vergüenza una de las tres chicas. Su cara había tomado un rojo intenso.
Mire a Kurosaki, esperando algún tipo de respuesta, pero el no dijo nada, solo se limito a continuar con su lectura como si nada.
¿Pero que le pasa? Mínimo se contesta un gracias por educación.
— ¿Te pasa algo a Kurosaki-kun? — Pregunto contrariada una de las chicas.
El chico soltó un suspiro cansado.
—No
Las chicas se miraron entre si decaídas.
— ¿Por qué no intentas ser un poco mas amable? — Dije con un tono de molestia.
No había podido quedarme callada, su actitud de "soy demasiado para ustedes" me tenia harta.
El chico cerró su libro y coloco su mirada sobre mí.
— ¿Me hablas a mi? — Pregunto haciéndose el desentendido.
Me limite a mirarlo fijamente, dándole a entender que era obvio que le hablaba a él.
—Metete en tus propios asuntos… enana—
Sentí como mi cuerpo se acaloraba del enfado que me provocaba aquel tipo. Mantenía una expresión de burla en su rostro, se había atrevido a llamarme de una forma que nunca antes habían hecho, al menos no de frente.
— ¿Co-como me… dijiste? — Cuestione con un tic en mi ojo.
Él se puso de pie, coloco su libro debajo de su brazo, giro levemente su cabeza por encima de su hombro y con expresión socarrona me miro.
—Nos vemos enana— Formo un ademan de despedida y se alejó.
Me sentía tan humillada y tan idiota, ¿Cómo era posible que aquel estúpido de cabeza naranja me hubiera parecido atractivo hace unos momentos? Definitivamente lo había juzgado mal, no era más que un idiota.
—Ku-Kuchiki-san… ¿Estas bien? — Pregunto una de las chicas con timidez.
Mi cuerpo había comenzado a temblar de la molestia que sentía en ese momento. Como pude forme una sonrisa forzada y le dije "Estoy bien"
Las clases siguieron su curso, al igual que mi enojo hacía mi compañero de lado, quien parecía muy quitado de la pena.
¡Argh! ¡Es un idiota!
— ¿Te encuentras bien Kuchiki-san? — Pregunto Uryuu extrañado— Hoy luces un poco tensa.
—Descuida, estoy bien— Dije relajando mi cuerpo.
Era verdad, desde que por primera vez había cruzado palabra con aquel idiota de cabeza de zanahoria, me había puesto muy tensa.
¿De verdad me importaba mucho que me hubiera puesto aquel apodo? O ¿Era más bien desilusión?
Tal vez, en el fondo sentía desilusión de que aquel chico que en un principio había descrito como misterioso y genial, no era más que un idiota egocéntrico, solo tal vez… en el fondo fuera ese el motivo de mi enojo.
El timbre que daba por finalizadas las clases, me trajo de vuelta a la realidad. Tome mis cosas y Salí del salón, tenia que buscar a Orihime para ir juntas al trabajo.
Justo a la salida me tope a Uryuu con el ahora bautizado por mí como "idiota" de Kurosaki Ichigo. Sonreí a Uryuu y me despedí con un ademan.
No tarde en encontrar a Orihime, estaba esperando por mí en la puerta principal. Me acerque a ella y coloque mi mano sobre su hombro tomándolo por sorpresa.
—Vámonos, Orihime— Dije al tiempo que comenzaba a caminar a la cera en busca de un taxi.
Cogimos uno y le pedimos que nos llevara a la zona centro. Bajamos a una cuadra antes de llegar a nuestra boutique "Xcution" lugar en el que ambas habíamos invertido y del que ambas éramos dueñas.
Vendíamos ropa que era diseñada especialmente por Orihime, la verdad se le daba a las mil maravillas eso de crear nuevos estilos de prendas. Por mi parte yo me encargaba de todos los asuntos en cuanto a la administración y ventas.
La mayor parte del tiempo teníamos alto numero de ventas, se había convertido en un lugar muy concurrido por jóvenes y adolescentes, que era en los que Orihime basaba mas sus estilos.
Nos pasábamos a revisar que todo estuviera en orden cad días a la semana, habíamos dejado encargado el lugar a un muy buen personal que era de confianza.
—Hola — Salude al entrar a los empleados.
—Kuchiki-sama, Inoue-sama, es un gusto tenerlas por aquí— Hablo la supervisora, Halibel.
Siempre me había parecido una persona respetuosa y seria, al igual que dedicada a su trabajo, por esas características que ella poseía, Orihime y yo habíamos acordado dejarla como supervisora de nuestra tienda.
—Reuniré a todo el personal —
—No será necesario por ahora Halibel, gracias— Dije— Yo solo vengo de paso, Orihime se quedara a trabajar, se las encargo.
—Entendido Kuchiki-sama— Dijo— Le pediré un taxi.
—Gracias, Halibel— Agradecí con una sonrisa— No llegues tan tarde Orihime.
— ¡Hi! — Obedeció como una niña
Subí al taxi que Halibel había pedido, le indique la dirección y finalmente llegue a casa. Salude a Takeru-san, quien como siempre, estaba cuidado de la entrada y ayudando en todo lo que pudiera a los habitantes del edificio.
Antes de tomar el elevador, revise mi buzón, checando que no hubiera correspondencia; no había nada.
Note como los empleados de limpieza buscaban a Orihime a un lado mio, no preguntaron por ella, así que no me había molestado en despejar sus dudas acerca de donde podía estar.
Llegue al elevador y subí a él, estaba vacío. Las puertas siempre tardaban en cerrar aproximadamente unos 10 segundos, en ese tiempo aproveche para seleccionar el piso al que iba y recargarme en la pared de vidrio esperando a que las puertas se cerraran.
Estando a punto de cerrarse, alguien coloco su mano entre ellas evitando que el elevador se moviera, por lo que nuevamente se abrieron.
—Por poco—
Esa voz… la he escuchado antes…
Por aquellas puertas, apareció la persona que menos esperaba ver.
Cuando sus ojos se encontraron con los míos, su expresión me dejo ver que estaba igual de sorprendido. No podía creer lo que mis ojos veían.
¿Qué demonios… hace aquí… Kurosaki Ichigo?
El próximo capitulo sera narrado desde el punto de vista de Ichigo. ¡No se lo pierdan! Y bueno, ya saben, publico cualquier día de la próxima semana ;D ¡No olviden dejar su review! No saben cuanto animan (: ¡Nos vemos, cuídense, chaau!
