iv. Furor
"¿TE ENCONTRASTE CON SYAORAN LI?"
Varios rostros se voltearon para buscar el origen de tanto escándalo.
"Tomoyo, por favor", le sonrió Sakura tímidamente. A pesar de ser una chica tranquila, sí que puede ser demasiado entusiasta sobre algunas cosas... pensó. "Sé que es emocionante, pero estamos en un lugar público–"
"¡Lo siento! Es solo que... ¡es increíble!" chilló Tomoyo, ignorando nuevamente a la gente alrededor que seguía mirándolas.
Ambas estaban poniéndose al día y tomando un café luego de unas semanas sin verse, pues estuvieron muy ocupadas con sus respectivos trabajos. Orgullosa de su primer cheque –el cual, como Yamazaki prometió, fue mucho más grande de lo que ella esperaba gracias a las increíbles tomas que obtuvo de Syaoran Li–, Sakura invitó a su mejor amiga a ese lugar para contarle con detalle cómo conoció a la superestrella y, consecuentemente, cómo obtuvo semejante paga.
Sakura se llevó algo de comida a la boca –cosa que su gruñón estómago agradeció profundamente– mientras que Tomoyo continuaba con el cuestionario, claramente estaba tan interesada en el tema que ni siquiera había tocado su plato.
"Y, ¿cómo es él?"
"Lindo. ¿Vas a comer o no? Es que muero de hambre, y si no quieres tu comida, estaré más que feliz de aceptarla. Aunque estás bastante delgada, Tomoyo, así que no deberías saltarte comidas–"
"Sakura", empezó Tomoyo algo exasperada, traspasando algo de su comida al plato de su amiga. "Conociste a la superestrella más grande del país. Voy a necesitar algo más de detalle y no solo lo que me has dicho hasta ahora".
Sakura tomó un bocado de su bebida y tragó poniendo los ojos en blanco. "No fue gran cosa... ", respondió, pero su sonrisa la traicionó y no tuvo de otra que admitirlo. "Está bien. Fue algo bien arreglado".
Tomoyo sonrió. "Continúa... "
Sakura le explicó cómo fue exactamente el encuentro, y le agradó lo buena que era Tomoyo como audiencia. Era una historia interesante por sí sola, pero Tomoyo rió, jadeó y levantó las cejas en los momentos exactos, haciendo que Sakura sintiera que algo especial realmente sucedió, aunque ella solo estuvo haciendo su trabajo ese día.
"No puedo crees que no sabías que era él. Apuesto a que se sintió ofendido."
"Bueno, estaba usando esos lentes", protestó Sakura. "¡Y no estaba ofendido! De lo contrario, no me hubiera dejado tomarle las fotos."
"Sakura, te doy un consejo: los lentes son probablemente los peores disfraces que una celebridad puede usar para pasar desapercibida. Son obvios y lo descubrirás más adelante en tu trabajo".
"Sí, sí, me da igual..."
"Pero como dije, ¡no puedo creer que te dejó tomar esas fotos! ¡Y recordó tu nombre! Quizás se sintió atraído hacia ti", suspiró Tomoyo con estrellitas brillando en sus ojos embargados de emoción. "¡Ustedes se verían tan lindos juntos!"
Sakura levantó el rostro del plato y miró a Tomoyo con la mirada más sombría que pudo darle. "Seamos razonables. Me veía como una turista yendo a Disney con esa cámara alrededor de mi cuello. Y estoy segura de que Syaoran Li, la mayor celebridad de Asia, estaba cualquier cosa menos atraído hacia mí. "
Ojos verdes.
Syaoran frunció el seño mientras tachaba otra línea de la composición en la que estaba trabajando. Sacudió su cabeza y empezó a escribir nuevamente esa línea, tratando de encontrar las palabras que concordaban mejor con la melodía en su cabeza; sin embargo, era increíblemente difícil hacerlo cuando sus pensamientos aquí y ahora no tenían nada que ver con las líneas escritas en su cuaderno.
No del verde promedio. Más oscuros, pero brillantes. Iluminados. ¿Qué color será ése?
Tamborileó los dedos contra el escritorio e intentó concentrarse de nuevo.
Decías que los ojos de Mizuki eran color jade.
Suspiró frustrado, y arrancó la página entera para hacerla una pelota de papel y la arrojó a la papelera del costado. Descansó su cabeza hacia atrás y cerró los ojos. Era inútil seguir intentándolo.
Pero los ojos de esa chica eran diferentes. No eran jade... ¿qué color es ése?
