Diabolik Lovers no me pertenece, son de Rejet. Los OC son míos y sus acciones también.

Leyenda:

La de Siempre.

*blablablá*: Son tus SMS

"blablablá": Son los SMS de otra persona. Ej.: Shu.

Capítulo 4:

Caíste en tu cama boca abajo. Abrazase tu almohada y alzaste la mirada. Ya habían pasado dos días desde lo de Raito. Todo había seguido normal. Se encontraba con Shu cuando iba a los ensayos y ensayaban, pero siempre lo hacían en el patio trasero. Al parecer esa era una de las coas que tenían en común: Les molestaban las miradas excesivas.

No solo en eso tenían algo en común. La música también los unía un poco, pues a ti te gustaba cantar y tocar (I-F). El componía canciones y la verdad estaba muy bonita.

Te volteaste para quedar bocarriba. Te llevaste el dedo índice de la mano derecha a los labios. Hace dos días que él no te besaba. Es cierto que al principio no querías y aún no quieres, pero, sentías la necesidad de tener sus labios cerca. Te picaban cuando estabas a su lado, como si desearas que pasara. Extrañabas los besos fugitivos de Shu

Sacudiste la cabeza. ¿Cómo podías sentir eso? Ni siquiera son novios y dejaste que te besara así de porque así, aparte, ni te gusta. Abriste tu celular, pues había vibrado. La pantalla mostró un mensaje, pero el número era desconocido.

Extrañada decidiste abrirlo y leerlo:

"¿Te Molesté?"

Frunciste el ceño, quien rayos podría ser y a estas horas de la noche. Decidiste responder, tal vez era alguien que conocías.

*No, aún estoy despierta. ¿Y tú eres…?*

Solo pasó un minuto para que volviera a vibrar.

"Shu. Solo quería saber que vas a hacer después de la fiesta de san Valentín"

El corazón se te aceleró. Tenías 2 preguntas: ¿Cómo consiguió tu número de teléfono? ¿Por qué te hacia esa pregunta?

*No voy hacer nada, ¿a qué viene la pregunta?*

"Solo quería saber"

Un tic en tu ceja demostraba tu enfado.

*¿Solo para eso me mandas un SMS?*

"¿Alguna otra razón?"

*¿Puedes ser un día en tu vida más cálido? Mr. Cubito de Hielo*

El celular que el joven rubio tenía en sus manos vibró mostrando un SMS

*¿Puedes ser un día en tu vida más cálido? Mr. Cubito de Hielo*

No lo pudo aguantar y empezó a reírse. A esa chica se le ocurrían muchas cosas. Tal vez esa era una de las razones por las que le atrajese.

"Puedo ser cálido"

*¿A si?*

"Si quieres te lo demuestro"

*¿Cómo lo harás?*

Apretó su mandíbula y cerró los ojos. Los volvió a abrir y comenzó a responder.

Estabas sonriendo como si te hubiera pasado lo mejor del mundo. Él te había escrito. El teléfono vibró. Abriste el SMS y comenzaste a leerlo. Empezaste a sonrojarte hasta que tu piel cogió tonos de rojo fosforescente.

"Si comienzo a darte mi calor te aseguro que vas a terminar cocinándote o rogando que vuelva a ser Mr. Cubito de Hielo. Comenzaré a devorarte beso a beso hasta que cada milímetro de tu cuerpo y tu alma sean míos"

Otra vibración:

"No voy a parar"

Cogiste tu móvil aun sonrojada y temblando empezaste a responder.

El joven estaba sonriendo con superioridad. Estaba seguro que se había sonrojado hasta ese color raro que cogía, parecía rojo fosforescente. Su teléfono vibró y con una sonrisa abrió el SMS.

*BAKA! (Idiota)*

Otra vibración:

*¿Cómo se te ocurre decirme eso? Nunca, PERO NUNCA, va a ocurrir eso entre nosotros. Así que deja tu imaginación*

Comenzó a reírse, era tan predecible. Empezó a responder.

Te encontrabas aun sonrojada y con los cachetes inflados, sentada en la cama con los pies entrecruzados y las dos manos sobre la cama. Mirabas el celular que lo habías puesto a una distancia de ti. Sentiste que vibró. Lo cogiste y abriste el SMS.

"Eres muy ruidosa. ¿Me pregunto dónde serás más ruidosa?"

Volviste a sonrojarte y soltaste el celular como si quemara. Ese tipo estaba loco, muy loco. Cogiste el celular.

*Fíjate lo que te voy a decir. Eso no va a pasar nunca y no quiero que se hable más del tema ¿ok?*

El joven, que aun con su sonrisa, recibió el SMS y abriéndolo empezó a leer

*Fíjate lo que te voy a decir. Eso no va a pasar nunca y no quiero que se hable más del tema ¿ok?*

Comenzó a teclear.

