Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, solo me atribuyo la historia
Capítulo IV
"Cometiendo errores"
...
Huí hasta el refugio de mi bulbosa y vieja camioneta, sentándome de forma brusca
— Qué vergüenza… ¡qué tonta! — Me llevé una mano hasta el rostro y me lo restregué con molestia.
¡Ya! Está bien. Me quedé quieta y miré con atención el volante. Ya no volvería a suceder, él no se merecía mis disculpas ni mis modales, solo mi ignorancia. Lo acababa de demostrar ahora y comprobé mi hipótesis de que nunca iba a poder llevarme bien con él.
Luego de pensar aquello, respiré más aliviada poniéndome en marcha para volver a casa.
-o-
El resto de la semana se pasó normal, evité al imbécil y los almuerzos se me iban en conversaciones superficiales con Jessica. La cual estaba más que contenta porque el prospecto a devorar la había invitado a dar una vuelta en su motocicleta. Sí, una vuelta para follar será.
Jessica no tenía vergüenza ni pudor alguno al decir delante de mucha gente que tenía que depilarse, que tenía que comprar lencería, que tenía que aprender del kamasutra, que tenía que bla bla blá…
Yo solo hacía que la escuchaba, pero mi mente divagaba lejos, muy muy lejos de ella.
Solo esperaba que no le rompiera el corazón el muy estúpido, aunque lo dudaba seriamente.
-o-
Llegó el viernes, donde sería la tan ansiada cita de Jessica y me desentendí de aquello, yo ya había cumplido con advertirle que ese chico no era una persona de fiar. Algo había en él, pero yo no tenía ni el interés ni los ánimos de averiguar el qué.
Por lo menos esta semana no me molestó ni trató de tocarme de nuevo, lo cual agradecía hasta el cansancio, en las clases de biología lográbamos estar amenamente y él colaboraba…a veces.
Cerré el libro y lo tiré sobre mi cama para sacar del horno las enchiladas de pollo cuando pasó el tiempo.
Iba a sacar con éxito las cosas calientes en el momento que sonó el teléfono y me desconcerté, quemándome el dedo.
— Ay mierda— me chupé el pulgar y dejé la fuente caliente en un mueble para ir a contestar, ya que el aparato no dejaba de sonar.
— ¿Hola? — Miré mi dedo, iba a quedarme una fea ampolla.
— Hola ¿Bella? — Era Jessica. Fruncí el ceño mientras miraba hacia el reloj cercano. Era temprano para que volviera, pensé.
— Sí, ¿Jessica? — Lo sé, fue ridícula mi respuesta pero no quería hacer la inapropiada. Escuché su voz con detenimiento, había estado llorando y un sollozo quebrado me lo corroboró— ¿estás bien? ¿Qué sucedió? — Me preocupé de que le hubiese hecho algo.
Lloró un poco más antes de contestarme, poniéndome de los nervios.
— No… no estoy bien… no fui capaz de montarme en la moto… Bella desperdicié mi oportunidad, soy una fracasada— respiré aliviada de que fuera eso
El resto de la llamada traté de calmarla y decirle que no pasaba nada y cosas así. Peor aún que nunca se me ha dado eso de consolar
Finalmente colgué cuando se hubo tranquilizada y pensaba subir a continuar con mi lectura, pero justo llegó Charlie.
Desanduve mis pasos y serví la cena para ambos; bebía de mi refresco cuando él habló
— Bella… es viernes— dijo de la nada generándome un fruncimiento de ceño.
— ¿Y? — Me miró como si fuera obvio
— Sal, llevas casi un año aquí y jamás has salido o hecho algo… siento como que te dejo demasiado sola— murmuró con voz áspera lo último y rodé los ojos
— No me gusta salir y no me molesta estar sola— alcé mi refresco y lo apunté— soy muy parecida a ti en eso— bebí y él solo miró a otro lado exasperado.
— Supongo que no es lo único en que te pareces a mí— dijo dándose por vencido con una breve sonrisa. Sabía que se refería a lo terca.
— Salud por eso— sonreí antes de beberme todo lo que quedaba en la botella.
— Iré a ver TV, ¿vienes? — Ofreció después de haber sonreído ampliamente. Sonreír lo hacía ver mucho más joven, casi nunca lo hacía.
— Ajá, voy en un minuto— asintió poniéndose de pie y caminando a la sala.
Levanté la mesa y lavé la loza rápidamente antes de ir a ocupar un lugar en el sofá.
Veíamos una película de acción cuando me percaté de que él roncaba, tan metida estaba que no lo noté hasta ahora.