Habían pasado algunos días desde que tuvo ese singular encuentro con la paparazzi. Inicialmente no pensó mucho en eso, excepto que esa fue probablemente la experiencia más divertida que ha tenido con la prensa, pero cuando llegó la noche uno de esos pensamientos extraviados y errantes que todos siempre tenemos en la cabeza se manifestó ante él antes de quedarse dormido. Ese pensamiento fue que los ojos de esa chica eran similares a los de Mizuki. Sus ojos se abrieron de pronto y se le fue el sueño. Se pasó la noche dando vueltas en la cama, tratando de apagar su mente y sus pensamientos, hasta que finalmente se quedó dormido. Desde entonces, ese pensamiento plagaba sus sentidos, apareciendo por cualquier razón en los momentos más inconvenientes y opacando al resto de sus ideas. Y, extrañamente, estaba fijado –mejor dicho, obsesionado– con identificar exactamente cuál era el color de esos ojos.
Le frustraba que fueran tan parecidos a los de Mizuki y aun así algo parecía diferenciarlos y hacerlos muy distintos, al punto que no les llamaría color jade, como llamaba a los de Mizuki. Hubiera sido sencillo hacer eso, lo sabía, pero también sabía que no eran los mismos. Eran colores diferentes. Por si fuera poco, no podía recordar el nombre de la chica, lo que hacía que se frustrara aún más.
Pero, ¿por qué le interesaba tanto que sus ojos fueran similares a los de Mizuki? ¿Estaba realmente así de descorazonado? Syaoran quería reírse de sí mismo. No había escuchado de Mizuki desde que terminaron; ella estaba obviamente viviendo su vida libre de él. Tal vez ni siquiera le afectó el que terminaran la relación. Él, por otro lado, estaba obsesionado con los ojos de una paparazzi como cualquiera porque le recordaban los de su ex novia. Se sintió realmente patético.
Tenía que olvidarse de eso. Sabía que sería más sencillo con el tiempo. Así que la chica tenía ojos verdes. El mundo está repleto de personas con ojos verdes, razonó. Además, ¿cuál era la probabilidad de reencontrarse con esa paparazzi de nuevo?
"Así que, desde que se expandió la noticia de que Syaoran Li está nuevamente en el circuito, ha sido un tema súper solicitado, mucho más que nunca. Vas a vivir un infierno persiguiéndolo a partir de ahora"
"¿No fue suficiente con la última vez? gimió Sakura, echándose hacia atrás en su silla de oficina. "Chiharu, es un inmenso esfuerzo tratar de perseguirlo por ahí. Y, por mencionar algo más, estoy perdiendo toda mi dignidad en eso".
Sakura había caminado hacia su oficina alegremente y se sentó en su cubículo con alegría pensando en que tendría unas semanas de paz y no más persecuciones a celebridades gracias al éxito rotundo de sus fotos anteriores en el parque, pero su amiga y compañera de trabajo Chiharu Mihara hizo que todas esas ideas regresaran desde el momento en que se acercó para decirle hola. Para más tarde ese día, Sakura debía seguir a Syaoran al estudio de grabación, pero probablemente tendría que luchar para conseguir una buena fotografía por la masa de paparazzis que se reuniría en el lugar.
Chiharu rió por la ingenuidad de Sakura. "Sakura, él es la estrella más grande del continente. Si queremos credibilidad como revista, necesitamos fotos de él"
Sakura resopló al oír la palabra credibilidad, pero Chiharu decidió ignorarla.
"Y, con las increíbles fotos de la última vez", continuó Chiharu "probablemente Yamazaki pensará que eres la mejor candidata para el trabajo. ¡Considéralo un honor!"
Sakura suspiró. "No lo sé. Será muy difícil lograrlo, no como la vez pasada", contestó, lo cual no era una mentira.
Chiharu se encogió de hombros y regresó su mirada al monitor en su escritorio para continuar trabajando. "Debes tener una habilidad especial o algún tipo de talento para haber tomado fotos como esas. O un contacto, lo cual obviamente no es el caso."
Sakura rió nerviosamente. Había decidido que era lo mejor mantener los labios sellados sobre las verdaderas circunstancias en las que las fotos fueran tomadas.
Su compañera de trabajo pareció no percatarse de su risita. "Hablando de eso" continuó, "Yamazaki me ha enviado a conferencias sobre noticias de entretenimiento solo para tener alguna experiencia, y por ahí dicen cosas interesantes sobre Syaoran Li".
"¿Ellos?"
"Los periodistas, tu sabes. Provienen de todo tipo de publicaciones. Algunos incluso trabajan para emisoras radiales o para revistas prestigiosas, como Hito."