"Con que virgen ¿eh?"

Pasaron dos minutos hasta que volvió a vibrar

*¡Ya! ¡Déjame en PAZ!*

Como pidió, dejó de molestarla, pero que conste que solo sería por hoy. Se levantó del sofá azul y salió de la habitación. Ya afuera, se encontró con Raito, quien le miraba muy seriamente.

–Raito–Saludó

– ¿Cómo te va?–Preguntó el del sombrero.

– ¿Por qué preguntas?–

–Solo quería saber–Encogió los hombros y metió sus manos en los bolsillos del pantalón.

–No es algo que te incumba–Respondió Shu dispuesto a largarse–Aparte, ¿De cuándo para acá te intereso tanto?

Raito sonrió tristemente mientras cubría sus ojos con el sombrero. Se recostó a la pared y con la voz apagada respondió, dándole a entender al joven rubio sobre su preocupación.

–Hace mucho tiempo tuve una perdida–Alzó la mirada– Era el vivo retrato de mi madre…Juré estar siempre a su lado, en las buenas y en las malas. No me interesó lo que dijeran los demás, ni ustedes mismos–Su mirada se volvió vacía–Esa persona sabía mi secreto, lo que era yo en realidad–Se llevó los dedos a la boca–Y no le importó–Shu lo miraba con lastima–Un día, los ancianos del pueblo donde ella vivía se enteraron de lo nuestro, y de lo que yo era en realidad–Apretó el puño–La quemaron en la hoguera llamándola Bruja.

Shu apretó la mandíbula y bajó la mirada lleno de terror. Recordó un viejo momento. Todo estaba ardiendo, él estaba en el bosque viendo como todo cogía llamas, el fuego se extendía a más no poder.

Edgar

La quemaron en frente de mi–Apretó tanto su puño que los nudillos empezaron a ponerse blancos–Al final una plaga les hizo pagar por lo sucedido y ese pueblo no es más ahora que un campo.

–Raito…yo–El de ojos azules no tenía palabras para lo que había escuchado.

–Esa persona era tan pura–Alzó la mirada con una sonrisa nostálgica y la mirada melancólica–En el lugar donde fue quemada creció un árbol, esta frondoso y lleno de flores. Hermoso–Su mirada se llenó de un brillo especial–…Como ella…

Raito bajó la mirada agarrándose el borde del sombrero. Se separó de la pared y le dio la espalda a Shu. Con la mano que aún tenía dentro del bolsillo hizo una señal de adiós, no sin antes decir lo siguiente.

–Fui un cobarde, la deje sola en aquel momento, por eso la perdí–Mientras se alejaba volvió a hablar–No la dejes sola nunca, y si no puedes hacer eso…Déjala.

Shu se quedó solo en el pasillo, mirando por donde se había ido su hermano. Cambió su mirada hacia el suelo y apretando los puños tomó una decisión.

–No–Fueron las únicas palabras que pronunció.

Te encontrabas abrazada a la almohada aun sonrojada. Ese chico estaba muy mal de la cabeza si creía que iba a suceder eso. Siempre te habías imaginado tu primera vez con alguien que quisieras de verdad. Con el que te casaras. Te diste la vuelta aun abrazando la almohada.

–Baka–Pronunciaste mientras cerrabas tus ojos y te sumabas al mundo de Morfeo.

Los rayos del sol te dieron de lleno en la cara. Llevándote una mano y otra a la boca, te estiraste y bostezaste. Te levantaste con desgana y fuiste al cuarto de baño. Ya adentro empezaste a cepillarte los dientes con lentitud. Aun estabas dormida.

Una vez terminado esta acción, volviste a tu habitación y nada más cerrar la puerta te sacaste tu ropón de dormir. Te acercaste al armario y abriendo las dos largas puertas empezaste a buscar que ponerte hoy. Hoy ibas a salir con Kaede de compras. Aunque en realidad no tenías ganas de salir, pero ella te lo pidió casi de rodillas y no podías negarte.

Del armario sacaste un pantalón color crema con unos dibujos en rosa claro simulando unas rosas, una blusa de tirantes color caramelo claro, otra blusa, pero esta era de un hombro al descubierto y te llegaba por encima del ombligo, color rosa pálido con unos brillantes rosa más oscuros que en filas formaban la palabra Love.

Empezaste a ponerte el pantalón, el cual te quedaba apretado, dejando así que tu cuerpo se contorneara. La blusa caramelo también te quedaba apretada y así se notaba más aun tu cintura. Te colocaste la blusa rosa pálido sobre esta y te dejaste un hombro al descubierto.