Saqué una vieja manta del armario en los cortes comerciales y lo cubrí con ella.
Cuando terminó la cinta lo desperté y aún soñoliento se dirigió a su habitación. Parecía un niño, muchas veces.
Seguí sus pasos unos cuantos minutos después.
-o-
Eran las tres de la mañana y yo seguía leyendo la novela, mientras oía de fondo una melodía en mi viejo reproductor de música.
Entonces escuché por sobre la música, y la lluvia, el rugido familiar, parecido al que hace una moto y me congelé por un instante, pero luego razoné.
Él no podría venir a mi casa a estas horas, eso era más que obvio. Por lo que no presté atención y continué moviendo mi pie al ritmo, sonriendo feliz. ¿Para qué iba a querer salir?
En algún punto me dormí y solo fui consciente de nuevo cuando algo me hacía cosquillas en la cara.
Abrí perezosamente los ojos y noté el libro que ayer leía junto a mí, las páginas se movían con mi respiración rozándose con mi piel. Eso era lo que me molestaba.
Lo aparté con pereza y no levanté mi cara del colchón, tenía demasiada flojera como para vestirme y por suerte era sábado, por lo que me quedé un buen rato ahí, dormitando y mirando a la nada hasta que por fin decidí levantarme.
El día siguiente se pasó de la misma manera, sin nada digno de mención.
-o-
Salté de mi cama lanzando las frazadas a cualquier lugar lejos de mí.
— Oh Dios, oh Dios— recogí mi ropa y mientras me la ponía a toda prisa cepillaba también mis dientes.
Solo quedaban veinte minutos para que las clases comenzaran y eso era lo que me llevaba llegar al instituto.
Me peiné a medias y corrí escaleras abajo con la mochila en un hombro.
Cerré la puerta y me subí a mi camioneta. Por suerte, el motor sí encendió.
Llegué unos tres minutos tarde y apurándome lo suficiente logré ingresar sin percances a mi primera clase.
Me desplomé en el asiento y no lograba sacar cuentas de cómo es que lo había logrado sin caer.
Jessica apareció por la puerta realmente abatida y quise rodar los ojos, estaba segura de que había sido mucho mejor que jamás se logró subir a esa moto.
— Jess… ¿cómo estás? — Se dejó caer como peso muerto en la silla
— ¿Cómo crees? Todo se burlarán de mí, soy tan patética— dijo acostando la cara en la mesa
— Nadie se burla Jessica… quizá fue lo mejor — me quise morder la lengua por soltarlo sin anestesia, lo sutil y yo no nos llevamos bien.
— ¿Lo mejor? ¿Cómo puede haber sido eso lo mejor? — Podría jurar que casi se pone a llorar
— Quizá…— ¡arréglalo! — hubiera habido un… ¿accidente?— Murmuré como pregunta y ella pareció calmarse un poco.
— Eso pensé— susurró mirando la mesa
— Creo que fue lo más inteligente— asentí con la cabeza tratando de hacerla sentir más sosegada
— Supongo que sí, bueno, habrá otras posibilidades— añadió volviendo a ser la misma de antes
Moví afirmativamente tratando de callarme para no decirle que Mike le daría muchas, pero Edward… lo dudaba, igual como dudaba que tuviera corazón. Ya que dejó por ahí tirada a Jessica.
En las clases ella volvió a ser parlanchina de esto y lo otro y como siempre, me aparté de la conversación al igual que pasó en el almuerzo, con la diferencia de que antes de centrarme en mis garabatos eché una rápida vista a la cafetería, encontrándome con un par de ojos mirándome fijamente.
Era él.
Por alguna razón me le quedé viendo un instante más antes de bajar la vista a mi cuaderno, solo podría definir aquello como extraño.
Ahora me tocaba biología con Cullen y traté de aligerar mi ánimo, no me hallaba feliz de estar con él en esta clase, pero ya no podía hacer nada más que resignarme; por lo que con un suspiro caminé hasta el siguiente salón después de despedirme escuálidamente de las chicas.
Se preguntarán por qué sigo con ellas si no me agradan del todo, pues bien, ni yo misma lo sé. Quizá solo sea la costumbre, o el que a pesar de no encajar con ellas, no me hacen sentir incómoda o mal con ninguna mirada y eso es algo que de veras agradezco.
Cuando entré, ya estaba en su puesto y jugaba con sus dedos, podría decir que hasta parecía nervioso.
Ignoré ese hecho y pasé por detrás para sentarme.