"¿Qué podrían decir ellos sobre él que tú no hayas oído aún? Trabajamos para la industria del chisme" le contestó Sakura, incómoda al escuchar sobre revistas prestigiosas en las que ella no estaba trabajando y que en lugar de ello estaba en Glimmer, nada más ni nada menos que un tabloide.
"Bueno", dijo Chiharu mordiendo el borrador de su lápiz y mirando hacia el techo, tratando de recordar. "Dijeron que él está diferente después del escándalo con esa fan."
"¿Diferente? ¿En qué sentido?"
"Bueno, diferente quizás no es la palabra correcta... es solo que creen que Mizuki Akizawa lo hacía más humano ante la prensa, y una vez que perdió eso, como que ha perdido algo de su brillo también. Es como si fuera mucho más fácil ver su personalidad cerrada, lo cual no es una de las mejores cualidades que podría tener alguien que se convierte en la mayor estrella de esta parte del mundo, ¿sabes? Parece estar absorto en sí mismo, supongo, porque no habla mucho con la prensa".
Sakura frunció el seño. Él ciertamente pareció ser una buena persona cuando lo conoció, pero de nuevo, eso duró solo algunos minutos. Aún así, la idea de que él sea un sujeto desagradable no le agradaba –y le decepcionaba un poco también–.
"No me malinterpretes" aclaró Chiharu con prontitud, "todos piensan que es una persona agradable. No hay nada de malo en él, y nunca ha tenido actitudes altaneras o groseras, al menos no en público. Es solo que no es, bueno, amigo de la prensa, lo cual es frustrante porque todo el mundo quiere saber todo sobre él. Dicen que eso podría ser su ruina. Y he oído reportes de que está más gruñón que nunca luego de que terminó con su novia, y eso definitivamente no ayuda", soltó una risita.
Sakura sonrió y regresó a la mirada a su monitor, pero se sentía preocupada. Sí sentía que ahora sabía más sobre su personaje, pero no podía imaginarse la idea de tener que atravesar el final de una relación en medio de una atención mediática tan intensa. Ella apenas pudo manejar su propia separación el año pasado, y sin tener que hablar con miles de reporteros esperando saber la historia. No podía imaginarse cuán difícil debía ser eso.
El celular de Sakura empezó a sonar ruidosamente desde su bolsillo. Un vistazo en la pantalla le indicó que era Yamazaki, y supo qué esperar antes de contestar la llamada.
"Hola", suspiró.
"Sakura, acabo de enterarme que Syaoran Li está en camino al estudio de grabación"
Frunció los labios y miró a Chiharu. No es como si tuviera que intentar conseguir fotos nuevamente. Entenderán lo difícil que es conseguir algo con todos esos paparazzis alrededor.
"¿Sakura?"
"Ah, sí, sí. ¡Ya voy!"
Esto es una locura.
Sakura estaba abriéndose paso a través de un denso grupo de personas y tratando de no ser empujada demasiado en el trayecto. No entendía, ¿qué tan importante puede ser una foto de Syaoran Li entrando a su estudio de grabación? ¿No era algo cotidiano que un músico vaya a grabar? ¿Acaso este tipo de frenesí iba a ser algo de todos los días?
Sakura gruñó ante el pensamiento de tener que regresar a hacer esto todos los días. Ella claramente no estaba hecha para este tipo de trabajo, pero ¿cómo podía dejarlo si le pagaban tan bien? Suspiró. Empieza ya, Sakura. Irguiéndose, se quitó la cámara del cuello justo a tiempo para ver un auto negro aparecer unas cuadras calle abajo.
Como movidos por una descarga eléctrica, la multitud de paparazzis enloqueció y el caos se liberó sin control, atacando los sentidos de Sakura mientras era empujada y arrojada de un lado a otro por las personas a su alrededor. Los flashes la enceguecían y las voces gritando su nombre y haciéndole preguntas a viva voz la dejaron con un zumbido en los oídos.
Tratando de mantenerse de pie, se sostuvo de puntillas para conseguir un vistazo, sosteniendo su cámara lo más alto posible y presionando el botón de capturar sin detenerse a mirar lo que tomaba. Lo vio por un microsegundo –Syaoran Li tenía el cabello revuelto en todas direcciones, no mostraba ninguna expresión en el rostro y sus ojos estaban ocultos por lentes de diseñador. Estaba precedido por un grupo de varias personas y guardias de seguridad que empujaban a algunos paparazzis –los más avezados, que se acercaban demasiado– de regreso a la multitud.
Toda esta locura por una sola persona que no daría a los fotógrafos ni la hora del día. Sakura no lo comprendía. Olvidó tomar más fotos de él mientras veía a los recién llegados refugiarse dentro del estudio de grabación, perdida en sus pensamientos y en medio de los paparazzis aún frenéticos.