Te acercaste a la coqueta y cogiendo un poco de brillo para los labios, el cual era transparente, pero era tu favorita pues su sabor era (S-P), te veías mucho mejor. Con el cepillo empezaste a peinarte, decidiste dejártelo suelto, pero la primera capa de tu cabello lo recogiste y lo amarraste con una ligua blanca.

Te miraste satisfecha en el espejo. De la coqueta cogiste tu monedero, el celular y lo más importante, el colgante de rosa. Una vez terminado, bajaste hacia el comedor, pues podías oler la deliciosa comida de tu madre.

Te asomaste a la cocina y para tu sorpresa, estaban preparando (P-F). Con una gran sonrisa fuiste y abrazaste a tu mamá, que se encontraba cocinado lo que parecía ser unas croquetas.

– ¡Ohayo! (T-N) –Saludo (N-M)

–Ohayo, okka-san (Madre) –Saludaste dejando de abrazarla.

– ¿Piensas salir hoy?–Preguntó tu hermana desde el marco de la entrada a la cocina.

–Si–Afirmaste–Kaede quiere que la acompañe a hacer unas compras.

– ¿Llevas dinero?–Preguntó tu padre desde el comedor.

–No voy a comprar nada–Respondiste.

– ¿Y si te da hambre?–Preguntó tu madre–Mi hija debe estar bien alimentada–Te señaló con cucharón– ¿Cómo pretendes que tu esposo haga sus cosas si tú no estás bien alimentada? Te desmayarías al momento o cogerías anemia.

Te sonrojaste de repente y abriste muy grande los ojos– ¿E-e-e-esposo?–Preguntaste.

–Si–Afirmó tu madre revolviendo la sopa de miso–Tu esposo.

–Pero–Pestañaste–Yo no tengo esposo.

–Algún día lo tendrás. Y van a hacer cosas que los agotara a ambos–Volvió a mirarte con una mirada de determinación–Tendrás que seguirle el ritmo, porque eres mi hija.

Estabas roja como un tomate. No podías respirar de tanta información. Podías oír las risas descontroladas de tu padre y tu hermana, diciendo que te habías puesto roja.

El almuerzo siguió su ritmo, tu padre leía el periódico, tu hermana hablaba contigo de respectivos temas junto con tu madre. Tú estabas sonrojada, ¿Cómo podían hablar de esos temas con tanta tranquilidad?

Ya en la entrada de la casa te colocaste los zapatos, que no consistían más en unas sandalias color crema oscuros con adornos en flores. Saliste por la puerta y fuiste en dirección a la carretera, donde paraste un taxi y le pediste de favor que se dirigiera al centro comercial.

El taxi te dejó frente a la entrada principal del gran centro comercial, lo cual era una extensa cadena de tiendas y boutiques.

Como te esperabas, Kaede apareció con una gran sonrisa y te abrazó fuertemente. No te dejó ni saludarla, pues te cogió de la muñeca y jalándote hacia dentro del centro comercial, empezó a entrar de tienda en tienda probándose todas las cosas y comprando chucherías.

Lo único que compraste fueron unos llaveros en forma de partituras con las notas musicales. Uno era (C-F) y el otro era amarillo. Colocaste el (C-F) en tu celular. Sonreíste satisfecha. Miraste el otro, el cual lo habías metido en una pequeña bolsita. Te sonrojaste mientras lo guardabas.

Kaede se estiró fuera de una de las tiendas–Estoy exhausta.

– ¿Cómo no vas a estarlo?–Preguntaste–Llevamos media hora dando vueltas–Miraste tu reloj, las 6:38pm–Ya es muy tarde.

Las tripas de Kaede sonaron. Revisando en su bolsillo, sacó su monedero y revisó su dinero. Le daba para un mísero refresco. Encogió los hombros y bajó la mirada.

– ¿Qué pasa?–Preguntaste al ver la cara de tristeza en tu amiga.

–Tengo hambre…–

–Si quieres puedo llevarte a comer–Le ofreciste con una sonrisa.

– ¿De verdad?–

–Si–Afirmaste–Mi papá me dio dinero por si ocurría esto, nos dará para unos cuantos sándwich y–No pudiste terminar de hablar, pues Kaede te sostuvo de la muñeca y te jaló hacia la primera cafetería que encontraron.

Se encontraban sentadas en una de las mesas que daba a la ventana. Tu amiga Kaede devoraba sin piedad todo lo que encontraba frente a su mirada. Tú estabas muy calmadamente comiéndote tu segundo sándwich. La verdad es que ahí hacían unos estupendos sándwich.

– ¡Nee (Hey) (T-N)!–Habló Kaede dándose un sorbo de refresco de coca cola.

– ¿Pasa algo?–Preguntaste tú también dándote un sorbo de refresco.

– ¿No es esa la profesora de música?–Preguntó ella mirando fijamente a una de las mesas del fondo de la cafetería.

