Capitulo cuatro: El sueño

Alice llegó por la mañana, a ella no le habían dado días libres hasta el martes y debía volver a trabajar el viernes. Su jefe si que me caía mal. Pero estaba seguro que mi hermanita en parte se merecía su hostilidad, conociéndola, debía llegar tarde todos los días. Así era, es y será Alice.

Pero no estaba sola, con ella venía Carlisle totalmente enojado por lo que había pasado. Solo hacia falta ver la cara de mi padre para saber que no era el mejor momento para pedirle perdón por lo que había hecho. Así que solo lo saludé y salí de la habitación con Alice lo más rápido posible.

Estaba tan agotado, de sentado no era la mejor posición para dormir. Era la peor!. Así que cuando mi hermana vio mi cara y el humor que tenía, me mandó para casa a dormir.

Ni siquiera le discutí, sabía que Alice saldría ganando. Saludé a mi familia, le prometí una charla a mi padre, tomé mis llaves y manejé a mi departamento. En cuanto mi cabeza toco la almohada, me quedé profundamente dormido.

Fue un sueño tan extraño:

Estaba con Sophie en la playa, caminábamos juntos. Pero en un segundo, sus ojos se tornaron rojos y su sonrisa, maligna.

-Toma mi mano, Edward.. te llevaré conmigo.. al infierno que te mereces. Por tu culpa estoy allí ahora.

Yo como hipnotizado , estaba apunto de tomar su mano pero algo cambió. La chica de ojos chocolates se colocó entre nosotros y me ofreció su mano. Yo la tomé, no se por qué. No la conocía pero sus ojos no eran rojos, su sonrisa no era maligna ni hablaba del infierno. Y con eso era suficiente para mí. Además, un aura especial la rodeaba y sus ojos tenían una paz infinita.

En cuanto tomé su mano, me desperté extrañamente con una sonrisa en mis labios. Pero pronto, demasiado pronto, se borró. Cuanto odiaba a esa chica, de verdad merecía ese infierno. Era mi culpa que un ángel como Sophie no estuviera aquí.

No podía entender como una chica que no conocía y de la cual solo recordaba sus ojos chocolates y su dulce voz, podía haber hecho que mi corazón latiera, aunque tan solo fuese una ves.

No volvería a pasar. Estaba completamente seguro de que merecía ese infierno.

Así que en cuanto salí de mis pensamientos, tomé las llaves y volví al hospital. Cuando entre a la habitación, solo estaba Alice mirando televisión.

-Hola Alice, ¿Dónde esta mamá?

-Haciéndose un par de estudios con Carlisle. ¿Edward?, ¿Qué haces acá?, te dije que fueras a dormir.

-No pude dormir y no puedo estar sin hacer nada- dije enojado, odiaba que me controlara.

-¿Cuánto dormiste? – realmente estaba enojada

-no sé, 2 horas – sabía que exageraba pero no iba a decirle la verdad, con la cara que tenía seguro que me mataba.

En ese momento, entró una enfermera que nos hizo salir del cuarto para limpiarlo. Interrumpió nuestra conversación, por suerte, yo estaba completamente agradecido. Cuando estábamos en el pasillo, el doctor se nos acercó y nos habló del alta de Esme.

-Creo que le podré dar el alta el jueves, presenta grandes mejorías. Oh, hay viene Carlisle... Doctor Cullen ¿Qué opina de darle el alta a su esposa el día jueves?

-Yo creo que esta bien, me animaría a decir que el miércoles.

-Oh, yo creo que no.. necesita más reposo.

-Esta bien.

-Entonces voy a tener que encontrar a alguien ya!.

Alice me sorprendió, ahora que estaba Carlisle en casa ¿Para qué contratar a alguien más?

-Hija, no hace falta, yo me voy a quedar hasta que tu madre este sana.

-No, no papá.. vamos a hablar

Lo llevó mas lejos y yo me quedé con el doctor

-Muchas gracias por todo

-Oh nos es nada

-Yo.. voy a ver como esta mi madre... mire, hay la traen.. adiós

No sabía como sacarme de encima este interesado.

-Adiós, señor Cullen

Mi madre avanzaba por el pasillo en una silla de ruedas, acarreada por un enfermero. En cuanto mi padre se dio cuenta de esto, corrió hacia su mujer y tomó "educadamente" la silla de ruedas de las manos del enfermero.

-¿Cómo te sentís, amor?

-Bastante mejor, Carlisle.

Mi padre entró a mi madre a su habitación. Alice y yo los seguimos, pero cuando estábamos pasando por el umbral de la puerta, se paró en seco y se dio vuelta. Me miró con cara de pocos amigos y dijo:

-Se perfectamente que no dormiste dos horas así que hoy me quedo yo.

Era una orden y yo no tenía ni ganas de replicarle. Yo sabía que lo hacia por mi bien pero no tenía ganas de volver a soñar con ella.

Espero que les guste este capitulo.. aunque es algo corto, el proximo intentaré hacerlo más largo..

Gracias por sus reviwes a:

Rosa Cullen

Renesmee256 (esta vez si llegate antes :P por mucho)

Espero sus reviews.. me animan a escribir y a publicar mis capítulos que llevan su trabajo!

Suerte a todos..

Nos leemos pronto!!

Charlotte-1208