¿Cómo se sentirá ser tan adorado que pierdes todo rastro de cordura en tu vida?
"Entonces, ¿qué hacemos ahora?" preguntó Sakura tímidamente a un paparazzi de pie a su costado.
Han pasado solo cinco minutos desde que Syaoran desapareció dentro del edificio; Sakura creyó que todo el mundo se iría, pero permanecieron ahí de pie o conversando cosas sin importancia aunque con las cámaras en las manos. Ella no sabía qué era lo que todos estaban esperando.
"Él tiene que salir en algún momento", contestó el sujeto ásperamente, y se fue hacia otro lado.
Sakura suspiró. Su trabajo no solo era invasivo, sino que sus colegas no eran agradables. Ella casi se ríe para sí misma al darse cuenta de lo ingenua que sonó su observación, incluso para ella misma.
De pronto, todas las cabezas se voltearon hacia las puertas del estudio que se abrían nuevamente para mostrar a Syaoran Li con la cabeza baja, sus cabellos sobre los ojos y varios asistentes resguardándolo camino al auto. El frenesí comenzó nuevamente. Todos los paparazzis trataban de obtener fotos, alcanzarlo, esquivar a los de seguridad y preguntarle la razón por la que se iba tan pronto.
Sakura fue sacudida en medio de la multitud a medida que la histeria aumentó, los paparazzis no dejaban de gritar y luchar por saber a dónde se iba para perseguirlo, y momentos después de que Sakura consiguió poner la correa de su cámara alrededor de su cuello por seguridad, alguien en el gentío accidentalmente golpeó la cámara hacia arriba, dándole de lleno en la nariz. Sintió una terrible explosión de dolor y se hubiera caído de espaldas si no fuera que estaba aún en medio de la multitud, lo que le sirvió como un cojín. No fue un alivio, sin embargo, porque esa misma multitud la empujaba de lado a lado, e hizo lo imposible por mantenerse en equilibrio mientras se presionaba la nariz y salir de ese lugar. Para su horror, cuando logró salir estaba bañada en sangre, y parecía que nadie en la multitud prestaba la atención suficiente como para enterarse de que necesitaba ayuda.
¿Sería demasiado dramático dejar algunas gotas de sangre en mi carta de renuncia?, pensó con ironía mientras, abandonada, veía a los paparazzis retirarse tras el auto en el que iba Syaoran.
Syaoran miró a través de la ventana del último piso del estudio de grabación para ver si los paparazzis seguían al señuelo que su equipo envió y suspiró con alivio cuando vio que todos salían disparados persiguiendo al auto en el que supuestamente estaba. Ahora podría grabar en paz por un rato, y con suerte, también podría irse en paz. Sin embargo, mirando por un momento directamente hacia un punto en la calle, se percató de un paparazzi que no se había ido aún. Estaba inclinada hacia adelante apoyada en sus rodillas, manejando a tientas su cámara.
Preguntándose con recelo qué era exactamente lo que hacía, miró con más cuidado y sus ojos se abrieron con alarma al ver que ella estaba dejado un rastro de sangre a su paso en la vereda. ¡Estaba sangrando! ¿Cómo pasó eso?
Probablemente recibió un golpe en la cara con su cámara mientras intentaba conseguir fotos mías, pensó sin simpatía, y empezó a cerrar la cortina. Sin embargo, al mirar nuevamente, vio que nadie estaba alrededor para ayudarla; todos habían corrido detrás del señuelo.
Rechinó la mandíbula. Salir y ayudarla arruinaría los esfuerzos que él y su equipo hicieron para conseguir dispersar a los paparazzis, y pondría al descubierto su plan –ella probablemente le contaría a otros miembros de la prensa que él usó un señuelo. Todo apuntaba en contra, tenía mil razones para no ayudarla.
Pero mientras la veía mirando alrededor y sosteniendo una mano en su nariz –la cual parecía estar sangrando profusamente, juzgando por los ríos rojos corriendo por sus manos– y sintió compasión por ella.
"Maldita sea", murmuró frustrado, y corrió fuera de la habitación y bajó las escaleras.
Una vez que alcanzó la puerta hacia la calle, salió cuidadosamente mirando hacia todas direcciones para asegurarse de que nadie más estaba ahí antes de acercarse a ayudarla. Cuando la alcanzó, le tocó el brazo y ella soltó un chillido, haciendo que él saltara un paso hacia atrás.
"Mire, señorita, solo estoy tratando de ayudar–". Syaoran se detuvo cuando ella se volteó y obtuvo un buen vistazo del rostro de la paparazzi –o, mejor dicho, la parte superior de su rostro, pues la otra parte estaba cubierta por sus manos y manchada de sangre–.
