Nuevo Guardaespaldas

Autora: Yakumo Kaiba

Fandom: The Avengers, Marvel.

Raiting: K+ (Slash)

Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece. Son propiedad de Marvel Comics, Disney. Stan Lee y a quien le correspondan los derechos. Solo me pertenece la trama y redacción de este fanfic. Universo Alterno

Notas: Este es un fic que empecé a escribir hacía mucho, mucho tiempo, pero nunca había terminado. Es un Universo Alterno sin superhéroes, con un Steve contemporáneo a los demás personajes y a Thor y Loki como simples mortales. Amé escribirlo, espero les agrade c:

¡Gracias a Bess20, LatexoHPo, KamyMunozSS, Violet Stwy y Nyra8 por sus bellos reviews! Aquí el siguiente cap para ustedes!


Nuevo Guardaespaldas
Capítulo 4

¿Qué es esto?

La voz sorprendida de Pepper Potts zanjó de golpe la absurda discusión que habían estado teniendo Tony y Steve en el taller de la mansión. Ambos hombres soltaron de pronto el objeto del que estaban jalando, cayendo este sobre sus pies y ocasionando gritos y gemidos de dolor de ambos.

Una risa burlona se escuchó desde la espalda de Potts, pudiéndose ver a Natasha Romanoff muy divertida frente a la situación.

—Maldición, joder, eso dolió… ¡Pepper! ¿Qué haces aquí? —Tony intentó desplegar su encanto con su casi colega, pero era difícil cuando lágrimas adoloridas querían escapaban de sus ojos.

—Pues es jueves y mañana tienes que presentar informes en New York y… ¿por qué estaban peleando por esa cosa? —preguntó sin poder aguantar la curiosidad apuntando a lo que parecía un gran círculo metálico que el guardaespaldas del magnate estaba recogiendo del suelo.

—No es interesante, es solo un viejo proyecto de mi padre —le restó importancia Tony, mientras Steve fruncía el ceño, ganándose más la atención de la pelirroja, que pronto sacudió la cabeza para volver a prestar atención.

—Tony, la fiesta con los Odinson es el sábado. Se supone que ayer irías a New York para preparar todo.

El magnate se acercó a su guardaespaldas y luego de un corto forcejeo finalmente le arrebató el objeto, volviendo a mirar a Pepper con una media sonrisa —Todo está bien ¿no iba a Loki Odinson a preocuparse de todos los detalles contigo?

—Sí, y el hombre me está volviendo loca —se quejó la mujer extendiendo una mano hacia Natasha quien de inmediato le pasó una tableta electrónica—. La fiesta se pagará entre ambas empresas, pero aun así el costo es más de lo que yo hubiese imaginado y…

—No nos pondremos a regatear con Odinson, Pepper, solo preocúpate de que todas las facturas estén efectivamente pagadas a medias. Y recuerda invitar a todos los científicos de la Torre, Natasha, se lo merecen —sonrió Tony moviendo los dedos hacia la mujer rusa tras Pepper, quien solo rodó los ojos, sonriéndole a Steve—. Especialmente a Parker y a Banner. Ambos han hecho un gran avance en sus campos y voy aprovechar la oportunidad para felicitarlos públicamente.

—Por supuesto, Tony. Banner seguro que se sonrojará. Será bueno verlo —rió Pepper—. Entonces ¿mando a preparar el Jet?

El científico se volteó a mirar a su guardaespaldas quien se había apoyado en una de las mesas de trabajo con los brazos cruzados, parpadeando con curiosidad ante la mirada de Tony. Steve se removió un poco incómodo al notar que todos le miraban, encogiéndose de hombros —Yo estoy listo para partir cuando lo requieras, Tony.

—Entonces, sí. Prepara el jet, preciosa, nos vamos a New York esta misma tarde —sonrió el hombre mirando a su asistente y sintiendo como su corazón se saltaba un latido ante esa sonrisa ligeramente malvada en sus labios. Por supuesto que no preguntó, pero sabía que no mucho después lamentaría esa sonrisa.