Dejé mi bolso en el piso y continuaba igual y no es por nada, pero como que me anduvo preocupando verlo así… no era normal, se veía vulnerable y esa máscara arrogante se le había caído relativamente de las facciones.
Recién entonces noté que dije máscara… él no se oculta tras una, porque no la tiene es como es… ahí vamos de nuevo Isabella confiando en las personas.
Odio ese estúpido defecto.
Sin embargo, no pude evitar lo que hice a continuación.
— ¿Estás bien? — Sí, lo dije y a pesar de que no quería preguntar lo hice. Y él pareció tan sorprendido como yo. ¡Bravo!, una reacción diferente a la arrogancia natural.
— Eh…— me miró con el ceño fruncido como si tratara de adivinar el chiste o que las palabras salieran de su boca— lo estoy— determinó por fin, aún viéndome con intensidad.
Asentí avergonzada. ¿Desde cuándo lo que a le pase es problema mío? Eres tan estúpida Isabella.
Con disgusto puse mi entera atención en la clase e ignoré la ligera punzada de compromiso. A pesar de que no conocía al chico podría advertir que estaba mintiéndome.
Ahí vamos de nuevo. ¡Qué él no me importa!
Resoplé frustrada reprendiendo a mi mente y estúpida conciencia, siempre el mismo problema, le creo demasiado a la gente y me preocupo incluso cuando no debo hacerlo. Suspiré.
El resto de la clase la pasé esperando que su pie dejara de golpear el piso y que su gesto nervioso se suavizara. Ninguna de las dos cosas ocurrió al terminar la hora.
Me tardé metiendo los bártulos dentro de la mochila y cuando alcé la vista el aula estaba vacía.
Salí jugando con las llaves al frío viento que se empeñaba en colarse debajo de mis ropas. Meditaba en lo que haría hoy para cenar cuando advertí una figura oscura sobre algo que no lograba describir. Maldita neblina.
Después de un escrutinio breve descubrí que era Cullen sobre su moto, con la cabeza escondida entre los brazos.
Sin que diese la orden mis pies tomaron otro rumbo.
Mis pisadas se desviaron al muchacho de aspecto afligido.
Me faltaba poco por llegar hasta su posición cuando decidí que no tenía por qué preocuparme, él no me importaba.
Fruncí el ceño andando sobre mis pasos y dándome la vuelta.
— ¿Isabella? — Escuché su voz y me congelé en mi huida. Me debería ir, sí, eso debería hacer pero no es lo… ¿correcto? Ya estaba ahí así qué ¿qué más da?
— Bella— le corregí con un suspiro antes de decidirme a mirarlo. Había algo en su rostro que demostraba ansiedad. Me enfureció el darme cuenta de lo tan pendiente que estaba de él. Creo que al final de todo no soy nada diferente al resto de las chicas. Asintió ante mi respuesta sentado en su motocicleta— ¿tú… estás completamente bien? Quiero decir, sé que me respondiste pero la verdad no parecías convencido— estoy segura que soné patética a pesar que me esforcé en explicarme
— ¿Caminabas hacia aquí? — Ignoró mi pregunta formulando otra a cambio mucho más vergonzosa. Su tono poseía cierto matiz de incredulidad que me hizo pensar si realmente tenía que estar aquí hablando con este perfecto extraño y estrafalario chico.
Obviamente la respuesta era no.
— Sí… yo, solo quería cerciorarme de que estás… bien— terminé encorvándome entera como si de esa forma la vergüenza de decir lo que realmente quería decir se fuera o, tal vez esperaba desaparecer.
Su gesto se tornó adusto
— Te dije que sí— desvió su atención a algún punto lejos de mí
Yo no le creía ni media palabra de lo que decía, ¿Por qué me interesaba? ¿Por qué simplemente no me iba?
Me quedé de pie por largos minutos en donde solo el viento flotaba alrededor de su cuerpo y el mío.
— ¿Seguro? — Inquirí cuando ya no pude seguir mirando ese rastro de molestia en su cara. Mi voz apenas era un susurro al preguntarle
— ¡Te he dicho que sí! ¡Joder! ¡¿Tienes problemas para entender!? — Su reacción fue violenta y me provocó un horrible sobresalto. Me gritó y eso era todo.
Caminé de regreso exigiéndole a mis piernas velocidad, reprendiéndome por ser tan tonta. Pero cómo dicen por ahí de los errores se aprende.
Abrí la puerta de mi camioneta de un tirón solo para verla cerrada un segundo después.
