3º- Lila al descubierto
Con el tratamiento pagado, la madre de Marinette comenzó el tratamiento de inmediato, notando grandes mejorías en muy poco tiempo. Eso hizo que el estado de ánimo de la azabache cambiara completamente, estaba mucho más risueña y feliz.
En clase, Nino y Alya había decidido sentarse juntos, haciendo que Adrian y Marinette también lo hicieran. Aunque la gente estaba al corriente del noviazgo, era imposible que no cuchichearan sobre ello y lo felices que se les veía.
Chlóe, aunque estaba celosa, sabía desde hacía mucho que Adrian no la amaba, por más que lo había intentado, ella siempre había sido más como una hermana para él, y solo por eso, decidió que debía intentar llevarse bien con Marinette, aunque los demonios le carcomían por dentro.
Solo había una persona que no sabía nada de ellos. Lila. La chica se había ausentado, diciendo que había estado de viaje con sus padres, visitando a un príncipe europeo muy importante, aunque realmente había estado encerrada en su habitación, maquinando contra Marinette y soñando con su futuro con Adrian.
Esa mañana entró por la puerta, sonriente, buscando con la mirada a su adorado Adrian, y cuando lo vio con la azabache, tomado de la mano, susurrándose cosas al oído y riendo de manera tan íntima, no pudo más que ir directa a ellos para separarlos.
-Vaya, que sorpresa, ¿os habéis vuelto a cambiar los sitios?- Preguntó haciéndose la tonta- Si es así, quizás querrías cederme tu sitio para sentarme con Adrian, no te importa, ¿verdad Marinette?
-Pues si me importa, así que búscate otro sitio.
-Oh, vamos Marinette, no seas egoísta- Intentó fingir indiferencia y mirando hacia Adrian añadió- Acabo de volver de viaje, estoy segura de que Adrian querrá que le cuente montones de anécdotas que tengo.
-Quizá en otro momento Lila- Le cortó Adrian de inmediato- Quiero estar sentado junto a Marinette.
-¿Pero que más te da, Adrian? ¿Es que no me has echado de menos?
-Sinceramente, no- Dijo mirándola a los ojos- Estas últimas semanas lo único que he tenido en mente es a Marinette, en apoyarla en la difícil situación que está viviendo, y en hacerla feliz- Le tomó la mano y la besó- Para algo es mi chica.
-¿Tu… tu chica…?
-Así es, Marinette y yo llevamos saliendo un par de semanas, y son las mejores de mi vida- Le aseguró- Así que, si quieres contarme alguna anécdota, deberás esperar al descanso, y te podrás sentar con nosotros y contarnos todo lo que quieras.
-Si, claro… Será genial…
Lila se giró con brusquedad y se marchó, blasfemando mientras se sentaba al fondo de la clase. Chlóe, que había presenciado desde su asiento toda la escena, vio en el rostro de Lila que no pensaba conformarse con lo que había encontrado al volver, y decidió vigilarla de cerca.
A la hora del descanso, Marinette, que no tenía ningunas ganas de escuchar las mentiras de Lila, se disculpó y se dirigió al baño, esperando echarse un poco de agua para despejarse, y de paso hacer tiempo. Pero cuando estaba secándose, vio como Lila entraba y se acercaba a ella con cara amenazadora.
-Así que te has creído que podías quedarte con Adrian mientras yo no estaba- Dijo intentando intimidarla- Pues estás muy equivocada, Adrian es mío, y ni tú ni nadie me lo va a quitar.
Lila cogió a Marinette y le retorció la muñeca, haciendo que la azabache gritara de dolor. Después le abofeteó el rostro varias veces, dejándole la cara roja, y acto seguido, la tomó por los hombros y la empujó contra la pared, haciendo que Marinette chocara de manera brusca y empezara a sangrar por una brecha en la frente y el labio inferior partido. Marinette sintió como le dolía la cabeza de forma punzante, y tuvo que arrodillarse para no caer.
-¿Por qué haces esto? Yo a ti no te he hecho nada.
-¿No? ¡Te has metido entre Adrian y yo!- La acusó- ¡Y eso lo vas a pagar muy caro!
Lila se acercó a ella y le propinó una fuerte patada en las costillas. Cuando iba a pegarle un puñetazo, notó una mano que le apretaba con fuerza y la tiró hacia atrás.