Era ella.
Ojos esmeralda, pensó algo aturdido. Son como esmeraldas.
Esos mismos ojos se abrieron más al verlo, y ella retrocedió.
"Wow, wow, ¡hey!" exclamó, aferrando su brazo y sosteniéndola antes de que caiga al piso. "Mira, acabo de verte desde arriba. Me pareció que necesitabas ayuda. Estás sangrando por doquier"
Sus ojos se estrecharon un poco mientras lo veía a él y luego a la derecha, donde el resto de paparazzis habían ido, y él inmediatamente entendió que lo estaba acusando de usar un doble.
Se encogió de hombros. "Mira, si ustedes me persiguen de ese modo, ¿esperas honestamente que aguante todo el tiempo? ¿Qué otra cosa puedo hacer? Ahora, ¿quieres mi ayuda o no?"
La chica pareció dudarlo mucho –para sorpresa de Syaoran, pues estaba seguro que una oportunidad como ésta sería el sueño de cualquier paparazzi–, pero finalmente dejó que la llevara dentro del edificio y escaleras arriba.
Sakura intentaba a tientas evitar ensuciar el piso del edificio mientras Syaoran la llevaba dentro y pisos arriba. La sangre estaba por todos lados –se vio estúpidamente sorprendida por la cantidad de sangre que podía salir solo de una nariz– y gimió al pensar que su blusa estaba seguramente tan estropeada que no tendría arreglo. Estaba tratando con mucho esfuerzo no vomitar, no sentía miedo por la sangre pero sí por el exceso, y empezaba a marearse y tener náuseas.
Finalmente, las escaleras terminaron y llegaron a una oficina iluminada por el sol. Syaoran le guió a un sofá y le indicó que se sentara. Ella lo miró confundida.
"Así, mantén tu cabeza hacia atrás", le dijo y con dedos sorprendentemente tiernos, le apretó la base del cuello para indicarle cómo hacerlo. "Tendrás que presionar esta parte de tu nariz" –Syaoran le señaló un punto de la nariz– "por algunos momentos".
La dirigió a otro sofá y se sentó a su lado para examinar con más cuidado el daño. Sakura se sintió como parte de un circo de rarezas, pero sabía que él solo intentaba ayudar. Se distrajo de esos pensamientos apretando su nariz y tratando de no manchar el sofá.
"Quédate un momento aquí, ¿de acuerdo?" le dijo, y desapareció de la vista de Sakura.
Ahora que ella estaba finalmente tranquila, sus pensamientos empezaron a ordenarse un poco, y se preguntó dónde estaba. No se arriesgó a mirar alrededor por si salía más sangre, así que cerró sus ojos y se recostó en el sofá. ¿Las celebridades usan dobles con frecuencia?, se preguntó. Pensó que debía ser algo muy poco visto, de lo contrario los paparazzis podrían haberlo descubierto y no hubieran salido tan raudos tras el auto.
Yamazaki jamás me dijo que sería un trabajo tan peligroso, pensó, y aunque sonaba bastante tonto en su cabeza, éste sí que era peligroso. Ella nunca había sido golpeada en la cara antes, mucho menos en la nariz y con una cámara de casi dos kilos.
Sakura sintió que alguien se sentaba a su costado en el sofá y abrió los ojos, y casi salta de la impresión cuando vio los ojos ámbar de Syaoran observándola con algo que parecía preocupación.
"¿Te encuentras bien?" le preguntó con los labios fruncidos. "Vaya, has perdido bastante sangre".
Puso un bol con agua en el regazo de Sakura y se acercó para retirar sus manos de la cara, pero ella se resistió, sacudiendo la cabeza para indicar que más sangre podría salir.
"Déjame, ¿te parece? No puedo ayudarte si insistes en ocultar tu rostro con las manos. Además, si seguimos así, sentarte ahí cubriendo tu cara tomará más tiempo que dejarme ayudarte, y mancharás de sangre todo mi piso"
Sakura entrecerró los ojos, pero bajó lentamente las manos. Repentinamente fue consciente de que su cara probablemente se veía espantosa. La mitad de su cara debía estar completamente manchada de rojo.
Syaoran; sin embargo, pareció no darle importancia. En lugar de eso sostuvo un trapo húmedo y empezó a limpiar la sangre. Ella lo observó con curiosidad, preguntándose qué es lo que lo impulsaba a ayudarla. Él debió verme desde la ventana, dedujo, pero ¿por qué se arriesgó a ser descubierto por el resto de paparazzis para ayudarme?