Apreté los ojos y conté hasta mil rogando por una paciencia que sabía no tenía. Me di la vuelta y ya no intenté ser amable, lo maté y rematé con mi mirada. Dentro de mi enojo logré captar un rasgo de arrepentimiento en sus facciones
Bufé, como si Cullen pudiera sentir eso.
— Escucha Bella— comenzó sin que yo le diera confianza para hablar.
— Isabella— corregí resoplando por lo bajo, supongo que acababa de darle pie a una conversación.
— ¿No me habías dicho que era Bella? — Preguntó contrariado aún apoyado contra mi puerta, impidiéndome marchar como deseaba hacer.
— Sí, pero cambié de opinión. Quiero Isabella ahora— su rostro fue casi cómico y yo me crucé de brazos después de intentar abrir— ¡Déjame en paz! — Refunfuñé concentrando mi ira y la picazón en la palma de la mano por el ansia que me entró de pegar a alguien.
— Isabella, Bella, ¡Swan! — Me miró algo impaciente— no quise gritarte— bufé mientras lo miraba irónicamente.
— Lo hiciste, por lo que sí quisiste— interrumpí sin inmutarme por la poca paciencia adiviné tenía.
Chascó la lengua fastidiado corroborando mi observación.
— ¿Puedes dejarme hablar? — Preguntó fingiendo calma.
— Adelante, no tengo nada mejor que hacer que detener mi mundo para oír al grandioso Cullen— hice señas con mis manos mientras mi voz salía mucho más sarcástica de lo que planeé. Me dio la espalda y antes de que siquiera intentara abrir la puerta se volteó hacia mi nuevamente, agarrándose los cabellos.
— Me irritas Swan ¡Joder! — Refunfuñó al borde de un colapso y me tragué la risa.
— Joder es una mala palabra deberías dejar de de— me tapó la boca con su mano e hizo el gesto de silencio antes de soltarme. Me removí molesta.
Tomó una gran bocanada de aire y la exhaló lentamente antes de fijar su atención en mi rostro malhumorado.
— Lo…si…— resopló frustrado— lamento haberte gritado, tú no tienes la culpa esta vez… es solo que…— frunció el ceño mientras miraba el piso. Él acaba de disculparse Bella, lo que dijo que jamás haría y tú, cabeza de chorlito solo puedes pensar en qué le atormenta ¿en serio?
No sabría decir cuál de los dos estaba más molesto.
— Mira— me relamí los labios— sé que no nos llevamos en lo absoluto bien— gané su atención— pero me han dicho que soy buena oyendo…no sé, si quieres podemos… hablar— finalicé luchando por parecer un poco amigable si quiera. Vi como su ceño se fruncía cada vez más y solo esperé. No tenía idea de por qué le había dicho aquello, pero ya estaba hecho.
Aproveché de echar una mirada alrededor mientras él pensaba. El aparcamiento estaba casi vacío y solo quedaban algunos coches, contando el mío.
Volví a verlo cuando sentí sus ojos fijos en mí.
— En realidad no sé por qué carajo estoy haciendo esto— murmuró por lo bajo, pero fui capaz de oírle.
— Si no quieres es no y ya, tampoco estoy obligándote. Y si decides que no quieres hablar, me iré. — Espeté las reglas del juego. Sonrió levemente.
— Yo quiero hacerlo— masculló— pero no sé cómo… hablar— soltó avergonzado.
— Solo dejas que las cosas que piensas fluyan y ya.
— ¿Y si son estupideces? — Sus ojos parecían de algún modo más verdes.
— No se las diré a nadie, además ¿quién dice que siempre hay que hablar con sentido? El cerebro a veces une ideas sin que tengan nada en común— me encogí de hombros notando cómo la tensión que siempre nos envolvía al momento de cruzar palabras iba decreciendo.
— Supongo que eso es cierto— alzó las cejas y no noté lo cerca que estábamos hasta que la asquerosa lluvia me hizo inclinar hacia atrás y mirar molesta el cielo. Él copió mi gesto.
— Si quieres podemos…— señalé mi camioneta y comprendió a lo que me refería por lo que sin decir nada caminó hasta el asiento del copiloto.
Nos sentamos ahí a ver la lluvia resbalar por el parabrisas sin que ninguno dijera nada.
— Yo… supongo que estoy algo nervioso— susurró interrumpiendo mis cavilaciones, en las cuales me reprendía por la estupidez que hacía justo ahora. Lo observé esperando que continuara ¿o quizá debo preguntarle? Pensé.
No hizo falta, él continuó.