-¿Qué te crees que estás haciendo?- Dijo Chlóe encarando a Lila, apartándola de Marinette- ¿Crees que así conseguirás algo?
-¿Y a ti que más te da?- La miró enfadada- ¡Tú la odias tanto como yo!
-Puede que la odie, pero es la novia de mi mejor amigo, y solo por eso merece mi respeto- Chlóe se acercó a Marinette y la ayudó a levantarse- Vamos Marinette, te acercaré a la enfermería.
-¿Crees que voy a dejar que te la lleves? ¡Aun no he acabado con ella!
-Intenta tocarme o tocarla y puedes despedirte de los lujos que tienes, porque llamaré a mi padre para que despidan al tuyo- La amenazó al tiempo que ayudaba a Marinette a caminar- Y yo que tú, iría pensando una excusa para justificar esto, porque pienso decirles a todos la verdad.
-¿Crees que alguien te va a creer? ¡Sé como engañar a la gente! ¡Llevo haciéndolo desde que llegué! ¡A los profesores y al director con mis ausencias! ¡A mis padres con las faltas al instituto y sobre mi relación con Adrian…! ¡Todos creen lo que yo les digo!
-¿No me digas?- Chlóe sonrió con malicia mientras la miraba desde la puerta- ¿Por qué no miras tu móvil? Quizá te sorprendas de lo que encuentres.
Lila se sacó el móvil y miró que tenía varios mensajes de Chlóe. Al abrirlos comprobó que eran fotografías de como había pegado a Marinette, y que no tenían lugar a confusión. Los ojos se le abrieron en demasía, preocupada porque alguien más pudiera verlos, y levantó la mirada para intentar convencerla de que las borrara, pero ella ya había salido con Marinette del baño.
Rápidamente, abrió la puerta y salió en su busca, encontrándose a Adrian abrazando a Marinette, que tenía dificultad para mantenerse en pie, y junto a él estaba el director, observando un móvil. El resto de sus compañeros también miraban sus móviles, y después la miraban a ella, horrorizados.
-Señor director, ¿no irá a creer que eso es verdad?- Intentó hacerse la víctima- Ellos solo quieren perjudicarme.
-Me temo, señorita Rossy, que las imágenes son muy claras, y las heridas de la señorita Dupein-Cheng concuerdan con ellas- La miró con severidad- Venga a mi despacho inmediatamente, llamaré a sus padres y tendremos los cuatro una charla muy seria al respecto.
-Pero señor, eso no es justo…
-¡He dicho que a mi despacho inmediatamente!- Le indicó con severidad- Señor Agreste, ¿sería tan amable de llevar a la señorita Dupein-Cheng a la enfermería?
-Por supuesto.
El director se marchó a su despacho a llamar a los señores Rossy, mientras Adrian, Alya, Nino y Chlóe acompañaron a una herida Marinette. Mientras la enfermera curaba sus heridas, Alya miró a la rubia con decisión.
-No es que no me parezca bien, pero ¿por qué la has ayudado? Tú siempre has odiado a Marinette.
-Odiar es una palabra muy extrema- Dijo con indignación- No odio a la panadera, es solo que nunca nos hemos llevado bien- Se justificó- Pero Adrian es mi mejor amigo, y si él ha decidido salir con ella es porque tiene que tener algo bueno, algo que yo no me molestado en ver hasta ahora, así que tengo intención de limar asperezas con ella- Alya no podía creer lo que escuchaba, sin embargo, Adrian, que la conocía muy bien, la abrazó sonriente.
-Eres la mejor amiga que podría tener, no sabes cuanto te lo agradezco.
-Es lo mínimo que puedo hacer, Adriancín- Le devolvió el abrazo- Ahora, iré al despacho del director, a asegurarme de que le dan su merecido a la lagarta de Lila.
-¿Y qué vas a hacer?- Preguntó Nino, tan impresionado como su novia.
-Amenazar con llamar a papi si no le dan un buen castigo- Sonrió mientras se echaba el pelo hacia atrás- Por una vez, mis demandas serán para algo bueno- Y dicho eso, se marchó de inmediato. Los tres la observaron marchar, totalmente desconcertados.
-No sé si se habrá golpeado la cabeza o la habrán abducido los extraterrestres, pero esperemos que esta nueva Chlóe no desaparezca mañana- Comentó Alya divertida.