Se le ocurrió que ésta era una increíble oportunidad para hacer su trabajo. Pero al observarlo, supo que ella no podría ser capaz de tomar ninguna foto o hacerle preguntas; consideró que eso sería algo grosero especialmente porque se acercó a ayudarle.
Syaoran le limpiaba cuidadosamente, y Sakura sintió mínimo dolor cuando pasó el trapo por su nariz. No parecía para nada malo, lo que los periodistas le dijeron a Chiharu fue probablemente una exageración. Quizás solo estaban frustrados y amargados por no obtener entrevistas con su objetivo número uno con frecuencia.
Tal vez él es realmente una buena persona que quiere algo de privacidad. Si yo viviera su vida, haría lo mismo.
Entonces, los ojos de Syaoran se encontraron con los suyos, y Sakura sintió inexplicablemente que sus mejillas se encendían. Syaoran retiró sus ojos con rapidez y miró hacia otro lado.
"No olvides mantener la cabeza hacia atrás", murmuró.
Sakura obedeció, y Syaoran terminó de limpiar la sangre restante.
Se alejó para alcanzar lo que parecía un paquete de cubos de hielo y, un momento después, puso una bolsa algunos cubitos encima de su nariz. Tomó una de las manos de ella y Sakura levantó las cejas de la sorpresa, pero él simplemente colocó esa mano sobre la bolsita y se puso de pie.
"Esto debe funcionar" dijo, asintiendo. "Mantente quieta por unos cinco minutos. Debería bajar la hinchazón y detener el sangrado. ¿Puedes hablar ahora?"
Sakura se aclaró la garganta. "Sí. Muchas gracias", contestó.
"No es nada", replicó, y se sentó en el sofá de enfrente, su mirada la recorría –ella no podía verlo, pues su cabeza seguía hacia atrás y con ojos cerrados, lo cual era algo un poco cómico– mientras la analizaba.
Hasta el momento, ella no había hecho ningún movimiento para alcanzar la cámara que estaba colgando de su cuello, para su alivio. De todos modos, él no pensaba bajar la guardia, quizás su lesión la estaba distrayendo, pero tarde o temprano, ella querría una foto de él.
Basado en el primer encuentro con ella, él no tenía idea de qué pensar; definitivamente no se parecía a los demás paparazzis que lo persiguen a todos lados. Todos eran similares, como si los paparazzis fueran una raza diferente. Todos eran agresivos y persistentes, normalmente fastidiosos pero otras veces eran peligrosos. Algunos eran increíblemente perversos en sus métodos. Esta chica no parecía ser ninguna de esas cosas. Tal vez eran sus ojos de ciervo degollado, pensó, pero se veía completamente inofensiva. Además, era delgada, pequeña y joven. Se veía de su misma edad. ¿Qué está hacienda como paparazzi, entonces? La mayoría de ellos estaban entre los treinta o cuarenta, eran enormes y fuertes varones que podían hacer una buena persecución y así adelantar a sus colegas en el camino.
"Supongo que es algo maleducado no presentarme" le dijo de pronto, aunque se sentía extraño al presentarse nuevamente, especialmente a una paparazzi. "Soy Syaoran Li. Te daría un apretón de manos, si tuvieras alguna libre"
Sakura rió, pero se detuvo rápidamente cuando sintió que su nariz empezaba a palpitar dolorosamente. "Lo recuerdo. Soy Sakura Kinomoto, en caso que tú no lo recuerdes. Te daría un apretón, también, o al menos te miraría a la cara, si pudiera"
Sakura Kinomoto. Él no lo recordaba, pero ahora sabía que olvidarlo sería tan fácil como olvidar sus ojos –o sea, casi imposible.
"Entonces, Sakura" siguió Syaoran alcanzando su botella con agua de la mesa y tomándola con un giro, "¿te molestaría contarme cómo pasó esto?"
"Realmente, no lo sé" respondió con voz nasal, y lo vio de pie frente a ella antes de reacomodar la bolsita con hielo. "Creo que cuando el resto de paparazzis fueron deprisa tras tu... doble, o lo que fuera, mi cámara me dio en la cara. Supongo que alguien tiró un codazo o algo así"
Syaoran hizo una mueca. "Ouch. ¿Segura de que no necesitas ir al hospital?"
Ella negó con la cabeza. "No lo creo... ¿Se ve tan mal? ¿Puede que me haya roto la nariz?"