Y así fue. Cuando horas más tarde estuvieron en el Jet rumbo a New York con Steve y Natasha suficientemente alejados para no oír, Tony tuvo que aguantar el acoso de las preguntas de Pepper quien parecía morbosamente interesada en saber los detalles que habían llevado al estirado Capitán Rogers a llamarle distendidamente "Tony" en el taller de la Mansión. No es que hubiese mucho que contar, creía el empresario, pero si conocía bien a Pott –y la conocía bien–, ella no le dejaría en paz hasta saber todo.

—Simplemente nos empezamos a llevar mejor. Quiso que le mostrase mi taller, Tonto le gustó (jodida máquina) y luego empezamos a hablar de mis proyectos. Tiene unas manos firmes y me ayudó con algunas cosas, sorprendentemente —Tony estaba recargado en su asiento mirando al techo, tratando de no pensar en los ojos de Pepper firmemente clavados en su rostro—. Luego comenté de algunos proyectos abandonados y ahí se interesó él. Estuvimos todo el miércoles trabajando en ese estúpido escudo, que fue uno de los últimos prototipos de mi padre. Cuando llegaste estábamos peleando por el color del que debíamos pintarlo —de verdad que lo intentó, pero finalmente no pudo evitar sonreír ligeramente ante lo estúpido que sonaba pelear por unos cuantos colores en un escudo invencible.

—¿De qué color querías pintarlo tú? —preguntó Pepper girada en su asiento divertida. Tony la odió un poco por estar disfrutando eso.

—Rojo y dorado. Se vería genial.

—¿Y él?

—… azul, rojo y blanco. Muy patriótico para un desertor del ejército —gruñó Tony mirando por el espacio entre los asientos como Steve y Natasha reían entre ellos a la distancia, charlando tranquilamente.

El silencio se mantuvo por unos momentos entre ellos hasta que el hombre se giró para mirar directamente a la pelirroja, arrepintiéndose al momento. Los ojos se ella parecían atravesarle el alma.

—Te gusta —susurró Pepper bajito, con una sonrisa tranquila y ligeramente feliz—, te gusta el Capi.

—¿Qué? Estás loca, por supuesto que no —gruñó Tony volviendo a mirar hacia el frente.

—Oh, Anthony Stark ¡te gusta! —susurró en su oído entre risas— Te gusta y no sabes qué hacer con eso por algún motivo. Eso es tan anti tú. En otras circunstancias te le hubieses lanzado, como con Banner.

—Sí, bien. Ya visto lo genial que resultó eso —gruñó el pelinegro de forma sarcástica. Por sus impulsos casi había perdido a uno de sus mejores científicos. Por suerte no había sucedido—. Y claro que no me gusta, míralo nada más… —se volvió a girar para repasar con la vista a su guardaespaldas, tragando saliva—… si es un…

—¿Un bizcocho? ¿un bombón? ¿el hombre más sexy que haya pisado este jet? —preguntó con tono sucio Pepper mirándolo también, ganándose una ligera palmada en la rodilla de parte de su jefe, terminado ella por reírse de forma algo escandalosa.

Steve se giró de pronto hacia el frente, dejando de mirar a Natasha, alcanzando a ver como parecía ser observado tanto por Pepper como por Tony por el espacio entre sus asientos, antes de que ambos volviesen a mirar hacia el frente. Solo pudo fruncir el ceño con desconcierto, mientras a su lado la ex espía volvía a reír.

—¿Qué es tan gracioso?

—Tú —respondió la pelirroja rusa con la mirada llena de secretos, de alguna manera haciendo saber al otro guardaespaldas que no iba a conseguir más información de ella.

Mientras, Tony y Pepper compartían una mirada de advertencia de parte del primero y diversión de la segunda. Steve los había atrapado mirando, pero no podía saber el motivo de ello, esperaba Tony. Pepper se las iba a pagar.

—No es parte de tu personalidad ser tan cauteloso, Tony. Lleva casi tres semanas a tu servicio y no lo has acosado sexualmente. Eso es un record, creo. A Natasha la acosaste a las pocas horas de conocerla…

—Eso fue antes de saber que prefería otras cosas —comentó Tony elevando las cejas hacia la mujer que solo sonrió un poco más con un leve sonrojo manchando sus pómulos, sin vergüenza.