— Creo que puede ser algo que me molesta— se rascó la nuca incómodo— es extraño decir estas cosas en voz alta— parecía sorprendido— tengo una hermana— apretó los labios— se llama Alice y… es cierto que sí la quiero— realmente parecía incómodo al hablar de sus sentimientos. Se quedó un momento en silencio mirando por el mojado vidrio
— Ella cree que puede controlarme— sonrió sin humor— y que yo debo obedecerla. Está convencida de que me puede cambiar— apretó la mandíbula tensando todo su cuerpo.
Simplemente lo escuché callada.
Suspiró.
— Realmente no creo que pueda y no sé qué es lo que me decepciona más— esa última frase no la comprendí; quizá se deba a que habló demasiado rápido y tuve que esforzarme en entenderle— supongo que así son los hermanos— cambió el tema rápidamente y lo noté, pero callé.
— Hermanos— suspiré teatralmente y sonrió sinceramente antes de mirarme.
— ¿Tienes? — Preguntó en un susurro. Controlé mi propia tensión para que no la notara y sin despegar mis ojos del parabrisas dejé que mi apretada mandíbula hablara.
— No. — soné más cortante de lo que quise y si él lo notó no dijo nada en absoluto.
Nos sumergimos cada uno en su propio pensamiento, aunque me esforcé en no pensar en nada. No quería hacerlo.
— Esto ha sido… interesante— murmuró interrumpiendo el silencio.
— Sí—acepté lentamente.
— Ya tengo que irme— abrió la puerta y una corriente de aire heladísimo me caló hasta los huesos, ya no llovía pero el aire era congelado. Quise decirle que le podía dar un aventón, pero me contuve en el último segundo. Ya me había involucrado más de lo necesario.
Simplemente asentí y antes de cerrar la puerta me silbó.
— Nos vemos, gatita— y arruinó todo. Me incliné para cerrar de un portazo en sus narices y mirarlo mal.
Él se carcajeaba mientras iba a su motocicleta y encendí aún molesta el motor que hizo un sonido horrible.
Pensaba pasar por su lado e irme rápidamente, pero sin duda Cullen tenía otros planes.
Estaba a punto de salir del aparcamiento cuando se me cruzó y casi estampé mi cabeza contra el volante para alcanzar a frenar y no arrollarlo.
— ¡Imbécil! — Grité haciendo una rápida maniobra y pasar casi rozándolo.
No me esperé a ver su reacción y manejé hasta mi casa.
Creo que después de todo siempre sería el mismo e irritante Cullen.
Hola!
Bueno, aquí un nuevo cap y lamento la tardanza, pero he tenido muchos trabajos y cosas que hacer, :l, lo bueno es que ya está aquí
Quiero agradecerles a todas aquellas personas que leen, que agregan a favoritos y alertas está historia, y obviamente a
lovebyinspired: muchas gracias linda, por dejar tu maravillosa opinión y por siempre apoyarme, ¡eres increíble! Y bueno, respecto a tus dos preguntas, no es precisamente un problema con los hombres es más bien con su madre, ya más adelante te darás cuenta ;) y respecto a Alice y Rose. En este ya se nombra a Alice, pero no es como demasiado importante, quiero decir que no tiene un papel presente, solo se nombra y en cuanto a Rose, bueno, quise probar algo diferente y ni ella ni Emmett ni Jasper aparecen, por lo menos en los caps que llevo escritos, espero que aún así sigas leyendo, un abrazote enorme!
Guest: ¡Muchas gracias por decir eso! me pone muy feliz que te guste está Bella, ahora le toca a él caer jaja, bueno muchas gracias por pasarte por mi historia y dejarme tu valiosa apreciación, un abarazote enorme!
Itzamara: de verdad me hace muy feliz que te encante el carácter de Bella, llegué a pensar que nos les gustaría, así que realmente me siento aliviada y contenta de que no sea así, muchas gracias por dejarme tu importantísima opinión, un abrazote enorme!
Angie C.M: muchas gracias por brindarme tu apoyo que es muy importante para mí, espero que te siga gustando la historia. Un abrazote enorme!
Solo tengo dos cositas más que decir, primero, que actualizaré todos los viernes y veré la posibilidad de agregar otro día y segundo, está historia está casi terminada y creo que tendrá unos 19 o 20 capítulos como máximo, espero que me acompañen en el camino :D
Bueno, les deseo un muy buen fin de semana y bendiciones.
Nos leemos el próximo viernes hermosas y hermosos xd
Un abrazote enorme!
Chau chau
PD: gracias a aquellas que me felicitaron en mi aniversario y leyeron ¿Valdrá la pena?. Perdónenme si se me pasó algún error de ortografía plis!