Marinette salió unos minutos después, con una pequeña sutura en la frente y la muñeca vendada, el labio había dejado de sangrar, y estaba algo dolorida en las costillas, pero no tenía nada roto, así que los cuatro se marcharon, Alya y Nino a estudiar a la biblioteca y Adrian acompañó a Marinette a casa para que descansara.
Mientras, en el despacho del director, Lila estaba sentada frente al escritorio del director, con Chlóe a un lado y sus padres al otro, escuchando las palabras del director y observando las horribles imágenes que había en el móvil de la joven rubia.
-¿Cómo has podido hacer eso Lila?- Se enfadó su padre- ¿Eso es lo que te hemos enseñado?
-Lo lamento papá, pero los celos me cegaron.
-¿Los celos? ¿Celos por qué?- Preguntó su madre, preocupada.
-Porque esa chica me ha quitado a mi Adrian- Dijo Lila, obcecada por la ira, olvidando que la rubia estaba allí- ¡Adrian es mi novio y ella me lo ha quitado sin miramientos!
-Entiendo que te duela pero eso no…
-¡Serás mentirosa!- Se apresuró a intervenir Chlóe- Adrian nunca ha sido tu novio, es una mentira, al igual que tus continuos viajes al extranjero con tus padres, y puedo probarlo.
Chlóe sacó su móvil y puso a reproducir el audio que había grabado con todo lo ocurrido el baño, sabiendo como era Lila, había decidido ser precavida por si sucedía algo así, y se había asegurado de grabar y guardar todo. Al escucharlo, tanto el director como los padres de Lila se sintieron avergonzados y engañados.
-¿Todas las veces que decías que no podías ir a clase por culpa de Ladybug eran mentira?- Preguntó su madre, totalmente conmocionada- ¿Cómo has podido engañarnos así?
-¡Nos has engañado a nosotros! ¡Has engañado a tus profesores! ¡Esto es inaceptable!- Gritó furioso su padre- ¡Se acabó! ¡Ya hemos aguantado tus tonterías demasiado tiempo! ¡A partir de ahora estás castigada sin móvil, sin ordenador y sin salir!
-¡Y queda expulsada del instituto de manera inmediata! ¡El comité disciplinario decidirá por cuanto tiempo!- Añadió el director.
-¡No podéis hacerme eso! ¿Qué hay de mi reputación? ¿Y mis amigos?
-Eso haberlo pensado antes de engañar a todo el mundo- Sentenció su padre.
-¡Os odio! ¡Os odio a todos!- Gritó antes de salir corriendo de allí.
Lila corrió sin mirar hacia donde se dirigía, blasfemando hacia sus padres, hacia el director, hacia Chlóe, pero sobre todo hacia Adrian y Marinette. ¿Cómo era posible que él se hubiera fijado en alguien como Marinette teniéndola a ella delante? ¿Cómo era posible que le pareciera más interesante esa panadera que todas las cosas que ella se había inventado para llamar la atención de todos? ¿Cómo se atrevía ella a soñar si quiera con estar con él?
Sintió tanta rabia que dando un gran grito prometió vengarse de ellos, costara lo que costara. Y justo, cuando empezaba a bufar de rabia, vio acercarse a ella un akuma. Sonriente, abrió los brazos y dejó que aquel ser entrara en su pulsera.
-Tú de nuevo, jovencita- Dijo Lepidóptero, con un toque divertido- Esta es la tercera vez que nos encontramos.
-Y será la última, porque esta vez no pienso fallar- Le aseguró.
-Eso es justo lo que quiero oír- Sonrió- Ahora, Venganza, ve y véngate de aquellos que se han atrevido a dejarte en evidencia y a quitarte lo que es tuyo. Te doy el poder de crear lo que tu mente pueda imaginar para vengarte, y a cambio, tendrás que entregarme los prodigios de Ladybug y Cat Noir.
-No te defraudaré, Lepidóptero.
-/&\-
Marinette caminó todo el trayecto apoyada en Adrian, le costaba caminar por el dolor en las costillas. Adrian, por su parte, la había aferrado con fuerza de la cintura y caminaba, intentando cargar todo el peso sobre él.
Llegaron a la panadería, cerrada hasta que la madre de Marinette se recuperara, entraron en la casa y subieron a la habitación de Marinette, allí, Adrian la dejó sentada en una silla y se arrodilló a su altura al tiempo que le cogía la mano.