—Como sea, Steve está demasiado guapo como para que puedas permitirte estar tranquilo y relajado mientras él anda sin collar por allí. Alguien puede atraparlo.

—Lo sé —la mente del magnate voló a la imagen de aquel guardaespaldas que charlaba la semana anterior con Steve, comiéndoselo con la mirada, mientras él cenaba con los Odinson. Sus puños se apretaron—. Lo sé, pero ni siquiera sé si él… bueno, si hay alguna posibilidad. Lo he invitado a quedarse en la mansión, pero siempre se niega. Las veces que lo he rozado apropósito ni siquiera despabila. Quizás ni siquiera…

Bucky —susurró inaudiblemente Pepper mirando a Tony que parpadeó lentamente—. Tú leíste los informes también.

Stark se inclinó en su asiento mirando al techo mientras asentía un poco. Los había leído, todos. Incluido aquellos que hablaban sobre el Capitán Rogers y su compañero James "Bucky" Barnes, herido y perdido en batalla, dándose por muerto un mes antes de que el Capitán desertase. Los informes oficiales nada decían, pero los extraoficiales indicaban una muy cercana relación entre los dos hombres. Por supuesto que ni lo había mencionado a Steve, pero eso mantenía una leve flama de esperanza en él. Y en Pepper al parecer.

Nada más hablaron hasta que llegaron a New York, dónde la mujer le pasó una gran cantidad de archivos para que revisase para los informes que debía presentar al día siguiente. Al menos no tenía nada que revisar sobre la fiesta con los Odinson, agradeció Tony. Luego de despedirse de las dos mujeres, Steve y Tony montaron en la limosina que les llevaría a la Torre Stark. El pelinegro leía de su agenda sus informes cuando un sonido extraño le hizo levantar la mirada. El guardaespaldas estaba sacando de su bolsillo su teléfono móvil, sonriendo cuando vio la pantalla antes de volver a guardarlo.

—¿Y eso? —preguntó Tony antes de poder controlar su lengua, maldiciéndose. Steve le miró con cierta curiosidad para luego encogerse de hombros, sonriendo un poco.

—Natasha. Me deseó suerte. Tiene la impresión de que debe ser muy difícil convivir contigo 24/7 —indicó el ex militar cruzando sus brazos mientras se recargaba en los cómodos asientos de cuero.

Tony no pudo evitar admirar como la chaqueta se estiraba casi a lo imposible por culpa de esos poderosos músculos que debía cubrir. Rápidamente volvió a enfocar su mirada marrón en su tableta electrónica, sintiendo la garganta seca —¿Y no es así? —casi se sentía preocupado por la respuesta.

Por un largo rato el pelinegro no consiguió una respuesta, levantando la mirada con el ceño fruncido para notar que su guardaespaldas seguía mirándole fijamente con una pequeña sonrisa —Es más fácil de lo que uno podría imaginar.

Cuando esa noche Tony se metió entre las sábanas de lino egipcio en su suite, no pudo evitar rememorar esa sonrisa y esas palabras mientras su mano se introducía en su pantalón de pijama.

«Mañana. Mañana lo haré» se indicó a sí mismo el orgulloso empresario mientras cerraba sus ojos, mientras llevaba a su mente el rostro atractivo de Steve Rogers y su cuerpo de infarto para aliviarse a sí mismo. Mañana le pediría que le acompañase a su suite.

Continuará…


Son adorables ¿cierto? Yo sé que si. Todas soñamos con ellos, pero ellos solo sueñan con el otro, ahahaha

Al siguiente capi ya tenemos de regreso a Loki y a Clint, pronto subiré el spin-off de Thorki que les comentaba. Solo una cosa poca, que contextualiza a ellos en este UA, que son tan adorables y me gustaría usarlos más.

Espero que les siga gustando aunque la historia ande un poco lenta. ¡Sus reviews me hacen muy feliz! Por favor déjenlos :) besos!