Con disimulo miraste hacia atrás, pues tú le dabas la espalda a las mesas del fondo. Ahí estaba tu profesora de música, la cual andaba vestida con una blusa azul claro, una falda apretada del mismo color y una chaqueta morada. Llevaba el pelo recogido en una coleta. Se acomodaba los lentes con la mano mientras leía lo que parecía ser una revista.

– ¡Nee!–Susurró Kaede– ¿Qué crees que esté haciendo ella aquí?

–No sé–Dejaste el vaso con el refresco sobre la mesa–Pero iré a saludarla.

– ¡No!–Kaede te cogió de la mano obligándote a quedarte sentada– ¿No entiendes?–Pestañaste confundida–Si está aquí es porque está esperando a alguien. Tal vez sea una amiga, pero ¿y si es una cita?

–En otras palabras–Suspiraste– ¿Quieres ver con quien quedo?

Kaede asintió. Encogiste los hombros, eso era una estupidez. Volviste a coger tu refresco y le diste un largo sorbo disgustándote con su sabor. Miraste a Kaede la cual miraba con "disimulo" a la profesora.

–Kaede, me parece que–Tu amiga hizo un gesto que te dio a entender que ya había llegado la persona.

– ¡Oh por dios!–Tu amiga se llevó las manos a la boca–Es un chico–Asentiste– ¡Y esta guapísimo!

–Kaede, ya déjalo–

– ¿Pero no está un poco joven para su edad? Me atrevería a decir que es 1 año mayor que nosotras–Eso te confundió un poco. Ahora tenías ganas de ver–Mírale.

Volteaste un poco tu rostro hasta que lograste tener en tu campo de visión a la mesa donde se encontraba la maestra. Abriste los ojos hasta más no poder. El joven era de cabellos rubios y ojos azules, alto y delgado, vestido con una camisa blanca y una chaqueta negra al igual que el pantalón.

–Shu–Susurraste y volteaste hacia tu amiga que te miraba confundida.

– ¿Dijiste algo?–

–No, es solo que…–Bajaste la mirada hacia tu refresco–Es muy joven la verdad.

–Nunca creí que a la maestra le interesaran los niños–dijo pícaramente.

Te llevaste la mano derecha al pecho. Te dolía. ¿Qué rayos hacia él ahí? Y lo más importante ¿Qué hacía ahí con tu profesora? Era Shu, el mismo Shu que hace unos días te había besado, el que te hacía sentir cosas extrañas que no podías explicar. Simplemente no podías creerlo. Tu amiga te empezó a contar lo que hacían, incluyendo que él pago la cuenta y le llevaba unos bolsos. No querías escuchar, no querías saber más.

Bajaste la cabeza haciendo que los flecos de tu cabello cubrieran tu rostro.

– ¡Mierda ahí vienen!–Susurró Kaede, pero a ti no te importó– ¡A cubierto!–De la nada, Kaede sacó un periódico y se lo colocó frente al rostro.

La profesora pasó a tu lado riéndose. Después de unos segundos sentiste la presencia de él a tu lado. El tiempo fue más lento que nunca. Sentías que ibas a morir. Por fin salieron de la cafetería.

– ¡Joder, que está buenísimo!–Tu amiga dejó el periódico en la mesa– ¿A que si?

– ¿Eh?–Alzaste la mirada hacia tu amiga– ¡Ah! Si…–Otro sorbo a tu refresco.

– ¡Ay no!–Tu amiga se levantó de su asiento– ¡Hay que irnos!–Te cogió de la muñeca y dejando un billete de cien en la mesa te jaló hacia afuera– ¡Taxi!–entraron adentro–Sigue a ese coche.

El taxi empezó a andar persiguiendo a otro taxi. Tu amiga suspiró aliviada. Te miró con una gran sonrisa y un brillo extraño en los ojos.

–Siempre he soñado en decir eso–Te salió una gota tipo anime en la cabeza.

Te llevaste la mano al pecho nuevamente. ¿Por qué te había echo esto? Si él estaba con tu profesora, ¿Por qué?

¿Por qué Shu?–

Fin del capítulo.

Play List:

Rehab: Rihanna

Gracias a todos aquellos que comentaron, estoy muy feliz " "

Jancitte: Claro que lo seguiré. Yo no me rindo tan fácilmente. Tal vez me demore un poco subiendo, pero mi casa esta en construcción y todo eso. Pero en fin, seguiré.

cami4673: Gracias, la verdad no me convencia mucho. Pero aquí esta el cuarto cap. Espero que lo disfrutes.

Yuleisihikari: Gracias, me alegra que te haya gustado. Espero sigas leyendo

Akiraasakura: Que bueno, ya me estaba carcomiendo la conciencia de que a alguien no le gustara. ¡Gracias!