-¿Te sientes bien?
-Supongo- Dijo suspirando.
-¿Qué te ocurre Marinette?- Preguntó Tikki, saliendo del bolso rápidamente- ¿Te duele algo?
-Si te duele dilo- Añadió Plagg, saliendo de la camisa de Adrian- Luego será peor si no le pones remedio.
-¿Es eso? ¿Te duele algo?- Preguntó Adrian preocupado al ver que ella no levantaba la cabeza y mantenía el semblante serio y triste.
-Puede que alguna costilla me moleste, pero sobretodo me duele en mi orgullo- Confesó al fin totalmente abatida- Sin Ladybug no soy nada- Levantó levemente la mirada, encontrándose con las de los dos Kwamis y la de su chico desubicados- No he podido hacer nada ante la agresión de Lila, apenas he podido defenderme, si no llega a ser por Chlóe no sé que hubiera pasado- Les explicó- Si no soy Ladybug soy una frágil y torpe chica, sin ningún encanto.
-¿Por qué dices eso? ¡Claro que eres algo sin Ladybug!- Exclamó furioso Adrian- Eres Marinette, una hermosa chica, con un gran talento, un gran corazón y que además me tiene completamente enamorado.
-Tú eres maravillosa como civil, haces lo que puedes por los demás sin pedir nada a cambio, tienes uno de los corazones más puros que he visto nunca, y he visto muchos corazones, te lo aseguro- Continuó Tikki con las palabras de Adrian.
-Así es chica, y por lo de no poder defenderte de esa bruja, cuando alguien es malvado hace cosas malvadas, y cuando nos pillan desprevenidos no siempre podemos defendernos de ellas- Añadió Plagg- No eres frágil o inútil por lo que ha sucedido, tú no le has devuelto el golpe, que es más valiente que enzarzarse en una pelea. La única que tiene que sentirse avergonzada es ella, que te ha atacado de forma violenta por creerse sus propias mentiras.
Los tres se quedaron mirando al Kwami negro, aquellas palabras habían sido muy bellas y sabias, y Marinette no pudo más que cogerlo con delicadeza y besar su mejilla, al tiempo que dejaba escapar unas lagrimillas de emoción. Plagg se ruborizó muchísimo y salió volando de la habitación, totalmente avergonzado. Tikki abrazó a su amiga y lo siguió, dejando solos a la pareja.
-¿Y yo me merezco un beso o solo tenías para Plagg?- Dijo Adrian un poco celoso, a lo que Marinette solo pudo reír.
-Gatito tonto- Lo miró sonriente mientras se secaba las lágrimas de su rostro- Siempre tengo besos para ti.
Y sin previo avisó, enroscó sus brazos en el cuello del rubio y lo besó con intensidad, a lo que Adrian respondió abrazándola por la cintura y acercándola a él. A Marinette le dolía el labio y las costillas, pero le dio igual, no pensaba romper aquel beso por nada del mundo.
-¡Adrian! ¡Marinette!- Escucharon desde el exterior- ¡Salid de inmediato! ¡Tenemos cosas que aclarar!
Ambos se asomaron y vieron en el cielo, cerca del balcón de Marinette, a Lila vestida tipo cowboy, pero sobre una moto voladora, mirando en su dirección, con el rostro totalmente pintado de rojo.
-¡Lila!- Exclamó Adrian al verla.
-Por fin os encuentro- Dijo con una sonrisa malvada en su rostro- Marinette, tu tiempo con Adrian se ha acabado, voy a terminar lo que empecé esta mañana en el instituto- Después desvió su mirada hacia el rubio- Y tú Adrian, te vas a arrepentir de no haberme elegido a mí- A su alrededor aparecieron un montón de dagas en el aire- ¡Si no eres mío no serás de nadie!- Y acto seguido, las dagas salieron disparadas en dirección a los dos jóvenes.
Hola a todos,
siento el retraso, pero han sido unos meses difíciles, pero aun así yo continuo por aquí. Espero que a partir de ahora pueda actualizar más a menudo. De momento os dejo este capítulo, y tengo el siguiente a medias. Si no pasa nada en una semana como tarde lo tendréis.
Gracias a quienes me habéis dejado comentarios dándome vuestra opinión, para mi es muy importante saber si os gusta o no. ¿Qué os parece este?
Espero vuestras impresiones.
Nos leemos pronto