"Está algo hinchada ahora. Una vez que se desinflame, deberías revisar si está torcida. O si sigues sangrando más tiempo, sería ideal visitar el hospital"
Sakura suspiró. "Genial"
Frunció los labios y le dirigió la mirada. No quería sentirse mal por ella –si era, en efecto, una paparazzi–, él se había prometido no tener nada que ver con los de su clase desde hace largo tiempo. "Bueno, como que te lo mereces", murmuró. "Si eso es lo llamas trabajo, no deberías esperar tener una vida fácil o sin dolor"
Sakura sintió sus defensas levantarse. ¡Ella no había querido ese trabajo! Aún así, aceptó en su mente que nadie le forzó a aceptarlo. Fue ella misma quien tomó el puesto. Dicho esto, ella no iba a permitir a ningún sujeto, celebridad o no, hacer afirmaciones presuntuosas sobre ella. "No puedes hacer ese tipo de juicios si no conoces a la persona en cuestión, ¿no crees?"
"Claro, sí los conozco" resopló Syaoran. "¿Qué hay que saber sobre ustedes? Todos son iguales. Tienen una cámara colgada al cuello, y estoy más que dispuesto a apostar que tienes una grabadora en el bolsillo. Puede que incluso hayas pulsado grabar justo después que pusimos un pie en este cuarto –o incluso cuando te alcancé en la calle"
Ella sintió que su estómago se retorcía. Él estaba en lo cierto acerca de la grabadora en su bolsillo, pero ella había tomado la consciente decisión de no hacer nada como eso desde el momento que se percató de la oportunidad que tenía en las manos – ¿Cómo se atrevía a decir esas cosas?
Syaoran continuó, con voz cada vez más fría y despectiva, y Sakura de pronto estaba en shock por ese cambio tan repentino de humor. "Están dispuestos a hacer cualquier cosa por dinero, incluso arruinar la vida de otros. No tienen vergüenza de nada, y no me sorprendería en lo absoluto si encuentran algo de placer en lo que hacen, en acosar a la gente y..."
"Detente" dijo Sakura, pero con voz tan suave que él no le hizo caso.
"... ¿sabes que es lo más grandioso de tu trabajo? Nadie nunca te tomará en serio después de eso, excepto otras personas de tu tipo. ¿Qué tan impresionante es perseguir personas por ahí todo el día como un cachorrito, tomando fotos de ellos y haciendo de sus vidas un infierno con esas preguntas sacadas de contexto? ¿En qué currículo se vería eso como impresionante?"
Los ojos de Sakura se abrieron de pronto. Cómo supo algo así, ella no tenía idea, pero definitivamente dio en la herida.
Syaoran continuó burlándose. "Odio a la gente como tú" dijo, y el veneno en su voz sorprendió a Sakura. "Ustedes son patéticos, un burdo intento de periodismo, una burla de periodistas y de seres humanos, incluso–"
"¡Detente!" exclamó Sakura y se puso de pie, sintiendo más dolor en la nariz por el esfuerzo que hizo para gritar. "¿Qué derecho tienes para hablarme de ese modo? Crees saberlo todo, ¿no es cierto? Yo creía que eras una buena persona. Creí que lo que decían los periodistas sobre ti era equivocado–"
"¿Periodistas?" se mofó. "Estás alucinando un poco ¿eh? ¿Acaso ese golpe en la nariz te causó daño cerebral?"
"Periodistas", recalcó Sakura, sintiéndose más molesta de lo que creía poder soportar. "No paparazzis. Periodistas que besan tu trasero en sus artículos, pero que cuando bajan el lapicero o apagan sus laptops, ¿sabes que dicen? Que eres egoísta, ego centrista, y que si esperas regresar a tener algo del éxito que antes tenías, sería mejor que empezaras a cambiar de actitud"
Syaoran la contempló en shock, de pronto sin nada más que decir, y Sakura se dio cuenta de que puso el dedo en la llaga, como él hizo con ella momentos antes. Había exagerado lo que Chiharu le había contado, pero se sentía muy enojada como para arrepentirse por ello. Cogió su cámara, sacó la grabadora de su bolsillo, y los arrojó sobre el sofá, haciendo que Syaoran retroceda sobresaltado.
"¿Y qué demonios sabes sobre mí? Claro, puede que tenga una cámara y una grabadora, pero quiero que sepas que yo jamás me aprovecharía de alguien que ha arriesgado su cuello por ayudarme, porque contrario a lo que piensas, ¡soy una buena persona! ¿Quién demonios te crees que eres, asumiendo cosas como las que dices? Parece que no me conoces en lo absoluto después de todo ¿no crees?"
Estaba respirando con dificultad ahora, y conforme sus hombros subían y bajaban junto con su respiración, se percató de que un nuevo flujo de sangre empezaba a caer de su nariz. Suspirando, se limpió con la muñeca, su mirada esta fija en Syaoran.
Él tragó en seco, sin saber qué decir. No esperaba que ella le increpara de esa manera, pero tampoco se había dado cuenta de que se estaba descarrilando con sus palabras. Miró la grabadora en el sofá, que ni siquiera estaba encendida –mucho menos grabando–, y era cierto de que no había tomado ni una foto desde que puso un pie en el edificio. No podía creerlo, pero... se sentía culpable.
Y ahora, ella estaba sangrando de nuevo, y sabía que no era una buena señal.
"Hey..." le dijo, poniéndose de pie y caminando hacia ella.
"Aléjate de mí" contestó, retrocediendo.
Syaoran puso las manos arriba, tratando de enseñar que ya no seguiría con eso. "mira, lo siento. No quise... no quise decir lo que dije. Es solo que mi vida ha sido arruinada incontables veces por la prensa, así que soy algo sensible sobre el tema. Pero es claro que tú no... Que tú no vas a vulnerar mi privacidad, y te agradezco eso. Ahora," cambió de tema y caminó lentamente hacia ella, "déjame llevarte al hospital. Ha pasado un buen rato desde que fuiste golpeada, y sigues sangrando. Eso no es nada bueno"
La mirada de Sakura se suavizó un poco, y resopló, aceptando que ella realmente seguía sangrando –luego de limpiarse, continuó sangrando–, el flujo era pequeño pero persistente. ¿Cuánto tiempo llevaba sangrando? Su nariz repentinamente dolía demasiado.
"Oh", gimió.
Aunque intentó frenarse, Syaoran soltó una risita. "Sí"
Ella lo miró de nuevo. "¿Ahora te ríes de mi?"
Syaoran se puso serio de pronto. "¡No! No, para nada"
Sakura suspiró frustrada. "Mira, aprecio tu ayuda y todo, pero puedo simplemente tomar un bus al hospital–"
"Eso no solo demorará mucho, sino además te ves como si acabaras de salir de entre los muertos con toda esa sangre en tu blusa. Te recomendaría que vinieras conmigo" le dijo levantando una ceja.
Bajó la vista hacia su blusa blanca manchada de sangre y gimió. Volvió a mirarlo, y cerró los puños ante su cara de te-lo-dije. "Bien" gruñó, recogió su cámara y la grabadora del sofá y se regresó hacia él. "Vamos"
"Te ayudaré a bajar las escaleras"
"No, no necesito tu ayuda, gracias" contestó cortante y alejando la mano que él intentó tomar.
Syaoran se encogió de hombros. "Como tú digas"
Sakura le siguió fuera de la habitación hacia la escalera, sus dedos aún seguían presionando su nariz y sus pies resonaban al chocar con los escalones de metal. Esto es absurdo, pensó. ¿Cómo hizo para meterse en una situación como ésta? Ciertamente, es una historia para contar a Tomoyo apenas pueda–
"¡Ay!" gritó de pronto y su voz resonó por la escalera mientras se deslizaba hacia atrás. Cerró los ojos e hizo una mueca esperando un estallido de dolor al caer y chocar contra el metal, pero en cambio aterrizó con suavidad en un par de brazos que la apoyaron. Abrió los ojos solo para encontrar que Syaoran la miraba con tal intensidad que sintió que se revolvía su estómago.
"Cuidado" murmuró, y Sakura pudo sentir su aliento sobre su rostro, estaban muy cerca.
Sosteniéndola de la espalda, continuó bajando. Sakura lo observó por un momento, preguntándose qué es lo que acaba de pasar, pero sacudió la cabeza y siguió como si hubiera sido su imaginación
Deambulando detrás del edificio, Syaoran sacó sus llaves y presionó el botón de la alarma. Uno de los pocos autos en el estacionamiento hizo un beep de abierto.
Sakura lo siguió hacia el Audi negro, y gimió. "¿Este es tu carro? No viniste con él, supongo... "
Syaoran se encogió de hombros, abriéndole la puerta antes de dar la vuelta y sentarse en el asiento del piloto. "El doble se llevó mi auto. Este es mi carro de repuesto. Lo traje hace unos días y lo dejé porque me fui en el auto de mi agente"
Los ojos se Sakura se abrieron al momento que escuchó que ese auto era de repuesto. Ella no podía imaginarse poder pagar un auto como ése en algún momento de su vida.
Se abrochó el cinturón mientras Syaoran encendía el auto y miró a la ventana para evitar tener contacto visual con él. Era extraño, pero no se sentía en lo absoluto como si estuviera en presencia de una celebridad ni mucho menos en un auto tan lujoso.
Oh, sí. Ésta es definitivamente una historia para Tomoyo.
